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COMISIÓN ESPECIAL DE DEPORTE Y JUVENTUD

(Sesión celebrada el día 20 de mayo de 2021).

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Habiendo número, está abierta la sesión.

(Son las 12:12).

                La Comisión Especial de Deporte y Juventud recibe con mucho gusto a la árbitra, doctora Claudia Umpiérrez, y a su asesora letrada, doctora Karem Lancaster, para que puedan volcar aquí el planteo que llevaron a la Bancada Bicameral Femenina.

                En sala estamos presentes el señor senador Lozano, de Cabildo Abierto, y quien habla, Liliam Kechichian, presidenta de la comisión. Participan vía Zoom los señores senadores Niffouri y Coutinho, y los señores representantes Javier Umpiérrez, Jorge Alvear y Pedro Jisdonian, que integran la Comisión Especial de Deporte de la Cámara de Representantes. El señor senador Botana, que había planteado la necesidad de la presencia de ustedes en el día de hoy, está faltando con aviso. De todas maneras, creo que podemos cederles el uso de la palabra para que vuelquen su preocupación. Nosotros ya trasmitimos a los demás miembros de la comisión lo que ustedes expresaron, en su momento, en la Bancada Bicameral Femenina.

                Queremos aclararles que por cuestiones sanitarias las comisiones están tratando de no extenderse en el tiempo. Por lo tanto, agradecemos todo lo que puedan sintetizar.

SEÑORA UMPIÉRREZ.- Buenas tardes. Quiero agradecer a la comisión por recibirnos.

Estamos en una situación en la que, la verdad, me gustaría no estar, pero agradezco la oportunidad que me brindan de explicar cómo llegamos hasta acá.

En la última instancia que tuvimos del sumario que se me inició por declaraciones públicas, se me aplicó una sanción de cuatro fechas. La Comisión de Árbitros fue la que lo decidió. El sumariante había recomendado una sanción de tres a cinco fechas y la Comisión de Árbitros, luego de haber presentado nuestros descargos el 12 de mayo, al día siguiente me comunicó que pasara a notificarme de la suspensión.

El martes presentamos un escrito de apelación y pedido de nulidad del procedimiento por una serie de irregularidades que se presentaron. Después la doctora Lancaster lo explicará más técnicamente.

Esta situación –es decir, lo que provocó el sumario– empezó básicamente por una defensa gremial. A fin de año fui candidata a presidenta del gremio y perdí por cinco votos. Eso llevó a que, días después, en el Colegio de Árbitros se recibiera una nota enviada por el presidente de la AUF en la que se solicitó que hubiera recortes de las categorías de manera totalmente innegociable con el gremio porque nadie estaba al tanto de que se iban a tomar ese tipo de medidas. Un grupo de compañeros –muchos de ellos habían trabajado conmigo en la lista que yo presidía– fueron la mayoría de quienes se vieron damnificados por esos recortes. Algunos fueron despedidos y otros, descendidos de categoría.

A fin de año se comunicaron conmigo y nos llamó la atención que la mayoría de los compañeros involucrados eran de los que habían trabajado para la lista que yo presidía. Obviamente, no creo en las casualidades; así que, en ese momento, estuvimos todos alertas sobre lo que pasaba y lo que se le comunicara a cada uno en la instancia de reunión con la comisiones de árbitros.

Después, varios compañeros me comunicaron que las comisiones les informaron que, por un pedido de la AUF, les había tocado ser descendidos de categoría o despedidos de forma arbitraria, no por rendimiento. Las elecciones habían sido el 4 de diciembre. Por lo tanto, en ese momento ya era directiva por el grupo minoritario, con cuatro representantes, en la comisión directiva en un total de nueve. Se nos prendieron todas las alertas; como directiva mi obligación es defender a un compañero –aunque sea uno solo– que sea injustamente sancionado, despedido, separado de su cargo. Teníamos que buscar la manera de obtener las mayores garantías para ese compañero y respuestas sobre por qué había sido perjudicado. Hicimos las gestiones internamente con el presidente de ese momento de Audaf –que era Marcelo de León y todavía no había dejado su cargo– y se realizó una recolección de firmas para pedir una asamblea extraordinaria.

La asamblea fue realizada el 15 de enero y allí los compañeros hicieron las respectivas denuncias de las irregularidades. Me consta que ellos tienen evidencias de que las irregularidades existieron. Pero, más allá de eso, considero que, como directiva, no necesito pruebas porque si un compañero viene y me manifiesta que le dijeron tal o cual cosa y que no fue por rendimiento, tengo la obligación de defenderlo a pesar de saber el costo que esto iba a traer. Tengo claro ­–por cómo se han venido dando los acontecimientos a lo largo de los años– que el hecho de hablar y estar en contra de un sistema que busca callar a los que dicen cosas que a las autoridades no les gustan, sobre todo porque, lamentablemente, nuestro gremio hace tiempo que viene siendo, a mi entender, una sucursal de la patronal, ha traído muchos problemas para los que nos manifestamos en contra.

Se hizo la asamblea, los compañeros manifestaron todas las irregularidades que existieron y, en ese ámbito en el que había más de cien socios, salió una moción ganadora ampliamente por más de sesenta votos solicitando que se reintegrara a todos los compañeros o, de lo contrario, se iba a paralizar el fútbol. Esa fue la moción que, básicamente, se manejó en la asamblea el viernes 15 de enero. El domingo 17 me llamaron desde el programa Polideportivo de Canal 12 para preguntarme qué había pasado en la asamblea y cuál era la situación. En la nota conté lo que había sucedido, lo que se habló en el ámbito gremial, y que hubo irregularidades de acuerdo con lo que manifestaron los compañeros. Nunca hice una valoración personal, no dije: «Yo, Claudia Umpiérrez creo que...»; simplemente conté lo que había pasado, y eso no está prohibido en ningún reglamento. Ni el reglamento ni el estatuto de mi gremio establecen que no pueda contar lo que pasa en una asamblea en la que, lógicamente, siempre se reivindican reclamos por derechos laborales. Básicamente, en las asambleas –no solo en esta, sino en otras tantas– se reivindican asuntos laborales, cuestionamientos, la falta de ropa, problemas de despidos o recortes; siempre son esos temas.

                Dos horas después de mis declaraciones, el periodista de Tenfield, Pablo Londinsky, dijo públicamente que me iban a sancionar por seis fechas, que el Colegio de Árbitros estaba enojado por mis dichos y que iba a recibir una sanción. Eso me sorprendió, porque el reglamento prevé que las sanciones son reservadas, pero el 17 de enero ya se hablaba de que iba a ser sancionada, lo que, obviamente, es producto de un hostigamiento y de una persecución que se vienen dando contra los que estamos en desacuerdo o manifestamos que se respeten las garantías de cada árbitro, aunque sean las de uno solo. Los días pasaron, la cosa quedó por ahí y el 26 de enero el Colegio de Árbitros resolvió hacerme un sumario. Recién el 26 de febrero –cuatro días antes de viajar a un torneo internacional– me notificaron que me iban a iniciar un sumario, lo que, obviamente, me generó consecuencias gravísimas en lo deportivo y en lo humano. Afectó mi desempeño deportivo, personal y laboral, pero sobre todo perjudicó el contexto y el entorno del arbitraje en sí porque, de alguna manera, esto no me lo están haciendo solo a mí, sino a todo aquel que piensa igual que yo. Con esta sanción y esta persecución emiten un mensaje que, me parece, es malísimo para el resto: «No hables y no te manifiestes en contra de lo que nosotros decimos que está bien, porque si lo haces, te va a pasar lo mismo, tu cabeza va a rodar».

                Por otro lado, en las elecciones me votaron 57 árbitros –no fueron 5– de un total de 62. Hoy, esos compañeros me apoyan, sé que tengo su respaldo; pero hay mucho miedo y no se animan a manifestarse porque, además, consideran que la libre expresión es un derecho que no existe en el ámbito de la AUF y del Colegio de Árbitros. Está totalmente vedado, uno no puede y no tiene garantías para manifestarse; en el ámbito interno no se tiene la instancia y si se sale públicamente nos terminan sancionando. Entonces, llega un momento en que una se siente atrapada ante un montón de irregularidades que nadie se anima a expresar ni se encuentra cómo solucionarlas.

                Soy directiva del gremio desde hace muchos años y siempre fui activa políticamente, tanto de un lado como del otro. Cuando no formaba parte de la directiva, los que me conocen saben que en el ámbito interno decía lo que pensaba, y también he hecho manifestaciones públicas. Sin embargo, desde que soy árbitra –desde el 2003– nunca se le hizo un sumario a alguien por declaraciones similares a las mías; así lo manifestaron incluso testigos propuestos por nosotros durante esa instancia.

