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N.º 9 - TOMO 636 - 27 DE ABRIL DE 2023

REPÚBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY

DIARIO DE SESIONES

DE LA

CÁMARA DE SENADORES

CUARTO PERÍODO ORDINARIO DE LA XLIX LEGISLATURA

9.ª SESIÓN EXTRAORDINARIA

PRESIDEN

BEATRIZ ARGIMÓN Presidenta

GUILLERMO DOMENECH Segundo vicepresidente

ACTÚAN EN SECRETARÍA GUSTAVO SÁNCHEZ PIÑEIRO Y JOSÉ PEDRO MONTERO, Y LOS PROSECRETARIOS VICTORIA VERA Y ADRIÁN JURI

SUMARIO

1) Texto de la citación

2) Asistencia

3) Procedencia de la realización de una sesión extraordinaria

– El Cuerpo así lo resuelve por unanimidad.

4) Asuntos entrados

5) Pedidos de informes

– La bancada de senadores del Frente Amplio solicita se curse un pedido de informes con destino al Ministerio de Transporte y Obras Públicas y, por su intermedio, a la Administración Nacional de Puertos, relacionado con las obras de ampliación de la terminal de contenedores del puerto de Montevideo y el plan de financiamiento de obra.

– El señor senador Sabini solicita se cursen los siguientes pedidos de informes:

- al Ministerio de Ambiente con destino al Consejo Directivo de las Obras Sanitarias del Estado;

- al Ministerio de Educación y Cultura con destino al Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública y por su intermedio a la Dirección General de Educación Primaria.

– El señor senador Caggiani solicita se curse un pedido de informes con destino al Ministerio de Industria, Energía y Minería, relacionado con los perfiles técnicos y profesionales de las autoridades que se encuentran a cargo del organismo.

• Oportunamente fueron tramitados.

6) Inasistencias anteriores

– Por Secretaría se da cuenta de las inasistencias registradas a la anterior convocatoria.

7) y 9) Solicitudes de licencia e integración del Cuerpo

– El Senado concede las licencias solicitadas por los señores senadores Gandini, Lazo, Carrera y Nane.

– Quedan convocados los señores senadores Bica, Meléndez, García y Russi.

8) y 11) Sistema Previsional Común

– Proyecto de ley aprobado en nueva forma por la Cámara de Representantes.

• Sancionado. Se comunicará al Poder Ejecutivo.

10) Reiteración de pedidos de informes

• A solicitud de la señora senadora Nane, el Senado resuelve hacer suyos y reiterar dos pedidos de informes con destino al Ministerio de Desarrollo Social y, por su intermedio, a la Jutep, relacionados con información solicitada y publicada por ese organismo y con la información solicitada y publicada por dicha junta al amparo de lo establecido en su ley de creación como servicio descentralizado.

12) Levantamiento de la sesión

1) TEXTO DE LA CITACIÓN

«Montevideo, 27 de abril de 2023

La CÁMARA DE SENADORES se reunirá en sesión extraordinaria, de acuerdo con lo establecido en el artículo 46 del Reglamento del Senado, hoy jueves 27 de abril, a las 15:00, a fin de informarse de los asuntos entrados y considerar el siguiente

Orden del día

– Discusión única del proyecto de ley por el que se crea el Sistema Previsional Común y se establece el procedimiento de convergencia de los regímenes actualmente vigentes.

Carp. n.º 818/2022 - rep. n.° 649/2023 y anexos I y II

José Pedro Montero Secretario - Gustavo Sánchez Piñeiro Secretario».

2) ASISTENCIA

ASISTEN: los señores senadores Andrade, Asiaín, Batlle, Bergara, Bianchi, Bica, Botana, Brenta, Caggiani, Camy, Carrera, Coutinho, Da Silva, Della Ventura, Kechichian, Lozano, Manini Ríos, Meléndez, Nane, Niffouri, Nunes, Peña, Penadés, Ponte, Rodríguez, Sabini, Sánchez, Sanguinetti y Straneo, e ingresan con posterioridad, a las 16:30 y a las 20:00, respectivamente, los señores senadores García y Russi por licencia de los titulares respectivos.

FALTAN: con licencia, los señores senadores Gandini, Lazo, Mahía, Rubio y Sartori. Se retiran con licencia, a partir de las 16:30 y de las 20:00, respectivamente, los señores senadores Carrera y Nane.

3) PROCEDENCIA DE LA REALIZACIÓN DE UNA SESIÓN EXTRAORDINARIA

SEÑORA PRESIDENTA.- Habiendo número, está abierto el acto.

(Son las 15:11).

– Corresponde que el Cuerpo resuelva si estima procedente el carácter urgente de esta citación, de conformidad con lo establecido en el artículo 46 del Reglamento del Senado.

Se va a votar.

(Se vota).

–16 en 16. Afirmativa. UNANIMIDAD.

4) ASUNTOS ENTRADOS

SEÑORA PRESIDENTA.- Habiendo número, está abierta la sesión.

(Son las 15:12).

(Se incorpora la nómina de asuntos entrados remitida al Cuerpo de Taquígrafos por parte de la Secretaría del Senado).

«El Poder Ejecutivo remite copia de la resolución por la cual se designa en el Directorio de la Administración Nacional de Telecomunicaciones, en calidad de vicepresidente, al señor Pablo Lanz Adib.

AGRÉGUESE A SUS ANTECEDENTES Y ARCHÍVESE.

El Ministerio del Interior remite respuestas a los siguientes pedidos de informes:

- del señor senador Daniel Caggiani, relacionado con pasaportes emitidos. (Asunto 157717);

- de los señores senadores Charles Carrera y Alejandro Sánchez, relacionado con el cumplimiento del Decreto n.º 90/2020. (Asunto 150506);

- del señor senador Alejandro Sánchez, relacionado con la situación del señor Alejandro Astesiano. (Asunto 156777).

OPORTUNAMENTE FUERON REMITIDAS A LOS SEÑORES SENADORES».

5) PEDIDOS DE INFORMES

(Pedidos de informes consignados en la nómina de asuntos entrados).

«Los señores senadores Mario Bergara, Daniel Caggiani, Charles Carrera, Amanda Della Ventura, Liliam Kechichian, José Nunes, Elena Ponte, Enrique Rubio, Uruguay Russi y Sebastián Sabini solicitan, de conformidad con lo establecido en el artículo 118 de la Constitución de la república, se curse un pedido de informes con destino al Ministerio de Transporte y Obras Públicas y, por su intermedio, a la Administración Nacional de Puertos (ANP), relacionado con las obras de ampliación de la terminal de contenedores del puerto de Montevideo y el plan de financiamiento de obra. (Asunto 158757).

OPORTUNAMENTE FUE TRAMITADO».

(Texto del pedido de informes).

«El señor senador Sebastián Sabini solicita, de conformidad con lo establecido en el artículo 118 de la Constitución de la república, se cursen los siguientes pedidos de informes:

- al Ministerio de Ambiente con destino al Consejo Directivo de las Obras Sanitarias del Estado. (Asunto 158750);

- al Ministerio de Educación y Cultura con destino al Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública y, por su intermedio, a la Dirección General de Educación Primaria. (Asunto 158751).

OPORTUNAMENTE FUERON TRAMITADOS».

(Textos de los pedidos de informes).

 

«El señor senador Daniel Caggiani solicita, de conformidad con lo establecido en el artículo 118 de la Constitución de la república, se curse el siguiente pedido de informes con destino al Ministerio de Industria, Energía y Minería, relacionado con los perfiles técnicos y profesionales de las autoridades que se encuentran a cargo del organismo.

OPORTUNAMENTE FUE TRAMITADO».

(Texto del pedido de informes).

6) INASISTENCIAS ANTERIORES

SEÑORA PRESIDENTA.- Dando cumplimiento a lo que establece el artículo 49 del Reglamento de la Cámara de Senadores, dese cuenta de las inasistencias a las anteriores convocatorias.

(Se da de las siguientes).

SEÑOR SECRETARIO (Gustavo Sánchez Piñeiro).- A la sesión extraordinaria de las 09:30 del 27 de abril faltaron, con aviso, el señor senador Botana y, sin aviso, los señores senadores Lazo y Sánchez.

7) SOLICITUDES DE LICENCIA E INTEGRACIÓN DEL CUERPO

SEÑORA PRESIDENTA.- Léase una solicitud de licencia.

(Se lee).

SEÑOR SECRETARIO (Gustavo Sánchez Piñeiro).- «Montevideo, 27 de abril de 2023

Señora presidenta de la Cámara de Senadores

Beatriz Argimón

Presente

 

De mi mayor consideración:

De acuerdo con lo dispuesto por el inciso tercero del artículo 1.° de la Ley n.° 17827, solicito se me conceda licencia, por motivos personales, por el día 27 de abril de 2023.

Sin otro particular, la saludo con la seguridad de su consideración más distinguida.

Jorge Gandini. Senador».

SEÑORA PRESIDENTA.- Se va a votar si se concede la licencia solicitada.

(Se vota).

‒17 en 17. Afirmativa. UNANIMIDAD.

Se comunica que el señor Guillermo Besozzi ha presentado nota de desistimiento informando que por esta vez no acepta la convocatoria a integrar el Cuerpo, por lo que queda convocada la señora Verónica Bica, quien ya ha prestado la promesa de estilo.

Léase otra solicitud de licencia.

(Se lee).

SEÑOR SECRETARIO (Gustavo Sánchez Piñeiro).- «Montevideo, 27 de abril de 2023

Señora presidenta de la Cámara de Senadores

Beatriz Argimón

 

De mi mayor consideración:

A través de la presente solicito al Cuerpo me conceda licencia, por motivos personales, al amparo del artículo 1.º de la Ley n.º 17827, de 14 de setiembre de 2004, desde el 27 de abril, a partir de las 15:00, hasta el 28 de abril de 2023.

Sin otro particular, la saludo muy atentamente.

Sandra Lazo. Senadora».

SEÑORA PRESIDENTA.- Se va a votar si se concede la licencia solicitada.

(Se vota).

‒20 en 21. Afirmativa.

Se comunica que los señores Manuela Mutti y Gabriel Frugoni han presentado nota de desistimiento informando que por esta vez no aceptan la convocatoria a integrar el Cuerpo, por lo que queda convocado el señor Lauro Meléndez, quien ya ha prestado la promesa de estilo.

Léase otra solicitud de licencia.

(Se lee).

SEÑOR SECRETARIO (Gustavo Sánchez Piñeiro).- «Montevideo, 27 de abril de 2023

Señora presidenta de la Cámara de Senadores

Beatriz Argimón

 

De mi mayor consideración:

A través de la presente solicito al Cuerpo me conceda licencia, por motivos personales, al amparo del artículo 1.º de la Ley n.º 17827, de 14 de setiembre de 2004, para el jueves 27 de abril a partir de las 16:30.

Sin otro particular, saludo a la señora presidenta.

Charles Carrera. Senador».

SEÑORA PRESIDENTA.- Se va a votar si se concede la licencia solicitada.

(Se vota).

‒24 en 26. Afirmativa.

Se comunica que el señor Daniel Garín ha presentado nota de desistimiento informando que por esta vez no acepta la convocatoria a integrar el Cuerpo, por lo que queda convocada la señora Graciela García, quien ya ha prestado la promesa de estilo.

8) SISTEMA PREVISIONAL COMÚN

SEÑORA PRESIDENTA.- El Senado ingresa a la consideración del único punto del orden del día: «Discusión única del proyecto de ley por el que se crea el Sistema Previsional Común y se establece el procedimiento de convergencia de los regímenes actualmente vigentes. (Carp. n.º 818/2022 - rep. n.° 649/2023 y anexos I y II)».

SEÑORA PRESIDENTA.- En discusión.

(Murmullos en sala).

–La Mesa ruega silencio, por favor.

En principio, vamos a recordar qué es lo que en el día de hoy tenemos a consideración, en virtud de que este proyecto de ley ya fue aprobado por este Cuerpo y comunicado a la Cámara de Representantes, en cuyo seno se le introdujeron modificaciones, que precisamente son las que el Senado tiene que aceptar o no.

Léase el artículo 71 del Reglamento.

(Se lee).

SEÑOR SECRETARIO (Gustavo Sánchez Piñeiro).- «Artículo 71.- Los asuntos tendrán dos discusiones: una discusión general y una discusión particular. Solamente tendrán una discusión los proyectos que vuelvan de la Cámara de Representantes con modificaciones en su texto, los proyectos de resolución sobre integración del Cuerpo y demás cuestiones de carácter interno.

En caso de discusión única, cada orador no podrá hablar más de una vez ni por más de veinte minutos».

SEÑORA PRESIDENTA.- Por lo tanto, cada senador dispone de veinte minutos para realizar su intervención; esto fue recordado en la coordinación de bancadas y aprovechamos para mencionarlo ahora en el plenario.

(Murmullos en sala).

–Desde hace rato estoy pidiendo silencio; de lo contrario, es muy difícil llevar adelante la sesión.

SEÑORA KECHICHIAN.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra la señora senadora.

SEÑORA KECHICHIAN.- Quiero dejar una constancia, en nombre de quien habla y en el de toda mi bancada.

Este es un proyecto de ley de poco más de trescientos artículos y se hicieron más de ciento veinte modificaciones. Entró ayer a las 20:30 a esta cámara por lo que ni tiempo para leerlo hemos tenido, y tampoco tenemos un texto comparativo. Así que es muy difícil tener una discusión seria en estas condiciones.

SEÑORA PRESIDENTA.- La Mesa quiere aclarar que la coordinadora del Frente Amplio solicitó un comparativo; en función de esa solicitud consulté si en la Cámara de Representantes se había realizado uno y la respuesta fue que la votación había tenido lugar sin un comparativo. Simplemente quería aclarar que la coordinadora lo solicitó y que ayer, cuando llegó el proyecto de ley, hice la consulta respectiva. Por eso es por lo que no tienen un comparativo.

SEÑORA DELLA VENTURA.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra la señora senadora.

SEÑORA DELLA VENTURA.- Agradezco a la señora presidenta que haya informado al Cuerpo que ayer solicité, en nombre de mi bancada, el texto comparativo. Lo que se nos informó por parte de nuestros compañeros representantes es que ellos sí tuvieron un comparativo para trabajar, aunque lo que se incluyó en el plenario ese día evidentemente no figuraba en ese comparativo. De todas maneras, reitero que en su momento sí contaron con un comparativo.

Gracias, señora presidenta.

SEÑOR COUTINHO.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR COUTINHO.- Estoy pidiendo la palabra también para aprender un poco, señora presidenta.

Sinceramente, no entiendo por qué un proyecto de ley que votamos en el Senado, que fue enviado con media sanción a la Cámara de Representantes y que luego retorna, tiene que venir con algún trabajo de alguna de las cámaras, de la señora presidenta, de la Mesa o de alguien más con los diferentes textos. Pregunto esto para aprender si esta es realmente una tarea que tiene que hacer la Mesa o el Parlamento. Si es así, se estaría ante una falta importante porque cómo no van a haber hecho un comparativo. Ahora, si no es así, me parece que los que trabajamos en la elaboración de los comparativos o quienes los generan en ese escenario tienen que ser los propios legisladores; así es como se hace en esas instancias tanto para ver trabajos como intervenciones. Por ejemplo, para esta sesión yo tomé motu proprio un comparativo de cómo se fue de acá y cómo volvió, y elegí diez ejemplos para comentar los aportes que hizo nuestro partido y lo que creemos que ha sido importante para tener una mejor reforma.

Estoy preguntando esto, principalmente –y lo digo con total sinceridad– para poder sacarme la duda, más que para generar otra cosa, y me gustaría que la Mesa me respondiera. ¿Tiene que haber un comparativo? ¿Tienen que hacer un comparativo, o ese comparativo surge solo a partir de la discusión en las distintas cámaras?

SEÑORA PRESIDENTA.- La Mesa no tiene por qué hacer un texto comparativo, pero nos pareció que si había existido uno oficial hecho por la Cámara de Representantes, dada la solicitud recibida, no costaba nada pedirlo, independientemente de que cada uno de los senadores tiene la libertad de hacer lo que quiera con respecto a los comparativos. Fue solo una consulta a raíz de un planteo, que nos pareció de cortesía realizar. En resumen, no es obligación de la Mesa hacer un comparativo.

SEÑORA DELLA VENTURA.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra la señora senadora.

SEÑORA DELLA VENTURA.- En realidad, los comparativos son históricos; que yo sepa, siempre se hacen para trabajar mejor, y no los elaboramos nosotros sino la comisión a través de la secretaría correspondiente.

Según entiendo, el señor senador Coutinho expresa que tendríamos que haberlo hecho nosotros, pero el proyecto de ley entró ayer a las 20:30 y recién hoy se nos hizo llegar formalmente. Evidentemente, contar con ese comparativo en el caso de un proyecto de ley de más de trescientos artículos habría facilitado nuestro trabajo; el hecho de que nos lo hayan entregado formalmente recién hoy –ya lo expresamos de manera personal y en nombre de nuestra bancada– no ayuda a su buen tratamiento en el día de la fecha.

SEÑORA PRESIDENTA.- Desde el punto de vista estatutario, nos parece importante aclarar que, efectivamente, los coordinadores tuvieron el proyecto de ley en su poder a las 20:30 del día de ayer y su ingreso oficial fue hoy en la mañana, después de haber cumplido con todos los procedimientos internos correspondientes.

La Mesa está aclarando todas las consultas que le están haciendo llegar.

SEÑOR BRENTA.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR BRENTA.- Creo que la confusión del señor senado Coutinho tiene que ver con el hecho de que cuando los proyectos de ley se envían a la tercera cámara –como es este caso– son derivados a una comisión donde se analizan y se discuten, máxime cuando lo que está viniendo es una iniciativa diferente, ya que un tercio de los artículos fueron modificados; entonces, se trata de un proyecto total o sustantivamente diferente al que salió de acá.

En suma, en nuestra opinión este proyecto debió haber ido a comisión para su análisis –donde también se tendría que haber realizado el correspondiente comparativo– y luego debatirse en el plenario, como sucede habitualmente. No entendemos por qué el apuro en su tratamiento cuando la reforma comenzará a funcionar dentro de diez o quince años. ¡Realmente no se entiende la urgencia!

SEÑORA PRESIDENTA.- La Mesa va a hacer una nueva aclaración.

En la coordinación de bancada se manejaron diferentes hipótesis de trabajo respecto a este proyecto de ley y, por el tenor de la reforma, la mayoría consideró más adecuado analizarlo en las condiciones que hoy se están dando este plenario. Nos parece que es importante dar inicio al tratamiento del tema sin más dilaciones, más allá de que previamente nos pareció importante que los señores senadores pudieran aclarar sus dudas.

Tiene la palabra el señor senador Botana.

SEÑOR BOTANA.- Señora presidenta: la reforma va a ser una realidad en pocas horas, para alegría de los que han hablado a favor y también de los que lo han hecho en contra.

En este país no hay un solo ciudadano mínimamente informado que no sepa que hay que hacer una reforma; todos lo saben. Es más, el argumento en contra ya no es «No a la reforma», sino «Queremos otra reforma». Todos sabemos que si no hay reforma, no hay jubilación para los muchachos que comienzan su vida laboral, mucho menos para los que hoy son niños y ni que hablar de los que aún no han nacido. Ellos no tendrán siquiera alimentación en su infancia ni acceso a recursos para una buena educación. ¡Esa es la realidad!

Sabemos bien qué es lo que va a suceder y cuál será el destino de esta reforma. En Uruguay no hay dirigentes políticos malnacidos que quieran hacerle mal al país ni a las generaciones futuras. ¡Eso no existe! Gracias a Dios, en este país eso no existe y por esa razón nos animamos a afirmar que esta reforma no se va a tocar, sea cual sea el Gobierno y los Gobiernos que vengan. En lo sustantivo, esta reforma no se toca porque acá el problema no es la reforma, sino las elecciones. El Gobierno viene bien y cuando un Gobierno viene bien no es tan fácil ganarle una elección; alguna patadita hay que dar aunque les cueste una amarilla. Está bien, lo entendemos. También sabemos que los líderes viejos no van a dejar que se hagan locuras.

El único que hoy está en contra de los trabajadores del futuro es ese pequeño núcleo de la inercia destructiva, los incapaces de construir, esos a los que se les pueden pedir grandes actos, pero nunca un acto de grandeza. Me refiero a grandes actos que son armados bajo amenaza –¡si no venís al acto, te expulso del sindicato!–, con el aplastamiento de las minorías o la concurrencia obligatoria. El que no pertenece a la patota no tiene derecho a estar. ¡Los conocemos también! Son los mismos que hablaban del desalojo exprés en la LUC, los que decían que se iba a terminar la obligatoriedad en la educación y que se iba a fundir Antel. Ahora vienen con otra mentira. ¡No se puede calificar de otro modo! La mentira de ahora es que se va a trabajar más y se va a cobrar menos. ¡Dos mentiras en una sola frase! No se va a trabajar más ni se va a cobrar menos. Todas las exigencias para acceder a la jubilación, para adquirir ese derecho, son exactamente las mismas que teníamos o que tenemos en la actualidad. ¡Exactamente las mismas! No cambió ninguna. Es la misma exigencia en el número de años. ¡Es lo mismo!

Dicen que se va a cobrar menos, pero también es mentira. Se va a cobrar más, y en especial los deciles más bajos; todos los pobres van a cobrar más. En los deciles subsiguientes se empareja un poco la cosa entre lo que sucede en la actualidad y lo que se va a cobrar en el futuro. Igual se va a cobrar más, pero no tanto más. En esta reforma los deciles más bajos van a cobrar entre un 25 % y un 45 % más que en la actualidad. Pongamos el ejemplo, ¡hablemos claro! Pensemos en una persona que ha cobrado el salario mínimo toda su vida; el 45 % de ese sueldo mínimo son aproximadamente $ 9600. Hoy se jubilaría con el mínimo, que son algo más de $ 17.000. ¿Cuánto va a cobrar en el futuro? A un suplemento solidario, que hoy estaría en unos $ 15.500, se le resta un tercio de esos $ 9600 –es decir, $ 3200– y queda en $ 12.300. Si a eso le sumo los $ 9600, estamos en $ 21.900, o sea, $ 22.000 en números redondos. En definitiva, antes se jubilaban con algo más de $ 17.000 y ahora con más de $ 21.000; 18 nunca va a ser más que 22. ¡Esa es la realidad! Ese es el número y no hay otro.

Quizás existe un problema y es que ninguno de los dirigentes del PIT-CNT tiene salario bajo; entonces, lo que hacen no es defender a los pobres. Es decir, no se trata de la defensa del trabajador en general, sino de que están defendiendo la de ellos, pero que se queden tranquilos, que también a ellos les va a subir esa cifra. Si no fuera así, habrían hecho aportes a esta reforma.

Ahora se discute hoy acá y vamos a votar a favor o en contra. ¿Alguien me puede decir que estas modificaciones van a hacer cambiar la actitud y ahora van a votar a favor? No, ellos no hicieron un solo aporte, salvo el señor senador Andrade, a quien le reconocí en la discusión del Senado y vuelvo a reconocer en el día de hoy, pues él se preocupó por quienes tienen los trabajos más penosos, más sacrificados, los que tienen menos continuidad en su aportación. Fue escuchado, la reforma propuesta tuvo sus modificaciones y evitó mucho daño. ¡Esa es la actitud que hay que tener!

Nos dijeron que la reforma afecta a las personas con discapacidades. ¡Otra mentira más! A la madre que tiene hijos con discapacidades se le multiplican por tres los años de cómputo –era uno– y esto es sin límite. A la persona que se incapacita trabajando se le computa como aportado hasta el día mismo de constitución de la causal, hasta los sesenta y cinco años. Se jubila en lugar de recibir una pensión; se jubila con suplemento solidario y todo, como corresponde. Si tiene hijos a cargo, se le da un 20 % más y si tiene una discapacidad severa, un 25 % más. No hay ninguna persona que se incapacite trabajando que vaya a cobrar menos de esos $ 22.000 de los que estaba hablando. Hoy a esa persona le corresponderían $ 14.000, que es el 66 % de ese salario mínimo.

Comparto estos números, que son grandes y claros, porque son los de la realidad y los que tendremos que manejar en estos días para evitar el gran mareo que algunos le han generado a la población.

A su vez, si la persona con discapacidad tenía acceso a más de una caja, debía optar entre una y otra, pero ahora no lo va a tener que hacer, pues recibirá de todas las cajas. El que hizo aportes antes de incapacitarse va a recibir, además, un complemento como producto de los aportes ya realizados.

El otro capítulo de la gran mentira tiene que ver con las AFAP. Con esta reforma, el aporte pasa del 10 % al 5 % y esto es para todos, pues las AFAP ya no son solo para los ricos, sino para todos. Eso sí, la sumatoria de lo que ingresa a las AFAP será menor que en la actualidad; los cálculos que tenemos, que son hasta el año 2040, dan esas proyecciones y muestran que va a ser menor. ¿Y quién introdujo esa modificación? Fue el contador Ariel Davrieux, pensando en la sostenibilidad fiscal, y terminó haciendo de esta una reforma todavía más a la uruguaya de lo que era. Digamos que el presidente Boric no es muy neoliberal; entonces, ¿por qué va a copiar nuestro sistema? Lo copia mandando del 16 %, 6 % al sistema público y 10 % a las AFAP, que es exactamente lo inverso a lo que nosotros hicimos.

En cuanto a los cambios, una contribución de Cabildo Abierto fue el cálculo del salario básico jubilatorio: en vez de ser el promedio de los mejores veinticinco años, como decía el proyecto de ley original, será el de los mejores veinte años; la supresión de la posibilidad de que las AFAP inviertan en el exterior; una solución concreta para evitar el daño que la reforma les iba a generar en su jubilación a los más meritorios del personal militar, como son los cabos y los sargentos.

