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N° 3257 - 17 DE MAYO DE 2005

REPÚBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY

DIARIO DE SESIONES

DE LA

CÁMARA DE REPRESENTANTES

PRIMER PERÍODO ORDINARIO DE LA XLVI LEGISLATURA

20ª  SESIÓN EXTRAORDINARIA

PRESIDEN LOS SEÑORES REPRESENTANTES MAESTRA NORA CASTRO Presidenta
Y CARLOS VARELA NESTIER 4to. Vicepresidente

ACTÚAN EN SECRETARÍA EL TITULAR DOCTOR MARTI DALGALARRONDO AÑÓN Y
EL PROSECRETARIO DOCTOR GUSTAVO SILVEIRA

 

 

 

 

Texto de la citación

 

Montevideo, 12 de mayo de 2005.

 

 

LA CÁMARA DE REPRESENTANTES se reunirá, en sesión extraordinaria, el próximo martes 17, a la hora 15, para realizar un homenaje al actor y director de teatro César Campodónico con motivo de su fallecimiento.

 

 

 

MARTI DALGALARRONDO     AÑÓN JOSÉ PEDRO MONTERO

S e c r e t a r i o s

S U M A R I O

1.- Asistencias y ausencias

2.- Asuntos entrados

VARIAS

3.- Comisión de Industria, Energía y Minería. (Autorización para reunirse simultáneamente con la Cámara)

ORDEN DEL DÍA

4.- Homenaje al actor y director de teatro César Campodónico con motivo de su fallecimiento.

— Manifestaciones de varios señores Representantes.

— Se resuelve que la Cámara se ponga de pie y guarde un minuto de silencio

1.-     Asistencias y ausencias.

Asisten los señores Representantes: Pablo Abdala, Washington Abdala, Álvaro Alonso, Pablo Álvarez, José Amorín, Roque Arregui, Miguel Asqueta Sóñora, Alfredo Asti, Manuel María Barreiro, Juan José Bentancor, Bertil Bentos, Daniel Bianchi, José Luis Blasina, Gustavo Borsari Brenna, Sergio Botana, Eduardo Brenta, Juan José Bruno, Diego Cánepa, José Carlos Cardoso, Julio Cardozo Ferreira, Federico Casaretto, Alberto Casas, Nora Castro, Hebert Clavijo, Mauricio Cusano, Richard Charamelo, Silvana Charlone, Guillermo Chifflet, Álvaro Delgado, David Doti Genta, Carlos Enciso Christiansen, Gustavo Espinosa, Sandra Etcheverry, Julio Fernández, Luis José Gallo Imperiale, Carlos Gamou, Jorge Gandini, Javier García, Daniel García Pintos, Nora Gauthier, Carlos González Álvarez, Rodrigo Goñi Romero, Gustavo Guarino, Tabaré Hackenbruch Legnani, Uberfil Hernández, Doreen Javier Ibarra, Pablo Iturralde Viñas, Liliám Kechichián, Omar Lafluf, Fernando Longo, Álvaro Lorenzo, Guido Machado, José Carlos Mahía, Ruben Martínez Huelmo, Carlos Mazzulo, Eloísa Moreira, Jorge Menéndez, Gonzalo Mujica, Gonzalo Novales, José Quintín Olano Llano, Jorge Orrico, Edgardo Ortuño, Ivonne Passada, Jorge Patrone, Daniela Payssé, Adriana Peña Hernández, Alberto Perdomo Gamarra, Aníbal Pereyra, Darío Pérez, Esteban Pérez, Mario Pérez, Pablo Pérez, Iván Posada, Jorge Pozzi, Rosa Quintana, Edgardo Rodríguez, Nelson Rodríguez Servetto, Gustavo Rombys, Luis Rosadilla, Javier Salsamendi, Víctor Semproni, Carlos Signorelli, Juan C. Souza, Héctor Tajam, Hermes Toledo, Mónica Travieso, Jaime Mario Trobo, Carlos Varela Nestier, Álvaro Vega, Homero Viera y Horacio Yanes.

Con licencia: Germán Cardoso, Roberto Conde, Óscar de los Santos, Juan José Domínguez, Ramón Fonticiella, Carlos Maseda, Daniel Peña, Enrique Pintado, Jorge Romero Cabrera y Julio C. Silveira.

Faltan con aviso: Beatriz Argimón, Luis A. Lacalle Pou y Daisy Tourné.

2.-     Asuntos entrados.

"Pliego Nº 19

INFORMES DE COMISIONES

La Comisión de Constitución, Códigos, Legislación General y Administración se expide sobre los siguientes proyectos de ley:

La Comisión de Educación y Cultura se expide sobre el proyecto de ley por el que se designa "Joaquina Leys de Beracochea (Quina)" la Plaza de Deportes de la ciudad de Rosario, departamento de Colonia. C/3895/004

La Comisión de Defensa Nacional se expide sobre el proyecto de ley por el que se designa "Artillería de Ejército Teniente Juan S. Walcalde", el Comando de Artillería de Ejército. C/3695/004

-     Se repartieron con fecha 12 de mayo

COMUNICACIONES GENERALES

Varios señores ciudadanos presentan nota relacionada con su situación como observadores de a bordo en buques de pesca y su condición de técnicos de muestreo y observadores científicos de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. C/26/005

-    A la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca

La Junta Departamental de Paysandú remite copia del texto de la exposición realizada por un señor Edil, relacionada con el cumplimiento de la reforma constitucional plebiscitada el día 30 de octubre de 2004. C/24/005