                Me perdí un torneo intencional, fui bajada de la Copa Libertadores cuatro días antes de que empezara –cuando la AUF sabía las consecuencias que traía el hecho de instruirme un sumario y de abrirme un procedimiento– y también fui sacada de un grupo de WhatsApp. Soy árbitra internacional desde el 2010; en el 2017 fui por primera vez a un mundial masculino y en 2019 lo hice por segunda vez. Cuando empecé a participar en los torneos masculinos, en el 2017, mandé un correo electrónico al Colegio de Árbitros para que se me reconociera la categoría de árbitra internacional, otro punto que también ha llevado a que se me vea como «la conflictiva» por querer reivindicar algo que es justo.

En diciembre de ese año, cuando volví de participar en mi primer mundial masculino internacional, pedí una reunión con el Colegio de Árbitros y manifesté que las condiciones laborales para la FIFA habían cambiado. En el mundial de la India nos dijeron que para la FIFA no había más árbitras y árbitros, que eran todos árbitros. Se nos dijo que, si cumplíamos con los requisitos de la prueba física y si demostrábamos nuestra capacidad, íbamos a ser convocadas. Y es lo que ha pasado; la FIFA ha hecho eso. Nosotras rendimos la misma prueba que los varones, la pasamos y somos convocadas a las mismas competiciones con el mismo salario.

Es verdad que cuando accedí al escudo internacional –no solo yo, sino todas las árbitras, incluso las que estuvieron antes, por ejemplo, Laura Geymonat–, en el 2010, las árbitras no participaban de los torneos masculinos; anteriormente, eran exclusivas del fútbol femenino. Entonces, accedíamos a la categoría internacional sin llegar a la primera división. Los varones tenían que llegar a la primera división para acceder al escudo internacional, pero desde 2017 en adelante la FIFA tiene en el listado del réferi a todos los árbitros incluidos: hombres y mujeres. Esto es público y a eso se puede acceder en la página web de la FIFA. A su vez, la FIFA convoca a competiciones masculinas a árbitros por su capacidad y no por su género, y cuando nosotras vamos a esas competiciones cobramos la misma plata.

                Una vez que comparecí acá, luego de haber participado de mi primer torneo, me dijeron que había ido como cuarta árbitra a mi primer mundial. Está bien, fui como cuarta árbitra, pero una de las chicas que participó arbitró un partido. La FIFA argumentó que, como era la primera vez que abría las puertas a las mujeres en una competición masculina, iba a ir de a poco. Obviamente, todo cuesta un poco más, se van ganando los derechos y vamos demostrando en el camino que tenemos la misma capacidad. En 2019 configuramos una terna entera femenina, participamos del mundial y dirigimos tres partidos; no fuimos por género, a quedar bien, ni la FIFA lo hizo para decir que participaban mujeres y que eran generosos con las chicas. Fuimos, dirigimos tres partidos hasta octavos de final y cobramos la misma plata que cobran los varones en ese torneo. Entonces, seguí insistiendo en que, acá en Uruguay, las árbitras que llegamos a la primera división no somos reconocidas y no cobramos la misma plata que un árbitro internacional. Tenemos un trato diferencial. La AUF dice que somos árbitras para el fútbol femenino internacional y no para el masculino, pero ese un criterio que utiliza la AUF porque en el reglamento vetusto que tenemos ellos consideran que las mujeres accedemos al escudo de la FIFA de esa manera. Fuimos, vinimos, y en enero de 2020 me convocaron para la pretemporada de la Conmebol. Entonces presenté una solicitud porque, a pesar de que consideraban que no podía ser convocada a las competiciones de la Conmebol, me convocaron y, en 2019, también participé del curso de VAR con los varones a nivel internacional.

A su vez, estaba en un grupo de WhatsApp de la Conmebol en el que encuentran incluidos todos los árbitros varones de Sudamérica y solo había cinco o seis mujeres. En marzo de este año, después de que me iniciaron el sumario, hasta me sacaron del grupo de WhatsApp sin darme explicaciones. Un día me encuentro con que decía: «Claudia ha sido eliminada del grupo». El mensaje que dan sacándote de un grupo de WhatsApp es terrible; están diciendo: «Miren lo que les pasa a los que en sus países hacen reivindicaciones». De hecho, en la Conmebol tampoco conocen la interna de lo que pasa acá. Reciben informaciones, pero mi campana nunca la escucharon; nunca nadie me preguntó por qué estaba en esta situación. Obviamente, a la persona que me eliminó del grupo le mandé un mensaje –puedo poner mi celular a disposición; tengo las capturas de pantalla de todo–, pero nunca me contestó. Pregunté si había sido un error –podría haber sido; me parecía raro porque sería una casualidad–, pero nunca nadie me respondió como tampoco me respondieron por qué fui sustituida del torneo.

En abril, cuando salieron las designaciones para los Juegos Olímpicos de Tokio, también me llamó la atención que no figurara, porque la actividad a nivel internacional que yo he tenido por la FIFA por suerte ha sido muy buena, y no solo por suerte sino por el trabajo que he venido haciendo, dado que entreno dos veces más que los varones para poder rendir a la par. Lo hago por un tema de responsabilidad profesional, pues considero que si estoy en el lugar en que me encuentro –que tanto me costó, pero me lo gané– necesito demostrar que no estoy para cumplir una cuota de género, sino que llegué ahí por el esfuerzo y por todo lo que trabajé para lograrlo.

                En el mes de abril salieron las designaciones para los Juegos Olímpicos de Tokio. Cuando empezamos con el sumario dije a mis abogados que el dilatarlo y demorarlo tanto tenía una doble intención, porque no iba a poder estar disponible para dichos juegos en Tokio. Las designaciones de los torneos de la FIFA siempre son tres meses antes. Yo soy FIFA desde el 2010 y más o menos tengo claro a qué altura salen las designaciones. Es más, todos los que estamos en la interna del arbitraje sabemos más o menos en qué fecha llega la notificación de la participación en un juego olímpico; de hecho, participé en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

A principios de abril algunas compañeras me notificaron que ya habían recibido su designación para los Juegos Olímpicos de Tokio. Me dijeron: «Bueno, Clau, ¿te llegó?». Les respondí: «No me llegó nada». Y me corrió ese frío por el cuerpo y dije: «Está, ya está, quedé afuera también de esto, producto de no estar disponible». Como quería confirmarlo envié un correo electrónico a la jefa de la FIFA y ella me respondió; fue la primera persona que por lo menos tuvo empatía y me respondió. Es más, no solo eso, sino que quería llamarme por teléfono para hablar sobre la situación. En el correo electrónico me dijo que las designaciones eran resorte de la Comisión de Árbitros de la FIFA, pero siempre con el respaldo de la federación y de la asociación. Las últimas tres líneas del mensaje ya me decían mucho. Ella manifestó que quería llamarme, hablamos por teléfono y me explicó que estaba dentro de sus candidatas, que era una de sus mejores árbitras en el mundo y que me tenía en cuenta. De hecho, no puedo decir que no me considera porque fui cuarta árbitra en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019, hice el partido inaugural y después fui convocada en el mismo año en el mundial masculino e hice tres partidos. Por lo tanto, sé la consideración que tiene la FIFA respecto de mi trabajo, que no ha sido la misma a nivel de mi país; como se suele decir, nadie es profeta en su tierra.

Mis comisiones, por temas políticos, internos y gremiales no me quieren; esa es la realidad y, quizás, no me han dado las oportunidades que he merecido, más allá de que he cometido errores como todos los árbitros –y voy a seguir cometiéndolos–, pero en mi mejor año, por ejemplo 2019, no tuve ni cerca la cantidad y calidad de partidos que tuvieron otros compañeros. Es más, en seis años que llevo de árbitra de primera solo dos veces dirigí equipos grandes, y no creo que sea porque no tenga capacidad. Yo vuelvo de mis torneos internacionales y me dan tres fechas de cuarta árbitra y los compañeros FIFA cuando vuelven –después de estar un mes en torneos internacionales– dirigen al fin de semana siguiente. He preguntado en reuniones por qué cuando vuelvo de un torneo, el hecho de haber estado afuera participando de una actividad internacional, para mí parece que fuera un demérito, mientras que, en el caso de los hombres, aplauden todos y dicen: «¡Qué experiencia que tienen!». En mi caso sostienen: «Vos estuviste afuera, así que acá ahora no podés arbitrar». La comisión me dijo que en 2019 tuve muy pocos partidos por mi actividad internacional, y por eso cuando volví no podían designarme porque casi no había estado. Claro, ellos consideran que soy árbitra de primera y por eso no recibo el mismo trato que los compañeros que actúan en torneos internacionales. Entonces, vengo de un torneo –estuve un mes en el Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019–, llego a Uruguay y casi no dirigí. Me fui a Brasil y me llega la designación en el mismo año al mundial masculino en el que hice muy pocos partidos en comparación con los varones. Siempre les decíamos que necesitábamos que nos dieran más actividad a nivel local porque en el exterior, además de que reportamos toda la información a la FIFA, llegamos con poca actividad y la necesitamos. Parece que la práctica la hago cuando voy al torneo internacional; ahí estoy todos los días entrenando, con más partidos y cuando vengo acá hago de cuarta árbitra. Esa es la eterna discusión; yo tengo que recibir el mismo trato que los varones. Eso es lo que vengo intentando que se reconozca. Los árbitros internacionales no hacen primera B, lo que sería la segunda división profesional, y en algún momento me dijeron que lo que pasaba era que si me reconocían la calidad de árbitra internacional debía tener el mismo trato. En el caso de los árbitros internacionales varones esto implica, además de lo económico, que no hagan primera B, que no hagan de cuarto árbitro y que dirijan todo los fines de semana. Eso no lo querían hacer conmigo;  yo dirijo primera A, primera B y fútbol femenino, por ser –además– árbitro internacional de fútbol femenino. Entonces, les dije: «Estoy dispuesta a que me manden, si quieren –y a pesar de que soy árbitro fijo al igual que los varones–, a hacer la primera B. A mí me encanta arbitrar; amo lo que hago y no quiero trabajar menos, sino todo lo contrario. Pero reconozcan que tengo la misma calidad internacional que los varones y cuando voy a hacer un partido de primera B me tienen que pagar el 12 % más que a los árbitros internacionales en los partidos de primera B». Se me respondió que sería la única que estaría en esa condición. Mi respuesta fue que si soy árbitro internacional ese no es un tema mío, pueden mandar a los árbitros internacionales a hacer primera B también, a lo que me contestaron: «No, porque eso ya está previsto así hace años». Bueno, hay cosas que porque se vengan haciendo mal uno no tiene por qué seguir haciéndolas mal. Entonces, estamos en eso de que sí, de que no.