El Partido Colorado propuso la posibilidad de jubilarse con menos de la edad requerida si se aportó durante treinta y ocho años o más, y por supuesto si se es generación 1976 en adelante con sesenta y tres años, o generación 1976 con sesenta y cuatro años de edad y treinta y cinco años de trabajo. Otra de las formas de lograr la jubilación anticipada es tener treinta años de servicios registrados a 2023, o cuarenta años de servicios registrados y sesenta años para la generación de 1973, o sesenta y un años para la generación de 1974, y sesenta y dos años para la generación de 1975. Otro aporte del Partido Colorado es que la pensión por viudez sea tanto para el viudo como para la viuda, obviamente con mejoras si tiene hijos y efectivamente se hace cargo de ellos. También está la eliminación de saltos abruptos en la transición. Por ejemplo, los nacidos en 1973 se van a jubilar a los sesenta y un años en el 2034; los nacidos en 1974 se van a jubilar a los sesenta y dos años en el 2036, y así sucesivamente hasta llegar a los nacidos en 1977, que se van a jubilar ya a los sesenta y cinco años. Esto tiene un costo adicional bastante significativo, pero que irá desapareciendo en el tiempo. La unificación de edades para la configuración de causal a la vejez y edad avanzada es otro de los aportes del Partido Colorado. En el texto no aparece otro aporte, el de la rebaja del IASS, que va a venir en la rendición de cuentas: 8 % en 2024 y un 6 % en 2025, adicionando USD 23:000.000 más a los USD 30:000.000 que ya tenemos.

¿Cuánto cuesta, en términos del producto, la diferencia entre los cambios introducidos y la reforma que votamos en el Senado? Tiene un costo de 0,3 %. El agua que tiene la leche es menos que la que tiene la leche que tomamos en nuestras casas cada día, más ahora que se paga por gordura, pero la leche sigue siendo leche, como dijera el señor presidente. Se puede quedar tranquilo el veterano de pelo larguito y términos de péndex que habló en el acto y que le faltó el respeto al presidente y, lo peor: le faltó el respeto a una profesional del periodismo, a una periodista seria, a una mujer, que es lo primero que un hombre debe respetar. Es el mismo del desalojo exprés, no nos olvidemos; es el mismo que recibió los descuentos para las cooperativas y no hizo un solo gesto de agradecimiento.

Señora presidenta: sin reforma tendríamos al año 2100 un ingreso del sistema estatal –BPS, caja militar, caja policial– de 7,60 % del PIB y un egreso de 13,39 % del PIB y el 5,79 % del producto va a ser el déficit, lo que representa USD 3.559:000.000 a la cotización de 2022. Con la reforma, pasamos a un déficit estimado de 2,43 %, esto es USD 1.500:000.000 a la cotización de 2022.

Por último, quiero decir que hemos dejado fuera del análisis a la caja de profesionales y a la caja bancaria; pero ese debate va a venir. Solo quiero, señora presidenta, enviarles un mensaje. Todos hemos asistido a la furibunda oposición de los dirigentes de esas cajas a ser reformados. Yo les digo acá: «Muchachos, si no quieren que los reformemos, si no quieren reforma, no hacemos la reforma».

SEÑORA PRESIDENTA.- Diríjase a la Mesa.

SEÑOR BOTANA.- Si no quieren, no reformamos esas cajas, basta solo con venir y manifestarlo, pero lo único que les vamos a pedir es que firmen –ahí abajo– que después no nos van a pedir plata de la bolsa de los pobres para financiar pasividades privilegiadas. Si se comprometen y firman que no precisan del sistema estatal y que no precisan del pobre, ya mismo no tienen que gastar más en publicidad ni en nada; tienen que gastar en un boleto. Vienen y firmamos; eso sale un boleto, dos hojas y una birome. Nada más.

(Suena el timbre indicador de tiempo).

–Solo firmen que se comprometen a no necesitar de nadie más, y ya está.

SEÑORA PRESIDENTA.- Le voy a solicitar que sea breve, señor senador.

SEÑOR BOTANA.- Ya termino, señora presidenta.

De lo contrario, si van a pedir algo, vengan en silencio. La humildad siempre es buena amiga y la soberbia siempre es la peor consejera.

Muchas gracias, señora presidenta.

SEÑOR ANDRADE.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR ANDRADE.- Gracias, señora presidenta.

Estamos legislando de la peor manera posible. La Comisión de Expertos en Seguridad Social tuvo tiempo para poder intercambiar información, para procesar datos, para comparar escenarios y para hacer un diagnóstico. Tuvo tiempo suficiente para elaborar propuestas y el Parlamento de la república, la casa de la democracia, contó con poco más de cuarenta días en el Senado para tratar un proyecto de esta magnitud e importancia. Es decir, se decidió priorizar el intercambio técnico subordinándolo a la importancia del intercambio político. Tan así es, señora presidenta, que en el Senado terminamos votando cambios al proyecto original sin saber cuánto costaban. En el último día de la votación se modificó la ventana abierta por edad avanzada sin que, hasta ahora, se informara acerca del costo de ese cambio. Hubo una sola presentación de proyección de cuál sería el déficit si el suplemento solidario no perdía respecto del salario. La única proyección la hizo el equipo que representa a los trabajadores, que planteó que tres cuartas partes del ahorro se lo tragaba la incidencia que tenía el suplemento solidario si este se ajustaba por índice medio de salarios. Le pedimos al Poder Ejecutivo, en la comisión, que trajera una proyección diferente si no concordaba con esos números. Esto fue en diciembre. Pues bien, estamos a esta altura, a fines de abril, y no tenemos una proyección diferente. Es una buena idea el suplemento solidario, pero tiene una inestabilidad muy alta porque la ley que va a votar hoy la mayoría sostiene que se puede ajustar por IMS –índice medio de salarios– o por IPC, y en el último párrafo dice: «Cualquiera sea la opción adoptada, el Poder Ejecutivo podrá modificar la tasa de variación que surja del índice elegido, en defecto o exceso de hasta 20 % (veinte por ciento) sobre el porcentaje resultante». Entonces, ¿qué va a pasar con el suplemento solidario que estamos creando acá en la ley? Acá lo estamos creando y tiene un grado de incertidumbre muy alto. Qué bueno hubiera sido que tuviéramos arriba de la mesa una proyección actuarial donde se sostuviera que aun con el suplemento solidario –como se hizo en la comparación de las futuras jubilaciones–, teniendo la misma potencia que el salario, la razón principal de la reforma jubilatoria –que la hemos llamado un ajuste fiscal sobre las jubilaciones porque tres puntos del producto bruto interno no puede mencionarse de manera distinta–, diera números distintos. Pues bien, se va a votar hoy sin tener arriba de la mesa una proyección sobre este indicador. No es la mejor forma de legislar.

Tampoco es bueno que se incumpla de manera tan flagrante un compromiso de campaña electoral. Podemos decir que todos reconocen la necesidad de hacer una reforma jubilatoria o una reforma de la seguridad social. Yo soy más de la idea de la necesidad de una reforma de la seguridad social. Sin embargo, quien es hoy presidente de la república en campaña electoral no adelantó demasiado qué iba a hacer con respecto a la reforma jubilatoria, pero hizo un compromiso muy potente. En muchísimas entrevistas dijo que lo que no iba a hacer, lo que no se puede hacer, lo que está mal es cambiar la condición de llegada a la jubilación a los trabajadores que están en actividad. Si el Gobierno del Partido Nacional o de la coalición llegaba a ganar las elecciones, los cambios no iban a afectar al que estaba en actividad, que en todo caso iban a afectar al trabajador futuro, al que no había ingresado todavía al mercado laboral. El proyecto de ley del presidente colocaba exigencias más duras para acceder a la jubilación a los trabajadores de cincuenta y siete años para abajo. Eso exigía el primer texto. Este es un incumplimiento que, creo, nadie se lo puede adjudicar a la pandemia. Hasta ahora he escuchado una sola vez la explicación del presidente respecto a por qué hubo un incumplimiento tan claro y, sinceramente, es inapropiada. Sostuvo que hizo la promesa electoral y no tenía los números. ¿Es sensato que en un tema de esta sensibilidad –la posibilidad de acceder o no a la jubilación– se haga un compromiso electoral tan potente sin contar con los números?

No es la primera vez que se endurecen las condiciones jubilatorias. Por lo tanto, en un tema de tanta sensibilidad, tenemos que mirar las distintas posibilidades de lo que puede pasar endureciendo las condiciones jubilatorias. En 1996 el endurecimiento de las condiciones jubilatorias nos llevó al desastre –reitero: al desastre– de que siete de cada diez trabajadores de la actividad privada no se iban a poder jubilar; esto es que una trabajadora que quedaba desempleada con treinta y cuatro años de aportes y sesenta y cuatro años de edad tenía que esperar a los setenta años para jubilarse por edad avanzada. Este despropósito de esa reforma, reconocido por la vía de los hechos –no se reincorporan los treinta y cinco años–, nos tendría que haber enseñado lo complejo que es hacer cambios sin reflexionar en profundidad acerca de todas las variantes. ¿Qué dijeron los expertos que trabajaron, los informes de la experiencia comparada? En los países donde se corrió la edad jubilatoria la mitad de los trabajadores se mantuvo trabajando y la otra mitad, no. ¿Es que creemos que vamos a tener tanta suerte en Uruguay que no va a pasar que una trabajadora doméstica, un rural, un trabajador de la construcción quede desempleado a los sesenta años y no sepa cómo va a llegar a los sesenta y cinco? No escribimos una línea para pensar cómo se contempla al trabajador que quede por el camino, no por voluntad propia, sino porque perdió el trabajo. ¿Quiénes son los que están más expuestos a quedar sin trabajo? Los trabajadores más pobres, que tienen formas de organización del trabajo de mayor precariedad. Lo planteamos en la comisión. No hubo ni siquiera tiempo para tratarlo. ¿Es la mejor forma de considerar una reforma tan importante en plazos tan breves?

El endurecimiento de las condiciones jubilatorias, además, es al barrer. Todos acá sabemos que el trabajador no se jubila a los sesenta años en Uruguay, no porque sea amante del trabajo, sino porque el mínimo jubilatorio al que se alcanza con sesenta años de edad es muy bajo, es de apenas un 45 %. Entonces, ¿qué hace el trabajador? Trabaja hasta los sesenta y tres o sesenta y cuatro años de edad porque por cada año que va trabajando se incorpora un 2 % o un 3 % –según haya generado la causal– y un punto más de porcentaje a la tasa de reemplazo.

Ahora bien, con la reforma planteada, muchos trabajadores van a llegar al 45 % a los sesenta y cinco años. La opción que van a tener será jubilarse con una miseria o tratar de jubilarse más cerca de sesenta y ocho o sesenta y nueve. Para algunas ramas de actividad esto es terrible. ¿Cuántos estudios faltan para saber que en la industria frigorífica no se llega a esa edad? ¡No se llega hoy! Yo escuché preocupaciones de otros partidos, pero no están reflejadas acá. Triplican las altas por incapacidad los trabajadores de la industria frigorífica. ¿Alguien los ve en una planta de faena o de desosado a los sesenta y ocho o sesenta y nueve años?

(Interrupciones).

SEÑORA PRESIDENTA.- ¡Silencio, por favor!

Continúe, señor senador.

SEÑOR ANDRADE.- Se levantó la edad al barrer. Se da discrecionalidad.

¿Cuáles son los puestos de trabajo de la construcción? En la discusión del Senado se llegó a decir que no se quería favorecer al pañolero. ¡Señores: no hay categoría de pañolero en la construcción! Uno de los cuarenta peones de la obra está en el pañol, ¿quién va a averiguar cuál fue el pañolero cuando tenga el recibo? Porque hay quinientos oficios y una estructura de categorías de doce.

Lo que sí hay y está demostrado es el envejecimiento precoz. Viven ocho años menos que el resto y acá ni siquiera estamos contemplando a esos sectores. Hablamos de veinte años en un puesto de trabajo altamente exigente.

En todo caso, confiemos en el que elija después, no acá en la ley.

Se corre la edad al barrer sin tener en cuenta...

(Interrupciones).

–Voy a pedir que se me ampare en el uso de la palabra, señora presidenta.

SEÑORA PRESIDENTA.- Señor senador: lo estoy amparando en el uso de la palabra. Si no quiere, grite, siga gritando.

Puede continuar.

SEÑOR ANDRADE.- Aparte, vengo olímpico; llevo nueve minutos sin descalificar a nadie, sin faltar el respeto, sin meterme con movilizaciones sociales de organizaciones a las que, entre otras, les debemos estar hoy acá.

La reforma, de manera inmediata, recorta las jubilaciones por incapacidad.

Yo seguí la discusión que se dio en la Cámara de Representantes. Se le preguntó al doctor Saldain sobre la proyección que acá nos sorprendió –estoy seguro de que nos sorprendió a todos–, cuando el día antes de la votación se nos planteó que Uruguay iba a pasar de tener 65.000 trabajadores con incapacidad a 130.000. ¿Saben por qué va a pasar eso? Porque la gente va a trabajar más años y va a quedar incapacitada. Con esto están reconociendo que no van a tomar las medidas que tendrían que adoptar sobre los trabajos altamente exigentes. Es su filosofía. Alcanza con leer las versiones taquigráficas de la discusión en la Cámara de Representantes. Era una sorpresa: se duplican las altas por incapacidad. Se dice que, si la gente va a tener que llegar a trabajar hasta cerca de los setenta años, muchos más van a ser los que van a tener pinzamientos de columna, hernia de disco, tendones reventados. De eso estamos discutiendo hoy, sin tener el tiempo suficiente para una discusión que permita un acuerdo. Se jubila con más tiempo y a la gente que queda por el camino no se la contempla en la reforma.

Hay medidas que son inmediatas. Si se publica mañana lo que estamos votando hoy, el trabajador que queda en una situación de incapacidad en mayo va a tener un porcentaje más bajo que el resto y vamos a tener que ver qué pasa con el suplemento solidario. Repito: es una buena idea el suplemento solidario, pero tiene esta discrecionalidad: permite, año a año, ajustarse un 20 % por abajo.

Todavía no nos han demostrado –si lo tienen, sería bueno que lo mostraran– cómo es que no se caen tres cuartas partes del ahorro fiscal con el suplemento solidario, sin perder en relación con el salario real. ¡Que lo muestren! Hasta ahora –y no es porque no lo hayamos pedido– no ha estado arriba de la mesa.

Otro componente es curioso. Está difícil que nos corran por izquierda con las jubilaciones bajas. ¡Difícil! Yo pedí información acá, medio de apuro. La jubilación mínima llevada a una base de prestaciones y contribuciones –es del 1.° de setiembre del 2007– la situamos en $ 1636, lo que hoy serían $ 5660. Alguien puede decir, ¿pero había jubilados por debajo de lo que hoy serían $ 5600? Sí, había decenas de miles. Nos dejaron decenas de miles de jubilados cobrando $ 300 y $ 400. Al año habíamos aumentado las jubilaciones un 25 % y a los dos, un 50 %. En fin, triplicamos la jubilación mínima, la misma que en el 2021, por haber cambiado la forma de ajuste de la BPC le permitió al Gobierno ahorrar USD 10:000.000 con la jubilación mínima. La misma que en el 2022 le permitió al Gobierno ahorrar USD 21:000.000 por la forma de ajuste de la BPC y este año USD 45:000.000 sin ninguna campaña de bien público para informar al jubilado que había cobrado menos durante tres años seguidos, justo con la jubilación mínima, pero no es el debate de hoy.

Tenemos un problema con la afapización obligatoria; tenemos también el problema de que no estamos ante un debate de la seguridad social, porque si al laburante uruguayo se le pide que haga un esfuerzo más para aportar al BPS, con el propósito de ampliar la seguridad social, no tengo dudas de que pone el hombro. Yo estuve veinticinco años militando en un sindicato de esos que molestan tanto y tenemos cinco aportes extras además de aportar al BPS: al fondo social, de cesantía, de vivienda, de formación profesional y otro para las viudas de los compañeros que mueren víctimas de siniestro para que no quede solo ni el gurí ni la familia.

Ahora bien, cuando el hijo de un trabajador de la construcción tiene caries, la odontología se la paga el fondo social; cuando tiene que estudiar, la beca se la paga el fondo social; cuando tiene problemas de salud mental, la asistencia psicológica se la cubre el fondo social; cuando se hace un rancho, la mitad de los materiales los cubre el fondo de vivienda; y cuando tiene que aprender un oficio, lo cubre el fondo de capacitación. Si acá estuviéramos discutiendo ampliar la atención a la persona con discapacidad, la cobertura de desempleo o de la infancia, en fin, sería ensanchar el perímetro para el acuerdo, pero arriba de la mesa no hay nada que diga: «Miren, estos recursos van para acá, estos van para allá, para potenciar un acuerdo social».

Otro aspecto –y también voy a poner el ejemplo de la construcción– es que no aporta uno solo, los trabajadores aportamos al fondo de vivienda, pero los empresarios también; aportamos al fondo de cesantía, pero los empresarios también; al fondo de capacitación también aportan los empresarios; ahora, el fondo de solidaridad es solo nuestro. Acá se tomó la decisión deliberada de blindar a los sectores más potentes en lo económico en momentos de diálogo social profundo. Entonces, nos dicen: «No hay acuerdo», pero en qué país del mundo hay acuerdo si se dice que hay un sector de la sociedad de mayor capacidad contributiva que está blindado. No se le pide veinte centésimos para atender los problemas de seguridad social. Una persona con incapacidad puede llegar a perder 44 puntos de su ingreso, al igual que una viuda, y un trabajador puede quedar afuera y no jubilarse, y si queda por el camino tiene que ver cómo llega. A los sectores más potentes, nada. Es muy difícil acordar un diálogo así si no se coloca arriba de la mesa una discusión que diga: «Bueno, es problema de Uruguay». Y sí, es un problema de Uruguay. No creo que tengan que quedar blindados los trabajadores en un acuerdo de seguridad social. Si hay que poner el hombro, se pone, ¿pero solo los trabajadores? Que alguien me diga que esta reforma tiene aportes de otro lado que no sea de los trabajadores y me muestre dónde están. ¿No tienen nada para aportar los depósitos del exterior? ¿Ni un vintén para aportar a la reforma de la seguridad social? En fin, así no se construye diálogo ni acuerdo.

Déjeme decir algo, señora presidenta: no hubo voluntad de diálogo. Tanto no hubo que en la versión original del proyecto de ley que crea la Comisión de Expertos en Seguridad Social no hubo participación de los trabajadores, de los jubilados ni de la oposición. Esa fue la orientación inicial, tanto que se trancó por temas políticos –porque acá están los que vienen a hablar sobre la preocupación por las elecciones, y no digo que seamos vegetarianos, pero no somos los únicos–; se congeló el trabajo de la comisión mientras duró la discusión del referéndum durante largos meses esperando a ver qué pasaba para que no incidiera la propuesta de la reforma jubilatoria –en nuestra opinión es el ajuste fiscal de las jubilaciones– con el tema del resultado electoral.

Esta es una reforma con escaso respaldo social; no solamente el PIT-CNT está en contra, sino también los tres órdenes, es decir, la representación de los jubilados, la de los empresarios y la de los trabajadores en el Banco de Previsión Social. A su vez, recibió críticas muy duras de la academia.

Entonces, no hay urgencias, y si bien hay un período de transición, algunas medidas son inmediatas y la más dolorosa es la forma en la que se trata al trabajador que se incapacita para todo trabajo. Si no hay urgencia, ¿por qué no apostar a un diálogo social, político y académico que intente construir acuerdos? En este caso hubo tiempo para el debate técnico y muy poco para el debate político con quienes, para bien o para mal, la ciudadanía nos eligió para representarla. Acá estamos todos representados y es aquí donde debería hacerse el debate, pero lo cierto es que en la discusión en la Cámara de Representantes ni siquiera se presentaron las proyecciones actuariales de los últimos cambios. Es muy difícil legislar y construir acuerdos de esta manera.

En la charla de ADM el presidente de la república sostenía que estábamos desesperados para que esto se vote y quiero adelantar que tenemos una firme convicción con respecto a las críticas que hoy hacemos a la reforma. Me refiero a aumentar la edad al barrer, a no tener en cuenta al trabajador que quedó por el camino, a la población que queda en situación de incapacidad, a la afapización obligatoria de todos los sectores y a no contemplar un diálogo sobre seguridad social para atender problemas país como la cuestión de la infancia, la discapacidad y el cambio en el mundo del trabajo. Esas serán las principales preocupaciones por los cambios que se van a dar en la discusión del trabajo y la seguridad social.

En última instancia, la seguridad social siempre ha sido el resultado de la demanda de los sectores que sufren para construir un piso de derechos más arriba, más digno. Un país vale por la forma en que trata a quienes están peor.

Para nosotros es muy claro que este proyecto de ley que hoy se aprueba deja por el camino a parte de la gente que está peor.

Muchas gracias.

SEÑOR DA SILVA.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR DA SILVA.- Señora presidenta: nosotros estamos satisfechos y contentos de que después de tres largos años estemos en esta etapa final de la discusión y de la aplicación del deber ser y la ética de la responsabilidad en el Senado de la república.

Vemos gente que se autopercibe como vulnerada, que dice que no ha habido diálogo democrático en la discusión de un proyecto de ley que tuvo tres años de discusión y que, además, en lo sustancial del diagnóstico previo, todos estábamos de acuerdo. Se escribieron océanos de tinta de parte del exministro Danilo Astori y de los expresidentes Mujica y Vázquez, en el sentido de que Uruguay debía hacer una reforma y establecer una edad mayor para el retiro y la jubilación. Lo tengo por acá y en este último momento produce cierto hartazgo que se siga repitiendo y machacando el doble discurso, en el sentido de lo que fue el Frente Amplio en el Gobierno y lo que es ahora en la oposición.

Reitero: hay océanos de tinta y nosotros, desde el Gobierno, con aquello de Kelsen y de Kant sobre el deber ser y el ser, estamos dando a nuestro país la tranquilidad de que no va a pasar lo mismo que en Argentina, en donde hay un sistema político que no tuvo nunca el coraje o la valentía de tomar algunas decisiones y después el país se desbarranca. Nosotros no; no solo estamos cumpliendo con la palabra que dimos a quienes nos votaron, sino también a la ciudadanía entera y a los trabajadores que no están representados por un solo partido, por más que se autoperciban como los representantes de esos trabajadores. A los trabajadores los representamos todos y la cultura del trabajo la representamos más algunos que otros; no es con actos ni movilizaciones que se adquiere la calidad de representante de los trabajadores del Uruguay sino a través del voto.

Esto no es a quien grita más o a quien hace más discursos de barricada para defender a la gente que se levanta de madrugada para ir a cumplir con su deber ser que es ir, trabajar y llevar el pan a su casa.

¡Estamos cansados! El Uruguay está cansado de que vengan iluminados a erigirse en representantes de los trabajadores. Estamos recontracansados. Vienen los mismos de siempre. Hablan los mismos de siempre. Aplauden los mismos de siempre, señora presidenta. Eso no es la mayoría del pueblo trabajador del Uruguay. Son los que están organizados.

Sin embargo, esa no es la voluntad de los trabajadores del Uruguay, quienes en cada paro general –que se va a hacer costumbre– tienen que estar una o dos horas esperando un ómnibus porque a un iluminado sindicalista se le ocurre hacer un paro del transporte.

SEÑORA PRESIDENTA.- Vamos a ceñirnos al tema, por favor.

SEÑOR DA SILVA.- Estoy hablando y contextualizando.

Por tanto, señora presidenta, acá no hay ni autopercepción de discursos y debates no democráticos y mucho menos la autopercepción de que es la oposición la que representa a los trabajadores del Uruguay. Representa, tal vez, a quienes los organizan, a los sindicalistas, pero no a los trabajadores.

Es por eso por lo que hay muchos trabajadores que están siendo favorecidos con esta reforma. Son trabajadores de ahora, que están en la flor de la edad, que tienen cincuenta y nueve o sesenta años. Son paisanos que hoy tienen toda la experiencia para seguir trabajando y que, a través de esta reforma, hoy van a poder jubilarse y seguir trabajando.

SEÑOR SÁNCHEZ.- Los favorece porque no los toca.

SEÑOR DA SILVA.- ¡Cállese la boca, usted! ¡Cállese la boca!

SEÑOR SÁNCHEZ.- No me callo, atrevido.

SEÑORA PRESIDENTA.- ¡Silencio!

SEÑOR DA SILVA.- ¡Cállese la boca! Usted no está en un estrado.

SEÑORA PRESIDENTA.- ¡Silencio!

SEÑOR DA SILVA.- Vaya a la calle Tristán Narvaja a gritar.

(Campana de orden).

–Los tupitas acá no tienen más coraje...

(Campana de orden).

–Cállese.

(Campana de orden).

SEÑORA PRESIDENTA.- ¡Silencio!

(Interrupciones).

(Campana de orden).

–Vamos a tratar de volver a la consideración y, con respeto, a escucharnos.

Prosiga, por favor, señor senador.

SEÑOR DA SILVA.- ¡Ampáreme en el uso de la palabra, señora presidenta!

SEÑORA PRESIDENTA.- ¡Lo estoy amparando, senador! Prosiga.

SEÑOR DA SILVA.- Hay muchos trabajadores que, a partir de esta reforma, con consecuencias inmediatas, van a poder seguir trabajando. Y yo lo celebro, señora presidenta. Lo celebro. Celebro que muchos de los uruguayos, a los sesenta y dos o sesenta y tres años, puedan seguir dispensando a su sociedad la cultura del trabajo, su experiencia, tener ese consejo que muchas veces las nuevas generaciones no tienen.

Esta reforma, señora presidenta, terminará en la misma bolsa de promesas incumplidas que el Frente Amplio ha hecho durante toda su existencia.

La reforma portuaria, sobre la que estaban en contra, siendo gobierno nunca la mejoraron; la reforma...

SEÑOR SÁNCHEZ.- Está fuera de tema.

SEÑOR DA SILVA.- Señora presidenta: hay un tupita que me está...

(Interrupciones).

SEÑORA PRESIDENTA.- ¡Senador Sánchez!

SEÑOR DA SILVA.- ¿El collar lo está envalentonando, señor senador?

SEÑORA PRESIDENTA.- Senador Da Silva: si este va a ser el procedimiento, la Mesa va a pedir un cuarto intermedio para volver a ordenar esta sesión.

Les pido que nos escuchemos con respeto. Todos van a poder hablar –quienes quieran hacer uso de la palabra–, pero no puede ser que, sistemáticamente, cuando uno habla haya apuntadores permanentemente. Lo digo a la mayoría de los que, de un lado y otro, nos están gritando a quienes queremos escuchar. Además, les solicito que lo hagan en un nivel, si se puede, un poquito más bajo, por un tema de contaminación sonora...