-     A la Comisión de Constitución, Códigos, Legislación General y Administración

La Junta Departamental de San José remite copia de la resolución, aprobada por dicho Cuerpo, acerca del cobro del peaje sobre la Ruta Nacional Nº 11. C/145/005

-    A la Comisión de Transporte, Comunicaciones y Obras Públicas

La Secretaría de la Presidencia de la República acusa recibo de la exposición realizada por el señor Representante Richard Charamelo, en sesión de 3 de mayo de 2005, referente al remate del campo de un productor agropecuario de la localidad de Nuevo Berlín, departamento de Río Negro. S/C

El Tribunal de Cuentas contesta el pedido de informes del señor Representante Pablo Abdala, acerca de las erogaciones ocasionadas en los actos de transmisión de mando y otros gastos relativos a seguridad y alojamiento de las delegaciones extranjeras. C/34/005

-     A sus antecedentes

PEDIDOS DE INFORMES

El señor Representante Jaime Mario Trobo solicita se curse un pedido de informes al Ministerio de Educación y Cultura, con destino al Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública, sobre los contribuyentes del Impuesto de Educación Primaria que se han acogido al régimen de facilidades de pago establecido por la Ley Nº 17.845, de 21 de octubre de 2004. C/157/005

-    Se cursó con fecha 12 de mayo

La Mesa da cuenta que, con fecha 12 de mayo de 2005, dictó las siguientes resoluciones:

3.-     Comisión de Industria, Energía y Minería. (Autorización para reunirse simultáneamente con la Cámara).

SEÑORA PRESIDENTA (Castro).- Habiendo número, está abierta la sesión.

(Es la hora 15 y 15)

——Dese cuenta de una moción de orden presentada por los señores Diputados Clavijo y Delgado.

(Se lee:)

"Mocionamos para que se autorice a la Comisión de Industria, Energía y Minería a seguir sesionando durante los minutos iniciales de la sesión extraordinaria de la Cámara de Representantes".

——Se va a votar.

(Se vota)

——Treinta y tres en treinta y cinco: AFIRMATIVA.

4.-     Homenaje al actor y director de teatro César Campodónico con motivo de su fallecimiento.

La Cámara de Representantes ha sido convocada para rendir homenaje al actor y director de teatro César Campodónico con motivo de su fallecimiento.

Queremos saludar y señalar la presencia en nuestro palco de invitados de la señora Stella Texeira, viuda del actor y director César Campodónico; de Silvia y Manón Campodónico, sus hermanas; de Matilde, Flavio, Juan Pablo y Gabriela Campodónico, sus hijos; de Adriana Pazo, su sobrina; de Álvaro Cerchiari, su yerno; de Verónica Loza, su nuera, y de María Luisa Barboza, "Chiquita", su hija de crianza.

Tiene la palabra la señora Diputada Kechichián.

SEÑORA KECHICHIÁN.- Señora Presidenta: el 10 de abril, abruptamente, la cultura uruguaya perdió a una de sus principales figuras. César "Chino" Campodónico, actor, director teatral, docente, había nacido el 7 de agosto de 1929; descendiente de catalanes e italianos, con una rama familiar aindiada que alguna vez lo llevó a decir que quizás tuvo la suerte de tener sangre indígena.

La vida de "Chino" estuvo estrechamente unida a la del teatro uruguayo, ese teatro uruguayo que vivió una historia tan rica como dramática.

Al promediar los años veinte, la crisis era enorme. Las salas de cine comenzaban a instalarse con la misma velocidad con que se cerraban las de teatro. A la crisis del 29 se suma la ocupación de la plaza artística montevideana por la farándula porteña, con Paquito Bustos, las revistas del Maipo, etcétera. En ese cuadro, el resurgimiento de nuestro teatro parecía un imposible, pero, como tantas cosas en nuestro país, el milagro se produjo. Dos hechos fundamentales pautarían el resurgimiento de nuestra actividad teatral: la consolidación de la Federación Uruguaya de Teatros Independientes y la creación de la Comedia Nacional, a cuya primera función en el recuperado Teatro Solís -había estado cerrado varios años por reparaciones- los montevideanos acudieron en la noche del 2 de octubre de 1947, en que se estrenó "El león ciego", de Ernesto Herrera.

En ese cuadro, a fines del invierno de 1949, en la antigua caballeriza de Zunino, en Mercedes y Carlos Roxlo, un sólido galpón pasó de guardar aromas de alfalfa y arreos de carruaje a albergar lo que se constituiría en la referencia ineludible del teatro uruguayo: la Institución Teatral El Galpón. Dos grupos, el de "La isla" -ex "La isla de los niños"-, que dirigía Atahualpa del Cioppo, y el de los integrantes del Teatro del Pueblo, fueron los que decidieron unirse para transformar aquel galpón en un teatro. Ahí, con sus jóvenes veinte años, ya estaba César Campodónico.

Dos largos años les llevó la ardua tarea de transformar la caballeriza en un teatro. Cuenta Campodónico, en su libro "El vestuario se apolilló", que no se dieron espacio ni para festejar la victoria en el mundial de Maracaná, y que cuando todo el mundo festejaba, ellos volvieron a la obra de refacción del teatro. No hay duda: solo la pasión explica el enorme sacrificio de ese grupo de artistas en esos años.

Por fin, el 4 de diciembre de 1951 se estrena la primera obra: "Héroes", de Bernard Shaw.