La verdad es que públicamente no hice ningún tipo de manifestación sobre este tema. Ahora bien, cuando con este sumario sentí que había persecución, hostigamiento, que no gustaba que una mujer quisiera participar en una elección y se me sugiriera ir de segunda, me cansó. Me cansó que me dijeran: «A una reunión a la AUF, una mujer no puede ir», como que ser presidente de un gremio y estar en el fútbol es cosa de hombres y las negociaciones se arreglan en un boliche tomando un whisky en la barra. No sé si lo arreglan o no lo arreglan así, pero había un grupo de compañeros que sentía que yo tenía la jerarquía y la trayectoria para representarlos.  Me sentía con experiencia gremial –por haber sido directiva en otras épocas con otros presidentes– y tenía la fuerza y el interés de cambiar la conducción del gremio. Como en todos lados, hay divisiones y diferencias internas de visión y de conducción.

Entonces, que se me sugiera ir de segunda para no poner en juego mi carrera, la verdad es que prefiero asumir el costo de que mi carrera termine como la quieren terminar ahora, que básicamente es lo que quieren hacer. De hecho, con esta sanción lo que están consiguiendo es que a fin de año pierda la categoría. De todas formas, no voy a resignarme a no poder manifestarme públicamente y ser libre de expresar lo que considero que está mal.

En partes del sumario se dice que yo denuncié arbitraria y públicamente en un medio de prensa algunos hechos. Yo no hice ninguna denuncia; lo único que hice públicamente fue contar lo que los compañeros dijeron. Que hay denuncias por hacer, es verdad; hay un montón, pero hay mucho miedo. Lo que dije en las comisiones e incluso a compañeros que me sugirieron que me callara porque me iba a costar la carrera, es que no me voy a callar. No lo voy a hacer, aunque me cueste la carrera. Ya me costó la Copa Libertadores, me costó los Juegos Olímpicos de Tokio –obviamente a otros juegos olímpicos no voy a llegar por mi edad–, me costó que me sacaran de un grupo de WhatsApp, que me parece de las cosas más tontas, pero es un mensaje terrible, y me cuesta ahora cuatro fechas.

El campeonato ya empezó. Mis declaraciones fueron del 17 de enero y la sanción se me aplica ahora cuando empezó el campeonato. Están todos dirigiendo y yo hace meses que vengo entrenando y esperando para poder trabajar, pero ahora estoy sancionada por cuatro fechas, sin salario y seguramente a fin de año esa sanción me cueste la carrera.

SEÑORA LANCASTER.- En función de todo lo que acaba de relatar Claudia Umpiérrez, voy a hacer ahora una breve referencia a las cuestiones más jurídicas o a los aspectos más relevantes de lo que ha sido el trámite del sumario. Por supuesto que les ofrecemos ampliarlo en forma escrita o como entiendan pertinente para que tengan un análisis más profundo.

                Con respecto al sumario, hemos advertido irregularidades de todo tipo, desde formales hasta sustanciales. Para comenzar, más allá de la postura que pueda tener la AUF y el Colegio de Árbitros, entendemos que la delegación en la tramitación, acorde al reglamento, no está permitida. Y hablamos de delegación –que en realidad es una delegación parcial–, porque en esta especie de ausencia de reglamentación precisa de cuáles son las etapas o las distintas instancias del procedimiento del sumario, deciden comenzar –porque la instrucción comienza desde que la notifican de la sanción, que parte del Colegio de Árbitros– y luego, en la misma resolución, disponen que el trámite de investigación va a estar a cargo de un sumariante o juez sumariante –como lo llaman ellos– externo, o sea de alguien de su confianza a quien contratan para encargarse de la investigación. La supuesta justificación de dar más garantías y velar por los derechos de la sumariada, indudablemente, no es de recibo porque no se trata de un arbitraje; el sumariante no fue elegido de común acuerdo y nosotros no tuvimos ninguna participación. Como dije anteriormente, no encuentro en el reglamento algún fundamento para la posibilidad de que el colegio actúe de esta forma. Por tanto, el trámite se vio como cortado, porque la notifican desde un lugar, le remiten las actuaciones al sumariante, nosotros tenemos la etapa de instrucción, de ofrecimiento y de diligenciamiento de la prueba con este sumariante externo, y luego nos llaman para notificarnos de la sanción desde el colegio.

Hay algunas irregularidades que nosotros hacemos ver ya desde el escrito de la presentación de descargo, que fue ante el colegio, y luego en la etapa de evacuar la vista, ya que el sumariante nos presenta su informe con conclusiones y nos da una vista de diez días. Nosotros hacemos un extenso escrito donde consta que, a nuestro entender, las pruebas no fueron valoradas como correspondían y que en los fundamentos de derecho a los que acudía –en realidad, es uno solo que se basa en un análisis textual de una normativa en particular, que tampoco es toda la que se invoca para hacerle el sumario– había también cierta subjetividad y parcialidad en el estudio de la normativa. Al momento de evacuar esa vista, advertimos –nuevamente– todos los inconvenientes, a los que sumamos los de la última etapa de valoración de la prueba y de sugerencia de sanción.

Una vez que somos llamados por el Colegio de Árbitros para notificar a Claudia Umpiérrez de la sanción que se le iba a imponer, se concurre con escribano púbico para tomar vista, nuevamente, del expediente. Ahí pudimos advertir –tenemos el acta de constatación realizada por el escribano– que el expediente difería del que habíamos tomado vista anteriormente y del que tenía el sumariante en su poder. Es más, lo más grave de todo es que esa sanción se dispuso sin estar agregada a nuestro escrito que, creo, contaba con más de treinta y cinco páginas de descargos.

Entonces, esta es otra muestra de que la parcialidad existe y de que, realmente, no pueden convencernos de que a nosotros se nos otorgó –ni mínimamente– las garantías suficientes como para poder decir que hubo imparcialidad.

SEÑORA UMPIÉRREZ.- Si me permiten, quiero aclarar que yo me notifiqué el día viernes cuando fui con escribano público, y el lunes siguiente me mandaron un correo electrónico –ese lunes, además, fue feriado, el Colegio de Árbitros no trabajaba y, por ende, las oficinas estaban cerradas– diciéndome que a partir del martes 18 podía pasar a tomar vista del expediente original, del cual yo ya había tomado vista el viernes anterior cuando me notifiqué de la sanción.

SEÑORA LANCASTER.- Para no darles tantos detalles y poder administrar bien el tiempo de todos, hay un montón de cuestiones que voy a omitir para poder centrarme en lo fundamental. De todas maneras, si ustedes lo estiman conveniente, podemos informarles de esos detalles por escrito.

                A nuestro modesto entender, las irregularidades formales son graves. Que se nos notifique de una sanción de cuatro partidos, después de todas las denuncias y de todo el trabajo que venimos haciendo, de todos los escritos que hemos presentado con fundamentos de derecho y con pruebas que nosotros hemos ofrecido –el sumariante se limitó, en realidad, a diligenciar la que nosotros habíamos propuesto y nada más–, luego de todo eso, que se tome la resolución de sancionar a la árbitra con cuatro fechas y que no se haya tenido ni siquiera la delicadeza de adjuntar el escrito al expediente, parece un hecho realmente grave.