(Interrupciones).

–¡Silencio! ¡Silencio! La Mesa pide diez minutos de cuarto intermedio.

(Así se hace. Son las 16:11).

(Vueltos a sala).

(Ocupa la presidencia el señor Guillermo Domenech).

SEÑOR PRESIDENTE (Guillermo Domenech).- Habiendo número, continúa la sesión.

(Son las 16:26).

–Continúa en el uso de la palabra el señor senador Da Silva.

SEÑOR DA SILVA.- Gracias, señor presidente. Vamos a continuar con el hilo argumental.

Estamos hablando de que esta reforma puede favorecer a cientos o miles de personas de campo que hoy tienen una posibilidad para jubilarse en la flor de la edad cuando la experiencia y el haber pasado por sequías e inundaciones es fundamental en el trabajo. Esta gente podrá jubilarse y tener otro ingreso sin estar en el mundo de la oscuridad. Ese es el efecto inmediato que tiene esta reforma.

Acerca del resto, señor presidente, vendrán otros problemas y se darán las mismas movilizaciones. El tema de la reforma terminó hoy y, como es costumbre de la oposición, todo eso que dice que va a hacer no lo va a hacer porque, ¿qué pasó con cada una de las modificaciones y los cambios estructurales que Gobiernos anteriores hicieron y a los que se opusieron férreamente? Estando en el Gobierno, no pasó nada, señor presidente, absolutamente nada. La quintaesencia –para hablar de temas de la seguridad social– son esos cientos o miles de muros que yo, desde que tenía algo más de veinte años, me cansé de ver en todo el país, y decían «No a las AFAP». ¿Es cierto o no es cierto? ¿Y sabe lo que pasó con esos que pintaban «No a las AFAP» y que hoy se rasgan las vestiduras y hacen actos en la vía pública? ¿Sabe lo que pasó, señor presidente? Yo se lo voy a decir: las AFAP, en el Gobierno del Frente Amplio, fueron un instrumento de extranjerización y acumulación de la tierra. En el Gobierno del Frente Amplio, las AFAP, a través de los fideicomisos, viabilizaron financieramente miles de millones de dólares –en concreto, USD 1.288:000.000– para que empresas grandes compraran campo a razón de 70.000 hectáreas en campos de agricultura y –¡oh casualidad, otro de los íconos!– 200.000 hectáreas en forestación. Así que a mí, señor presidente, los que hoy se indignan y vienen con panfletos, ¿me van a convencer de que van a modificar esta reforma que saben que es necesaria? No, señor presidente. A ver, si hay algo que nosotros tenemos que reprocharnos es no haber visto que lo único que se quería era dilatar la decisión.

El 22 de julio del año pasado, el presidente de la república fue y le entregó en la mano al presidente del Frente Amplio el proyecto de reforma de la seguridad social, ¿y hoy se autoperciben vulnerados porque no tienen argumentos o capacidad de analizar?

Todos sabíamos que una cosa es el Frente Amplio hablando y otra cosa es el Frente Amplio haciendo, señor presidente. Cuando tienen que hablar se ponen un traje de estadistas; ahora, cuando tienen que levantar la mano, la ética de la responsabilidad y del deber ser no corre. ¿Qué es lo que corre? ¡El discurso de barricada!

¡Es a eso que vamos a oponernos siempre! ¿Por qué, señor presidente? Porque nosotros tenemos coherencia, trazabilidad. Nadie le va a decir al Partido Nacional que no ha puesto el hombro en las duras. ¡Nadie, señor presidente! En este momento, en que tenemos que brindar certezas a la población, al sistema en su conjunto –económico, social y político–, nosotros vamos a levantar la mano. Vamos a levantar la mano convencidos, señor presidente, y no solo convencidos, sino asumiendo que esto es una tormenta de verano que termina la próxima semana.

Yo me animo a decir, señor presidente, que el próximo 1.º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, cuando acá enfrente se haga el acto, ya el tema de la reforma de la seguridad social va a haber desaparecido, como desapareció el tema de las ollas populares, como desapareció el tema de la no llegada de las vacunas y como han desaparecido cada una de las piedras que han querido colocarnos en el camino desde el 1.º de marzo del 2020 por parte de la oposición.

¡Van a cambiar! Aparecerán otros motivos de agitación, pero no va a serlo esta reforma porque en esto, al igual que con la LUC –como bien decía el señor senador Botana–, la realidad, que es una sola, va a pasar por arriba de la demagogia de los discursos y la intencionalidad mentirosa de algunos de ellos. Eso es así.

Entonces, señor presidente, a la reforma se le suma el trabajo incorporado en el debate democrático de una coalición de cinco partidos, en la que la negociación es parte de la democracia –cualquier democracia parlamentaria tiene instancias de aporte y de negociación–, y hoy el Senado, a partir de las modificaciones introducidas en la Cámara de Representantes, va a poder dar a la ciudadanía la tranquilidad de tener una reforma con una amplia base de sustentación y de apoyo. La coalición de gobierno, señor presidente, demuestra nuevamente que, en temas importantes, es capaz de velar por el interés nacional y no tanto por los perfiles partidarios.

Eso, señor presidente, es un aprendizaje democrático del que todos nosotros debemos tomar nota para los tiempos que se vienen. Todo el que aspire a gobernar en este país tiene que saber que es muy difícil que vuelva a haber un gobierno en soledad y que los acuerdos son parte del motivo por el que estamos acá sentados. Hablamos de acordar, de negociar, del toma y daca positivo, de tratar de complementar visiones distintas de partidos diferentes, ¿en pos de qué? Del interés nacional. Lo que pasó en la Cámara de Representantes y en este Cuerpo en la primera instancia de esta discusión es parte de ello. Los estudiantes de Ciencia Política ahora van a poder verlo de mejor forma: una coalición de cinco partidos interactuando, una coalición de cinco partidos tratando de poner los ángulos cada uno desde su perspectiva, con políticas públicas claras, en un gobierno que va a ser valorado no solo por lo que hace, sino por lo que evita. Ese es el otro gran legado del Gobierno del doctor Lacalle Pou. ¡Vaya que hemos evitado circunstancias complejas! Nos ha tocado bailar con la más fea todo el período de gobierno y enfrente hemos tenido la contracara de aquella oposición constructiva de la que hablaba el general Seregni, pero el Uruguay está de pie; el Uruguay sigue caminando hacia adelante. El mejor Uruguay es el que se levanta todos los días temprano, el que va a estudiar, el que pondera el estudio y el trabajo, el que tiene la autoestima suficiente como para mirar a la cara a sus hijos y, a través de su esfuerzo y preparación, sale adelante.

Todo eso, señor presidente, está en esta reforma y es por ello por lo que vamos a votar con mucho orgullo y a sabiendas, nuevamente, de que en la noche de hoy se le dará un punto final a esta nueva escaramuza que se llamó «reforma de la seguridad social», que lejos estuvo de tener poco debate parlamentario. Hubo expertos que destinaron tres años para hacer una construcción por ley y el resultado es absolutamente previsible: no había un solo oriental, nacido en el territorio nacional, que pudiera imaginarse que, con los antecedentes de esta oposición, el Frente Amplio hubiera votado esta reforma. Por eso estuvimos muy bien en salir del tema ahora y que la reforma empiece a aplicarse a partir del mes de mayo. En ese momento vamos a hacer un seguimiento claro para contrastar todas las desgracias y el apocalípsis que, nuevamente, han querido instalar en parte de la sociedad uruguaya. Por suerte, el pueblo uruguayo los conoce y no les cree.

Gracias.

SEÑORA NANE.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE (Guillermo Domenech).- Tiene la palabra la señora senadora.

SEÑORA NANE.- El Frente Amplio está de acuerdo en realizar una reforma integral de la seguridad social que esté en el marco de un sistema de protección social y tome a la seguridad social como un derecho de toda la vida. Eso fue lo que hicimos no solamente durante los quince años de gobierno, sino también en algunas otras instancias en las que el Frente Amplio aportó propuestas y soluciones.

Se hicieron reformas en la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias, en la caja policial, en la caja militar y en la Caja Notarial; se hicieron propuestas de mejora de gestión profesional; reformamos las jubilaciones; reformamos las pensiones; facilitamos el acceso a unas cien mil personas y se subió de un 93 % a un 98 % la cantidad de personas mayores de sesenta y cinco años protegidas con jubilaciones o pensiones. Se mejoraron los montos a cobrar, ¡triplicando! el valor de las jubilaciones mínimas. Se mejoraron todas las pasividades, en general, y se reformaron el seguro de paro, así como las asignaciones familiares. ¡Qué hubiese pasado en la pandemia sin las asignaciones familiares de algunas de esas reformas! Mejoramos las licencias por enfermedad, por maternidad, por paternidad. Se creó el medio horario para el cuidado de los recién nacidos y se incluyeron, total o parcialmente, sectores históricamente olvidados, como los trabajadores rurales, las trabajadoras domésticas, los cuentapropistas, los monotributistas y los artistas. Se inició el Sistema Nacional de Cuidados.

Ojalá pudiésemos discutir en su totalidad el proyecto que salió de la Cámara de Representantes, pero ocurre que no tenemos comparativo, que tiene casi un tercio de los artículos cambiados y parece que no hay tiempo para tratarlo en comisión. Entonces, va a ser un poco difícil; de hecho, yo tenía algunos apuntes sobre ciertos números de artículos que, honestamente, ahora no sé que número tienen. En esta forma de llevarse todo puesto, se hace un poco complicado trabajar. Igual, vamos a tratar de hacer el mejor de los intentos.

El Frente Amplio ha actuado intensa y muy seriamente en este proceso de reforma desde fines del 2020 hasta la actualidad. Nosotros reafirmamos la necesidad de realizar una reforma integral de la seguridad social. Cuando digo «integral» no me refiero a los pedazos que se puedan ir juntando y tampoco a un acuerdo entre pocos, sino que estoy hablando de una reforma realmente integral, participativa, donde toda la gente pueda dar este debate.

En ese sentido, dentro del Frente Amplio se elaboraron y publicaron importantes informes en todas sus etapas. Todos esos informes que hizo el Frente Amplio son públicos. De todos ellos se hizo un análisis de impacto y se estableció claramente a quién beneficiaba y a quién perjudicaba cada uno de los cambios que se planteaban. Se hicieron informes durante el proceso de diagnóstico. Se hicieron informes durante la etapa de las recomendaciones, en la del anteproyecto y en la del proyecto de ley. Si alguien tiene a mano algún informe realizado por otro partido político sobre todas esas instancias, sería bueno contar con él, porque hasta ahora no se han visto y solo están los del Frente Amplio.

También hubo aportes de los representantes sociales, los trabajadores, los jubilados, los pensionistas, el PIT-CNT, la Onajpu, las coordinaciones, el Cinve, la academia. Claro que hubo aportes. Sin duda, se trabajó y se trabajó todo lo que se pudo, tratando de colaborar aunque fuera un proyecto malo. Queríamos ayudar para que fuese mejor.

Claro, durante este proceso se fueron dando algunas cuestiones. Fue aumentando la desaprobación de la opinión pública. Cuando uno miraba las encuestas se notaba que la cosa ya no estaba tan bien porque la gente iba entendiendo y, a medida que entendía, se daba cuenta de que esta reforma la perjudicaba.

Nosotros no apoyamos esta reforma porque es mala, y eso ya lo hemos explicado varias veces. Es verdad que quizá algunos de los aspectos –voy a utilizar un verbo que no existe– se «desempeoran», porque es muy embromado decir que mejoran cuando no hay un solo análisis de impacto que lo demuestre y lo cierto es que tampoco hay un solo análisis de este tipo de todos los cambios que se hicieron. Estas cosas que «desempeoran» algunos de los males que habíamos identificado en una primera instancia fueron producto de la acción, de la conciencia de mucha gente, del trabajo que se puso, de las movilizaciones. Fue trabajo, en parte, de todos aquellos que pudieron aportar algo. Hay que tener en cuenta que cada uno hizo sus aportes desde su lugar de acción para contribuir en un debate en el que fue muy difícil participar. ¿Por qué? Porque hace un tiempo que esto se está discutiendo, pero los cambios y las negociaciones que hacen que la balanza se incline hacia un lado o hacia el otro no se dan con participación, sino entre cuatro paredes y con acuerdos de cúpula. Entre esos acuerdos de cúpula en este proceso que estoy relatando está el que determina la mejora de las condiciones en la caja militar. No hubo un debate público en lo que concierne a una población que se ve claramente beneficiada.

Este proyecto se desarrolló durante los tres años de gobierno de la coalición en los que se recortó el gasto de las pasividades en general y ese recorte resultó bastante más perjudicial para los de menores ingresos. Podría mencionar varios números, pero me limito a cuantificar que, si nosotros tenemos 3,05 BPC en julio de 2020 y eso se mantiene en julio de 2022, no hubo un aumento de 0,5 como se venía dando. Si cuantificamos eso, vemos que son $ 566 por cada una de esas jubilaciones, que alcanzan a 140.000 personas. Ahí tenemos unos USD 25:000.000 de ahorro.

Cuando intentamos analizar algunos de los principales aspectos de este proyecto de ley que, reitero, lamentablemente conocemos en parte y es muy difícil de cuantificar porque no tenemos el comparativo, vemos claramente que se sigue con el pilar fundamental de reducir el gasto. Siguen sin aparecer alternativas de financiamiento. Uno podría decir que, tal vez, después de todo lo que se habló en aquella votación que hicimos en el Senado –casi casi cortando pan dulce y entre gallos y medianoche‒ y ahora que hubo tiempo se podría haber buscado otras alternativas; de hecho, estaban bastante recomendadas, quizá era cuestión de analizar un poco más, pero no, no se consideró ni una sola fuente alternativa de financiamiento y, de nuevo, la carga recae sobre los trabajadores.

Las proyecciones presentadas el 7 de febrero ante la comisión respectiva de la Cámara de Representantes reafirman estos datos porque los egresos del Banco de Previsión Social bajarían 1,3 % del PBI hacia el 2050 y 2,2 % hacia el 2070, por lo cual el gasto disminuirá de 10,9 % a 8,7 %, o sea, aproximadamente un 20 %. Quiere decir que bajará el gasto y, si esto sucede, es porque la gente va a cobrar menos. Sin embargo, en una nueva presentación del Gobierno en la mencionada comisión se señala que la reducción del gasto en jubilaciones del Banco de Previsión Social caerá 1,9 % a 2050, es decir que de 1,3 % pasará a 1,9 %. Hay números que no cierran. ¿Dónde está la explicación? Si la reforma alcanza su objetivo de reducir el gasto del régimen jubilatorio del BPS en un 20 %, lo que al presente representa un monto de USD 1.200:000.000, sin mejorar los ingresos, la única razón posible para que se logre ese resultado –es una cuestión de sentido común cuando uno hace una resta– es que las jubilaciones a partir de la reforma van a ser menores que las actuales. No es matemática compleja.

Hay otra cuestión que se ve claramente: de nuevo en las explicaciones de la coalición se contrapone infancia con vejez. Nosotros entendemos que la dicotomía es entre riqueza y pobreza, y vamos a argumentar por qué. A nuestro entender, las transferencias actuales del sistema de seguridad social –o sea, las jubilaciones y pensiones contributivas– tienen un rol muy importante porque no solo mitigan un poco la pobreza a nivel de los adultos, sino que muchas veces estos son un pilar fundamental en el ingreso de muchos hogares. Por lo tanto, queda claro que al bajar las jubilaciones y pensiones, también vamos a estar afectando al resto de los integrantes de las familias y a muchas franjas etarias. Eso lo demuestran varios de los informes del Cinve que todos vimos.

Cuando decimos que esta reforma rebaja derechos para la mayoría de la población es porque las personas van a tener más años de edad al jubilarse y, por lo tanto, más años de trabajo y, en general, más años de espera. ¿Por qué? Porque el aumento de la edad es igual para todos; además, aumentan los años de trabajo para algunas otras posibilidades de jubilación y para pensiones de viudez y sobrevivencia. Si intentamos cuantificar eso en personas, vemos que aproximadamente 1:000.000 de personas que hoy están trabajando se verán afectadas. Estamos hablando de alrededor de dos de cada tres personas en actividad.

Si leemos los informes de la asesoría del Banco de Previsión Social, también del 7 de febrero –es bueno tener siempre la referencia a mano para buscarlo–, vemos que solamente unos 380.000 trabajadores actuales mantienen sus derechos por el régimen jubilatorio vigente y que hay más de 1:000.000 afectados por la reforma.

En la reciente exposición del Gobierno que fue realizada también en la Cámara de Representantes, en sus propias proyecciones se establece que al 2050 habrá 45.000 personas jubiladas menos, o sea que vamos a tener unas 2000 personas menos que se jubilen por año. Esas personas no se jubilarán porque no podrán configurar causal debido a que las causales se están endureciendo. ¿Qué van a hacer esas personas sin jubilación? ¿Qué sectores de ingresos o de necesidades van a ir a engrosar? Cuando vemos este análisis, haciendo una transversalidad por edad, por género y por pobreza, queda claro que el aumento de edades perjudica especialmente a las personas más pobres. Aclaro que no solamente estamos hablando de la realidad uruguaya, porque todos saben que durante la etapa de diagnóstico se consideraron muchos estudios internacionales. Estamos en un mundo globalizado y mucho de lo que le pasa al mundo también nos ocurre a nosotros y viceversa. A la gente que hoy tiene bajos ingresos, a la gente que tiene más dificultades en las aportaciones de su trabajo y en lo que respecta a la formalidad de dicho trabajo le va a costar mucho cumplir estos requisitos para jubilarse.

(Ocupa la presidencia la señora Beatriz Argimón).

–Hay muchas realidades que van a verse afectadas por este proyecto como, por ejemplo, la exigencia de trece jornales promedio a los efectos de computar un mes para los trabajadores zafrales que, muchas veces, son las personas más embromadas para acceder a las causales de jubilación. Cuando nosotros empezamos a transversalizar eso por las franjas de pobreza, por género, vemos que la vulnerabilidad es cada vez mayor en esos colectivos.

Cuando miramos el suplemento solidario, vemos que solo se logra si la persona cumple los requisitos: si se jubila u obtiene una pensión; solamente así. Primero hay que cumplir los requisitos; mientras no se jubile o no acceda a una pensión, no hay nada. ¡Nada! Tampoco hay un sistema de cuidados que pueda soportar esa fase.

Cuando miramos el suplemento adicional para pensiones a la vejez e invalidez, o sea, las pensiones no contributivas, según la reforma se va a aplicar a las personas con pensión a la vejez, o sea, a los pobres mayores de setenta años y a las personas con pensión por invalidez con discapacidad severa mayores de cuarenta y cinco años o con pensión por invalidez con discapacidad común mayores de setenta años; pobres en todos los casos, si no, no accederían al suplemento adicional. Además de todo eso, deben tener una historia laboral registrada de tres años.

Cuando miramos los números de nuevo, con datos del BPS, vemos que solo serían eventuales beneficiarios 8579 personas, o sea, el 10 % de quienes actualmente perciben una pensión por vejez o invalidez en el Banco de Previsión Social.

Cuando seguimos mirando la vida como ciclo de vida, vemos que atar la edad de jubilación y de las pensiones a la evolución de la esperanza de vida en forma mecánica no es lo mismo para todo el mundo. Repito: no es lo mismo para todo el mundo. Nuevamente, constatamos que hay estudios internacionales que muestran que la esperanza de vida a largo plazo va a ir decayendo. También hay estudios de la Organización Panamericana de la Salud. No viven lo mismo los ricos que los pobres, ni antes ni después de jubilarse. ¡Eso lo sabemos todos!

Otro de los puntos a observar es el de las transiciones; las hay de diez a veinte años, pero hay saltos bruscos en esto. Existe un problema de diseño. ¿No vamos a considerarlo? ¿No podemos demorar la consideración de eso y tratar de resolver un problema de diseño? En el mundo de la tecnología, de donde vengo, los problemas de diseño son los que provocan que los sistemas se caigan a cada rato; los problemas de diseño en la construcción son los que provocan que la gente tenga humedad en la casa durante toda la vida o se le rompan las paredes. ¿Por qué no solucionamos el problema de diseño? ¿No hay tiempo para solucionar el problema de diseño? ¿Qué es lo que está pasando? Si sabemos que existe, ¿por qué no nos sentamos a trabajar en eso?

Cuando nosotros miramos, en ese proceso de transición, a quiénes va a afectar esto, distinguimos cuatro grupos de personas: un primer grupo de 380.000 personas en actividad que hoy ya tienen cincuenta años o más y cumplen requisitos por nomas actuales para jubilarse antes del 31 de diciembre de 2032; un segundo grupo, que está integrado por 170.000 personas actualmente en actividad, que tienen entre cuarenta y cinco y cuarenta y nueve años y cumplen los requisitos para jubilarse; un tercer grupo de 790.000 personas actualmente en actividad que tienen menos de cuarenta y cinco años y que se van a poder jubilar desde el 2043 en adelante con las exigencias de esta reforma aprobada hoy en general con sesenta y cinco años, y un cuarto grupo de personas que hoy están o próximamente estarán en edad de trabajar e ingresar a un empleo después de seis meses de aprobada la reforma y cambien la caja por cambiar de empleo. ¡Es mucha gente! ¿Dónde están los análisis de impacto a partir de todos los cambios que se hicieron?

Cuando miramos lo que se va a cobrar, está demostrado que es menos y que es peor para los pobres, porque en general viven menos años y, por lo tanto, van a cobrar por menos tiempo. ¡La pérdida de años durante el tiempo en el que se cobrará la jubilación no es igual para todos! Hay muchísima evidencia en los informes técnicos de diagnósticos que dicen esto. Entonces, ¿por qué seguimos haciendo las cosas al barrer y para todo el mundo igual?

Cuando miramos las densidades de cotización, es decir, el tiempo efectivamente cotizado con relación a lo que pudo haber trabajado, vemos que esta reforma toma como base el 75 % del tiempo cotizado. Es decir que si contamos cuarenta años de actividad, equivalen a treinta años; si para los zafrales contamos los doce meses del año, equivalen a nueve meses. La mayoría de la gente, según los estudios que nos mostró el BPS, tiene un promedio total real de 66 %: es decir, veintiséis años efectivos en cuarenta. Sin embargo, cuando lo miramos con un sesgo de género, vemos que las mujeres tienen un 63 % y los varones, un 69 %. Cuando lo miramos por niveles de ingreso, la densidad de cotización es solo un 48 % para las personas de bajos ingresos y un 84 % para las personas de altos ingresos. Sin embargo seguimos tratando a todo el mundo igual.

Respecto a las AFAP, a la renta previsional paga por las AFAP, hay una tabla muy interesante, señora presidenta, que si quieren la puedo dejar a consideración del Cuerpo. Allí se muestra cuánto están pagando las AFAP por las jubilaciones: con una renta a diciembre de 2020 era de 19.130 jubilaciones; 13.000 de ellas tienen un promedio de $ 1800. ¿Esto es la panacea?

Respecto a los trabajos de alta exigencia, se dice que se van a ver después. ¿Cuándo? ¿Cuando quienes no puedan acceder, ya no accedan?

Hay bastantes más cosas para analizar. Mis compañeros de bancada seguirán con lo que resta, señora presidenta, pero este proyecto pasó de ser la solución que aseguraba sustentabilidad a una comparación de leche con agua. Pasó de ser un proyecto con amplios acuerdos a un cambio de figuritas por proyectos que realmente dejan mucho que desear en materia de derecho.

Una vez más las formas son llevarse todo por delante y una vez más faltan números, falta trabajo, falta análisis de impacto.

El Frente Amplio no va a votar este proyecto, señora presidenta.

Gracias.

SEÑOR COUTINHO.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR COUTINHO.- Señora presidenta: desde la bancada del Partido Colorado estamos orgullosos de estar a punto de votar una de las leyes más importantes y claves de esta Administración que integramos desde la coalición. Es una iniciativa que no tendría que sorprender a nadie porque es una ley prometida y transmitida desde todos los sectores políticos durante los últimos años y, además de prometida, necesaria.

Estamos considerando algo de lo que hemos venido hablando durante años: la reforma de la seguridad social, que hoy estaremos votando por mayoría.

Me voy a referir a dos cosas iniciales con respecto a este tema. Una es la razonable y exitosa experiencia que está transcurriendo por el país en esta nueva etapa en modo coalición. Una coalición nacional que, pasado el tiempo, ha presentado y ha votado las leyes importantes y esenciales para el país, que parecían estar condenadas a un fracaso de gestión o que estaban esperando un fracaso de gestión, pero la coalición ha estado a la altura de lo que prometió, de lo que se comprometió y de lo que cree que es necesario. Lo hizo con la LUC, con la que luego tuvimos que ir a referéndum para su reafirmación popular; un éxito sin precedentes. Lo hicimos a conciencia, lo hicimos con trabajo y lo que decimos, lo hacemos; no dejamos en anuncios ni en compromisos los temas tan importantes y necesarios para el país, más cuando pertenecemos al partido que más ha gobernado el Uruguay.

Luego fue el tiempo del presupuesto y de las posteriores rendiciones de cuentas, leyes fundamentales para la nación que fueron votadas en tiempo y forma, todo un desafío que hemos cumplido de punta a punta, contrariamente a las predicciones de los agoreros que apostaban todos los días por un fracaso de las iniciativas en el transcurso de su estudio y de su votación en coalición.

También hubo otras leyes importantes que se votaron en este recinto con las manos levantadas por todos los legisladores de la coalición, pero esta reforma de la seguridad social es la esencial para este Gobierno, porque es nuestra responsabilidad como gobernantes y es nuestra voluntad de asumir los problemas y de resolverlos sin considerar el costo político eventual de las soluciones de turno.

Integro un partido que tuvo entre sus grandes hombres al expresidente Jorge Batlle, quien nunca se dejó vencer por el famoso costo político y hasta llegó a perder elecciones con tal de no perder sus convicciones, con tal de no eludir sus compromisos y de hacer siempre lo correcto, lo que luego le fue retribuido en 1999 al obtener la presidencia. Fue siempre el hombre que cantó la justa y que no midió costos políticos para hacer de este país el gran país que tenemos.

