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N° 59 - TOMO 404 - 25 Y 26 DE OCTUBRE DE 2000

REPUBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY

DIARIO DE SESIONES

DE LA

CAMARA DE SENADORES

PRIMER PERIODO ORDINARIO DE LA XLV LEGISLATURA

58ª SESION EXTRAORDINARIA

PRESIDEN EL SEÑOR LUIS HIERRO LOPEZ Presidente,

el SEÑOR SENADOR REINALDO GARGANO Primer Vicepresidente

y el SEÑOR SENADOR WALTER RIESGO Segundo Vicepresidente

Asisten el señor Ministro de Defensa Nacional Dr. Luis Brezzo y el Subsecretario Dr. Esc. Roberto Yavarone

ACTUAN EN SECRETARIA EL TITULAR ARQ. HUGO RODRIGUEZ FILIPPINI Y LAS PROSECRETARIAS SEÑORA EMMA ABDALA Y QUENA CARAMBULA

S U M A R I O

1) Texto de la citación

2) Asistencia

3) Asuntos entrados

4) Proyecto presentado

- Varios señores Senadores presentan, con Exposición de Motivos, un proyecto de ley por el que se declara el tercer domingo del mes de noviembre de cada año como el Día Nacional de la Donación y Trasplante de Organos y Tejidos
- A la Comisión de Constitución y Legislación.

5) Solicitud de licencia

- La formula el señor Senador Mujica.
- Concedida.

6 y 8) Integración del Cuerpo

- Notas de desistimiento. Las presentan la señora Topolanski y los señores Abelenda, Agazzi y Sanguinetti comunicando que, por esta vez, no aceptan la convocatoria de que han sido objeto.
- Ingresan a Sala los señores Bonilla y Brause a quienes, luego de prestar el juramento de estilo, se los declara incorporados al Senado de la República.

7) Señor Senador José Luis Batlle. Su renuncia

- Nota del señor Senador Batlle por la que renuncia a su cargo de Senador.
- Manifestaciones del señor Senador Atchugarry y de varios señores Senadores.
- El Senado resuelve aceptar la renuncia presentada.

9 y 11) Colisión del barreminas uruguayo "VALIENTE" y el buque "SKYROS" y acontecimientos posteriores. Llamado a Sala al señor Ministro de Defensa Nacional

- Exposición del señor Senador Korzeniak.
- Exposición del señor Ministro.
- Intervención de varios señores Senadores y del señor Subsecretario de Defensa Nacional.

10) Integración de Comisiones

- Nota del ex Senador José Luis Batlle comunicando que el señor Senador Riesgo lo sustituirá en la Comisión Administrativa.
- Nota del señor Senador Atchugarry comunicando que el señor Senador Brause sustituirá al ex Senador Batlle en las Comisiones que éste integraba.
- Téngase presente.

12) Se levanta la sesión

1) TEXTO DE LA CITACION

«Montevideo, 23 de octubre de 2000.

La CAMARA DE SENADORES se reunirá en sesión extraordinaria el próximo miércoles 25, a la hora 16, a fin de recibir de conformidad con lo dispuesto en el artículo 119 de la Constitución de la República, al señor Ministro de Defensa Nacional, don Luis Brezzo, por los hechos vinculados a la colisión del barreminas uruguayo "Valiente" con el buque "Skyros", y los acontecimientos posteriores a dicha colisión.

Emma Abdala Prosecretaria - Hugo Rodríguez Filippini Secretario.»

2) ASISTENCIA

ASISTEN: los señores Senadores Arismendi, Astori, Atchugarry, Bayardi, Bonilla, Brause, Cid, Correa Freitas, Couriel, de Boismenu, Dubra, Fau, Fernández Huidobro, Gallinal, García Costa, Heber, Korzeniak, Larrañaga, López, Michelini, Millor, Nin Novoa, Núñez, Pereyra, Pou, Rodríguez, Sanabria y Virgili .

CONCURREN: el señor Ministro de Transporte y Obras Públicas, ingeniero Lucio Cáceres, en el momento de prestar juramento como titular del Cuerpo el doctor Alberto Brause, y por la convocatoria de la sesión lo hacen el señor Ministro de Defensa Nacional doctor Luis Brezzo y el señor Subsecretario Dr. Esc. Roberto Yavarone.

FALTAN: con licencia, los señores Senadores Garat, Mujica, Rubio, Singer y Xavier.

3) ASUNTOS ENTRADOS

SEÑOR PRESIDENTE.- Habiendo número, está abierta la sesión.

(Es la hora 16 y 17 minutos)

-Dése cuenta de los asuntos entrados.

(Se da de los siguientes:)

«Montevideo, 25 de octubre de 2000.

La Presidencia de la Asamblea General destina un Mensaje del Poder Ejecutivo al que acompaña un proyecto de ley por el que se otorgan los grados militares honorarios de Guardia Marina, Alférez de Fragata y Alférez de Navío, al Personal de la Armada Nacional que falleció o desapareció como consecuencia del hundimiento del ROU 23 `Valiente'.

-A LA COMISION DE DEFENSA NACIONAL.

La Cámara de Representantes remite aprobado el proyecto de ley por el que se aprueba el Presupuesto Nacional, Ejercicio 2000-2004.

-A LA COMISION DE PRESUPUESTO INTEGRADA CON LA COMISION DE HACIENDA.»

4) PROYECTO PRESENTADO

SEÑOR PRESIDENTE.- Dése cuenta de un proyecto presentado.

(Se da del siguiente:)

"Las señoras Senadoras Marina Arismendi y Julia Pou y los señores Senadores Danilo Astori, Alejandro Atchugarry, Alberto Cid, Alberto Couriel, Arturo Dubra, Yamandú Fau, Juan Raúl Ferreira, Francisco Gallinal, Reinaldo Gargano, Guillermo García Costa, José Korzeniak, Jorge Larrañaga, Rafael Michelini, Pablo Millor, Manuel Núñez y Enrique Rubio presentan, con exposición de motivos, un proyecto de ley por el que se declara el 3er. domingo del mes de noviembre de cada año como el Día Nacional de la Donación y Trasplante de Organos y Tejidos."

-A LA COMISION DE CONSTITUCION Y LEGISLACION.

(Texto del proyecto presentado)

«Montevideo, 23 de octubre de 2000.

Artículo único.- Declárese al tercer domingo del mes de noviembre de cada año como Día Nacional de la Donación y Trasplante de Organos y Tejidos

Marina Arismendi, Julia Pou, Danilo Astori, Alejandro Atchugarry, Alberto Cid, Alberto Couriel, Arturo Dubra, Yamandú Fau, Juan Raúl Ferreira, Francisco Gallinal, Reinaldo Gargano, Guillermo García Costa, José Korzeniak, Jorge Larrañaga, Rafael Michelini, Pablo Millor, Manuel Núñez y Enrique Rubio. Senadores.

EXPOSICION DE MOTIVOS

Es increíble, pero la gran parte de los uruguayos no sabemos de qué modo ni bajo qué condiciones, podemos donar nuestros órganos.

El Poder Ejecutivo, el Ministerio de Salud Pública y hasta nosotros mismos, no nos hemos conscientizado que, mediante un simple trámite, podemos salvarle la vida a muchos compatriotas.

Al día de hoy en nuestro país se han realizado 552 trasplantes renales, 34 trasplantes cardíacos, 48 hepáticos, 303 implantes de córnea y 1.161 implantes de piel entre otros.

Tenemos también, y eso es lo preocupante, más de 350 pacientes esperando por un trasplante renal, más de 20 para trasplantes cardíacos, 2 para hepáticos y 78 para implantes de córnea, siendo estas cifras suficientes a nuestro entender, para comprender la enorme trascendencia que, para la esperanza de vida de muchos compatriotas, tiene el adecuado funcionamiento del Banco Nacional de Organos y Tejidos.

La creación de un Día Nacional de la Donación y Trasplante de Organos y Tejidos no es otra cosa que la intención de tener un día para ser más solidarios entre nosotros mismos, tomando conciencia de lo que podemos dar a los demás y volcando ese interés en la firma de un formulario de donación de nuestros órganos.

El Banco Nacional de Organos y Tejidos cumple en esto un papel fundamental, sus directores y colaboradores, sabemos, son incansables luchadores y difusores de este tema, pero a ellos debemos darle apoyo y colaboración.

Si logramos que cada tercer domingo de noviembre, cientos de jóvenes, funcionarios del Banco Nacional de Organos y Tejidos y voluntarios en todo el país, formen parte de una campaña de recolección de intenciones para donar sus órganos, habremos comenzado una nueva etapa en nuestro país, una etapa más próspera en materia de salud, un tiempo nuevo en la cual el ser solidarios se trasuntará en hechos concretos, esto es dando lo mejor de nosotros mismos, cada uno, para intentar salvar al prójimo.

Del Poder Ejecutivo, de las partes interesadas y en definitiva de todos dependerá que este proyecto de ley, no sea un simple proyecto más, sino que sea el principio de una política de conscientización para todos los uruguayos de la importancia que tiene la donación de órganos para el futuro de todos nosotros.

Marina Arismendi, Julia Pou, Danilo Astori, Alejandro Atchugarry, Alberto Cid, Alberto Couriel, Arturo Dubra, Yamandú Fau, Juan Raúl Ferreira, Francisco Gallinal, Reinaldo Gargano, Guillermo García Costa, José Korzeniak, Jorge Larrañaga, Rafael Michelini, Pablo Millor, Manuel Núñez y Enrique Rubio. Senadores.

Ministerio de Salud Pública
Ministerio de Educación y Cultura
Universidad de la República
Facultad de Medicina
Hospital de Clínicas
"Dr. Manuel Quintela"
Banco Nacional de Organos y Tejidos

Montevideo, 17 de octubre de 2000.

Sr. Senador de la República

Dr. Jorge Larrañaga

Presente

De mi mayor consideración:

En virtud de las palabras pronunciadas por Ud. en la sesión del ocho de agosto del presente año, deseo expresarle en relación a la propuesta de crear un Día Nacional de la Donación y el Trasplante de Organos y Tejidos, que la misma será de gran importancia a los efectos de informar a toda la sociedad uruguaya acerca de la trascendencia de la donación de órganos y tejidos.

Con relación a la fecha en que se celebrará este día, entendemos que por ser noviembre el mes en que el Banco Nacional de Organos y Tejidos abrió sus puertas, el día nacional de la donación y el trasplante de órganos y tejidos podría ser el tercer domingo del mes de noviembre de cada año.

Agradeciendo su comprensión y colaboración, saluda muy atentamente, (Firma:) Prof. Dra. Inés Alvarez, Directora del Banco Nacional de Organos y Tejidos.»

5) SOLICITUD DE LICENCIA

SEÑOR PRESIDENTE.- Dése cuenta de una solicitud de licencia.

(Se da de la siguiente:)

"El señor Senador Mujica solicita licencia los días 25 y 26 de los corrientes."

-Léase.

(Se lee:)

«Montevideo, 25 de octubre de 2000.

Sr. Presidente de la Cámara de Senadores

Don Luis Hierro López

Presente

De mi mayor consideración:

Por intermedio de la presente solicito licencia por motivos personales durante los días 25 y 26 de octubre de 2000.

Solicito se convoque al suplente correspondiente.

Saluda a Ud. atentamente.

José Mujica. Senador.»

SEÑOR PRESIDENTE.- Se va a votar si se concede la licencia solicitada.

(Se vota:)

-22 en 22. Afirmativa. UNANIMIDAD.

6) INTEGRACION DEL CUERPO

SEÑOR PRESIDENTE.- Dése cuenta de varias notas de desistimiento.

(Se da de las siguientes:)

"La señora Lucía Topolanski y los señores Marcos Abelenda y Ernesto Agazzi comunican que, por esta vez, no aceptan la convocatoria de que han sido objeto."

-Por lo tanto, corresponde convocar al señor Arturo Dubra quien ya ha prestado el juramento de estilo por lo que, si se encontrara en Antesala, se le invita a pasar al Hemiciclo.

(Ingresa a Sala el señor Senador Dubra)

-Ante la licencia del señor Senador Juan Adolfo Singer, corresponde convocar al doctor Conrado Bonilla a los efectos de prestar el juramento de estilo.

(Ingresa a Sala el señor Conrado Bonilla)

(Aplausos en la Sala y en la Barra)

SEÑOR PRESIDENTE.- Invito a las señoras Senadoras, señores Senadores y asistentes a la Barra a ponerse de pie.

(Así se hace)

Señor Conrado Bonilla: ¿Jura usted desempeñar debidamente el cargo de Senador y obrar en todo conforme a la Constitución de la República?

SEÑOR BONILLA.- Sí, juro.

SEÑOR PRESIDENTE.- ¿Jura usted guardar secreto en todos los casos en que sea ordenado por la Cámara o por la Asamblea General?

SEÑOR BONILLA.- Sí, juro.

SEÑOR PRESIDENTE.- Queda usted investido del cargo de Senador e incorporado al Cuerpo.

Felicitaciones.

(Aplausos en la Sala y en la Barra)

7) SEÑOR SENADOR JOSE LUIS BATLLE. Su renuncia.

SEÑOR PRESIDENTE.- Dése cuenta de una nota del señor Senador Batlle llegada a la Mesa.

(Se da de la siguiente:)

"El señor Senador Batlle comunica su renuncia al cargo de Senador."

-Léase.

(Se lee:)

«Montevideo, 25 de octubre de 2000.

Señor Presidente de la Asamblea General

Don Luis Hierro López.

De mi mayor consideración:

En los próximos días asumiré como Presidente de la Delegación Uruguaya en la Comisión Técnico Mixta de Salto Grande. Como consecuencia vengo a renunciar al cargo de Senador que ocupo desde el 15 de febrero de 2000.

Quiero asimismo agradecer a Ud. y a los demás Sres. Legisladores las atenciones recibidas. Hago extensivo mi agradecimiento a todos aquellos funcionarios con quienes tuve la oportunidad de trabajar.

Sin otro particular saludo a Ud. muy atentamente.

José Luis Batlle. Senador.»

SEÑOR PRESIDENTE.- Se va a votar si se acepta la renuncia del señor Senador José Luis Batlle.

(Se vota:)

-28 en 28. Afirmativa. UNANIMIDAD.

SEÑOR ATCHUGARRY.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR ATCHUGARRY.- Señor Presidente: no suelo hacer uso de la palabra en este tipo de ocasiones, pero en esta tan particular, siento la necesidad de hacerlo, no sólo en términos políticos sino también personales.

En principio, quiero decir que hoy estamos despidiendo a un compañero del Cuerpo que no sólo se ha desempeñado bien, sino que es también una persona con una vasta y buena trayectoria. José Luis ha significado, por cierto, para nosotros, no sólo una guía permanente, sino también una generación de administradores probos y firmes, cosa que ha demostrado reiteradamente como Presidente de ANCAP y de otros organismos.

Nos acompañó en momentos muy difíciles para el país, en los que todos procurábamos volver a la democracia y participó activamente en ese proceso. Y fundamentalmente, señor Presidente, no sólo es un hombre que se ha desempeñado bien en esta Cámara; es por eso que, por nuestra parte, hicimos un enorme esfuerzo para que nos siguiera acompañando en esta Casa. Evidentemente, nuestras dotes de convencimiento han ido decayendo con el tiempo. Los resultados muestran que nuestros esfuerzos fueron estériles.

Sentimos, además, que hombres como él son los que, de alguna manera, refuerzan la vigencia y el estilo de este Cuerpo. Estamos hablando de un hombre de no demasiadas palabras, pero firme y claro y, además, con una enorme sensibilidad.

Por último, sentimos por él un enorme afecto y, por más que lo vamos a tener cerca en otros destinos que el país y el Gobierno le han fijado, sabemos que él no se va de esta Casa con alegría, pues ha aprendido a quererla, como nos ha sucedido a todos.

Quiero señalar también que, tal como la Mesa dará cuenta en su momento, otro hombre a quien tenemos en alta estima, no va a acceder en esta oportunidad a integrar el Cuerpo porque también -si el Senado así lo autoriza- será llamado a otros destinos; me estoy refiriendo, claro está, al señor Jorge Sanguinetti. Así, recibiremos en esta Casa a otro gran amigo, el señor Alberto Brause, que no es ajeno al Parlamento, porque ha sido Diputado y también Senador.

Pido disculpas al Cuerpo por el tiempo que he tomado y, tal vez, por no ser demasiado elocuente, porque en mí hay un sentimiento muy fuerte: todavía recuerdo las breves pero muy sentidas palabras que hace muy pocos días pronunció José Luis en esta Casa.

Para terminar, quiero fundamentalmente señalar, como testimonio, mi mayor aprecio y afecto.

Agradezco al Cuerpo por haberme dejado expresar estas palabras.

SEÑOR SANABRIA.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR SANABRIA.- Señor Presidente: adhiero a las palabras manifestadas por el señor Senador Atchugarry. Sentimos que en estos meses en que el señor Senador José Luis Batlle nos ha acompañado en el Senado de la República, ha dejado en evidencia la acción profunda de un hombre al servicio de la causa pública y, seguramente, se han confirmado sus dotes de buen administrador, sus señales claras de republicano pero, fundamentalmente, el don de gentes en cuanto al funcionamiento de la organización institucional del Palacio Legislativo.

Creo que, de la misma manera que recuperamos a un Legislador de experiencia como es el señor Alberto Brause -quien se incorpora a esta Casa- estamos perdiendo la presencia en esta misma Casa de un gran Senador, de un gran amigo y de un hombre que nos estaba dando señales muy claras de trabajo, afán, sentido común y, fundamentalmente, dedicación a una tarea política vinculada al Palacio Legislativo. En ese sentido, compartimos los sentimientos que ha expresado el señor Senador Atchugarry y, seguramente, a José Luis lo vamos a tener como Presidente de la Comisión Técnico Mixta de Salto Grande cumpliendo con el país, el Partido y llevando a cabo una tarea ejecutiva que sé que es de su agrado.

SEÑOR GARGANO.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR GARGANO.- Señor Presidente: en el día de ayer en la Comisión de Medio Ambiente despedimos al Senador José Luis Batlle. Fue ayer también que tomamos conocimiento de que inmediatamente iba a asumir el cargo de Presidente de la Comisión Técnico Mixta de Salto Grande, por Uruguay.

Quiero decir que todos nosotros conocemos desde hace tiempo la personalidad de José Luis Batlle y en él siempre hemos admirado la ecuanimidad y el respeto que siempre ha tenido hacia todos. También deseo agregar que, personalmente, desde hace mucho tiempo tengo una muy buena relación en otros aspectos humanos.

Por estas razones, sentimos que se aleje de esta responsabilidad. Trabajamos con él en las Comisiones de
Presupuesto y de Medio Ambiente, y en todos los lugares ponía cierta cuota de responsabilidad y de rigor en el análisis de los temas, por lo que, seguramente, vamos a extrañarlo.

SEÑOR MICHELINI.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR MICHELINI.- Señor Presidente: en el Senado de la República están los cuatro lemas representados e, independientemente de la ideología, voluntades y propuestas que haga cada Partido, no es menor el trato que se da diariamente entre cada uno de nosotros, por lo que, como ocurre en este caso, en que un Legislador de la talla del señor Senador José Luis Batlle renuncia, sin duda el Cuerpo pierde un elemento capaz, inteligente y, por supuesto, naturalmente útil para la República y para los menesteres que nos ha encomendado el electorado.

Por lo tanto, el Senado vive una pérdida que se junta a otras que tuvimos este año, por lo que, naturalmente, vamos a tener que hacer un esfuerzo para, en cierta manera, suplir la inteligencia y la capacidad de quien hoy se va del Senado.

Sin embargo, el hecho de no contar entre nosotros al ex Senador Batlle, no quiere decir que no vaya a prestar su colaboración a la República. El tema de la Comisión Técnico Mixta de Salto Grande no es algo menor, sino que es bien importante y hace a la producción y a la construcción del Uruguay, en una zona sobre la que muchas veces todos los Senadores y Legisladores de este Parlamento tenemos interrogantes. Por lo tanto, la relación que todos hemos tenido con él aquí, va a contribuir para que ese Organismo actúe con la transparencia que muchas veces en el pasado hubiésemos querido.

En síntesis, sentimos tristeza porque se va y alegría por el desafío que este hombre toma para el futuro y por la relación que con él tendremos de ahora en más.

SEÑOR GARCIA COSTA.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR GARCIA COSTA.- Señor Presidente: queremos solidarizarnos con las palabras pronunciadas por los integrantes del Cuerpo con relación al alejamiento del ex Senador José Luis Batlle a quien, como a otros Senadores, conocemos de otros ámbitos, apreciamos y estimamos. Creemos sinceramente que el Senado pierde un excelente colaborador que, como se indicaba precedentemente, ponía esa dosis de tranquilidad y de estudio -agregaría- de la que frecuentemente hacía gala en las Comisiones, que también tuve oportunidad de integrar con el ex Senador Batlle.

No tenemos la menor duda de que el cargo al que va a acceder es de suma trascendencia e importancia para el país, por lo cual, aunque lamentamos su alejamiento de este Cuerpo, nos complacemos, como uruguayos, de tener un Presidente de la Delegación Uruguaya en la Comisión Técnico Mixta de Salto Grande, de la talla del ex Senador Batlle.

8) INTEGRACION DEL CUERPO

SEÑOR PRESIDENTE.- Dése cuenta de una nota de un desistimiento llegada a la Mesa.

(Se da de la siguiente:)

"El señor Sanguinetti comunica que, por esta única vez, no acepta la convocatoria de que ha sido objeto."

-Léase.

(Se lee:)

«Montevideo, 25 de octubre de 2000.

Señor Presidente de la Cámara de Senadores.

Don Luis Hierro López.

Presente.

De mi consideración: ante la renuncia a su Banca del señor Senador José Luis Batlle y la convocatoria que se me formula, en virtud de la misma y en mi condición de primer suplente, manifiesto a usted que por esta vez me veo en la imposibilidad de aceptarla, manteniendo la prioridad que me otorga la ley para hacerlo en la oportunidad en que pueda acceder al cargo.

Saluda atentamente

Jorge Sanguinetti."

SEÑOR PRESIDENTE.- Corresponde convocar al doctor Brause, a quien se le invita a pasar a Sala para prestar el juramento de estilo.

(Ingresa a Sala el señor Brause)

-Invito a las señoras Senadoras, señores Senadores y asistentes a la Barra a ponerse de pie.

(Asi se hace)

-Señor Alberto Brause: ¿Jura usted desempeñar debidamente el cargo de Senador y obrar en todo conforme a la Constitución de la República?

SEÑOR BRAUSE.- Sí, juro.

SEÑOR PRESIDENTE.- ¿Jura usted guardar secreto en todos los casos en que sea ordenado por la Cámara o por la Asamblea General?

SEÑOR BRAUSE.- Sí, juro.

SEÑOR PRESIDENTE.- Queda usted investido del cargo de Senador.

Felicitaciones.

(Aplausos en la Sala y en la Barra)

SEÑOR PRESIDENTE.- Se invita al señor Ministro de Defensa Nacional a pasar a Sala para comenzar la sesión.

(Ingresan a Sala el señor Ministro y el señor Subsecretario de Defensa Nacional)

SEÑOR BRAUSE.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR BRAUSE.- En el día de hoy, convocado por el Gobierno de la República a desempeñarse en la Presidencia de la Comisión Técnico Mixta de Salto Grande, el señor José Luis Batlle ha dejado esta Banca. Comprenderá el Senado que esto crea un vacío difícil de suplir y que, naturalmente, incrementa la responsabilidad que a mí me toca. Conozco al señor José Luis Batlle desde hace muchos años y sé que, sin duda, sabrá cumplir con la tradición familiar que mucho le honra, como ha sabido hacerlo hasta ahora en todos los cargos que le ha tocado desempeñar. Lo hará con solvencia, con el talento natural que todos le conocemos, con la honestidad en el proceder que lo caracteriza, con su trato franco y con su bonhomía. Quienes estamos inmersos en estos caminos de la política, desde hace muchos años vinculados al doctor Jorge Batlle hemos tenido ocasión de conocer a José Luis, hombre de una fina sensibilidad política, referente necesario dentro del sector al que yo pertenezco y a quien en muchas oportunidades hemos acudido para pedirle consejo. En esos casos, él, con su palabra sobria, que lo caracteriza, ha sabido darlo como gran conocedor de la cosa política. No tenemos ninguna duda de que en los nuevos destinos que el Gobierno le ha dado sabrá desempeñar su cargo con la solvencia que todos le conocemos. Saludo, por tanto, desde esta Banca al señor José Luis Batlle y le deseo el mayor de los éxitos en esta nueva gestión.

Por otra parte, permítaseme, señor Presidente, hacer una reflexión de índole personal. Se me ha tomado el juramento como Senador de la República y es la segunda vez en la vida que tengo este alto honor. La primera fue el 15 de febrero de 1990, pero circunstancias de índole política y personal -que no viene al caso relatar- no me permitieron completar ese período legislativo. Hoy, dentro de circunstancias distintas, complejas y difíciles para el país, tengo la oportunidad de servir nuevamente a la República desde esta Banca. En ella habré de volcar mis mejores energías, sin desfallecimientos ni claudicaciones, hasta completar todo el período. Lo habré de hacer con adhesión al Gobierno que encabeza el Presidente de la República, doctor Jorge Batlle, y con la profunda convicción de que mi quehacer se encontrará inspirado en los ideales de libertad y justicia. En la búsqueda permanente de esos valores eternos los señores Legisladores me encontrarán siempre y por ello también, juro por mi honor.

Muchas gracias.

9) COLISION DEL BARREMINAS URUGUAYO "VALIENTE" Y EL BUQUE "SKYROS" Y ACONTECIMIENTOS POSTERIORES. Llamado a Sala al señor Ministro de Defensa Nacional.

SEÑOR PRESIDENTE.- El Senado ingresa al orden del día a fin de recibir, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 119 de la Constitución, al señor Ministro de Defensa Nacional, doctor Luis Brezzo, por los hechos vinculados a la colisión del barreminas uruguayo "Valiente" con el buque "Skyros", y los acontecimientos posteriores a dicha colisión.

Tiene la palabra el señor Senador Korzeniak.

SEÑOR KORZENIAK.- Señor Presidente: este Senado está convocado en este momento para tratar lo que comúnmente se llama en el Uruguay una interpelación al Ministro de Defensa Nacional, la que ha sido solicitada por nuestra Bancada con el apoyo de otros señores Senadores. Esta interpelación tiene un objetivo absolutamente definido -y lo voy a anunciar con mucha claridad- y es que el actual Ministro de Defensa Nacional, doctor Luis Brezzo, deje su cargo y vuelva al Senado de la República, destino para el que fue electo. La razón no es caprichosa y va a ser el motivo de la exposición que vamos a realizar. La aclaración tiene un sentido muy sencillo y elemental; el artículo 119 de la Constitución, que es el que regula el mecanismo del llamado a Sala comúnmente llamado interpelación, incluye varios fines entre los que se encuentran los de legislación, inspección y fiscalización. A su vez, hay una especie de tradición parlamentaria, no establecida en ninguna norma que supone que las interpelaciones se componen de una cantidad de preguntas que a veces llevan muchas horas y que el interpelado deberá contestar una a una.

Nosotros hemos recibido una información profusa; y cuando digo "nosotros" no me refiero al uso del plural como eufemismo del singular, sino que estoy hablando de que las dos Comisiones de Defensa Nacional, de la Cámara de Representantes y del Senado, reunidas, recibieron una información muy profusa respecto de un hecho trágico y tremendo que fue la colisión, el choque, entre el barreminas "Valiente" del Uruguay y el buque "Skiros" de bandera panameña, que trajo como consecuencia la muerte de once uruguayos tripulantes del barreminas "Valiente" de nuestro país. Ese fue el motivo por el que recibimos una información más que profusa que nos permite llegar a la conclusión, no sólo en el cerebro sino a flor de piel, de que minutos después de conocerse el resultado, aun sin saberse cómo se había producido, el señor Ministro de Defensa Nacional debió, por sensibilidad política, haber renunciado. Digo esto, porque la desgracia ocurrió en la Armada Nacional, que es una de las reparticiones del Ministerio de Defensa Nacional. Los hechos posteriores y la información que tenemos hacen que, sin perjuicio de que escuchemos con mucha atención la exposición que haga el señor Ministro, tengamos la convicción muy clara y evidente -creo que la tiene toda la población uruguaya que se haya interesado en el tema- de que el servicio de la Armada -cuando digo "servicio" me refiero al momento del choque y a la actividad posterior de rescate y salvamento- funcionó desastrosamente en las dos oportunidades.

Por consiguiente, señor Presidente, si esa es nuestra convicción no vamos a seguir la fórmula tradicional muy utilizada por el Parlamento, de hacer una enorme lista de preguntas -que también las tenemos- porque partimos de la base de que ya nos han dado las respuestas en las sesiones del 28 de agosto y del 28 de setiembre a las que concurrió el señor Ministro de Defensa Nacional acompañado de gran parte de la plana mayor de la Armada, incluyendo a su Comandante en Jefe, el Vicealmirante Pazos.

El objetivo de esta interpelación es, concretamente, el alejamiento del señor Ministro de Defensa Nacional de su cargo y su vuelta al Senado. El fue designado en esa Cartera siendo Senador y también fue confirmado en este Período, al ser reelecto en ese cargo.

Quiero hacer algunas aclaraciones previas dado que la afirmación inicial ha sido muy amable, pero también contundente.

