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COMISIÓN ESPECIAL DE SEGUIMIENTO DE LA SITUACIÓN CARCELARIA

(Sesión del día 25 de junio de 2020)

SEÑOR PRESIDENTE (Carlos Camy).- Habiendo número, está abierta la sesión.

                (Es la hora 17 y 35)

——Damos la bienvenida a la delegación del Ministerio de Interior, integrada por el señor ministro, doctor Jorge Larrañaga; el señor subsecretario, doctor Guillermo Maciel; el director general de Secretaría, doctor Luis Calabria; el director del Instituto Nacional de Rehabilitación, inspector general Luis Mendoza; el director de Convivencia y Seguridad Ciudadana señor Santiago González Barboni; el director de Comunicaciones, licenciado José Luis Romero y una representante de Unicom.

                Les agradecemos especialmente su comparecencia y luego de la presentación pertinente del señor ministro ‑un hombre conocido de esta Casa‑, los señores legisladores integrantes de la Comisión podrán participar formulando preguntas y dando opiniones.

SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR.- Buenas tardes, señor presidente; buenas tardes, señoras legisladoras y señores legisladores. A todos ustedes, nuestro especial saludo.

                Hemos pedido especialmente esta reunión para poder dar cuenta al Parlamento, a la representación de la ciudadanía popular, del estado de situación del sistema penitenciario nacional. Con toda franqueza, pensábamos hacerlo a los quince o veinte días del mes de marzo, luego de haber asumido nuestros cargos en el gobierno.

                Obviamente, al declararse la pandemia el 13 de marzo, eso no se pudo hacer ‑no se debía hacer, a nuestro criterio‑ y es por esto que resolvimos ‑pese a que la epidemia no ha terminado—venir al Parlamento nacional, comparecer ante esta comisión con representación de senadores y diputados, a dar cuenta del estado de situación del sistema penitenciario de nuestro país. Queremos que el Parlamento tenga de primera mano nuestra visión del estado de situación del que hemos partido, que por supuesto pretende ser descriptiva y prospectiva, y ponerlos en conocimiento de qué iniciativas, planes y respuestas estamos elaborando porque no vale solamente hacer una reseña de las cosas que hay que corregir, sino que es necesario establecer planes para procurar solucionarlas. Por ello, vamos a dar una visión, un diagnóstico del sistema y a manifestar nuestro plan de acción. Trajimos un video de unos 10 minutos que vamos a pedir sea proyectado y solicitamos sea incorporado como un antecedente de esta sesión, como una suerte de auditoría visual. Como es obvio, en 10 minutos no es posible establecer la realidad de lo que pasa en 26 establecimientos carcelarios del territorio nacional; simplemente, se trata de una pincelada con brocha gorda de esta realidad, para luego pasar a las intervenciones que tenemos especificadas.

                Solicito que se proyecte el video.

                (Así se procede)

——Señor presidente: estas son algunas de las imágenes, por supuesto, no de todos los establecimientos carcelarios del país. Creemos que estas imágenes, tan elocuentes, muestran muchas de las situaciones más comprometidas del sistema carcelario. El video termina con la recolección de más de treinta camiones de residuos que estaban acumulados.

                Sabíamos que teníamos por delante este enorme desafío en cuanto a las cárceles; lo tenemos como sociedad. Esta es una situación por demás compleja, pero meternos en el sistema confirmó las suposiciones que teníamos y que conocíamos de algunas visitas que anteriormente habíamos hecho, no a todo el sistema sino, por ejemplo, al Comcar, al Penal de Libertad, a la cárcel de Canelones, los centros penitenciarios más poblados. Tenemos un sistema carcelario que en buena medida está ruinoso, que tiene enormes problemas y dificultades, un sistema que no es digno ni para los que están adentro ni para los que están afuera, un sistema que no es digno ni para los privados de libertad ni para la sociedad uruguaya. Frente a este estado de cosas nos paramos con la responsabilidad que hemos tenido siempre durante nuestra gestión desde la oposición, cuando estábamos del otro lado del mostrador y criticábamos muy duramente—no lo voy a negar–, pero proponíamos cosas, en el acierto o en el error. De la misma forma ahora, desde el gobierno, nos toca la responsabilidad de hacer, y nuestra filosofía de gestión en cuanto al tema de las cárceles es la rehabilitación. No hay rehabilitación sin autoridad, no hay rehabilitación si no tenemos centros penitenciarios adecuados desde el punto de vista edilicio. Ese es uno de los grandes problemas del país, que tiene una población de más de 12.000 presos. Además, la rehabilitación tiene que ver con la reincidencia porque si de cada 10 presos que recuperan la libertad, 6 o más reinciden, tenemos un problema muy grave.

                Las condiciones de muchos presos hoy son bastante complejas y difíciles. Más de 1.860 presos duermen en el piso. Es algo que, como uruguayos ‑por encima de las opiniones que se pueda tener‑, nos debería dar vergüenza. Esta es una prioridad que debemos atacar y por eso vamos a comenzar ‑ya hemos recibido la madera‑ la construcción de cuchetas para dar respuesta a este tema, más allá de que es complejo, porque todo lo que es material termina siendo destinado a la confección de cortes, de filos, a fin de generar defensa dentro del sistema carcelario.

                En nuestro sistema de cárceles hay enormes violaciones a los derechos humanos, y no lo decimos exclusivamente nosotros, sino que lo manifiestan inspectores de las Naciones Unidas. Para que tengan una idea, en el Penal de Libertad encontramos 23 celdas sin luz, sin agua, sin baño, sin cama; se trata de los denominados calabozos, que terminamos cerrando definitivamente el 4 de mayo pasado. Para no recaer en la tentación de volver a usarlos, debido a que muchas veces hay falta de espacio, procedimos a cortar los barrotes. Por lo tanto, esos calabozos nunca más serán utilizados como lugar donde alojar presos en función de las necesidades del sistema. Estas situaciones no se dan solamente en el Penal de Libertad; en los módulos 10 y 11 del Comcar hay 24 celdas en las mismas condiciones: sin luz, sin agua, sin baño, sin cama; sin embargo, allí hay presos alojados desde hace muchos años. También vamos a tratar de solucionar este tema porque el polo industrial del Comcar ya ha construido la mitad, por lo que las celdas pasan a tener los servicios básicos cubiertos.

                También en la cárcel de mujeres hay problemas porque en el tercer piso, varias privadas de libertad no contaban con baño. Hemos dado respuesta a la situación instalando baños químicos para solucionar el problema mínimamente.

                En varios módulos del Comcar, como en el 3, el 10 y el 11 ‑el lunes los recorrí y ya lo había hecho antes‑ están las rejas absolutamente destrozadas. Son módulos donde se alojan presos que lamentablemente a cualquier hora de la noche salen para ir a otros módulos del establecimiento a hurtar o copar las celdas. Por lo tanto, es necesario tener policías de la Guardia Republicana solo para evitar este tipo de situaciones que con seguridad suceden desde hace muchos años.

                Dentro del Comcar hay rapiñas, copamientos y, por supuesto, hechos de violencia y muertes, así como enfrentamientos, ya que incluso la crispación por la epidemia tensa más las relaciones de los que están adentro, y los que están afuera restringen sus visitas ‑también por dificultades económicas‑ para acercar algo que estire un poco más la situación de los privados de libertad.

                Queremos empezar a buscar caminos de rehabilitación, debemos trabajar en esa línea, de ahí el ofrecimiento de concurrir a esta Casa. Seguramente, cuando nos aproximemos más a la normalidad podremos restablecer algún tipo de relacionamiento más directo para que todos podamos cumplir nuestra función.

                Hemos dispuesto la colocación de un nuevo sistema de rejas en los módulos que mencioné para la reparación de los sapos, donde solo debería pasar la comida, pero también pasa el cuerpo de los presos al haberse ensanchado los boquetes de los sapos, que terminan siendo un lugar de salida; asimismo, se ensancharon como consecuencia del vandalismo.

                Como ustedes saben, hemos comenzado en forma clara algo que siempre se practicó pero queremos señalar como una política mínima de protección: requisas importantes, que se hacen periódica e intempestivamente, y también requisas generales y profundas para poder tener una suerte de mínima autoridad en el marco de las cárceles.