                En cuanto al análisis que propone el sumariante, tal como hice referencia, como letrados nos cuesta comprenderlo desde el punto de vista jurídico, porque es un análisis muy textual que, en definitiva, recoge uno solo de los numerales citados en la resolución que instruye el sumario, que establece que queda absolutamente prohibido a los árbitros hacer declaraciones relativas a fallos, determinaciones o resoluciones tomadas por las autoridades de la AUF o de las instituciones que la integran. Si se presenta un análisis textual y descolgado de un numeral, sin relacionarlo con los otros –nosotros proponíamos un análisis integral porque había contradicciones entre ese numeral y otro–, o sea, si nos paramos acá y nos olvidamos de todo el contexto normativo y de la valoración que debe hacerse de las normas, que incluso son supralegales –en realidad, esto es un reglamento–, sí es cierto que cualquiera que hablara en ámbitos públicos o privados tendría esa prohibición. Sucede que no se analizan la importancia y el alcance del derecho de libre expresión, el ejercicio de los derechos sindicales y demás fundamentos del derecho que nosotros presentamos.

                De igual forma entendemos que se procedió con respecto a la prueba. Los testigos que llevamos ni siquiera son mencionados en el informe final, y solamente se mencionan declaraciones parciales –prueba que también fue aportada por nosotros–, omitiendo la parte fundamental, que es la que queríamos hacer valer.

                Por lo tanto, a nuestro entender, si hay algo que queda claro de la lectura –que cualquiera puede hacer– de los antecedentes de este procedimiento, es que ha tenido muchas irregularidades.

SEÑORA UMPIÉRREZ.- Después de haberme tomado declaración, el procedimiento se trancó, estuvo demorado un par de días. Mis abogados reclamaron, preguntaron qué pasaba, por qué estaba detenido el procedimiento de nuevo –nuestro interés era que terminara rápido para que yo pudiera estar disponible a nivel internacional; el procedimiento abierto implicaba mi inhabilitación para competiciones internacionales–, y el sumariante respondió –por correo electrónico– que él tenía el poder de instrucción, de pedido de prueba y demás. Una de las pruebas que solicitó fue mis declaraciones en la asamblea del gremio del mes de enero: ¡mis declaraciones en el ámbito gremial! Y se las pidió a la AUF, lo que me preocupa doblemente. En primer lugar, las declaraciones que hice en el ámbito gremial no tienen nada que ver con el objeto del proceso, que era el análisis de unas declaraciones públicas. En el ámbito gremial puedo hacer cualquier tipo de manifestación porque se trata del interés colectivo de un gremio. Pero lo que más me preocupa es cómo mi patrón –reitero: el sumariante le pide esto a la AUF–, cómo la AUF tiene mis declaraciones; ¡mi patrón tiene lo que yo dije en mi asamblea! Y, además, el abogado sumariante tiene conocimiento de que la AUF tiene las declaraciones que hice en mi asamblea. De todas formas, eso me tiene sin cuidado, porque lo que dije en la asamblea se hizo público, lamentablemente. Debido a la pandemia, la asamblea se realizó a través de la plataforma Google Meet y uno de los presentes grabó e hizo públicas mis declaraciones; las mandó a un medio de prensa, a la Radio 1010 AM. Obviamente, eso es parte de lo que mencionamos anteriormente: la clara intencionalidad de perjudicarme, pero no solo a mí sino incluso a otro compañero que es directivo por mi sector, cuyas declaraciones también se filtraron. Pero de todas las declaraciones que se realizaron en la asamblea, se difundieron solamente las nuestras.

Obviamente, en mis manifestaciones me referí al presidente de la AUF, y él mencionó públicamente –en una nota realizada por Federico Buysan para Sport 890– que mi declaración en el ámbito gremial estaba protegida por fueros. Además, en una reunión que hubo, dejó claro que eso no podía aparecer en mi sumario. Claro, una cosa es que no aparezca y otra, que no le haya quedado sonando algo que salió públicamente, que fue dado a conocer por un compañero, lo que torna el episodio mucho más triste. Uno puede tener muchas diferencias, pero creo que el ámbito gremial es el más sagrado que tenemos; podemos pelearnos y decirnos todo lo que queramos de las puertas para adentro, pero sacarlo de ese ámbito me parece una canallada terrible.

Para mí la intención está clara. De todas formas, lo que más me preocupa es que el sumariante haya pedido esas declaraciones como prueba en mi sumario. Esperó quince días: creo que las pidió el 16 de abril, y el 30 de abril desistió de esa prueba; dijo que por un tema de celeridad prefería no utilizarla. Ante esto, mis abogados le dijeron que si la había pedido como medida para mejor proveer porque creía que era importante o esencial para tomar una decisión, en realidad, desistir de ella era hasta contradictorio: «Se pide la prueba, se deja que pasen quince días y después se dice que no la quiere».

                Como dijo la doctora Lancaster, sucedieron muchas cosas como esa.

SEÑORA LANCASTER.- Podríamos seguir, pero la idea era ir resumiendo.

                Simplemente, para terminar, quiero mencionar un hecho que creo que es importante. La sanción que se impuso a Claudia Umpiérrez fue dada a conocer públicamente –mediante un tuit enviado por un periodista– horas antes de que ella fuera notificada. Esa información solamente la tenían el Colegio de Árbitros y el sumariante externo; nosotros no teníamos manera de conocerla antes de ser notificados.

SEÑORA UMPIÉRREZ.- Por suerte, en el acta quedó constancia de la hora en que fui.

SEÑORA LANCASTER.- Exacto. Por suerte, fuimos con escribano público, porque la sanción también se hizo conocer horas antes de ser comunicada. Entonces, hay un doble discurso. Por un lado, se pretende que los árbitros no hablen de nada que tenga que ver con este empleador y, por otro, hay filtraciones y comunicaciones; al respecto aportamos prueba en el sumario, de comunicaciones y manifestaciones que salen del propio Colegio de Árbitros.

SEÑORA UMPIÉRREZ.- En el propio reglamento está prevista la reserva de las sanciones. Consideran que nosotros al hablar violamos el mismo reglamento que ellos violan, por ejemplo, haciendo públicas las sanciones.

SEÑORA LANCASTER.- No hay que dejar de destacar la falta de antecedentes. Este es el primer caso en el que se hace un sumario y se sanciona a un árbitro por  declaraciones similares a las que hizo Claudia Umpiérrez. A lo largo de la historia         –también presentamos prueba testimonial muy calificada; es un hecho de público y notorio conocimiento– nunca fueron sancionados ni sumariados por tales motivos. Eso tampoco constituye un hecho menor y lo podemos vincular directamente con una política de hostigamiento y de cuestiones que son más de índole personal que deportivas.

SEÑORA PRESIDENTA.- Les agradecemos mucho por sus manifestaciones.

SEÑOR UMPIÉRREZ.- Buenos días.

Saludo a la doctora Claudia Umpiérrez y a su asesora, así como a los compañeros de la comisión.

De acuerdo con las manifestaciones vertidas, claramente lamento todo este tipo de situaciones, no solo desde el punto de vista laboral sino también en lo que tiene que ver con la discriminación y con ese trato distinto a los iguales; para mí eso es terrible.

No quisiera desarrollar el tema –que bien lo podría hacer–, sino formular alguna consulta. He seguido la trayectoria porque me gusta el fútbol y el deporte; he leído y he visto entrevistas realizadas a la árbitra Claudia Umpiérrez quien, evidentemente, se mueve en un lugar muy hostil para la mujer porque es un ámbito muy machista y debe ser muy difícil de transitar, pero hay que dar la pelea. Por lo tanto, la felicito y la saludo por tener esa disposición para enfrentar y tratar de salir adelante en este sentido.

Quisiera referirme a dos o tres puntos. Una de las cuestiones tiene que ver con el ámbito laboral. Se me cortaba un poquito el audio, por lo que no sé si ya tuvieron instancias ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Me parece que ese debe ser el ámbito donde estas cosas tienen que quedar planteadas por toda la documentación que ustedes tienen.

Por otro lado, no sé qué relación tienen la Audaf y ustedes con el PIT-CNT. Me gustaría saber si en realidad tienen algún vínculo o no.

Otro aspecto que me parece importante destacar es que ustedes se presenten ante la Comisión Especial de Deporte y Juventud; aquí hacen el planteo porque debemos tener conocimiento, pero, tal vez, otro ámbito podría ser la Comisión de Legislación del Trabajo y Seguridad Social de la Cámara de Representantes o, eventualmente, la del Senado. Creo que los legisladores que integran esas comisiones deberían estar al tanto de esto y ver cómo después pueden ayudar y colaborar. Entiendo que no se trata solo de que ustedes hagan el planteo y que quede ahí. Nosotros tenemos que tratar de involucrarnos y hacer todo lo que podamos para que estas cosas no sucedan más, para que el trato sea igual para todos y para que la mujer pueda seguir avanzando en materia deportiva; y me refiero tanto al fútbol femenino como al masculino.

Así que son tres cuestiones concretas: el relacionamiento con el PIT-CNT –que no sé si lo hay–, lo relativo al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y lo otro que quería saber es cuántas listas se presentaron a la última elección para dirigir a la Audaf.