Campodónico había comenzado su carrera universitaria en derecho, de la cual se fue alejando a pasos agigantados, abandonándola e ingresando al Instituto de Profesores Artigas, del que fue su primer egresado en el área de Geografía. En 1956 fue becado para estudiar geografía en Italia, viaje que aprovechó para estudiar teatro en la Academia de Arte Dramático Silvio D'Amico, donde estudiaban figuras como Gian María Volonté.

Los años que van de 1950 a 1960 constituyeron la década de oro del teatro independiente. Campodónico comienza a dirigir. Se destacan "La tregua", de Benedetti, y "El tío Vania", de Chéjov, obra que dirige a sugerencia de Atahualpa, quien ya era un director consagrado y que propuso a ese joven Campodónico para la tarea. En 1968, dirige "Libertad, libertad", uno de los espectáculos emblemáticos de El Galpón; en 1973, "Las brujas de Salem", de Arthur Miller, y luego "La gotera", de Jacobo Langsner.

En el año 1963, Campodónico y ese grupo de artistas que habían fundado el teatro El Galpón encabezan una gran campaña para comprar una sala más grande. Lo logran con la ayuda de todo el pueblo uruguayo y compitiendo con un comerciante de la zona que quería instalar en el Grand Palace un supermercado. Pasan cuatro años antes de que se inaugure esa nueva sala sobre 18 de Julio, con un proyecto diseñado por los arquitectos Mariano Arana y Mario Spallanzani.

Campodónico dirige la obra que el 1º de setiembre de 1969 inaugura la nueva sala: "El señor Puntila y su criado Mati", de Bertolt Brecht, ante un público emocionado y una sala colmada.

En los años setenta obtiene una beca del gobierno francés y se va a París a trabajar en el Teatro Nacional Popular, que había creado Jean Vilar. Ahí lo invitan a formar una compañía con otra gente de habla hispana que vivía en París, pero él, claramente, dijo que ese no era su proyecto, que su proyecto era El Galpón. Realmente, él creía en ese proyecto, en el que estuvo desde el primer día y hasta su lamentable muerte.

Era un gran admirador de paisajes. Decía que nunca podía dejar su profesión de geógrafo e insistía en que las tres ciudades más hermosas que había visitado eran París, San Petersburgo y Granada.

En los años que siguieron, la situación del Uruguay se tornó cada vez más difícil. Desde los primeros años de la década de los setenta y hasta el momento en que la dictadura disuelve oficialmente la Institución Teatral El Galpón, el 13 de mayo de 1976, fueron años muy duros para el grupo y para el "Chino" y, a la vez, de una inmensa riqueza artística. En plena dictadura, se estrena "Heredarás el viento", y "Pluto", de Aristófanes. Campodónico es detenido junto a una docena de compañeros. A los pocos días fueron liberados, pero los continuos allanamientos y los controles sobre el elenco demostraban claramente que el objetivo del gobierno encabezado por Juan María Bordaberry era la desaparición del teatro. En 1976, Campodónico es detenido varios meses, junto a otros compañeros, en el Departamento 6 de la Jefatura de Policía. El 12 de marzo de 1976, "Chino" inicia su exilio, emprendiendo el camino hacia Buenos Aires. En esa mañana había estado dando clases en el liceo cuando le avisan que la policía, una vez más, había estado en su casa buscándolo. Finalmente, el 6 de mayo de 1976 la dictadura clausuró El Galpón, con un decreto firmado por Juan María Bordaberry. Ese día, las autoridades de la época se llevaron todo del teatro, inclusive el archivo que guardaba documentación sobre treinta años del teatro uruguayo.

No se puede decir que Campodónico eligiera un lugar adecuado para exiliarse, ya que el 24 de marzo de 1976 Videla tomaba el poder en Argentina. "Chino" contaba que, estando en su casa del barrio Palermo, se despertó una madrugada a causa de un tiroteo y a la mañana siguiente, cuando salía de su casa, encontró en un balcón de una casa vecina dos cuerpos colgados y sangrantes. Para Campodónico había llegado el momento de juntarse con sus compañeros que habían salido para distintos países y con los que se habían asilado en la Embajada de México en Uruguay.

Aquí vale recordar a esa maravillosa persona que fue el Embajador de México en Uruguay, el ya fallecido Vicente Muñiz, quien, jugándose la vida, sacó uno a uno a los integrantes de El Galpón y a otros uruguayos hacia México. Creo que Uruguay todavía le debe un merecido homenaje a Vicente Muñiz.

En México, el "Chino" retomó su vieja profesión de geógrafo y logró un lugar en el Instituto de Geografía que estaba en medio de la Ciudad Universitaria. Hizo un trabajo sobre el crecimiento de Acapulco, que lo obligaba a viajar los cuatrocientos kilómetros que separan a Acapulco de la ciudad de México para montar la obra "Prohibido Gardel", con sus compañeros de El Galpón. "Chino" recorrió, junto a sus compañeros, treinta y dos estados mexicanos. Con El Galpón, realizaron 2.500 funciones y trabajaron en lugares tan disímiles como el patio de una escuela, una plaza o un gran teatro. En 1982, montaron "Artigas, General del Pueblo".

La última gira que hicieron por México los llevó a San Luis Potosí, la Huasteca, Río Verde y Ciudad Valles. El respeto ganado por ese grupo de El Galpón todavía lo seguimos viendo. Puedo asegurar que, como Directora de Turismo de la Intendencia y haciendo campañas para promover a Uruguay en México, siempre terminábamos hablando de la impresionante imagen que ese teatro y esos uruguayos dejaron en ese país.