                En algunas requisas generales se encontraron entre 3.800 y 4.000 cortes carcelarios ‑quizás para algunos de los presentes no sea una sorpresa porque conocen esa realidad; no voy a actuar como maestro ciruela porque no lo soy, sino que simplemente estoy describiendo una realidad‑, armas de fuego, más de 740 celulares, drogas que se tiran por encima el alambrado o drogas adentro de una pelota; hemos requisado más de 6 kilos y medio de marihuana, cocaína y pasta base.

                Esta es una situación que necesariamente requiere control; tenemos que proceder a establecer ese control porque, repito, no puede haber convivencia y rehabilitación si previamente no hay un principio de orden, de autoridad, que es fundamental. En ese sentido, quiero destacar muy especialmente la labor que viene desplegando el Instituto Nacional de Rehabilitación, el personal policial y los operadores penitenciarios, haciendo un denodado esfuerzo para procurar tener respuestas para ese conjunto de personas privadas de libertad.

                Quiero finalizar esta primera parte de mi exposición para ceder la palabra al director del Instituto Nacional de Rehabilitación, comisario general Luis Mendoza, y al director de Convivencia y Seguridad Ciudadana, señor Santiago González, pero me quedó pendiente hacer referencia a algunas expresiones ajenas al terreno de los enfrentamientos políticos, que surgen de algunos documentos de Naciones Unidas y de algunas inspecciones que hizo el relator de Naciones Unidas.

                Por ejemplo, en un documento de Naciones Unidas se señalaba: "En mayo de 2010, el Gobierno de Uruguay declaró una 'situación de emergencia de las instituciones de las personas privadas de la libertad' y diseñó un Plan de Acción con medidas urgentes para reducir el hacinamiento y mejorar las condiciones de vida en las cárceles. En este contexto, representantes de todos los partidos políticos presentes en el Parlamento elaboraron un documento de consenso apoyando un financiamiento extraordinario para la implementación de nuevos programas y llevar adelante transformaciones institucionales".

                En esa oportunidad, no se escamoteaban críticas, como tampoco lo hizo el relator de Naciones Unidas, profesor Manfred Nowak, en el año 2014, con respecto a las observaciones sobre el informe periódico del Uruguay. La remisión a ese documento me exime de una mayor redacción; se sintetizaba en algunas expresiones que, para finalizar, señalo, vinculadas a lo crítico de la gestión de cárceles por reproducir viejos errores: "Ex relator de ONU denunció que Libertad y Comcar 'se han deteriorado'. Las cárceles uruguayas son 'inhumanas'. Lo dijo por primera vez en 2009 Manfred Nowak, ex relator especial sobre torturas de Naciones Unidas, y lo repitieron ayer representantes de su equipo ante la atenta mirada del ministro del Interior […]. Nowak visitó Uruguay en marzo de este año para hacer un seguimiento del tema. La nueva evaluación concluye que las condiciones en Uruguay siguen siendo 'inhumanas' y 'constituyen una violación sistemática y continua de los derechos humanos' de los presos pero además cuestiona la gestión de las cárceles y critica que aunque se le ha cambiado el nombre ‑en lugar de Dirección Nacional de Cárceles pasó a llamarse Instituto Nacional de Rehabilitación– reproduce antiguos errores".

                No quiero terminar esta primera parte de mi exposición reseñando que todo está mal. Seguramente, hay aspectos y avances que se pueden señalar, describir e intentar desbrozar. Inclusive, en su momento, nosotros fuimos parte en lo que refiere a la proposición de que el viejo cuartel de Punta de Rieles pudiera transformarse en un centro penitenciario que después, en función de las 42 hectáreas que tiene, dio paso a dos módulos. A partir de una iniciativa de participación pública privada se llevó adelante esta cárcel de media y baja seguridad, que hoy tiene notorios problemas en su gestión. En el poco tiempo que lleva de inaugurada, esta obra presenta una importante vandalización. Esto lleva a que actualmente estemos pagando como si el contrato fuera de cumplimiento total y absoluto, con capacidad con 1960 personas privadas de libertad, cuando tenemos 1560, si no recuerdo mal. No podemos poner más personas en ese lugar porque la reconstrucción de los módulos vandalizados tiene un altísimo costo y son de cargo, no de la contraparte, sino del Estado.

                Tenemos que hacer un enorme esfuerzo en ese sentido. En la parte final de nuestra exposición vamos a señalar algunas líneas sobre las que vamos a trabajar.

                Para dar continuidad a esta reunión y para que mi intervención no se haga demasiado larga, si me permiten, voy a ceder la palabra al director del Instituto Nacional de Rehabilitación, comisario general retirado Luis Mendoza, a fin de que, haciendo gala del mayor de los esfuerzos, sintetice lo que quiera exponer en función de lo establecido.

SEÑOR MENDOZA (Luis).- Me voy a referir a la situación general del sistema penitenciario al 2 de marzo.

                El día 2 de marzo asumo la Dirección del Instituto Nacional de Rehabilitación, con una población privada de libertad de 11.786 personas y 9.302 medidas alternativas a cargo de la OSLA. A la fecha, la cifra asciende a 12.299 personas privadas de libertad y se registran 10.384 medidas alternativas; del 1º de marzo a la fecha, hay 513 personas más privadas de libertad y 1.082 personas más con medidas alternativas.

                La población privada de libertad al día de la fecha se discrimina en 11.594 hombres, 705 mujeres; también hay 46 niños que viven en nuestras unidades.

                Dicha población se encuentra alojada en veintiséis unidades distribuidas en todo el territorio y se divide en tres niveles de seguridad, alto, medio y bajo. Se debe tener presente que la mayor concentración de personas privadas de libertad se encuentra en las unidades de la zona metropolitana.

                Las unidades presentan diversas condiciones en cuanto a su estado edilicio, eléctrico y sanitario, así como de los recursos materiales y humanos asignados, encontrándose una mayoría considerable de unidades por debajo del nivel deseable para cumplir con los cometidos del INR de acuerdo con la estrategia planteada.

                Asimismo, cabe señalar que algunas unidades aún se encuentran compartiendo la estructura edilicia con las jefaturas de Policía locales, como es el caso de Artigas, Flores, Tacuarembó y Treinta y Tres, en instalaciones no acordes a los objetivos estratégicos del Instituto. Esta situación marca una desigualdad entre las diferentes unidades, ya que también encontramos algunas recientemente construidas, de acuerdo con la infraestructura penitenciaria.

                En lo que refiere a las plazas totales del sistema, podemos decir que las plazas para las que fueron diseñadas las unidades son 11.844 y las que al día de hoy tenemos habilitadas, como consecuencia del vandalismo, son 11.107, contando con una población general de 12.299 personas y una densidad de población de 110% en total, considerando todas las unidades.

                Es importante destacar los casos de Unidad N° 4, Santiago Vázquez, con 112% de plazas ocupadas, Unidad 13, Maldonado, con 149, y Unidad 20, Salto, con 213 de ocupación. Como dijo el señor ministro, se constató que existen 1.862 personas privadas de libertad que no cuentan con cama, lo que representa un 15% de la población total.

                En lo referente a los recursos humanos, la unidad ejecutora cuenta con una fuerza efectiva de 3.927 funcionarios penitenciarios, discriminados de la siguiente manera: policías, 2.505; operadores, 1.272, personal técnico, profesionales y administrativos, 150. Dicha fuerza efectiva es totalmente insuficiente para cumplir los objetivos del INR. Se aprecia la baja cantidad de personal profesional y técnico, lo que dificulta la ejecución de programas de tratamiento, que permitan trabajar en la rehabilitación de la población privada de libertad.

                En cuanto al trabajo y estudio en el sistema penitenciario, hay 3.300 personas que trabajan; 3.880 que estudian y 1.055 que hacen las dos cosas: trabajar y estudiar. Se destaca que 112 personas privadas de libertad son estudiantes universitarios.

                En cuanto al tratamiento, al momento no existen programas específicos que aborden la problemática de adicciones ni de salud mental, contando únicamente con talleres que no han sido efectivos. Esto, sumado a las medidas sanitarias tomadas ante el covid 19 ‑restricción de visitas, suspensión de clases presenciales, actividades educativas, movimientos internos, etcétera‑ provocó un aumento de la conflictividad en la convivencia intercarcelaria.

                A continuación voy a referirme a las acciones realizadas para la restauración del orden.

                En un principio se establecieron líneas de acción para recuperación del control y orden de las unidades privadas de libertad, en el entendido de que las mismas son los cimientos para poder realizar el trabajo de rehabilitación, objetivo primordial de este Instituto. A tales efectos estamos trabajando en requisas generales de alto impacto, como la realizada en la Unidad N° 4 de Santiago Vázquez, la Unidad N° 26, de Tacuarembó, la Unidad N° 17 de Lavalleja y la Unidad N° 1, de Punta de Rieles, las que serán permanentes durante la presente gestión.