SEÑOR LOZANO.- Damos la bienvenida a la doctora Umpiérrez y a su asesora, la doctora Lancaster, porque realmente es importante tratar estos temas.

                Se habló de que no la quieren. En una parte dijo que era por problemas político-ideológicos y, además, por cuestiones de género. Me gustaría saber a qué se refiere cuando dice que no la quieren.

                Estuve leyendo y vi que fueron tres las listas que se presentaron.

SEÑORA  UMPIÉRREZ.- Solo dos. Iban a ser tres, pero terminaron presentándose dos listas. Una fue la del árbitro Yimmy Álvarez –que fue la lista ganadora– y la mía, la lista 70.

SEÑOR LOZANO.- Como muy bien aclaró, en cuanto a las competencias FIFA la parte salarial es exactamente la misma para hombres y mujeres, pero dijo que en el Uruguay no es así. Me gustaría saber en qué consisten las diferencias.

                En base a las declaraciones hechas el 17 de enero se le abrió un sumario el 25 de febrero y ahí le aplican una sanción, por lo que pude ver, dentro de lo que dice el reglamento arbitral. Por lo que estuve leyendo ­–no sé si es correcto– pudo haber sido por el artículo 93, inciso j). Ahí se le aplica una sanción del tipo moderada; creo que son de tres a cinco fechas. Es decir, están las leves, las muy leves, las graves y las muy graves. Digamos que está en el entorno del medio la sanción que le imponen.

Quiero saber si entiende que de ninguna manera usted afectó la imagen o la transparencia, como dice el inciso j) del artículo 93, y si es por eso por lo que considera que no debería haber sido sancionada. Usted mencionó declaraciones que hicieron otras personas e, incluso, que hay una grabación –yo no sabía– que en cierta forma critica que haya pasado. De alguna manera, ¿usted hace algo parecido al hacer declaraciones o considera que estuvo bien en hacerlas?

                Creo que hubo doce jueces que fueron bajados de categoría. Uno de ellos, según lo que he leído, es su esposo. ¿Las declaraciones obedecieron a ese carácter personal o a lo que pasó en la asamblea o en la elección interna?

                Muchas gracias.

SEÑOR NIFFOURI.- Saludo a la árbitra Umpiérrez.

Coincidimos con ella hace unos años en un evento deportivo en San Ramón. No sé si es canaria o no, pero estuvimos ambos en ese homenaje.

Creo que es bueno lo que hizo la comisión, a partir del informe de la presidenta, respecto al tema. Considero que es bueno conocer de primera mano, fundamentalmente, la exposición de Claudia Umpiérrez y, después –como ya lo propusimos en la comisión–, que vengan también las autoridades de la AUF a dar su punto de vista.

En principio, ni que hablar que se trata de conocer de primera mano las distintas opiniones para después, a partir de eso, tomar cartas en el asunto.

Por suerte –y cada vez más–, en muchos deportes las mujeres vienen asumiendo su rol. Como exjugador de básquetbol puedo decir que hace unos pocos días hubo un partido oficial de primera división de este deporte que fue arbitrado por tres mujeres. Creo que está bueno que se den estas cosas, que se vaya naturalizando algo que tiene que ser natural. Me refiero a la igualdad de oportunidades, de derechos y de obligaciones. Repito: creo que eso está muy bueno.

                Quiero hacer algunas consultas con base en la exposición que realizaron para que nos aclaren un poquito más. La desventaja de estas reuniones por Zoom es que a veces se nos corta un poco el diálogo y, por tanto, capaz que lo que voy a consultar ya lo dijeron y no lo escuché muy bien.

Algo que me preocupa, en función de las declaraciones que hizo Claudia Umpiérrez, es lo relativo al despido y el descenso de categoría de quienes integraron, en principio, la lista que ella encabezaba para las elecciones en la asociación. Me parece que ese es un tema bastante grave –¡ni que hablar!– y quisiera saber en qué quedó, porque hizo un relato de que habían sucedido esos inconvenientes y que se estaban tratando en la agremiación, pero no sé en qué quedó ese tema puntual. Quisiera saber si se sigue trabajando en ese tema porque creo que es un punto grave y que el relato quedó inconcluso.

                Después manifestó que nunca nadie ha sido sancionado por declaraciones similares a las que realizó en ese programa deportivo o por declaraciones a tales efectos. Esto lo anoté, pero ahora no lo tengo acá. ¿A qué se refieren con «declaraciones similares» para entender bien la situación? Ni que hablar que debe existir igualdad de derechos y oportunidades, y que tampoco se puede sancionar por una cosa así a alguien por género o por lo que sea. Quisiera que me aclararan un poco más ese tema.

La otra pregunta que quiero hacer es respecto al famoso tema –que también toma estado público y no me ha quedado claro de la declaración– del salario. A igual trabajo, obviamente, debe corresponder igual remuneración. En su momento, se había dicho que no había una diferencia salarial. Entonces, quisiera que especificaran un poco más también ese tema.

Esas serían las consultas que tendría para hacer y quedo agradecido, señora presidenta.

SEÑOR ALVEAR.- Señora presidenta: agradezco a los integrantes de la Comisión Especial de Deporte y Juventud del Senado por permitirnos estar en esta reunión, así como también a las doctoras Umpiérrez y Lancaster por estar presentes y poder consultarlas sobre este tema.

                Como muy bien lo dijo la doctora, es obvio que los árbitros y los deportistas tienen un determinado tiempo para trabajar porque el tema de la edad tiene que ver con ser profesionales o no. Los grandes torneos internacionales –ella mencionó los juegos olímpicos y un mundial– se dan cada determinada cantidad de tiempo.

                Lo que no me queda claro, y realmente es lo que quisiera saber, es qué naturaleza jurídica hay entre los árbitros y el Colegio de Árbitros, entre el Colegio y la AUF, o entre los árbitros y la AUF. El señor senador Niffouri ya comentó algo respecto a esta pregunta. Simplemente, hago la consulta con relación a esa duda que siempre se nos genera respecto a la relación laboral.

Muchas gracias.

SEÑORA PRESIDENTA.- Yo tengo dos preguntas relativas a algunos aspectos que nunca me han quedado bien claros.

                La primera es: ¿quién otorga el título de árbitro internacional? La  segunda, ¿hay árbitros internacionales hombres que arbitran fútbol femenino, y hay árbitros internacionales mujeres que arbitran fútbol masculino? Es una respuesta que quiero que me quede clara porque a veces, quienes somos apasionados del fútbol pero no entendidos de la interna, nos confundimos entre lo internacional y lo nacional, y entre lo de primera y lo internacional.

                De todo lo que he escuchado hoy aquí, lo más grave para mí es que parecería que siempre hay un descenso o ascenso por calificaciones, como pasa en todas las actividades –por calificación, hay algunos que rinden y otros que rinden menos– y que acá hubo –no sé si por primera vez– un episodio en el que se descendió por reducción, por un pedido expreso de reducción del cuerpo de árbitros. Me gustaría que esto quedara bien claro si fue la primera vez o si ustedes tienen algún otro antecedente en que la AUF haya hecho este tipo de pedidos, porque creo que es un cambio bastante importante y que merecía una respuesta.

                En tercer lugar –y esta es una opinión personal–, creo que el derecho de los sindicatos a expresarse está consagrado en la Constitución de la república. Una cosa es que un árbitro diga que tal compañero sancionó mal un penal o echó mal a fulanito de tal, y otra cosa muy distinta es que represente los intereses del grupo al que representa y haga una reivindicación gremial. Me parece que son dos cosas distintas y si las confundimos, les tapamos la boca para siempre, no pueden hablar de nada. Esto último lo uno a lo que dije anteriormente respecto a si había habido un cambio de criterio y que no se tratara solo de la calificación.

Además, yo he seguido desde hace muchos años el tema del arbitraje y el fútbol femeninos y, es cierto, les puedo asegurar que hay diferencias, que no es lo mismo para una mujer que tiene un hijo seguir entrenando –en general, las árbitras son jóvenes y tienen hijos– que para un hombre. Muchas veces se les aplican las mismas exigencias sabiendo lo que significa el posparto, sabiendo lo que significa entrenar en determinadas condiciones físicas para una mujer y para un hombre. Esto ya daría para otro tema.

Nosotros también tenemos planteado conversar con la Asociación Uruguaya de Fútbol, porque este ámbito parlamentario debe ayudar al diálogo y escuchar a todos. Me parece que hay cosas sobre las que tenemos que conversar con ellos, porque no creo que sean de hoy y para siempre, sino que capaz se pueden cambiar y que nosotros desde aquí podemos ayudar a que eso suceda.

                Cedo la palabra a las invitadas para que puedan responder lo más sintéticamente posible.

SEÑORA UMPIÉRREZ.- Voy a empezar por lo último, que es lo que me quedó más presente.