Llega a Buenos Aires junto con El Galpón para presentar "Artigas, General del Pueblo", como paso previo a su vuelta al Uruguay.

Antes de volver, "Chino" se entera de que a todos les habían dado permiso para retornar al Uruguay, menos a él. A último momento lo consigue, gracias a una fantástica gestión de Belela Herrera, hoy Subsecretaria de Relaciones Exteriores. El Coronel encargado de los permisos le dijo a Belela: "Tome a su Campodónico", y le dio el papel del permiso para ingresar al país.

"Chino" cuenta que su llegada a Montevideo fue algo indescriptible. Los que lo vivimos, los que estuvimos ahí, sabemos de la emoción contenida y de la inmensa recepción popular que tuvieron. Él cuenta que, aunque pareciera imposible, ahí también miraba los paisajes, con los que se reencontraba antes que con cualquier otra cosa. Ese mismo día solicitó visitar la sala de El Galpón y se sorprendió recordando aquel lugar que había ayudado a construir en el año 1969.

A fines de 1984, junto a Atahualpa del Cioppo y Ruben Yañez, se reúne con el Presidente electo, Julio María Sanguinetti, quien les prometió la devolución del teatro, promesa que cumplió. Así, el 11 de mayo de 1985, nueve años después de la última función, vuelve a actuar El Galpón en su ciudad y en su país.

En 1985 dirige "Voces de amor y lucha", "Artigas, General del Pueblo", "Las brasas de la tierra", de Juan Rulfo; en 1988, "Rasga Coraçao", de Viana Filho; en 1990, "Voces en el umbral", de Rascón; en 1992, "El vendedor de reliquias", de Mauricio Rosencof, y "Memorias del fuego", de Eduardo Galeano; en 1993, "La divina Delfa", de Roberto Puceiro; en 1995, "El lazarillo de Tormes"; en 1996, estrena su propia pieza teatral, "Un cielo de diamantes". Últimamente, vimos "Las cartas que no llegaron", de Rosencof, y "Vacas gordas", de Estela Golovchenko. Al momento de su muerte, ensayaba una versión de "Edipo", de Sófocles, con elenco de El Galpón.

Creo que este es un merecidísimo homenaje a alguien que supo dedicar su vida entera al teatro, trasmitir enorme pasión por lo que hacía, poseer una inmensa sensibilidad que no lo hizo mirar para el costado en los momentos más duros de nuestra historia y le permitió volcar con generosidad su enorme talento a los más jóvenes. Muchísimo le debe el teatro a la figura de César "Chino" Campodónico. Seguramente ya tiene un lugar en el recuerdo de miles, junto a Atahualpa del Cioppo, su amigo.

Saludamos de corazón a Stella, a sus hijos, a su familia y a todos sus compañeros de El Galpón, institución cultural de la que nos sentimos profundamente orgullosos.

Muchas gracias.

SEÑORA PRESIDENTA (Castro).- La Presidencia quiere saludar la presencia en la barra de figuras, actores y actrices, no solo del teatro El Galpón, sino del teatro nacional, participantes, trabajadores de la cultura nacional y autoridades de la institución SODRE.

Tiene la palabra el señor Diputado Orrico.

SEÑOR ORRICO.- Señora Presidenta: después de la brillante exposición de la compañera Diputada Kechichián, voy a tratar de dar, sobre todo, algunos recuerdos personales de la figura del querido "Chino" Campodónico.

En 1984 yo era un muy joven abogado a quien, a su vez, con mucha careta, se le había dado por actuar. Entonces, en mi condición mixta de trabajador del teatro independiente -por decirlo de alguna manera- y de abogado, en determinado momento apareció en mi estudio el doctor Andrés Castillo acompañado del "Chino" Campodónico. Y ahí fue que lo conocí.

Resulta que un tiempo antes, con el doctor Andrés Castillo -otro grande del teatro nacional, que murió hace muy poco-, habíamos tenido la quijotada de hacer un escrito a las autoridades de la época solicitando la restitución del teatro El Galpón a sus legítimos dueños. Pero con el teatro El Galpón pasó lo que pasa siempre en las dictaduras, aquello de: "cuando yo escucho la palabra cultura, echo la mano al revólver". Y El Galpón fue uno de los grandes perseguidos por la dictadura. Naturalmente, aquellas gestiones fueron infructuosas, y hubo que esperar un tiempo para que El Galpón volviera a sus legítimos dueños.

Para mí, aquel instante, cuando me presentaron a Campodónico, fue como si me hubiesen presentado a alguien superior, porque quienes habíamos quedado en el Uruguay durante la dictadura recibíamos noticias del exterior; y es bueno que sepan quienes en aquellos años estaban en México que para nosotros, que estábamos aquí, "Artigas, General del Pueblo", aunque no la pudiéramos ver, también se transformó en un símbolo de nuestra resistencia. Sabíamos que había compatriotas que, haciendo teatro, recordaban al mundo que en este país, que tanto queremos, había una dictadura. Y lo hacían apelando no a otra cosa que a lo más profundo de nuestra historia: la figura del General Artigas.

Como se ha dicho aquí, Campodónico fue el primer egresado del Instituto de Profesores Artigas en Geografía. Ya de por sí eso hubiera sido un mérito, pero, por sobre todas las cosas, fue un hombre de teatro, en el amplio y mejor sentido de la expresión.