En primer lugar, deseo aclarar que, sin perjuicio de alguna escaramuza parlamentaria dura que alguna vez tuvimos con el señor Ministro de Defensa Nacional, siempre hemos tenido una relación absolutamente cordial, que con seguridad la tenemos hoy y la continuaremos en el futuro.

En segundo término, me parece importante señalar que en estos días en que se ha hablado tanto del choque del "Valiente", en el que murieron once uruguayos, hemos oído, con cierta reiteración, que la mala actuación de la Armada en el accidente y en el posterior rescate y salvamento tendría que provocar la ida o la renuncia de algunos de sus jerarcas, concretamente, del Comandante en Jefe, Vicealmirante Pazos. En este sentido, señor Presidente, voy a hacer una precisión que entiendo que no sólo es de índole constitucional -lo que podría ser parte de una deformación académica- sino también política. El Parlamento es ajeno y no tiene derecho a correr ni a poner Almirantes, Vicealmirantes, Capitanes u otros, dentro de las Fuerzas Armadas. Cuando el Poder Legislativo está desconforme con la actuación de un servicio o de una repartición pública, lo que puede hacer, si entiende que ha habido una actuación desastrosa o muy mala, es exigir que se vaya el Ministro, que es el políticamente responsable. Este es el sistema institucional y constitucional uruguayo. Pero, además, en el caso del Ministerio de Defensa Nacional la cuestión adquiere una claridad más que meridiana. El mando superior de las Fuerzas Armadas lo tiene el Poder Ejecutivo, tal como lo establece específicamente la Constitución de la República en el artículo 168, numeral 2º. Y el mando superior que desempeña el Poder Ejecutivo está integrado, básicamente, en el caso del Ministerio de Defensa Nacional, por dos figuras: el Presidente de la República y el Ministro. El Poder Ejecutivo siempre se integra así, con varios titulares, es decir, el Presidente con un Ministro o con el Consejo de Ministros, que es otra modalidad. Lo cierto es que el Presidente no puede ser objeto de una interpelación ni de una censura por la Asamblea General en el sistema uruguayo, aunque sea Jefe de Gobierno, como lo es. Inclusive, si hubiera una elección anticipada y la pierde, el Presidente de la República tampoco se va de su cargo. Esto en su momento motivó algunas expresiones muy duras de miembros del Partido Colorado, como las del doctor Renán Rodríguez que, cuando se elaboró la Constitución de 1967, que es la que rige este tema, expresó que estábamos creando un monarca por cinco años, con un Presidente que, aunque pierda una elección anticipada, no tiene que irse. De modo que si ese es el mando superior y una de las partes, el Presidente, no puede ser interpelado, censurado ni tener responsabilidad política aunque pierda una elección, el responsable por el Ministerio de Defensa Nacional es el titular de esa Cartera, que es el Jefe de las Fuerzas Armadas. El mando superior -según lo establece la Constitución- lo tiene el Poder Ejecutivo, pero frente al Parlamento es uno de sus miembros el que tiene que venir.

Por otro lado, señor Presidente, el Ministro de Defensa Nacional, como cualquiera de los otros Ministros, es susceptible de que se analice políticamente -esta es la otra aclaración que quería hacer- su gestión. En realidad, los artículos 147 y 148 son los que regulan las competencias del Poder Legislativo y hablan de juzgar las conductas de los Ministros de Estado. Esas disposiciones dicen que cada Cámara puede juzgar la gestión del Ministro, estudiando sus actos de administración y de gobierno. Nosotros entendemos que la gestión del señor Ministro de Defensa Nacional no da para que permanezca en su cargo sino que, por el contrario, justifica plenamente que renuncie. Como no lo ha hecho y pensamos que -presumiblemente- no se propone hacerlo, hemos propuesto esta interpelación con el objetivo de que deje su cargo y no con otro fin. Esta es una aclaración que me parecía importante hacer.

Por otra parte, me parece que es útil, para situar las cosas en su debido ámbito, señalar que el hecho de que nuestra fuerza política piense que el Ministro de Defensa Nacional es responsable políticamente por este dramático episodio, no quiere decir que estemos haciendo imputaciones infamantes; no estamos diciendo que cometió algún delito. Ese es otro tipo de responsabilidad, que se llama político-penal, y se hace efectiva mediante otro mecanismo que está en la Constitución, el "impeachment" o juicio político, que no tiene nada que ver con este que estamos planteando aquí. Me parece que es mínimamente gentil aclarar esto, para que no haya tergiversaciones de nuestra propuesta y de nuestro deseo.

Quisiera resumir esto en un pensamiento muy redondeado y muy breve porque, reitero, no vamos a hacer una interpelación al estilo tradicional.

Creemos que el accidente en el cual, sin ninguna duda, se produjo un choque con muertes porque el servicio funcionó mal, no funcionó o lo hizo tardíamente -que son las tres modalidades que la doctrina más estudiosa ha determinado para que origine responsabilidad de los jerarcas- está absolutamente acreditado en las actuaciones que tiene el Parlamento en su poder. Como creemos eso, vamos a ir analizando los hechos antes de pasar al estudio específico de este choque dramático con once muertes. Quiero aclarar -sería algo así como una precisión previa- que es probable -no puedo afirmarlo, porque para ello tendría que hacer un autoexamen y, además, conversar con mis compañeros- que si no hubiera habido uruguayos muertos y si el Parlamento hubiere sido informado de una manera más sincera, esta interpelación no se hubiera realizado.

Una de las causas por las cuales estamos convencidos de que procede que se censure la gestión del Ministro porque el servicio a su cargo funcionó mal, es la manera como se informó -profusamente, pero con un espectacular viraje, no casual- a las Comisiones de Defensa Nacional de la Cámara de Representantes y del Senado. Lo vamos a analizar.

Quiero decir que, además de esas disposiciones que cité, por las cuales jurídicamente el Ministro es responsable por la mala actuación que ocurra dentro de la Armada -lo mismo sería dentro de la Fuerza Aérea, dentro de las fuerzas de tierra y en cualquier oficina administrativa del Ministerio- hay una cantidad bastante profusa de normas legales que lo confirman. No voy a cansar al Senado analizando esas normas de rango legal, aparte de las constitucionales, pero quiero decir que particularmente en lo que tiene que ver con búsqueda y salvataje, además de las normas constitucionales y legales, hay un decreto específico, el 506/94, cuyo artículo 3º dice, concretamente, que el Servicio Nacional de Búsqueda y Salvamento dependerá directamente del Ministerio de Defensa Nacional. De modo que, esté ubicado en la repartición de la Armada en que esté ubicado, ese Servicio, cualquiera sea el jerarca -y el jerarca máximo en el sentido profesional dentro de la Armada es, siempre, el Comandante en Jefe de la Armada- pertenece directamente a la responsabilidad del Ministro de Defensa Nacional. Lo dice un decreto que no hace más que desarrollar un concepto que ya está muy claro en la Constitución.

Señor Presidente: yo pienso que el choque del barreminas lo podemos analizar en varias etapas: las causas por las cuales se produce, la responsabilidad de quienes lo conducían, la forma en que se produce el hundimiento, el intento de salvarse de los tripulantes -es decir la salida del barreminas- y luego los servicios de búsqueda y salvataje.

Todos funcionaron mal, señor Presidente, y muy tardíamente.

Quiero expresar, también, una convicción en la cual no voy a comprometer a ninguno de mis compañeros de Bancada. Es una convicción personal. He meditado mucho acerca de si debía decirla o no. Yo tengo la impresión -lo voy a decir, porque creo que debo hacerlo, planteando las cosas con enorme sinceridad- de que el actual Ministro de Defensa Nacional no desempeña su cargo con vocación y con convicción. Es una impresión que tengo y lo digo con mucha cordialidad y franqueza. No es fácil, ni tampoco se tiene derecho a hacer un estudio para penetrar en la sicología de una persona. Es loable que, si es un deber político, lo cumpla; hay cuestiones, disciplinas y deberes políticos, y es bueno que quienes nos dedicamos a la vida política los cumplamos, pero reitero que me parece que es un deber que no lo ejerce con suficiente vocación. Y para aclararlo -porque este es el contexto en el cual voy a abordar el tema central- quiero citar algunos episodios que muestran que el cargo del Ministro no se ejerce con demasiadas ganas -como se diría en un lenguaje muy popular- por parte del propio señor Ministro.

El señor Ministro tuvo actitudes varias que han sido cambiadas. Ocupa ese cargo desde hace algo más de un año -creo que un año y un mes- y muchas de las posiciones que sostuvo, después fueron rectificadas y él no lo consideró, o sí lo hizo, pero se lo guardó por deber político, no por vocación. Voy a nombrar algunos episodios -no todos- como, por ejemplo, el vinculado a la búsqueda de algún desaparecido, en lo que la posición era distinta a la que tenía el Ministerio, o por lo menos el Ministro -quiero aclarar que a veces la palabra "Ministerio" se usa para hacer referencia a su jerarca, porque el señor Ministro es su titular principal, y a veces se usa para abarcar a toda la organización, considerándola como tal, con todos sus servicios dentro- el tema de las ondas de radio, de las antenas satelitales, su voto en contra por los Oficiales del inciso G). Esto está todavía en el ámbito parlamentario, pero el Senado tuvo una posición distinta, votando el grado que reclamaban los Oficiales del inciso G) como una reparación, porque se entendió, por mayoría, que había sido una injusticia que no se les reconociera. Es una cuestión puramente honorífica, pero en el ámbito militar tiene su importancia. También podemos citar la inoportuna propuesta del Coronel Neira para integrar la Suprema Corte de Justicia, en momentos en que hay un expediente que lo involucra en este Organismo. Dejemos de lado la personalidad del Coronel Neira. No vamos a enturbiar este tema con otras cosas. Ha sido dejada de lado. Naturalmente, el propio señor Ministro debe haber firmado -no lo recuerdo- cuando se da cuenta de la comunicación de que, habiendo el Coronel Neira renunciado a su aspiración de ocupar el cargo, el Poder Ejecutivo retiraba la propuesta.

Voy a decir, con mucha franqueza, que consulté con algunos compañeros de la Bancada -sin que hubiera tiempo de hacer una reunión por este tema, que no valdría la pena al lado del dramático accidente del barreminas "Valiente"- acerca de si debía mencionar el siguiente episodio, porque no estaba seguro y sigo sin estarlo. El 28 de marzo, la Bancada del Encuentro Progresista le presentó al señor Ministro de Defensa Nacional -lo digo con toda cordialidad; para mí no es un reproche, sino una demostración de que el señor Ministro no ejercía su cargo con vocación- una carta en la que se quejaba porque en una emisora de Radio Dolores le habían prohibido entrar a un programa de televisión al actual Intendente Arana y al actual Diputado Roque Arregui. La carta la llevamos los señores Senadores Cid, Fernández Huidobro y quien habla. El Ministro, en una amabilísima charla que allí tuvimos, nos adelantó en parte su opinión, pero nos dijo que iba a consultar a Jurídica y a algún otro servicio para contestarnos después. Nos dio la impresión de que iba a ser breve. Con la misma cordialidad y la misma informalidad, en tres oportunidades en que el señor Ministro vino a la Comisión de Defensa -obviamente, no por este tema sino por otros- terminada la sesión, ya sin versión taquigráfica, en un coloquio que siempre mantenemos cuando nos encontramos -lo hicimos hoy acá, de pasada- le preguntaba qué pasaba con la carta. Y el señor Ministro me decía: "Se me traspapeló. Tengo la contestación pronta". Hasta que en la tercera oportunidad el señor Ministro me dijo: "Se me extravió. Mándenme una copia porque se la voy a contestar." No nos ha contestado. El tema no tiene importancia y sé que algunos de los miembros de nuestra Bancada -porque consulté a los que pude- consideran que habiendo un tema tan dramático, esta es una cuestión demasiado coloquial. Lo que pasa es que yo, por mi cuenta -y en esto no comprometo a nadie- hice una afirmación que tiene que ver con un aspecto de la postura que tiene el señor Ministro de Defensa con respecto a su Ministerio. Creo que el Ministro no lo ejerce con vocación; entiendo que no está dando la imagen de una persona que se dedique demasiado a hacer las cosas bien.

Con esto no quiero decir que el señor Ministro no sea trabajador o que no esté enterado de lo que sucede. En realidad, ha desempeñado muchos cargos y lo ha hecho con mucha fuerza y cumpliendo cabalmente sus deberes políticos. Confieso que debía mencionar este aspecto porque no lo podía evitar, ya que se trata de un problema de franqueza. Ya planteé que esta interpelación no va a tener la característica tradicional con que suelen contar, que no está impuesta por ninguna norma, porque si así fuera yo también la seguiría, aunque no estuviera convencido.

Señor Presidente: al principio de mi exposición anuncié que iba a desarrollar tres grupos temáticos, uno de los cuales tiene que ver con la manera como se condujo la información que nos brindó el Ministerio de Defensa Nacional, ya sea a través de los jerarcas de la Armada que concurrieron a las dos Comisiones de Defensa del Parlamento, o del propio señor Ministro, que se hizo acompañar por esos jerarcas en carácter de asesores o de personas profesionalmente dotadas para informar sobre temas técnicos.

Los señores miembros del Senado tienen a la vista dos distribuidos, uno del 28 de agosto, el Nº 413/2000, y otro del 28 de setiembre, Nº 468/2000. En ellos constan las exposiciones que hicieron los miembros de la Comisión de Defensa y sus preguntas, pero sobre todo las manifestaciones del Comandante en Jefe de la Armada, del señor Ministro y de otros altos jerarcas de la Armada encargados de distintas reparticiones. ¿Qué pasó en esas dos comparecencias, señor Presidente? En la primera de ellas, el 28 de agosto, es decir, 23 días después del accidente ocurrido el 5 de ese mes, a las 4 y 19 horas de la mañana, el Ministerio de Defensa Nacional -cuando digo esto no estoy haciendo una triquiñuela de tipo verbal, sino que me refiero a lo informado por el Ministro, o por el Comandante en Jefe sin que aquél lo corrigiera, en virtud de que, ante el Parlamento, quien se está expresando es el Ministerio, y sea quien sea el que hable, si dijo las cosas bien, lo tomamos como un mérito, y si lo hizo mal, como una responsabilidad del propio Ministro- señaló que el responsable del choque era el buque "Skyros", de bandera panameña, conducido por un señor griego o de ascendencia griega, y un capitán ruso o de ascendencia rusa. Eso es así, sin ninguna duda. Lógicamente, cabe destacar que el propio Comandante en Jefe de la Marina, Vicealmirante Pazos, aclaró que esa información se derivaba de las declaraciones y los elementos que tenían hasta ese momento. Recuerdo que estamos hablando del 28 de agosto y el accidente había sido el 5 de ese mes. A esa fecha, había declaraciones que más de una vez se señalaban como contradictorias y algunos documentos, aunque escasos. Con esas limitaciones, señalaban que habían llegado a la conclusión de que el "Skyros" había sido el responsable del choque. Advierto que, cuando observé el tremendo viraje que se produjo en la segunda comparecencia -un mes después- releí los documentos y me dije que la primera vez que había venido el Ministerio de Defensa Nacional había afirmado que el responsable era el "Skyros", pero aclaró que esa aseveración la realizaba en función de los datos que tenía hasta ese momento y que había varios grupos de trabajo y tribunales internos de la Armada investigando; entonces, era lógico que en esta segunda visita, una vez concluidas dichas averiguaciones y las declaraciones de los testigos, hubiera existido un viraje tan importante como para señalar que el culpable había sido, fundamentalmente, el "Valiente". Aclaro que no se dice "exclusivamente", sino que se deja algún resquicio para la posibilidad de cierto grado mínimo de responsabilidad compartida con el buque extranjero. Posteriormente, señor Presidente -y luego daré nombres, para que se advierta que no estoy trabajando con rumores- me entero que el mismo 5 de agosto, según las declaraciones que obtuvo el Ministerio de Defensa Nacional -a mi juicio, lo que ocurre en los ámbitos de las jerarquías de la Armada es como si pasara en el propio Ministerio- se concluía que el culpable había sido el "Valiente". El mismo 5 de agosto se tomó declaración a los náufragos sobrevivientes de ese dramático episodio y ellos dicen casi lo mismo que explicó el Ministerio de Defensa Nacional en su segunda comparecencia ante la Comisión parlamentaria, en el sentido de que el Alférez que iba a cargo se equivocó mucho y esa fue una de las razones, entre otras, por las que se produjo el accidente. Entonces, lo que advierto -y lo digo con toda claridad- es que en la primera comparecencia no nos dijeron la verdad. No se trata de que nos hayan dicho que el culpable fue el "Skyros" y nos estuvieran mintiendo; manifestaron que, según los datos que tenían hasta ese momento, concluían que el "Skyros" había sido el culpable, y eso no era verdad.

A continuación, voy a dar algunos nombres. Como dije, el propio 5 de agosto el Capitán de Navío Fernando Silveira y el Teniente de Navío Leonardo Larrosa -en una especie de comisión en la que este último oficiaba como secretario- interrogaron a los náufragos. En esas declaraciones se concluye que, sin lugar a dudas, la responsabilidad del choque fue del "Valiente".

El 7 de agosto hay una conferencia de prensa del Almirante Lecumberry -si me equivoco en algún grado, pido excusas- quien dijo públicamente que la Marina sabía muy bien cómo se había producido el choque. Como parlamentario, no puedo aceptar que a dos Comisiones de Defensa -la del Senado y la de la Cámara de Representantes- el 28 de agosto se les diga que con las declaraciones que poseían, la responsabilidad recaía en el "Skyros". Eso lo expresó el Vicealmirante Pazos en dos oportunidades que, si se quiere, podemos leer. Después, nos visten esa respuesta. Digo eso, porque obtuve una información veraz y objetiva de las declaraciones vertidas por los náufragos el mismo 5 de agosto que, por otra parte, se confirman en gran parte en las declaraciones judiciales, como veremos después, si es necesario. Aclaro que en lo posible preferiría evitar referirme a ellas, no sea cosa que, en lugar de indagar cómo actuó el Ministerio de Defensa Nacional en un choque tan dramático, terminemos derivando el tema para determinar cómo es que se consiguen datos en un Juzgado cuando hay un presumario que todavía no terminó. De todos modos, estoy dispuesto a entrar en ese tema pero adelanto que prefiero no hacerlo. Este presumario lo tiene la Marina, los abogados, los defensores y mucha gente en este país; hay copias por todos lados.

Entonces, señor Presidente, lo que nos dijeron no era verdad. Se trata de las primeras declaraciones tomadas hasta ese día, que deben tener gran importancia para un evaluador de declaraciones. Creo que si los propios uruguayos sobrevivientes declaran el 5 de agosto -y pido mucha atención, señor Presidente- que la culpabilidad, la responsabilidad toda era, básicamente, del buque uruguayo, no entiendo por qué a nosotros no nos hablaron de esas declaraciones, cuando es notorio que hasta por legítima defensa de su propia personalidad, como empleados, como tripulantes -en ese caso hay mil reglas procesales que lo dicen- es cuando las declaraciones tienen más fuerza y peso y las reglas de la sana crítica llegan a decir que estas cosas son verdad o pueden llegar a serlo. A nosotros nos dijeron que había declaraciones contradictorias y que las habían metido en un simulador. Brevemente, el Vicealmirante Pazos nos explicó qué era un simulador, nos mostró imágenes y cómo se había producido el choque, según las declaraciones que tenían hasta ese día. Yo me pregunto: ¿ni siquiera dio para meter en el simulador, como dato, las declaraciones de los propios tripulantes, para que se obtuviera una conclusión distinta? Voy a ahorrar camino, señor Presidente. No voy a intentar una explicación técnica de las rutas, o -en términos marítimos- la derrota que viene a ser algo así como el derrotero de ruta. Lo que aquí es claro y está probado es que el Alférez Carámbula, que era el oficial que estaba de guardia en ese momento, creía que el rumbo del "Skyros" era paralelo al suyo y, sin embargo venía en sentido contrario. Ese es el fondo del tema y se supo desde el primer día, dentro de la Marina. Naturalmente, nosotros no lo sabíamos y me convenció la explicación del viraje, porque el 28 de agosto se decía que el responsable, según los datos que tenían, era el "Skyros". Y nos pasaban el resultado del simulador, que -según nos explicaron- es una gran computadora. Pero una computadora da como resultado los datos que uno le mete adentro y eso lo saben los que entienden de computadoras mucho más que yo. En ese caso, creo que los datos que le metieron, fueron los que permitieron llegar a la conclusión de que el "Skyros" era el responsable. Eso fue lo que nos dijeron el 28 de agosto, e insisto que no se metieron los datos a que hago referencia y que, repito, eran declaraciones de los tripulantes, de los náufragos de ese accidente. O tal vez, se metieron, y no nos informaron el resultado. Esto me hace pensar en que si habían declaraciones tan contradictorias, lo menos que pudo hacerse fue establecer dos hipótesis. Aquí se planteó una hipótesis sobre la cual algunos dijeron que el responsable era el "Skyros", pero hubo otra, nada menos que de los náufragos, en la cual se expresó que el responsable era nuestro barco. De esa forma, nosotros podríamos haber visto una película -así como nos mostraron las imágenes- donde se plantearan las dos posibilidades. Eso fue lo que me pasó a mí, como se hace con los niños cuando se les muestra una película de hadas voladoras para que crean que andan por ahí y que existen. Digo esto, con toda sinceridad, porque así me sentí cuando averigüé -sin ninguna duda y por eso di nombres- que el día 5 de agosto la Marina recibió declaraciones muy importantes, nada menos que de los tripulantes del barco uruguayo, quienes dijeron que la responsabilidad era de su buque. Entonces, señor Presidente, ¿puede aceptar esto el Parlamento tan tranquilamente? Creo que no, que no lo debe dejar pasar.

Voy a hacer otra consideración. Creo que soy leal en las discusiones y si hay algo que me molesta es que a uno le atribuyan cosas que no dice, para poder criticarlas mejor o, por el contrario, cuando tengo algún hincha que me atribuye dichos que no son míos, para alabarme. Las dos actitudes me parecen espantosas. Con total franqueza digo que es posible -y lo he oído como un rumor que circula dentro de la Marina- que esa actitud, que no acepto ni comparto y que el Senado no debe dejarla pasar -y la Cámara de Representantes tampoco- haya tenido la finalidad de no decir el 28 de agosto que los culpables eran los servicios nuestros, el barco nuestro y también nuestro salvataje, porque se estaba negociando esa indemnización en el exterior. A lo mejor fue así, yo no lo descarto, pero de ninguna manera lo acepto. Si así hubiera sido, señor Presidente, lo que tiene que hacer el señor Ministro es venir al Senado y pedir que lo esperen 15 días porque está realizando una negociación, pero no se pueden decir cosas que no son ciertas. Eso no lo puede hacer ni el Vicealmirante Pazos, ni el Comandante en Jefe ni ningún jerarca ni subordinado dentro de la Armada, porque es un desprecio al Parlamento, ya sea querido o no querido, consciente o subconsciente, o a lo mejor inconsciente, pero insisto en que no se debe hacer. Si no se quería revelar de entrada -porque esto mismo que se nos dijo a nosotros en el sentido de que el responsable era el "Skyros", se manifestó a la prensa en el corredor-; si lo que se quería era no reconocer de entrada la clase de negociación que se iba a hacer con los aseguradores para la indemnización de un barco que perdimos -todo el Uruguay perdió el barreminas, que ahora está hundido, y no de costado porque se hundió con la parte de abajo hacia el fondo y la parte de arriba hacia la superficie-; si se estaba negociando para obtener una indemnización y si, por razones humanitarias -aunque sea sin poderes y jurídicamente objetable- se estaba aprovechando la situación para obtener dicha indemnización para la familia de los muertos, aún la de los tres cuyos cuerpos no habían aparecido, no se puede venir al Parlamento a decir cosas que no son ciertas. Lo correcto hubiera sido demorar la comparecencia o que el señor Ministro viniera -y eso es lo que creo que debe hacer un Ministro- y dijera "Señores, estamos en esto. Ustedes no hablen de esto. Yo no voy a hablar de esto públicamente, porque se puede perjudicar una negociación." Pero al Parlamento no hay que mentirle para realizar una negociación, aunque la intención sea humanitaria y sana. Creo que esto lo haría un Ministro de Economía; me parece que hasta Bensión lo haría. Si se enterara de que va a haber una corrida en un banco y lo llaman para preguntarle si es verdad, creo que viene y dice -me consta que estas cosas han pasado en la vida parlamentaria uruguaya y también en mis épocas de empleado en el Banco Central- que esperemos un poco, porque si hablamos de esto y trasciende, al otro día saldría en los diarios y si no se producía corrida por razones naturales, la iba a haber porque la gente se iba a asustar. Pienso que si se trataba de una negociación, había mil maneras de proceder, pero esto no lo acepto y tampoco lo acepta nuestra Bancada. Entiendo que ni el Senado ni el Parlamento la deben aceptar.

Tengo que decir esa verdad, señor Presidente, que no era cierto que el 28 de agosto, con las declaraciones que hasta ese momento existían, todo llevaba a concluir que el "Skyros" era el responsable del accidente. Sí era cierto que ya se sabía -y seguramente lo conocía toda la Armada- que el responsable era el barreminas "Valiente". Creo que este es un elemento de tremenda importancia, porque quien conduce la presencia al Parlamento, la aceptación amable de la comparecencia, es el señor Ministro. No es Pazos quien dice "vamos a ir la semana que viene a la Comisión de Defensa Nacional a explicar", sino el Ministro de Defensa. Y si fuera Pazos o si se tratara de otro grupo de oficiales, de todas formas el responsable sería dicho Ministro. Si se tratara de la Junta de Almirantes, también.

Dicho sea de paso, esa Junta de Almirantes que ha funcionado y ha tomado algunas decisiones cuenta con una existencia jurídica muy dudosa. La Ley Nº 15.808 derogó las normas que preveían su existencia, pero como hay tanto enredo en las normas que tienen que ver con las Fuerzas Armadas, a lo mejor aparecen otras. De todos modos la Ley Nº 15.808 expresamente derogó el artículo del Decreto-Ley orgánico de 1974 de las Fuerzas Armadas que luego tuvo una nueva redacción. Por mi parte, encontré lógico que, luego de terminada la dictadura y a partir del restablecimiento democrático de 1985, fuera costumbre eliminar aquella especie de técnica de facto de diluir la responsabilidad en organismos colegiados. El COSENA era el factor real del poder político en el Uruguay, por más que hubiera un Presidente como Bordaberry, Aparicio Méndez o cualquiera de ellos. Estaba el Presidente, había Ministros y hasta un Consejo de Estado que era un remedo del Parlamento, pero quien mandaba era el COSENA, que era un órgano colegiado. No había uno sólo que fuera el dueño del poder político, esa era la realidad. Por ello, cuando leo esta derogación pienso que, a lo mejor, en este proceso jurídico de democratización de 1985 en adelante se dijo que la Junta de Almirantes que aplicaba resoluciones era un órgano colegiado. Como dice el señor Senador Garat en el informe que distribuyó en la Comisión de Defensa Nacional -creo que lo tienen todos los miembros del Senado- más que en cualquier organización administrativa, en las organizaciones de las Fuerzas Armadas la cuestión es la jerarquía y los mandos son unipersonales. A tal punto esto es así, que en Uruguay -y esto viene desde 1934- a pesar de que la Constitución es clarísima cuando establece que el mando superior lo tiene el Poder Ejecutivo y que también es muy claro que dicho Poder no lo integra una sola persona, sino el Presidente más un Ministro o el Presidente más el Consejo de Ministros, hay ciertas tesis y dentro de la Jurídica de las Fuerzas Armadas más de una vez se ha discutido pues se dice que el verdadero Jefe es el Presidente. Todo esto se resuelve porque ahora está la llamada delegación de atribuciones en la Constitución, que antes no existía. Entonces, el Poder Ejecutivo delega en el señor Ministro de Defensa Nacional para que sea el Jefe. Si mal no recuerdo, se trata del numeral 24 del artículo 168 de la Constitución que es el que dice que se pueden delegar atribuciones, para evitar discusiones que hubo desde que se hicieron los Códigos Penales, así como también la Ley Orgánica Militar de 1941 y el Decreto-Ley orgánico militar durante la dictadura en 1974. En éste al principio hay unos cuantos artículos que, por un lado, parece que dicen que el mando superior lo tiene el Poder Ejecutivo, por otro, que lo tiene el Presidente y, por otro, el Ministro de Defensa Nacional. En el mundo cuando la gente, o sea el ciudadano común, piensa quién es el jefe de algo, se trata de una persona y ni que hablar que es así con el Jefe de las Fuerzas Armadas. También existe la convicción popular de que cada una de las tres Fuerzas tiene un Comandante en Jefe, pero cada uno de ellos es subordinado del señor Ministro de Defensa Nacional y, en este caso, se trata del de la Marina.

Considero que el Parlamento no puede dejar pasar esa actitud. Hubo una sesión de la Comisión, que no sé cuánto duró -pero, si leemos la versión taquigráfica podemos saber a qué hora empezó y cuándo finalizó- y que contó con la comparecencia no sólo del señor Ministro sino también de la plana mayor de la Armada y de los integrantes de dos Comisiones de Defensa Nacional del Parlamento, hecho muy pocas veces ocurrido. Tan pocas veces se dio ese hecho que, en determinado momento, un señor Senador planteó el tema y dijo si era la Comisión de Defensa Nacional del Senado que había invitado a los miembros de la Comisión respectiva de la Cámara de Representantes o, como al final se resolvió, si eran las dos Comisiones de Defensa Nacional juntas, por la importancia del tema. Entonces, en cierto momento, cuando el señor Senador Garat realizó una exposición esa Comisión la presidió, si mal no recuerdo, un Diputado del Partido Nacional.