                Con respecto al tema del diálogo, es otra cuestión que me parece importante. Después de mis declaraciones públicas, desde la asociación o desde el Colegio de Árbitros nadie me llamó para hablar del tema. Siempre he estado dispuesta a hablar o a buscar soluciones que sirvan para ahora y también para el futuro.

En enero del 2020 hice solicitudes por estos temas de la diferencia salarial, por ejemplo, y me respondieron en octubre del 2020 que podía usar el escudo internacional –que tengo desde el 2010– en las competiciones masculinas. Lo podía usar, pero no se me abona la diferencia salarial. Ahora pasaré a explicar también lo de la diferencia salarial.

                En nuestra vinculación con la AUF, desde el 2010, cuando se nos incluyó y fuimos considerados deportistas, pasamos a ser dependientes, cobramos nuestro salario y estamos afiliados a Fuecys. Tenemos un convenio colectivo en el cual están establecidos los valores para las diferentes categorías; eso incluye el viático que nosotros cobramos.

                A partir del 2016, los árbitros de primera división empezamos a cobrar una partida fija, que hasta aseguraba un mínimo para cuando no había actividad. En el listado del convenio colectivo está previsto que cuando los árbitros de primera cumplen la función de árbitro ganan diez pesos –por ejemplo–, cuando cumplen la función de asistente cobraban la mitad –ahora cobran un 60 %–, y los árbitros internacionales que participen en primera división ganan el 112 %, o sea que ganan un 12 % más que los compañeros árbitros de primera. En realidad, todos somos árbitros de primera, el tema es que algunos tienen el escudo internacional y también trabajan a nivel internacional.

                Yo podría haber ascendido a primera división sin ser internacional. Puede pasar que una mujer no tenga escudo internacional y llegue a primera división; en ese caso, seríamos dos mujeres árbitras de primera, una internacional y la otra no. Eso también pasa con los varones actualmente: tenemos compañeros que no tienen la calidad de árbitros internacionales, y se da la diferencia del 12 % entre los que son internacionales y los que no lo son.

A mí me pasa lo mismo; yo estoy en primera división, soy internacional, pero en la AUF consideran que soy internacional para el fútbol femenino y por eso solo me pagan 12 % más cuando trabajo en fútbol femenino en Uruguay. Cuando yo voy a dirigir partidos de fútbol femenino, cobro 12 % más, pero cuando dirijo partidos de primera división de fútbol masculino –por ejemplo, si dirijo Danubio-Defensor–, gano el viático que está previsto para un árbitro de primera; si ese partido lo arbitra Andrés Cunha gana un 12 % más que yo. Lo que reivindico y vengo pidiendo desde hace tiempo es que tengan en cuenta que por FIFA soy convocada también a torneos masculinos; en otras palabras,  estoy disponible para ser convocada.

                De hecho, hay compañeros que durante dos o tres años no fueron convocados a competiciones internacionales, pero a nivel local igual cobran ese porcentaje. No es un tema de oportunidad. Yo tengo el escudo. La FIFA me puede convocar o no, eso no depende de mí; no me va a dar otro escudo.

                En cuanto al tema del escudo, las asociaciones proponen a los árbitros que consideran aptos. Se genera un ranking, dentro del cual se propone los árbitros a Conmebol y este los propone a la FIFA. Este año hubo un aumento de cantidad de árbitros por país. Actualmente, la FIFA tiene lo que se llama refereeing international lists, que incluye por cada país la lista total de árbitros, de asistentes y de árbitros de fútbol playa. Después, para las competiciones internacionales, la FIFA convoca de acuerdo con su entendimiento, según la capacidad de cada árbitro.

Hay árbitros internacionales uruguayos que nunca fueron a una competición FIFA; sí han tenido participación en Copa Sudamericana o en Copa Libertadores, pero nunca fueron a un mundial, aunque también son internacionales. Por eso se da la discusión y me dicen: «FIFA te convocó, pero para nosotros vos no sos internacional; vos estás en la lista internacional de fútbol femenino», pero me dejan usar el escudo en el fútbol masculino desde octubre del año pasado. Entonces, se da una contradicción, claramente, que no saben cómo subsanar. Si consideran que yo no soy internacional del fútbol masculino, ¿por qué me permiten usar el escudo?

                En octubre del año pasado sacaron una resolución que dice que puedo usar el escudo porque la FIFA mandó en 2017 un correo electrónico que señalaba que sí podía usarlo. Si no está escrito en ningún lado que no se puede, es porque se puede, lógicamente. De todas maneras, y con mucha vergüenza, le mandé un correo electrónico a la jefa de la FIFA diciéndole que en mi país me estaban pidiendo que me enviaran alguna resolución. Ella me contestó que, en la India, Collina y Busacca dijeron que no hay más árbitras y árbitros. Y se está pidiendo a las asociaciones que se manejen de la misma manera. No hay nada que diga... El escudo es la insignia máxima y ustedes, si cumplen con los requisitos para ser árbitros FIFA, tienen que usarlo.

                Estuvieron desde 2017 hasta octubre de 2020 para contestarme si podía usar el escudo. ¡Demoraron tres años!

SEÑORA PRESIDENTA.- Perdón, ¿el escudo dice «FF» y «FM»?

SEÑORA UMPIÉRREZ.- No, simplemente dice «FIFA referee». Antes decía, pero ahora es el mismo escudo, del mismo color. No tiene ningún tipo de diferencia.

SEÑORA PRESIDENTA.- Correcto.

SEÑORA UMPIÉRREZ.- Y con ese escudo participé en los mundiales masculinos.

SEÑORA PRESIDENTA.- Correcto.

SEÑORA UMPIÉRREZ.- Lo otro que me habían consultado es sobre mi esposo. Es lo que más quiero aclarar porque se utiliza como muletilla para pegarme mucho. Se dice que estoy defendiendo una causa sentimental. Lo niego rotundamente. Lo más claro es que el año anterior mi esposo fue descendido de internacional a primera división, lo que le causó un gran perjuicio económico. Si yo lo hubiera querido defender, lo habría hecho el año anterior. Aclaro que un árbitro internacional gana quizás USD 40.000 o USD 50.000 al año. Mi esposo bajó a primera división. Y este año lo bajaron, lo que por su edad significó su despido. Pero el perjuicio económico no fue este sino el anterior. Además, quienes me conocen saben que en lo que es el interés colectivo del gremio yo he participado desde mis inicios, cuando ni siquiera estaba con mi actual compañero. O sea que asociarlo es, simplemente, para reducir lo que es importante y rebajarlo a algo sentimental que no tiene nada que ver. Además, en el caso de mi esposo, él seguirá sus procedimientos y actuaciones en lo que considere que es justo.

                A su vez, hay algo que no es menor. Usted me preguntó por qué digo que no me quieren. En 2019 fui bajada de un curso de VAR. Después que volví del mundial de Brasil hubo una interna gremial en la que manifesté públicamente que el presidente de nuestro gremio no podía trabajar como tal y también en la AUF. Había diferencias internas sobre la conducción. Algunos queríamos que se decidiera, es decir, que fuera juez o parte. Después de una asamblea realizada un martes, el miércoles recibí una comunicación de Conmebol por parte del director de Arbitraje, Wilson Seneme, en la que me decía que el presidente de la AUF había pedido que se me bajara del curso de VAR. Yo le dije que tenía que ser un malentendido, que me diera la posibilidad de aclarar la situación.

                Yo trabajo en el Banco de Seguros del Estado. Estaba en el banco cuando ellos me avisaron desde Conmebol. Yo viajaba el día viernes, y el jueves dirigía Peñarol-Cerro Largo. Era la segunda vez que dirigía un equipo grande. Fui hasta la asociación y pedí para hablar con el presidente de la AUF, quien me reconoció que, si bien no había sido el alcance de sus dichos, quizá lo habían malinterpretado. Sin embargo, me dijo que estaba enojado conmigo porque yo había hablado mal públicamente de Marcelo de León, el presidente del gremio. La expresión que yo utilicé era que no se podía ser policía y ladrón. Después hice mi autocrítica en la que me di cuenta de que quizás esa no fue una metáfora apropiada, y se lo dije a él también. Me dijo que yo no podía decir eso públicamente, que eso lo había enojado, que por ese motivo se me había bajado del curso de VAR y que él lo iba a solucionar. Y, de hecho, lo solucionó con una llamada. A los diez minutos de haberme ido de la asociación me dijeron que se confirmaba mi participación en el curso de VAR.

                Obviamente, sobre ese tema tengo los mensajes con Wilson Seneme y con Andrea Lanfranco. Ella es integrante del ejecutivo de la AUF, conoce muchas de nuestras internas y problemáticas como mujeres, así como las diferencias políticas que tenemos en el gremio. De hecho, Andrea Lanfranco me invitó a tomar un café fuera de la AUF para hablar de estos temas. Le agradecí, pero tampoco me interesaba reunirme fuera de la AUF porque me parece que no corresponde. Si el ejecutivo quiere hablar conmigo, no tengo problema, estoy dispuesta a dialogar; lo que menos quiero es estar en esta situación. El hecho de que me inviten a tomar un café fuera de la AUF deja entrever que soy la persona prohibida, que tengo la entrada prohibida a la AUF.