El teatro en el Uruguay es un milagro porque es muy poca la cantidad de gente que vive en el país, y es un milagro porque es mínimo el apoyo que recibe. Muchas veces, a lo largo de la historia, sobre todo la del teatro independiente, más que apoyo ha recibido "desapoyos". ¡Ojalá que en un tiempo próximo y cercano esta situación empiece a corregirse! Hasta ahora la historia del teatro en el Uruguay ha sido la historia del sacrificio. Quizás por eso -dicen algunos- el teatro uruguayo es de tal jerarquía y de tal calidad, porque siempre es una lucha contra los molinos de viento.

Aquellos jóvenes que fundaron el teatro El Galpón en 1949, en un galpón ubicado en el centro de Montevideo, en el barrio del Cordón, hicieron esta obra enorme que es el actual teatro El Galpón. No se puede hacer la historia de la cultura en el Uruguay sin referirse a estos años del teatro El Galpón. Y, naturalmente, no se puede hacer la historia de El Galpón sin recordar a Atahualpa del Cioppo o al "Chino" Campodónico.

En 1973, cuando Uruguay cae definitivamente bajo las garras de la dictadura -esto venía de antes-, El Galpón, bajo la dirección de César Campodónico, estaba dando "Las brujas de Salem". Naturalmente, otras brujas nos rondaban y otras hogueras se encendían. Pero ahí Campodónico, tal vez superando la congoja de los uruguayos -por lo menos, de muchos de nosotros-, la congoja de los militantes culturales uruguayos ante aquello que se venía y que parecía irrefrenable, supo sacar uno de los espectáculos más importantes que la historia del teatro uruguayo recuerde.

Acá es bueno meditar sobre un director de teatro que supo hacer obras tan dispares como "Libertad, libertad", que era una acumulación de escenas o de actos -no sé cómo llamarle-, y aquello tan compacto y tan terrible como "Las brujas de Salem". No en balde esta obra de El Galpón de 1973 quedó como un símbolo.

Campodónico dirigió obras de todo tipo de autores: Molière, Chéjov, Brecht, Elina Berro, Arthur Miller, Jacobo Langsner, Albee, y tantos otros.

En 1969 tuvo el honor -creo que para él fue un gran honor- de inaugurar algo que fue un sueño fantástico que se hacía realidad: el teatro El Galpón pasaba a estar en la avenida 18 de Julio, en el viejo edificio del cine Grand Palace. Allí dirigió "El señor Puntila y su criado Mati", y no en balde en 1995, cuando se inauguró la Sala Atahualpa, Campodónico puso en escena "El día en que el río Jordán pasó por La Teja", de Sarlos.

Campodónico alguna vez actuó, pero esencialmente fue un director, que supo jerarquizar los textos y conseguir trabajo de grupo con una destacada unidad conceptual.

Recién decíamos que bastaba recordar la puesta en escena de "Las brujas de Salem", pero, sobre todo, tuvo un amor esencial hacia el teatro.

Recuerdo que un domingo en que no estaba en Montevideo, la voz acongojada de Marcos, en horas de la mañana me llamó para decirme que había muerto Campodónico. Es de esas cosas que a uno lo paralizan, y creo que el silencio nos unió por un instante. Fue una cosa súbita; tal vez, mejor para él, pero muy terrible para nosotros.

Yo quiero recordar a Campodónico diciendo aquí que ha muerto un hombre de teatro y que hasta sus últimos instantes pensó en el teatro, pues no en balde estaba preparando la puesta en escena de "Edipo", de Sófocles.

En "Libertad, libertad", acerca del hombre de teatro, se decía que quien fuera capaz de dejar la vida en las tablas, ese es un hombre de teatro.

¡Gracias, "Chino", y hasta siempre!

SEÑORA PRESIDENTA (Castro).- Tiene la palabra el señor Diputado Charamelo.

SEÑOR CHARAMELO.- Señora Presidenta, señores Diputados: para nosotros, para el Partido Nacional, es un honor hacer referencia a un artista que, como tantos, ha enriquecido nuestra cultura y ha determinado que nuestro pequeño país sea considerado un grande entre los grandes -si los hay- debido al trabajo que muchos han hecho; y en este campo, César Campodónico lo ha realizado de tan buena forma.

César nació en Montevideo el 7 de agosto de 1929. Se casó con la actriz Stella Texeira. Fue actor, director teatral y docente. Realizó estudios teatrales en Teatro del Pueblo entre 1947 y 1949, y en Uruguay, Italia y Francia. En 1949 fue cofundador del teatro El Galpón e integró su elenco, inclusive durante su exilio en México. Estudió en la Accademia d'Arte Drammatica Silvio D'Amico, de Roma, entre 1955 y 1956. Dirigió elencos en Colombia y en Brasil y realizó giras por América Latina y por Europa.

En 1964 se vinculó con el Théâtre National Populaire de Francia, y estudió en la Sorbona; también estudió un año con Giorgio Strehler. Fue docente graduado en Ciencias Geográficas en Montevideo.

En 1976 se exilió en Buenos Aires y un año después en México, donde permaneció hasta 1984. En el país azteca desarrolló su creatividad con nuevas posibilidades y diversos entornos ante una realidad que lo conmocionó.

Con El Galpón desarrolló una amplia labor, llevando el teatro a los treinta y dos estados mexicanos. Formó parte de la dirección de El Galpón durante muchos años y dio clases en la escuela de la institución, como así también en varios países de América. Fue docente en la cátedra de Geografía Humana y Económica en el Instituto Magisterial Superior desde fines de la década del sesenta hasta 1973, cuando fue destituido.