¿Cómo se hace para no dejar pasar estas actitudes? ¿A quién le vamos a ir a reclamar? ¿Le vamos a ir a decir al Comandante Pazos que estuvo muy mal en decirnos que ellos, ya desde el 5 de agosto, tenían declaraciones muy fuertes en el sentido de que la enorme responsabilidad era del barreminas uruguayo? No le podemos ir a reclamar porque, dentro de la Marina, es un funcionario muy importante, que es el que comanda las acciones. Tampoco le vamos a pedir al señor Ministro de Defensa Nacional, salvo que fuera un profesional en la materia, que conozca las técnicas de la navegación. Ni siquiera pretendemos que al tomar su cargo en el Ministerio supiera lo que es un barreminas, lo que son las rastras -yo no sabía lo que eran- que éstos llevan o cómo se hace para cuidar de las minas cuando se siembran en el mar. Cómo se le va a pedir que conozca todo eso a un civil que no tiene formación profesional en ese sentido. Sin embargo ese civil es el Jefe de todo el servicio y, si el servicio funciona mal, tardíamente provoca daños dramáticos, como lo fueron las once muertes de uruguayos y porque haya una negociación pendiente que pudiera deteriorarse, no se le puede venir a decir a dos Comisiones del Parlamento que la conclusión que se tiene es que el "Skyros" era el responsable. Insisto en este elemento por lo que expresé anteriormente y lo digo con toda franqueza. A lo mejor no hubiera habido interpelación si al Parlamento no se le hubiera dado este trato y de pronto, se realizaban otras gestiones con más éxito que las de nuestra Bancada, cuando le solicitamos al señor Ministro que viera si no habría que apercibir a esa radio de Dolores. Quizás le hubiéramos dirigido una carta al Presidente de la República o al propio Ministro diciéndole que entendíamos que, por una cuestión de sensibilidad, él debiera dejar el Ministerio. De todos modos, hicimos lo que correspondía porque la Comisión de Defensa Nacional le solicitó al señor Ministro que informara, pero se vino con una información que no era la correcta.

Para ir avanzando, señor Presidente, me voy a referir al segundo rubro temático que tiene que ver con la forma en que se produjo el choque. Repito que no voy a hacer la descripción técnica, ni mucho menos a estudiar todas esas imágenes que se nos proyectaron, que fueron logradas en el simulador o computador. Sin embargo, voy a leer una serie de afirmaciones que ahora me doy cuenta que reflejan los modos tradicionales de realizar las interpelaciones. Es decir, hacer una cantidad de preguntas al señor Ministro para ver si se lo pone en aprietos. Tengo preguntas pero, de alguna manera, en cada una de ellas estoy haciendo una afirmación y lo digo con toda claridad, porque no estoy usando una triquiñuela de dialéctica gramatical. Voy a ir enumerándolas, simplemente para no hacer un análisis completo de las dos versiones -los compañeros tendrán oportunidad de hacerlo, así como también los miembros del Senado de los distintos partidos- con relación a las dos informaciones que nos dieron que son tan contradictorias. Quiero decir que le hemos quitado el carácter tradicional a esta interpelación, aunque el objetivo -y lo digo con la más absoluta cordialidad- es muy claro: que el señor Ministro de Defensa Nacional deje su cargo y vuelva al lugar para el cual fue electo en forma popular, que es el Senado. Este es nuestro objetivo y lo expreso muy claramente, con gran firmeza y mucha cordialidad. Las interpelaciones, entre otras de las tradiciones que tienen, es que los interpelantes o las Bancadas de los interpelantes realicen una especie de planificación.

Por ejemplo, dicen: "Yo le voy a hacer estas preguntas, a ver si ahora o más tarde contesta de tal o cual manera y después le damos un garrotazo, porque tengo este otro papel escondido y voy a hacer referencia a lo que se dice en el mismo" o bien coordinan entre varios compañeros que mientras se hable de determinado asunto se le va a interrumpir al señor Ministro para, luego de que él haya contestado, usar otro argumento. Sin embargo, en la tarde de hoy vamos a romper esa tradición, ya que informalmente la Mesa nos dijo -puede ser una manera de ordenar la interpelación- a los miembros de la Bancada del Encuentro Progresista -a los que estuvimos en la Comisión de Defensa Nacional, y en mi caso, porque fui nombrado interpelante por la Bancada- si teníamos inconveniente en hablar todos previamente, para que después el señor Ministro pudiera responder todos los puntos que se le plantearan. Contestamos afirmativamente, porque no estamos en ese juego de decir una cosa para que el señor Ministro conteste otra o bien buscando elementos que obliguen al señor Ministro o a alguno de sus asesores a salir corriendo a hacer una llamada telefónica para ver qué dice el Poder Ejecutivo al respecto o tal vez uno de los asesores, cosa que tiene todo el derecho de hacer.

Reiteramos que hubo un factor fulminante que determinó esta interpelación y fue el hecho de que al Parlamento se le haya dado la información de esa manera.

A continuación, voy a hacer algunas preguntas que, reitero, implican afirmaciones. El Vicealmirante Pazos, a fojas dos de la versión taquigráfica del 28 de agosto, o sea, de la primera comparecencia, dice: "vamos a mostrar aquí que recién se pudo reconstruir el accidente aproximadamente el día viernes" -eso lo dice el 28 de agosto- o sea, después de tres semanas de análisis de datos. " Esta reconstrucción que vamos a ver está basada en la declaración de los testigos".

La pregunta que tengo anotada y que en realidad no es una pregunta, sino una afirmación, es por qué no se dijo que ya el 5 de agosto, o sea varias semanas antes, los principales testigos, náufragos, sobrevivientes, habían aclarado que el responsable del accidente era el "Valiente" y no el "Skyros".

Más adelante, a fojas tres, el señor Comandante en Jefe de la Armada dice: "Nuestro barreminas navegaba en condiciones normales, con toda su dotación y puestos de guardia ocupados". Quisiera saber por qué no se dijo que la dotación de un barreminas, tal como está establecido -hay incluso un especie de manual a colores que se ha distribuido y al que cualquiera puede acceder, hecho por la Marina- debe constar de 33 personas y no de 24, como tenía. Un buque de estas características, reitero, debe tener una tripulación de 7 Oficiales y 26 marineros. Reitero que esto está establecido así respecto de los barreminas, pero hay otros buques que también necesitan esta tripulación. Si no se cumplen estas condiciones, obviamente las guardias no son de cuatro horas, como deben ser o de dos horas como son en algunos países. Creo que cuatro horas es el máximo que aconsejan las Cortes del Almirantazgo inglés. En 1984, a la Armada uruguaya le llegó prácticamente un tratado sobre accidentes. Lógicamente, si la tripulación es menor, se deben hacer guardias más largas. Entonces, quisiera saber por qué no se dijo eso.

Hay una parte que voy a comentar después en la que, si no me equivoco, el Vicealmirante Pazos y el Almirante Daners explican que en la Armada hubo una reducción general de personal. No es verdad que el barco contara en ese momento con toda la tripulación, ya que el número que debe tener es de 33 personas, 7 Oficiales y 26 marineros; sin embargo tenía sólo 24.

A fojas treinta, señor Presidente, el Comandante en Jefe de la Armada se refiere al Oficial de Guardia, a ese joven Alférez que si se cumple el refrán popular que dice que el hilo siempre se corta por el lado más débil, es quien se va a llevar todos los garrotazos. Este Oficial de Guardia era Carámbula. En este momento, el Comandante en Jefe Pazos habla por sí, no por testigos, no por lo que digan las imágenes que salen de las computadoras donde se insertan datos. Él dice que este Oficial está graduado en la Escuela Naval, que realizó el viaje de instrucción en el buque escuela "Capitán Miranda", que ha recibido todos los cursos de adiestramiento y que llevaba varios meses de servicio en esa Unidad. El Comandante en Jefe se queja de que alguien se haya preguntado -entre ellos el señor Senador Garat- cómo se pudo dar esa responsabilidad, a esa hora, a un Oficial tan joven. Debo decir que no me quedó claro, de lo que se desprende de la versión taquigráfica, si ese Alférez tiene 20 o 24 años, pero este detalle no viene al caso. Así, el Comandante en Jefe dice que esta persona recibió todos los cursos de adiestramiento y llevaba varios meses en la Unidad y pregunta desde cuándo calificamos a un individuo por su juventud, agregando alabanzas para ese Alférez -reitero, ello figura a fojas 22 de la segunda comparecencia- con el fin de destruir rumores, ya que incluso se decía que había habido un informe psicológico de acuerdo con el cual el muchacho, en situaciones difíciles, no estaba en condiciones de tomar decisiones adecuadas.

Pienso, señor Presidente, que el señor Ministro, el Vicealmirante Pazos y todos los jerarcas estaban al tanto, por las declaraciones de los tripulantes, de cómo se había producido el accidente. Reitero que no debemos perdernos en dibujitos o en datos de metros y millas. Lo que afirmo es que este muchacho creía que iban en rutas paralelas y realmente lo hacían en rutas cuasi contrarias. El lo creía y así lo dijo, aunque luego cambió la declaración en el Juzgado, porque si no, el escándalo se hubiera producido el primer día. Yo me pregunto por qué no se dijo eso. Ya explicamos que no se dijo porque tal vez se estaba en una negociación.

A fojas 40, el Comandante en Jefe Pazos dice: "Por ello es que, generalmente, en los procedimientos de búsqueda y rescate de marinos en el mar, hay que llevar hombres rana o camillas para sacar a la gente". Así, me enteré que si no se hace eso, es decir que si se saca a la persona en forma vertical, pueden tener una crisis cardíaca, cosa que ha ocurrido muchas veces, tal como sucedió en el caso del buque argentino "Belgrano". Al respecto, hubo varios informes médicos que mostraban cómo, en situaciones de hipotermia, si se saca a un náufrago en forma vertical puede sufrir una crisis cardíaca. Por lo que surge un mes después, en la segunda comparecencia -consta en el distribuido 468, a fojas 41- el señor Ministro se entera que eso se había expresado en la primera comparecencia y dice: "Deseo indicar que me acabo de comunicar con la Fuerza Aérea y no hay ninguna norma que determine que los helicópteros dedicados a la búsqueda y rescate deban transportar buzos. Naturalmente que nos estamos planteando este tema ahora."

Creo que si el señor Ministro estaba el 28 de agosto debe haber escuchado que el tema fue planteado ese día -si no se planteó antes- pero no el 28 de setiembre.

Repito que no es un técnico en la materia -como no lo somos ninguno de nosotros- pero estaba escuchando como el resto, además de ser el Jefe del Servicio del cual es responsable. Entonces, no oyó al Vicealmirante Pazos decir que hay que llevar hombres rana y no se preguntó durante ese mes en el Ministerio si se llevaban hombres rana después de lo que había dicho el Comandante en Jefe el 28 de agosto. ¿Ese fue un tema que no se conocía en el Ministerio desde el 28 de agosto al 28 de setiembre?

Me voy a referir a la segunda comparecencia y a la quinta pregunta. El Almirante Daners dijo que al Alférez Carámbula se le hicieron exámenes de agudeza visual y de su sentido cromático buscando daltonismo o algún tipo de trastorno parecido, porque confundió las luces rojas con las verdes. Además, se solicitaron antecedentes a la Escuela Naval, al Hospital Militar y al Servicio de Sanidad de las Fuerzas Armadas. Agregó que el Hospital Militar comunicó que no tenía allí la historia clínica y que en la Armada no había registro. Esto es algo normal, pero después dice que, evidentemente, estaban en el barco. En ese sentido, tengo información de que jamás una historia clínica de un tripulante está en un barco porque, si fuera así, no serviría para nada en caso de accidente y de que haya un hundimiento. No sé si es una regla de costumbre o escrita, pero no hay historias clínicas en los barcos y menos de los que están navegando. Entonces, ¿por qué se nos dijo que evidentemente estarían en el barco? No creo que haya habido mala intención, pero de todas maneras había quedado flotando en la Comisión la idea de que faltaba algún informe sobre el Alférez.

A fojas 30, el Comandante en Jefe dice que en las unidades pequeñas -como es el caso del "Valiente"- hay una dotación de 24 personas en total, por lo tanto, cuando estas unidades navegan de noche, se hacen turnos de 6 horas. Ya aclaramos que la dotación correcta, la que indican los manuales de la Marina debe ser de más de 26 personas, por lo menos 33. Asimismo, aclaramos que los turnos no deben ser de 6 horas, porque no es bueno, y mucho menos las 6 horas que le tocaron a este Alférez.

En séptimo lugar, refiriéndose al factor cansancio, dice que estas unidades pequeñas no navegan más de 24, 36 o 48 horas. ¿Por qué lo dice? Porque es una manera de justificar que haya turnos un poco más extensos de los que se admiten normalmente; es decir que, en lugar de 4 horas, sean de 6 horas. Aclaro que este tema de los turnos, no es ninguna nimiedad y no tiene que ver con el hecho de si el funcionario público tiene que trabajar 8 ó 6 horas; es otra cosa. En nuestro país, donde la idea de la guerra es una buena hipótesis para hacer ejercicios intelectuales, los peligros reales se corren cuando los marinos están navegando o cuando los pilotos están volando un avión. Ahí sí hay posibilidades de accidente. Entonces, el tema de la guardia y del que está en el puente, es sumamente importante. Se dice que la importancia es relativa o no existe porque estas naves sólo navegan 24, 36 ó 48 horas. Sin embargo, no es así, no tengo otra manera de decirlo, pero me he informado, no sólo a través de técnicos, sino también por experiencia propia. En ese sentido, sé que estas embarcaciones navegan y pueden navegar de 7 a 10 días continuados porque tienen autonomía; supongo que está referido a todos los insumos necesarios para navegar 2.500 millas, aproximadamente 4.500 kilómetros. No creo que alguien piense que esa distancia se recorre en un par de días. Por lo tanto, estos buques pueden navegar 7 y 10 días, y lo han hecho. Entonces no nos deben decir estas cosas a los que somos legos en la materia y no somos técnicos.

A fojas 32 el Comandante en Jefe de la Armada dice que los egresados de la Escuela de Especialidades, que es donde se forman estos marineros -en este último período egresaron 57- van exclusivamente al Comando de la Flota. Para aclarar un poco, debo decir que si bien ha habido un personal que se va restringiendo por muchas razones, entre otras, presupuestales, todos los egresados de la Escuela de Especialidades van a la flota del mar que, básicamente, es para lo que está hecha la Marina. Entonces, hago una pregunta que, en realidad, es una afirmación: ¿por qué no se dice que la reducción del personal sólo fue la de los buques? Se pasó de 1.100 personas a 830, luego a 750 y en este momento, antes de algunas sanciones que ha habido, son 537. Eso no se dice; se habla de una reducción, y la del personal de los buques, que es el fondo de la Marina, fue importante.

En décimo lugar, a fojas 34, de la segunda comparecencia, a raíz de una pregunta del señor Representante Bayardi, el Vicealmirante Pazos respondió que la reducción ha involucrado a todos los grandes mandos. Tanto es así que, por ejemplo, en la Prefectura Nacional Naval también han disminuido sus efectivos. ¿Por qué se dijo eso si no es así? Se mantiene eso y no es así. Entonces, no fue una afirmación correcta.

Continúo con la pregunta número once. El Almirante Daners presidió una Comisión Especial que se nombró con funcionarios en actividad y con jerarcas retirados de la Marina y explicó que el fundamento de esto era tratar de evitar que pesaran demasiado los subjetivismos de todos los que estaban allí - yo entendí que a lo mejor había o disputas personales o algún cargo en juego, y que uno no estuviera demasiado frío para hacer sus conclusiones- por eso llamaron a figuras retiradas para integrar dicha Comisión Especial. Dice a fojas 50 que a las 4 horas y 32 minutos -aclaro que estamos entrando en el segundo eje temático, ya no en el choque sino en lo que sucedió posteriormente- el "Valiente" reporta la colisión y solicita ayuda urgente a La Paloma. El choque fue a las 4 horas y 19 minutos y a las 4 horas y 32 minutos pide ayuda a La Paloma, desde donde se avisa a Valizas a las 4 horas y 33 minutos.

A las 04:35 Valizas informa que el "Valiente" está muy averiado y que necesita una ayuda muy urgente. A las 04:54 el "Skyros" comunica por Canal 16 -canal especializado en emergencias- la colisión y a las 04:56 de la mañana La Paloma irradia a toda la zona para que todos los buques vayan a ayudar. A las 05:36, se ordena preparar un avión. Precisamente, esto lo comenté con un marino nórdico -hago esta aclaración, para que no se piense que estoy ocultando que hablé sobre el tema con marinos uruguayos- que sabe mucho de esto y él me preguntaba para qué se había recurrido a un avión. ¿Qué iba a hacer un avión allí? Si fuera una nave que acuatizara, sería diferente. Pero, ¿para qué se preparó un avión? No supe contestarle y, naturalmente, tampoco se hizo la pregunta allí y no obtuvimos una respuesta. De todos modos, puede existir una regla que lo establezca o puede servir para un avistamiento.

¿Por qué recién a las 05:53 -estamos a siete minutos de las 6 de la mañana de un accidente que hacía un buen rato que se conocía- se manda a preparar un helicóptero? Hago hincapié en que se manda a preparar un helicóptero una hora y cuarenta y tres minutos después del choque. No sale; se ordena su preparación, reitero, una hora y cuarenta y tres minutos después del choque. El helicóptero de la Fuerza Aérea llega a las 07:40 al lugar. A las 07:50 llega el avión de que hablábamos y que, por supuesto, no hizo nada allí. ¡Qué iba a hacer!

¿Por qué los rescates se produjeron recién entre las 7 y las 8 de la mañana, cuando el choque se había producido a las 04:19? Esto ocurre prácticamente tres horas después del choque. No estaban tan lejos y pocos minutos después había existido comunicación. Sin embargo, entre las 7 y las 8 de la mañana recién se hacen los rescates. Varios de los tripulantes fueron rescatados por el "Skyros" -creo que ocho- y algunos otros por el helicóptero.

En el numeral 12), a fojas 51, el Comandante en Jefe de la Armada dice que hubo confusión y que la evaluación de los mensajes no fue correcta. Estoy hablando de la evaluación de los mensajes que hicieron en La Paloma, donde hay una muchacha y el encargado, que es un reservista naval. Quiere decir que el jefe de la recepción de estos pedidos de ayuda y de cualquier mensaje es un reservista. ¿Por qué es un reservista? Tampoco se trata de dos, sino que hay once reservistas distribuidos.

¿Por qué no se dijo que el Alférez Carámbula en su primera declaración a la Prefectura dijo que el "Valiente" iba en rumbo paralelo al "Skyros"? Eso fue lo que dijo el Alférez Carámbula; eso es lo que declaró ante un alto Oficial de la Marina, un secretario, el día del accidente. De eso no nos enteramos el 28 de agosto ni el 28 de setiembre. Sí me enteré que después, en el Juzgado, cambió esa declaración; claro, era tremendo el punto.

¿Por qué la explicación de la causa del choque? No hay que andar buscando cosas raras. Chocaron por eso. Habrá existido -como dicen algunos expertos- en una responsabilidad del 100% un mínimo, un 5%, un 6%, un 8% o un 10%. A lo mejor el "Skyros", cuando vio el disparate que venía haciendo nuestro barremidas, pudo haber apagado los motores un poco antes, pero aparte de eso, cumplió todas las reglas, absolutamente todas, y de eso la Marina tiene plena constancia.

Puede ocurrir, repito, que la intención haya sido negociar en mejores condiciones. Cualquiera sabe esto, es decir que cuando se va a negociar no se puede comenzar diciendo que se asumen todas las responsabilidades. En la culpa contractual y en la responsabilidad extracontractual tiene que haber culpa para que se indemnice. No obstante, acá hay mecanismos que están previstos. Y cuando hay muertos, hay compañías -así ocurría aquí- que ya disponen por lo que ocurrió para cubrir las muertes. En este caso, la Armada uruguaya pidió U$S 16:000.000, que es más o menos el valor que le atribuían al buque "Skyros", con el propósito de poder pedir un embargo cautelar. Lo lograron por un tiempo y está bien, porque era una garantía que estaba acá. Todos saben que en Derecho Marítimo el buque es una garantía de importancia, pero después lo que se recibe es algo más de U$S 1:000.000. Lo más probable es que les hayan dicho -no estuve presente y no lo puedo jurar- que no se presentaran con ese tipo de reclamaciones porque sabían bien cómo fue el choque; se sabía desde el primer día. Entonces, la Marina aceptó un millón y pico. Esa es la realidad y lo saben muchos en la Marina. Entonces, ¿qué defensa puede haber si esto es así?

De cualquier manera, se hace una afirmación, porque hubo preguntas sobre el punto. Es más, el señor Senador Garat, perteneciente al Partido Nacional y Capitán de Navío retirado -además, es Presidente de la Comisión de Defensa Nacional- que es muy conocedor del tema, hizo preguntas al respecto porque, además de ser un miembro del Senado, se sentía mal por la manera en que se estaba informando. Fue clarísimo y el informe que repartió lo dice de una manera terminante. Es un documento muy duro, desde el punto de vista crítico, salvo que termina pidiendo la cabeza de Pazos, lo que no es competencia del Parlamento, ya que este Poder no puede confirmar ni destruir a este Oficial.. Lo que sí puede hacer el Parlamento es decirle al señor Ministro que renuncie o, en caso contrario, si las mayorías deciden otra cosa, que permanezca en su cargo; pero, no puede decirle esto a un funcionario de la Armada, porque está subordinado al Poder Ejecutivo y no tiene relación institucional con el Parlamento. Sí tienen la deferencia -el Ministro, que es su jerarca, los trae- de venir y brindarnos información y explicaciones técnicas.

Finalmente, sostengo que desde 1984 en la Escuela Naval hay un estudio -que, a mi entender, se debe hacer y probablemente se haga- sobre accidentes, realizado por las Cortes de Almirantazgo inglesas. En el documento se establece que las causas principales de los accidentes son no mantener una buena vigilancia exterior de un buque y la ineficiencia en la organización del puente. De algún lado salió una organización de la Marina por la cual un Alférez que no estaba bien preparado -luego voy a aclarar qué quiero decir con esto- era el Oficial de guardia a esa hora.

Cuando digo que este Oficial no estaba bien preparado, no estoy sosteniendo que los otros Oficiales sí y que este muchacho tendría problemas personales y por eso no estaba bien preparado. No es así. Lo que estoy diciendo es que la preparación que tienen los marinos frente a un accidente deben mostrarla y es menester cambiarla. Si ello no ocurre, debe modificarse todo el sistema de búsqueda, de rescate y de salvamento. Fue un desastre cómo funcionó todo esto. Fue algo doloroso, a todos nos duele y, supongo que a quien más mortifica es a la Armada y de pronto al Ministro de Defensa, que es su jefe. De todos modos, reitero, esto es algo que le duele a todo el país. El Uruguay tiene una población muy chica. Yo, que he vivido durante muchos años en otros países, por ejemplo en México, cuya capital tiene 20:000.000 de habitantes, sé que el sentido de la vida y la muerte, curiosamente, tiene otros parámetros.

Aquí se nos murieron catorce marineros. Entonces, ¿eso es o no es de gravedad como para decir: "Me voy de este Ministerio. No sé nada de marina. A lo mejor la culpa no la tengo yo, que es lo más probable, pero finalmente..."?

El señor Senador Gargano me acota que son once los muertos; dije catorce y, por lo tanto, me equivoqué. Cometí un error producto de un mal enganche intelectual. Sucede que hay tres marinos cuyos cuerpos no han aparecido. Entonces, en lugar de hacer la resta, inconscientemente sumé. No lo hice al principio sino luego, cuando me acaloré un poco en la exposición. De todas maneras, me rectifico.

En fin, lo que quiero decir, señor Presidente, es que esto es una tragedia. Tampoco creo que podamos entrar a evaluar cuánto vale esta tragedia. No obstante, sí sé que perdimos un buque cuyo cañón vale aproximadamente U$S 1:000.000 y cada rastra U$S 300.000. De manera que la indemnización, una parte de la cual se supone que va a ir para los familiares de los once fallecidos y el resto para la Marina a los efectos de que esta se resarza como es natural, no cubre las pérdidas ni tiene nada que ver con la conmoción trágica que ha producido esas muertes.

En todo caso, señor Presidente, voy a cerrar mi exposición con una frase. La he dicho varias veces y hasta me da vergüenza pronunciarla ahora en el Senado, porque podría parecer que uno se pone como ejemplo, pero no es así. Simplemente, quiero revelar mi sentimiento, porque hasta ahora he tratado de explicar razonablemente lo que creo que son verdades.

Si yo estuviera en el Ministerio de Defensa Nacional y me enterara de que se produjo un hundimiento de este tipo, con once marineros muertos, al minuto me voy. Digo que me voy y no pongo el cargo a disposición de nadie, que parece ser lo que hizo el Comandante en Jefe de la Marina. Parece ser -no tengo constancia- que el Poder Ejecutivo, es decir, el Presidente de la República y el Ministro le dijeron que se quedara.

Hubo episodios en este país en donde por hechos que nada tienen que ver ni con muertes ni con el funcionamiento horrible de un servicio, como ocurrió en este caso, los Ministros se iban. Es cierto que desde 1985 en adelante, la concepción que en general maneja el Poder Ejecutivo es otra. Por ejemplo, en una interpelación que se hizo al entonces Ministro Manini Ríos, porque había estado detenido un Diputado del Frente Amplio ya fallecido, el señor Carlos Negro -por supuesto que el Ministro no fue quien lo detuvo- el Presidente Sanguinetti hizo saber al Parlamento -no sé si lo dijo en algún medio de difusión- que si quería que el Ministro se fuera, había que procurar la censura, que él sabía lo que tendría que hacer. Creo que estuvo bien, y lo dije en el Frente Amplio, porque la censura prevista en el artículo 148 de la Constitución es la que obliga a que el Ministro se vaya. Allá el Presidente si quiere desatar un proceso en el cual, aunque haya una elección anticipada y él pierda, se mantiene en el cargo. El Jefe de Gobierno, al igual que el Jefe de Estado, no se va nunca, aunque pierda una elección anticipada.

También lo hizo el Presidente Lacalle. Aquí hubo una interpelación -creo que al Ministro Braga- y cuando se estaba redactando una resolución que decía que no eran satisfactorias las explicaciones, Lacalle mandó decir que si queríamos que el Ministro se fuera debíamos reunir a la Asamblea General y censurarlo, que luego veríamos qué pasaba.

Creo que el Presidente Jorge Batlle debería decirle al Ministro que por razones de sensibilidad no debería estar en el cargo. Ahora bien, si el Ministro Brezzo, no por razones de sensibilidad, entiende que no debe irse, tiene todo el derecho a hacerlo.

Yo no me conformo con que la Cámara de Senadores declare que se actuó mal; pienso que hay que censurar y que, si se lo hace, los que estén con la censura deben votarla y los que estén en contra, no acompañarla, no sea que pase como en el único episodio que ocurrió en el Uruguay en que hubo censura contra el Ministro Peirano Facio, cuyos correligionarios lo defendieron durante horas, pero en el momento de votar hicieron la mayoría que impide que el Presidente pueda llamar a elecciones anticipadas, lo cual deterioró la imagen del Parlamento. Digo, entonces, que hay que votar a favor o en contra, y punto; en mi opinión, esa es la manera en que debe conducirse el Parlamento. No hablo de mi modesta opinión, porque estoy seguro de que es así; estoy absolutamente convencido de ello, sobre todo, cuando se ha venido aquí y no se ha dicho la verdad sobre episodios que se conocían más o menos bien desde el primer día del choque.

Si esto se logra, señor Presidente, seguramente no vamos a perder a un hombre público, porque el Ministro Brezzo va a seguir en la vida política, concretamente en el Senado, cargo para el cual fue electo. Creo que no puede pensarse en un Ministerio que tiene estas características.

A continuación, me referiré a un episodio casi comarcal, y voy a aclarar muy bien que no estoy haciendo ahora una nueva imputación al Ministerio de Defensa Nacional ni a la Prefectura de La Paloma. Hace pocos días, el 13 de octubre, una chalana de pescadores artesanales salió y a una milla de la costa, frente a La Pedrera -ese hermoso balneario que tiene olas grandes- se murió Artigas Decuadra, uno de los pescadores. Repito que no tengo ninguna prueba de que haya habido -no la tengo confirmada, como sí tenía las anteriores que mencioné- negligencia alguna en la base de La Paloma. Sí digo -y esto también lo afirmo- que en un episodio ocurrido en una zona situada a una milla de la costa -téngase en cuenta que, según los cálculos hechos, una lancha de salvataje puede llegar en alrededor de seis minutos; a veces el calentamiento es como el de un auto- sucedió algo similar al choque del barreminas "Valiente", también bajo la jurisdicción de La Paloma, que era la base que estaba más o menos cerca, por lo cual el Ministro, el Comandante en Jefe u otros funcionarios de la Armada, deberían haber dicho que, ante cualquier hecho que ocurriera, había que salir inmediatamente, porque las cosas se complicarían si en la zona se diera otra circunstancia similar a la ya ocurrida. Sé que lo del "Valiente" no tuvo nada que ver con esto; pero también aquí se produjo la muerte de una persona, repito, la de Artigas Decuadra, un viejo pescador de 70 años de edad que salió con su chalana. Todos sabemos que a veces la propia gente de la Marina, que sabe, le dice a los pescadores que no salgan porque el tiempo es malo, pero como ellos tienen necesidad económica o una vocación un poco mágica sobre el tema del mar, igual salen. Se trataba de una chalana con motor fuera de borda que a las 16:30 horas tuvo un desperfecto en el motor y quedó parada. Cuando pasó otra chalana le avisaron que tenían problemas, y el otro pescador respondió que podía venir, pero que tenía que recoger sus redes. Cuando la chalana volvió para remolcarlos, la embarcación de Artigas Decuadra ya había solucionado el problema del motor. Como decimos siempre, le habían limpiado la bujía y había comenzado a marchar.