                La situación particular de las unidades privadas de libertad que amerita ser expuesta ante esta Comisión es la siguiente.

                La Unidad N° 1 de Punta de Rieles fue diseñada para 1.961 plazas, de las cuales 1.709 se encuentran habilitadas, 100 están destinadas al centro de ingreso, diagnóstico y derivación y 152 fueron vandalizadas. La reparación de las celdas no puede resolverse rápidamente, debido a la característica de la Unidad y a las disposiciones contractuales.

                En lo que se refiere al diseño de la infraestructura de contención física de las PPL, se presentan problemas por la debilidad de los sistemas de cerramiento utilizados en la construcción de la unidad, siendo fácilmente vulnerados por las personas privadas de libertad.

                Próximamente el INR estará a cargo de la seguridad de dicha Unidad que hasta estos días estará a cargo de la guardia republicana.

                La Unidad Nº 3, de Libertad, actualmente es la de mayor seguridad dentro del sistema, alojando a personas privadas de libertad que requieren medidas de seguridad particulares, atendiendo a su perfil delictivo. Respecto a la administración de la plaza existente, la característica del perfil de las personas privadas de libertad de esta Unidad hace necesario el alojamiento individual, lo que en algunos casos provoca una reducción del número de plazas disponibles. Existen veintitrés celdas inhabilitadas por problemas estructurales y sanitarios de difícil solución inmediata, lo que equivale a cuarenta y seis plazas de alojamiento.

                Asimismo, se constató que en la Unidad cincuenta y tres personas no cuentan con cama, lo que representa un 5% de la población total.

                En cuanto a la Unidad N° 4, de Santiago Vázquez, se recibieron los Módulos 10 y 11 y el sector B del Módulo 3 en malas condiciones edilicias, con problemas en las instalaciones sanitarias, eléctricas, además de debilidad en los sistemas de seguridad que no permiten la contención adecuada de las personas privadas de libertad. Se constató la probable existencia de irregularidades en los emprendimientos productivos correspondientes al polo industrial, que actualmente se encuentran en proceso de investigación administrativa. Además, se constató en esta Unidad que 923 personas no cuentan con cama, lo que representa un 27% de la población total.

                La Unidad N° 5, que aloja a población femenina, se encontró con problemas edilicios y de mantenimiento, con gran falta de vidrios y camas, además de calefones fuera de funcionamiento.

                En la Unidad N° 6, de Punta de Rieles, se constató la existencia de construcciones precarias e irregulares en el predio de la unidad, procediéndose a restablecer su estructura normal. Existen emprendimientos irregulares, los cuales se encuentran en vía de regularización a efectos de que las personas privadas de libertad no vean afectado su proceso de rehabilitación.

                Al inicio de la gestión el Módulo 2 de la Unidad N° 7, de Canelones se encontraba vandalizado, con un sistema sanitario que no estaba en condiciones, con puertas de celdas que no cumplían con las medidas de contención necesarias. Debido a la situación sanitaria que atraviesa el país, se colocaron lavatorios en todos los sectores, ajustándose al protocolo del covid 19.

                En esta Unidad ochenta y siete personas no cuentan con cama, lo que representa un 11% de la población.

                La Unidad N° 11, de Río Negro, funcionaba como anexo de la Unidad N° 24, por lo cual se procedió a la independización de la misma realizando una reorganización administrativa que permitió un funcionamiento adecuado. Como anexo no contaba anteriormente con programas de trabajo para personas privadas de libertad.

                La Unidad N° 12, de Rivera, es un anexo femenino que está ubicado en un espacio reducido de la antigua cárcel, dentro de la estructura edilicia de jefatura, con deficiencia de construcción sanitaria, de electricidad, con espacio no adecuado para la aplicación de programas de trato y tratamiento. Allí se encontró una chacra en buenas condiciones. Asimismo, se constató que en la Unidad setenta y nueve personas no contaban con cama, lo que representa un 14% de la población total.

                En la Unidad N° 13, de Maldonado, se encontró una unidad totalmente desbordada, con una población que supera ampliamente la capacidad locativa de la misma. Las mujeres se encuentran alojadas en varios sectores de la antigua cárcel refaccionada a tales efectos. El equipo de dirección está llevando a cabo una experiencia de preegreso, con treinta personas aplicando buena práctica penitenciaria, en un modelo innovador de gestión de las personas privadas de libertad, destacándose la sujeción a las reglas de convivencia por parte de las mismas.

                En esta Unidad trescientas once personas no cuentan con cama, lo que representa un 33% de la población total.

                En la Unidad N° 15, Convento, Cerro Largo, se encontraron alojamientos y baños en muy malas condiciones debido al hacinamiento existente. Se debió habilitar el comedor como alojamiento, disminuyendo el espacio común.

                En esta Unidad cuarenta y ocho personas no cuentan con cama, lo que representa un 19% de la población total.

                En la Unidad N° 17, en Lavalleja, se registra una superpoblación en el sector de delitos sexuales y violencia doméstica. Se constató en la Unidad a sesenta y seis personas que no cuentan con cama, lo que representa un 31% de la población.

                La unidad de Durazno carecía de iluminación perimetral, lo que fue solucionado. Además, presenta problemas edilicios y de mantenimiento agravados por la carencia de agua potable, por lo que se está realizando las gestiones correspondientes para su solución.

                La Unidad N° 20, de Salto, se encuentra con más del doble de la capacidad locativa. Como el espacio lo permitía, se acumularon cuchetas, en especial en el sector de delitos sexuales, lo cual no es aconsejable, ya que disminuye el espacio individual de cada persona privada de libertad.

                En esta Unidad cuarenta y una personas no cuentan con cama, lo que representa un 10% de la población.

                La Unidad N° 21, de Artigas y la Unidad N° 23, de Treinta y tres, tienen similares características y se encuentran en las mismas condiciones. Funcionan en el edificio de la jefatura departamental, no reuniéndose lo necesario para desarrollar programas de tratamiento y dificulta la ejecución de los mismos

                Se constató que en la Unidad N° 21 diecinueve personas no contaban con cama, lo que representa un 11%, mientras que en Treinta y Tres ocho personas no cuentan con cama, lo que representa un 6%.

                En Soriano, la unidad penitenciaria inaugurada en los últimos años, se encuentra con deterioros producto de falla de construcción en el techo, por lo cual se están iniciando gestiones para su reparación.

                Se detectaron emprendimientos que funcionaban sin estar en regla, por lo que se procedió a regularizarlos. Allí hay 147 personas que no cuentan con cama, lo que representa un 43% de la población total.  En lo que refiere a Tacuarembó, se encuentra en el edificio de la Jefatura, con una población de casi el doble de su capacidad locativa. Se trata de una estructura edilicia deficiente por lo que se instalaron cuchetas para aumentar la cantidad de personas, disminuyendo el espacio de cada una de ellas. En la Unidad dieciséis personas no cuentan con cama, lo que representa un 8%.

                Paso a enumerar las acciones a desarrollar para el cumplimiento de los objetivos del INR.

                A) Reestablecer la identidad del personal penitenciario. En particular, del escalafón L), Policial, haciendo entrega de uniformes orgánicos para lograr su correcta identificación y fortalecer la moral del personal.

                B) El Centro de Formación Penitenciaria unificará la formación en base al marco normativo vigente, buscando el fortalecimiento del rol del operador penitenciario.

                C) Proceder a la regularización del emprendimiento productivo y mejorar los mecanismos de control para el desarrollo de los mismos.

                D) Continuar con el efectivo cumplimiento de los protocolos establecidos para la prevención del coronavirus.

                E) Mejorar la calidad de los canales de atención a las familias de las PPL.

                También se llevarán a cabo las siguientes acciones.

                Fortalecer los recursos para el cumplimiento de los cometidos en lo que refiere a las medidas alternativas a la privación de libertad.

                Aumentar la población, fomentando la producción en las chacras, con el objetivo de colaborar con el abastecimiento del sistema.

                Generar plazas para mujeres en chacras, haciendo que ellas puedan acceder a la progresividad en el sistema, lo cual no ocurre en la actualidad.

                Proceder a la reparación de sectores que se encuentran inhabilitados, para aumentar las plazas de alojamientos en las diferentes unidades del sistema.