En los últimos años, al dejar la docencia, comenzó a trabajar en investigación teatral para documentarla, como lo hizo con el libro que apareció en 1999, "El vestuario se apolilló", una historia del teatro El Galpón.

En dramaturgia dirigió "Un cielo de diamantes", en 1966. De 1957 a 1960 dirigió varias obras, entre las que se encuentran "Mano larga", de Labiche, y "Humulus el mudo", de Anouilh, en el Liceo Francés; "Crítica a la escuela de las mujeres", de Moliére; "No se juega con el amor", de Alfred de Musset; "El médico a palos", de Molière; "La tregua", de Benedetti y Rubén Deugenio, y "El tío Vania", de Chéjov. En 1993 dirigió "La divina Delfa", de Roberto Puceiro, y en 1995 adaptó y dirigió "El lazarillo de Tormes", "El día que el río Jordán pasó por La Teja", de Eduardo Sarlos. En 1997 dirigió "Decadencia", de Steven Berkoff; en 1999, "Los veraneantes", de Gorki. De 2000 a 2004 dirigió "Juan Gabriel Borkman", de Ibsen, en el teatro La Candela; "Nosotros, los héroes", de Jean Luc Lagarce; en El Galpón, "Las cartas que no llegaron", de Mauricio Rosencof, y "Vacas gordas", de Estela Golovchenko.

Recibió distinciones de los críticos uruguayos, la Orden al Mérito de la Alcaldía de Bogotá, la medalla "Mi vida en el teatro", en México, y la Orden de las Artes y las Letras del Gobierno de Francia. Con sus espectáculos recorrió treinta países de América y de Europa.

En el campo de la geografía, después de un largo período en la docencia, realizó trabajos de investigación, entre ellos, "El crecimiento de Acapulco", en colaboración con Wilson Fernández. Además, recibió el premio de la Asociación de Economistas Guerrenses de México.

En los últimos años dirigió un equipo que realizó un estudio integral de la cuenca del arroyo Pantanoso de Montevideo.

Es decir que también en el exilio en México, de 1977 a 1984, como tantos otros uruguayos que en ese momento engrandecían a nuestro país, realizó innumerables trabajos. Por eso, en 1977 hizo una obra, "Viaje en globo", que fue una creación colectiva para títeres. En 1978 dirigió "Prohibido Gardel", de Pedro Orgambide; en 1979, "Historia de una libertad"; en 1980, "Voces de amor y lucha"; en 1981, "Puro cuento"; en 1982, "¡Ah, la ciencia!", de Rascón y Kipphardt. A su vez, en 1980, en El Salvador, dirigió "La segunda mano de Dios por 'Sol del Río 32'", de Roque Dalton, y en 1983, en Colombia, "¿Quién le teme a Virginia Woolf", de Albee.

De regreso, ya a la salida de la dictadura, trabajó incansablemente y es por eso que se lo recuerda en estos días como una persona que, como pocas, impulsó al teatro nacional.

Falleció el 10 de abril de 2005. Junto a otros, como Luis Charamelo, lograron engrandecer al teatro nacional. Por ello, nuestro Partido y nuestro sector quieren resaltar la importancia que tiene César Campodónico por los logros y por enaltecer, tanto aquí como en el exterior, nuestra cultura y nuestros artistas, que siempre son postergados y los eternos olvidados.

Por este motivo, nosotros, en este día rendimos un sincero homenaje diciendo que ojalá el teatro uruguayo tenga el apoyo que merece, porque en él está la cultura de nuestro país.

Muchas gracias.

SEÑORA PRESIDENTA (Castro).- La Mesa quiere saludar la presencia en la barra baja de un grupo de estudiantes del Liceo Nº 18. ¡Bienvenidos!

Tiene la palabra el señor Diputado Blasina.

SEÑOR BLASINA.- Compañera Stella, familiares, amigos y compañeros de El Galpón: hoy estamos realizando en esta Cámara un merecido homenaje y recordando a quien fuera una figura que ya exaltaron quienes me precedieron en el uso de la palabra, en lo que tiene que ver, fundamentalmente, con su aporte artístico al teatro uruguayo, como actor y como autor.

Quiero hacer una referencia, breve pero muy especial, al pasaje del "Chino" por el exilio, que compartimos durante seis años en la ciudad de México. El "Chino" y El Galpón eran portadores no solo de un acervo artístico que en esos tiempos diversificaron por distintos lugares del mundo, sino -en México y en todos esos lugares- del santo y seña que siempre acompañaba la actividad que desarrollábamos desde el exilio, estuviéramos en el país que fuera: la lucha por la recuperación democrática y la libertad de los presos en el Uruguay. Ello nos encontró muchas veces juntos, desarrollando actividades de la más diversa naturaleza que, por cierto, tuvieron una incidencia -no fundamental, pero incidencia al fin- tal vez hasta ahora no justamente reconocida en lo que fue la lucha central por la recuperación de la democracia del país.

Sin conocer de cerca su carrera teatral como actor y como autor, tengo recuerdos realmente imborrables. Uno de ellos ya ha sido referido y está signado por el estreno en México de "Artigas, General del Pueblo". Es muy difícil, muy difícil -hasta ahora me ha resultado tremendamente dificultoso- trasmitir a quienes no vivieron ese momento el significado que tuvo. El "Chino" fue protagonista en ese momento, junto al también inolvidable Atahualpa del Cioppo -director de esa obra junto a Ruben Yáñez-, a otro compañero muy querido que lamentablemente perdimos, Humboldt Ribeiro, y a tantos otros que luego de volver al país, por distintas razones y actividades, no vemos ahora con la misma frecuencia que cuando estábamos en el exilio. Pero creo que todos conservamos esa especie de hilo invisible que nos une, por todo ese esfuerzo realizado de contribución con nuestros compatriotas, con los que habían quedado en el país.