Por supuesto que hubo discusiones en la coalición, y las hubo hasta último momento; es natural, propio de la modalidad democrática abierta y plural que también nos distingue en pertenecer, pero al final llegamos a un acuerdo. Podríamos decir que el resultado final es bueno, mucho mejor que nada y que las soluciones perfectas no existen, que lo ideal es enemigo de lo posible. Aquí no comparamos –como se dijo– el agua con la leche. Lo que dijo el presidente fue que la leche con agua sigue siendo leche para el agua que le hemos puesto. Eso es, para nosotros, una virtud que ha tenido la coalición en todos estos aspectos.

No recuerdo –yo sí que estaba aquí, y era el único, así que nadie puede contradecirme– que llegaran leyes de urgente consideración con más de cuatrocientos artículos, que llegaran presupuestos nacionales con más de seiscientos artículos, que llegaran rendiciones de cuentas con cientos de artículos, y que pudiéramos tocarlos como hemos tocado estos, que pudiéramos aportar como hemos aportado y que pudiéramos modificarlos como los hemos modificado en estos tres años de gobierno de coalición multicolor y republicana.

El Partido Colorado, además, negoció a último momento modificaciones que mejoran el proyecto de ley original en varios ítems, por lo que el resultado final es ampliamente satisfactorio para todas las partes. Estamos convencidos de que si había que votar –como se había trasmitido– pensando en lo más importante para el país, no íbamos a ingresar en determinadas discusiones e íbamos a votarlo tal como ya lo habíamos hecho en el Senado. Cuando hubo margen para la negociación, fuimos a negociar para modificar y generar aportes que terminaron en un mejor proyecto de ley. Hicimos eso porque tenemos disciplina de gobierno, porque es donde mejor nos sentimos, porque estamos convencidos de que es donde mejor hemos construido. Por eso vivimos en un continente donde Uruguay es nuestro orgullo, a diferencia de países tan cercanos que no han hecho las cosas con la responsabilidad con la que hemos actuado –por eso nuestro país es tan distinto– y por eso, lamentablemente, nuestros hermanos latinoamericanos pasan como pasan y nosotros vivimos en otra formalidad, con otra seriedad jurídica y en otro contexto en todos los aspectos.

Estamos pensando en más reformas, no solamente en la de la seguridad social que hoy estamos considerando y votando. También viene transcurriendo la reforma educativa con enormes críticas y barreras por parte de la oposición partidaria y sindical. Quiero repetir y dejar en claro que el gobierno de coalición no le esquivó el bulto a la situación, donde evidentemente las cosas no funcionaban bien, nada bien. Es notorio que el déficit previsto del sistema jubilatorio está en un entorno intolerable e injusto y que con la reforma actual votada en el Parlamento va a bajar al porcentaje correspondiente que va a manejar el equilibrio fiscal con las cuentas del BPS. Además, están los aportes de los que hoy hablábamos, que hicieron determinados partidos; muchos dicen que no se trabajó, pero yo creo que se ha aportado muchísimo trabajo, que sigue siendo reforma y que va a aportar muchísimo al futuro de los uruguayos. Se han bajado cuatro puntos porcentuales, del 13 % al 9 %, y el Estado todavía tiene que asistir con dinero de los contribuyentes, nada menos que con el 9 % del presupuesto jubilatorio.

¿Cómo se puede decir que, aun con reforma incluida, el Estado se muestra prescindente del asunto y no vuelca recursos públicos de toda la población para colaborar en el financiamiento de las jubilaciones del futuro? No se puede decir eso. Además, también hay que decir claramente, y asumirlo como tal, que no hay duda de que los uruguayos, como en casi todo el mundo, vivimos más y mejor. El promedio de vida saludable activa cada vez es más prolongado. El sistema de seguridad social vigente ya no ofrece garantías de razonable financiamiento de los seguros y pasividades de los futuros orientales que se acojan a los beneficios jubilatorios. Es notorio que el sistema está en problemas; ¡es notorio y no lo ve quien no lo quiera ver! Además, en este tema no hay cuestión de voluntarismo que valga; hay que buscar crear trabajo, soluciones reales, concretas, visibles y tratar los temas.

En los hechos, el sistema ha sufrido modificaciones a lo largo de los años. En épocas de bonanza económica, que no eran las nuestras, se le agregaron pesadas piedras a su mochila institucional, pero el tiempo ha pasado y las circunstancias han cambiado dramáticamente. El actual horizonte de edad para jubilarse sumado a la larga expectativa de vida para cobrar los seguros de retiro jubilatorio han hecho inviable al sistema previsional. Entonces no hay más remedio que hacer lo que estamos haciendo. Esto está sucediendo en todo el mundo, también en el mundo desarrollado, en donde las edades están aumentando, de los sesenta actuales en Uruguay, a sesenta y dos en Italia, sesenta y ocho en Francia y en Inglaterra, y en algunos países a setenta años de edad.

Señora presidenta: es con fe y esperanza que vamos a votar con las dos manos este proyecto de ley tal como viene de la Cámara de Representantes para que se concrete con fuerza de ley en el marco jurídico del país y en beneficio de los jubilados del futuro.

Es importante para nosotros trasmitir que en democracia y en este país nada es tan dramático; nada es para siempre; siempre se puede aportar y generar soluciones, desde la seriedad, la responsabilidad y la alternancia democrática. Hay que tener un Gobierno responsable para que genere estas situaciones, y una oposición también responsable, que no esté pensando solamente en réditos electorales de lo que ha sido la acción, que solamente se ha generado desde la reacción.

En algunos momentos se dan diferentes situaciones de alteración y con complejidades entre los parlamentarios, pero debemos tener la responsabilidad de poder intercambiar opiniones a la altura y con la responsabilidad de las circunstancias, si no después no medimos las situaciones. Vivimos en un país en el cual tenemos que cuidar hasta los más mínimos detalles, en todos los aspectos, para que ningún parlamentario tenga que vivir, cuando los uruguayos vienen a manifestar y a generar sus instancias de protesta al Parlamento, momentos de agresividad o de intenciones no medidas. No sabemos las cosas que han sucedido, que puedan suceder o que nos ha tocado vivir a varios parlamentarios debido a las manifestaciones, principalmente en los últimos tiempos, fuera de este recinto. Si no damos un buen ejemplo desde aquí, esas cosas después se terminan transformando en situaciones en las que, lamentablemente, no podemos pretender respeto.

Por lo tanto, nada es tan dramático; nada es tan puntual ni de una manera que no puedan generarse situaciones como para poder vivir y mantenerse en un país como este.

Pertenecemos al partido de gobierno. Entonces, se reclaman modificaciones; y sí, mientras esté el Partido Colorado, siempre se va a reclamar que hacemos aportes, que hacemos modificaciones y que estamos en todos esos aspectos. Siempre se nos va a trasmitir eso porque a todo le vamos a encontrar algo y se va a dar ese tipo de situación; lo llevamos en el ADN y por eso hicimos las casi cien modificaciones que se llevaron a cabo en la Cámara de Representantes. Por eso también participamos en más del 50 % de la LUC con proyectos de ley que habíamos hecho durante años y los transformamos mediante ese mecanismo. A veces se habla de poca o mucha productividad en el Parlamento, pero sacamos 476 proyectos de ley de una sola vez y eso sucedió porque veníamos impulsándolos hacía quince años.

En conclusión, en el partido hicimos cuarenta y siete modificaciones –¡cuarenta y siete!– a lo que votamos en el Senado. Con todo nuestro equipo de representantes –encabezado por los representantes Conrado Rodríguez y Jorge Alvear– fuimos contentos a hablar con el presidente de la república para mostrarle las modificaciones y que viera que podíamos agregar tres más.

Por eso podemos hablar de lo que acá destacaban algunos compañeros de la coalición y también algunos otros compañeros del Gobierno. Me refiero a lo que pudimos cambiar con respecto a los puntos de la pensión a la viudez y a las pensiones de los hijos, cuya cobertura se extiende de los actuales veintiuno a veintitrés años de edad para aquellos que cursen estudios terciarios.

Desde el Partido Colorado también se recogió el planteo realizado por la Asociación Down del Uruguay, que el Partido Colorado le trasladó al Poder Ejecutivo, y así fue que en el artículo 175 se estableció: «Las personas con Síndrome de Down y otros síndromes que impliquen expectativas de vida similares, con al menos quince años de servicios y cuarenta y cinco años de edad, tendrán derecho a una prestación calculada conforme lo indicado en el inciso anterior a partir de que cesen en su actividad laboral…».

Vamos a ser más buenos y a hablar de los aportes y de otros aspectos de una reforma que es buena, que da futuro y que le va a dar más cosas al Uruguay. Muchos no recibían pensión por discapacidad y necesitaban trabajar.

Ya que están pidiendo más aportes, decimos que hicimos cuarenta y siete modificaciones y vamos a referimos a diez, pero con la participación de los compañeros vamos a seguir nombrándolas en el desarrollo de las intervenciones para que vayan viendo que están, que fueron elaboradas, trabajadas y pensadas. Nos llevó mucho tiempo entenderlas para poder trasmitirlas y concretarlas.

Se flexibilizó el tiempo de residencia para ser sujeto de las prestaciones de la seguridad social en el caso del subsidio a la vejez para aquellos que tienen entre sesenta y cinco y setenta años y no disponen de recursos, reduciendo los quince años que están planteados en la versión original del proyecto de ley a tan solo diez años. En su momento, fueron los artículos 175 y 184, y se trataron de un planteo del Partido Colorado.

En estas modificaciones también se extendió al personal policial la causal por fallecimiento o incapacidad total en actos de servicio, que actualmente está contemplada para el caso de los integrantes de las Fuerzas Armadas, en el entendido de que la actividad policial implica que haya oficiales que en forma diaria están exponiendo su vida en pro de la seguridad pública. Por lo tanto, es muy razonable que esa causal se extienda también a la institución policial.

En el artículo 43 se agregó un numeral relativo al cómputo ficto por hijos, que también se los puedo acercar y ampliar al respecto.

También se habla de las cajas. Con relación a la particular situación de la Caja Notarial, discutimos mucho, ya que allí se hicieron los cambios que se necesitaban en tiempo y forma. Hoy se preguntaba cuál lo había hecho y la Caja Notarial lo hizo en tiempo y forma. En la reforma que ellos mandaron en 2019, se subió la edad jubilatoria a sesenta y cinco años, se bajó la tasa de reemplazo, se subieron los aportes activos y se creó una contribución especial para los pasivos, lo que equilibró sus cuentas. Como entendemos que en este momento no se debía incluir a la caja en el sistema mixto, se dieron los plazos correspondientes. Originalmente habíamos planteado cinco años, pero quedó en tres, algo que también nos interesaba modificar a favor de la Caja Notarial. Es otra modificación positiva y buena, que hace a una mejor ley.

También pedimos desglosar parte del título VI, «De los regímenes voluntarios y complementarios». Hoy se hablaba de las modalidades o de los formatos y también es cierto que pudimos mejorar la modalidad y el diseño, porque hasta último momento estuvo la apertura y pudimos hacer una transición adecuada con el Poder Ejecutivo para los nacidos en 1973, 1974 y 1975.

Por último –elegí nombrar diez de las cuarenta y siete modificaciones–, si bien no está en el texto, el Partido Colorado logró un compromiso de bajar el IASS en 2024 y 2025, que se hará efectivo en la próxima rendición de cuentas. Esta propuesta impactará en el 100 % de los pasivos contribuyentes del IASS. Podría seguir enumerando todos los aportes que hicimos para elaborar una mejor ley y sigue siendo reforma.

Señora presidenta: ¡quince años sin reforma! ¡Quince años hablando, generando y anunciando! ¡Quince años sin reforma y la hicimos nosotros! ¡Quince años solo anunciando, pero resulta que ahora todos, a las apuradas, tendrían las soluciones adecuadas, podrían haber aportado si este proyecto de ley hubiera llegado de la Cámara de Representantes a las 19:00 porque llegó a las 20:00! Y así diferentes situaciones y aspectos. Sabíamos que algunos veníamos aquí a asumir el compromiso de reformar para dar la seguridad y las garantías de las jubilaciones correspondientes a las generaciones que hoy son las más jóvenes de nuestro país y a aquellos que, a tanta acción, siempre han decidido decir que no. ¡No a la reforma educativa, no a la LUC, no a la reforma! ¡No! ¡No! ¡No!

Por suerte, en los temas más importantes, al final los uruguayos siempre caminamos más juntos de lo que creemos. Eso sucedió en la pandemia y fue un orgullo escuchar en el día de hoy a las autoridades de Vietnam –así como lo hemos oído en varias partes del mundo– decir que incluso en esa situación límite han visto a los uruguayos como un ejemplo de democracia. Precisamente, en estos próximos días se dará un acontecimiento importante, cuando conmemoremos los cincuenta años.

En definitiva, nos ven mucho más unidos de lo que a veces estamos, nos ven trabajando y aportando, y por eso nos destacamos sobre varios países donde duele ver –y no tan lejos, en la propia América Latina– que cuando no se toman medidas y decisiones y se opta por el populismo, definitivamente ocurren varios inconvenientes y no se consigue absolutamente ninguna garantía con respecto a diferentes temas.

¡En el Uruguay, por los partidos, por la democracia y por animarse a sus reformas, hay futuro!

Muchas gracias, señora presidenta.

SEÑOR BERGARA.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR BERGARA.- Señora presidenta: el Frente Amplio no va a acompañar este proyecto de ley. En primer lugar, no lo hará porque de esta Cámara de Senadores salió una reforma injusta y volvió una reforma que lo sigue siendo, ya que a los únicos a los que se llama a un mayor esfuerzo es a los trabajadores; a nadie más. Los únicos que están llamados a donar sangre para resolver un problema que todos decimos que es de todos son los trabajadores; ¡nadie más!

Hemos dicho que hay otros sectores con capacidad contributiva. ¿Por qué no llamarlos a contribuir? ¿No es acaso un problema de todos? No vamos a acompañar porque de esta Cámara de Senadores salió una reforma incompleta, parcial y miope, que solo tuvo en cuenta los temas del gasto, que no abordó los ingresos del sistema ni las múltiples dimensiones de la seguridad social, todo lo cual habría condicionado la discusión. No es lo mismo discutir edades, tasas de remplazo y aportes en un contexto donde se pudiera dar más certezas en materia de prestaciones sociales, de cobertura a la niñez y de un sistema de cuidados más profundo.

Vamos a votar en contra porque de esta Cámara de Senadores salió un proyecto de ley que no disminuía esencialmente las desigualdades ni las inequidades que había entre los distintos regímenes e institutos de la seguridad social y volvió, no solamente sin resolver esas desigualdades, sino con más desigualdades de las que salió.

En las intervenciones de nuestros compañeros se daba el ejemplo de los cambios que, entre gallos y medianoche, fueron viéndose, como ser en el caso del servicio de retiros y pensiones militares, aumentos de bonificación y, a último momento, no se aplicó la edad de retiro para la oficialidad, porque en lugar de tener que esperar a los sesenta y tres años para jubilarse, algunos van a poder hacerlo con cincuenta y un años, cosa que perjudica, de hecho, a la inmensa mayoría de los miembros de las Fuerzas Armadas.

Vamos a votar en contra porque de esta cámara salió una reforma que no contemplaba, que no tomaba en cuenta las transformaciones sustanciales que está teniendo el mercado de trabajo y volvió sin tomar en consideración esos cambios. Eso nos obliga a pensar que la forma de cubrir la cobertura, que la forma de controlar y de garantizar los aportes al sistema tiene que cambiar porque cambia la forma de la relación laboral, porque cambian los vínculos laborales en el mundo del trabajo. Eso, claramente, nos va a obligar a revisar esto en muy poco tiempo, cuando veamos que este nuevo mundo del trabajo dificulta enormemente la capacidad de un sistema de seguridad social para contar con los ingresos que necesita y poder aplicarlos adecuadamente. Razonamos con cabeza del siglo XX un problema que nos está sucediendo ya en el siglo XXI.

Por otra parte, se planteó que el foco central era la sustentabilidad financiera y todos lo compartimos. Cuando decimos que todos pensábamos en una reforma necesaria tenía que ver, sí, con la sustentabilidad financiera. Ahora, de tanta agua que se le está echando a la leche, ¿estamos seguros de que estamos resolviendo la sustentabilidad financiera del sistema? Porque los números que se están manejando en esta sesión ya no son los que corresponden, porque no tenemos los números efectivos del impacto de todos los cambios que se han hecho en estas semanas. El Gobierno ni siquiera vino a explicar esos cambios, porque la última vez que concurrió a la Cámara de Representantes fue una semana antes de que empezara a enviar las modificaciones de 120 de los 300 artículos que tiene este proyecto de ley. Entonces, ¡cómo podemos afirmar el impacto si ni siquiera sabemos cómo afectan estos cambios que todo el mundo reconoce que implican más gasto! Medir estos cambios con números que desconocemos y encima hablar de cómo impactan para el 2070 es hacernos trampas al solitario porque yo vaticino que de acá al 2070, por lo menos, vamos a tener dos reformas más de la seguridad social. Se está legislando a ciegas sobre los impactos reales que tiene este proyecto de ley.

También quiero poner el foco en el proceso político porque aquí se ha hablado y se ha reivindicado que se siguen haciendo transformaciones, que hay propuestas y me parece bien que las siga habiendo, pero es falso cuando se dice que el Frente Amplio no propone. El Frente Amplio en esta cámara, a la hora de discutir este proyecto de ley, propuso más de una docena de modificaciones que fueron ignoradas olímpicamente, que fueron votadas en contra, y la inmensa mayoría de ellas sin una sola intervención de legisladores del Gobierno. Podrán no estar de acuerdo, les asiste derecho a tener esa actitud, pero a lo que no tienen derecho a es a decir que acá no se propusieron cosas. Eran propuestas que iban en la dirección de subsanar las cosas que criticábamos, coherentes y consistentes con los aspectos que criticábamos, porque nadie aportaba más que los trabajadores y hacíamos propuestas en esa dirección; no se reducían inequidades entre cajas y hacíamos propuestas en esa dirección también, entre otras.

Ahora bien, lamentablemente vimos un show político que mostraba que parecía ser que al final el contenido de la reforma no era lo más importante, que aguar la leche de la reforma de la seguridad social no parecía ser nada dramático. En realidad, hoy, cuando se hizo el cuarto intermedio, a mí me vino un déjà vu, pues cuando estábamos acá votando este proyecto de ley ya en el pleno del Senado se hizo un cuarto intermedio, se llamó de manera extraordinaria a una comisión, y se volvió acá con un proyecto que nada tenía que ver con la seguridad social, y se votó de manera urgente. La única explicación que encontramos para entender ese proceso disparatado fue que era lo que daba elementos para que toda la coalición votara el proyecto de ley. Fue un peaje, según nuestra interpretación. Después vimos discusiones públicas, que estaban en la misma tónica de peajes, con declaraciones explícitas diciendo «no estamos en condiciones de votar la reforma si no se resuelve este proyecto, este proyecto o este proyecto». Entonces, el contenido concreto de esta reforma parecía que podía aguarse sin mayor dificultad. Realmente, esa no es la forma que consideramos que prestigia el debate político, el funcionamiento del sistema político: funcionar a base de peajes, de chantajes, de saber que esta es una ley importante para el Gobierno y llevar agua para el molino; algo de agua quedó en la leche y otra se llevó para el molino propio. El proyecto se desdibujó en alguna medida, a tal punto que hoy nadie puede garantizar que desde el punto de vista de la sustentabilidad financiera los impactos sean los que se están mencionando en esta sesión, porque son números que no están ni hechos.

Acá se habló de costos políticos, de que el Frente Amplio no acompaña a pesar de que piensa que es necesario, de que estamos deseando que ustedes lo voten para no pagar costos políticos, porque del lado de la coalición está la ética de la responsabilidad. También se habló de que se pensaba en las elecciones. La verdad es que rebobino esta última etapa de la discusión pública de esta reforma y siento que sí, claro que está el tema de las elecciones sobre la mesa, y eso ayuda a entender el proceso que acabamos de mencionar, pero yo quiero ir al debate acerca de dónde está la responsabilidad. Acá se acaba de decir que en quince años nadie hizo nada, y yo quiero recordar que en quince años, en materia de seguridad social, se aprobaron muchas leyes, no solo jubilatorias, no solo de cajas, porque se aprobó seguridad social para muchos colectivos que por ciento cincuenta años no la habían tenido, como los artistas, así como un nuevo esquema para el servicio doméstico y para los trabajadores rurales. Se dijo que acá se pusieron piedras al sistema, y normalmente en ese tema se refieren a la ley de flexibilización del 2008, que daba la posibilidad de que muchos compatriotas pudieran jubilarse aunque les faltaran pocos años de aportación. ¡Claro que había que atender ese tema, porque veníamos de la década de los noventa con niveles de informalidad superiores al 40 %! Entonces se decía que esa ley era la que traía, en buena medida, la responsabilidad del déficit. ¿Era una ley responsable? Claro que sí. Es más: ¡la votamos todos! Esa ley, que supuestamente es la culpable –la flexibilización de 2008–, con excepción de un senador del Partido Colorado, la votaron los legisladores de todos los partidos políticos. Hace bien en reivindicarse la reforma, en su momento, de la Caja Notarial, que se votó por unanimidad, porque fue una iniciativa del propio colectivo de escribanos hecha a tiempo, en forma y que implicaba, como bien se dijo, el aumento de edad mínima, la baja de la tasa de reemplazo, la disminución de topes, etcétera, pero hubo tres cajas más que se reformaron, es decir, la caja bancaria, la caja policial y la caja militar. Cada uno tendrá su evaluación de cuánto se hizo y cómo se hizo. Yo, en particular, soy crítico de algunas de ellas porque creo que debimos haberlas hecho mucho antes y con otra profundidad. En todos esos procesos se subió la edad de jubilación, se bajó la tasa de reemplazo y se limitaron los topes, o sea, se exigió a los trabajadores activos un mayor esfuerzo. ¡Sí! ¿Medimos costos políticos a la hora de votar esas cosas? Entonces, uno dirá que acá eran todos responsables. Sin embargo, en esas tres reformas las únicas manos levantadas fueron las del Gobierno frenteamplista. ¿Dónde estaba ahí la ética de la responsabilidad? ¿De qué lado estaba? ¿Es que no eran, entonces, responsables en todo ese tiempo y ahora sí? Esas tres reformas las votó solo el Frente Amplio. No es un tema de costos políticos, porque no nos duelen prendas en ese sentido. Cuando tuvimos que asumirlos y dar la cara, subiendo la edad, bajando las tasas de reemplazo y disminuyendo topes, lo hicimos. ¿Por qué no votamos esta? ¿Para no pagar costos políticos? No, no la votamos porque es una mala reforma, injusta, porque solo ataca, solo le exige donar sangre a los trabajadores. ¿Cuál fue la diferencia con esos tres casos que nosotros decíamos? Que la carga de esas reformas no la pagaron solamente los trabajadores. En el caso de la caja bancaria se subió la edad mínima, se bajaron los topes y se disminuyó la tasa de reemplazo, pero también aumentaron las aportaciones de las empresas financieras; se puso una contribución por parte de las jubilaciones altas y muy altas, preexistentes en la caja bancaria y, asimismo, comenzó a aportar el Estado. O sea que hubo una distribución equitativa, o más equitativa, de la carga de la reforma, que este proyecto no tiene. Esa es la razón principal por la que no acompañamos este proyecto. No es de costos políticos, porque cuando los tenemos que pagar, los pagamos. En todos esos casos los pagamos nosotros solos. ¿Dónde está ahí el doble discurso? ¿Dónde está la ética de la responsabilidad? No aprobamos esta reforma porque es injusta y porque solo llama al esfuerzo de los trabajadores, muchos de los cuales ya sabemos que no van a llegar a configurar las condiciones para poder jubilarse. Incluso, cuando hacen estimaciones de cómo va a impactar esta reforma, hay algo que no se toma en cuenta. ¿Qué va a pasar con todos esos trabajadores que no se van a poder jubilar? Ahí también van a aparecer otros mecanismos de ayuda a esa población. Eso no está considerado en las estimaciones que se hacen.

Entonces, señora presidenta, nosotros no vamos a acompañar este proyecto de ley porque, al igual que lo consideramos cuando salió para la Cámara de Representantes –ahora vuelve con estos cambios–, para nosotros sigue siendo una reforma injusta, parcial, incompleta, que mantiene las desigualdades, que no considera el mundo del trabajo actual y, por lo tanto, no es la reforma que necesitamos.

Muchas gracias.

SEÑOR MANINI RÍOS.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR MANINI RÍOS.- Gracias, señora presidenta.

Creo que en el día de hoy el Parlamento nacional va a completar un proceso que llevó mucho tiempo y va a alumbrar una ley que, en definitiva, va a mejorar las condiciones existentes en la actualidad. Muchísima gente va a ser beneficiada.

Se ha hablado aquí de que los trabajadores, una vez jubilados, van a poder seguir aportando y trabajando, mejorando su jubilación. Se habló de las mejoras para aquellos que tienen hijos discapacitados y de una serie de puntos que afectan a los más frágiles de nuestra sociedad y que, en muchos casos, producirán efectos inmediatos.

Está claro que esta iniciativa no soluciona definitivamente el problema de la seguridad social. Aquí hay un componente que, si no se rectifica, si no se arregla, va a generar problemas en más o en menos tiempo y va a requerir otras reformas en el futuro; me refiero al componente demográfico. Si la demografía del país no cambia sus tendencias, si no se acrecientan los nacimientos, si no se incrementa la población, si no aumentan los inmigrantes, si no se reducen los emigrantes, si eso no ocurre en el tiempo, el problema va a persistir y seguramente habrá otras reformas que hacer. Creemos que esto que hoy se aprueba mejora las perspectivas de sostenibilidad del sistema en el tiempo, y eso es actuar con seriedad y responsabilidad. El no hacerlo, el mirar para el costado, el seguir anunciando –como viene ocurriendo desde hace quince años– que hay que hacer una reforma y no animarse a llevarla a cabo, eso es irresponsabilidad y falta de seriedad. Es lo que hoy estamos asumiendo quienes vamos a votar favorablemente este proyecto de ley.