                Continuar con la tarea de seguridad, con el fin de proporcionar al área técnica mejores condiciones para desarrollo de los programas que brinden herramientas para la reinserción social.

                Muchas gracias.

SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR.- Antes de ceder el uso de la palabra al director Santiago González, quiero dejar constancia en la Comisión del enorme trabajo que ha venido realizando el Instituto Nacional de Rehabilitación, a través de su director, de todo el personal policial y de los operadores penitenciarios de todo el país.

                Cabe destacar que los dos únicos países de América del Sur en cuyas cárceles no ha ingresado el coronavirus son Paraguay y Uruguay. En buena medida, ello se ha debido al importante esfuerzo de la gente, del personal de ASSE, del comisionado parlamentario ‑quien ha tenido discusiones, idas y vueltas, y realizó aportes importantes‑ y de las ONG, que también han colaborado.

                Quiero destacar, asimismo, a los familiares de los presos que, en momentos apremiantes, llegaron a suspender por determinado tiempo las visitas para evitar la propagación del virus; luego se restringieron a una persona. Eso también genera enormes tensiones, porque el no tener fluida comunicación con el mundo exterior, produce muchas fricciones dentro del establecimiento carcelario.

                Además, se establecieron mecanismos de prevención. El Módulo 2 del Comcar fue refaccionado en el período anterior por un convenio entre el Ministerio del Interior y el Sunca, y se hizo un trabajo importante en los módulos ‑llegándose a contar con capacidad para cuarenta presos‑, que fueron reservados para personas sospechadas y que necesitaran ser hisopadas.

                Actualmente, estamos llevando a cabo una pequeña experiencia de procurar completar uno de los módulos de cuarenta, con veinte personas privadas de libertad del Módulo 3. Yo creo que es una muy buena experiencia para ver si es posible la convivencia sin incrementar el número de presos del Comcar ‑que ya no da más, como señaló el director Mendoza‑, sino buscando una mayor fluidez en algo que termina siendo un centro poblado. El establecimiento carcelario con tres mil cuatrocientas personas privadas de libertad, con todos los operadores penitenciarios y no penitenciarios, el personal policial, más la gente que llega los días de visita, que son muchos a la semana, todo eso genera ‑créanme‑ una complicación adicional.

                Quería destacar eso porque se ha hecho un enorme esfuerzo en la provisión de todo tipo de elementos que permitieran seguir ‑como hasta el día hoy; ojalá sigamos en esa condición‑ con cero persona infectada de coronavirus.

                A continuación, cedo el uso de la palabra al director Santiago González; luego finalizaré mi exposición.

SEÑOR GONZÁLEZ (Santiago).- Buenas tardes para todos.

                Complementando lo que señalaba el señor ministro con respecto a la pandemia de coronavirus, quiero señalar que el 13 de marzo se nos abrieron dos caminos: algunos nos decían que había que cerrar las cárceles por temor a un contagio masivo, y otros que había que continuar como si nada pasara por temor a motines similares a los que se venían dando en Italia, Brasil y Argentina. El equipo del INR ideó una salida a la uruguaya, por el camino del medio, con mucho diálogo ‑como decía el señor ministro‑, con ASSE y su programa, con el Hospital Policial, con la participación del comisionado parlamentario, con los gremios policiales y los operadores penitenciarios, con las organizaciones sociales y, particularmente, con los privados de libertad y sus familias ya que sin ellos, esta salida hubiera sido extremadamente difícil.

                Luego de todo este trabajo llegamos a construir un protocolo para todo el país: una sola visita por privado de libertad una vez por semana. Aclaro que los menores y los mayores de sesenta y cinco años no ingresan, por lo cual hay padres que no ven a los hijos desde hace mucho tiempo. Asimismo, se debe realizar el lavado de manos y toma de temperatura en la revisoría de cada unidad, desinfección de los paquetes y el uso lógico de tapabocas por parte de todos quienes ingresamos a las unidades. Se provee a todos los privados de libertad, de jabón y artículos de higiene para mantener limpia su celda, y se desinfectan las áreas comunes de todas las unidades. Además, cada unidad dispuso un espacio para cumplir con la cuarentena de los sospechosos mientras se espera el resultado del hisopado como en el caso del Módulo 2 del Comcar; eso en cada unidad para los casos complejos.

                A la fecha, se han realizado más de ciento treinta hisopados en todo el país y todos, por suerte, han dado negativo. Hoy tenemos seis PPL en cuarentena esperando hisopado: cuatro en la Unidad 1, uno en la Unidad 5 de mujeres, y uno en la Unidad 13 de Las Rosas.

                El trabajo de todo el equipo del INR viene siendo realmente muy exitoso y por eso hay que destacarlo, al igual que a los directores de cada unidad porque sin ellos esto no se podría haber logrado.

                Luego de este paréntesis, quiero profundizar en lo dicho en cuanto a qué haremos para cumplir el cometido de la rehabilitación, aspecto fundamental para manejar la seguridad ciudadana.

                Queremos encarar el tema del estudio y del trabajo de las personas privadas de libertad. Si bien la LUC lo prevé, creemos que para lograr la reinserción seria de los presos hay que realizar una gran apuesta en ese espacio. Hoy hay un déficit importante entre las personas privadas de libertad que quieren estudiar y los que realmente estudian, tanto en primaria, como en secundaria o en la universidad. Nos faltan horas de primaria y de secundaria, y docentes. También nos falta espacio en las unidades para aumentar la cantidad de horas para que todos quienes quieran estudiar puedan hacerlo.

                Durante este período trabajaremos para que todos los privados de libertad que quieran estudiar, puedan hacerlo. Esto conllevará más horas de estudio, de profesores y más espacio para poder impartir clase en todas las unidades.

                  A nivel no formal, llevaremos adelante la renovación de convenios con Inefop, con el Ministerio de Educación y Cultura, con los PAS ‑Programas Aprender Siempre‑, con UTU y con todas las instituciones del Estado que nos quieran aportar su conocimiento.

                Este año se inscribieron tres mil cuatrocientas sesenta y siete personas privadas de libertad, y solamente han podido acceder mil doscientas veintidós. Hay mucha gente que quiere aprender y debemos darles la capacitación para que puedan tener una inserción real en la sociedad, que es el fin de esta administración.

                Creemos firmemente en los oficios y en la salida del círculo del delito a través de trabajos con rápida inserción laboral. Para ello, impulsaremos todos los convenios que nos permitan capacitar a nuestros privados de libertad en carpintería, electricidad, sanitaria, mecánica, construcción, etcétera. Estamos convencidos de que tendrán una gran salida laboral y mientras estudian ‑lo que también es importante‑ podrán ayudar trabajando en las cárceles, arreglando cosas por las que hoy el subdirector administrativo ‑el comisario De Los Santos, que se encuentra con nosotros‑ paga a empresas privadas. Entonces, podrán hacerlo privados de libertad que se capaciten y trabajen con nosotros. Con ese aprendizaje, tendrán capacitación y experiencia e irán devolviendo a la sociedad, con su trabajo, parte de lo realizado.

                Impulsaremos un nuevo proyecto de polo industrial y convocaremos a más empresas para que se sumen a él, con nuevas reglas, con nuevo director, con el desafío de multiplicar la cantidad de presos que trabajen allí y llevar esa experiencia a otras unidades. No debemos tener un solo polo, sino varios en distintas unidades.

                Sumado al estudio y al trabajo, daremos una gran importancia al deporte. Para esto se multiplicará la cantidad de profesores y la cantidad de horas, así como la cantidad de deportes a realizar: fútbol, rugby, boxeo, como pilares. Coordinaremos Pelota al Medio a la Esperanza con la Dirección de Deportes del INR y le sumaremos un trabajo en conjunto muy importante con la Secretaría Nacional del Deporte, con la que tendremos un convenio de apoyo. Este no solo nos dará más deportes en las distintas unidades, sino que también los privados de libertad podrán realizar trabajos para la Secretaría en el polo industrial; inclusive, existe la posibilidad de que varias de las plazas de deportes que tiene la Secretaría sean arregladas por reclusos de todo el país.

                Hoy trabajan en total tres mil trescientos privados de libertad en todas las unidades de nuestro país. Los trabajos varían desde las comisiones, fajineros, rancheros, trabajo en chacra a salidas transitorias laborales.