No tengo ningún tipo de dudas de que las tareas propias del exilio y de El Galpón, al mismo tiempo que diseminaron cultura por todo el mundo, prestigiaron al Uruguay. Entre otras cosas, el Uruguay fue y es respetado por cómo se comportaron nuestros compatriotas en el exilio, y El Galpón, llegando a distintos lugares del mundo, es un buen ejemplo de ello.

También se recordaba aquí a una figura inolvidable, que no era uruguaya, sino mexicana. Me refiero al Embajador de México en Uruguay, don Vicente Muñiz, a quien trataremos de resarcir por lo que no hemos hecho hasta ahora con un homenaje que estamos organizando para el mes próximo, en forma simultánea, en Montevideo y en México. En aquellos momentos tan difíciles, Vicente Muñiz protagonizó una de las expresiones más altas de solidaridad con la lucha del pueblo uruguayo. Lo hizo jugándose él mismo, muchas veces, no solamente su cargo de Embajador, sino algunas cosas más.

Todo lo que acabo de mencionar y mucho más nos unió durante esos años y quedará permanentemente en el recuerdo. El "Chino", que fue protagonista de todas esas instancias, permanecerá en nuestro recuerdo, como también todos aquellos momentos que vivimos juntos. Por eso, reitero, saludo emocionado a la compañera Stella, a sus familiares y amigos y a los queridos compañeros del teatro El Galpón.

SEÑORA PRESIDENTA (Castro).- Tiene la palabra el señor Diputado Posada.

SEÑOR POSADA.- Señora Presidenta: queremos sumar nuestra voz a este justo y merecido homenaje a un hombre de la cultura uruguaya que, por cierto, a lo largo de su vida se constituyó en uno de los referentes ineludibles dirigiendo teatro independiente y, además, siendo uno de los pilares en cuanto a dirección, de la institución señera del teatro independiente: El Galpón. Junto con Atahualpa del Cioppo y Ruben Yáñez, César Campodónico formaba parte de esa trilogía de directores con los que uno identificaba el teatro El Galpón.

A lo largo de su vida, y en particular en el período de la dictadura que vivió este país, le cupo una tarea particularmente difícil, al tratar de mantener la cohesión de la compañía de El Galpón en el exilio mexicano, dando muestras de que la cultura uruguaya, a pesar de esa larga noche, se mantenía todavía firme para tratar de recuperar las libertades perdidas.

Si nos retrotraemos a lo que fue la vida en nuestro país durante esos años, hay que recordar que el movimiento cultural uruguayo, y particularmente el teatro, fue uno de los objetivos de represión que manifiestamente caracterizó a esa época difícil para la vida de todos los uruguayos, porque la cultura constituye uno de los factores de identidad que genera esa aproximación a todo el tema de lo libertario y de la conciencia social, que son parte de la formación de los individuos. Por eso, con estas pocas palabras queremos testimoniar nuestro homenaje a este gran realizador que fue César Campodónico.

SEÑORA PRESIDENTA (Castro).- Tiene la palabra el señor Diputado Rosadilla.

SEÑOR ROSADILLA.- Señora Presidenta: en nombre de nuestro sector político, el Espacio 609, queremos expresar nuestra adhesión total a este homenaje, tan merecido, que la Cámara de Representantes está realizando al actor y director teatral César Campodónico.

Debo decir que no conocí a quien hoy homenajeamos, y no recuerdo si en mi vida he ingresado más de quince veces a una sala teatral. Lamentablemente, es así, y es un gran déficit. Pero una de las veces en que tuve la dicha de entrar fue para ver "Artigas, General del Pueblo". Me gustan mucho los gurises, tengo seis y junto unos cuantos más por ahí, y muchas veces he pensado: ¡qué curso condensado de historia podríamos dar a los gurises de nuestra patria simplemente reiterando esta obra aquí y allá, en esta escuela y en aquel pueblo, en esta villa y en aquel barrio!

(Ocupa la Presidencia el señor Representante Varela Nestier)

——Para quien no conoce a una persona -no quiero hacer un curso de decir cosas que no viví directamente; los compañeros que me antecedieron han relatado una historia- es muy difícil expresarse, pero al conocer su historia la puede imaginar, por lo cual acompañamos todas las palabras que aquí se han dicho. Decimos solamente que en este homenaje al actor y director teatral, queremos poner la inflexión del homenaje al compañero, al resistente, al organizador, al creador, al sembrador, al constructor, al que no debe faltarnos nunca y al que debe estar en todas las trincheras. ¡Vaya si aprecio esa trinchera cultural en la defensa de los derechos, de la dignidad, de la promoción humana!

Era lo que queríamos decir en nombre propio y en el de nuestro sector.

SEÑOR PRESIDENTE (Varela Nestier).- Tiene la palabra el señor Diputado Amorín Batlle.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Señor Presidente: queremos adherir a este merecido y sentido homenaje a un artista y realizador recientemente fallecido, el señor César Campodónico.