Quiero referirme a un concepto que acabo de escuchar. Aquí se dice que los trabajadores pagan con su sangre, buscando alentar, como siempre, el enfrentamiento, el encono, el resentimiento, el sentimiento de ser explotados, etcétera. Eso es lo que permanentemente explotan los profesionales de la manija, que siempre buscan generar situaciones de enfrentamiento. Creemos que no corresponde. Si hablamos de sangre de trabajadores, podemos preguntar quién pensó en ello cuando se aprobó una ley en el 2007 para habilitar a los prestamistas a prestar con intereses cercanos al 200 %, en que los principales afectados son los trabajadores. Quienes hoy se rasgan las vestiduras por los trabajadores, ¿durante quince años hicieron realmente una movilización contra los intereses de usura que afectan directamente al trabajador? ¿No vieron nunca los recibos de sueldos de los trabajadores, en que del monto legal a lo que efectivamente cobran baja a menos de la mitad porque tienen que pagar intereses, amparados en una ley del 2007 que jamás pensó en el trabajador?

Creemos que estamos ante una situación de una hipocresía inaudita que a todos nos llama poderosamente la atención. Se quiere seguir generando la sensación de estar ante la insensibilidad de quienes no piensan en el trabajador cuando, en realidad, no se pensó en el trabajador durante muchísimo tiempo.

Este proyecto de ley, al asegurar la jubilación a los trabajadores de hoy y del futuro, implica realmente pensar en ellos.

Quiero hacer una referencia breve a ese caballito de batalla que siempre se busca para unir a una tribuna que parece que tuviera un odio visceral contra una institución en especial de nuestro país. Se habla de edades que beneficiarían a un determinado colectivo. No es cierto. Se están manipulando números y lo único que se busca es llevar un poco de justicia a los sectores más bajos de esa institución a la que tanto se denosta. No son ciertos los números que se están manejando.

Finalmente, con responsabilidad y seriedad, Cabildo Abierto está votando este proyecto de ley convencido de que mejora la situación actual. Está haciendo exactamente lo que anunció en el mes de octubre pasado. Antes de que el proyecto de ley entrara al Parlamento dijimos que íbamos a buscar mejorarlo y que íbamos a votarlo porque entendíamos que el país lo necesitaba. Eso es lo que estamos haciendo y no miramos otra cosa que este proyecto de ley en la medida en que significa cambios que son realmente necesarios. En ese sentido, todos los que estamos acá sabemos que no podemos seguir pateando la pelota para adelante.

SEÑOR LOZANO.- ¿Me permite una interrupción, señor senador?

SEÑOR MANINI RÍOS.- Con mucho gusto.

SEÑORA PRESIDENTA.- Puede interrumpir el señor senador Lozano.

SEÑOR LOZANO.- Sin duda estamos llegando a una fase final que comenzó con el documento Compromiso por el país cuando nuestro partido firmó, entre otras cosas, hacer una reforma del sistema de seguridad social con el mayor apoyo político posible. Nos hubiera gustado que fuera así y que el Frente Amplio la acompañara, pero no con el eslogan «Otra reforma es posible». Son muy lindos los eslóganes, pero reformas posibles pueden ser más de una, puede haber innumerables reformas. Escudarse diciendo: «Otra reforma es posible», no es aceptable.

Creemos que esta reforma obedece a un cambio de paradigma, ya que hay universalidad en cuanto a los cambios que se ofrecen. Hoy por hoy todos los sistemas están contemplados en esta reforma. Es decir que tratar de buscar diferencias o cosas que la reforma no dice, también es inaceptable.

Por supuesto que ante la eventualidad de distintas situaciones como son los trabajos que requieren esfuerzo físico –como en el caso de la construcción y de los trabajos rurales–, la reforma prevé que la edad jubilatoria sea más baja: sesenta años. La reforma sí lleva la edad jubilatoria a los sesenta y cinco años, pero siempre manteniendo los treinta años de trabajo; sí tiene flexibilidad para las distintas discapacidades y para los distintos colectivos. También plantea la formación de una comisión especial que estudie los casos de cada uno de los colectivos. Además, la reforma mejora sustancialmente la jubilación de aquellos que quieran seguir trabajando.

Nos parece muy bueno que el Frente Amplio haya cambiado su actitud y ahora vote a favor para que aquel que se jubila pueda seguir trabajando; antes hubo una oposición fervorosa para que los que se jubilaran no pudieran trabajar.

Asimismo, se amplían las pensiones para personas que tienen hijos menores que estudian, de veintiuno a veintitrés años; creemos que también es una mejora. Se crea el suplemento solidario de $ 14.000 para aquellas prestaciones de menos de $ 42.000. También se pone atención a las familias que tienen hijos con discapacidades severas.

Cabe destacar que durante nuestro trabajo en el Senado de la república se hicieron mejoras al proyecto de ley que vino del Poder Ejecutivo. Creemos que todas ellas, que fueron incluidas en el proyecto que se envió a la Cámara de Representantes, eran muy positivas. Ahora, mediante la negociación y el cambio de posiciones en la otra cámara, se conciliaron posturas y se lograron mejoras muy importantes. Muchas de ellas obedecen a nuestro partido, a Cabildo Abierto. ¿A quién le puede molestar que, en lugar de calcular la tasa de reemplazo para los últimos veinticinco años, se haga para los últimos mejores veinte? Eso es un beneficio para la gente y no entendemos cómo alguien se puede oponer.

Nosotros también defendimos –y finalmente se logró– que las AFAP no puedan invertir en el exterior más de lo que lo hacen hoy. En la actualidad, invierten un 15 % en el exterior, y creemos que es un riesgo alto que las inversiones que se hacen con el dinero de los uruguayos, con su aporte para las jubilaciones, se realicen fuera del país. Pensamos que esos dineros se pueden invertir perfectamente en Uruguay en, por ejemplo, el proyecto Neptuno o en muchos otros, lo que tendría un efecto positivo para las AFAP porque podrían sacar buenos réditos.

A su vez, en la Cámara de Representantes se desglosó lo vinculado a la hipoteca inversa –también por propuesta de Cabildo Abierto– y lo relativo a las Sociedades Administradoras de Fondos Complementarios de Seguridad Social. También hay una importante mejora para los que padecen síndrome de Down, en el sentido de que se puedan jubilar a los cuarenta y cinco años, con quince años de trabajo. Se logró, además, ser más abarcativos y contemplativos en los casos de aquellas incapacidades contraídas por personal policial en actos de servicio, dándole más posibilidades para acceder a la jubilación.

(Suena el timbre indicador de tiempo).

–Por otro lado, se eliminó la delegación por parte del Poder Legislativo que daba potestades al Poder Ejecutivo para aumentar las edades de retiro. Eso se podría hacer, pero con la aprobación parlamentaria.

Vemos una cantidad de datos y no de relatos, que tienen que ver con mejoras que introduce este proyecto de ley de reforma de la seguridad social.

Evidentemente, si vamos a hablar del ideal, este no es el ideal. Nos gustaría que todos pudieran cobrar mucho más y que los poderosos hicieran más aportes. En este sentido, la oposición decía que los poderosos podrían haber aportado a este sistema. Nos hubiera gustado que durante los quince años que estuvieron en el Gobierno hubieran hecho pagar más a quienes tienen más y no al que trabaja más; pero, bueno, vimos otra realidad durante esos quince años y ahora parece que hay soluciones maravillosas. Lo cierto es que tuvieron la oportunidad de ponerlas en práctica, pero no lo hicieron. Sí implementaron modificaciones en algunas cajas en particular, pero no en todo el sistema de seguridad social. Se intentó levantar una cortina de humo con una caja en particular, con cierto colectivo, pero ese no era el fondo del problema sino solo la punta del iceberg.

Por lo expuesto, Cabildo Abierto va a votar afirmativamente esta iniciativa, destacando todos los aportes que ha hecho en todo este período. En estos tres años Cabildo Abierto siempre ha sido proactivo y ha tenido una actitud positiva para buscar soluciones a estos problemas. Por supuesto, no nos quedamos en la cómoda, mirando para el costado, sino que planteamos nuestras diferencias y presentamos posibles soluciones y muchas de ellas fueron aceptadas.

Por lo tanto, reitero que vamos a votar este proyecto de ley con mucha convicción.

SEÑOR BRENTA.- ¿Me permite una interrupción, señor senador?

SEÑOR LOZANO.- Con mucho gusto.

SEÑORA PRESIDENTA.- No, señor senador. El que tiene que darle la interrupción es el señor senador Manini Ríos.

¿Senador Manini Ríos?

SEÑOR MANINI RÍOS.- Con todo gusto.

SEÑORA PRESIDENTA.- Puede interrumpir el señor senador Brenta.

SEÑOR BRENTA.- Gracias, señor senador Manini Ríos.

Simplemente, es para no seguir escuchando algo que es un error y que me parece que, seguramente, se debe a falta de información.

Se afirmó que durante estos últimos quince años –los quince años del Gobierno del Frente Amplio– hubo una férrea oposición al trabajo de los jubilados. En este sentido les recomiendo leer la Ley n.º 19006. En ella se establece, precisamente, la compatibilidad entre trabajo y jubilación. Esa ley fue negociada con trabajadores y empresarios y permitió, bajo determinadas condiciones, la posibilidad de que trabajadores jubilados se reincorporaran al mundo del trabajo, pero sujetos a ciertas reglas de juego.

¿Por qué digo esto? Porque tenía que haber determinadas garantías para que, efectivamente, esa norma no fuera utilizada, por ejemplo, para despedir trabajadores que ya estaban en la empresa, para enviar al seguro de paro a los trabajadores o medidas de ese tipo.

Por esa razón fue escasamente utilizada, pero, efectivamente, la norma legal existe, está vigente. Lo que me pregunto es qué consecuencias puede tener –en el mundo del trabajo actual y en las condiciones en las que estamos, con niveles de desempleo relativamente altos– la posibilidad de liberar, sin condición alguna –porque no he visto ninguna limitación al trabajo de los jubilados– y cómo eso va a impactar, fundamentalmente, en los jóvenes que ingresan al mercado de trabajo.

Lo digo constructivamente porque me parece que es uno de los aspectos sobre los cuales es posible legislar a posteriori para evitar posibles abusos que esta norma pueda generar.

Gracias.

SEÑORA PRESIDENTA.- Senador Manini Ríos: le restan dos minutos para su disertación; no sé si quiere redondear.

SEÑOR LOZANO.- ¿Me permite una interrupción, señor senador?

SEÑOR MANINI RÍOS.- Con mucho gusto.

SEÑORA PRESIDENTA.- Puede interrumpir el señor senador Lozano.

SEÑOR LOZANO.- Agradezco mucho la interrupción del señor senador Brenta.

Sí es cierto que los datos de la realidad –con las limitantes que el señor senador especificaba– dicen que aquellos jubilados que querían o quieren trabajar, hasta el día de hoy, tienen que hacerlo muchas veces en negro o buscar alguna solución para poder hacerlo si así lo requieren. No pueden hacerlo libremente. No pueden sumar a su jubilación el trabajo que realizan después de jubilados. Lo digo, simplemente, para aclarar eso.

Muchas gracias, señora presidenta.

SEÑORA PRESIDENTA.- Puede continuar el señor senador Manini Ríos.

SEÑOR MANINI RÍOS.- He finalizado, señora presidenta.

SEÑOR SÁNCHEZ.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR SÁNCHEZ.- Muchas gracias, señora presidenta.

El Senado de la república se convocó según el procedimiento que establece el Reglamento para tratar un proyecto de ley que tuvo un conjunto amplísimo de cambios en la Cámara de Representantes.

Creo que es inexplicable la celeridad con que las mayorías en este Senado han decidido tratar este proyecto de ley. Lo digo porque el procedimiento normal hubiera sido que el proyecto de ley regresara al Senado, fuera a la comisión y el Poder Ejecutivo viniera a explicar los cambios que le realizó la Cámara de Representantes.

Es más: hoy estamos tratando un proyecto de ley sin miembro informante. Se hace así, justamente, por la celeridad con la que el Gobierno quiere salir del paso.

Creo que este proyecto de ley, de seguro, no es tan bueno cuando quieren sacar rápidamente las castañas del fuego y sacarlo del Parlamento lo más rápido que se pueda. Si no, no hay otra explicación para la celeridad con la que las mayorías, en este Parlamento, han procedido a que ingrese el proyecto de ley en el día de hoy, se convoque a una sesión extraordinaria en la mañana –que duró diez minutos– para darle entrada y tratarlo cinco horas después.

El Gobierno trata de convencernos de que es un proyecto de ley maravilloso. ¿Entonces por qué están tan apurados en aprobarlo? Sé que ha sido muy costoso, dentro de la coalición de gobierno, acordar este proyecto de ley y que han surgido, incluso, no solo esos primeros noventa cambios que se dieron en el transcurso del debate en la comisión de la Cámara de Representantes, sino que se propusieron algunos a último momento y que tuvo que intervenir el presidente de la república. Incluso, hubo que hacer cuartos intermedios en la comisión por los compromisos de cómo se iba a votar. Contra eso no tengo nada que decir, señora presidenta, porque cada partido, cada legislador, cada sector buscó hacer aportes para tratar de mejorar ¿qué? Algo que es muy malo, porque no habría existido el proceso de negociación que se dio si la ley hubiese sido tan buena como lo quieren fundamentar acá. ¿Para qué tensionar tanto –en realidad, nosotros lo vimos comiendo pop– las diferencias de la coalición con respecto a este tema si la ley es maravillosa? ¿A quién quieren convencer, señora presidenta, de que están presentando una ley maravillosa que va a beneficiar a la enorme cantidad de la gente, con las dificultades que tuvieron para acordar? ¿Qué uruguayo va a creer que este es un proyecto que va a mejorar las jubilaciones de todos los uruguayos cuando, en realidad, lo que generó fue una de las tensiones más grandes que tuvo la coalición de gobierno? Lo vimos por la televisión. ¡Nos quieren convencer ahora! Han logrado acordar y el presidente de la república tuvo que intervenir. Vimos las acusaciones cruzadas y el cambio de figuritas por debajo de la mesa para poder acordar, porque están votando un proyecto que es malo –insisto: están votando un proyecto que es malo– y eso no tiene nada que ver con que la seguridad social en el Uruguay se tenga que reformar.

Claro que hay que hacer una reforma en la seguridad social, por los cambios en el mundo del trabajo y porque los cambios en lo que tiene que ver con la estructura de edades de nuestra sociedad la están tensionando. Ahora bien, que tenga que reformarse la seguridad social no quiere decir que haya que hacerlo tan mal. Por eso iniciamos esta sesión sin miembro informante, sin que el texto pasara por la comisión, sin que ninguna autoridad del Poder Ejecutivo viniera a dar la cara por el acuerdo que hicieron en la Cámara de Representantes y decir: «Esto es así». En realidad, la reforma se está quedando sin padre y sin madre. Se intenta diluir y tratar de remar en el dulce de leche y decir «Esto es maravilloso. Es lo mejor que se podía hacer». Creo que no, que el Uruguay merece una reforma seria, fundamentada, justa y solidaria de la seguridad social, que no es esta. Reitero: no es esta.

Si hay algo que ha inspirado esta reforma –y ha sido explícito el Gobierno en exponerlo– es la contención del gasto. Ese es el leitmotiv de esta reforma: contener el gasto, achicarlo y los debates son –con agua en la leche o sin agua en la leche– sobre cuánto gasto contenemos. Ese ha sido el debate. El objetivo del Gobierno es contener el gasto, más allá de los problemas de cifras que tiene, porque un día dice una cosa y otro, una distinta. Dice que vamos a tener, en definitiva, una reducción de equis puntos del PIB, pero lo cierto es que lo que se va a contener de gasto de la seguridad social está cercano al 20 %, se van a gastar USD 1.200:000.000 menos.

La pregunta que no pueden responder –y por eso buscan discutir con sindicalistas, hablar de un montón de cosas, hablar del puerto, de lo que sea– es cómo se achica el gasto en USD 1.200:000.000 y se explica a la gente que no se lo va a sacar de su bolsillo. Se lo están sacando del bolsillo de los futuros jubilados y esa es la verdad, porque de lo contrario no es posible contener el gasto. Si yo voy a achicar lo que estoy gastando, es que voy a achicar las prestaciones; no es posible ni razonable –y creo que lo entiende cualquier hijo de vecino– que, si voy a gastar menos, vaya a hacerlo sobre la base de dar más prestaciones. ¡No van a dar más prestaciones! Creo que no vale todo. Hay que hacerse responsable y la ética de la responsabilidad es decir la verdad y asumir que lo que se está haciendo acá es generar condiciones más gravosas para acceder a una jubilación. Eso es lo que está pautando esta reforma, porque el camino para achicar y contener el gasto es hacer que sea más difícil jubilarse. No hay vuelta, esa es la propuesta. La primera y más grande propuesta es: «Trabajá cinco años más. Si antes te podías jubilar a los sesenta años, ahora te vas a jubilar a los sesenta y cinco». Esa es la gran medida que toma la coalición de gobierno, para decir a la gente: «Bueno, usted se podía jubilar a los sesenta años y ahora se va a jubilar a los sesenta y cinco, pero tiene que asumir que esto es bueno para usted. Usted tiene que asumir que es saludable para usted trabajar cinco años más. No importa que le duela la espalda o que tenga hernias de disco; no importa que tenga un trabajo sufrido; no importa que tenga un trabajo precario; no importa que no llegue a fin de mes y se tenga que doblar el lomo. ¡Trabaje cinco años más porque le va a hacer bien!».

La otra gran propuesta por la que algunos se golpean el pecho es: «Y cuando te jubiles, seguí trabajando», como si el objetivo fuera trabajar hasta el último día cuando, en realidad, la gente trabaja después de jubilada porque no llega a fin de mes. ¡No llega a fin de mes! Por eso la gente tiene que salir a buscar changas; lo hace porque tiene jubilaciones bajas. La solución que trae la coalición de gobierno para las jubilaciones bajas es que la gente siga trabajando y que, además, ¡lo haga durante cinco años más y no pueda jubilarse antes! ¡Esa es la solución!

Creo que ese es un profundo error porque va a caer sobre los hombros de los trabajadores más pobres y precarios del Uruguay, que tienen baja calificación y han tenido que acceder a trabajos que son muy jodidos, limpiando pisos, como las empleadas domésticas o los trabajadores rurales, o un conjunto más amplio que está expuesto al desgaste físico; ellos van a tener que seguir trabajando. Están los que acá vienen a romantizar el trabajo y a decir, por ejemplo, que los cañeros de Bella Unión, a los sesenta y dos años, sigan cortando caña de azúcar. ¡Les parece que eso está bien, como les parece bien, también, que a los sesenta y cuatro años los trabajadores de la zafra del limón estén subiéndose a una escalera a bajar limones! No van a poder jubilarse, porque les acaban de votar que la edad para jubilarse no es sesenta años, sino sesenta y cinco.

Entonces, entonces…

(Murmullos en sala).

–Escucho unos rebuznos, señora presidenta. Por favor, le voy a pedir que me ampare en el uso de la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Entre todos ustedes a veces hay comentarios y ya anteriormente les pedimos que no se sobrepongan.

SEÑOR SÁNCHEZ.- Muchas gracias, señora presidenta, por ampararme en el uso de la palabra.

Yo sé que a algunos no les gusta escuchar la verdad y hacerse cargo de ella. ¡No les gusta! Les gusta el autobombo y pensar que todo lo que hacen es maravilloso, pero no es así. Aquí lo que se está votando, señora presidenta, es hacer más gravosa la posibilidad de que una persona se jubile. En el mejor de los casos –como bien decía el señor senador Andrade–, esa persona tendrá que esperar cinco años más para jubilarse. Además, el discurso oficial es que tendría que estar contenta de que vamos a hacerla trabajar cinco años más, que tendría que estar feliz de que vamos a obligarla a esperar cinco años más para jubilarse, en el mejor de los casos trabajando, porque si pierde el laburo a los sesenta y dos años quién va a contratarla.

Entonces, yo creo que lo que termina pasando tiene que ver con la intención de contener el gasto, que es el objetivo principal de esta reforma. ¡Esta reforma no está inspirada en mejorar la cobertura ni en aumentar las jubilaciones! Es más, el fundamento de esta reforma, justamente, está en que en períodos pasados se incrementaron las jubilaciones y en que eso ocasionó, de alguna manera, que 660.000 jubilados en este país cobraran más jubilación. Además, había un montón enorme de personas que no podían acceder a una jubilación y en el 2008 se flexibilizó para que accedieran. Ahí entraron las propuestas para que un conjunto muy amplio de los trabajadores más pobres y precarios del Uruguay pudieran acceder a la prestación de la jubilación porque, de lo contrario, no llegaban. ¡Claro que eso tiene un costo! ¡Claro que hay que discutir de sustentabilidad!

Esa es la segunda pata flaca de esta reforma, es decir, que el sacrificio lo hagan los trabajadores del futuro pero que a los poderosos no se los va a tocar. De todo el debate que tuvo la coalición de gobierno y de todas las propuestas que estuvo discutiendo, en ninguna –¡en ninguna!– se planteó decir a los poderosos que pusieran el hombro. Nunca estuvo sobre la mesa de la coalición de gobierno decir a los poderosos que tienen que aportar un poco más. Eso no estuvo arriba de la mesa.

Por supuesto que hay algunas cosas que, en el debate en la comisión de la Cámara de Representantes, se mejoraron. Ahora no se van a tomar los últimos veinticinco años. Eso es una propuesta de Cabildo Abierto, que vuelve a dejarla en el lugar en el que estaba antes de la reforma: en veinte años. Si bien es cierto que Cabildo Abierto planteaba quince años, hoy se computan veinte.

Lo cierto, señora presidenta, es que nadie puede explicar con meridiana seriedad o con honestidad intelectual cómo hace una persona, cómo hace este Gobierno, para recortar el gasto en USD 1.200:000.000 y que todas las jubilaciones aumenten. Esa es una explicación que lo que hizo fue romper las matemáticas, básicamente. Rompieron las matemáticas en su fundamento.

Entonces, a mí me parece que estamos frente a una reforma que no es la prometida. Reitero: no es la prometida. Quienes tienen dificultades con respecto a las promesas son quienes van a levantar la mano hoy, cuando en la campaña electoral pidieron el voto y dijeron que no iban a cambiar el contrato a los que estaban trabajando, pero hoy se lo están cambiando. Esos son los que tienen la dificultad de poder escucharse a sí mismos y decir que están haciendo lo que dijeron que iban a hacer.

Luego comienza otro capítulo de esta reforma. En definitiva, se dice que esta reforma se realiza porque nunca se hizo nada. Bueno, ¡si habrá acá una falacia enorme! Entran en una gigantesca contradicción; dicen que esta reforma la tienen que hacer por lo que se hizo en el 2008. Entonces, ¿cómo que no se hizo nada? En todo caso, se habrá estado en contra de que personas que no podían acceder a las jubilaciones, lo hicieran. En todo caso, hay que fundamentar que se estuvo en contra de que las jubilaciones mínimas crecieran de manera ininterrumpida. Es claro que eso ocasionó un gasto mayor por parte del Estado, sin lugar a dudas, pero, en definitiva, el debate ha de ser cómo hacemos para contener ese gasto o cómo damos sustentabilidad a un gasto que implique que las jubilaciones sigan aumentando. Si bien las jubilaciones de mi país durante quince años tuvieron incrementos diferenciales, lo que permitió que las jubilaciones mínimas llegaran a los niveles que hoy están, de $ 16.000 o $ 17.000, sigue siendo muy poco.

El debate que deberíamos darnos como sociedad es cómo hacemos para que nuestros veteranos no tengan que salir a buscar otro trabajo a los sesenta y cinco, sesenta y siete o setenta años, sino que puedan tener derecho, después de una vida entera de trabajo, a vivir dignamente. No se vive dignamente con $ 17.000. ¡Ese es el gran debe que tenemos! No es fácil solucionarlo, por supuesto, porque el Uruguay tiene un montón de carencias y por eso sería necesario más diálogo y discusión para ver cómo podemos llevar eso adelante, pero el debate no puede ser, nunca, recortar las prestaciones de aquellos en los momentos en que más necesitan, porque la seguridad social está para ayudarlos.

Los fríos números de la economía o los debates parlamentarios dentro de paredes de mármol no pueden hacernos perder de vista todo esto.

Comparto algo que se dijo acá –aunque después, durante la intervención, se hizo lo contrario– y no creo que haya dirigentes políticos, sociales, y mucho menos sindicales, que le deseen lo peor al Uruguay. Lo que hay es un debate sobre cómo y de qué manera podemos hacer un país más justo y solidario.

En este caso, lamentablemente, el Gobierno priorizó la contención del gasto ante la solidaridad. El Gobierno asumió que lo que debe hacer, en definitiva, es achicar en USD 1.200:000.000, que serán USD 1.200:000.000 menos en el bolsillo de los que se van a jubilar, que se verán afectados por esta reforma. Se podrán tener muchísimos discursos de agravio hacia distintas figuras del Uruguay, pero eso no lo pueden defender, no lo pueden argumentar, no lo pueden justificar porque eso es lo que hace esta reforma: agravar las condiciones para acceder a una jubilación y hacer más difícil poder llegar al momento de jubilarse.

Cuando hay trabajadores que hacen un gran esfuerzo, que tienen un gran desgaste físico y un conjunto de problemas, creo que esta es una medida que va en contra de esa enorme mayoría de trabajadores, los más precarios del Uruguay, particularmente las mujeres, que van a ser las que van a pagar la contención de este gasto. Creo que ahí está el problema.

Por eso, estoy seguro de que el futuro, que aquí estamos hipotecando, lo tendremos que solucionar los uruguayos, seguramente cambiando las mayorías que hagan posible que estos retrocesos queden en el pasado, como van a quedar, señora presidenta.

Muchas gracias.

SEÑOR DA SILVA.- Pido la palabra para una aclaración.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR DA SILVA.- Señora presidenta: simplemente quiero reafirmar que ni los trabajadores de la zafra del limón ni los cañeros de Bella Unión van a tener que esperar a los sesenta y cinco años para jubilarse, puesto que están excluidos a texto expreso.

Por lo tanto, digamos la verdad.

Gracias.

SEÑOR SÁNCHEZ.- Pido la palabra para una aclaración.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR SÁNCHEZ.- Se pueden hacer muchas aclaraciones de aclaraciones cuando el orador que acaba de pedir y hacer uso de la palabra para realizar una aclaración, lo que ha hecho ha sido referirse a lo que acabo de decir.