                Comenzaremos a trabajar prontamente en el Proyecto Chacras. Uruguay es un país agroindustrial y exportador. Un alto porcentaje de nuestro país es de tierras ricas y productivas, y nuestro sistema penitenciario no escapa a esto.

                Tenemos chacras de diversos tamaños en todos los rincones del país en las cuales no se trabaja la tierra. Hemos estado conversando con el equipo del INR y vimos la necesidad de llevar adelante una transformación radical de nuestras chacras departamentales, por lo que en los próximos días comenzaremos un trabajo en todo el país para que cientos de privados de libertad puedan ir por el día, con las custodias correspondientes, a trabajar la tierra, cultivar, cuidar y cosechar productos que luego sean parte de su comida. Tenemos que trabajar para que varias de las unidades del país tiendan a ser autosustentables, a través de los chiqueros, de la cría de pollos, de la cosecha de verduras y de vegetales de todo tipo.

                También tenemos proyectos de bloques y ladrillos.

                El objetivo es que buena parte de la comida de los privados de libertad sea producida por ellos mismos. Trabajo, autosustento a través de las chacras, enseñanza de oficios, estudio y que haya una salida laboral serán los ejes que impulsaremos en este quinquenio.

                Esto lo realizaremos en coordinación constante con la Dinali. El señor Gustavo Silveyra, el nuevo director de la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado, viene recorriendo todas las unidades, interiorizándose del trabajo realizado por la Dinali en estos últimos años. Debemos multiplicar la cantidad de personas privadas de libertad que alcanza la Dinali, que al día de hoy es poca.

                Señoras y señores legisladores: el Uruguay tiene un serio problema en nuestras cárceles. Más del 60% de quienes salen de la cárcel, reincide. Ese número alarmante, por supuesto, debe cambiar. El número de reincidencia es muy parecido al número de compatriotas que al salir de la cárcel, en libertad, se encuentran en situación de calle. Tenemos un enorme problema: de cada diez que salen, seis reinciden, y de cada diez que salen, seis viven en la calle. El común denominador de gran parte de los problemas que tenemos son las adicciones. No hay drama más grande que el uso y abuso de la drogas dentro y fuera de nuestras cárceles. Tenemos cárceles repletas de presos que robaron buscando algún peso para drogarse, que robaron drogados, que dentro de las unidades continúan con su adicción y que, una vez fuera, reinciden para volver a drogarse. Es por eso que venimos trabajando con el presidente de ASSE, con el doctor Leonardo Cipriani, para llevar adelante un programa serio, profundo y a largo plazo, a los efectos de dar a los adictos una ruta de escape. Si no tenemos una política de adicciones en cárceles, no hay rehabilitación posible. En las cárceles hay drogas y, si la droga es mala en todos lados, en situación de encierro es mucho peor.

                Como señalara el ministro, desde el 1º de marzo a la fecha tuvimos nueve homicidios, sin duda, todos muy lamentables, pero no se dieron por grandes peleas ni motines, sino por situaciones puntuales.          Junto al director Mendoza y su equipo concurrimos en cada caso a la unidad correspondiente. Constatamos de primera mano que los casos se llevaron adelante por gente que había consumido algún tipo de droga o que tenía problemas de salud mental, lo que debemos tratar. Es por esto que con ASSE también estamos trabajando para que Salud Mental comience a trabajar en conjunto con el INR. Tenemos cientos de presos con serios problemas mentales que debemos tratar con seriedad y responsabilidad. No podemos tener en cárceles a personas que tienen enfermedades psiquiátricas sin una atención acorde.

                Como sabemos que no podemos solos con este drama y que lo que pasa adentro repercute afuera, nos hemos reunido con el ministro de Desarrollo Social, el profesor Pablo Bartol, para que el Mides ingrese a las cárceles para poder abarcar a la familia en su totalidad, tanto a quienes están adentro, como a quienes están afuera y que las políticas sociales sean una sola. Estamos convencidos de que esta tarea que venimos desarrollando con el Mides hará una diferencia sustancial.

                Debemos trabajar todos en conjunto, desde todos los ámbitos del Estado y así lograr que nuestro sistema penitenciario tenga un cambio en la forma de abordarlo.

SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR.- Obviamente, soy nuevo como ministro y viejo como legislador. Por lo tanto, sé que no puedo ser extremadamente tedioso en la exposición.

                Queríamos dar cuenta de este estado de situación que, por supuesto, no se agota en esto. Es imposible que pretendamos agotarlo en esto, porque han quedado cientos de cosas malas sin mencionar y cientos de cosas buenas que quizás puedan mencionarse.

                Queremos expresar que esta situación impacta a todos los uruguayos; absolutamente a todos los uruguayos. No participamos de ese concepto de ajenidad: "Ahí están los presos; que suceda con ellos lo que sea". Lamentablemente, esa es una concepción que siempre termina resquebrajando aún más el tejido social de todos los uruguayos

                Estamos hablando de doce mil personas privadas de libertad y de mucha más gente que conforma las familias de esos presos, y que también tiene algún grado de interacción en la sociedad.

                Aspiramos a transitar una ruta en la línea de la reconstrucción edilicia, de políticas sociales, de políticas educativas, de políticas laborales entre los presos, de políticas de control de adicciones y de salud mental, como se ha expresado. Porque también hay que señalar que en algún módulo del Comcar vimos personas derivadas de ASSE, del Vilardebó, que están alojadas allí, lo que significa toda una problemática de funcionamiento.

                Voy a hacer solo un resumen de lo que vamos a denominar Plan Dignidad Carcelaria 2020-2025, porque daría para explayarnos muchísimo tiempo.

                Vamos a procurar la reparación del cien por ciento de las plazas que se encuentran destruidas. Para esto vamos a reacondicionar el Módulo 1 del Comcar, con capacidad para cuatrocientas personas privadas de libertad.  Repito: no estamos hablando de incrementar la población carcelaria, sino que estamos apuntando a su redistribución para que ello nos permita un mejor manejo de una realidad carcelaria. La infraestructura ya está totalmente colmada; no hay más capacidad para alojar presos y como ya está esa estructura edilicia pensamos reparar la cáscara exterior, que fue vandalizada en su momento. También vamos a ampliar la cárcel de Salto para que tenga efectivamente cuatrocientas plazas.

                Vamos a eliminar ‑este es un objetivo presupuestal‑ las cuatro cárceles que aún están en las Jefaturas de Policía: Artigas, Tacuarembó, Flores y Treinta y Tres. Si les cuento lo que hay en la Jefatura de Policía de Artigas dirán: "El ministro no está bien". Cuando me mostraron la foto dije: "Esto es imposible". Hay cuchetas de cuatro pisos; con toda franqueza, repito, en la cárcel de Artigas hay cuchetas de cuatro pisos. Creo que si alguien se cae desde la cuarta parrilla es muy probable que no le vaya muy bien. Hoy tenemos esa realidad en la cárcel de Artigas, que está en la propia Jefatura de Policía, como también hay cárceles en las Jefaturas de Policía de Tacuarembó, de Flores y de Treinta y Tres. La cárcel de Treinta y Tres, realmente, está fuera de concurso por el deterioro de las condiciones edilicias.

                Es necesario, para mitigar los impactos de la violencia, instalar sistemas de videovigilancia exterior‑ por supuesto, con las precauciones del caso, para preservar también la intimidad de las propias personas privadas de libertad‑ en las principales cárceles del país; son fundamentales para controlar. Lo que hay, o lo que había, fue comido por los ratones; se comieron hasta los cables; por otro lado, parte de las propias cámaras fueron vandalizadas.

                Tenemos la idea ‑en esto se podrá coincidir‑ de ir a un modelo de cárceles chicas o medianas, en una sola planta, con capacidad máxima para 350 personas, y en esta línea, como ya lo ha expresado el presidente de la República en su programa de gobierno, estamos aterrizándola a través del estudio de un proyecto de cárcel  que cuente con la capacidad de alojamiento mencionada y que sea de máxima seguridad, con todo lo que significa una cárcel de máxima seguridad, sabiendo que es necesaria para personas privadas de libertad por delitos gravísimos y, básica y fundamentalmente, penadas por narcotráfico, para evitar que luego se conviertan en instructores, en profesores de la universidad del delito, como lamentablemente ocurre. Tenemos algunas ideas; obviamente, no puedo decir con certeza que eso se vaya a construir ni podría establecer los costos. Podemos tener alguna idea; en el propio penal de Libertad hay una extensión de más de 300 hectáreas, separada del penal; allí podría ubicarse perfectamente, pero no quiero que esto se tome como algo definitivo porque obviamente dependerá de las planificaciones correspondientes, de cómo se lleve adelante una iniciativa de estas características. Simplemente lo anuncio porque es un enunciado programático que hoy ratifico y seguramente estará contemplado en la próxima versión presupuestal.