Pretendemos remitirnos a las expresiones vertidas por nuestros compañeros de Cámara. En todas ellas se trasunta la pasión con que ha vivido César Campodónico: pasión por la cultura, pasión por el teatro, pasión por sus ideas, que lo llevaron a recorrer distintos países. Todo ello merece, desde nuestra bancada, el mayor respeto. A sus familiares y amigos que hoy nos acompañan en la barra, a todos quienes disfrutan del teatro y de la cultura, nuestras más sentidas condolencias.

Muchas gracias, señor Presidente.

SEÑOR PRESIDENTE (Varela Nestier).- Tiene la palabra la señora Diputada Castro.

SEÑORA CASTRO.- Señor Presidente: me hubiera gustado poder estar ubicada en un lugar de la Sala donde pudiera ver no solamente a los colegas y a los familiares, sino a toda la gente que está en la barra. Además, hay coincidencias en el tema de tiempos que, a veces, a uno le hacen reflexionar. Me refiero a que, en este momento, estudiantes de un liceo están presentes en el homenaje, y a uno esto le suena que no es mera casualidad.

Los compañeros y compañeras que me antecedieron y que han dado testimonio de su homenaje en la tarde de hoy hablaron cada uno desde su lugar; yo voy a hablar desde otro.

Más de una vez he dicho -porque así lo creo- que estoy firmemente convencida de que todos somos, de alguna manera, una deuda sobre dos pies. Todos adeudamos a muchos; cada uno de nosotros es deudor de muchos. Creo que muchos uruguayos, uruguayas, latinoamericanos, y ¡vaya a saber cuánta gente más en el mundo!, somos deudores del "Chino". Yo soy una de esas deudoras, por muchas razones.

No voy a hablar solamente -porque ya se ha dicho, y con mucha justicia- de todo lo que contribuyó César Campodónico, como trabajador de la cultura, a ese emprendimiento cotidiano, desafiante, que pasa desapercibido, que es ir entretejiendo, contra todas las dificultades, eso que llamamos cultura y que tanto tiene que ver con nuestra identidad. Voy a hablar desde otro lugar, quizás intentando hacer el esfuerzo de ubicarme en una adolescencia como la de estos muchachos que estaban hoy en la barra, siendo una estudiante liceal de un docente de Geografía, egresado del IPA -de los pocos egresados del IPA que había en aquellos tiempos- que planteaba, expresaba y envolvía con esa timidez aparente esa firmeza, esa condición didáctica, esa condición docente y humana tan profunda, para explicar a una gurisada de trece o catorce años que la geografía no era ese montón de mapas, calcados o mal calcados, a los que nos tenían acostumbrados, sino que tenía mucho que ver con la condición humana, con eso que se dijo acá -manifestado por la señora Diputada Kechichián- y que yo reconozco de esa época -¡vaya si son unos cuantos años!-: más que mostrarnos, hacernos sentir la importancia de la mirada en el paisaje, hacernos sentir y entender que el paisaje no está fuera de nosotros, sino con nosotros. ¡Vaya si soy heredera de esas cosas del "Chino"!

Creo que se tiende a pensar, demasiadas veces erróneamente, que a razonar solo se enseña cuando se trabaja en el área de las llamadas ciencias duras, y que razonar -y más con cabeza propia- solo se puede desde determinados campos del conocimiento.

Esta deudora reconoce, en el aporte de gente como el "Chino" -que viví no solo en mi adolescencia, sino después, como maestra, titulada y alumna del Instituto Magisterial Superior-, esa deuda en lo que es el desafío permanente de cada quien que aspire a construirse como persona, para lo cual necesita plantearse como problema todos los días eso tan complejo, pero que a veces pasa tan desapercibido, que es tratar de pensar con cabeza propia, no separar la cabeza del resto del cuerpo y dejar de creer de una vez por todas que cuando se es persona se lo es solamente de las cejas para arriba.

No quería dejar de hablar en este homenaje; por eso solicité al compañero Diputado Varela Nestier que ocupara la Presidencia: para poder estar en mi banca y decir estas palabras. Estoy convencida de que -como dijo el "Cholo" Blasina- gente como el "Chino" Campodónico -que transitó todas esas circunstancias dentro de lo que con mucho afecto llamamos la colectividad de los "urumex", es decir, aquellos uruguayos que por ser expulsados de este país tuvieron que llegar hasta las tierras aztecas-, a pesar de todo lo que sufrió y de todo lo que tuvo que pasar, tenía eso tan preciado, desde mi humilde punto de vista, que es continuar viviendo, continuar aportando con esos dos "sin" tan importantes para la vida democrática, que son el sin rencor y el sin olvido.

Gracias, señor Presidente.

SEÑOR PRESIDENTE (Varela Nestier).- Dese cuenta de una moción presentada por los señores Diputados Chifflet, Orrico, Rosadilla, Gamou, Alonso y Machado.

(Se lee:)

"Mocionamos para que la Cámara se ponga de pie y haga un minuto de silencio en homenaje al actor y director teatral César Campodónico".

——Se va a votar.

(Se vota)

——Sesenta y ocho en sesenta y nueve: AFIRMATIVA.

La Mesa invita a la Sala y a la barra a ponerse de pie y guardar un minuto de silencio.

(Así se procede.- Aplausos en la Sala y en la barra)

——Se levanta la sesión.

(Es la hora 16 y 9)

 

 

Mtra. NORA CASTRO

PRESIDENTA

 

Dra. Gustavo Silveira

Prosecretario
Dr. Marti Dalgalarrondo Añón

Secretario Redactor
 

Mario Tolosa

Director del Cuerpo de Taquígrafos

 

 

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Montevideo, Uruguay. Poder Legislativo.