Por tanto, señora presidenta, es muy fácil leer el texto para darse cuenta de que las exigencias en el caso de aquellas actividades laborales como las que se mencionaron, que son las que tienen que cumplir los trabajadores de esos rubros de actividad para acceder a la bonificación, van a determinar que sean pocos los que puedan recibirla. En la vida práctica, en realidad, eso no va a suceder. Entonces, en este caso lo que hay es la introducción de algunos temas para tratar de disimular esto, pero lo que va a terminar pasando es lo que acabamos de relatar, en cuanto a que hay una enorme cantidad de trabajadores que tienen que soportar esfuerzos muy exigentes y deberán esperar hasta los sesenta y cinco años, cuando hoy se pueden jubilar a los sesenta años.

SEÑOR DOMENECH.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR DOMENECH.- No pensaba hacer uso de la palabra, pero algunas de las cosas que se han dicho en sala me empujan a realizar algunas precisiones.

Leí el informe en minoría de este proyecto de ley en la Cámara de Representantes y subrayé una expresión que contiene, en la que se dice que entienden que esta reforma profundiza el modelo concentrador e injusto que lleva adelante el Gobierno y por eso no la acompañan.

Me viene a la memoria que el modelo concentrador e injusto está en este país desde hace muchísimos años, desde antes que gobernara la oposición. Se mantuvo incólume durante el Gobierno de la oposición. Diría que llegó al paroxismo de la concentración, porque quienes estamos vinculados al campo sabemos que se generaron las concentraciones más fabulosas de la propiedad de la tierra y hay propietarios en este momento que tienen 250.000 hectáreas. Creo que ni García de Zúñiga tuvo extensiones tan importantes como esas. Eso se produjo durante el gobierno de quienes ahora dicen que hay un modelo concentrador de la propiedad. Hasta les podría decir que estoy de acuerdo, que el modelo sigue incólume y los uruguayos vemos cómo se ha concentrado la propiedad bancaria, cómo desaparecieron todos los bancos nacionales y la banca cooperativa. Esto sucedió durante el anterior Gobierno. Se achicó el Banco República todo lo posible. Se cobraron las tasas de interés más escandalosas de la historia del Uruguay. Se concentró la propiedad comercial. Vimos desaparecer comercios que significaban la presencia del pequeño empresario como las farmacias, el taxi, que pasaron de valer USD 120.000 a USD 60.000 y todo eso sucedió durante un modelo que también concentró la riqueza y el ingreso.

No sé si Cabildo Abierto es el partido más leal o el que cumple con su palabra más que los restantes partidos, pero sí sé que es un partido leal y que cumple con su palabra y con quienes lo votaron. Por eso nosotros intervinimos y negociamos calurosamente durante el proceso de elaboración de este proyecto de ley.

Estoy totalmente de acuerdo con el señor senador Manini Ríos en cuanto a que el problema mayor que tiene Uruguay no es, en sí, el de la seguridad social ni, en particular, el de las jubilaciones y pensiones, sino el demográfico. El problema de las jubilaciones y pensiones es una mera consecuencia de prácticamente la extinción de la raza animal menos apreciada en Uruguay que es, precisamente, la del oriental, la de los seres humanos que habitamos este territorio.

Sin ser experto en seguridad social, no diría que este proyecto de ley hace recaer el peso de la financiación de la seguridad social sobre los trabajadores porque, precisamente, Cabildo Abierto trabajó en forma denodada para que la tasa de reemplazo permaneciera incólume pues entendemos que es natural trabajar más años. Hoy escuchaba que los niños que están naciendo en este momento probablemente lleguen a vivir más de cien años. Si bien en el libro El hombre unidimensional, la aspiración de Marcuse de suprimir la represión del trabajo parece muy interesante, diríamos que no es nada más que una aspiración imposible.

SEÑOR ANDRADE.- ¿Me permite una interrupción, señor senador?

SEÑOR DOMENECH.- Con mucho gusto.

SEÑORA PRESIDENTA.- Puede interrumpir el señor senador Andrade.

SEÑOR ANDRADE.- Señora presidenta: quiero hacer una precisión.

Actualmente, la base del cálculo jubilatorio son los últimos diez años, con un tope: los mejores veinte más un 5 %. Es evidente que el cambio que existió mejoró lo que votamos en el Senado, pero eso no significa que se mantiene de la misma forma en que está hoy.

Gracias.

SEÑORA PRESIDENTA.- Puede continuar el señor senador Domenech.

SEÑOR DOMENECH.- Ante esa esperanza creciente de vida, me parece natural extender la exigencia de una mayor edad para jubilarse.

Por otro lado, esta ley mantiene los aportes a un cierto nivel, mientras que en el caso de los trabajadores, el anterior Gobierno los aumentó y, en el de los empleadores, los disminuyó, cosa bastante paradójica, porque para los trabajadores se aumentó del 13 % al 15 % y para los empleadores se rebajó del 14,5 % al 7,5 %.

A mi juicio, este proyecto de ley contempla en forma adecuada el trabajo exigente, porque lo prevé especialmente para los trabajadores de la construcción y rurales, pero a la vez contiene disposiciones que hacen extensivas las mejoras que puedan concederse en materia previsional a dichos trabajadores, a otros trabajos exigentes.

Además, se consagra un suplemento solidario –entiendo que es una verdadera innovación– que favorece a los trabajadores y que se estima en unos $ 14.000 a valores de 2022 para las jubilaciones inferiores a $ 42.000 a enero de 2022.

No quisiera extenderme sobre las cosas buenas que tiene este proyecto de ley pero, en resumidas cuentas, por ejemplo a las madres que tienen hijos con discapacidad, por cada año se les computará tres. Creo que esto es algo a tener en cuenta. Si bien este proyecto de ley no es la panacea de las jubilaciones y pensiones, pienso que constituye un avance significativo.

Muchas gracias, señora presidenta.

SEÑOR ANDRADE.- Pido la palabra para una aclaración.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR ANDRADE.- Señora presidenta: no podemos decir que el proyecto de ley que estamos votando establece que a los sesenta años se van a jubilar trabajadores de la construcción y rurales, porque no es lo que establece la norma. En ella se habla de algún puesto de trabajo de la construcción y rurales que habrá que determinar, pero no queda ahí. Además de establecer que va a ser para algún puesto de trabajo, está planteada la exigencia de veinte años en ese puesto de trabajo. Un trabajador rural o de la construcción con treinta años en la industria, pero que estuvo quince, dieciséis, diecisiete o dieciocho años en el puesto de trabajo altamente exigente, va a tener que trabajar hasta los sesenta y cinco años. Y no alcanza con esas dos condiciones, sino que deberá tener cinco de los últimos diez. El proyecto de ley original era más duro aún, porque establecía que era solamente –pero explica el espíritu– para los que tenían entre cuarenta y cinco y cincuenta años al momento de votarse la ley, como condicionante, y ocho de los últimos diez años. Entonces, puede ser un criterio amplio, como no serlo; lo que acá estamos discutiendo es la discrecionalidad, pero está bueno que hablemos de lo mismo.

Muchas gracias.

SEÑOR BRENTA.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR BRENTA.- Señora presidenta: en primer lugar, queremos hacer una aclaración referente a algún comentario que se ha hecho previamente.

En el mundo existe lo que se llama el índice de Gini, que es el que mide la desigualdad. En el período del Gobierno del Frente Amplio, entre 2005 al 2019, la desigualdad en Uruguay cayó aproximadamente diez puntos. Quiere decir que la sociedad uruguaya fue diez puntos más justa durante los Gobiernos del Frente Amplio que en los períodos anteriores. Lamentablemente debemos decir que desde el 2020 en adelante este índice se ha revertido y la sociedad es más injusta; léase como fuente la del Banco Mundial, que no es precisamente de origen frenteamplista. Por lo tanto, me parece que para hacer algunas afirmaciones hay que basarse en datos serios.

En segundo término, se ha insistido y recontrainsistido en afirmar que nada se ha hecho y que algún senador descubre ahora que durante quince años Uruguay no tuvo transformaciones en materia de seguridad social. Antes que nada, quiero decir qué es la seguridad social para la OIT: «La seguridad social es la protección que una sociedad proporciona a los individuos y los hogares para asegurar el acceso a la asistencia médica y garantizar la seguridad del ingreso, en particular en casos de vejez, desempleo, enfermedad, invalidez, accidentes de trabajo, maternidad o pérdida del sostén de familia». También señala que la seguridad social constituye un derecho humano fundamental. Quiere decir que aquí –a esta altura me parece que ya está claro hasta en la opinión pública– no se está discutiendo una reforma de la seguridad social, sino una reforma jubilatoria que modifica el régimen jubilatorio, que extiende e incumple dos compromisos de gobierno que hizo el presidente de la república: uno fue mencionado por el señor senador Andrade hoy, cuando decía que no le iba a cambiar las reglas de juego a quienes estaban ya insertos en el mundo del trabajo, y el segundo argumento –que, debo reconocerlo, en su momento nos pareció interesante considerar– era la posibilidad de incentivar, digamos, el retiro tardío a partir de una mejora de la tasa de reemplazo. Ninguna de estas dos cosas se hizo: no se promovió el retiro tardío voluntariamente, sino que se hace restando la famosa libertad de la que tanto hemos hablado en este ámbito –porque se lo hace obligatorio– y, además, lamentablemente, también se han modificado las reglas de juego a quienes hoy ya están insertos en el mundo del trabajo. Esto no solo lo dijo el presidente de la república, sino que también está en el programa de gobierno del Partido Nacional. Algo de esto rescata, muy brevemente, el documento Compromiso por el país. Así que lo primero que hay que reconocer es que no se está cumpliendo con lo que se prometió en la campaña electoral, y no me parece una cuestión menor.

Otro aspecto es si efectivamente hubo o no cambios en los períodos anteriores. Quiero decir que durante tres años el Banco de Previsión Social no necesitó asistencia adicional a la que la ley le establece, que son los puntos de IVA correspondientes, que en este momento no recuerdo cuántos son. Además de eso, normalmente, la caja debía asistir al Banco de Previsión Social en forma adicional. Durante los últimos tres años del Gobierno del Frente Amplio no hubo que hacerlo por un elemento fundamental que, quizás, se ha considerado escasamente: el fuerte crecimiento de la formalización en Uruguay que se produjo entre 2005 y 2019. Nosotros recibimos el Gobierno con una informalidad del 40 % –como dijo hace un ratito el señor senador Bergara– y lo entregamos con un 25 %, habiendo crecido la cantidad de puestos cotizantes en el orden de los 550.000. En 2004 había 550.000 trabajadores en negro, que fueron formalizándose a lo largo de todo este período, lo que significó un incremento importante en la recaudación del Banco de Previsión Social por concepto de aportes patronales y obreros a la institución.

En el 2008 se modificó y se votó unánimemente la famosa reforma que flexibilizó la posibilidad de jubilarse, que por el momento se mantiene; se critica, pero no se modifica. Se redujo de treinta y cinco a treinta la cantidad de años de servicio para configurar causal jubilatoria, permitiendo que mucha gente se jubilara; era gente que no se iba jubilar en otras condiciones. Se incrementó el valor de las jubilaciones y pensiones en un 65 % en términos reales a partir de una política salarial que buscó la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores y de los jubilados, en particular de los de menores recursos, cuyas prestaciones se triplicaron en términos reales durante las Administraciones del Frente Amplio. Además de mejorar el valor de más de 650.000 jubilaciones y pensiones, las políticas desplegadas permitieron disminuir a la décima parte la pobreza entre las personas mayores de sesenta años, lo que implicó que más de 50.000 adultos mayores salieran de la pobreza.

En este sentido, fue clave el aumento que se dio desde comienzos del 2006. Me refiero al aumento adicional a las jubilaciones mínimas que estableció por decreto el Poder Ejecutivo desde 2007. No era como el que se dio el año pasado, que luego se descontó en enero, sino que esos eran aumentos que se incorporaban y que, además, luego se ajustaban por el índice medio de salarios. De no haber operado esa política, las jubilaciones mínimas a valores de hoy se encontrarían apenas por encima de los $ 4200, y estamos hablando de que la jubilación mínima está en $ 17.000, cosa que consideramos insuficiente, pero es cuatro veces más de lo que hubiera sido de no haberse aplicado una política específica en este sentido.

Ni que hablar de la evolución del salario real, del salario mínimo nacional y de la cobertura, que es un elemento fundamental. Comparto lo que otros compañeros han manifestado en cuanto a que este proyecto de ley, además de empeorar los resultados en materia jubilatoria respecto a lo que los uruguayos van a recibir en el futuro, va a reducir la cobertura. Hay algunos datos circulando al respecto. Por ejemplo, un 15 % de los actuales trabajadores va a llegar a los setenta años –no a los sesenta y cinco años sino a los setenta– sin haber alcanzado quince años de aportes registrados en su historia laboral. Por lo tanto, nunca van a llegar a configurar una causal jubilatoria.

En esta reforma –debemos insistir en esto– los únicos aportantes adicionales de ingresos son los trabajadores, que con cinco años más de trabajo van a generar cinco años de aportes adicionales, lo cual permite, en función de la formalización que se alcanzó en los Gobiernos anteriores, mejorar notoriamente la ecuación económica de la seguridad social. Quiere decir que la combinación de mayores aportes de parte de los trabajadores y la reducción de la cobertura –por el hecho de que muchos trabajadores no van a lograr jubilarse por las condiciones que establece esta norma– es lo que permite, de alguna manera, cierta reducción del famoso déficit de la seguridad social.

Además, desconocemos en buena medida las transformaciones y los cambios que se realizaron a partir de una negociación política en el seno de la coalición durante largos días, a la que, como bien decía el senador Sánchez, nosotros asistimos por la televisión. Se ha dicho que el costo de las modificaciones propuestas por los socios de la coalición es del orden de los USD 400:000.000. Entonces, ¿no hubiera sido interesante enviar a comisión este proyecto durante una semana para que el equipo económico asistiera y nos explicara cuál es realmente la reducción del déficit de la seguridad social que esta iniciativa va a generar, si es que la va a generar? Francamente, las condiciones y las modificaciones establecidas no nos permiten asegurar esta situación de sostenibilidad. Es más, en algún momento se ha dicho por parte de algunos legisladores –hoy se subió la apuesta– que las jubilaciones iban a incrementarse entre un 18 % y un 20 % y, dos días después, el señor director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto desmintió esta información diciendo que, en todo caso, algunas jubilaciones se iban a mantener en los niveles actuales y que otras iban a crecer algo a partir del complemento solidario.

La verdad es que, desde el punto de vista de la evaluación en materia de números que podemos hacer de los impactos de la reforma, estamos absolutamente a ciegas; eso es lo que siento. No tenemos ni idea de las consecuencias fiscales que esta reforma va a tener, y partimos de la base –por la intervención del señor senador Botana– de que cuando este proyecto de ley ingresó al Senado, la sostenibilidad financiera era el elemento principal que se ponía sobre la mesa.

Entonces, estamos frente a una situación de desconocimiento de los impactos reales, estamos frente a una situación de recorte notorio de beneficios, y estamos ante una situación en la cual no se modifican los ingresos que tiene la seguridad social porque el único aporte adicional lo hacen los trabajadores. No se ha pensado en ninguna forma alternativa para mejorar el financiamiento, como las que se han mencionado en sala por parte de algunos señores senadores del Frente Amplio.

Por lo tanto, entendemos que esta reforma es mala, no beneficia a la mayoría de los uruguayos y perjudica específicamente a los trabajadores. Fue bastante lógico, entonces, que hace un par de días el Palacio Legislativo estuviera rodeado por aquellos que efectivamente se verán perjudicados por ella.

Entonces, además de no acompañar este proyecto de ley, compartimos la necesidad de que, de aquí en adelante, comencemos a trabajar en una iniciativa diferente, que establezca normas distintas en materia de seguridad social, que obviamente deberán ser discutidas en el marco de un amplio diálogo social, otra carencia notoria que tiene el proyecto que estamos considerando. Aquí no hubo debate con la sociedad civil; aquí hubo técnicos que trabajaron; aquí hubo debate en el seno de la coalición; aquí hubo propuestas de la oposición que no fueron ni siquiera consideradas y hay un proyecto de ley que tuvo ciento veinte modificaciones en los últimos días y que estamos considerando a solo unas ocho horas de haber llegado esta cámara. Por todo ello auguramos, lamentablemente, un resultado negativo a esta reforma jubilatoria que va a votar la coalición en el día de hoy.

SEÑOR LOZANO.- ¿Me permite una interrupción, señor senador?

SEÑOR BRENTA.- Con mucho gusto.

SEÑORA PRESIDENTA.- Puede interrumpir el señor senador Lozano.

SEÑOR LOZANO.- Solo quería decir al señor senador Brenta que me parece que hubo un error en su exposición. Lo invito a leer el artículo 35 del actual proyecto de ley que refiere a quiénes tienen causal jubilatoria. Él puso el ejemplo específico de los setenta años de edad y quince años como mínimo de servicio computables y, justamente, en el artículo 35, literal C), se especifica ese caso que puso para aquellos nacidos a partir de 1977.

Muchas gracias, señora presidenta.

SEÑORA PRESIDENTA.- Puede continuar el señor senador Brenta.

SEÑOR BRENTA.- Creo que hablamos de cosas diferentes. Yo me refiero a que trabajadores que van a llegar a esa edad no van a configurar causal jubilatoria, que es una cuestión distinta, ¿no?

Por lo tanto –y termino–, queremos reafirmar la voluntad de seguir trabajando en la búsqueda de alternativas diferentes en el futuro que generen una seguridad social solidaria para el conjunto de los uruguayos.

Gracias, señora presidenta.

SEÑOR NIFFOURI.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR NIFFOURI.- Señora presidenta: hoy estamos cerrando este ciclo aceptando las modificaciones del proyecto de ley por el que se crea el Sistema Previsional Común. Es un proceso que lleva ya más de dos años, ¡más de dos años, señora presidenta! Cuando se dice que no se hizo con diálogo social, quiero remarcar que hace más de dos años que se está trabajando en este Sistema Previsional Común. La comisión fue creada por la LUC, participaron los partidos políticos y todas las fuerzas vivas; se hizo un diagnóstico y se dio en mano el anteproyecto a todos los partidos políticos, a los cuales se invitó a participar con ideas y con propuestas, y recién después vino al Parlamento. En esa comisión participaron diecisiete senadores, de treinta que somos; fue bien amplia y hubo mucha participación. La iniciativa fue estudiada durante cuarenta y cinco días en cada cámara y se recibió a todas las delegaciones que había que recibir. Si todo eso no es un diálogo social, no sé cómo definirían «diálogo social». Díganme cuál fue el diálogo social que generó el Frente Amplio cuando fue el Gobierno; dijeron que había que hacer una modificación del sistema de previsión social, pero no la hicieron. Fue diagnosticada hasta por el propio expresidente Mujica y también por Astori; sobra documentación de los diarios donde expresaban que había que llevar adelante una modificación de esta magnitud.

La hicimos sin complejos, porque no tenemos complejos en que la idea venga de Cabildo Abierto, del Partido Colorado, del Partido Independiente; también podría haber venido del Frente Amplio, pero aportó muy poco. Hay que decir la verdad: aportó muy poco; dijeron que otra reforma era posible, pero aportaron muy poco de esa otra reforma. Queremos saber cuál es, porque capaz que les llevábamos alguna idea. ¿No les dio el tiempo en dos años? Capaz que les llevábamos alguna idea, pero aportaron muy poco. Que se reconozca eso por lo menos.

No nos creemos los dueños de la verdad y entendemos que hay mucho por hacer, pero teníamos que hacer algo. No miramos costos políticos, como se dijo acá, en cuanto a que, según las encuestas, al parecer crecía la desaprobación. La verdad es que yo estoy muy tranquilo con lo que estoy votando. En los barrios estamos conversando con los vecinos y explicándoles, y lo entienden. No le damos la derecha ni la izquierda a nadie –¡a nadie!– en el tema de la sensibilidad social.

Esta es una reforma seria, justa y solidaria, y está la responsabilidad institucional de este Gobierno de hacerse cargo de esta reforma.

Acá se han dicho muchas cosas de esta reforma. Se ha dicho que a partir de que llegó el Frente Amplio al Gobierno decenas de miles de jubilaciones bajas se incrementaron; nos parece muy bien y no tenemos complejo por eso. Ahora, a partir de esta reforma decenas de miles de jubilaciones más bajas también van a aumentar por el subsidio solidario; más del 53 % de las jubilaciones más bajas también va a aumentar. ¿Y hay que ponerse mal por eso? Al contrario, hay que alegrarse, si los jubilados son de todos los partidos políticos. Había que apoyarlo y no empezar a cuestionar que el subsidio solidario es por el IPC o por el índice medio de salarios; ahora nos llevaron las dos cosas y entonces capaz que el costo es mucho. Vótenlo y apóyenlo, hay que estar contentos si suben las jubilaciones más bajas, que son las que perciben el 53 % de los jubilados.

Dicen que a los sectores más potentes, ¡nada! Dígannos qué les quieren hacer a los sectores más potentes. ¿Qué hicieron todo este tiempo con los sectores más potentes? Capaz que les llevamos la idea, pero la tienen que proponer, porque lo único que hacen es mencionar a los sectores más potentes. También podrían haberlo hecho en los quince años que estuvieron en el Gobierno.

Que solo gravan o que solo la pagan los trabajadores, pero el 97 % de los trabajadores son micro- y pequeñas empresas. Entonces, no sé si es que quieren poner algún impuesto a ese 97 % de los trabajadores de micro- y pequeñas empresas porque, repito, dicen que solo la pagan los trabajadores. A sangre de los trabajadores, también dicen.

SEÑORA NANE.- ¿Me permite una interrupción, señor senador?

SEÑOR NIFFOURI.- Cuando termine con mucho gusto se la concedo, señora senadora.

Dicen que se paga con la sangre de los trabajadores, pero con la sangre de los trabajadores en el 2007 se impuso el IASS a los jubilados. También en el 2007, con la reforma tributaria, se aplicó el IRPF a los trabajadores. ¡Se les puso impuesto a los que trabajaban más! ¡No a los trabajadores que ganaban más, sino a los que trabajaban más! ¡Ahí se pagó con sangre de los trabajadores!

Siguiendo el hilo de la presentación, señora presidenta, como ya hemos dicho, nadie pretende que los jubilados continúen trabajando, pero si quieren hacerlo hay que darles una herramienta. En la presentación anterior dijimos que la herramienta existente no era útil. Menos del 0,07 % de los trabajadores se involucraron en esa reforma porque ganaban la mitad, tenían que trabajar medio horario y ¿qué hacían? ¿Piensan que el 0,07 % de los jubilados quería seguir trabajando? ¡Trabajaban en negro! Con esta herramienta le damos la libertad al trabajador. ¡Quizás haya que pulirla, pero reconozcan que la anterior no funcionaba! ¡Mejorémosla, porque la que había no funcionaba!

Creo que es una reforma que hay que hacer ahora porque así se puede concretar gradualmente. Considero que es justa porque busca asegurar un mismo tratamiento ante distintas contingencias, salvo excepciones debidamente fundamentadas. Dentro de esas excepciones debo reconocer la responsabilidad y la seriedad con que la Caja Notarial enfrentó su situación en 2019 y, por propia iniciativa, subió a sesenta y cinco años la causal jubilatoria. Los legisladores de la coalición, junto con el Poder Ejecutivo, fueron receptores de ese trabajo y se planteó un período ventana de tres años, luego del cual se volverá a considerar el tema, teniendo en cuenta un informe de la situación de esa caja.

Pienso que esta es una muy buena mejora que se hizo en la Cámara de Representantes; hay que reconocer a los que trabajaron bien y se les debe dar ese crédito.

No voy a insistir en el tema de si es una reforma integral. Si se administran bien los recursos, se hace integralmente la reforma y estaremos haciendo obras donde se debe. ¡USD 480:000.000 en asentamientos, hospital del Cerro, ambulancias en todo el interior del país, CTI descentralizados en todo el Uruguay –por suerte, el departamento de Canelones cuenta con uno– y la inversión en rutas de buena calidad, porque no solamente se trata de hacer rutas, sino que sean de buena calidad! ¡Vaya si tenemos ejemplos de rutas que no se llegaron a inaugurar porque ya estaban rotas!

Se mejoró el proyecto de ley y mucho; se bajó de veinticinco a veinte años. ¡Bienvenido sea! ¿Cuál es el problema? Se graduó el ingreso a esta reforma previsional. Los de 1973 van a entrar con sesenta y un años; los de 1974, con sesenta y dos, y así gradualmente. Lo propuso el Partido Colorado y bienvenido sea.

En cuanto al compromiso de la reducción del IASS para la próxima rendición de cuentas –se eliminan impuestos–, se propone efectuar un descenso gradual de las alícuotas del IASS correspondientes a la primera franja de ingresos. Será gradual: en el 2023, un 10 %; en 2024, un 8 %, y en 2025, un 6 %. Esta propuesta impactará en el cien por ciento de los contribuyentes del IASS, aquel impuesto creado en 2007 y que vamos a bajar.

La exclusión transitoria de los nuevos afiliados de la Caja Notarial creo que es una buena cosa.

El punto sobre las pensiones por supervivencia y por viudez quedó exactamente como estaba. Se habían aumentado las exigencias, pero se dejó tal como era antes. A su vez, se incorpora el cómputo por hijo en beneficio del progenitor hombre, si fallece la madre y hay hijos incapaces o menores a cargo. Me parece algo muy interesante porque no había normativa al respecto. Existía solamente el caso de una viuda que quedaba a cargo de los hijos, pero ahora también queda vigente para el hombre, en caso de que quede a cargo de la familia.

Asimismo, se aumenta de 50.000 a 60.000 los ingresos no deducibles del suplemento solidario, entre tantas modificaciones que se hicieron en la Cámara de Representantes y que vimos con buenos ojos. Desde que este proyecto de ley entró a la cámara está abierto a que se pueda desmenuzar y a aceptar las modificaciones pertinentes y así se hizo. Así lo hizo el Partido Colorado y también Cabildo Abierto. ¡Bienvenido sea!

Por tanto, señora presidenta, este proyecto de ley de reforma de la seguridad social representa un acto de enorme responsabilidad política e institucional que asume este gobierno de coalición; votaremos con orgullo y con la responsabilidad histórica que ello supone, porque nos sentimos parte de él. Es un proyecto de ley justo, posible, sustentable económica y socialmente.