                Como ya se dijo acá, vamos a hacer un esfuerzo enorme para aumentar la cantidad de horas de primaria y de secundaria, para aumentar el número de docentes y de aulas, en virtud de que hoy en todas las unidades hay alrededor de 3.900 personas privadas de libertad que están estudiando, y esto es muy bueno. Creo que hay que hacer un enorme esfuerzo para estimular este camino a fin de que estas personas se puedan incorporar a la normalidad, porque si no nunca podrán vencer el circuito maléfico, atrapante y terminal del delito, algo que los presentes conocen. Ya se anotaron 5.400 personas para cursar primaria, secundaria y universidad.

                Vamos a renovar los convenios con Inefop, con el Ministerio de Educación y Cultura, con el Programa Aprender Siempre, con UTU y con  Organizaciones No Gubernamentales, y también nos parece absolutamente fundamental la presencia del Ministerio de Desarrollo Social. Asimismo, creemos que puede ser muy útil  ‑lo conversaremos con detenimiento cuando les parezca conveniente con la comisión en su conjunto o con delegados que la representen‑ que organizaciones religiosas puedan ayudar en esta materia. Personalmente, estoy profundamente convencido de que tienen el brazo más largo que el Estado para llegar a más gente, que tienen más posibilidades a dar una visión humanista al tema de cárceles, porque de no ser así no va a ser posible la contención y la rehabilitación, y este para nosotros es uno de los objetivos fundamentales. Algo insinuó el director González en cuanto a impulsar un nuevo proyecto de polo industrial en el Comcar; cuando uno lo recorre cae en la cuenta de que tiene cosas, en la medida en que se puedan profundizar, de alto valor.

                Habrá que analizar algunas situaciones que no son las que nosotros queremos, que no coinciden exactamente con nuestra forma de administrar; de todas maneras, nos parece que el aprendizaje de oficios y la provisión de mano de obra podría conformar una respuesta, ya que obtendrían de ese aprendizaje y su aplicación una retribución que pasaría a formar parte del peculio de esa persona privada de libertad, porque hemos visto ‑como han visto seguramente muchos de los presentes en esta Comisión‑ cómo cuando recuperan la libertad se van caminando con lo puesto, sin un peso para tomar un ómnibus y con muchísimas dificultades a cuestas.

                Nos parece que esta puede ser una salida laboral, que este puede ser un camino,  como también el estudio, y por eso es fundamental contar con una capacitación, con una experiencia que a la persona le sirva para cuando recupere su libertad.

                El proyecto chacras cárcel tiene que pasar del voluntarismo; tiene que llegarse a la concreción de una transformación radical de muchas de nuestras chacras departamentales y constituirse así en una posibilidad de trabajo para cientos de personas privadas de libertad.  Los señores senadores Bonomi y Carrera saben perfectamente, como yo ‑capaz mejor que yo por la experiencia acumulada que tienen‑, de la enorme cantidad de padrones que posee el Ministerio del Interior, que configuran una propiedad inmobiliaria de notable valía, que debemos aprovechar. En todo el territorio nacional estamos censando más de mil cuatrocientos padrones de distintas dimensiones, cuya ocupación vamos a tener que analizar, porque creemos que con ellos pueden hacerse muchas obras importantes.

                También quiero decir que por primera vez vamos a desarrollar un programa referido a las adicciones que ataque en profundidad el tema dentro y fuera de las cárceles porque hay miles de muchachos o de personas que quieren rehabilitarse y si sus padres o sus familias no tienen plata, no pueden hacerlo. Los que trabajamos en la actividad política lo sabemos perfectamente bien, porque hemos hablado con muchísima gente que nos dice: "¿Y? Yo soy adicto a tal cosa. ¿Tiene alguna respuesta para mí?". Imagínense lo que es ese problema dentro de las cárceles, donde las peleas son por las pastillas, donde los dramas son por las pastillas, donde, a veces, la población carcelaria necesita ser dormida mediante ¿barbitúricos, se dice?

                (Diálogos)

——Bueno, psicofármacos; perdóneseme el término que utilicé porque no sé si aplica. La realidad es que se necesitan para aplacarla, porque hay un alta adicción, lo que provoca una suerte de conflictividad tremenda, y empiezan las deudas que no se cobran y los chantajes hacia fuera de los centros carcelarios. Los legisladores Camy y Mesa pueden corroborar lo que digo; pueden averiguar perfectamente en el Juzgado Letrado de Libertad que la inmensa mayoría de las denuncias penales son por extorsión, muchas de ellas desde dentro hacia afuera, hacia los familiares. Esta es una realidad que también tenemos que enfrentar.

                Dicho programa de adicciones tiene que ser profundo. Acá dice "para una ruta de escape". Yo creo que debe ser una ruta de salida, porque las personas están privadas de libertad, pero, lamentablemente, también están presas de la droga. Tenemos que tratar estos problemas, conjuntamente con un plan de salud mental.

                No estoy revelando ninguna intimidad, pero hay cosas dramáticas. ¿Por qué no hay caños de agua en las cárceles? Porque pican el cemento y arrancan metro o metro y medio de plástico para hacer lanzas. A la punta atan una varilla con un trapo, la raspan sobre el hormigón para que adquiera filo y para ser usada después como defensa. Esa es la realidad; no hay vuelta de hoja. Cuando se hacen requisas se encuentran mil quinientas, pero después de un tiempo aparece la misma cantidad.   Como dije, pican el cemento, encuentran las varillas de hierro, las cortan, las liman y con un paciente trabajo de rasparlas contra el hormigón les dan filo. Estamos evaluando poner caños blandos que no les sirvan absolutamente de nada, para que no reclamen por agua que no se les provee, entre otras cosas, porque tienen mil salidas por los mil orificios de excavación que se hacen de los caños de agua.

                La explicación de por qué se enfrentan, en algunos casos, es tétrica: "Nos enfrentamos; era él o era yo". Y alguien le pregunta: "¿Ganaste vos?" "Sí; murió como un caballero". Es realmente doloroso; yo presencié este tipo de declaraciones. Esa es la realidad que hoy tenemos en nuestro sistema carcelario.

                Vamos a trabajar con el Ministerio de Desarrollo Social para que esté en las cárceles, para que las políticas sociales puedan ser integrales y se incorpore a la familia, la que termina siendo tan presa como el preso. Esta también es la contracara de la realidad que tenemos.

                Es fundamental potenciar el trabajo de la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado, porque la orfandad, la desprotección total y absoluta en que se encuentra la persona que recupera su libertad es el drama que la compele al fenómeno de la reincidencia y a un círculo maléfico e interminable de delito.

                En acuerdo con la Facultad de Medicina, con la ONG Nada crece a la sombra y con el Sindicato Médico del Uruguay, contando con la supervisión de ASSE, vamos a hacer exámenes de papanicolau a todas las mujeres privadas de libertad, que son 681. Seguramente, firmaremos ese convenio en los próximos días e intentaremos llevarlo adelante en cuatro meses, porque, realmente, el hecho de que no se les realicen estos exámenes muchas veces tiene derivaciones graves.

                No pretendemos dilatar más nuestra exposición. Pedimos disculpas si nos excedimos. Esta es la primera reunión, pero seguramente no será la última.

                Como se comprenderá tenemos una dura tarea por delante, un camino largo y complejo, un sistema carcelario que corregir y mejorar en cuanto a que deje de violar los derechos humanos de mucha gente, que rehabilite a sus presos y que les asegure que puedan salir mejor de como entraron. Y, con toda franqueza, siento, percibo que quien sale generalmente lo hace peor de lo que entra.

                Quizás debiera remontarme a mi condición de abogado en su momento, en Paysandú, cuando solía ir a la cárcel del departamento para atender los servicios jurídicos que prestaba, o todavía antes, siendo más joven, cuando acompañaba a mi padre en su condición de abogado y advertía esa necesidad que nos parece absolutamente fundamental.

                Esto es lo que les queríamos trasladar.