Entonces, ellos reportaron a la base de La Paloma, aproximadamente, a las 06:30 ó 07:00, que habían tenido un problema -esto es, no que lo tenían, porque el motor marchaba- y, como venían con mucha carga, iban a llegar a las 08:00 u 08:30. Esto fue lo que pasó. Aunque no tengo testimonios corroborantes, salvo el del sobreviviente, un muchacho muy joven de algo más de veinte años, de apellido Olivera; tengo la grabación de dicho testimonio por lo que, si se quiere, aunque no sé si es usual, podríamos escucharla. Con base en ello, sí agrego que a ellos los recogieron pasadas las 10:00. Es más; él dice -reitero que no puedo corroborarlo; naturalmente, puede sufrir una situación emocional que lo haga decir cosas que no son ciertas- que sus compañeros pescadores, desde las 08:30 en adelante, querían salir a buscarlo -a esa hora estaba vivo De Cuadra- pero no le dieron permiso en la base. Entonces, salieron a buscarlos a las 10:00.

Creo -no estoy haciendo una afirmación de que haya habido negligencia- que el señor Ministro debería haber dado alguna indicación a la gente de la base de La Paloma ante "cualquier rumor que venga". Ya había venido uno, pues los padres de Olivera -con quienes sí hablé- estaban en el Puerto a las 08:00 pidiendo que salieran a buscarlos. En estas cosas no se puede demorar nada. ¿Por qué? Porque estaba el antecedente de lo ocurrido hace muy poco con el barreminas Valiente. Entonces, se trata de una zona en donde deberían haber tomado medidas. Quizás actuaron como debían hacerlo reglamentariamente. Insisto en que no estoy diciendo nada en contra de la base ni que haya negligencia, pero sí que deberían haberse tomado medidas muy especiales en La Paloma para que no se repitiera una situación de este tipo.

Aclaro que he mencionado este episodio no como una parte de esta interpelación, sino porque sentía que debía contarlo. He escuchado la declaración del señor Olivera, que la tengo en mi poder, en la que él dice que hubo demoras, que sus compañeros hubieran salvado a Decuadra si los hubieran dejado salir. No lo he confirmado con otros, pero si así fuera, esto es más grave de lo que pensábamos.

De esta manera termino mi exposición y seguramente la Mesa cederá el uso de la palabra de acuerdo con lo que entienda más conveniente.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Ministro.

SEÑOR MINISTRO.- Señor Presidente: antes que nada, quiero agradecer la cortesía del señor Senador Fernández Huidobro por haber cambiado el orden de los oradores anotados para hacer uso de la palabra. En tal sentido, mi argumento fue que el planteo del señor Senador Korzeniak había sido bastante extenso y me da la impresión de que es más útil contestar todo el desarrollo de su intervención y luego continuar con los otros señores Senadores.

Voy a hacer algunos comentarios previos, como hizo el señor Senador Korzeniak en su intervención.

La verdad es que volver al ámbito del Senado en ocasión de una interpelación, me refresca muchas cosas, entre ellas, el viejo estilo que tiene el señor Senador Korzeniak para desarrollar sus intervenciones. Está bien que él haya planteado la cordialidad de la relación, que -en verdad- algunas veces no lo ha sido tanto, pero trataremos de que siga teniendo ese carácter. El expresa algunas cosas que resultan sorpresivas. La primera de ellas, es que él diga que quiere que yo renuncie y que luego vuelva al Senado. Antes que nada, dudo que vaya a renunciar porque me convenza el señor Senador Korzeniak; además, si lo hiciera, no decidiría yo mi retorno al Senado y no por su consejo debería hacerlo. Creo que expresa cierta desconsideración, porque me quita la potestad de decidir mi destino, lo que yo jamás haría con el señor Senador Korzeniak.

Por otro lado, dicho señor Senador ha manifestado que yo debo renunciar por una razón de sensibilidad. Se trata de un concepto de sensibilidad política o de otra manera que siempre es subjetivo. Creo que, respetando las posiciones, la manera de pensar y el estilo del señor Senador Korzeniak, no hay derecho a determinar que -a partir de una situación que se entienda que me obligaría a tomar una decisión de dejar un cargo- yo no tenga sensibilidad o la capacidad suficiente para hacerlo o percibir que debería actuar en ese sentido. Simplemente, creo que este no es un tema de sensibilidad, sino estrictamente político, en el que el Senado deberá determinar si yo tengo responsabilidad sobre los hechos que estamos tratando en el día de hoy y, en ese caso, adoptará las medidas que entienda convenientes.

El señor Senador Korzeniak se ha quejado de no haber recibido de parte nuestra -con esto estoy diciendo: de parte del señor Ministro de Defensa Nacional, del Subsecretario y de los Oficiales de la Armada- una información más sincera sobre cómo sucedieron los acontecimientos.

Creo que pocas veces se da una situación donde hay una velocidad de reacción y una propuesta que emana del Ministerio de Defensa Nacional hacia el Parlamento en cuanto a otorgar información y toda la que se tenía en cada uno de los momentos en que se brindó. Quiero recordar que la iniciativa de concurrir a la Comisión de Defensa Nacional del Senado fue nuestra. Entendimos que teníamos la obligación de hacerlo y de dar la información correspondiente en las reuniones de la Comisión del Senado que se hicieron a esos efectos.

Asimismo, el señor Senador Korzeniak entiende que la información que se dio no era completa, y en algunos casos llega a decir que no se le dijo la verdad. Con los debidos respetos, quiero decir al señor Senador que quizás yo pertenezco a una especie que él no conozca mucho. Yo no miento, señor Presidente; nunca lo hago y asumo las responsabilidades sin mentir. Por lo tanto, no acepto que se me arroje la más mínima sombra de sospecha en cuanto a que, lo que estoy diciendo, sea una mentira. Podré equivocarme en algunas circunstancias, pero no acepto que se me diga que miento. Además, a lo largo de todos estos años, he tenido una actuación pública bastante notoria, con relaciones buenas, tirantes, en algunos momentos de confrontación, con gente del Partido del señor Senador Korzeniak, y hasta ahora nadie me había planteado ese tipo de cosas. Podría establecerse algún otro tipo de adjetivo o de críticas a mi carácter o a mi personalidad, pero hasta ahora nadie me había dicho, ni lo va a hacer sin que yo lo rechace, que miento.

Quiero hacer otro comentario sobre notas que he tomado a partir de la introducción un poco diversa, desordenada, que ha hecho el señor Senador Korzeniak, pero que me satisface más que un cuestionario demasiado estructurado. El manifestó que yo no desempeño el cargo con vocación. Tal vez sea una afición del señor Senador ser psicólogo e interpretar la personalidad de la gente sobre los sentimientos de las personas. Recién me entero, señor Presidente, que no desempeño el cargo con vocación. Francamente, me sorprende y tendré que pensar el asunto, porque hasta ahora nunca lo había escuchado.

Al contrario, me siento realmente satisfecho con el desempeño del cargo de Ministro de Defensa Nacional, me agrada y siento el honor y la responsabilidad del cargo. Siento, además, el gusto por desempeñar este cargo y por hacer cosas en él. De manera que pediría que sacáramos la psicología aficionada de los comentarios que se hacen en el Senado. No voy a entrar en eso, sino más bien que lo rechazo.

A partir de ese tipo de comentarios o interpretaciones sobre mi supuesta incomodidad o falta de vocación en el cargo, al paso, se hace mención a una serie de hechos y decisiones que he tenido que tomar como Ministro de Defensa Nacional, desde marzo hasta ahora. De alguna manera, se hace una recopilación de sucesos, alrededor del Ministerio de Defensa Nacional, en los cuales he tenido que tomar decisiones. Por ejemplo, se hace referencia a la televisión satelital, a las políticas en materia de otorgamiento de ondas de radio y al voto sobre el Inciso G). Como estas cosas dichas al paso y sin contestar parecerían quedar como verdaderas, estoy obligado a contestarlas. De todas formas, no voy a importunar al Senado introduciéndolo en este tipo de asuntos menores.

En cuanto al tema de las radios, no he sentido absolutamente ninguna violencia. En cuanto a este aspecto -lo dije inmediatamente después de asumir el Ministerio de Defensa Nacional- he dicho que no se iban a revocar los permisos ya otorgados y que no se iban a otorgar nuevos permisos. Asimismo, manifesté que se iba a pedir a todos los permisarios el cumplimiento de las normas legales y reglamentarias a que estaban sujetos. Quiero asegurar al Senado que esto no me ha hecho cambiar un milímetro en mi manera de pensar anterior.

En lo que tiene que ver con la televisión satelital, creo que encontramos una solución que ha sido buena para el país. Estoy absolutamente convencido de esa resolución y si no lo estuviera, ahí sí, me hubiera ido del Ministerio; si no hubiera estado de acuerdo con la misma, no la hubiera firmado. Es más, la elaboración del decreto fue hecha por mí mismo. De manera que, en ese sentido, creo que con esto es suficiente.

En cuanto al Inciso G), no hice más que mantener la posición que sostuve en la Legislatura anterior en este mismo Senado. Desde mi Banca en el Senado tuve una posición igual a la que expuse como Ministro de Defensa Nacional cuando se votó una variante sobre el personal militar al que se le había aplicado el Inciso G) durante la época del gobierno militar.

Por otro lado, me quiero detener en un asunto que realmente me ha sorprendido, porque creo que en las relaciones entre las personas hay determinadas reglas que no se violentan. Las conversaciones privadas, como su nombre lo indica, son privadas; no creo que sea bueno que una conversación privada se haga pública sin autorización de las personas. En este caso, no me molesta que se haga pública esa conversación vinculada con el episodio de la radio de Dolores. Al respecto, he hablado con los señores Senadores Korzeniak y Cid. Sobre este aspecto, se ha solicitado un pedido de informes sobre un problema en una radio de Dolores, en la que había echado a una persona. Se me hizo una visita en el Ministerio de Defensa Nacional, hablamos del tema y la conversación se desarrolló en el tono que señaló el señor Senador Korzeniak, pero entendía que, cuando tenía conversaciones privadas, después no se iban a manejar de esta manera, en una sesión pública. Pienso que aquí sí se violentan determinadas normas éticas mínimas de relacionamiento entre las personas.

Aclaro que estamos hablando de un episodio microscópico en el que se plantea un asunto sobre el cual me voy a expedir, contestando el pedido de informes. Adelanto que, en definitiva, esto no tendrá mayores consecuencias. Lo que sucede es que todo esto es parte del aderezo para demostrar un cierto estado de ausencia mío en cuanto a la gestión en el Ministerio.

Ahora voy a hacer algunos comentarios sobre el tema que hoy vamos a analizar. El señor Senador Korzeniak maneja la información de un acta hecha el día 5 de agosto -el mismo día del accidente- que está siendo utilizada en la gestión que viene desarrollando la Justicia Militar. Esta acta tiene una confidencialidad que no voy a violentar, pero se me obliga a mencionar ese tema. Veo que el servicio de inteligencia del señor Senador Korzeniak funciona muy bien, obtiene informaciones que son confidenciales y, además, las hace públicas. Entonces, tenemos una doble situación: hay un buen servicio de inteligencia y una falta de respeto a una norma que protege a las personas, fundamentalmente. En los Estados democráticos esto es importante para proteger el buen nombre y la dignidad de las personas. Sobre este tema, luego el doctor Yavaronne se va a extender un poco más y va a precisar la información. De todos modos, adelanto que los datos que maneja el señor Senador Korzeniak no son los que tenemos nosotros.

A continuación, me referiré a la versión taquigráfica de la Comisión, realizada el día 28 de agosto. Allí el señor Senador Korzeniak dice que se le mintió porque, probablemente, se estaba negociando la transacción. Primero, el señor Senador Korzeniak -con el estilo que ya había olvidado pero que hoy se me ha refrescado- dice que algunas personas entienden o pueden entender -no él- que este tipo de informaciones se manejaron y después termina afirmándolo. Vuelvo a decir que no se mintió; más allá de lo que puede haber en cuanto a cómo fueron evolucionando los acontecimientos y la información sobre el accidente, la información que se dio en cada una de las ocasiones fue la que se tenía, con la advertencia de que se venían desarrollando las investigaciones, las preguntas y las presunciones de cómo se habían desarrollado los sucesos. Asimismo, informamos cómo había actuado cada una de las personas. En ningún momento hemos afirmado nosotros ni los Contralmirantes que asistieron a las Comisiones en el Senado que la culpa del choque la tuvo el buque barreminas "Valiente". Ello no se ha dicho y vuelvo a decir que no es así. En todo caso, la culpa del accidente la tuvieron los dos: por un lado, el "Valiente" y, por otro, el "Skyros". Por la información que tenemos, los dos buques tuvieron errores...

SEÑOR DE BOISMENU.- ¿Me permite una interrupción, señor Ministro?

SEÑOR MINISTRO.- Con mucho gusto, pero aclaro que después no voy a dar interrupciones porque quisiera
terminar con el desarrollo de mi exposición.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador.

SEÑOR DE BOISMENU.- Por motivos especiales nos tuvimos que acercar a este tema, tal vez por un cariño al mar y por estar ligada al mismo, una parte de nuestra vida, por motivos familiares.

Es evidente que el tema es muy difícil. Tengo la ventaja sobre la Comisión de haberlo podido trabajar de afuera, lo que da cierta independencia que no tienen los miembros de la Comisión, que tuvieron que trabajar en forma directa. Como se dice en el mar, sobrevolar una situación de abordaje, para tratar de eliminar de las actas la palabra "choque" -como se hizo hasta ahora- creo que es un tema realmente complicado. Hasta el día de hoy y después de haber leído bastante sobre este tema en los últimos días, no podría decir -como bien señala el señor Ministro- quién es el único culpable. La cuestión es mucho más sencilla. Si uno recorre todos los trabajos que existen en el mundo sobre accidentes de barcos -aquí se resumen algunos que hemos conseguido en los últimos días y que refieren a Europa y a los Estados Unidos- verá que es imposible. Esto se puede revisar en la legislación británica, en la que todo este tipo de accidentes termina en la Corte del Almirantazgo que exista un accidente con un único culpable. Creo que un barco fondeado resulta a veces culpable en su proporción de un caso de accidente. Esto lo pueden corroborar los que conocen el tema.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Ministro Brezzo.

SEÑOR MINISTRO.- Si hubiéramos entendido que no debíamos dar la información que teníamos para mejorar la negociación que se hizo con los armadores del Buque "Skyros", simplemente, hubiéramos avisado al Senado que no veníamos. Es más, no hubiéramos pedido venir, como lo hicimos.

De manera que lo que hicimos fue dar la información que teníamos en ese momento y que después se ha ido completando. Quiero decir que si vamos a lo estricto, a lo que puede ser una precisión matemática, creo que ni hoy ni nunca -ya lo dije antes- se va a poder saber exactamente cómo sucedieron los hechos. Esto es así porque, por un lado, tenemos una declaración del Oficial que estaba al mando del barreminas "Valiente" -que estaba en el puente- quien se encontraba con dos personas más: con un timonel y con un vigía.

Los otros dos, desgraciadamente, están entre las personas fallecidas. Por lo tanto, del lado del "Valiente" sólo hay una declaración, que es la del oficial que estaba al mando en el puente. El resto de los oficiales mal pueden haber dicho, ni en esa ocasión ni nunca, que la culpa del choque la tuvo el "Valiente", porque no estaban en el puente, sino durmiendo, porque eran las cuatro de la mañana. En aquel momento había una guardia compuesta por esas tres personas; estaba el Comandante del buque, despierto, abajo, y había gente en la sala de máquinas. Así, aquellas personas no podían saber qué estaba pasando ni cómo sucedieron las cosas, porque no lo vivieron. Entonces -repito- mal puede haber habido una declaración de ningún oficial o de ningún marinero que hubiera podido dar una opinión determinando que la culpa del choque la había tenido el "Valiente" o que obedeciera a una mala maniobra del mismo. El único que declaró sobre la forma como sucedieron las cosas fue el oficial Carámbula, es decir, el único sobreviviente que vio -desde el "Valiente"- los acontecimientos tal como sucedieron.

Por otro lado, hay declaraciones del capitán del "Skyros" que presentan otra versión. Así pues, las versiones varían y podemos presumir que pueden estar, también, teñidas del asesoramiento letrado que puede haber sido dado, después del accidente, para prevenir situaciones ulteriores.

En lo que refiere a procedimientos de la negociación o a la presunción de que nosotros mentimos para no dificultar la negociación, quiero descartarlo completamente. Lo que se hizo fue un embargo preventivo de U$S 16:000.000. Los abogados que están aquí presentes saben muy bien cómo se hace un embargo preventivo; en los hechos, se realiza por una cantidad muy superior a la que eventualmente se termina transando. Lo que se hace, justamente, es tratar de impedir que sigan sucediendo acontecimientos hasta que se culmine la negociación.

Debo decir que la negociación que desarrolló la Armada estuvo, naturalmente, bajo nuestra supervisión. Personalmente, tuve acceso a la información y estuve en contacto con el representante de la compañía aseguradora del "Valiente" y lo seguí perfectamente hasta el último momento. Puedo asegurar, señor Presidente, que fue una negociación excelente, en la que el Estado uruguayo obtuvo una cifra de dinero muy importante que, seguramente, en un litigio judicial no hubiera obtenido. No tengo absolutamente ninguna duda de eso y voy a pedir al señor Subsecretario que luego se extienda un poco más en los términos jurídicos o en las condiciones en que se desarrolló dicha negociación.

Quisiera hacer otros dos comentarios en esta primera intervención. Veo que seré mucho más breve que mi interpelante.

El señor Senador Korzeniak me expresó un sentimiento de tipo personal, señalando que si él hubiera estado en mi lugar en esa circunstancia, habría renunciado. Considero que es una situación de naturaleza muy personal. Por mi parte, digo que si hubiera estado en el lugar del señor Senador Korzeniak, no habría hecho la interpelación, porque me habría parecido absurda. Entonces, de cualquier manera, intercambiamos opiniones sobre cosas que se habrían o no se habrían realizado.

Quiero referirme a otro asunto microscópico, que no tengo más remedio que tratar porque ha sido planteado en este ámbito. Se trata del accidente último de un pesquero en La Paloma. Quiero decir que la operación de búsqueda y rescate se desarrolló muy bien y, lamentablemente, una persona de 70 años falleció porque se apartó de la lancha e intentó llegar a la costa nadando. Pero no encontramos en esa operación de búsqueda y rescate -porque recibimos la información pertinente- ningún tipo de carencia. El señor Senador Korzeniak ha dicho también que él no cree o no se anima a decir que haya habido alguna carencia. Acepto ese comentario, pero quiero agregar que recibimos información sobre ese episodio y, de las dos personas involucradas, lamentablemente se pudo salvar sólo a una.

Si el señor Presidente lo permite, pediría al señor Subsecretario que hiciera uso de la palabra a efectos de continuar contestando los planteamientos del señor Senador Korzeniak.

SEÑOR MILLOR.- ¿Me permite una interrupción?

SEÑOR MINISTRO.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador Millor.

SEÑOR MILLOR.- He solicitado ahora una interrupción, porque el señor Ministro estaba ya culminando su intervención y el señor Subsecretario abordará otro tema, tal como el señor Brezzo lo ha anunciado.

Quiero decir, señor Presidente, que seguí con mucha atención la exposición del señor Senador interpelante; inclusive, tomé algunos apuntes. Francamente, lo que más me sorprendió fue el hecho de que se afirmara, de una manera muy rotunda, que el mismo día del accidente ya había varias declaraciones -se usó el plural- de tripulantes que establecían que la culpa del accidente la había tenido el "Valiente" y que, por lo tanto, la Marina y el Ministerio de Defensa Nacional ya sabían quién era el culpable.

Por mi parte, he leído las actas, que tengo absolutamente subrayadas. De ellas surge, con mucha claridad, lo que el señor Ministro acaba de expresar. Había tres tripulantes, que pudieron ver el accidente; dos de ellos murieron y, por lo tanto, si había varias declaraciones, ya partimos de un error. Podría haber una declaración de la única persona que pudo ver el accidente y que sobrevivió. Sin embargo, el planteo que hago -porque el señor Ministro ha invocado la condición de abogado de algunos de los que acá estamos presentes- es el siguiente. Si esas declaraciones se hubieran producido en sede judicial, ya tendríamos varios procesamientos. Estamos a 86 días de ocurrido el accidente y el único procesamiento que hay es el del capitán del "Skyros", pero no con motivo directo del hecho y en el momento del choque, sino por omisión de asistencia. Por lo tanto, francamente, no entiendo lo de las declaraciones, y lo afirmo con mucha sinceridad. En sede judicial no se produjeron; de haberse producido, encontrándonos ahora a 86 días del accidente, la Jueza ya habría procesado a varios. Reitero que no pudo haber habido "declaraciones" en plural, porque sólo hay un sobreviviente de los tres que pudieron ver el accidente.

Entonces, más que nada pedí la interrupción al señor Ministro para dejar en claro todas estas cosas. En realidad, más que preguntar sobre estas cuestiones al señor Brezzo, tendría que dirigir las interrogantes al miembro interpelante. ¿De dónde saca él que hubo "declaraciones", en plural? ¿Dónde se efectuaron? ¿O está insinuando que los que declararon o el que declaró -porque sólo uno pudo haberlo hecho- después, en sede judicial, cometió perjurio y cambió su versión?

He querido, simplemente, hacer estas consideraciones, que surgen de leer las actas muy detenidamente y, también, de haber escuchado con mucha atención al miembro interpelante, al señor Ministro, así como de las constancias que tenemos -en definitiva, todavía se está desarrollando la etapa pre-sumarial- de que por ahora, a ochenta y seis días del accidente, hay un solo procesado, por una cuestión muy importante, pero colateral al choque. ¿Qué es lo que pasa después del choque, de la colisión, o del abordaje, como quiera llamársele? La omisión de asistencia, y nada más de eso.

En cuanto a la negociación, no se ocultó nada. El señor Ministro no tiene por qué recordar de memoria las actas. En la página 63 de la segunda comparecencia, y a partir de la misma, se da -con lujo de detalles- montos, cifras, forma y procedimiento de la negociación.

SEÑOR KORZENIAK.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador Korzeniak.

SEÑOR KORZENIAK.- Señor Presidente: el día 5 de agosto se hizo un primer interrogatorio a los náufragos, es decir, no fue hecho exclusivamente al oficial. Los que realizaron dicho interrogatorio fueron dos personas, una de ellas se desempeñó como jefe del interrogatorio y la otra como secretario. La conclusión a la que llegaron, y que corrió por toda la Marina, es que la responsabilidad del choque fue, fundamentalmente, del "Valiente". Esto es lo que dije, y puedo reafirmarlo, porque así ocurrieron las cosas. El que hizo el interrogatorio fue el Capitán de Navío Fernando Silvera y el Teniente de Navío Leonardo Larrosa actuó como secretario.

Esas declaraciones, la de uno, la de dos o la de veinte -si era uno sólo el que estaba mirando, es uno sólo el que lo dice- tienen que ingresar dentro de los insumos que se ponen en el simulador cuando se dice que hay declaraciones contradictorias. Dicho de otro modo, no se puede prescindir de poner eso dentro del simulador porque, de lo contrario, se pondría lo que cada uno quisiera y se llegaría a la conclusión que cada uno quisiera llegar. Fue por este motivo que yo hablé, si no me equivoco, de las hadas voladoras o de Caperucita Roja cuando se me planteó esa imagen.

SEÑOR MILLOR.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR MILLOR.- Queda claro, entonces, que acá estamos hablando de rumores.

SEÑOR KORZENIAK.- No, señor Senador.

SEÑOR MILLOR.- Lo dije, señor Senador, porque creí entender eso pero, en todo caso, reconstruyamos la discusión en el tono caballeresco en que se está llevando a cabo esta interpelación. Me pareció escuchar que el señor Senador había afirmado que, a partir de ciertos testimonios, en la Armada corre esa versión, o sea, corren rumores. De ser así, estaríamos frente a una correría, frente a una especie de rumor, según el cual algunos náufragos que, reitero, no vieron el accidente -si es que las declaraciones existieron- puesto que el que vio el accidente fue uno solo -en cubierta había tres, lamentablemente dos fallecieron y, por lo tanto, de los que vieron el accidente queda vivo uno solo y es el único que puede tener una visión, equivocada o no, de lo que ocurrió- establecen la responsabilidad del "Valiente". Pero, insisto, nos estamos basando en rumores.

Quisiera hacer una aclaración sobre algo que podría decirse después pero, como también se señaló en Sala que conviene ir ordenando las cosas, prefiero hacerla ahora, con respecto a la negociación. Sobre eso debo decir que estoy asombrado, porque en otros países no ocurre que, frente a un accidente de estas características, las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Defensa Nacional, actúen con la transparencia con que lo han hecho en nuestro país. ¡Por favor! Precisamente, hace pocos días a una nación, de la que se llegó a decir en determinado momento que era la fuerza militar más poderosa del planeta -aunque después, cuando se conoció la verdad, la atrasada tecnología demostró que no era la fuerza militar más importante del planeta, sino la más numerosa, que no es lo mismo, la que tenía más aviones, más barcos, más generales y más almirantes- se le hundió un submarino con 120 ó 180 tripulantes adentro. El mundo, no sólo Rusia, ignoró la noticia por una semana. Reitero, el mundo ignoró esa noticia, cuando había 120 ó 180 tripulantes adentro. Cuando a los 10 días resolvieron pedir ayuda a los noruegos -no sé por qué recurrieron a ellos- en dos horas consiguieron hacer lo que no habían logrado, en 10 días, los responsables de la tragedia, que fue llegar al submarino. Todavía se está por saber qué le pasó a ese submarino -no quiero entrar en esto de los rumores- y también existe una versión periodística según la cual el accidente ocurrió por un misil de la misma flota. Por esto, digo que en otras partes del mundo no pasa como aquí que, frente a un accidente, las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Defensa Nacional concurren al Parlamento para reconocer sus responsabilidades y, al mismo tiempo, hacen una investigación administrativa con los correspondientes sumarios, con cristalinidad y transparencia, reitero, asumiendo sus responsabilidades.

Con total franqueza, debo decir que me duele muchísimo lo que pasó. Creo que en el acto homenaje de la Asamblea General, en el cual no hicimos uso de la palabra, se puso de manifiesto un sentimiento de mancomunión de todos los Legisladores presentes, por el dolor que sentíamos ante la pérdida de 11 compatriotas. Sin embargo, los sucesos que ocurrieron con posterioridad me han dejado un sentimiento de orgullo por pertenecer a este país. Siento el orgullo de pertenecer a un país -en el cual ocurre por primera vez una tragedia, que no es normal que suceda en ningún mar del planeta- que procede con transparencia y no oculta información, pues tanto el señor Ministro como el Subsecretario y los Oficiales han concurrido al Parlamento y han hecho sus declaraciones públicamente, quedando constancia de todo ello en la versión taquigráfica, la que, por otra parte, todos tenemos. Entonces, después de un largo proceso de investigación, se asume que hubo responsabilidades. Por lo tanto, acá no se oculta, durante una semana o diez días que hay un barco hundido con 120 ó 180 personas adentro. Sin embargo, se han hecho ciertas afirmaciones.

Digo también que, además del orgullo que siento de ser uruguayo, estoy asombrado de cómo en las versiones taquigráficas se narran las negociaciones. A mi entender, la negociación es excelente y creo que el señor miembro interpelante se asesoró mal. Quiero señalar que el buque barreminas costó U$S 160.000 y venía incluido en un paquete de compra que se hizo a una nación decadente a la que, por aquello de que se cayó el muro, le quedó un material bélico que no le servía para nada, más que para asustar a la gente. Reitero que ese barreminas se compró dentro de un paquete y costó U$S 160.000. Debe quedar bien claro, también, que el costo del cañón es superior al del barreminas, pues es de U$S 200.000, pero acá se habló de una cifra mucho más grande. Cabe agregar que, de acuerdo con la información que tengo, hoy en día la Armada Nacional tiene grandes posibilidades de recuperar a la brevedad ese cañón. De modo que si se le dio tanta importancia a la parte económica y queda en la versión taquigráfica, que también quede constancia de este otro aspecto y de estos números, que son verdaderos.

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Señor Presidente: en principio, me voy a referir a algunas cuestiones generales y, después, trataré de responder a algunas de las preguntas planteadas por el señor miembro interpelante porque, confieso, pude tomar nota de algunas y de otras no. De manera que la omisión no es por rehuir el compromiso de responder, sino por la falta de velocidad para tomar nota.