Gracias, señora presidenta.

SEÑORA BIANCHI.- Pido la palabra para una cuestión de orden.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra la señora senadora.

SEÑORA BIANCHI.- La bancada del Partido Nacional solicita un cuarto intermedio de una hora.

SEÑORA PRESIDENTA.- Se va a votar.

(Se vota).

–21 en 21. Afirmativa. UNANIMIDAD.

El Senado pasa a cuarto intermedio por el término de una hora.

(Así se hace. Son las 18:47).

(Vueltos a sala).

–Habiendo número, continúa la sesión.

(Son las 19:52).

9) SOLICITUDES DE LICENCIA E INTEGRACIÓN DEL CUERPO

SEÑORA PRESIDENTA.- Léase una solicitud de licencia.

(Se lee).

SEÑOR SECRETARIO (Gustavo Sánchez Piñeiro).- «Montevideo, 27 de abril de 2023

Señora presidenta de la Cámara de Senadores

Beatriz Argimón

 

De mi mayor consideración:

A través de la presente, solicito al Cuerpo me conceda licencia, por motivos personales, al amparo del artículo 1.° de la Ley n.° 17827, de 14 de setiembre de 2004, el día 27 de abril de 2023 a partir de las 20:00.

Sin otro particular, saludo a usted muy atentamente.

Silvia Nane. Senadora».

SEÑORA PRESIDENTA.- Se va a votar si se concede la licencia solicitada.

(Se vota).

–13 en 14. Afirmativa.

Queda convocado el señor Uruguay Russi, quien ya ha prestado la promesa de estilo.

10) REITERACIÓN DE PEDIDOS DE INFORMES

SEÑORA PRESIDENTA.- Dese cuenta de un asunto entrado fuera de hora.

(Se da del siguiente).

SEÑOR SECRETARIO (Gustavo Sánchez Piñeiro).- «La señora senadora Silvia Nane, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 3.º de la Ley n.° 17673, de 21 de julio de 2003, solicita la reiteración de dos pedidos de informes con destino al Ministerio de Educación y Cultura y, por su intermedio, a la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep), a los efectos de que el Cuerpo los haga suyo, relacionados con:

• información solicitada y publicada por la Jutep;

• información solicitada y publicada por dicha junta al amparo de lo establecido en la Ley n.° 19340, de 28 de agosto de 2015, Ley de Creación de la Junta de Transparencia y Ética Pública como Servicio Descentralizado».

SEÑORA PRESIDENTA.- Corresponde votar si el Senado hace suyos y reitera los pedidos de informes de la señora senadora Nane con destino al Ministerio de Educación y Cultura y, por su intermedio, a la Junta de Transparencia y Ética Pública.

(Se vota).

–17 en 19. Afirmativa.

11) SISTEMA PREVISIONAL COMÚN

SEÑORA PRESIDENTA.- Continúa la discusión del tema en consideración.

SEÑOR NUNES.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR NUNES.- Señora presidenta: a lo largo del debate ya se han hecho muchas consideraciones, algunas políticas y otras técnicas.

En primer lugar, voy a empezar señalando que uno de los ejes principales de esta reforma es el incremento de la edad para configurar causal jubilatoria, esto es, que en el caso normal pasa de los sesenta a los sesenta y cinco años. Quiero subrayar –más allá de que esto pueda ocasionar alguna molestia– que hubo un compromiso expreso durante la campaña electoral del hoy presidente de la república en cuanto a que esta edad para configurar causal jubilatoria no se iba a modificar. Acá se ha fundamentado esta propuesta y se ha dicho que es una circunstancia natural del incremento de la expectativa de vida, que se explica por el problema de la baja tasa de natalidad y por la relación activo-pasivo. Todas estas situaciones no son nuevas y estaban vigentes y claras en 2017, 2018 y 2019.

Entonces, señora presidenta, realmente nos parece una responsabilidad política importante, tratándose de un tema tan sensible como es el sistema de jubilaciones y pensiones, asumir durante la campaña electoral un compromiso, pero poco más de uno o dos años después –porque, como se dijo aquí, este proyecto o anteproyecto lo conocemos desde el año pasado–, modificar ese punto de vista. Es una responsabilidad política del presidente, aunque no solo suya porque, seguramente, el programa de gobierno y la campaña electoral no la hizo solo el hoy presidente.

La segunda cuestión que quería señalar es que se ha subrayado el amplio proceso de debate en torno a este proyecto. Nosotros no compartimos la mirada de que haya habido tan amplio proceso de debate. En primer lugar, sí hubo un primer período de trabajo de la Comisión de Expertos en Seguridad Social, que hizo un diagnóstico y en donde el Frente Amplio estuvo representado institucionalmente. Los dos compañeros que nos representaron allí lo hicieron no solo con el respaldo del Frente Amplio, sino también discutiendo y convalidando sus puntos de vista en los organismos de dirección. Sin embargo, una vez culminada esa etapa de diagnóstico, donde no se alcanzó un consenso, la elaboración de las recomendaciones se realizó entre los técnicos designados por los partidos de la coalición de gobierno, los representantes del Poder Ejecutivo y de las cámaras empresariales. Una vez elaborado el conjunto de recomendaciones, se las puso a consideración de los representantes del Frente Amplio y del movimiento social. No hubo acuerdo y se remitió al Poder Ejecutivo, que consideró que ese informe no era vinculante e iba a elaborar su propuesta de reforma y, como se dijo acá, antes de publicarse –el día anterior o el mismo día que se publicó para que todos los uruguayos pudieran acceder a ella–, el presidente concurrió a la sede del Frente Amplio y la entregó en mano al presidente de nuestro partido, compañero Fernando Pereira. Allí dijo que se estaba abierto a recibir aportes, pero que había un eje, un centro de la reforma, que no se iba a modificar. O sea que la invitación al diálogo, al intercambio, a la construcción de acuerdos fue parcial, algo así como: acá tenemos un modelo, una propuesta y si ustedes quieren mejorar algún aspecto, bienvenido sea, pero el eje de la reforma es el que hemos resuelto nosotros y cuando digo nosotros hablo de los partidos de la coalición de gobierno, el Poder Ejecutivo y las grandes corporaciones empresariales. Ese no es un marco de diálogo y de acuerdo social, y el tratamiento que hemos tenido en el Parlamento de este proyecto ha estado signado por esa realidad. Hay un eje y una propuesta de reforma que no se toca. Lo que se puede hacer es retocar algún aspecto, subsanar algún olvido y, naturalmente, como Frente Amplio no estamos de acuerdo en actuar en esa perspectiva. Si queremos construir un proyecto de reforma del sistema de jubilaciones y pensiones y construir un acuerdo, discutamos desde cero. Entonces, que no se diga: acá hay un eje de propuesta y si quieren pueden retocar alguna cosita.

Además, lo que pasó en la Cámara de Representantes es que las ciento veinte propuestas de modificación que acordó la coalición de gobierno no fueron abordadas. Se recibieron un día en la comisión, se aprobaron sobre tablas y luego, también sobre tablas, se aprobaron en el plenario. Ahora a nosotros nos está pasando lo mismo. Naturalmente, esa es una decisión política. No tengo una gran experiencia en este Cuerpo y sé que, a veces, las bancadas de gobierno actúan un poco manu militari, respaldando al Poder Ejecutivo, pero hay temas y temas. Esto marca por décadas a la sociedad uruguaya, y realmente el Parlamento está aprobando un conjunto de modificaciones por confianza política pero sin conocer los impactos reales, porque no se ha recibido información sólida sobre lo que esto está significando.

En tercer término, se han hecho algunas afirmaciones en el marco del debate a las que me voy a referir, aunque ya lo han hecho otros compañeros.

Nosotros acompañamos, en su momento, la posibilidad de que las personas jubiladas retomaran la actividad y lo hicieran formalmente, aportando a la seguridad social. Naturalmente, ese no es el desiderátum; la idea no es que la gente piense: «Me jubilo; la jubilación es paupérrima, pero igual sigo trabajando». ¡No! La idea es que la gente pueda jubilarse, vivir con dignidad y sin trabajar en una relación de dependencia.

Creo que sería un profundo error pensar que los jubilados no trabajan. Los jubilados que sostienen a tantas organizaciones barriales, territoriales, comisiones de fomento o de apoyo, ¿no hacen una contribución a la sociedad? ¿No crean valor? Los que contribuyen con sus hijos a educar a sus nietos, ¿no crean valor? ¿No es importante eso? ¿Lo único que vale es que una persona esté vinculada a una determinada actividad por medio de una retribución?

No estamos de acuerdo con que esto se plantee como una gran solución, más allá de que nosotros, en su momento, la acompañamos. No compartimos el pensamiento de que la persona que está jubilada va a dejar de contribuir a la sociedad por no tener un trabajo en una determinada empresa o actividad económica; por el contrario, creemos que muchas veces se hacen aportes muy valiosos y necesarios.

En cuarto lugar, quiero poner en conocimiento de la cámara una de las razones –quizá ya la conozcan; la planteamos cuando se dio el debate aquí– por las cuales nosotros no acompañábamos esta reforma. Me refiero a la creación de la Agencia Reguladora de la Seguridad Social; esa superintendencia del sistema que se coloca por encima del Banco de Previsión Social y que no va a tener representantes sociales.

Un hecho muy positivo que creo ha contribuido notoriamente a la buena gestión del Banco de Previsión Social y a un conjunto de mejoras importantes en todas las prestaciones que brinda –que no son solamente las jubilaciones y las pensiones–, ha sido la existencia de los representantes sociales. Pues bien, ahora estamos creando una institución, por encima, que no tiene representantes sociales. Ese hecho, de por sí, es un gran retroceso en términos democráticos, desde mi punto de vista, porque creemos en la democracia representativa, pero también en la democracia participativa y en el rol de las organizaciones sociales para contribuir en la gestión y en la definición de las políticas públicas.

Con relación a la creación de esa agencia, se hizo llegar a la comisión que estudió el tema en la Cámara de Representantes –lamentablemente, como aquí no se acordó reunir la comisión, no lo pudimos considerar– un informe del profesor emérito de la Universidad de la República, doctor José Korzeniak, quien señaló que, a su juicio, la creación de la Agencia Reguladora de la Seguridad Social y sus cometidos previstos en los artículos –seguramente se han modificado– 267 y 287 del proyecto aprobado por la Cámara de Senadores, padece de flagrante inconstitucionalidad. Sostiene, además, que el artículo 267 –del proyecto que aprobamos originalmente en el Senado– atribuye a dicha agencia el cometido de evaluar y de regular la actividad de los sujetos prestadores de servicio de seguridad social, que llamará «sujetos regulados». También advierte que estas facultades otorgadas a la agencia, concretamente en lo referido al Banco de Previsión Social, que es un ente autónomo creado por la Constitución, pertenecen a ese principal prestador regulado.

El artículo 195 de nuestra Constitución, en su inciso primero, dice: «Créase el Banco de Previsión Social, con carácter de Ente Autónomo, con el cometido de coordinar los servicios estatales de previsión social y organizar la seguridad social...». El derecho enseña –señala más adelante– que las competencias otorgadas por la Constitución a un órgano u organismo no pueden ser conferidos a otro órgano u organismo por la ley.

Esta cuarta razón, señora presidenta, es nuestra oposición a la creación de la agencia reguladora en los términos que está propuesto en el proyecto de ley, por su inconstitucionalidad marcada en este informe del doctor Korzeniak y porque la exclusión de los representantes sociales es un retroceso.

En quinto lugar, aquí se ha dicho que es falso –se expresó con estas palabras si no recuerdo mal– que, una vez aprobado este proyecto de ley y que esté plenamente vigente la norma, la gente va a tener que trabajar más para jubilarse. Realmente eso merecería un tratamiento en comisión para que podamos entender este concepto. Ahora habrá que tener sesenta y cinco años para configurar causal jubilatoria y hasta el día de hoy se configuraba con sesenta años ¿Cómo se puede decir que no hay que trabajar más? ¿Quiere decir que la gente deberá empezar a trabajar a los treinta años o estará sin trabajar en sus últimos cinco años? Sabemos que eso es imposible. A veces, lamentablemente, se da, pero no es lo deseable. Realmente me cuesta entender los fundamentos por los que se sostiene aquí que es falso decir que la gente va a trabajar más, cuando la ley obliga a la mayoría de los trabajadores a trabajar cinco años más para configurar causal jubilatoria.

Por otro lado, se dice que no es cierto o que es falso que la gente vaya a cobrar menos. Si tiene que trabajar cinco años más y aportar cinco años más, y después va a estar cinco años menos jubilado, por ende, va a cobrar cinco años menos. Va a cobrar menos, salvo que la jubilación se incrementara un 25 %. La gente va a tener que trabajar más, va a tener que contribuir más y va a terminar cobrando menos al cabo de su vida. Es como si alguien dijera: «Tú vas a trabajar doce o diez horas en vez de ocho, pero vas a seguir cobrando lo mismo». En ese caso cobro menos, porque lo que percibo por hora es menos, y acá se está dando esa realidad. Se suman los estudios realizados por algunas instituciones independientes, que señalan que entre uno y dos tercios de los futuros jubilados van a cobrar mensualmente menos que lo que se percibe por la normativa vigente.

Lamentablemente, no hemos podido chequear esos datos, porque no ha habido voluntad de confrontar profesionalmente estos puntos de vista para que el Parlamento, al votar, tuviera información certera. Entonces, tenemos a quienes les parece bueno recurrir a los informes que están sosteniendo que se incrementan las jubilaciones y a quienes recurrimos a los otros informes. Cada uno le cree al que le parece o, eventualmente, al que le es funcional para sostener su punto de vista político, porque no ha habido voluntad de chequear esta información y construir un informe único y solvente. Desde ese lugar nosotros reiteramos que la propuesta es trabajar más, aportar más, cobrar menos, estar menos años jubilado y, en un gran número de casos, cobrar menos mensualmente.

No me gusta hacerme trampas al solitario, y creo que era muy difícil alcanzar un acuerdo en torno a este proyecto de reforma de la seguridad social, porque se ha construido por parte de la coalición de gobierno sobre tres pilares con los cuales nunca vamos a acordar. En primer lugar, el financiamiento del sistema debe recaer sobre las espaldas de los trabajadores. ¿Qué se hace? No hay ningún nuevo aporte al sistema o sí lo hay: los cinco años más que tienen que trabajar los trabajadores, que deberán aportar cinco años más. ¡Ese es el aporte extraordinario para financiar el sistema! El segundo aporte, que también lo hacen los trabajadores, es que van a cobrar cinco años menos. Entonces, solo se está reforzando el financiamiento de la seguridad social para alcanzar niveles de sostenibilidad, sobre las espaldas y el esfuerzo de los trabajadores.

El segundo pilar sobre el cual se ha construido la reforma es que las grandes patronales, quienes concentran la mayor riqueza, no tengan que hacer un aporte suplementario. Ahí están los respaldos de esta reforma. Varios senadores de la coalición de gobierno –y aquí me desvío un minuto– han saludado la importancia de ponerse de acuerdo; los únicos que la respaldan son ellos y las grandes empresas, no así el resto de la sociedad. No lo hace el movimiento social representativo de los trabajadores y de las cooperativas y no la respalda la oposición política; las encuestas de opinión pública dicen que es creciente la cantidad de personas que no están a favor de esta reforma.

Discúlpenme, pero creo que esto es una victoria pírrica porque esta reforma solo la respaldan la coalición y las grandes corporaciones empresariales. ¿Por qué? Porque en definitiva se ha asumido el compromiso de que para el financiamiento del sistema solo aporten adicionalmente los trabajadores.

Ya mencioné que se descarga el financiamiento de la reforma sobre los trabajadores y que las grandes corporaciones empresariales así como las grandes riquezas no hacen un aporte extraordinario para ayudar a financiar el sistema.

El tercer componente es extender el régimen de las AFAP a todo el sistema e incrementar la presencia del sector financiero y del lucro en la seguridad social. Nosotros tampoco estamos de acuerdo con eso.

Aquí se dijo que el mejor Uruguay eran las personas que trabajaban y estudiaban. Yo digo que sí, pero agrego que el mejor Uruguay son las mujeres que construyeron las ollas populares cuando el Gobierno no dio respuestas. Lo hicieron con solidaridad y esfuerzo generoso. Conozco muchas de esas ollas que fueron sostenidas por organizaciones sindicales y que lograron dar alimento a uruguayos que no lo conseguían por otro lado. También digo que el mejor Uruguay son los uruguayos que se rebelan y pelean por sus derechos, no los sometidos.

Termino diciendo que me siento muy orgulloso de ser parte del movimiento sindical uruguayo y de la movilización que realizó la Intersocial Uruguay a lo largo y ancho del país.

Gracias.

SEÑOR PEÑA.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR PEÑA.- Señora presidenta: luego de tantas horas de debate y de intercambio, quiero señalar la importancia de votar ahora esta reforma que, como se ha dicho, es necesaria. También quiero destacar el respaldo popular de esta reforma, que ha sido llevada adelante por la coalición de gobierno, que representa aquí a la mayoría de los uruguayos. Ese es el respaldo y la legitimidad que tiene esta reforma que estamos encarando.

Entre tanto debate recordaba una anécdota personal. El 15 de febrero de 2020 me tocaba el alto honor de asumir como senador, pero era una fecha también importante porque asumían en el Senado dos expresidentes y dos exvicepresidentes; me refiero al expresidente Mujica, al expresidente Sanguinetti y también al exvicepresidente Astori y a la exvicepresidenta Topolansky.

En ese momento de emoción para alguien que viene del interior de Canelones, bajo y saludo a quien siempre respetamos mucho, el exvicepresidente Astori. En eso se acerca el expresidente Sanguinetti y en ese intercambio Astori le dice a Sanguinetti –yo terminé ahí como testigo privilegiado–: «Bueno, veamos en qué puedo ser útil en este período» y Sanguinetti le contesta: «Mire, usted va a ser muy útil en encarar la reforma previsional, como ya nos ayudó».

Hoy recordaba ese momento, el primer día de la legislatura, que ponía en valor la importancia de este día. Si el 15 de febrero de 2020 fue una fecha importante, ¡vaya si hoy es importante que estemos encarando ese problema! Y añadía Astori: «Este es el principal problema del déficit. Si en esta legislatura no se encara una transformación, triste será la suerte de los Gobiernos que vengan. Esa es la realidad».

Cuando nos referimos al concepto de sustentabilidad –en mi anterior tarea lo usaba mucho– estamos hablando de poder pagar las futuras jubilaciones. Hay que hablar claro, hay que hablar en castellano, hay que hablar en criollo. Lo que está en riesgo es la posibilidad, precisamente, de asegurar a los más jóvenes que puedan cobrar sus jubilaciones luego de aportar y de trabajar mucho tiempo. Ese es el problema, pero no solo del Uruguay; es un problema derivado de una gran suerte: esta situación de que vivimos mucho más debido a los avances en la medicina y en la calidad de vida. Vivimos más, el mundo cambia y esto seguirá cambiando.

Por tanto, lo que está haciendo el Gobierno en principio es cumplir con su compromiso, pero a su vez asumir de frente un problema. A los problemas se los mira a los ojos y se los resuelve; no se los esquiva, y eso es lo que estamos haciendo hoy.

Este proyecto de ley se ha plasmado sobre tres bases fundamentales: la primera es el respeto a los derechos adquiridos; la segunda tiene que ver con abrir un período amplio de transición, medido, trabajado, para quienes están en el entorno de los cincuenta años quienes, con legitimidad, tenían expectativas al respecto, y por último, se busca lograr mejores ingresos para todos los tramos, en particular para los más sumergidos, para los más bajos, generando instrumentos novedosos.

También quiero destacar, entre las tantas cosas que suman, lo relativo a la jubilación activa. Esto se relaciona con un principio –recién hablábamos de eso con la señora senadora Sanguinetti– que me ha generado mucho ruido a lo largo del debate de hoy. Me refiero a la concepción que tenemos del trabajo. El trabajo es muy bueno, el trabajo es necesario, el trabajo dignifica.

En mi caso personal –hoy tengo cuarenta y siete años–, me entusiasma la posibilidad de poder jubilarme a los sesenta y tres o a los sesenta y cinco años, y después poder seguir trabajando. Eso entusiasma a mucha gente. Hablen de esto con las personas de treinta y pico de años, quienes entendieron rápidamente que podrán cumplir con determinados sueños de trabajo, podrán jubilarse y, luego, tener otro ingreso. Eso cambia la vida, pero no solo a nivel económico, sino también porque uno va a seguir siendo útil a la sociedad por mucho tiempo más, ya que va a poder seguir aportando y trabajando. Esa es una riqueza enorme de este proyecto de ley.

Por otro lado, señora presidenta, quiero destacar el proceso. Si no fue más rico es porque ha habido una decisión de no aportar a él. Lamentablemente fue así, aunque me hubiera gustado que la oposición aportara muchísimo más. Sin embargo, ha habido una decisión de no participar activamente en este proceso que, como se ha dicho aquí, se abrió con la LUC –que tuvo un trabajo técnico primero y uno político después–, con centro en el Parlamento nacional.

Esto es algo muy importante, señora presidenta, y usted lo destaca permanentemente. En este Gobierno las grandes cosas del país se están decidiendo aquí, en el Parlamento nacional, donde está representada la ciudadanía. Así podemos destacar el gran trabajo realizado en el Senado y el gran trabajo que se hizo en la Cámara de Representantes al agregar modificaciones, que estamos aprobando hoy con la mayoría de la coalición republicana porque han enriquecido el proyecto de ley.

Nosotros, como Partido Colorado, hemos participado en este proceso desde el día cero; no estuvimos ajenos a este trabajo. Nuestros técnicos, nuestros políticos participaron en la elaboración del proyecto de ley. Luego lo hicieron en las modificaciones que planteó el equipo técnico, y más tarde, en el Senado, hasta el último día –como señalaba el señor senador Coutinho– aportamos mejoras a este proyecto de ley. Nos hemos sentido incluidos y por eso nos sentimos parte. Por esa razón este proyecto de ley también es nuestro proyecto, o sea, un proyecto del Partido Colorado.

Sobre los aportes yo le decía en broma al presidente que algunos le ponen agua a la leche, pero el Partido Colorado le pone omega 3, porque los nuestros fueron para mejorar el proyecto. De hecho, cuando nosotros establecemos la causal jubilatoria normal a partir de los sesenta y tres años, también la atamos a que tenga un valor importante aquel que más años aportó; por tanto, va en la línea del proyecto de ley.

Por otra parte, conseguimos la baja del IASS al 8 % en la franja más baja en el 2024 y al 6 % en el 2025, lo que se suma al anuncio del presidente de la república, el 2 de marzo, de abatirlo en un 20 % en este período de gobierno. Quiere decir que este Gobierno está bajando el IASS –un impuesto injusto– en un 20 %. Esa es una renuncia fiscal de USD 70:000.000 y ese dinero se vuelca a la economía. Aquí debemos tener en cuenta otras cuestiones, por ejemplo, cómo nos paramos frente a los impuestos y cómo esta renuncia tributaria termina mejorando la vida de mucha gente, porque entra en el circuito económico. Esto no queda en rentas generales, sino en el mercado, generando más oportunidades. Ese es un gran aporte que logró el Partido Colorado con la aceptación, en este caso, del Poder Ejecutivo.

Por último, nosotros planteamos la corrección de un error de diseño que tenía el proyecto de ley relacionado con ese salto que había. Me refiero a quienes, de un día para el otro, saltaban en tres años la edad para jubilarse. Hemos corregido ese error de diseño y por eso digo que hemos hecho aportes. Esto fue bien recibido por el equipo que lideró la reforma y tiene un costo del entorno de los USD 50:000.000 o USD 60:000.000 pero por una única vez, no es todos los años. Se hace para corregir ese error y nos adelantamos a un problema que eventualmente íbamos a tener con las personas que estaban en esa franja. Con ese cambio aportado por el Partido Colorado, quienes nacieron en 1973 se jubilarán con sesenta y un años y así sucesivamente hasta 1977, que lo harán con sesenta y cinco años.

Para el Partido Colorado esto tiene que ver con nuestra matriz, que es precisamente la que se ha mencionado aquí desde temprano: la ética de la responsabilidad. Esto tiene que ver con la historia de nuestro partido tan identificado con nuestro país, porque fue el partido con mayor tiempo en el Gobierno de este país. La ética de la responsabilidad supone, señora presidenta, actuar de acuerdo con determinados principios, con determinados valores, y no llevados por la ética de la convicción que, en términos de Weber, es su contrario. Weber decía que la única ética posible en política es la de la responsabilidad. Es la única posible en política, es como se debe actuar: el deber hacer en política. Cuando nos llevamos por la ética de la convicción hay una especie de relato mesiánico, hay allí la creación de una falsa ilusión, porque no se aborda el problema y generalmente quienes van por la ética de la convicción no asumen la responsabilidad porque esta se diluye –se diluye– en otros entes, ya sea la sociedad, la gente o eventualmente Dios.

Hoy lo que estamos haciendo –como señalaba el senador Da Silva temprano– es honrar la ética de la responsabilidad. Por eso este día es tan importante. Estamos cumpliendo con un compromiso electoral y, a su vez, con la responsabilidad de quien gobierna, que es precisamente la de tomar decisiones a pesar de los costos que puedan tener. Como decía, eso tiene que ver con la historia de nuestro Partido Colorado, desde nuestro fundador, que se queda en el pago sosteniendo al ejército que logra la independencia, pasando por Joaquín Suárez, que pierde todo en defensa de Montevideo, hasta nuestros días –como se ha señalado–, más cercano en el tiempo.

Recuerdo cuando en 1989 se presenta una reforma jubilatoria concomitantemente con las elecciones y el doctor Jorge Batlle, que era favorito en esas elecciones, dice: «Eso, con el sistema actual, no lo podemos pagar». Es de los pocos del sistema político que dice eso y pierde la elección nacional. Sin embargo, en 1995 o 1996 tuvo que venir el Partido Colorado nuevamente a liderar una reforma de la previsión social para pagar esos cambios que se habían votado en aquella de 1989.

Luego, como se señalaba, también en la crisis de 2002, cuando nos tocó quedarnos solos en el Poder Ejecutivo y cruzar ese desierto, el presidente Batlle tuvo que tomar decisiones que aún hoy está pagando el Partido Colorado, que ha pagado el cien por ciento del costo de esa crisis económica, la más grande de la historia y lo asumimos y lo pagamos.