                Yo no tengo nada que esconder. Lo que estoy diciendo es verdad. Y lo que pasó a fin de año con relación a una de las preguntas que hicieron hoy, todavía no se resolvió. Hay compañeros que ya perdieron su trabajo. Esto pasó en diciembre, y el gremio no hizo nada.

                Los que somos minoría dentro del gremio salimos el 23 de diciembre a hacer una recolección de firmas. Imagínense lo que es salir un 23 de diciembre. Estuvimos cuatro horas en auto buscando firmas de compañeros para pedir una asamblea. No fue Claudia Umpiérrez. Hubo cuarenta árbitros que firmaron para que hubiera una asamblea extraordinaria por ese tema. Y después hubo una asamblea que decidió que los compañeros tenían que ser reintegrados. Esto en la siguiente asamblea se volvió para atrás, porque hubo reuniones por medio de los compañeros directivos que fueron a negociar y dijeron que se había abierto el diálogo.

Cuando di declaraciones en el programa Polideportivo, aclaré que no hablaba como vocera, porque en la asamblea no se me designó para dar declaraciones, pero como directiva tengo el derecho y además la obligación de defender a mis compañeros. Y aprovecho para contestar lo que me preguntaba la señora presidenta, senadora Kechichian: nunca pasó que se bajara a compañeros porque hubiera venido un pedido desde la asociación. Acá, en el caso de los compañeros de segunda categoría, bajaron a cuatro. Tres trabajaron conmigo: uno era mi tesorero en la lista, el otro era mi prosecretario y el otro compañero estaba como vocal. Cuatro fueron descendidos de segunda a tercera; tres trabajaron conmigo. Yo no creo en las casualidades.

Y a los compañeros se les leyó una nota, que venía firmada por el escribano Alonso, en la que se decía que había un plan de reestructura que se estaba llevando a cabo desde agosto. En realidad, no se estaba llevando a cabo ningún plan de reestructura. En el ámbito gremial jamás se habló de reestructura. En agosto lo único que se negoció fue un nuevo convenio, en el cual los árbitros aceptamos, debido al tema económico por la pandemia, que se nos rebajara el sueldo. Aceptamos que se nos retuviera un 20 %. Pero en ningún momento se habló de que iba a haber una reestructura. La AUF sí ofreció en agosto un retiro incentivado, que tuvo determinadas condiciones y que era opcional. Hubo compañeros que en esos meses aceptaron el retiro incentivado y se fueron, porque ya estaban a punto de retirarse y de repente en diciembre se iban igual. Pero el convenio expresamente decía que era un retiro incentivado; era un beneficio para quienes querían irse en ese momento. Nunca se negoció una reestructura.

Entonces, cuando los compañeros van a la reunión les dicen que había recibido una orden desde la AUF diciendo que había que recortar las categorías. En ese momento hablé con Marcelo de León, que era el presidente del gremio, y él dijo que nos venía comentando siempre que esto podía pasar. El presidente del gremio puede hacer diez mil comentarios sobre lo que piensa o valoraciones personales de lo que puede pasar, pero formalmente al gremio nunca llegó nada para que se negociara una reestructura, porque en todo caso lo tendríamos que haber discutido en esas asambleas de esa manera, en carácter de reestructura, y no pasó. Y de eso he tomado conocimiento, o sea, hay pruebas de que se les leyó una nota que venía de parte de él. Por ejemplo, en el caso de la segunda categoría, las comisiones empiezan la reunión leyendo esa nota. Incluso les reconocen a los compañeros que ellos no iban a descender a nadie, porque les faltan árbitros en esa categoría. Es decir, dicen que ellos no tenían la intención, pero que recibieron la orden y tienen que cumplirla porque dependen de la asociación también. Tienen que cumplir con lo que les pidieron. Y dijeron que eso fue lo que hicieron. Alguno de los compañeros le manifestó: «¿Me sacás a mí con qué criterio? ¿Por qué a mí y no a otro?». Y le contestaron: «Bueno, hubo que elegir, y te tocó a vos». Entonces, obviamente fue totalmente arbitrario. Ellos mismos lo reconocieron. Incluso, un compañero dijo: «Pero me sacás a mí y hay otros compañeros más grandes que yo»; porque el argumento era: «Bueno, ustedes son los más viejos, los que tienen menos proyección de llegar a primera. Hubo que elegir y les tocó a ustedes». Esos compañeros que estaban en segunda quizás no llegaban a primera, pero si querían terminar su carrera; aún tenían tres o cuatro años más para trabajar. A algunos los bajaron y eso les implicó que por la edad se tuvieron que ir, y a otros los bajaron y eso les reduce el margen de edad para continuar, porque el límite de edad en la categoría inferior es menor también.

Entonces el perjuicio, obviamente, se los generan de todas formas, más allá de lo moral y del hecho de que bajen a alguien sin haber sido el último en su categoría. La lógica es que baje el que sea último. Ese debería ser el ranking, más allá de que hay muchas cosas que lamentablemente venimos intentando cambiar hace tiempo porque no hay garantías. Por ejemplo, en mi caso dirigí partidos este año y no sé qué notas tuve. Entonces, llego a fin de año y me dicen: «Quedaste última». Pero durante el año no me dijeron nunca cómo quedé.

                El año pasado estuve lesionada durante nueve meses porque hice doble pretemporada. Como no me consideran árbitro internacional me obligaron a ir a la pretemporada de Uruguay y después fui a la misma pretemporada con los varones a Paraguay. En ese momento fue que presenté una carta y pedí que me exoneraran de hacer doble pretemporada, porque por qué iba a ir yo si los árbitros internacionales no iban. Me dijeron: «No, tenés que ir igual». Me lesioné, estuve nueve meses lesionada, y de parte de la AUF no recibí ningún tipo de ayuda o de preocupación, ni tampoco de la Comisión de Árbitros. De mi bolsillo salió mi recuperación, mis gastos médicos.

SEÑOR LOZANO.- ¿La suspensión de los cuatro partidos ya está?

SEÑORA UMPIÉRREZ.- Sí, ya me notifiqué. Creo que ya la estoy cumpliendo. No sé si ya me la empezaron a aplicar. Supongo que ya empecé, porque me notifiqué y en la fecha anterior no estuve convocada y este fin de semana tampoco. Así que calculo que ya estoy cumpliendo dos.

                Otra de las preguntas estaba referida al ámbito del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Todavía a esa instancia no llegamos, porque estábamos esperando a que terminara el sumario para ver, obviamente, cuál era la resolución. Teníamos la esperanza siempre de que, con el escrito de descargos, que no se consideró, se pudiera rever o que la comisión considerara otras cuestiones que quizás no había analizado. Evidentemente no lo analizaron, y ahora lo último que hicimos fue pedir la nulidad del procedimiento y apelar la sanción. Entonces estamos esperando que formalmente termine esa instancia para después, obviamente, sí seguir con las otras cuestiones.

                También nos preguntaron sobre el vínculo de nuestro gremio con el PIT-CNT. La Audaf no tiene vínculo con el PIT-CNT. En las últimas semanas sí estuve en contacto con Milagro Pau, la titular de la Secretaría de Género, Equidad y Diversidad del PIT-CNT. Obviamente que quería ponerse al tanto, se puso a la orden y ellos se reunieron por este tema. Yo les estuve mandando también documentación; me dieron su total respaldo y me dijeron que iban a acompañar todos los lineamentos, porque les manifesté que voy a seguir todas las instancias jurídicas –ni que hablar– y reglamentarias que haya que hacer, primero en la órbita de la AUF, del Colegio de Árbitros, y después voy a ir al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Y si después tengo que seguir en el ámbito judicial voy a hacerlo porque estoy convencida de que este sumario no corresponde, de que los testigos propuestos por nosotros dan fe de que nunca pasó nada similar a esto. Todos los años, cuando hay ascensos y descensos de categoría, muchos árbitros se enojan porque consideran que es injusto. Puede ser o no. Este año, además, tiene el condimento de que vino un pedido, como decía la senadora presidenta de esta comisión, de la patronal de que hubiera recortes. Nosotros consideramos, además, que era algo que se tendría que haber hablado en el ámbito gremial, porque el año anterior fue distinto, de pandemia, donde los campeonatos no transcurrieron con normalidad, no habían terminado. De hecho, por ejemplo, a los árbitros de primera división los evaluaron solo con el Torneo Apertura y el Torneo Intermedio. El Torneo Clausura no se había jugado todavía. Entonces, esos compañeros que quedaron últimos, si hubieran hecho un gran trabajo en el Torneo Clausura, quizás no terminaban últimos, tenían otra oportunidad. Entonces, lo que le dije a Marcelo de León en su momento fue: «Si vos sospechabas que esto podía pasar, ¿cómo no hicimos nada como gremio para intentar evitarlo?» Habría que haber hablado con la asociación para hacerle ver que en realidad los árbitros sacrificamos salario, trabajamos en condiciones que no fueron las mejores, no tuvimos el entrenamiento acorde durante el año, y todavía a fin de año se saca a árbitros que fueron evaluados en dos campeonatos. Es como que a un niño en la escuela se lo haga repetir en agosto o setiembre, cuando todavía quedan un montón de meses para poder mejorar.