Inmediatamente de ocurrido este lamentable accidente que, sin duda, ha enlutado a la Armada, al Ministerio y al Estado todo, se abrieron muchísimas investigaciones, todas ellas paralelas, con la finalidad de determinar las causas, las responsabilidades y, en definitiva, de saber qué caminos adoptar.

Una de esas líneas de investigación fue a la que hizo referencia el señor Senador interpelante, esas declaraciones hechas ante el Capitán de Navío Fernando Silvera y el Teniente de Navío Leonardo Larrosa, el 5 de agosto, es decir, el mismo día en que ocurrió el accidente. Tal como lo ha señalado el señor Ministro, interesa resaltar que esas declaraciones forman parte de un expediente reservado -que en estos momentos está en la órbita del Juez Instructor Militar- que están en poder del señor Ministro y de quien habla, y las tenemos con nosotros porque tenemos el legítimo derecho de tenerlas. Sin embargo, no consideramos que haya sido correcto el procedimiento de su obtención por parte del señor Senador interpelante, porque están bajo el secreto y la reserva en protección de las personas involucradas, como muy bien señaló el señor Ministro.

Debo aclarar, por otra parte, que no es correcta la información que ha brindado el señor Senador interpelante como conclusión de la investigación hecha el 5 de agosto. No voy a divulgar las conclusiones, porque no quiero cometer la infracción de dar a conocer cuestiones reservadas, o secretas o que no debo revelar. De todos modos, puedo decir que no se trata de que la culpa sea exclusivamente del barreminas "Valiente" y su dotación. De manera que, por el secreto que estoy obligado a mantener, no doy el contenido de esta información que, reitero, sí está legítimamente en poder del Ministerio, pero no contiene la conclusión que ha señalado en Sala el señor Senador interpelante.

Se lo hizo con la finalidad, reitero, de brindar y tener al alcance de todos nosotros y todo el país la más certera y exacta información. Y se ha sostenido que entre las conclusiones del Tribunal de Accidentes Marítimos y las de esta Comisión Especial existen contradicciones, pero eso no es así; no existen contradicciones porque la misión de la Comisión Especial constituida por el Mando fue diferente a la que se asignó al Tribunal de Accidentes Marítimos, en cumplimiento de los convenios internacionales. El Tribunal de Accidentes Marítimos tiene que determinar la causa del siniestro y comunicarlo así a los países de las banderas de los buques y a la Organización Marítima Internacional. Sin embargo, la Comisión Especial tuvo por misión determinar la forma en que actuó el barreminas en este caso concreto -independientemente de la actuación del "Skyros"- a fin de detectar las posibles fallas y omisiones en su desempeño con la finalidad de corregir esos procedimientos, adecuarlos y evitar que este tipo de cosas sucedan. Asimismo, tuvo como cometido el estudio del Sistema de Búsqueda y Rescate para ver si finalmente debía tener alguna corrección para mejorar su eficacia y eficiencia en el futuro.

También se ha señalado que una de las causas por las cuales el señor Ministro debería haber renunciado deriva del incumplimiento, por su parte, del Decreto Nº 506/94, que lo pone como titular del Sistema Nacional de Búsqueda y Salvamento. Como afortunadamente estoy trabajando al lado del señor Ministro Brezzo, que no es -como se dijo en Sala- un Ministro sin vocación y sin ganas de trabajar, sino que por el contrario, trabaja y mucho, pude comprobar que en este tiempo -que no fue tanto- se hicieron muchas actividades concretas, relativas al Sistema de Búsqueda y Rescate y al Sistema Nacional de Búsqueda y Salvamento. Entre las cosas que se hicieron se encuentra la de tratar de recopilar las normas jurídicas vigentes y aplicables con la finalidad de poder determinar cuál es el marco normativo para el Sistema de Búsqueda y Rescate y para el Sistema Nacional de Búsqueda y Salvamento.

En nuestro país existen dos esferas y dos organismos que intervienen en esta materia, como tantas veces sucede, que existen organismos con competencias concurrentes en determinado aspecto. Por un lado está el Centro Coordinador de Búsqueda y Rescate en el Mar, que fue creado en 1967 por el Decreto Nº 380/67. En 1968 se dictó su reglamento por el Decreto Nº 272/68 y, finalmente, a raíz de un convenio que suscribieron la Fuerza Aérea y el Comando General de la Armada, ese decreto fue sustituido por el actualmente vigente, Nº 225/97. Estos decretos se refieren al Centro de Coordinación de Búsqueda y Rescate en el Mar y establecen que la competencia en materia de búsqueda y rescate en aguas jurisdiccionales y en el espacio aéreo corresponde a la Armada Nacional y no al Sistema Nacional de Búsqueda y Salvamento.

Paralelamente, está el Sistema de Búsqueda y Salvamento, que fue creado por el Decreto Nº 426 de 1992, el cual fue sustituido por el Decreto Nº 506/94, que es el que ha señalado el señor Senador interpelante y que organiza el Sistema Nacional de Búsqueda y Salvamento, al frente del cual pone al señor Ministro de Defensa Nacional, porque ese servicio está en la Ley Orgánica Militar. Este decreto lo que hace es darle su estructura.

Me voy a permitir leer el artículo 1º de este decreto porque, en definitiva, permite delimitar las competencias y las responsabilidades del señor Ministro en este tema. El Sistema Nacional de Búsqueda y Salvamento, cuyo titular es el señor Ministro, tiene como misión organizar y coordinar todos los medios disponibles en la órbita del Ministerio de Defensa Nacional, y otros que se le afecten, para salvar vidas humanas o bienes involucrados en todo tipo de peligro, desastre o siniestro, ocurridos dentro de las áreas de responsabilidad del Estado. Es decir que no está circunscripta la competencia de este sistema nacional a las aguas jurisdiccionales y su espacio aéreo. Con toda claridad se habla de "ocurridos dentro de las áreas de responsabilidad del Estado". Pero a mayor abundamiento, y con la finalidad de delimitar las competencias del Sistema de Búsqueda y Rescate en el mar, en el inciso segundo se agrega que dicha misión es sin perjuicio de las competencias y funciones asignadas a la Armada Nacional y a la Fuerza Aérea por las normas vigentes, que son las que ya relaté. De manera que no es jurídicamente viable asignar la dirección del Sistema de Búsqueda y Rescate en el Mar al señor Ministro por el Sistema Nacional de Búsqueda y Salvamento.

Al mismo tiempo, quiero señalar que desde que este Ministro asumió la Cartera, una de sus preocupaciones fue la reorganización del Sistema Nacional de Búsqueda y Salvamento. Puede parecer que esto sea una ocurrencia que se viene a decir ahora después de conocido el accidente del 5 de agosto. Sin embargo, existe prueba documental de esto, que muchas veces sirve más que la prueba testimonial. En abril de este año, el señor Ministro se reunió con el Comando Sur de Estados Unidos y planteó esta inquietud. A la vez, el 3 de julio de 2000 se envió un fax -que tengo en mi poder- firmado por el señor Ministro, a la Embajada de Estados Unidos, siguiendo el proceso de implementación a los efectos de conseguir la colaboración en los sistemas de búsqueda y rescate que ellos tienen. En julio y agosto se siguieron estos contactos con personas de la Embajada. Ya desde ese entonces se estaban organizando sistemas o entrenamientos de búsqueda y rescate en forma coordinada y conjunta entre la Fuerza Aérea y la Armada Nacional, las que se llevaron a cabo recientemente. Esto es cuanto tengo para decir, en lo que tiene que ver con el Sistema de Búsqueda y Salvamento y el Decreto Nº 506/94.

Una de las primeras preguntas del señor Senador interpelante -que ya fue implícitamente respondida, pero lo reafirmo ahora- fue por qué no se dijo que el 5 de agosto ya habían declarado los testigos. En la comparecencia a la Comisión, que fue provocada por el propio Ministro de Defensa Nacional el 28 de agosto, se reiteró en forma insistente y machacona por todos -no sólo por el señor Comandante en Jefe o por el señor Ministro, sino también por todos los miembros de la Comisión presentes- que, obviamente, se trataba de conclusiones primarias, que se estaba avanzando en la investigación, que había muchas y variadas investigaciones y que los resultados y conclusiones probablemente con el tiempo se deberían ir corrigiendo, pero que lo importante, en definitiva, era el ejercicio de transparencia y cristalinidad que se estaba haciendo al poner, a los pocos días de ocurrido este insuceso, la información que hasta ese entonces se tenía a disposición de los señores Legisladores. Quizás se actuó ayer o anteayer frente al tema de la aftosa de la misma manera.

Cuando aún los datos no estaban confirmados y no se sabía con exactitud las causas de esta situación, los hechos se ponen en conocimiento de todos porque, precisamente, la idea es no ocultar nada pues, en definitiva, tenemos que ser los destinatarios de estas informaciones. Con respecto al accidente se actuó de la misma forma.

El 28 de agosto, cuando se concurrió al Parlamento, no se habló de las declaraciones del 5 de agosto por dos razones. En primer lugar, porque quienes asistieron a esa sesión no estaban habilitados a poner los hechos en conocimiento, tal como hoy tampoco lo estamos el señor Ministro y yo. En segundo término, no se habló de ello porque las conclusiones, contrariamente a lo que afirma el señor Senador interpelante, son similares a las que han arribado el Tribunal de Accidentes Marítimos y la Comisión Especial.

Por otra parte, también se ha hablado de la dotación del barreminas y de que, en definitiva, en vez de ir con las 33 personas que correspondía, sólo llevaba 24. Concretamente, se ha señalado esa diferencia como una de las posibles causas del accidente, lo cual implica, en última instancia, negligencia por parte del mando.

En la Comisión se aclaró que la Armada estaba atravesando algunas dificultades de naturaleza presupuestal que, a veces, hacen que las dotaciones no sean completas. Pero, además, hay que tener presente que las dotaciones de los buques varían según la misión que vayan a cumplir. La dotación de 33 tripulantes -creo que en realidad son 34-a la que alude el señor Senador interpelante es la máxima en situación de guerra, cuando se despliega todo el equipo de minado y tiene que ir todo el personal apostado en alerta máxima. Sin embargo, no es así cuando con una unidad apta para ese tipo de situación se está cumpliendo otra misión, como puede ser una de patrulla, tal como ocurrió en este caso. Entonces, en estas circunstancias no es necesario que la dotación con que cuente el buque sea la máxima o la plena, sino que debe ser la adecuada para la misión que va a cumplir.

Con respecto al tema de la historia clínica, podemos decir que, efectivamente, el oficial Carámbula fue sometido a un examen de agudeza visual, el que tuvo resultados óptimos. No obstante, no existe historia clínica porque según está en nuestro conocimiento, la historia clínica en el Hospital Militar se inicia cuando la persona ingresa allí por primera vez y este oficial jamás había sido atendido en esta Institución.

SEÑOR CID.- ¿Me permite una interrupción, señor Subsecretario?

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador.

SEÑOR CID.- Creo que este es un hecho absolutamente menor, pero pienso que en esa afirmación hay un error de concepto, ya que historia clínica tienen todos los aspirantes a oficiales en la Escuela Naval, donde se evalúa su capacidad y aptitud física. Quiere decir que el hecho de que esté o no la historia clínica en el Hospital Militar es secundaria a la evaluación primera. Si el aspirante tiene un defecto visual, ello debe estar consignado en la historia clínica desde el principio.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Subsecretario.

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Precisamente, iba a lo que acaba de mencionar el señor Senador.

He dicho que historia clínica en el Hospital Militar ese oficial no tiene porque nunca había sido atendido, pero sí la tiene en la Escuela Naval porque desde el inicio de su carrera y su formación se le abre una, que es lo que señala el señor Senador Cid. Lo que sucede es que la historia clínica naval -por llamarla de alguna manera- corre la suerte de su titular y se encuentra en cada una de las unidades en las que se desempeña. De ahí la razón explicada por el Contraalmirante Daners, en el sentido de que, probablemente, la historia clínica del oficial Carámbula estuviera en el barco y se haya ido con él.

SEÑOR FAU.- ¿Me permite una interrupción, señor Subsecretario?

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador.

SEÑOR FAU.- Creo que este tema de la historia clínica es importante más allá de que exista una norma que establezca o no dónde debe estar. El sentido común mínimo de racionalidad indica que la historia de esa persona debe estar en el lugar donde cumple la función. ¿Qué pasa en un caso de emergencia si no se tienen los antecedentes de la persona que puede resultar protagonista en esa situación? Obviamente, si la persona cumple funciones en el barco, no parece un argumento válido el de que la historia no esté allí porque el mismo se puede hundir. Esto sería lo mismo que afirmar que las historias clínicas de los funcionarios del Senado no deben estar aquí por temor a que se incendie. Me parece que lo natural es que, por razones de seguridad, la historia clínica esté en el lugar donde su titular corre el riesgo de que le ocurra algo y pueda recurrirse rápidamente a los antecedentes, que pueden ser aquellos que registren algún caso de un quebrantamiento de salud, lo cual permitiría constatar esa característica y actuar de inmediato.

De manera que no sé si esa afirmación es tan categórica, porque el señor Senador interpelante pasa de lo categórico a lo genérico con una gran facilidad. De pronto se afirma con énfasis y se pone una gran contundencia, y posteriormente se hace referencia a que en ciertos ambientes algunas personas se encuentran en determinadas circunstancias, con lo cual lo que se dice que se hace incorpóreo e imposible de ubicar.

Concretamente, lo que quiero decir es que el hecho de que la historia clínica estuviera en el barco, parece prácticamente natural, tal como ocurre en cualquier otro lugar donde se cumple una tarea laboral. En este caso, la desgracia quiso que al desaparecer el medio material donde la tarea se cumplía, con él haya desaparecido también la historia clínica. De todos modos, no me parece un hecho de tal magnitud como para señalar como casi un disparate el que en ese lugar estuvieran los antecedentes referidos a la salud de todos y cada uno de los tripulantes del barco.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Subsecretario.

SEÑOR KORZENIAK.- ¿Me permite una interrupción, señor Subsecretario?

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Con mucho gusto, señor Senador.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador.

SEÑOR KORZENIAK.- Señor Presidente: la interrupción va a ser breve porque, honestamente, debo decir con claridad que hasta ahora no he escuchado más que argumentos muy nimios en el sentido de que no contestan las afirmaciones que hice.

En principio, quiero decir que de antemano destaqué lo relativo a la técnica de derivar la respuesta, en cuanto a si un hecho fue o no cierto, hacia la pregunta de cómo se consiguió la información respectiva. Para que no haya más dudas sobre eso de que las afirmaciones concretas a veces se convierten en rumores, en frases etéreas o, como decía Echegoyen, delicuescentes, voy a decir algo muy claro con respecto a la declaración a que me referí y que se tomó el mismo día del accidente a los náufragos. Yo ya dije quién tomó esa declaración, quién fue el Secretario que actuó en la elaboración del acta, que todo eso ocurrió en la Prefectura y que el Prefecto de La Paloma la avaló. Incluso, para que no quede duda alguna, puedo decir que el Prefecto a que me estoy refiriendo es el Capitán de Navío Jorge Sánchez. Y también digo que, si alguien me pregunta cómo conozco lo que pasó en un Juzgado en un presumario, puedo responder que también la Marina conoce perfectamente lo que está ocurriendo en un presumario judicial, no de los Tribunales Militares, sino de la Justicia común. Entonces, vamos a ponernos en igualdad de condiciones, porque la Marina conoce perfectamente el expediente.

Precisamente, en el expediente judicial este muchacho, el Alférez, cambia la declaración que había hecho en cuanto a que él creía que iban en el mismo rumbo. Ese es el tema de fondo y reitero que cambió su declaración en el Juzgado. Incluso, él hizo dibujos en el Juzgado y también en la Prefectura que demuestran lo que estoy diciendo. Ahora bien, si se me atribuye el haber hablado sobre rumores, debo contestar categóricamente que no se trata de rumores, sino que todo es tal como lo he dicho.

Cuando me referí al rumor, dije que se había extendido y que eso se sabía en el ambiente de la Marina e inclusive di los nombres para que no existieran dudas.

En cuanto al reproche que me hace el señor Ministro sobre la carta -aclaro que no fue un pedido de informes- en la que le contamos que les habían impedido al Intendente Arana y al Diputado Arregui ingresar a una radio, y le solicitábamos al Ministerio -porque el dueño de la radio es un permisario- que tomara alguna medida, es decir, que formulara alguna amonestación u observación, quiero decir que el asunto lo traté, no para referirme a lo cordial que había sido la conversación -que por cierto lo fue, con café y todo- sino para contar que desde el 28 de marzo el Ministro no nos contestó e incluso perdió la carta y, cuando le enviamos una copia, tampoco nos respondió. Yo dije que dudaba en comentarlo y que no había consultado a todos mis compañeros. Sin embargo el hecho fue ese y no existe nada etéreo ni vago en cuanto a la declaración del día 5 de agosto.

Con respecto al tema de la historia clínica quiero decir que no critiqué que la misma exista o no; ni siquiera me interesa, porque no creo que ese muchacho fuera enfermo. Lo que sí manifesté es que no es cierto que las historias clínicas estén en las unidades. Cuando me refiero a unidades estoy hablando de las flotantes, es decir de los buques. La unidad dentro de cualquier repartición administrativa es el lugar al que pertenece el funcionario y, naturalmente, la historia clínica puede estar en ese lugar. Por ejemplo, si trabaja en una oficina del Ministerio, posiblemente la información la tengan en la respectiva oficina. Pero reitero que las historias clínicas no se llevan en los buques. En este sentido pueden solicitar que concurra en este momento un asesor para que lo desmienta. Lo demás son todas afirmaciones y creo que lo que hay que hacer es demostrarlas, y al respecto me he manejado con declaraciones que tengo en mi poder. Voy a decir más: la discusión relativa al tema de los dibujitos concluye cuando el Alférez, el Oficial de Guardia que iba a cargo del buque, manifestó que creía que iban en el mismo rumbo. Esto es lo que dicen los peritos en el Juzgado confirmando las declaraciones que avaló también el Prefecto Jorge Sánchez. ¿Quiénes son los peritos? ¿Quieren que los mencione? No tengo ningún problema en hacerlo. ¿Cómo obtuve la información? Lo dicen estos importantes peritos según declaración que tomó la Jueza de allá. Es más. Puedo darles a conocer el informe que coincide en que la responsabilidad es del Barreminas "Valiente". Contamos con esta información así como también la tiene la Marina y figura en un expediente de la Justicia común. Entonces, ¿por qué si la Marina debe tener y tiene esta documentación, no puede suceder lo mismo con un Legislador que, por las mismas razones de interés público que tiene la Armada, está interesado en saber cómo fueron las cosas? Reitero que tengo en mi poder los nombres de los expertos que citó la señora Jueza. Me refiero a los Capitanes Julio Torrano y John Ugut Lajarcegui. Y el informe donde se concluye lo mismo que se concluía en esas primeras declaraciones que aquí se referían, es del 25. Aquí me dicen que también está publicado en la prensa del viernes 23 de octubre en "El Observador". Quiero decir que las reservas, sobre todo los aspectos psicológicos, son maneras distintas de sentir. Pero en materia de hechos, hay que manejarse con ellos. Aquí había declaraciones del mismo 5 que no se metieron en la maquinita para que dieran los resultados que nos mostraron acá. Eso es lo que yo dije y no otra cosa. Y, por lo tanto, si uno lee todas esas páginas, el "Skyros" es el culpable. Y si lee las páginas de la segunda comparecencia, hubo errores muy grandes de apreciación , de esto y de lo otro, de parte de quien iba a cargo de la guardia del Barreminas. Esa es la segunda conclusión. Y yo me pregunto ¿por qué eso no aparece en la primera?

Sobre el tema de la negociación, que quede claro que no hice ninguna crítica a ella. Yo no la hice. Está eso planteado en el informe del señor Senador Garat. Yo lo que dije es una presunta explicación -y dije que era presunta, que yo puedo deducir- de por qué ante un pedido de dieciséis millones se terminó en uno y pico; no porque yo dijera que es una mala transacción. ¿Saben qué quieren que les diga? Señor Ministro: cuando terminen todas las actuaciones, la transacción debe resultar muy buena porque si no, como el noventa y pico por ciento de la responsabilidad se la van a atribuir al "Valiente", no se cobrarían probablemente ni U$S 500.000. Eso aparte del tema de la responsabilidad del Estado por el mal funcionamiento del servicio, asunto que está vinculado a los familiares. Reitero que no critiqué la negociación, pero sí mencioné como fue que al Senado no se le informó lo que se conocía desde el primer día.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Subsecretario.

SEÑOR MINISTRO.- ¿Me concede una interrupción, señor Subsecretario?

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Ministro.

SEÑOR MINISTRO.- Señor Presidente: no tengo más remedio que hacer algunos comentarios sobre lo que ha dicho el señor Senador Korzeniak.

En primer lugar, no creo que sea un asunto menor, accesorio o adjetivo el hecho de que se maneje públicamente en el Senado, aunque sea por parte de un Senador, información confidencial de la Justicia Militar o de la Justicia Civil. Me parece que esto hace a la esencia de las garantías democráticas. ¡Nada menos que a eso! Por lo tanto no es mi intención desviar el tratamiento del asunto hablando de esto para que de alguna manera se pretenda descalificar la información que se obtuvo. En este sentido adelanto sobre la información que maneja el señor Senador Korzeniak, más precisamente sobre las actas donde consta que la responsabilidad del accidente fue del Barreminas "Valiente", que no es verdad. En esa acta se establecen responsabilidades de los dos barcos, del "Valiente" y del "Skyros". Quiero dejar sentado esto porque a esta altura me obligan a dar información que yo hubiera preferido no manejar. Tengo aquí el acta que contiene algo así como diez puntos y la podría leer. Afirmo que en esa acta no se plantea eso de esa manera.

Por último, una vez más, en cuanto al otro tema de la conversación privada que se manejó, vuelvo a repetir, señor Presidente y señores Senadores, que conmigo se pueden tener conversaciones privadas que yo no voy a hacer públicas. Hay garantías.

Gracias, señor Presidente.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Subsecretario.

SEÑOR MILLOR.- ¿Me concede una interrupción, señor Subsecretario?

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador Millor.

SEÑOR MILLOR.- Estas interrupciones las pido para que se vaya clarificando, porque en mi modesta opinión, en un tema que es sumamente trágico, el señor miembro interpelante sigue teniendo confusión en cuanto a valores y números. Ya hicimos referencia a los errores en cuanto al valor del Barreminas y ahora parecería que estamos frente a una mala negociación. Tengo entendido -y le pido al señor Subsecretario que me desmienta si esto no es así- que la transacción a la cual se llega es de U$S 1:800.000. De lo único que podía agarrarse la Nación uruguaya era de la tasación del buque "Skyros" -porque, según consta en las actas, las grandes compañías tienen por costumbre adjudicar un buque a cada subcompañía, a los efectos de que la responsabilidad sólo recaiga sobre ese buque- y a lo sumo es de U$S 1:600.000. Esto quiere decir que la transacción a que se llega supera el máximo valor que se le puede atribuir en el mercado al buque que hubiésemos podido retener.

Por otro lado, el miembro interpelante manifiesta que no se le contesta ninguna de las afirmaciones que ha hecho. Se le han contestado todas.

Una de las afirmaciones que él ha hecho -y prefiero referirme a las que no se han hecho- es que la búsqueda, el rescate y el salvamento fueron un desastre. Y por extensión -sé que no es la intención del señor miembro interpelante- se puede llegar a inferir que no sólo fue un desastre, sino que son un desastre en el Uruguay. Aquí se ha hablado muy poco de lo excepcional y extraordinario de este accidente. En las versiones taquigráficas queda bien en claro que los buques de guerra no están pensados para hundirse en ocho minutos; tiene que ocurrir algo muy excepcional, tan excepcional como lo que sucedió. Por causas que se determinarán, un buque de gran tonelaje se llevó por delante a un buque pequeño, como es un barreminas. Sin duda, se trata de una circunstancia muy excepcional, y de eso no se habla; no se habla de que búsqueda, salvamento, o lo que sea de lo que tenemos en Uruguay, se tuvo que enfrentar en horas de la noche con algo que rara vez ocurre en alguna parte del planeta, es decir, que un buque grande se lleve por delante a otro buque chico. Pero resulta -y hoy hablé de los motivos de orgullo por ser uruguayo- que en la página 39 de la segunda comparecencia, hay cifras que nadie desmiente. Me refiero a la efectividad de la búsqueda, rescate y salvamento de nuestra Fuerza de Mar. En los últimos diez años, de 1990 a 1999, el porcentaje de eficacia de la Armada de la República Oriental del Uruguay es de 90,59%. Se vieron involucradas en la búsqueda y rescate de 646 personas. Esto, reitero, está en la página 39. En un período de tiempo similar, el porcentaje de eficiencia de la Coast Guard -que es el servicio similar de los Estados Unidos de Norteamérica, la primera potencia del mundo y la de mayor tecnología, que además dispone de los elementos más increíbles para ayudar en la búsqueda y salvamento, que cuenta con satélites que están en órbita, dedicados pura y exclusivamente a localizar a posibles náufragos o personas que necesiten ayuda en el mar- de la nación más poderosa del planeta, es del 90,29%. O sea que el Uruguay, con pequeños recursos, con un presupuesto que a las Fuerzas Armadas le reduce más sus posibilidades, con escasísimos elementos, con reducción de personal, tiene un porcentaje de eficiencia 30 décimas superior al de la nación más poderosa, que cuenta en sus Fuerzas Armadas con los elementos y materiales más sofisticados del planeta.

Muchas gracias.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Subsecretario.

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Voy a conceder una interrupción a los señores Senadores Fau, Gargano y de Boismenu.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador Fau.

SEÑOR FAU.- Señor Presidente: no voy a alterar el orden de los agentes en esta interpelación y, por lo tanto, no voy a transformar en interpelado al Senador interpelante, aunque podría sí preguntarle cómo se hace de documentos que sólo pueden estar agregados a un expediente judicial, con la reserva del presumario. Pero como eso podría entenderse como una alteración del funcionamiento de la interpelación, y tengo claro que el interpelado es el señor Ministro de Defensa Nacional, no le voy a preguntar al señor Senador interpelante cómo llegan a sus manos documentos que sólo pueden estar en un solo lugar. Me refiero al expediente del Juzgado de Rocha. La pregunta quedará formulada, será contestada o no, pero no creo que tengamos que alterar esta relación institucional de interpelante e interpelado.

El señor Senador afirmó que la documentación que manejaba, era algo que prácticamente tienen todos. Señaló que, seguramente, está en poder de la Armada ese informe, que no sabemos cómo obtuvo el señor Senador Korzeniak. Debo decir que cuando observé la fotocopia del diario que el señor Senador Fernández Huidobro le alcanzó al señor Senador Korzeniak y que, por otra parte, es la página de un diario en la cual dicho Senador no cree, porque señala que en algunos medios de prensa hay periodistas a los que le pagan aparte para atacar la fuerza política que él integra -con lo que hace muy relativa la información que pueda manejar- pude leer esa información y de inmediato, en mi calidad de Senador, solicité información en las Fuerzas Armadas, para ver si me podían hacer llegar ese informe los peritos que habían sido designados por la Jueza civil de Rocha en la investigación que está llevando a cabo. Sin perjuicio de que tenían claro que el carácter de presumario impedía hacerse de ese informe, los asesores letrados de la Armada plantearon a la Jueza del departamento de Rocha la posibilidad de acceder al informe de esos peritos, del cual la prensa se había ocupado. La Jueza respondió a los abogados de la Armada que, lamentablemente, no sólo no les podía dar copia del informe, sino que ni siquiera les podía mostrar el expediente, porque éste contenía el secreto de presumario. Entonces, cuando el señor Senador Korzeniak afirma que la Armada también tiene ese informe, puedo decir que no lo tiene, porque la señora Jueza del departamento de Rocha le dijo a los asesores letrados de la Armada que el carácter secreto del presumario le impedía proporcionar esa información.

Por lo tanto, como no quiero hacer del señor Senador interpelante el interpelado, vuelvo a preguntar cómo es que llegaron a él documentos que sólo pueden estar agregados a un expediente que, con carácter de secreto, están en la órbita de un Juzgado, en este caso en el departamento de Rocha.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador Gargano.

SEÑOR GARGANO.- Señor Presidente: quisiera volver al centro de la interpelación.

Aquí lo que se ha dicho por parte del señor interpelante es que hubo una versión que la Comisión recibió a fines de agosto, en donde se le dijo que la investigación había llevado tres semanas y que no se conocían algunos elementos. Aquí hemos escuchado -y no sólo lo dijo el señor Senador Korzeniak; el señor Ministro lo ha dicho, que ellos estaban en antecedentes de lo que había en ese expediente administrativo y que lo tenían claro, pero que él podía tenerlo y no otra persona fuera de la dependencia del Ministerio de Defensa Nacional.

Es decir que se ha admitido, en forma muy clara que se sabía desde el principio qué era lo que había declarado el principal involucrado en estos hechos, que es el Alférez Carámbula, que es precisamente por donde se va a cortar el hilo, porque es la parte más delgada. Esto está muy claro. Después hubo otra versión.