                Estamos convencidos de que tenemos que ingresar en este camino; no hay seguridad pública sin un sistema de justicia eficiente, pero tampoco la hay sin un sistema penitenciario eficiente que rehabilite. Por supuesto ‑ustedes lo saben‑, no tenemos una posición cándida ni voluntarista. No venimos acá a formular un discurso políticamente correcto; venimos a decirles lo que con absoluta honestidad tenemos pensado llevar adelante. Ustedes conocen nuestra visión, que no es la del abolicionismo penal, pero tampoco la de tolerar impávidamente que se violen los derechos humanos y que se nos afrente la dignidad nacional con cárceles que no son dignas de nuestro país.

SEÑOR DASTUGUE (Álvaro).- Saludamos y felicitamos a la delegación y a las autoridades del Ministerio del Interior que nos visitan en esta comisión en el día de hoy.

                En virtud del cambio de gobierno, consideramos más que necesario conocer de primera mano la situación de las cárceles de nuestro país. Obviamente teníamos información vertida por la prensa y por alguna visita que realizamos en su momento.

                Había traído unas cuantas preguntas, pero con la contundente exposición de las diferentes autoridades del Ministerio del Interior prácticamente ya fueron respondidas antes de que las formulara. Se abordaron temas como drogas, rehabilitación, construcción de cárceles, convenio con ASSE y Dinali; si bien no lo mencionaron sabemos que el porcentaje de adicción en las cárceles es alto.

                Asimismo fueron muy contundentes los proyectos mencionados como, por ejemplo, el trabajo, la educación y la reinserción.

                Por tanto, no quería dejar pasar la oportunidad para  felicitarlos y ponernos a sus órdenes ya que las preguntas que pensaba formular ya fueron respondidas.

SEÑOR BONOMI (Eduardo).- Damos la bienvenida a la delegación.

                Como tengo otros compromisos no puedo extenderme en mi exposición, pero quiero dejar dos constancias.

                En primer lugar, a la presentación le falta historia. Las cosas no son así: tienen una historia. Quizás el director Mendoza la conozca pero presentado así no es objetivo, para nada; hay que adjuntarle la historia. Luego lo discutiremos; además, en el día de mañana concurrirá el Comisionado Parlamentario Penitenciario.

                En segundo término, me resulta interesante la proyección de futuro. Creo que es ambiciosa; tiene muchas cosas importantes y buenas, pero necesita presupuesto y ojalá se consiga.

                Quiero dejar claro lo que dije en primer lugar: la presentación no es objetiva; le falta historia y cada cosa tiene que ser presentada en movimiento y no con una foto que, además, no es la foto de todo el sistema. Son veintiséis cárceles, y continuamente decimos que cuatro o cinco son las que tienen problemas, pero son una parte. Pero eso ya lo discutiremos.

SEÑOR NIFFOURI (Amin).- Saludo al ministro y a la delegación del Ministerio del Interior por la presentación de lo que se viene, que es fundamental, pero también hay un punto de partida. Luego discutiremos, como dijo el senador preopinante, la cronología.

                Entiendo que es bueno marcar un punto de partida a partir de un cambio de gobierno, luego de quince años de gobierno de una fuerza política. A partir de un cambio de gobierno hay que establecer un punto de partida: desde dónde se comienza.

                En todo este tiempo tratamos de recorrer el sistema carcelario, conocerlo de primera mano y no solamente a través de los informes escritos que se presentan, sino in situ. Visitamos varias cárceles del país, sobre todo la de Canelones, cuya situación la conocemos, y bien.  Hay buenos ejemplos y hay de los otros. Por ejemplo, en la recorrida por la cárcel de Canelones recuerdo a un preso que había instalado un taller y hacía cuchillos, y algunos fines de semana que tenía para ver su familia se quedaba porque tenía pedidos de cuchillos para entregar; quiere decir que no iba a ver a la familia porque trabajaba en la cárcel con ese proyecto. Luego preguntamos por él y creo que nos dijeron que había fallecido. Es de las historias lindas que suceden en la cárcel.

                También tenemos de las otras, como en algunos módulos de la cárcel de Canelones en los que la situación es complicada.

                No soy católico ni profeso ninguna religión, pero compartimos el trabajo que hacen en las cárceles las distintas iglesias. Recuerdo también haber colaborado con un pastor de Toledo para la construcción de un espacio de rezo  de las distintas religiones dentro de la cárcel de Canelones ‑no edificaron una iglesia‑, y fuimos a su inauguración. Y, como bien decía el ministro, se puede ver cómo llegan a las cárceles los actores, las distintas ONG, en este caso de la religión. ¡Bienvenida sea esa iniciativa si sirve para reinsertar a los privados de libertad!  Por supuesto, estamos convencidos de que hay que trabajar mucho más en lo que tiene que ver con la reinserción de los privados de libertad: cuando salen, no tienen a dónde ir. Eso sucede y hay que trabajar, y trabajar mucho.

                También es bueno analizar ‑y en su momento daremos el debate‑ qué hemos hecho para esa reinserción, porque no queremos el aumento de penas; queremos la reinserción de los privados de libertad, pero ¿qué hemos hecho para esa reinserción? Yo creo que ha sido insuficiente, y se tiene que hacer mucho más de lo que se ha hecho, y es por eso que queremos dejar la constancia.

                Además, creo que hay que trabajar en sintonía con la Colonia Berro donde están los menores infractores. También es algo bien interesante en lo que hay que trabajar en conjunto, porque ¡vaya si habrá que trabajar con los menores infractores, los distintos hogares que hay dentro de la Colonia Berro y las distintas realidades de esos hogares!

                Pero, ¡bienvenido sea todo lo que tiene que ver con este Plan de Dignidad Carcelaria 2020‑2025! Creo que es fundamental, así como lo que marcan las Reglas Nelson Mandela, que es la construcción de pequeñas cárceles. Estamos totalmente de acuerdo, ese es el camino, y sabemos que la única cárcel que se hizo nueva va totalmente a contrapelo de esas Reglas. Se va a invertir en una cárcel de máxima seguridad, ¡bienvenido sea! Creo que tendríamos que invertir en más de una, no solamente en la de máxima seguridad. Hay que potenciar todo lo que tiene que ver con las distintas chacras departamentales, teniendo en cuenta lo bien que funcionan. Así que saludamos a la delegación. Nos preocupa y nos ocupa el tema.

                Sé que a la gente le puede parecer un gasto de dinero y no una inversión, pero somos de los que estamos  convencidos de que hay que invertir mucho en cárceles, en reinsertar a la población carcelaria, porque el tiempo de prisión es determinado y después van a salir, y si queremos una mejor seguridad pública, hay que invertir en cárceles. A veces, en el simplismo de la gente, se entiende que no hay que hacerlo, pero nosotros estamos convencidos de que mucho hay que hacer en eso y nos ponemos a disposición del ministro para pelearle el presupuesto necesario y llevar adelante este Plan, que es ambicioso, pero entendemos que debe hacerse porque si criticábamos en su momento, desde la oposición, que no se habían hecho suficientes cosas, ahora, que somos gobierno, vamos a mantener el mismo discurso y a tener la vara en el mismo lugar, ya que entendemos que hay que hacerse cargo de la situación carcelaria.

SEÑOR ECHEVERRÍA CASANOVA (Diego).- Pienso que el Plan de Dignidad Carcelaria 2020‑2025 hace a una visión de esperanza de la recuperación de los reclusos, en la construcción de hábitos de trabajo, del autosustento. Destaco en eso la vocación de interacción con otras instituciones y pongo sobre la mesa también ‑probablemente esté en la agenda del gobierno‑ el rol fundamental de los gobiernos departamentales que, en definitiva, es donde repercuten los fenómenos extra e intracarcelarios, las familias y todo lo que sucede. Los gobiernos departamentales cumplen un rol de territorialidad y de conocimiento de algunas cuestiones que pueden sumar a esto.

                Simplemente queremos saludarlos y ponernos a las órdenes desde lo que esté a nuestro alcance.

SEÑOR CARRERA LEAL (Charles).- Quiero dejar constancia de que yo no voy a integrar esta Comisión: en mi lugar va a asumir una suplenta de nuestra lista, que es la señora Graciela Barrera, pero como la reunión se solicitó y se coordinó de apuro con el presidente, no tuvimos oportunidad de que hiciera el trámite de juramento y por eso es importante que esté hoy aquí presente. También creemos que es importante tener una mirada desde las víctimas del delito, y en ese sentido ella puede aportar mucho, ha recorrido y conoce el sistema.