Ni que hablar que hubo irregularidades formales. Por ejemplo, el reglamento prevé que a mitad de año se dé una devolución, que tiene como objetivo decir al árbitro que, por ejemplo, viene mal y qué es lo que tiene que cambiar para poder mejorar. Eso nunca se hizo. Nunca se hace, en realidad. Es algo que el reglamento tiene previsto y que no lo hacen.

                En la instancia del sumario, el sumariante me preguntó: ¿ustedes lo denuncian? ¿Quién lo va a ir a denunciar? ¿A dónde? ¿Voy a ir a denunciar a los miembros de la Comisión de Árbitros que no están haciendo algo que saben que tienen que hacer? ¿Es mi función como árbitra hacer eso? No es mi función. Entonces, obviamente, hay todo un tema interno de que las comisiones de árbitros responden a la AUF; estas son propuestas por el gremio y también existen muchos temas de amiguismos. Entonces, los árbitros que no están por la línea de quienes integran el gremio son los que quedan relegados, se consideran conflictivos o somos los que defendemos a los esposos cuando, en realidad, lo que se busca es acreditar que lo que se está defendiendo es el interés de otros. De hecho, mi esposo no tiene ningún interés en volver al arbitraje, y algunos de los compañeros que se fueron tampoco quieren volver porque están cansados de la situación, el desgaste, la falta de credibilidad y de empatía. Es muy triste encontrarse en esta situación. Obviamente, a nadie le gusta pasar por lo que yo estoy pasando y mucho menos estar en la situación de los compañeros que fueron injustamente sancionados o descendidos, como los de futsal y fútbol playa, que ya se perdieron el torneo de verano, ya no trabajaron. ¿Cómo le devolvemos eso? Había compañeros que eran árbitros de futsal y de fútbol playa, y les dijeron que los sacaban de futsal porque no iba a existir más la categoría segunda. Ante ello preguntaron por qué los sacaban del fútbol playa y les contestaron que ya que los sacaban de uno lo sacaban del otro. Ellos denunciaron esto en el ámbito gremial. Pero con todo lo que vino después de todo eso, ¿quién va a salir a decir algo? Claudia Umpiérrez, nada más. Mi padre me dice que ya está, que no haga más nada. Pero me pregunto por qué me tengo que callar si yo estoy diciendo la verdad. ¿Por qué? ¡Así sea uno solo a quien estoy defendiendo! Y aunque me ninguneen diciendo que es una cuestión sentimental me tiene sin cuidado, porque quienes me conocen y aquellos que están al tanto de la interna lo saben, los testigos que propusimos lo dijeron. Quiero aclarar que esos testigos son gente de arbitraje de años. Ernesto Filippi, uno de ellos, fue director de la Escuela de Árbitros, participó en la Conmebol en la Comisión de Arbitraje, fue integrante de la FIFA y presidente del gremio en varias oportunidades. Él dijo que, siendo presidente, hizo manifestaciones peores que las que hizo Claudia Umpiérrez y nunca le pasó nada. En el sumario ni siquiera se consideró lo que él dijo. Obviamente, fueron personas que se animaron a hablar porque no están más vinculadas con el fútbol ni con el arbitraje. Quienes hoy están vinculadas saben que si hablan o se manifiestan les pasa lo mismo que a mí.

SEÑORA PRESIDENTA.- Les agradecemos la presencia y les decimos que la comisión se ha propuesto hablar, también, con la Asociación Uruguaya de Fútbol. Además, seguimos abiertos a cualquier otra cosa que quieran plantearnos. Les deseamos que esto termine de la mejor manera posible.

SEÑORA LANCASTER.- De nuestra parte les trasmitimos el mayor agradecimiento.

                En realidad, no queríamos estar en este lugar. Estamos quemando etapas y tratando de llegar a un arreglo. Como siempre decimos, esta situación excede a la de Claudia Umpiérrez. Creo que en el camino pueden quedar muchas mujeres que no se van a animar porque no tienen la prensa que tiene ella ni su prestigio y, por tanto, no tienen voz ni la oportunidad de estar como nosotras hoy aquí. Entonces, creo que se trata, más que nada, de reivindicar el lugar de la mujer en el arbitraje, más allá del derecho supremo de la libre expresión. Con respecto a esto me permito hacer una última puntualización acerca de una pregunta que se hizo aquí y que Claudia Umpiérrez no contestó, en cuanto a la supuesta afectación de la imagen del colegio.

Antes que nada, quiero decir que ofrecemos prueba y un análisis extenso, profundo y serio en lo que tiene que ver con la normativa que se invoca para hacerle el sumario e imponerle una sanción.

SEÑOR LOZANO.- Precisamente, hice mi pregunta porque, teniendo en cuenta el reglamento, era lo único que...

SEÑORA LANCASTER.- En realidad, ellos justifican una supuesta afectación a la imagen, y lo cierto es que ya el fundamento de derecho al que recurren no corresponde.

Aunque todos tomáramos una postura –claramente, nosotros no lo hacemos– acerca de que esta prohibición del literal a) del artículo 93 –que impide a los árbitros hacer declaraciones de todo tipo acerca de determinaciones, resoluciones y demás de la AUF y sus comisiones– correspondiera, aunque se votara por ello, también se podría decir que cualquier afirmación realizada es capaz de afectar por sí misma la imagen. De ser así, todos tendríamos vedado el derecho de hablar o de opinar diferente al resto. ¿Dónde queda el intercambio? ¿Dónde queda lo reivindicativo?

Distinto sería, por ejemplo, que en mis manifestaciones usara términos de difamación, de injuria contra los derechos fundamentales de una persona o mintiera. En ese caso, estaríamos frente a otro aspecto al que Claudia Umpiérrez ya hizo referencia, a raíz de las consultas de los señores senadores, que tiene que ver con el tema de las eventuales irregularidades denunciadas por otros árbitros en el seno del gremio. Ese es otro capítulo que también se pone en tela de juicio por el sumariante y se pretende tomar como agraviante para imponer la sanción. Pruebas de que eso existió y es real –por ejemplo, denuncias realizadas por otros compañeros– tenemos muchas. En su momento no las aportamos porque estaba fuera del objeto del sumario, pero en realidad esto existió y son testigos de ello todos los árbitros que participaron de las asambleas. Ese es otro capítulo; me refiero al tema de todas las irregularidades en los descensos, arbitrariedades y claro incumplimiento de cuestiones que están a texto expreso en el reglamento.

(Dialogados).

SEÑORA UMPIÉRREZ.- Hay algo que recordé ahora y tiene que ver con alguna consulta acerca de la declaración pública de otros compañeros.

En realidad, lo que se filtró no fueron declaraciones, sino mis dichos en la asamblea del gremio. Por lo tanto, lo que critico es que un compañero me grabara sin mi consentimiento y lo haya hecho público. ¡Es una canallada que lo hiciera público para generarme un perjuicio directo!

Obviamente, si bien mis dichos en la asamblea no fueron irrespetuosos –ni siquiera dije una mala palabra–, se trataba de un ámbito distinto al de las declaraciones que hice públicamente. Aclaro que públicamente no agravié a nadie; solo relaté lo que sucedió en el ámbito gremial. Dentro de la asamblea mis dichos tuvieron un tenor diferente, muy distinto, pero también es cierto que estaba en otro rol, el de directiva, expresando lo que sentía en el ámbito gremial, que para mí es sagrado. Es cierto que esa reunión estaba siendo grabada, pero simplemente para luego confeccionar el acta. Eso fue lo que se nos dijo. Sin embargo, dos días después de la asamblea se hicieron públicas –supuestamente, se hizo llegar un pendrive a la radio– mis declaraciones y las de otro compañero. Queda claro que se buscaba generar un perjuicio, porque el presidente de la AUF escuchó esos dichos. Él dijo públicamente que los había escuchado y que eso no debía aparecer en el sumario.

Si se me pregunta qué pienso, debo decir que mis dichos fueron grabados y sacados fuera de contexto a la opinión pública de una manera muy triste –me da tristeza de ese compañero– y hasta me da miedo trabajar con gente que está dispuesta a hacer algo así. Si uno está dispuesto a vender a un compañero, está dispuesto a todo.

Creo que esas declaraciones mías que se filtraron son el real objeto de mi sumario, aunque –como dijo el presidente de la AUF– no aparecen en la resolución que le da inicio.

SEÑORA PRESIDENTA.- Muchísimas gracias y le deseamos la mejor de las suertes.

                Se levanta la sesión.

(Son las 13:38).

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Montevideo, Uruguay. Poder Legislativo.