Además, señor Presidente, la segunda parte es este segundo informe. Celebro que me lo hayan traído por escrito, porque yo sentí comentarlo por la radio a la doctora Cristina Maeso, que fue candidata en la salida de la dictadura. Tengo que decir que la conozco bastante bien, es la defensora de este muchacho, el Alférez Carámbula. Ella explicó que conocía desde hace dos semanas este informe, que la Jueza le había pedido confidencialidad, y resulta que ahora salió publicado en el diario "El Observador".

De lo que ahora me voy a ocupar es del doble criterio que se tiene, porque aquí, no hace más de un mes y medio o dos, hubo un episodio, en el caso del Oficial Rivero, y nosotros dijimos que al señor Ministro del Interior se le habían sacado fotocopias del expediente. Me estoy refiriendo a todo el lío del señor Arbilla, de la destitución de Rivero y todo aquello del narcolavado de dólares y otro tipo de cosas. Cuando afirmamos que el señor Ministro del Interior había perdido el control de la documentación en manos de los particulares, se nos dijo que éramos quienes atacábamos la libertad de prensa, que habíamos generado una nueva Inquisición. Aclaro que quienes dijeron eso están en esta Sala en el día de hoy, defendiendo el secreto del presumario.

No sé si administrativamente no se puede conocer, pero me resulta curiosísimo que el señor Ministro defienda el hecho de que él puede conocer la información y los demás no. Es decir que él está en antecedentes, pero los demás no, aunque afortunadamente hay algo nuevo para eso si a lo mejor algún día terminamos por aprobar el Código del Proceso Penal y se elimina la figura del secreto del presumario para que, desde el principio y con las debidas garantías para todos, se pueda conocer qué es lo que pasa en los expedientes judiciales. Lo que digo es que no se puede tener un doble criterio, porque cuando ocurrió el tema de Arbilla, nosotros somos Inquisición que no permite la publicación de la información y violamos la libertad de prensa, comunicación y expresión. Sin embargo, ahora estamos violando el secreto del presumario porque comentamos un dato que aparece en el diario "El Observador", publicación a la que no se endilga absolutamente nada. Digo esto, porque a la Dirección de ese diario no se le hace un planteo enérgico de protesta, ni se la lleva a los Tribunales porque haya realizado esta publicación, que sería lo que correspondería si fuera congruente el discurso de los señores Senadores del Partido Colorado que han hablado sobre el tema.

Muchas gracias, señor Subsecretario.

SEÑOR PRESIDENTE.- Continúa en el uso de la palabra el señor Subsecretario.

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Voy a conceder las interrupciones que se me solicitan, pero antes quisiera hacer unas pequeñas apostillas para que el punto no se dilate.

No es correcto que se haya criticado el conocimiento brindado en Sala a partir de una noticia periodística publicada en "El Observador". No critiqué eso; lo que critiqué porque creo que no es ajustado a Derecho, fue que se estuviera en posesión de esas declaraciones presumariales y reservadas, pero no la hoja de diario en las que pudieran haber sido transcriptas dichas declaraciones. Señalo que no critico que se comente una noticia periodística, pero creo que no corresponde revelar el secreto y la reserva de esas actuaciones que son reservadas. Es decir, primero obtenerlas, para luego revelar su contenido.

(Ocupa la Presidencia el señor Senador Gargano)

-Aquí se ha dicho por parte del señor Senador interpelante que las respuestas han sido nimias y que no se ha respondido en forma contundente a las graves aseveraciones o acusaciones que él ha hecho. Entonces, digo que no hay mejor sordo que el que no quiere oír porque aquí se dijo, desde el 5 de agosto, que la culpa estaba plenamente comprobada -así lo ha sostenido el señor Senador interpelante- en virtud de esas declaraciones contenidas en un expediente presumarial y reservado. Nosotros hemos respondido contundentemente que no está probada la culpa exclusiva del Barreminas "Valiente" en esas declaraciones, porque dichas declaraciones, así como sus conclusiones, no dicen lo que el señor Senador interpelante está expresando acá. Asevero con firmeza que las conclusiones de esas declaraciones no terminan atribuyendo culpa exclusiva al barreminas. De manera que creo responder en forma concreta al tema de la culpa. Además, quiero que, de algún modo, se interprete que estas conclusiones que siguieron a las declaraciones del 5 de agosto, fueron coherentes y congruentes con las conclusiones del Tribunal de Accidentes Marítimos y de la Comisión Especial. Desde mi opinión, el tema de la culpa está contestado, no con una respuesta nimia sino con una aseveración firme, documentada y referida a los propios documentos que el propio señor Senador interpelante exhibe como prueba de sus aseveraciones.

SEÑOR DE BOISMENU.- ¿Me concede una interrupción?

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Con mucho gusto, señor Senador.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Reinaldo Gargano).- Puede interrumpir el señor Senador.

SEÑOR DE BOISMENU.- Señor Presidente: en nuestra intervención anterior sostuvimos -y lo seguimos manteniendo- que las culpas siempre van a ser compartidas. Aquí hemos llegado a uno de los puntos importantes, porque bien dice el señor Senador interpelante -y en esto tengo que destacar su acción- que hay una búsqueda de cierta documentación que es el material de los marinos y, aparentemente, unos expresan que se hundió con el barco y, otros, que no se sabe dónde está. Creo que el señor Senador interpelante va a un punto mucho más importante, y como nosotros queremos ser totalmente constructivos y tenemos un aprecio especial por todos los señores Senadores presentes, de alguna manera deseamos hacer un aporte a esta situación, para lo cual queremos contar lo siguiente. Vamos a imaginarnos -difícil es- la situación en la cual se produce este accidente, lo que supongo que no es fácil para los señores Senadores. Es de noche y hay un barco con derrotero 0.30 y otro con derrotero 2.60; un barco con 187 metros de eslora y otro más pequeño, con 57 metros. El destino hace que se encuentren y se produzca ese accidente. Tal vez es la casualidad o el destino, como dice la ley de los árabes, pero creo que anteayer en Olavarría dos aeronaves chocaron y hay once muertos en el accidente. Si uno mira el espacio y se lo imagina frente a Cabo Polonio, a 20 millas de La Paloma, parecería casi imposible que dos barcos con esos derroteros se encuentren, pero ocurre que se produce el accidente. No me voy a referir al accidente y no es mi tarea, en esto, buscar la culpabilidad, pero sí quisiera decirles que desde mi punto de vista personal es difícil buscar las responsabilidades en este caso.

Leyendo las versiones taquigráficas de las dos reuniones de la Comisión del Senado, tal vez por deformación y por mi trabajo anterior en el Estado, encontramos cosas que no nos cerraban. Creo que recién el señor Senador interpelante lo dijo. Aparentemente, para decirlo con toda claridad, hay declaraciones distintas que se dan en el correr del tiempo, del único testigo activo -creo que esa es la definición exacta- de este caso. Considero que todos tenemos que agradecer la capacidad de los técnicos uruguayos y, en especial, de los psiquiatras del Banco de Seguros del Estado que se reunieron con otro conjunto de médicos para tratar de develar mi duda, en cuanto a qué validez tienen, señor Presidente, estas declaraciones. Todos debemos estar agradecidos por el trabajo constructivo de otros uruguayos, sobre todo en momentos tan tristes cuando hay once uruguayos muertos pertenecientes a la Marina Nacional, que dice: "2. Psicología del testimonio. 2.1. Declaración de testigos honestos".

"Es difícil suponer que un testigo que se nos presenta como un trabajador responsable y ciudadano honrado, tenga algún interés en engañar a la Justicia. No obstante, como veremos a lo largo de este capítulo, el testimonio visual es un método que puede llevar a más errores judiciales, que cualquier otro método de prueba (Houts, 1956)".

Más adelante se agrega: "En Psicología del Testimonio, se considera testigo presencial a toda persona que ha podido observar el suceso y, por tanto, podría recordarlo más tarde", y luego se sostiene: "Jurídicamente, sin embargo, la víctima no es nunca un testigo puesto que, según el derecho español, es parte material en el proceso."

Esto se expresa en la primera parte de este largo tratado que nos envían los psiquiatras y psicólogos del Banco de Seguros del Estado. Sin embargo, esto no termina acá, porque me imagino, en la noche, el encuentro de un buque muy grande que entra en un costado de la nave más chica. Se produce un enorme chisporroteo, tintinea la luz y todo queda en una oscuridad total -quienes están más en el campo, pueden ver algo parecido, aunque no exactamente igual- que es difícil de comprender para nosotros. En esas condiciones se da ese horrible accidente, señor Presidente. Cuando nos operan, nos dan anestesia -y acá hay varios médicos que me pueden ayudar-; entonces, ¿qué validez tiene mi declaración cuando hace pocos días se me efectuó una operación? Honestamente, ninguna. Eso fue lo que pensé, tratando de buscar información para este Senado.

Luego, en el informe se dice: "1. Introducción. Conocido también por los términos de trastorno post-estrés traumático o trastorno por estrés postraumático, del inglés `Post-traumatic Stress Disorder', el síndrome de estrés postraumático (SEPT) se presenta tras la exposición súbita a una situación de estrés lo bastante intensa y prolongada como para desbordar ampliamente las capacidades de integración cognitiva emocional del sujeto."

Digo, señor Presidente, que lo triste es que haya un solo testigo activo en este accidente, ya que dos murieron y los otros estaban durmiendo. Sobre los otros pesa algo que nos preocupó: ¿por qué radia el Canal 16 el pasaje a Canal 11 una declaración tan mala? Esto se lo preguntamos a los psiquiatras. Aparentemente, los seres humanos nos manejamos con enseñanzas realizadas en forma permanente, que el caso de los militares son las órdenes, como el "mayday", la forma de cambiarse de canal o de enfrentar un caso de accidente, de acuerdo con la tablilla. Mis amigos psiquiatras me dijeron que en estas situaciones -o sea, frente al uso de lo que se denomina los automatismos en caso de estrés violento- se vuelve al llamado automatismo arcaico, es decir, a los principios. Por eso, es posible que la declaración, que es lo que nos preocupa, inmediata al accidente haya sido tan mala y poco fuerte, debido a lo que los médicos dicen que sucede en estos casos.

Este era el aporte que quería hacer, por lo que agradezco al señor Presidente y al señor Subsecretario el que me hayan permitido realizarlo.

SEÑOR BAYARDI.- ¿Me permite una interrupción?

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Reinaldo Gargano).- Puede interrumpir el señor Senador.

SEÑOR BAYARDI.- He seguido con atención la intervención del señor Subsecretario que, obviamente, doy por hecho que convalida el señor Ministro, que es quien está siendo interpelado.

En primer lugar, me llama la atención una cosa, y lo digo con sinceridad: que se pueda interponer el secreto de una investigación administrativa al Senado de la República, cosa que no está convalidada, por lo menos, por los tratadistas de Derecho Constitucional que he consultado.

(Interrupciones en Sala)

-En realidad, la investigación administrativa desencadena un proceso en la Justicia Militar que el Oficial Barrios explicó cuando estuvo el 28 de setiembre, momento en que prometí estudiarlo. Se puede interponer el secreto del sumario o del presumario en la esfera judicial, pero no se puede interponer al Senado de la República los contenidos de la investigación administrativa realizada en la Armada Nacional. Como le dije al Oficial Barrios que lo iba a estudiar -cosa que hice más adelante- en aquel momento no realicé ninguna apreciación al respecto, tal como consta en el acta correspondiente.

De acuerdo con el doctor Justino Jiménez de Aréchaga, ni siquiera se le puede interponer a las Cámaras, por parte de las autoridades ministeriales responsables, la información relativa al secreto bancario una vez que se es convocado a rendir cuentas. Aquí no se estaba pidiendo el presumario ni la información allí contenida, sino algo que no llegó -es decir, la investigación sustanciada- y se nos dijo que iba a llegar un resumen -consta en la versión taquigráfica- de los documentos que se consideraban más importantes para ponerlos a consideración de la Comisión de Defensa Nacional del Senado, a la que fue invitada la correspondiente de la Cámara de Representantes.

Quería hacer esta constancia, porque lo escuché del propio Oficial Barrios y ahora también del Subsecretario Yavarone. Pese a que esto no es sustantivo a los efectos de lo que estamos discutiendo, sí me resulta relevante en cuanto al papel que tiene la información puesta a disposición de los señores Legisladores.

Aclaro que las consideraciones generales las voy a realizar cuando me toque intervenir; no tengo mayor ni menor sensibilidad que los demás, al tratar este tema. De todas maneras, sí quiero indicar que cuando asistimos a la primera reunión de la Comisión de Defensa Nacional y se expuso lo señalado por el señor Senador Korzeniak -es decir, lo proyectado por el simulador- hubo preguntas que no fueron contestadas. En aquel momento se aceptó, pacíficamente, que ellas no se contestaran. Todos recordamos que el simulador sólo mostró las maniobras realizadas por el "Skyros". Los señores Representantes Vener, Ortiz, Penadés y quien habla preguntamos qué pasaba con las maniobras del "Valiente". Como saben, en la primera simulación -la segunda no se reprodujo sobre la primera- el trazo o derrotero del "Valiente" era, en realidad, lineal. Por lo tanto, esperamos una segunda oportunidad, en la que se dieron las explicaciones ya conocidas.

Quisiera referirme ahora a un tema que me importa y es el referente al hecho de que el señor Subsecretario -obviamente, también el señor Ministro por boca del Subsecretario, porque vuelvo a repetir que el interpelado es el señor Ministro- no informó al Cuerpo de algo que, seguramente, estaba en conocimiento de quienes nos estaban informando. A mis efectos, siempre me informó el señor Ministro, sin importar que lo hiciera el Vicealmirante Pazos o quien fuera. Insisto en que para mí la responsabilidad la tenía el señor Ministro y así consta en la versión taquigráfica. No se podía desconocer -no se desconocía, porque se hizo referencia a los cambios que se habían dado en las declaraciones en vía administrativa y en vía judicial- lo que el señor Korzeniak manifiesta, es decir, que el Oficial a cargo del "Valiente" esa noche hizo un trazo -a mi entender en el error- convencido de que el derrotero del "Skyros" -ya que lo dibujó, lo punteó y marcó cuatro puntos- era paralelo, en la misma dirección en la que iba el "Valiente". Además, cuando hace la maniobra de cambiar de 0.32 a 0.28, lo hace para marcar más la diferencia. Pienso que no se podía estar en desconocimiento -si el señor Subsecretario me dice que lo desconocía, puedo hacer fe en eso- de lo que estaba contenido en las declaraciones, no ya en el expediente de la Prefectura, sino en el que desencadenó, a posteriori, el respectivo de omisión de asistencia. A mi entender, en la medida en que este expediente ya se encuentra en la etapa del sumario, puede ser manejado por nosotros sin violentar absolutamente nada.

Gracias, señor Presidente.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Reinaldo Gargano).- Puede continuar el señor Subsecretario.

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Ya he terminado, señor Presidente.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Reinaldo Gargano).- Tiene la palabra el señor Senador Fernández Huidobro, quien se encuentra anotado para ocuparse del tema.

SEÑOR FERNANDEZ HUIDOBRO.- Me parece que está un poco desordenada la interpelación, pero voy a tratar de cumplir con el designio que me había trazado. Sin embargo, antes debo incursionar en alguno de los temas que se han tratado recientemente.

El 7 de agosto, el señor Subsecretario de Defensa Nacional, Roberto Yavarone, responsabilizaba a la tripulación del carguero panamaño "Skyros" por el hundimiento del barreminas. Esto aparece en la prensa del 7 de agosto, en la noticia sobre la muerte de once de los veinticuatro marineros uruguayos. También quiero recordar que en la primera comparecencia de fines de agosto, el señor Senador Korzeniak dice: "Voy a formular dos preguntas". Cuando hace la segunda pregunta, expresa: "La Justicia Letrada del departamento de Rocha abrió un expediente en el cual, si mis datos son correctos, ya existe un procesamiento. En consecuencia, quedó levantada la reserva del presumario, por lo menos, dentro de los límites que el Derecho Procesal permite. Mi pregunta concreta es si la Armada uruguaya tiene alguna persona dedicada a hacer un seguimiento de ese expediente concreto al que se puede acceder dentro de los límites procesales que establezca el Juzgado". Sin embargo, acá se acaba de decir que la Armada no tenía acceso a ello, pero el Vicealmirante Pazos contestó: "Quisiera agregar algo referente al acceso a la documentación en el Juzgado Penal. Por supuesto que tuvimos acceso a la misma y, por ese motivo, nos llevó tres semanas depurar toda la información".

Estamos hablando del 28 de agosto, o sea, tres semanas después del accidente. Pero tres semanas antes, el Vicealmirante Pazos -es decir, la Armada Nacional- y el Ministro de Defensa Nacional tenían acceso a esta información.

No sé por qué se le tenía tanto temor a ese informe. Como en todas las cosas de la vida, se produjo un abordaje o choque en el mar y, obviamente, la policía que intervino fue la Armada, la Prefectura Nacional. Es decir, la Prefectura es la comisaría que actúa. Lamentablemente, estaba involucrado un barco perteneciente a la Armada, y ésta es la que levanta la primera declaración, que va a ser cabeza del expediente judicial, como en cualquier otro choque, y cabeza, supongo, de casi todas las investigaciones que se hicieron después. Y esto lo hace nada menos que el Capitán de Navío Sánchez, que luego va a ser sancionado en la Prefectura de La Paloma. Por lo tanto, es el primero en interrogar a los que chocaron.

Se nos podría preguntar de dónde salió el documento y cómo lo obtuvimos. A lo mejor salió de la Armada o del Juzgado. Sin embargo, en oportunidad del "affaire" Arbilla, fui acusado de nuevo inquisidor porque le pregunté al señor Ministro Stirling si él había averiguado cómo habían ido a parar a manos del semanario "Búsqueda", documentos policiales enviados al Juzgado de Maldonado y documentos reservados de la Policía. Se me tildó de inquisidor y de que estaba instalando en este Senado una nueva Inquisición contra la libertad de prensa, en defensa ardiente del señor Danilo Arbilla. De modo que yo podría decir que tengo estos documentos aquí, que se los pedí a un periodista de "Búsqueda" y con eso quedaría santificadísimo, porque acá mismo se dijo que "Búsqueda" lo puede hacer. Por lo tanto, vamos a dejarlo por ahí; digamos que un periodista me lo acercó.

Entonces, este primer informe, este primer interrogatorio es nítido y claro y, repito, estaba en poder de la Armada Nacional y del señor Ministro de Defensa Nacional; y si no lo estaba, peor, porque no conocía el documento principal que tenía que ver con la colisión, con el abordaje.

El informe es nítido y es trágico, y lamento que hayamos entrado en la discusión de este tema porque no quiero cargar las tintas sobre un joven oficial a quien no considero principal responsable, de ninguna manera, de lo que sucedió. Por el contrario, entiendo que el principal responsable es el señor Ministro de Defensa Nacional, y no quiero contribuir a cortar por lo más fino y arreglar el asunto con sanciones a los oficiales subalternos cuando los principales responsables de todo lo que pasó aquí -de todo, no sólo de esto- son los altos mandos: el Vicealmirante Pazos y el señor Ministro de Defensa Nacional.

Por eso no quiero cargar las tintas en este trágico papel, en este documento, y en el plano dibujado por el señor Oficial, que tengo en mi poder con su firma que, repito, es trágico, porque acá está el error que produjo la colisión. Este documento es del 5 de agosto, correspondiente a la declaración -digamos- en la Policía luego del choque, y es un documento que pertenece a la Armada; no es judicial. Repito que se trata de un documento levantado por la Armada Nacional. Pero, paradojalmente, los peritos consultados por la señora Jueza Letrada de Rocha -dos viejos marinos- acaban de entregarle sus conclusiones, que son las mismas que están aquí, no las que se nos informaron a nosotros en la Comisión. Esto ha sido publicado en la prensa, no conozco el informe de los peritos, pero estaba cantado. Por eso le pude preguntar al señor Vicealmirante Pazos en su segunda comparecencia; y el señor Vicealmirante Otero me dijo que, efectivamente, el muchacho se confundió, creyó que el barco iba y no que venía, se puso a contramano, se volcó a la izquierda para pasarlo cuando el otro se le estaba viniendo encima. Esto da tristeza; es un error de apreciación, un grueso error de apreciación. Se trata de un Oficial joven, realizando una guardia larga, tal vez cansado, que confundió luces y por esa razón se le efectuaron las pruebas de daltonismo.

Hay que decirlo, la Armada ya se había dado cuenta de lo que había pasado y por eso se las efectuó. El Oficial vio las luces al revés, el verde de un lado y el rojo del otro, y creyó que el barco iba y no se dio cuenta de que venía. Por eso bajó del puente a plotear, porque consideró que tenía suficiente tiempo para pasarlo -porque iba a su alcance- para rebasarlo por la izquierda cuando el otro venía; y las dos velocidades de los barcos se conjuntaban. Pero claro, cuando subió, lo vio encima. Eso fue lo que pasó, señores Senadores, pero no considero que este sea el principal tema.

Ya sabemos lo que sucedió, la información es abrumadora como para ponernos a discutir acá, después del excelente trabajo que hicieron las Comisiones de Defensa del Parlamento. Está claro cómo fueron los hechos. Es verdad que hubo un viraje sustantivo y esencial en la información entre la comparecencia del 28 de agosto y del 28 de setiembre, y no es una apreciación subjetiva inventada por el señor Senador Korzeniak. En "El Observador Económico" se puede leer: "Contundente mea culpa de la Armada", porque hasta ese día a la opinión pública y a este Parlamento se le había dicho que la culpa era del "Skyros" cuando ya se sabía que no lo era.

El señor Contralmirante Lecumberry también se encargó de declarar a troche y moche, además, que no era necesario saber nadar -tremendo disparate- que la Armada sabía todo. Lo dijo y está acá, en la prensa. Desde el principio, el 6 y el 7 de agosto había declarado eso, nada menos que el Comandante de la Flota, o sea, la persona bajo cuya directa competencia funcionaba este pequeño barco de la Armada Nacional.

Por suerte no imitamos a los rusos en cuanto a ocultar la información, según se ha dicho, y tampoco los imitamos porque en Rusia renunciaron el Ministro, el Jefe de la Flota y el Comandante de la repartición a la que pertenecía la Nave, cuando se produjo el desastre. Aquí se ha producido la más grande tragedia de la Armada, la más grande de la historia. Antes, el mar se nos tragó a cuatro pescadores de Pajas Blancas y ahora se tragó otro. En total, 16 personas. Y si lo comparamos con Rusia, que tiene ciento cincuenta millones de habitantes y murieron 118 tripulantes del submarino, aquí habrían muerto 800 marineros. Las sensibilidades políticas son muy distintas y no imitamos a Rusia, por suerte en algunas cosas; en otras, habría que tratar de tener su sensibilidad.

Se sigue reiterando ahora que no importa que la tripulación haya sido escasa. Acaba de decir el señor Subsecretario -o sea, el señor Ministro- que no importa que en las misiones nocturnas de patrullaje, donde hay que estar atentos en el puente -no sólo para el caso de un abordaje, sino para capturar lo que se va a buscar, es decir, pesqueros furtivos- se pueda reducir la tripulación. Sólo por este concepto, el señor Ministro tendría que renunciar. Discrepo totalmente con esto, porque es inaceptable en cualquier Armada. En cualquier barco pesquero o mercante, no es aconsejable hacer una guardia de más de cuatro horas, máxime si es nocturna, en un lugar de tránsito como ése y en misión de patrullaje.

Personalmente creo que esta interpelación es la continuación normal de un serio, aunque imprevisto, trabajo parlamentario. Las dos Comisiones trabajaron intensamente y ésta es la continuidad natural de esa labor. Aquí venimos a exigir la urgente renuncia del señor Ministro.

Voy a apoyarme en principios, en una especie de jurisprudencia parlamentaria. Hoy estamos a 25 de octubre y lo que voy a leer se dijo hace 15 años. Dice así: "El Partido Colorado tuvo grandes Ministros que integran la mejor historia del país. Entre ellos hubo un gran Diputado que ocupó el Ministerio de Defensa Nacional y a cuya memoria aprovecho la circunstancia para rendir homenaje. Me refiero a la figura de don Juan Rodríguez Correa, integrante de una familia que dio al Partido Colorado y a la República los mejores servicios y los más sanos esfuerzos. Pocos hombres tan probos, tan honrados y tan buenos tuvo este país, como don Juan Rodríguez Correa.

Un día las circunstancias lo llevaron a ejercer el Ministerio de Defensa Nacional. Era un hombre cargado de modestia, quizás proveniente de su origen campesino, esa modestia tan característica de los hombres del departamento de Rocha. Fue designado para un Ministerio que no buscó, que no quiso, pero con el que se sintió compenetrado con voluntad civilista y republicana, porque era el mandato de su Partido. Seguramente se habrá sentido profundamente feliz cuando ejercía el cargo de Ministro con la confianza de su Partido y con la expectativa esperanzada del país.

Llevaba muy poco en el Ministerio cuando sucedió un hecho totalmente accidental en el que no había tenido, en absoluto, ninguna responsabilidad directa o indirecta. Por un error administrativo, creo, que un avión de la Fuerza Aérea salió del territorio nacional sin la autorización correspondiente para una actividad civil sin armas, pero que evidentemente habría requerido la autorización correspondiente y quien tenía que haberla promovido era el señor Ministro de Defensa Nacional.

El país quería a don Juan Rodríguez Correa en el Ministerio de Defensa Nacional. No se hubiera levantado ni una sola voz para reclamar su alejamiento, después que él en esta Cámara diera las explicaciones del caso. Pero no abrió la instancia de que se la plantearan; no posibilitó que se le preguntara. El era el jerarca del servicio, él era políticamente responsable y aunque nadie le adjudicaba la culpabilidad, el señor don Juan Rodríguez Correa renunció en forma indeclinable al Ministerio de Defensa Nacional.

El país no estaba recuperando la democracia; no estábamos pasando de la dictadura a la democracia y quizás no sintiera tan necesarios esos gestos de grandeza. Sin embargo, hoy hechos más graves que los que motivaron la renuncia de don Juan Rodríguez Correa se vivieron en este país y de ello es políticamente responsable el señor Ministro del Interior, doctor Carlos Manini Ríos.

Formulo laicos votos en nombre de una enorme opinión del país de que ojalá el espíritu de don Juan Rodríguez Correa vuelva a aparecer en la conciencia del doctor Manini Ríos y, para recuperar la democracia en base cierta y para afirmar el sistema en el que todos estamos creyendo, le haga un aporte a la República que se lo sabrá valorar debidamente y se aleje de inmediato del Ministerio del Interior." Estas son palabras del entonces Diputado Yamandú Fau, hoy Senador, que espero que dentro de poco vuelvan a resonar en este Recinto. Las mismas me van a guiar, como una doctrina señera en el marco de esta interpelación, porque se han transformado, para mí, en clásicas, casi helénicas, olímpicas. Ojalá volvamos a oír esta formidable catilinaria.

Vivimos de espaldas al mar, señor Presidente, pero tenemos un ineludible destino marítimo. La Armada Nacional y también la Fuerza Aérea deben custodiar y ayudar decisivamente a ejercer la soberanía actualmente sobre 140.000 kilómetros cuadrados y muy pronto sobre 256.000 kilómetros cuadrados, cuando el "Oyarbide" termine a tiempo su trabajo. A esto debemos agregar las responsabilidades internacionales y los valores estratégicos en juego, si tenemos en cuenta que cae bajo nuestra responsabilidad en materia de búsqueda y rescate, una vasta zona del Océano Atlántico que nos corresponde y que tiene 3.600 kilómetros de largo -somos los encargados, ante toda la humanidad, y este es un documento de la Armada- por 450 kilómetros de ancho. Debemos ejercitar, por acuerdos internacionales, las operaciones de búsqueda y rescate en el marco de 1:600.000 kilómetros cuadrados. El papel estratégico de la Armada Nacional, de la Fuerza Aérea y de la Fuerza Aeronaval en nuestro futuro es indiscutible. Además, deben actuar en estrecha relación, señor Presidente, ya que deben ser las fuerzas más vinculadas, todos los días e, incluso en tiempos de paz, a las actividades comerciales, turísticas, civiles y pesqueras de todo tipo. Ejercer la soberanía ahí es, también, estar en condiciones de salvar náufragos.

(Ocupa la Presidencia el señor Luis Hierro López)

-Tenemos trágicos antecedentes si nos remontamos sólo cincuenta años atrás. El 6 de agosto -justamente un día después de la tragedia del "Valiente"- pero del año 1954, se produjo en nuestro país la famosa tragedia del Banco Inglés, cuando un pesquero del SOYP, llamado "Isla de Flores", varó en ese Banco. Ese día, o esos trágicos días, se creó en nuestro país, en arduos debates parlamentarios, la conciencia de la necesidad de un sistema de búsqueda y rescate, de sistemas de búsqueda y salvataje. De ahí proviene. La Armada Nacional, que se comportó heroicamente, sin recursos, fue a buscar a los náufragos en medio de un temporal de más de 100 kilómetros por hora, a bordo de un destructor, y voluntarios heroicos se tiraron en una chalana, muriendo abrazados a los pescadores. Se salvaron sólo tres personas, dos pescadores y un Oficial de la Armada. Para la Armada Nacional esto es un símbolo; un símbolo del año 1954, del nacimiento heroico de la conciencia necesaria en este país de tener un sistema bueno de búsqueda y rescate.