                También queremos dejar la constancia de que estamos a la orden para trabajar. Acá hay que hacer políticas de Estado. Como ha dicho el ministro Bonomi, y compartimos, en el sistema penitenciario se ha trabajado mucho, y el ministro Larrañaga, en su momento, fue una persona que buscó consensos políticos, allá por 2010, haciendo aportes, como dijo él. Entonces, quiero rescatar eso también: hoy hay que buscar políticas de Estado. Nosotros conocemos la realidad del sistema penitenciario, hay un comisionado parlamentario que todos los años nos presenta informes. Teníamos un sistema que estaba en el CTI cuando llegamos; quizás hoy está en Cuidados Intermedios, pero tiene que salir, hay que sacarlo, y eso lo tenemos que hacer todos juntos. Me parece que es muy ambicioso el programa que presenta el ministro. Yo tengo la visión ‑nos vamos a ver en la Comisión de Seguridad y Convivencia: ahí sí voy a estar, nuestra intención es trabajar en políticas de Estado‑ de que es muy difícil rehabilitar cuando las personas tienen el problema de que tienen que estar habilitadas, porque el sistema penitenciario es el último eslabón. Entonces, uno ve situaciones tremendas, de personas que tienen dificultad hasta para hablar. Hay situaciones muy complejas.

                También me parece interesante lo que se ha dicho de que el Mides tiene que participar de las cárceles: hay que abrirlas para el Mides, para el Ministerio de Educación y Cultura, el de Salud Pública, todos tienen que estar. Así que, en ese sentido, desde aquí, vamos a estar y a apoyar la lucha por un presupuesto para el sistema penitenciario.

                Hay que trabajar mucho en los programas de educación, trabajo, estudio, problemas de adicciones, porque muchas veces, los problemas del afuera, para los que no se encuentra una solución, van para adentro con el problema de las adicciones y en ese sentido es que después tienen que trabajar los funcionarios penitenciarios.

                Después, hay que trabajar en el sistema de liberados.

                Queríamos dejar esa constancia, porque hoy me ven y después no me van a ver. No es que no le dé importancia al tema, sino que vamos a trabajar. Le he señalado en varias oportunidades al ministro que nuestra intención es trabajar en políticas de Estado en la materia y vamos a apoyar ese programa 2020‑2025 en lo que esté a nuestro alcance.

SEÑORA REISCH (Nibia).- En primer término, quiero saludar al señor ministro, al señor subsecretario, a todos los integrantes de la delegación. La verdad es que yo sabía que las condiciones de vida de las personas privadas de libertad eran adversas, pero no pensé que tanto.

                Soy representante por el departamento de Colonia, por supuesto que conozco la cárcel y, en su momento, cuando era edil departamental, trabajé en una Comisión a través de la cual lo que queríamos era rehabilitar presos. Entonces, la realidad que yo conozco no condice con lo que acabo de ver.

                Es un tema que me interesa, pero en el que recién estoy entrando. Y la verdad que es claro, no solo hablan las imágenes, sino también los datos: que haya casi un 15% de personas privadas de libertad, que duermen en el piso, suma mucho más aun que las propias imágenes que vimos. La realidad es innegable. Y me satisface cuando me encuentro con autoridades que están haciendo un esfuerzo para dar respuesta a todas aquellas personas privadas de libertad que quieren estudiar, para dar respuesta a aquellas personas privadas de libertad que quieren trabajar. Me parece muy bueno que se apunte al tema de las chacras y a que generen sus propios alimentos. Esto es hasta un reclamo de la población: que los presos trabajen y que sean proveedores de sus propios alimentos.

                Así que los aplaudo en eso y también en recorrer el camino ‑que no es fácil, pero es necesario‑ de rehabilitar a aquellos presos que tengan adicciones y así lo quieran.  |Este es un reclamo que hemos estado haciendo junto con las madres del Cerro. Hemos presentado un proyecto de voluntad anticipada para las personas que sufren adicciones. Hemos hablado con el comisionado parlamentario y compartimos la visión de que es necesario empezar a trabajar en este tema.

                También, lo felicito por abordar la grave problemática de la salud mental, que va a significar un avance muy importante. Me quedo muy conforme con las acciones que están planteando. No dudo que las autoridades anteriores hayan intentado hacer algo en algunos aspectos, pero aquí hay cosas que se están poniendo arriba de la mesa por primera vez. No solo están dando una respuesta para mejorar la calidad de vida a las personas privadas de libertad, sino también a sus familias y, fundamentalmente, a la  sociedad, ya que mucho de lo que han señalado es lo que la sociedad quiere y, lamentablemente, no se ha dado esa respuesta en los últimos períodos de gobierno.

                Solo me resta felicitarlos y decirles que desde mi lugar cuentan con todo mi apoyo. Me voy sumamente contenta por el contenido de lo expresado por ustedes.

SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR.- Quiero agradecer la presencia de ustedes en el ámbito de esta Comisión. Nosotros no queríamos abordar públicamente esto sin venir antes al Parlamento.

                Por supuesto, no planteamos nuestra visita como una instancia de debate, que bajo ningún punto de vista rehuimos, porque nos parece que forma parte del a, be, ce, de la vida política. No andamos tampoco por la vida esgrimiendo el debate como única herramienta política.

                El señor senador Eduardo Bonomi habló de que al relato le falta historia. Eso no se lo puedo dejar pasar. Le podrá faltar historia, pero le sobra presente y realidad. Lo que nosotros describimos no es un invento; es una realidad. Es un presente que se puede recorrer en cualquier momento y, por supuesto, no necesariamente debemos coincidir en la totalidad, porque las vertientes son distintas y tenemos diferentes enfoques. Lo que importa es el camino que recorramos para sacar al país adelante. Me parece que ese es el único objetivo central que tenemos todos los uruguayos.

                Quedamos a la orden de la Comisión y, obviamente, del Parlamento. Es innecesario hacer esta aclaración, porque ¡vaya si el Poder Ejecutivo y los Ministros nos debemos al Parlamento y a comparecer en él! Siempre estaremos aquí cada vez que lo demanden, como en esta ocasión, en la que hemos pedido venir porque nos parece importante recibir los aportes, las críticas y las desavenencias. Esto forma parte de la necesaria e imprescindible construcción de una voluntad nacional, que no tiene necesariamente que ser el reflejo de una parte de la vida, sino la confluencia de muchas visiones para mejorar ese futuro, que es absolutamente imperioso y que nos interpela, pues esto que está sucediendo nos golpea a todos los uruguayos. Todo nos impacta y nos afecta, por lo tanto, estamos dispuestos a debatir, a discutir, a confrontar,  con mayor o menor vehemencia, ya que forma parte de los estilos de cada uno. Lo hicimos cuando éramos oposición y lo haremos ahora en el mismo sentido de defensa desde la responsabilidad que tenemos; con aciertos o con errores, nos vamos a ocupar. Nuestra pelea es por hacer cosas y modificar este tipo de realidades para que podamos, aunque tengamos visiones parciales de la historia o poco discutibles en el presente, concertarlas en el futuro porque el país lo necesita.

SEÑOR BONOMI (Eduardo).- En cuanto a ese porcentaje de internos que duerme en el suelo, lo que falta de la historia es que ellos rompen las camas y queman los colchones. Lo que falta de la historia es qué hacen con los caños ‑no con los que mostraron, que es cierto‑ del water; y qué pasa con las aguas servidas. Falta en la historia. No voy a insistir más; lo vamos a conversar. ¿Qué parte de la historia falta? No se trata de que eso no pase, sino de plantear por qué pasa.

SEÑOR PRESIDENTE.- Esta es la primera sesión de esta Comisión, y hace una semana, el mismo día en que se constituyó, ingresó la nota del Ministerio del Interior solicitando ser recibido.

                El señor ministro ha contribuido a diseñar la hoja de ruta. Por supuesto, discutiremos aspectos anteriores, pero fundamentalmente, vamos a mirar hacia adelante. A partir de este plan de dignidad carcelaria, tengo expectativas de que haya consenso en eso.

                También, recogemos el guante a la apertura de una relación fluida. La tradición de esta Comisión en la legislatura pasada era dedicar un viernes por mes a participar de alguna visita carcelaria. Nos parece que hay un ámbito positivo y conjunto a futuro, que especialmente tendremos en cuenta cuando se trate el Presupuesto.

                Agradecemos al señor ministro y a quienes lo acompañan.

                Se levanta la sesión.

                (Es la hora 19 y 35)

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Montevideo, Uruguay. Poder Legislativo.