Vale recordar el costo político que en aquel momento asumió el senador Atchugarry, renunciando a toda aspiración política luego de obtener los acuerdos necesarios. ¿Para qué? Para sacar el país adelante.

Entonces, hoy el partido está en su estatus más cómodo: el del Gobierno, el de la responsabilidad, el que corre por su sangre, el de asumir la responsabilidad del Gobierno.

El mundo que enfrentamos es dinámico y tendrá cambios. Sin duda que esta no es la mejor ley, pero fue la mejor posible –como se dice siempre–, pues la política es el arte de lo posible. Fue la mejor ley que sacamos y no es inmutable; seguramente –¡seguramente!– haya que cambiar cosas, porque el mundo del trabajo cambia, porque hay un mundo que va al sistema de cuidados, a los cuidados. Esto es debate en el mundo; ahí tenemos que poner mucho el ojo. Aquí se crea una comisión que va a estudiar y analizar para ver cuánto del producto bruto puede ir a este destino. Vivimos más; es a la misma gente a la que van a ir más recursos, a las mismas franjas etarias.

Entonces, no descarto que tengamos que estar en la próxima legislatura hablando de nuevo de estos temas; no descarto que haya que cambiar, incluso, alguna cosa, pero es mucho mejor que no tener nada. Es muchísimo mejor porque esto abate el costo fiscal, permite que podamos pensar en otras cosas y, además, no le pone un freno al crecimiento del país.

Lo más irresponsable que podía pasar, como dijimos en su momento, era no tener reforma y lo que logramos es un buen producto legislativo, es una buena reforma; el Partido Colorado va a estar en esta posición siempre, gobierne quien gobierne. En contraposición a eso está la irresponsabilidad y allí es donde hago un llamamiento a la oposición; es la de no hacer nada, la de la inacción, porque no hay propuesta alternativa, no la tenemos o no se volcó en los ámbitos en que se los invitó a que se hiciera. Por tanto, uno espera la apertura, la misma que tendrá el partido en cualquier momento y circunstancia.

Hubo cambios –sí– y de ahí las contradicciones permanentes. Hubo cambios pero estos perjudicaron la famosa sostenibilidad que hoy se cuestiona. También digo que esos cambios no fueron votados por el Partido Colorado; fue el único –¡el único!–partido que no votó esos cambios, en su momento, y así seguiremos: entendiendo que el camino es el de la responsabilidad. El camino en política es el de la responsabilidad, honrando el compromiso electoral representando, junto al Gobierno de la coalición, a la mayoría que decidió encarar los cambios imprescindibles para el país –este es uno– y, a su vez, honrando la rica tradición del Partido Colorado y su historia, pero pensando, fundamentalmente y como siempre, en el porvenir. Nuestra visión es siempre el porvenir y un partido que tiene su mirada en el porvenir no puede, bajo ningún concepto, dejar de votar este proyecto de ley. Hoy el viejo partido de la defensa, el partido de gobierno en el Uruguay, está apoyando este proyecto de ley y lo hace con absoluta convicción.

Gracias, señora presidenta.

SEÑORA PONTE.- ¿Me permite una interrupción, señor senador?

SEÑOR PEÑA.- Con mucho gusto.

SEÑORA PRESIDENTA.- Puede interrumpir la señora senadora Ponte.

SEÑORA PONTE.- Gracias.

En principio iba a pedir esta interrupción para hacer un comentario y, ahora, por dos.

Fue muy gratificante oír, en este ámbito, la anécdota del comienzo de la actuación política en el Senado del senador Peña, porque creo que da muestra de la madurez de nuestro sistema político, de los grandes líderes de los partidos y de aquellos que ponen por delante al país y no los intereses personales. En ese sentido, quiero decir que esa ha sido permanentemente la postura de Danilo Astori y sigue siéndolo.

Quiero hacer una precisión con respecto a qué es lo que concibe Astori como una reforma de la previsión social. Si bien desde hace tiempo ha venido manifestando que las necesidades que enfrentamos –no solo en el tema financiero, sino, sobre todo, en la situación demográfica del país–, requieren una modificación de la previsión social, nunca se ha referido a lo que hoy estamos tratando, es decir, una reforma de jubilaciones y pensiones. En realidad, siempre ha pensado en un sistema integral que atienda y dé cuenta de las necesidades de la población y, tal como manifestó el senador Peña, de aquellos vinculados al Sistema Nacional de Cuidados, a las asignaciones familiares, a las prestaciones y de todas las personas que viven en situación de vulnerabilidad.

Esa era la precisión que quería plantear al principio, pero me obligan a hacer otra, sobre la que seré breve.

No se le puede acusar de omisión al Frente Amplio; no se nos puede acusar de no haber hecho propuestas. En realidad, como recién lo explicó el señor senador Nunes, cuando el Frente Amplio fue convocado a la Comisión de Expertos en Seguridad Social, tres compañeros, con gran trayectoria en el tema, participaron desde el primer día haciendo aportes, pero los informes que se elevaron a la comisión no fueron tenidos en cuenta. Posteriormente, cuando el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, presentó el proyecto que él elevó en ese momento, nuestra respuesta no fue que no íbamos a hacer aportes, sino que se darían cuando se presentara el proyecto a discusión en el Poder Legislativo. Desde ese momento lo hemos trabajado y ustedes lo saben bien por la actuación previa de nuestros compañeros acá presentes.

Quería hacer esa precisión: no hemos estado nunca omisos, no lo estaremos y nos encontraremos, quizás, en el próximo período de gobierno discutiendo una reforma integral de la seguridad social.

Gracias.

SEÑOR CAGGIANI.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR CAGGIANI.- Espero que ya estemos culminando un debate bastante largo en este día. Sinceramente, como legisladores de la oposición, todavía no tenemos el conocimiento necesario para poder medir los impactos económicos y sociales que va a tener la reforma del sistema de jubilaciones y pensiones que ha propuesto el Gobierno porque, entre otras cosas, esta sesión se llevó a cabo sin los mínimos requisitos de información necesarios como para poder tener el texto adecuadamente, el tiempo para estudiarlo y así poder evaluar los impactos.

Por tanto, la bancada del Frente Amplio va a votar negativamente este proyecto de ley porque lo considera injusto, impopular y regresivo. Por un tema de forma, es importante, sin duda, mencionar ‒lo ha dicho nuestra coordinadora y los diferentes senadores de nuestra fuerza política‒ que este ha sido un proyecto que ha tenido un trámite caótico, poco transparente y poco serio. Creo, además, que no ha tenido un trámite acorde a la relevancia que la temática tiene y que, según se dijo en sala, tendría.

Si este es un tema de Estado, un tema país, este proyecto no se podría haber tratado de esta forma: primero con un trámite exprés en el Senado, cuando se votó el año pasado, al final del período de sesiones; luego en la Cámara de Representantes, en la que sufrió modificaciones –así como en ambas cámaras cuando se le presentó el anteproyecto a cada uno de los partidos políticos–, y en la propia sesión en la que se terminó votando modificaciones por parte del oficialismo, de las que, lamentablemente, la oposición se enteró en el momento. Por tanto, el talante de este tratamiento, por lo menos, nos llama mucho la atención. Además, en cuanto a la propia trazabilidad del proyecto, si pudiéramos ponerle un chip, sería difícil de seguir. Primero estaba en la Comisión de Expertos en Seguridad Social, pero luego su trabajo se enlenteció en función de los tiempos electorales y políticos. Después, el anteproyecto llegó a Colonia y Ejido, a nuestro partido político, y el presidente tuvo un gesto republicano muy importante de presentarlo. Muchos senadores del oficialismo solicitaban que el Frente Amplio tomara posición sobre un proyecto que, cuando salió de Colonia y Ejido y llegó al Parlamento, ya había sufrido cambios. Luego sufrió cambios bastante drásticos, alguno de los cuales sucedieron en las últimas horas y llevaron a tensionar de manera compleja la negociación de la propia coalición de gobierno.

Por lo tanto, este es un proyecto de ley que para nosotros nació muerto porque, entre otras cosas, se basa en una mentira que se le dijo a la ciudadanía en la campaña electoral por parte del actual presidente de la república. En la campaña electoral se le dijo que era necesario reformar el sistema de jubilaciones y pensiones y que no se iba a tocar a los trabajadores que estamos en actividad, pero eso el proyecto actual no lo recoge. A su vez, también se le mintió a la ciudadanía diciéndole que no se iba a obligar a la gente a trabajar más, sino que se la iba a estimular a retirarse más tarde porque con eso íbamos a dar un aumento a la jubilación futura. Eso tampoco se cumplió. Entonces, ya en el origen, el pecado primigenio, nació mal.

Uno en campaña electoral a veces se puede ir de boca y decir cosas, y después, pensándolo mejor, de repente se da cuenta de que tal vez tendría que haber sido más precavido. En este tema y con este grado de exactitud, por lo menos –¡por lo menos!–del propio presidente de la república, debería haber habido un mea culpa. Eso no sucedió. Se nos dijo que, en realidad, tenía mal los números.

Además, este proyecto tiene solo una razón, que es atender la sostenibilidad económica y financiera de la seguridad social y, sobre todo, de las jubilaciones y pensiones de nuestro país. Creo que es un objetivo loable. El problema es que solamente atiende una parte, que es la de los egresos. No habla de las inequidades existentes. De hecho, se habla de inequidades cuando se menciona a otro sector de actividad, pero no de subsidios cruzados, es decir, de que en realidad hay subsidios de sectores que se hacen a otros que no corresponden.

En ese caso, se habla de inequidades, pero hay sectores patronales que aportan por decisiones políticas y decisiones del Estado uruguayo para fomentar esa actividad y que, lamentablemente, a la hora de mejorar la sustentabilidad económica y financiera, no se consideran. Eso para nosotros es muy complejo, primero que nada porque, en realidad, termina recayendo el peso de la reforma en el conjunto de los trabajadores del Uruguay y, sobre todo, en los más embromados, los que tienen trabajos más precarios. Es un mundo del trabajo –como bien se ha dicho acá– que cada vez precariza más las condiciones de trabajo y, por tanto, las trayectorias laborales son más complejas. ¿Y qué se propone en este proyecto? Aumentar la edad del trabajo al barrer y para nosotros eso es un problema, no porque sea impopular, sino porque parte de un concepto equivocado, que es que cualquier persona puede trabajar más tiempo en cualquier tipo de actividad. Acá se han puesto ejemplos de la más variada gama y creo que, sin duda, eso no condice con la realidad actual del país y menos con la del Uruguay del futuro.

Al mismo tiempo, al plantear la sostenibilidad económica y financiera solamente del lado de los egresos también disminuye la cobertura. Acá se mencionaron las pensiones a la viudez y las jubilaciones a los trabajadores que se jubilan por discapacidad, que se disminuyen en un porcentaje importante. También hay que mencionar las imposibilidades a las que deberán enfrentarse un conjunto de trabajadores que no van a tener los años de aportes exigidos al momento de cumplir los sesenta y cinco años. Desde ese punto de vista, consideramos que es un proyecto de ley al que le falta una parte de la discusión y, lamentablemente, la coalición de gobierno, el presidente de la república y el Gobierno en general, no han querido dar esta discusión y creo que ese es uno de los principales problemas que tiene esta iniciativa.

Tampoco se mete con los ingresos, sino con los egresos. No nos animamos ni siquiera a poner un impuesto a las máquinas –que no votan–, por lo menos para cofinanciar parte del esfuerzo que van a hacer un conjunto de trabajadores que van a cobrar menos y a jubilarse más tarde. ¡Ni siquiera eso! Algún senador salió en los medios de comunicación a hablar sobre ese tema, pero en realidad acá no se refleja nada de eso y ese es otro problema porque, en realidad, nos amputamos una discusión que, sin duda, sería muy necesario dar sobre cómo podemos incorporar nuevos ingresos para la sostenibilidad del sistema.

Además, este es un proyecto de ley, como también se dijo acá, que no logra las mayorías políticas y sociales robustas como para realizar esta reforma que se necesita. Hace muy poco hubo una manifestación importante. Las delegaciones que vinieron a las comisiones, tanto de la Cámara de Representantes como del Senado, fueron contundentes; las delegaciones del Banco de Previsión Social fueron contundentes y, en realidad, la gran mayoría de la población del Uruguay cuanto más se entera de esta iniciativa más la rechaza. Por lo tanto, estamos ante un proyecto que es guacho: no tiene padre ni madre. Tan así es que es un proyecto que no convence a propios ni a ajenos. Algunos dicen: «Bueno, esto es mejor que nada; por lo menos, votemos algo». Como dijo un senador, a este Gobierno lo vamos a recordar no por sus logros, sino por lo que evitó. ¡Bueno, cada uno se conforma con lo que quiere! Me parece que, si uno analiza lo que está pasando ahora, más que una sesión donde deberíamos estar muy contentos aprobando un proyecto, parece un entierro de lujo. De hecho, muchas veces, cuando hacemos conferencias de prensa aparecen las autoridades nacionales a apoyar la tarea de los legisladores en las principales reformas que se han votado en este ámbito, pero hoy no apareció ninguna. Saldain hace tiempo que ni tuitea; no se sabe dónde está. No hay padre de esto, entonces, ¡está bien! ¡Es una forma! Sí estoy seguro de que sobre esto el Gobierno no va a hacer campaña de bien público. Estoy seguro de que sobre esto no va a hacer, pero sí sobre la rebaja de los impuestos.

Por lo tanto, entendemos que este es un proyecto de ley cuyo apoyo, además, terminó resolviéndose en función de cambio de figuritas y ¡está bien! En política hay que negociar y muchas veces lo perfecto es enemigo de lo posible; también es verdad que cuando uno es el Gobierno tiene que negociar, pero creo que debe haber límites. Lamentablemente, esta iniciativa va a aprobarse con las mismas manos que dentro de un par de días, lamentablemente, van a levantarse para liberar a los «viejitos» que están en Domingo Arena. Creo que esto enloda la discusión política y degrada la calidad institucional de nuestro país porque podemos tener miles de diferencias, pero en política también hay principios y es importante resaltarlo.

No vamos a levantar la mano para aprobar este proyecto de ley porque, sin duda, va a aumentar la edad de jubilación al barrer, va a disminuir la cobertura, va a empeorar las jubilaciones y pensiones de los trabajadores del futuro que hoy perciben salarios bastante magros. Para que tengan una idea, la jubilación promedio que hoy paga el Banco de Previsión Social en nuestro país –según la propia institución financiera– es de $ 29.000 y la jubilación promedio que pagan las AFAP es de $ 7000. Ese tipo de jubilaciones son las que vamos a terminar embromando o sobre esa base vamos a terminar operando.

¡Sin duda, este es un proyecto que a nosotros no nos conforma! Aquí algún señor senador dijo que esta es una reforma que no se toca, sea cual sea el Gobierno, y tanto el presidente de nuestra fuerza política como muchos compañeros legisladores han dicho que nosotros vamos a hacer los máximos esfuerzos para lograr las mayorías políticas y sociales necesarias, a través de un diálogo social, a los efectos de cambiar los aspectos más nefastos de esta reforma porque entendemos que pauperizan las condiciones de vida de nuestros viejitos, no mejoran la situación de vida de las grandes mayorías de nuestro país y, sobre todo, embroman su futuro.

Muchas gracias.

SEÑORA DELLA VENTURA.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra la señora senadora.

SEÑORA DELLA VENTURA.- Voy a referirme a varias cosas que se han dicho acá.

¡Cómo duele la movilización popular! ¡Cómo duele la gente organizada! Yo creo que fue en la sesión pasada que dije, justamente, que notaba eso: era como que a la coalición de gobierno no le gusta que la gente se organice ni que participe. Tan así es que quitó participación en los consejos de la educación, ahora pone a la agencia por encima de las autoridades electas por los trabajadores, los empresarios y los jubilados del BPS.

Hay una ideología atrás de eso, porque que no guste la movilización, en realidad, quiere decir: queremos que todos estén quietitos en sus casas individualmente, en una sociedad de consumo donde simplemente la gente vaya a comprar cuando puede y que no se junte con los demás, que no se organice. ¡Ese es el país ideal para alguna gente!, pero no tendríamos los derechos que hoy tenemos; en realidad, no tendríamos el voto femenino ni las ocho horas. Nada se da por regalo, comúnmente no hay regalos en los beneficios que logra la sociedad, sino que son el resultado de la lucha, y la lucha implica organización. Aquí hay personas a las que, evidentemente, les molesta que la gente se organice.

Por otro lado, el señor senador que hizo uso de la palabra en primer lugar dijo que es mentira que se va a trabajar más. A ver, que me demuestren que es mentira que con esta ley no se va a trabajar más. ¿Cómo es eso, si en realidad se aumenta a sesenta y cinco años la edad requerida para la jubilación? Realmente, me duele y me dolió escuchar decir que la gente se entusiasmaba con la idea de trabajar cinco años más, que le encanta trabajar cinco años más y todavía, después, más. A ver, me jubilé como maestra y hoy estoy activa de nuevo; mis condiciones físicas, de pronto, no son tan malas, pero acá no se puede desconocer que muchísima gente y, sobre todo, la más pobre, ha tenido trabajos que realmente desgastan el físico y a los sesenta años… Perdonen, pero no voy a decir una palabra desagradable. ¡Cómo puede decirse que todo el mundo quiere seguir trabajando y no jubilarse y no tener derecho al ocio después de toda una vida de trabajo! Me parece que estas cosas hay que decirlas porque es otra forma de ver a nuestros conciudadanos. Para algunos es fácil decir, desde un cierto lugar, que sigan trabajando, que es mejor el trabajo. ¡Por supuesto que el trabajo dignifica!, pero sabemos que hay condiciones de trabajo que, evidentemente, no son las mejores, por lo que no se puede decir eso.

También se habló de la discapacidad y se dijo que no era cierto lo que se afirmaba porque hay casos puntuales en los que los discapacitados van a tener algún beneficio. Es un hecho que hoy, en realidad, antes de esta reforma, los jubilados que son discapacitados tienen una mejor jubilación que el trabajador que no lo es, porque la tasa de reemplazo es mayor. Con esta reforma, ese beneficio que hoy tienen quienes se jubilan por discapacidad, se borra y pasan a estar en el mismo estándar que cualquier otro jubilado. Es decir que cuando hay más gastos, cuando la persona está discapacitada, cuando tiene menores condiciones físicas, esta reforma la asimila al resto, y que no se diga que esto no es así porque efectivamente lo es.

Por otra parte, se dijo que el mejor Uruguay es el de aquel que amanece cada día y que trabaja. Por supuesto que sí, pero, justamente, es a esos trabajadores a los que esta ley perjudica y es a los únicos a los que perjudica.

Se nos tildó de ser una oposición que piensa en réditos electorales; se nos habla de falta de seriedad; se nos trata de ser profesionales de la manija y el odio; también se habló de la ética y de la responsabilidad. Si ha habido una oposición responsable es la del Frente Amplio. No se puede tachar de irresponsable al Frente Amplio. En realidad, siempre digo –en la junta departamental también lo decíamos– que votamos todo lo que nos ha parecido bueno para la gente; y si nos ponemos a mirar lo que ha hecho el Frente Amplio en esta cámara, veremos que hemos votado muchísimos proyectos porque, en realidad, nos parece que todo lo que va en beneficio de la gente debe aprobarse. Ahora bien, esta ley no va en beneficio de la gente y es por eso por lo que no la acompañamos.

Gobernamos quince años con esa responsabilidad. Antes de que ganáramos se nos decía que nos íbamos a comer a los niños crudos, que los íbamos a llevar para Rusia; llegamos a escuchar esas cosas. Estuvimos quince años en el Gobierno y parece que hay gente que sigue pensando que el Frente Amplio es lo peor que existe, cuando en realidad hicimos muchas cosas en nuestros períodos de gobierno y, en particular, en lo que hace a la seguridad social, que es de lo que estamos hablando. La gente dice que el Frente Amplio no hizo nada; algunas cosas se dijeron acá, pero es bueno hacer un recuento de eso.

Se redujo de treinta y cinco a treinta años el período de servicio; eso es algo que mejoró a la gente. En lugar de exigir treinta y cinco años se bajó a treinta para configurar causal jubilatoria.

Se amplió la cobertura a los trabajadores microempresarios. Se mejoró el monotributo y se creó el monotributo social.

Se incrementó el valor de las jubilaciones y pensiones en un 65 % en términos reales, es decir, en el poder de compra.

Se pasó de un 40 % de informalidad a un 25 %. Los cotizantes crecieron en más de 550.000, aumentando la recaudación del BPS.

En la infancia también hubo medidas que tienen que ver con la seguridad social, como por ejemplo las asignaciones familiares en el Plan de Equidad.

Se les reconoció a las mujeres años de servicio por sus hijos; era la primera vez que esto se hacía.

Se mejoraron los subsidios por desempleo y por enfermedad.

El sector de las empleadas domésticas obtuvo desde 2007 la cobertura del subsidio por desempleo, algo que nunca habían tenido.

Entonces, ¡que no se diga que el Frente Amplio no hizo nada y que descuidamos esa área!

Por otro lado, la propuesta que se nos hace es una reforma sin diálogo social; muchísimas organizaciones estuvieron en contra: el PIT-CNT, la Onajpu, los tres directores sociales del BPS, los tres directorios de las cajas paraestatales, Un Solo Uruguay y el PERI. Quiere decir que prácticamente todas las organizaciones estuvieron en contra de esta reforma, hasta un asesor que ha tenido siempre el BPS, Luis Camacho –que tiene una historia laboral de treinta años y siempre se ha respetado lo que dice–, también está en contra. Entonces, no es que el Frente Amplio es el que está simplemente en contra.

No se consideró ninguna propuesta de ingreso al BPS que no fuera la de los trabajadores. Se nos preguntó qué proponíamos y nosotros hablamos de otros posibles ingresos, pero esos otros posibles ingresos no se tienen en cuenta. A modo de ejemplo, no se tiene en cuenta lo relativo a la caja militar –sobre todo, las jubilaciones altas–, los ingresos de determinados sectores empresariales, el aporte de los grandes patrones rurales y el aporte por incorporación de tecnología, entre otros. Un dirigente de AEBU hizo una exposición muy interesante en la que planteó que, en realidad, vamos hacia una sociedad en la que el trabajo va a cambiar por la incorporación de las nuevas tecnologías, tema que para nada ha sido tenido en cuenta en este proyecto de ley. ¿Eso no amerita que cuando una empresa incorpore tecnología tenga que aportar también, porque va a dejar desempleados a los trabajadores? ¿Se ha pensado en ese tema? Tampoco figura por aquí algo de esto.

Asimismo, viene cayendo el promedio de lo que pagan las AFAP: de $ 9000 a $ 7000. Dos de cada tres jubilados por AFAP cobran, en promedio, solo $ 1809 por mes. En el mundo se están revirtiendo las AFAP. Los países que habían creado sistemas de AFAP, están sustituyéndolos por diferentes organizaciones de seguridad social. Actualmente quedan solo veinte países con AFAP, de un total de doscientos. Es decir que tan solo un 10 % de países mantiene las AFAP. ¡Uruguay va a redoblar la apuesta de las AFAP! Ahora, todo el mundo tiene que estar en la AFAP. Vamos a contracorriente respecto al resto del mundo.

En el Gobierno del Frente Amplio se bajaron las comisiones de las AFAP, se aprobó la Ley de los Cincuentones para diluir un poco las injusticias que se crearon en esa área; hubo cambios en la tabla de mortalidad. Las AFAP no se extendieron; se mejoró.

También voy a dar datos de recaudación del BPS. En 2004, la recaudación del BPS por aportes patronales fue de USD 772:000.000 y en el período del Frente Amplio se llegó a USD 1.500:000.000. Los aportes personales pasaron de USD 500:000.000 en 2004 a USD 1.500:000.000 en los Gobiernos del Frente Amplio.

En realidad, decimos esto para que se vea lo que se había hecho y cómo perjudica esta iniciativa.

Evidentemente, no vamos a acompañar este proyecto de ley. No nos parece que sea beneficioso para la mayor parte de la población y por eso, reitero, no lo vamos a votar.

Por último, quiero dejar una constancia respecto a una propuesta que hicimos tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, porque considero que vale la pena hacerlo nuevamente. Me refiero a las PER –pensiones especiales reparatorias–, tema defendido por la organización Crysol. En concreto, se solicitaba que esto se cambiara y que existiera compatibilidad entre quienes cobraban las PER y el resto de las jubilaciones. En realidad, que se pudieran cobrar las dos. Eso no tuvo éxito en el Senado ni tampoco en la Cámara de Representantes. Sin embargo, seguimos creyendo de justicia que se podrían haber agregado esas nueve palabras que eran: «por ser la misma compatible con jubilaciones y pensiones».

Dejo por acá, señora presidenta.

Gracias.

SEÑORA PRESIDENTA.- Vamos a proceder a la votación del proyecto de ley. Como los señores senadores saben, se trata de una única votación ya que corresponde al Senado pronunciarse acerca de si acepta o rechaza las modificaciones introducidas en la Cámara de Representantes.

Si no se hace uso de la palabra, se va a votar.

(Se vota).

–17 en 28. Afirmativa.

Queda sancionado el proyecto de ley, que se comunicará al Poder Ejecutivo para su promulgación.

12) LEVANTAMIENTO DE LA SESIÓN

SEÑORA PRESIDENTA.- No habiendo más asuntos, se levanta la sesión.

(Así se hace, a las 21:02, presidiendo la señora Argimón y estando presentes los señores senadores Asiaín, Batlle, Bergara, Bianchi, Bica, Botana, Brenta, Caggiani, Camy, Coutinho, Da Silva, Della Ventura, Domenech, García, Kechichian, Lozano, Meléndez, Niffouri, Nunes, Peña, Penadés, Ponte, Rodríguez, Russi, Sabini, Sanguinetti y Straneo).

BEATRIZ ARGIMÓN Presidenta

Gustavo Sánchez Piñeiro Secretario

José Pedro Montero Secretario

María Alcalde Directora general del Cuerpo de Taquígrafos

Control División Diario de Sesiones del Senado

Diseño División Diseño e Impresión del Senado

 

Linea del pie de página
Montevideo, Uruguay. Poder Legislativo.