Tenemos más trágicos accidentes. El 27 de agosto de 1957, el Vapor de la Carrera "Ciudad de Buenos Aires", en medio de la niebla, choca con un carguero y mueren 70 personas. El 8 de julio de 1963, el barco "Ciudad de Asunción", también con niebla, choca con un casco hundido y mueren 56 personas. El 10 de mayo de 1972 -perdonen mi inglés- el "Royston Granger" choca con un petrolero y mueren sus 74 tripulantes asfixiados y quemados.

Hubo más pescadores artesanales tragados por el mar, muchísimos. En el año 1991 el mar se llevó a cuatro pescadores de la playa de Pajas Blancas y el Parlamento, este Parlamento, votó una ley para munirlos generosamente de elementos de salvataje. Asimismo, el otro día, en junio de este año -el invierno es trágico para el Uruguay en el mar- también en Pajas Blancas, el mar se tragó otros cuatro pescadores. A propósito de ello, en la Cámara de Representantes, el señor Representante García Pintos -tengo por aquí las frases por él pronunciadas- manifestó que por una desviación de fondos no se cumplió lo previsto en 1991 y la burocracia -lo estoy citando de memoria- puso un palo en la rueda de esta solución.

Entonces, hay una experiencia acumulada, duramente pagada y la estamos desacumulando. Reconozco la alta eficiencia de la Armada Nacional en búsqueda y rescate. Pero, señores Senadores, frente a lo que está pasando últimamente ha sonado la señal de alarma y la tragedia del "Valiente" es el más grave accidente de la Armada. Todas las sanciones aplicadas por el Tribunal integrado por Almirantes -y que obran en poder de los señores Senadores- tienen su causa de fondo en tremendas omisiones y en tremendas ineficiencias de la estructura jerárquica. Todo esto es responsabilidad última de los altos mandos, porque si de la investigación se hubiera descubierto que el Oficial en el puente estaba ebrio o drogado, sería otra cosa. Sin embargo, las carencias de formación y entrenamiento del personal, quedaron evidenciadas en la jefatura directa del "Valiente". Se trata de personal designado por la Junta de Almirantes y no por el Capitán del "Valiente", al cual también, cortando chico ahora, se le quiere imputar la responsabilidad de no haber controlado la capacidad de su Oficial de guardia, cuando se sabe que a los tripulantes de los barcos los designa la Junta de Almirantes y, por lo tanto, ésta se hace responsable de que estén capacitados para cumplir sus funciones. No ha habido ninguna sanción arriba.

En pruebas posteriores a cuarenta y siete jóvenes Oficiales evaluados, un 23% de ellos no pasó la prueba. Y esto fue ahora, después de la tragedia. Esto es grave y no se lo podemos imputar a Oficiales subalternos. Esto es responsabilidad de los altos mandos; esto es responsabilidad del señor Ministro de Defensa Nacional. También se debe señalar la falta de recursos materiales. Por ejemplo, no había bengalas, los "handies" no funcionaban, y tampoco tenían trajes de neopreno -iguales a los de los surfistas- para protegerse del frío, en un barco de patrullaje, en invierno y en operaciones nocturnas. Se acaba de decir que la historia clínica está arriba del barco de guerra y si hay una cosa que define a este tipo de barcos es, precisamente, su posibilidad de hundirse; por eso es de guerra. Podía tratarse de una fotocopia, pero el problema es que ahora desapareció la historia clínica y nosotros queríamos saber cómo fue que pasó eso.

El texto del informe del señor Senador Garat -y que compartimos en gran parte, salvo al final- es hartamente demostrativo en este sentido. Discrepamos con el señor Senador Garat -y se lo dijimos- porque él imputa la responsabilidad, fundamentalmente, al Comandante en Jefe, mientras que nosotros se la endilgamos al señor Ministro.

La falta de recursos alegada es algo que los señores Senadores pueden ver en forma reiterada y sistemática por parte de los mandos de la Armada, en sus dos comparecencias, tanto en la prensa como en esta Casa. También nos alude a nosotros directamente, pues el Presupuesto está ahí.

Por ejemplo, en el caso de la ciega desactivación del sistema de radares de tierra. ¿A quién le vamos a imputar esa responsabilidad? ¿Quién es el responsable de que Uruguay, un país que dice ser la capital del MERCOSUR, que privatizó la playa de contenedores para transformar su Puerto en un gran puerto, que va a dragar los canales de acceso para apoderarse del principal tránsito marítimo que está creciendo, que el año pasado batió todos los récords de movimiento de contenedores; un país que tiene una gran industria pesquera, que es la boca de entrada al estuario más grande del mundo, una de las arterias más transitadas, haya desactivado el sistema de radares de tierra? Cuando le preguntamos al señor Vicealmirante Pazos si técnicamente lo consideraba necesario, nos dijo que sí. Inmediatamente le preguntamos por qué no se activa, y la respuesta fue: porque la Patria no tenía dinero. Eso nos alude a nosotros, porque los dineros se votan aquí; pero también alude al señor Ministro de Defensa, porque los recortes se deciden allá. Entonces, esa desactivación es grave. ¿Cómo nos presentamos ante el mundo, cuando aquí se dice que hay que atraer capitales, inversores y, también, tráfico marítimo? ¿Vamos a hacerlo con estos antecedentes? Desactivar el sistema de radares de tierra es como despojar a la avenida Giannattasio de los semáforos, de la Policía de Tránsito, de la Policía Caminera o dejar que la gente circule por una mano y por otra. Esto es imputable al señor Ministro de Defensa; ni siquiera se lo puedo imputar al Comandante en Jefe de la Armada, que me dijo que la Patria no le daba dinero y que navegaba como podía. También es responsabilidad del Parlamento.

La renuncia, según publicó la prensa -y no sé si es verdad- del Comandante en Jefe de la Armada, que no fue aceptada por el Presidente de la República ni por el señor Ministro, nos alude por tres razones y en tres sentidos. En primer lugar, porque en el ámbito militar no existe ofrecer el cargo, sino que se renuncia o no; en segundo término, porque por eso mismo un Ministro de Defensa no puede permitir que le ofrezcan el cargo; y, en tercer término, porque si sucedió, la renuncia no fue aceptada. Por lo tanto, se apoyó todo lo que el señor Comandante Pazos hizo; lo aceptó el señor Presidente, a quien no podemos interpelar, y también el Ministro de Defensa Nacional.

También nos aluden las declaraciones contradictorias de altas jerarquías, civiles y militares, del Ministerio de Defensa Nacional, a lo largo de todo lo que posteriormente pasó; el manejo público inconveniente y contradictorio de este grave asunto. Ya vemos en este titular que hace referencia a la culpabilidad del "Skyros", pero al tiempo era el "Valiente". Esto es poco serio.

No me voy a meter en la dudosa negociación, porque el documento del señor Senador Garat se extiende largamente en la misma. Ojalá no le ocasione al país graves problemas de futuro.

Otro aspecto es la mala atención por parte de la Armada y del Ministerio de Defensa Nacional a los familiares de las víctimas -hemos estado trabajando con algunos de ellos, y después algún otro señor Senador se referirá al tema-; las desequilibradas sanciones aplicadas y las no aplicadas. En suma, estoy hablando de las gravísimas responsabilidades no asumidas, ni por los altos mandos, ni por el señor Ministro. Los problemas internos, preocupantes, evidenciados y permanentes, con salidas a la prensa en forma sistemática, con reuniones partidarias -publicadas y no desmentidas- en el seno de una de las tres Fuerzas que comanda el señor Ministro de Defensa Nacional; los problemas entre la Fuerza Aérea y la Armada, inclusive polemizando con el diario "El País", en este caso y en el de Pajas Blancas, acerca de por qué se avisó tan tarde a los helicópteros de la Fuerza Aérea, están ahí, ante la opinión pública y parece una polémica más grande que la del Senado. El señor Ministro de Defensa Nacional tiene ese lío todos los días en la prensa. Entonces, por la tranquilidad pública, debería renunciar.

Otro problema es el fracaso estrepitoso del sistema de búsqueda y rescate, de directísima incumbencia ministerial por los dos decretos que, claro, son ambiguos. Por un lado, el señor Ministro de Defensa es jefe supremo del Servicio Nacional de Búsqueda y Salvamento y, por otro, a través del Comandante en Jefe de la Armada, es jefe del sistema SAR de búsqueda y rescate. Es ambiguo, pero es así y el jefe es él. Y fracasó estrepitosamente en todo. No hubo una cosa que saliera bien. Pocas cosas debe haber en el Ministerio de Defensa de tan alto riesgo actual como las operaciones rutinarias de la Armada en la custodia de nuestro extensamente transitado mar territorial y las de la Fuerza Aérea. Difícil es imaginar en épocas de paz tareas más riesgosas en las Fuerzas Armadas; tal vez alguna maniobra del Ejército, pero nada más delicado, peligroso y, a su vez, vital como el SAR y el Servicio Nacional de Búsqueda y Salvamento. Es la gran emergencia móvil de todo el país, la principal, la que nos alude y apoya, día y noche, a todos, pronta para imprevistos y sorpresas, por si fuera poco, justamente en el mar. Todos los habitantes del planeta que tengan una desgracia en 3.600 kilómetros de distancia del Uruguay, por 450 de ancho, están bajo nuestra responsabilidad, que nunca debe ser nuestra irresponsabilidad. Entonces, no es como para que el señor Ministro, bajo cuyo mando se deposita tan grave misión, fracase y no esté permanentemente enterado y vigilante de estas cosas. Esto es como la tapa del libro del Ministerio de Defensa Nacional. Estamos ante la reiteración de las ineficiencias. Antes se trataba de cuatro pescadores y el no cumplimiento de la ley que los iba a proveer de elementos de salvataje; después, el reciente accidente en La Paloma y los avatares de ciertos tribunales de honor, además, creados, denunciados en la prensa, y rectificados por el señor Ministro, desautorizando al Comandante en Jefe de la Fuerza. ¿Qué es esto? ¡Qué panorama!

SEÑOR PRESIDENTE.- Hay una moción para que se prorrogue el tiempo de que dispone el orador.

Se va a votar.

(Se vota:)

-22 en 23. Afirmativa.

Puede continuar el señor Senador.

SEÑOR FERNANDEZ HUIDOBRO.- La tragedia del "Valiente", señor Presidente, es la lluvia torrencial que derrama este vaso. Estas apreciaciones deben despegarse, forzosamente, de todo ataque personal o político de cuantía vil. La coalición de Gobierno, con la que discrepamos en tantas cosas, no tiene un programa como para que le podamos endilgar, como chivo expiatorio, tanto luto; por el contrario, tiene decenas de hombres y mujeres capaces, que pueden corregir este Ministerio. Y lo debe hacer urgentemente; por favor, lo más pronto posible. El señor Brezzo ha demostrado hasta el cansancio su incapacidad para este cargo.

La prensa en sus coberturas, la propia Armada en sus últimos informes y ahora también los peritos consultados por el Poder Judicial acumulan un material abrumador contra la gestión del señor Ministro. Por todo esto, en aplicación de la doctrina Fau -no Fuerza Aérea Uruguaya, sino del señor Senador Yamandú Fau, a la que aludí al principio, porque para mí es doctrina- y en bien de la tranquilidad pública y la seguridad de sus habitantes, debemos exigir la renuncia del señor Ministro de Defensa.

La colisión mostró, más allá de cómo se produjo -ya sabemos cómo fue- carencias en la formación, en el entrenamiento, en la designación por parte de la Junta de Almirantes de los Oficiales en las pruebas posteriores. No estamos hablando, señor Presidente, de carencias en las altísimas sofisticaciones, sino de carencias en cosas elementales, que avergüenzan al país. Hay un viejo poema que se le enseña a cualquier estudiante de UTU que tiene que subir a un barco pesquero, que dice:

"Si ambas luces de un vapor

por la proa has avistado

has de caer a estribor

dejando ver lo encarnado

si da el verde con el verde

o encarnado con su igual

entonces nada se pierde

siga el rumbo cada cual"

Eso está en la tapa del libro y fue lo que se confundió.

Hubo "handies" que no funcionaban en el canal 16. Este es el canal de los marinos. Un handy en el mar que no ande en el canal 16 es como un cenicero en una moto. Ese era el handy que tenía el Capitán del "Valiente". ¿Acaso lo vamos a responsabilizar a él de que tuviera que salir con ese handy? ¿Es culpa de los Oficiales subalternos tener que salir a la mar con escarbadientes? ¿No sabía el señor Ministro de Defensa Nacional, no le informaron que ese es el tipo de material con el cual estamos mandando a esos muchachos a hacer patrullajes nocturnos en mares peligrosos?

Respecto al conocimiento del idioma inglés, digo: ¡pobres los timoneles que fallecieron!, porque era deficiente como para estar en un puente de mando.

De tres radares a bordo andaba uno, cuando se estaba en una misión de patrullaje, buscando buques pesqueros furtivos, con un radar pegado con alambre.

El manejo de la Carta, del ploteo, es un tema delicadísimo, y lo saben quienes son marinos; sin embargo, eso era realizado por Suboficiales y Cabos, lo que en un barco pesquero, ferrugiento, está prohibido; sólo los Oficiales pueden tocar la Carta, pero surgió de las declaraciones que sí lo manejaban. No quiero deducir que por eso dieron mal la posición cuando pidieron auxilio, a tal punto que en La Paloma, cuando fueron a mirar, el Barreminas Valiente se ubicaría en una longitud tal que estaría en tierra, esto es, entre las cuchillas de Rocha.

Ya veremos que esto se volverá a repetir, como defecto, en circunstancias trágicas. El Cabo Marcia fue un mártir, el que dio la señal pero no supo hacerlo correctamente, porque no estaba preparado para eso. La señal de auxilio debe darla el Capitán o el Oficial al mando, pero no la dio y lo hizo un heroico Cabo que murió y no supo decir "mayday" "mayday" "mayday". La pobre piba que estaba en La Paloma lo único que escuchó fue un mensaje rutinario por Canal 16 y, entonces, le dijo "pasate al 11", pensando que se trataba de una cuestión de rutina. Al pasarse al 11, todos los demás barcos en la zona dejaron de oír la situación que se estaba viviendo.

En fin, es un cúmulo de trágicos errores que no podemos imputar al personal subalterno, a los Suboficiales, a los Cabos, porque es responsabilidad de los altos mandos y muestra una gravísima situación en la Armada, sin olvidar la muy grave carencia en la cadena de radares de tierra.

El 9 de agosto declaró el doctor Jorge Batlle: "El Río de la Plata se ha convertido en una especie de corredor lleno de navíos en forma permanente, con barcos que navegan con piloto automático mientras los tripulantes descansan. Cuando un barco de 20.000 toneladas con piloto automático entra en un área angosta, como el Río de la Plata, es algo tremendo." Es muy grave que el señor Ministro de Defensa Nacional, principal asesor del señor Presidente de la República, permita decir al doctor Jorge Batlle un disparate como éste. Seguramente, debe haber sido el hazmerreír de todas las Marinas del mundo. Nadie, ni siquiera el barco más pirata de este país, con tripulaciones indocumentadas y sin pago de sueldo, hace lo que dice el doctor Jorge Batlle. Lo sabe cualquier marinero. Lo de poner el piloto automático e irse a dormir es un disparate total.

Además: ¿cómo compadecemos este reconocimiento presidencial del mando supremo de las Fuerzas Armadas, con el desmantelamiento de los sistemas de radares de tierra? Ante esa carencia, causa asombro leer en la prensa -haciéndose referencia al Presupuesto, y quiero que sea mentira- lo que se publica: "La Fuerza de Mar continuará desarrollando sus planes de mantenimiento de instalaciones y dependencias castrenses y se piensa en la adquisición de un barco carguero que permita el transporte de madera, por ejemplo. Informantes de la Armada aseguraron que en este momento de expansión del negocio forestal se pueden vender los servicios que preste esa nave cuando se produzca la salida de la producción maderera." Quiero saber que esto no es así. No cabe duda de que los negocios forestales marchan viento en popa, y será tal vez por eso, por los vientos y las popas, que la Armada, aprovechando la oportunidad que le brinda el señor Ministro, piensa dedicarse a los eucaliptus globulus, mientras se desmantelan los sistemas de radares en tierra. Ya hay bastante gente dedicada a la industria forestal y al transporte de madera, señor Presidente, como para que la Armada, que tiene todas esas carencias, compre un barco maderero para salir a hacer negocios forestales. Eso correspondería a una Armada medio peatonal. Esto, señor Presidente, debe ser una "cachada" de la prensa porque, de ser cierto, sería cantinflesco.

Se han manejado otras cifras que tampoco podemos creer, y por eso hacemos las preguntas del caso.

Queremos saber cuánto reciben los Almirantes para gastos reservados, tarjetas de crédito, vehículos y gastos de representación con cargo a recursos de libre disponibilidad. También deseamos conocer si es verdad que un barreminas como el "Valiente" recibe $ 3.000 para gastos cuando sale de misión.

Ahora toda la responsabilidad militar, legislativa, de prensa y hasta judicial caerá sobre los Oficiales del "Valiente", en especial su Comandante y Oficial de Guardia. Se cortará por lo más fino, pero entendemos que la principal responsabilidad está en los altos mandos, y muy especialmente aquí, porque es nuestra, es política: del señor Ministro actual, del señor Presidente y de la actitud que este Senado asuma hoy.

Entre tantos errores, podemos mencionar los siguientes: salvavidas que no se inflan, bengalas que no están, humos que no salen, balsas que no se usan, "handies" que no funcionan en la frecuencia debida pero, por sobre todas las cosas, el heroico Cabo que no pudo pedir el auxilio, porque no sabía hacerlo. También podemos citar el error en la posición del barco, las carencias de radares a bordo y en las costas, así como de radios. Exhorto a que lean la "Revista 3" donde se ha publicado la grabación correspondiente. ¿¡Cómo puede ser que la Armada no tenga teléfonos!? ¿¡Cómo puede ser que tenga que pedir ayuda a Valizas!? ¿¡Cómo puede ser esta ineficiencia del sistema de radiocomunicaciones!? Y lo otro -que está en la tapa del libro- es lo de los trajes de neopreno. El 6 de octubre se publicó en el diario "Primera Plana" que el joven marino, Guardiamarina, Rodrigo Márquez, realmente logró sobrevivir a la tragedia gracias a que un amigo le había prestado, tres días antes, un equipo térmico de neopreno que le permitió superar la hipotermia que mató a sus camaradas de Arma.

Por su parte, el 14 de agosto, el diario "El Observador" publica que la magistrada, Jueza de Rocha, Julia Domínguez, necesitó de un día para recuperarse del impacto emocional que le provocaron los relatos desgarradores que le tocó escuchar. La Jueza -dijeron las fuentes- le preguntó a los marinos si la Armada no tenía trajes de neopreno como los que usan los surfistas para protegerse del frío en el agua. Los marinos -se informó- le dijeron que internacionalmente ese tipo de traje se usa, pero que el presupuesto de la Armada no daba para tanto.

SEÑOR DE BOISMENU.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR FERNANDEZ HUIDOBRO.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador de Boismenu.

SEÑOR DE BOISMENU.- Señor Presidente: tengo una duda con respecto a alguna declaración que ha formulado el señor Senador Fernández Huidobro, pero de pronto ello obedece a una mala interpretación. En determinado momento, me pareció que había dicho que los barcos no navegan con piloto automático puesto en la entrada del canal de Polonio por la línea de acceso.

SEÑOR FERNANDEZ HUIDOBRO.- No, señor Senador; que ponen el piloto automático y se van a dormir.

SEÑOR DE BOISMENU.- Por esa razón me llamó la atención, porque acabo de consultar y corroboro que navegan con piloto automático puesto y con jefes.

Lo otro que quiero plantear, es lo siguiente. Como me parece que hablé y nos dedicamos a estudiar este tema inútilmente, voy a romper esta documentación de inmediato, porque la hizo gente del Banco de Seguros. Simplemente, era una de mis dudas, y en ese sentido quise colaborar con la Comisión sobre la declaración del "mayday". Los técnicos del Banco, sus psiquiatras, dijeron que esa declaración -esa mala declaración- era culpa del estrés. Cualquier marino que sube a un barco, por más baja instrucción que tenga, conoce los pedidos de auxilio.

Reitero que, como me informaron mal, voy a devolver esta documentación porque advierto que hay incapacidad en los técnicos del Banco para proporcionar este tipo de información.

Nada más. Muchas gracias.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Fernández Huidobro.

SEÑOR FERNANDEZ HUIDOBRO.- Señor Presidente: quiero aclarar que lo que yo critiqué fueron las declaraciones del doctor Jorge Batlle, quien dijo que ponen el piloto automático -lo cual es normal- y se van a dormir. Ponen el piloto automático, pero no se van a dormir.

Reconozco, señor Presidente, lo que dice el señor Senador de Boismenu. Me imagino lo que es dar una señal de auxilio en ese momento, pero la propia Armada ha llegado a afirmar, en sus conclusiones, que el personal no estaba debidamente entrenado. Entonces, castigó al Segundo Jefe del Barreminas "Valiente" por no tener a su personal debidamente entrenado para las operaciones de abandono y de zafarrancho en esos casos. Por supuesto que yo no quisiera haber estado ahí. Destaco la actitud del Cabo.

El entrenamiento y los trajes de neopreno definen la distancia que hay entre la vida y la muerte. Nadar y remar. ¿Nadar para qué? Los técnicos también dicen que sólo no saber nadar y caerse al agua de noche ya genera pánico -es lógico- y éste define después casi todo lo demás. Saber nadar da otra tranquilidad.

Hemos dicho varias veces que no vamos a votar venias para la salida de tropas al extranjero ni para maniobras si no vienen acompañadas por el cálculo de sus costos.

Quisiéramos saber cuáles son los gastos que la Armada Nacional está haciendo ahora en Punta del Este. Deseamos conocer si se están haciendo construcciones allí y a qué costo.

Ya hemos formulado la pregunta en referencia a los gastos de representación y reservados de que disponen los Vicealmirantes y la que tiene que ver con los $ 3.000 que, según se nos ha dicho -no lo afirmamos- se destinan a barreminas como el "Valiente" para sus gastos cuando se dan a la mar.

Es grave lo afirmado públicamente por el Contralmirante Lecumberry y por el Vicealmirante Pazos, en el sentido de que no es necesario saber nadar para estar en la Armada y la indiferencia del señor Ministro ante semejante apreciación.

Quiero saber si la única piscina disponible de la Armada es la de la Escuela Naval y si funciona solamente en el verano. Además, quisiera que se me diga si el Departamento de Educación Física de la Armada se disolvió o todavía existe. También quiero saber si en el examen anual que rinden los Oficiales la materia "natación" es optativa. Asimismo, me gustaría que me informaran cuántos docentes de educación física habría o hay, qué grado tienen o si siguen siendo marineros, porque pertenecen al Escalafón Técnico Profesional. Nadar puede ser, en cinco metros, la diferencia entre subir a una balsa y salvarse de la hipotermia, o morir congelado. Saber nadar es salvarse del lógico pánico que produce caer al agua en quien no sabe nadar. Lo que se ha dicho, no es cierto. En la Armada de los Estados Unidos, por ejemplo, para ser Oficial una persona debe saber nadar, por lo menos, 1.000 metros. Sin embargo, se dijo que en las demás Armadas esto tampoco era necesario. Pero hay cifras que duelen mucho, que son muy elocuentes y que rompen los ojos. Eran veinticuatro los tripulantes; se salvaron trece y murieron once. De estos veinticuatro, siete eran Oficiales, de los cuales se salvaron la totalidad; de los cuatro Suboficiales, dos se salvaron y dos murieron; de los cinco Cabos, dos se salvaron y tres murieron; de los ocho Marineros, dos se salvaron y seis murieron. El porcentaje de fallecidos sobre el total, en cada Grado, crece en dramática relación directa con los niveles de entrenamiento. Las afirmaciones de Lecumberry y de Pazos en la prensa y en este Parlamento, así como la indiferencia del señor Ministro, son inaceptables. Desde el punto de vista de la responsabilidad política valen tanto para irse como el naufragio mismo.

Por si ello fuera poco, señor Presidente, tengo en mi poder un humilde permiso de navegación. Esto lo usa nuestra flota proletaria pesquera y está emitido por la Prefectura Nacional Naval, Dirección de la Marina Mercante. Dicho documento expresa que para canjear este permiso por la libreta de embarque, es necesario acreditar seis meses de navegación y comprobar saber nadar y remar. Esto lo expide y lo exige la Armada Nacional para todos los Marineros Mercantes del país, para Oficiales y no Oficiales, Grumetes o pescadores. ¿Cómo puede ser que un Almirante Comandante de la Flota diga que no hay que saber nadar? El Comandante en Jefe de la Armada y el señor Ministro de Defensa Nacional, Jefe del Servicio de Rescate y Búsqueda, nos dicen que no es necesario saber nadar. Otra vez estamos en la tapa del libro; no estamos discutiendo cosas muy sofisticadas.

Hay un verso marinero de Galicia que dice: "Marinero que no sepa nadar, no debe darse a la mar." Reitero, enfáticamente, que es un verso de Galicia.

El señor Ministro debe renunciar. Esto es demasiado grave y no se cometió en el mar, sino en la prensa, ante la opinión pública y se perpetró en este recinto, ante el Poder Legislativo, ante nosotros.

Acaba de declarar el señor Ministro -Jefe Supremo del Servicio Nacional de Búsqueda y Salvamento y del Servicio que depende de la Armada- que el 16 de agosto el Ministerio de Defensa Nacional proyectó crear un equipo especial de búsqueda y rescate, que contará con la participación de efectivos del Ejército, la Armada y la F.A.U. El Secretario de Estado dijo que el equipo no sólo operaría en actividades de rescate en el mar, sino que actuaría además en diversas situaciones, como un edificio con peligro de derrumbe, un incendio forestal o un choque de un barco. Además, anunció que impulsará la creación de una fuerza de búsqueda y rescate que involucre a la Armada, la F.A.U y al Ejército. Dijo que hay que crear algo que permita hacer las cosas de una forma más eficiente. Esto fue dicho en el diario "El Observador", el 16 de agosto. Por su parte, el 14 de setiembre -un mes después- ordenó a la Armada y a la F.A.U que comiencen a coordinar y elaborar un procedimiento de entrenamiento conjunto en materia de operaciones de búsqueda y rescate. El señor Subsecretario nos ha dicho que está en diálogo con el Comando Sur de la Armada de los Estados Unidos, pero acá recién se comienza a hablar.

Esto es lo que no funcionó. Desde el desastre del Banco Inglés en 1954, esto ya está decidido; desde los decretos que ha citado el señor Subsecretario esto está aprobado. No puede ser que recién ahora, luego de haber asumido el Ministerio, en agosto de 2000, se entere y lo ponga en marcha luego de un desastre como el que le ocurrió al Barreminas "Valiente". Esto es muy poco serio.

Por otro lado, me voy a referir a los helicópteros de la Laguna del Sauce, que tenían una orden de estar alistados en dos horas. ¡Esto es un disparate inadmisible! Los señores Senadores lo podrán leer en la versión taquigráfica de la Comisión. ¡Es asombroso! Esos helicópteros de la Fuerza Aeronaval, que hemos pagado para operaciones de búsqueda y rescate, tenían la orden, una vez recibida la alarma, de disponer de dos horas para alistarse. ¡Esto es como tener una ambulancia y decirle al médico, al chófer y a la enfermera que se vayan para sus casas, porque tienen dos horas!

Este hecho pasó en nuestro país y se alegó que no había problema. Se llegó a decir -está en la página 54 de la versión taquigráfica de la Comisión- que el problema era que era fin de semana. Esto es grave. Nosotros custodiamos 1:600.000 kilómetros cuadrados; pero habría que avisar a las Naciones Unidas que el Uruguay atiende naufragios lunes, martes, miércoles, jueves y viernes. Después, como es fin de semana, los Oficiales y pilotos de los helicópteros disponen de dos horas, incluso, para ir a un baile en Montevideo y volver luego a la Laguna del Sauce. Dramáticamente, esto fue lo que pasó. ¿Y a quién le echamos la culpa, señor Ministro, Jefe del Servicio de Salvamento y del otro? Los helicópteros se usan para las dos cosas. Supongo que este tema se habrá corregido. De otro modo, seremos el hazmerreír del mundo, en medio de una tragedia.

Esto es muy poco serio y lo han informado acá, en nuestra propia cara.

Por otro lado, un reservista estaba de guardia, de noche, en La Paloma, junto con una muchacha telefonista, cuando hubo una misión nocturna -en este punto se contradice- y era fin de semana, "la guardia estaba floja", según expresaron. Pero antes -según consta en la versión taquigráfica- manifiestan que se organizan de noche y los fines de semana, para poder agarrar a alguien. Entonces, si se organizan de noche y los fines de semana, hay que reforzar las guardias. Esto no lo entiendo.

Quisiera referirme ahora a la necesidad de hombres rana sobre los helicópteros. Un helicóptero puede iluminar la zona de un naufragio, pero no puede sacar gente del mar, lo cual es inconveniente, y menos cuando hace frío. Esto nos lo explicó largamente el Vicealmirante Pazos en la primera sesión de la Comisión. Está en la tapa del libro de cualquier pibe que va a hacer un curso de salvataje en el mar, en la Marina o en el Cuerpo de Bomberos: para sacar a un náufrago del agua fría, hay que tirarse al agua -de ser posible, dos personas- poner el helicóptero arriba y retirarlo en camilla en forma horizontal, porque si se lo levanta verticalmente, se muere de un ataque al corazón. Es muy probable que dos de los náufragos que murieron, fallecieran de ese modo. Tirar una cuerda a gente que tiene los brazos agarrotados o un helicóptero con una cuerda mal ubicada, es como tener cenicero en una moto. Además, está la heroicidad de los pilotos de ir hasta el lugar al santo botón. ¿A quién le vamos a imputar esta responsabilidad?

Le pregunté al señor Ministro si era verdad que había un acuerdo entre la Fuerza Aérea y el Cuerpo de Bomberos en el Aeropuerto Internacional de Carrasco. Allí, hace poco -y esto también es de la jurisdicción del señor Ministro, en su Jefatura de búsqueda y salvamento a nivel nacional- sucedió una escena "chaplinesca". Estaba aterrizando un avión -esto fue publicado en todos los diarios- y pidió auxilio. Cuando se venía acercando a la pista, en su parte más peligrosa, apareció una poderosa autobomba -que nos costó muy cara- que volcó. Entonces, los rescatables fueron a rescatar a los rescatadores, como en una escena de una película de Chaplin, porque tampoco están entrenados los Bomberos. Pero éstos tienen buzos y hombres rana para operaciones de salvataje en el mar, los cuales habían hecho un acuerdo con la Fuerza Aérea, según me han informado, para proveerlos en algunas circunstancias.

El señor Ministro tuvo que preguntar por teléfono -siendo el jefe de ese sistema- si era así o no. Preguntar si es necesario que haya hombres rana en los helicópteros que van a hacer salvataje en el mar, es algo que no puede ser. No sé si el señor Ministro tiene o no vocación; no voy a entrar en un análisis psicológico; estoy hablando de cosas objetivas que han sucedido en esta Sala y no allá lejos, en las aguas del mar profundo.

Ya hice referencia al manejo posterior de todo esto, citando también las informaciones contradictorias, incluso, entre el señor Ministro y el señor Subsecretario, proporcionadas a la prensa y al Parlamento; en verdad, dichas informaciones eran totalmente contradictorias. Quiero aludir también al actual alegato de que la Armada no conocía esas declaraciones, que fueron las primeras, es decir, constituyen la piedra fundamental de toda la investigación posterior, porque en ella figura el lamentable error del muchacho que estaba en el puente esa noche. Cito también las declaraciones de Lecumberry diciendo que sí, que tenían conocimiento del expediente judicial desde el principio. No cabe alegar -y aquí discrepo con mi compañero, el señor Senador Korzeniak, porque esta es una fuerza plural- ni siquiera que fue por el juicio. Entiendo que mi Patria, si se equivoca, debe pagar, y que para dar seriedad al mundo hay que analizar objetivamente los accidentes marítimos, aéreos o del carácter que fuere. Si nos equivocamos, debemos decirlo y no andar "vinteneando", no andar haciendo maniobras para conseguir una mejor negociación. Así lo entiendo yo, y me parece que no debería ser de otra forma.

En lo que refiere a las familias implicadas en todo esto, a las denuncias por abandono hechas por muchas de ellas y a la extravagante junta de sanciones con su comunicado 01/00 -que nos hace recordar tiempos que es mejor que no vuelvan- el documento del señor Senador Garat es muy contundente: sintetiza el pensamiento de la Comisión de Defensa Nacional de este Senado. Allí se dice que la tragedia del "Valiente" desnudó ante el país gravísimas omisiones, ineficiencias, desidias, negligencias y carencias que nos atañen o aluden a todos quienes ocupamos cargos de responsabilidad. Los cuatro capítulos en los que es dable subdividir el análisis -colisión, abandono del buque, búsqueda y rescate y manejo posterior del acontecimiento en sus diversas aristas- muestran, cada uno desde su faceta, el mismo estado de colapso global. Van ya, en pocas semanas, dieciséis muertes civiles y militares en el mar, en tres luctuosos accidentes.

No es microscópico -como oí decir aquí recién- el accidente de La Paloma. La muerte de ese anciano pescador no es un hecho microscópico, sino grave, muy grave. Ese solo hecho sería suficiente para la renuncia del señor Ministro de Defensa Nacional. Que este oneroso costo no caiga en el vacío ni en la indiferencia, sino que, por el contrario, sirva para salvar vidas y para mejorar. El camino comienza con el hecho de asumir responsabilidades, y las de este Senado, en nuestra sincera opinión -y luego de haber trabajado seriamente en el análisis de este tema- debe ser exigir hoy la renuncia de los dos más altos mandos. Ahora me he enterado de que no puedo pedir la renuncia del señor Comandante en Jefe de la Armada, por lo que no lo voy a hacer, pero sí solicito la renuncia del señor Ministro.

Los recortes presupuestales "descriteriados" de antes y de ahora podrán y deberán ser corregidos en las próximas horas cuando este tema, que forma parte del Presupuesto, esté en nuestras manos. No nos olvidemos de eso. Hay que reconstruir radares y diques nacionales que son imprescindibles para nuestra Armada y para el país. Se necesitan, en forma urgente, materiales de búsqueda y salvamento para los pescadores artesanales; esto es algo verdaderamente urgente para todos cuantos se juegan la vida cada día en el mar, porque todavía esos materiales no les han llegado y ya se nos murió otro.

Los uruguayos no podemos seguir ignorando al mar. Allí tenemos, para nuestra soberanía, una superficie del planeta mayor que la de nuestro territorio continental y ella está esperándonos, plena y generosa de riquezas para nosotros y nuestros descendientes. Mayor responsabilidad ante el mundo internacional en más de un millón y medio de kilómetros cuadrados sobre el océano, casi hasta el Africa y lejos al sur, pero nuestra, la presencia en la Antártida; si nos empeñamos tozudamente en seguir dando la espalda -y ésta es para mí la causa de fondo, incluso, de lo que le pasó al señor Ministro- el mar se encargará, como lo hizo esta vez, de golpear nuestras nucas o las nucas de nuestra conciencia marítima dormida.

Exigimos la renuncia del señor Ministro pero asumimos, al mismo tiempo, junto con él -si lo tiene a bien- la parte que a todos nos espera en la revisión crítica, autocrítica o como se la quiera llamar, de una grave omisión histórica referida a nuestro indeclinable destino anfibio.

Gracias, señor Presidente.

SEÑOR FAU.- Pido la palabra para contestar una alusión.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR FAU.- Señor Presidente: no voy a negar al señor Senador Fernández Huidobro el derecho de ocuparse de las actitudes políticas del pasado de quienes hoy somos protagonistas de estos hechos. No le voy a negar ese derecho, como él tampoco me podría negar a mí el derecho a ocuparme de su pasado. Sin embargo, no me voy a ocupar del pasado del señor Senador Fernández Huidobro, porque cada vez que él se ocupe del mío, se va a tener que referir a mis dichos, a lo que dije a cara descubierta y en el marco de la legalidad, cada vez que el país me lo permitió. En cambio, en su pasado no hay dichos, sino hechos, ¡y qué hechos!

SEÑOR FERNANDEZ HUIDOBRO.- De los que estoy orgulloso.

SEÑOR FAU.- De los que está orgulloso, como acaba de decir. El señor Senador Fernández Huidobro está orgulloso de esos hechos que hirieron la dignidad humana de este país. Entonces, entre mis dichos y los hechos del señor Senador, me sigo quedando con mis dichos.

SEÑOR FERNANDEZ HUIDOBRO.- Yo me quedo con mis hechos.

(Campana de orden)

SEÑOR MILLOR.- Pido la palabra para contestar una alusión.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR MILLOR.- He seguido con mucha atención la intervención del señor Senador Fernández Huidobro. Me encantaría referirme a todos los puntos que él abordó, pero hubo uno específico que puede entenderse como una alusión. El ejemplo de los rusos -para demostrar el orgullo que siento de ser uruguayo- lo traje yo a Sala, sin mencionarlo. Me atrevo a contestar la alusión porque en la noche de hoy hemos presenciado un hecho histórico en el Senado. La fuerza política a la que pertenece el señor Senador preopinante acaba de exorcizar al diario conservador, militante de derecha, "El Observador", porque el principal argumento ha sido una publicación de ese diario, maldito hasta hace pocos días. Entonces, me animo a contestar la alusión porque me basaré en un artículo de dicho diario, publicado el 14 de agosto de este año.

En el caso de Rusia no renunció nadie. Y vamos a comparar, señor Presidente. Vamos a comparar el hecho inédito de que un barco grande parta al medio a un barco chico, de noche, con lo que sucedió allá, en el medio de una operación planificada y pensada con mucho tiempo de antelación, en la que participaba la mayor parte de la flota de la marina rusa. Era algo pensado, estructurado, planificado. En esa planificación, no se sabe si porque un misil ruso hundió un submarino ruso o si porque el submarino ruso era de una tecnología de la rueca y del arado, sucedió que el submarino se fue a pique. Y el mundo demoró diez días en enterarse. Quiere decir que son cosas muy distintas. El Presidente de Rusia no entendió oportuno abandonar sus vacaciones. En cambio, en nuestro país, el Presidente inmediatamente estaba en el velorio y siguiendo las actuaciones de lo que estaba sucediendo. Pese a estos escenarios tan distintos, en Rusia no renunció nadie. Aquí se ha hablado de la desatención de las víctimas. En Rusia, se atendió a las víctimas; los familiares van a recibir diez años de paga, que en la marina rusa corresponden a aproximadamente U$S 7.000. En el caso nuestro -y hay una insinuación en la página 69 de la versión taquigráfica correspondiente a la segunda comparecencia del señor Ministro de Defensa Nacional- los familiares de las víctimas recibirán una compensación muy generosa.

He dicho, y continuaré diciéndolo, que parte de la culpa de lo que sucedió es nuestra, es de todos nosotros, por la forma sistemática en que hemos desmantelado las Fuerzas Armadas, por los bajos salarios que les pagamos, y por los pocos rubros que les damos para que mantengan sus equipos. Ahora bien, cuando me entero de lo que ganan los marinos rusos, no cambio de opinión, pero constato que el promedio de los sueldos que tengo en mi poder que percibían los once tripulantes fallecidos está por encima del promedio de los de la Marina rusa. El promedio que tengo en mis manos es de U$S 300 por mes y si se le diese el mismo trato que el de la Marina rusa, llegaríamos a U$S 36.000 en diez años. Pero en este caso no se trata de esa indemnización, sino que de por vida, la esposa y los hijos van a recibir una pensión dos, tres y hasta cuatro veces mayor que el sueldo que estos orientales, que lamentablemente fallecieron en el accidente, percibían en actividad.

Para mí, señor Presidente, la vida no tiene precio y el dolor de estas familias no se arregla con dinero, pero la verdad es que no se puede hablar de desatención a los familiares de las víctimas cuando acá, en la República Oriental del Uruguay, a los pocos días de lo acaecido, se les está pagando, de por vida -no hablo de 10 años- a las viudas y a los hijos de quienes, repito, lamentablemente fallecieron en este accidente, pensiones que superan en tres y cuatro veces el sueldo en actividad.

SEÑOR KORZENIAK.- Pido la palabra para una aclaración.

SEÑOR MINISTRO.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Ministro.

SEÑOR MINISTRO.- Señor Presidente: con la intención de seguir el orden que habíamos propuesto -aunque no sé si se habrá aceptado seguir ese criterio- quisiera hacer uso de la palabra para contestar la intervención del señor Senador Fernández Huidobro.

SEÑOR PRESIDENTE.- Antes de que el señor Ministro haga uso de la palabra, el señor miembro interpelante quería hacer una aclaración. Quizás sea pertinente que la haga previamente y que luego el señor Ministro realice su intervención.

Tiene la palabra el señor Senador Korzeniak.

SEÑOR KORZENIAK.- Quiero hacer dos aclaraciones. En primer lugar, olvidé señalar que la información que el señor Ministro hoy exhibió sobre el accidente de La Paloma no coincide con la declaración del único sobreviviente. Eran dos los que estaban arriba de una chalana y se ahogó uno, el señor Artigas Decuadra, de 70 años, quien no se tiró a nadar y se ahogó; se cayó dos veces de la lancha. Le dio el consejo sano al chico Olivera -que se iba a tirar a nadar porque estaba a una milla- de que no se alejara de la lancha y que aunque estaba dada vuelta, se aferrara a la cuerda. Olivera alcanzó a ponerle el salvavidas en un brazo y en parte de la cabeza y Artigas Decuadra siguió encima de la lancha subido por Olivera, hasta que en determinado momento una ola -frente a La Pedrera son muy altas- lo tiró y se ahogó. Incluso, previo a esto, sentía una dificultad respiratoria, no por estar con la cabeza en el agua, según lo que cuenta Olivera. Tengo en mi poder el relato de lo ocurrido y está a disposición del Senado; no puede haber otro testigo. Claro que pueden haber declaraciones contradictorias, pero no hay otro testigo. Aunque jurídicamente un testigo no vale, él es el único que puede contar lo ocurrido. Por lo tanto, si el informe dice lo que refirió el señor Ministro, está equivocado.

La segunda aclaración que quiero señalar es la feliz concordancia con mi compañero de Bancada, el señor Senador Fernández Huidobro. Describí lo que podría estar pasando en la intención de quienes nos ocultaban que ya sabían dónde estaba la responsabilidad pero, de ninguna manera, compartí que eso validara una posición de ocultar algo, salvo que en una exageración neoliberal brutal se pueda llegar a la conclusión de que también en el tema de las declaraciones se pueda manejar lo dinerario como elemento principal. Pero coincidimos en reprobar que, por una negociación, se puedan ocultar esos hechos o no manejar la verdad.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Ministro.

SEÑOR MINISTRO.- Señor Presidente: como ha sido el estilo desde que comenzó la interpelación, algunas de las preguntas las voy a contestar yo y otras el señor Subsecretario.

La intervención del señor Senador Fernández Huidobro ha sido fuertemente apasionada, en la que aparte de relatar algunos hechos da algunas opiniones un poco subjetivas. Francamente, debo señalar que no comparto cierta desconsideración manifiesta hacia los fenómenos que se sucedieron a bordo del "Valiente" tanto en cuanto a errores, dificultades o problemas de este tipo, como a episodios como el del Aeropuerto, donde volcó un carro de bomberos cuando se dirigía a auxiliar a unas personas accidentadas. Hubo un accidente y eso no me hace pensar que se parece a una película de Chaplín, sino que se trataba de gente que, haciendo un esfuerzo por ayudar a quienes se habían accidentado, en ese momento padecen otro accidente. Con sinceridad, no me parece que esa sea la forma de tratar estas situaciones donde, ante la emergencia y la propia presión, pueden surgir episodios que dificulten la buena ejecución de algunas acciones. Eso no me habilita a mí ni a nadie a tomarlo como si fuera una película cómica; no lo es.

Acá se mencionaron ciertas carencias de quien habla en cuanto a todo lo que ha sido el procedimiento de búsqueda y rescate y su mejora. El señor Subsecretario ya lo señaló, pero quiero acentuarlo, pues una de las primeras cosas que hicimos en el Ministerio de Defensa Nacional fue trabajar en esta área. Empezamos a hacerlo a partir de abril y continuamos haciéndolo hasta antes del accidente e incluso después de él. Repito que nuestra preocupación ha sido mejorar los procedimientos de búsqueda y rescate, tomar los decretos que ya habían, incorporar otros elementos y encontrar otros procedimientos o apoyos financieros. Si no me equivoco, desde el mes de mayo estamos haciendo gestiones ante el Banco Interamericano de Desarrollo para obtener, justamente, un apoyo para el área de búsqueda y rescate; quiere decir que lo hicimos antes del accidente. De manera que no se trata de un tema que se haya encarado con liviandad o que se haya empezado a considerar después del episodio del "Valiente".

En cuanto a las sanciones a que hacía referencia el señor Senador Fernández Huidobro, descalificándolas y entendiendo que algunas eran exageradas y otras insuficientes, pienso que en estos casos se puede ser subjetivo y pensar que algunas se podrían haber aplicado con mayor énfasis o fuerza. Lo único que digo, señor Presidente, es que en la historia de la Armada no ha habido un solo episodio que haya provocado por parte del Comando de la Armada e impulsado por el señor Ministro de Defensa Nacional, sanciones que van de arriba abajo, que afectan a seis Oficiales y que además provocan el traslado de un Contraalmirante que estaba a cargo de la Fuerza de Mar. Naturalmente que en cuanto al grado de la sanción, vuelvo a decir, siempre se puede pedir más y más; pero, en definitiva, nosotros entendimos que esa era la medida justa y que se estaban aplicando las sanciones que correspondían, de acuerdo con las responsabilidades que se habían detectado.

En lo que tiene que ver con la atención de las familias, se dice que hubo mala atención, y aunque este tema no lo habíamos tocado, tenemos elementos que vamos a brindar al Senado. Quiero informarles que después de lo ocurrido, inmediatamente hubo un equipo de psicólogos, asistentes sociales, médicos, abogados y oficiales que trabajaron apoyando a los familiares de los fallecidos o desaparecidos. También se ha trabajado en la coordinación de los servicios fúnebres, en las visitas a domicilio del equipo técnico, en la asistencia económica primaria, entregándoles U$S 5.000 a cada familia en asistencia médica, entrega de víveres, en trámites de las pensiones a las que el señor Senador Millor se había referido, en la liquidación de haberes pendientes y en la obtención de becas de estudio. También en este caso, no creemos que haya sido suficiente, sino que trataremos de dar más, aunque de cualquier manera no vamos a poder compensar lo que lamentablemente significa la pérdida de un ser querido. Pero sí quiero señalar que este es un tipo de asistencia excepcional que se le ha dado a esta gente, víctima de esta situación que también es excepcional.

Por último, no con la intención de continuar con una discusión, sino para dejar asentada la información que tenemos sobre este pobre hombre que se ahogó hace pocos días en Rocha, señor Decuadra -como recordaba el señor Senador Korzeniak- podemos decir que desde embarcaciones cercanas vieron a este señor nadando en el agua.

Comprendo que pueden haber habido versiones contradictorias, lo que digo es que en este caso la acción de búsqueda y rescate, desde nuestro punto de vista, no tiene objeciones. Naturalmente, puede hacerse todo bien y, sin embargo, en algunos casos perder vidas; tengo que decirlo así, pero en definitiva este caso no es atribuible a demoras o al mal funcionamiento de la operativa de búsqueda y rescate.

SEÑOR FERNANDEZ HUIDOBRO.- ¿Me permite una interrupción, señor Ministro?

SEÑOR MINISTRO.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador Fernández Huidobro.

SEÑOR FERNANDEZ HUIDOBRO.- Quisiera hacer una aclaración, porque cuando me referí al Aeropuerto quizás distraje la atención con el desgraciado chiste que mencioné. Me gustaría hacer notar que lo que produjo el vuelco fue que quien manejaba ese complejo aparato, artefacto o motobomba que no responde a las curvas, no estaba debidamente entrenado. Si al personal le damos excelentes medios pero no le brindamos el entrenamiento adecuado, lo que ocasionamos son desastres. Esto es lo que quería decir y quiera Dios que en este Senado no tengamos que lamentar situaciones que, a mi juicio, son delicadísimas y podrían registrarse tanto en el Aeropuerto Internacional de Carrasco como en la refinería de ANCAP, en materia de seguridad contra incendios.

Con relación a las sanciones, me voy a permitir leer el documento elaborado por el señor Senador Garat, Presidente de la Comisión de Defensa Nacional. Allí se dice que las responsabilidades y sanciones fueron evaluadas por una Junta de Oficiales Almirantes reunida con la presencia de cinco Contraalmirantes, un Vicealmirante y el Comandante en Jefe de la Armada, superior jerárquico de los demás. Esa Junta, en una resolución colegiada, dispone las responsabilidades de quienes posteriormente fueron sancionados. Llama la atención la reunión de esta Junta para decidir las sanciones o el motivo de las sanciones en igualdad con el Comandante en Jefe de la Armada, que es quien debe tomarlas y asumir la responsabilidad de ellas. De igual forma es extraño que la Junta de Almirantes no haya encontrado ninguna responsabilidad en la organización, planificación, control de operaciones, designación de personal capacitado entre las altas jerarquías que constituyen la Junta de Almirantes. Solamente se encuentran responsabilidades directas en Oficiales subalternos a ellos.

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Subsecretario.

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Voy a hacer dos precisiones iniciales. Por un lado, como señaló el señor Senador Fernández Huidobro, es cierto que un matutino, creo que del día lunes 7 de agosto, tituló "Contradicciones entre Brezzo y Yavarone por las causas del hundimiento". Debo decir que esa fue una información de prensa incorrecta que tuve que rectificar en el propio matutino porque se derivó erróneamente de una declaración que, en el momento del sepelio, hice a Radio Carve. Ellos me preguntaron acerca de las causas y yo aseveré que no podían determinarse las causas del hundimiento, pero había un hecho notorio y era que el barco más próximo no había brindado asistencia inmediata y, quizás, ahí estaban las causas, no del hundimiento, sino de las muertes. Asimismo, también tuve oportunidad de señalar aquí que tal vez la Justicia deba empezar en algún momento a deslindar causas de accidentes y causas de muerte.

Por otro lado, me interesa señalar -ya que, si no lo hago, puede aparecer como una falta de sensibilidad- que el señor Senador Fernández Huidobro, con algún gesto que se podría atribuirme falta de sensibilidad, señalaba horrorizado que yo había dicho en Sala que no estaba mal o que no importaba que la tripulación con que el barreminas contaba en aquel momento fuera menor a la máxima que acepta ese tipo de buques. Lo que dije, y lo reitero ahora, es que las tripulaciones deben adaptarse al tipo de misión que se cumple y las tripulaciones que mencionó el señor Senador interpelante -ascendían al número de 33 personas, lo que rectifiqué porque creo que el máximo alcanza a 34- son para las misiones de barrido de minas, cuando el barco está operativo en la misión típica en una situación de conflicto, pero no para cuando se trata de misiones de patrulla. Vuelvo a señalar esto, justamente por lo que dije al principio, porque si no se replica a lo dicho se puede tomar como un asentimiento tácito.

En otro orden de cosas, se ha señalado que el Uruguay ha sido despojado de los radares de la costa, pero puedo afirmar que esto no es correcto y voy a tratar de explicarlo. De la exposición del Comandante Pazos realizada el 28 de setiembre -si no recuerdo mal- se desprende que nuestro país contaba con un sistema o una cadena de radares que fue instalada alrededor de 1983 y conectaba a toda la costa. Según se me ha señalado, el nuestro era probablemente el único país del mundo que tenía toda su costa marítima interconectada a través de un sistema de radares que, en el momento de su implantación, le había costado al país U$S 6:000.000. Tengamos en cuenta que el mantenimiento anual de estos equipos oscilaba en el entorno de los U$S 300.000 o U$S 400.000. Como los señores Legisladores sabrán, esa cadena de radares, obviamente, está instalada en el agua o en las proximidades de la costa, montada en estructuras de hierro con lingas del mismo material, lo que hacía que el mantenimiento fuera costoso y, al mismo tiempo, que en algún momento debiera pensarse en la reposición de los equipos. No sólo me refiero a las estructuras de hierro, sino al propio material técnico, debido a la obsolescencia que ocasiona el paso del tiempo. Esa fue la inversión que el país no pudo encarar pero, ¿se quedó sin radares? No; existen radares localizados estratégicamente a lo largo de la costa uruguaya, aunque no la interconectan en toda su extensión como sucedía hasta el año 1993 ó 1994. De todas formas, la navegación en nuestras costas no queda librada a la mano de la providencia, como quizás puede haberse sugerido aquí. Además, corresponde señalar que tanto el Comando General de la Armada como el Ministerio de Defensa Nacional no se han cruzado de brazos frente a esta situación y ya en 1998, por medio de un acuerdo celebrado entre dicho Comando y ANTEL, se suscribió un convenio para instalar un sistema que no será el mismo que estuvo en funcionamiento hasta 1993 pero sí será apto, justamente para que se desenlace su funcionamiento en forma automática y sin participación de seres humanos a través de una red y de esta forma alerte inmediatamente ante cualquier situación de riesgo o catástrofe que ocurra dentro del mar uruguayo. Ese convenio sigue su marcha y según información que está en nuestro poder ya se ha llamado a licitaciones por parte de ANTEL, que en definitiva es quien va a proveer el equipamiento. Precisamente, hubo una licitación abreviada, que ya fue adjudicada el 29 de diciembre de 1999 y que fue intervenida por el contador delegado del Tribunal de Cuentas el 13 de enero de este año. A raíz de esta licitación ya se entregó el suministro, se efectuaron las pruebas y ya se están realizando los cursos de capacitación para la operación. Este material es para uso exclusivo de la Armada Nacional y el complemento del mismo se está adquiriendo a través del mecanismo de la licitación pública para el suministro llave en mano de sistemas costeros. De acuerdo con otras informaciones, la etapa en que se encuentra esta licitación, que ya fue adjudicada, es la apertura de la carta de crédito para que, en definitiva, este segundo equipamiento que se suma al que ya está en el país, pueda llegar y ponerse operativo.

Con relación a las sanciones y a la Junta de Almirantes, que de alguna forma fue cuestionada, corresponde decir lo siguiente. La Junta de Oficiales Almirantes es un Organismo asesor que está previsto en la Ley Orgánica y que en realidad no funcionaba con mucha frecuencia, pero ha sido política habitual del actual Comandante en Jefe ponerla en funcionamiento para los grandes temas a los que debe enfrentarse la Armada. Obviamente, la situación que nos ha ocupado en la tarde y noche de hoy es un gran tema en el que el Comandante en Jefe puede hacerse asesorar válidamente por la Junta de Almirantes. Sin embargo, cabe destacar que esta Junta no fue la que sancionó porque, como señalé, es un Organo asesor; simplemente sugiere.

Después que esa Junta de Almirantes se expidió en cuanto al tipo de sanciones y sus destinatarios, estas fueron aplicadas por los órganos competentes para su aplicación. Todo depende de la gravedad de las sanciones: algunos Oficiales fueron sancionados directamente por el Comandante en Jefe y otros por el Poder Ejecutivo en virtud de la gravedad de la sanción.

SEÑOR ATCHUGARRY.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR ATCHUGARRY.- No sé qué vamos a poder aportar pero por lo menos sentimos la necesidad de hacer y compartir algunas reflexiones.

Pienso que, antes que nada, lo que todos sentimos es dolor. A veces en las pequeñas alusiones políticas estos actos terminan siendo algo distinto de lo que desearíamos. Menciono la palabra dolor, señor Presidente, porque además sentimos que un cúmulo de errores humanos, de alguna manera, impidió evitar lo que nadie hubiera querido que ocurriera: la pérdida de vidas humanas.

Por otro lado, uno percibe con claridad que no sólo en este hecho sino en todo el país, sus sistemas público y privado están poco preparados para las emergencias, tal vez porque siempre hemos tenido la suerte de que se dieran pocas. Esto se ha puesto de manifiesto no sólo en este caso sino en situaciones cotidianas como, por ejemplo, en la atención de los diferentes servicios públicos y privados, sobre los cuales todos tenemos alguna anécdota. Inclusive, a algunos nos ha tocado vivir que sistemas de emergencia dejan a un paciente con un aneurisma por cuatro horas en un corredor y diagnostican estrés. Aclaro que eso me pasó a mí y no a otra persona. Seguramente los uruguayos estamos en condiciones de señalar que no siempre los servicios de emergencia tienen un nivel de atención y de preparación psicológica para atender estas situaciones.

(Ocupa la Presidencia el señor Senador Walter Riesgo)

-Además, este buque era el que estaba asignado a tareas de esta naturaleza, lo que da la impresión que sería similar a si, en un barrio donde existe un único patrullero para ocuparse de la seguridad, justo ese coche fuera el siniestrado o le ocurriera algo parecido al cuartelillo de bomberos. Esto, obviamente, produce una desorganización mayor que en otras circunstancias.

Todos desearíamos sacar de esta experiencia elementos que nos permitan -dado que hoy no es posible devolver la vida a estos jóvenes- al menos, evitar hasta donde sea posible que se repitan acontecimientos de esta naturaleza.

Aquí hubo un planteo muy claro del señor miembro interpelante que es el de reclamar una responsabilidad política. Normalmente, cuando así se procede, es porque hubo, ante un hecho, directivas políticas que han colaborado para que este aconteciera. De los antecedentes citados por la propia Bancada interpelante surge lo que el señor Senador Fernández Huidobro leyó -en lo que yo no había reparado- y que fue ilustrativo sobre la preocupación marcada y las directivas dadas en los meses de agosto y setiembre tendientes a fortalecer este sistema. Es decir que las decisiones político administrativas no fueron tendientes a desarmar el sistema, sino a fortalecerlo.

Asimismo, se puede reclamar responsabilidades políticas en función de la actitud normal que tiene un organismo de ocultar sus errores, y en ese sentido hay una cantidad importante de ejemplos. Desde que era chico no he presenciado un informe rápido, fulminante y autocrítico de esta naturaleza y, al mismo tiempo, sanciones compartibles o no. Y seguramente esto no será porque en cuarenta años no haya habido errores.

Desde hace quince años, como sistema político, estamos tratando de reconstruir nuestro relacionamiento con las Fuerzas Armadas. Cuando se produce una tragedia de esta naturaleza y la reacción del cuerpo armado es desnudar sus falencias y asumir responsabilidades -se compartan o no, porque alguien puede pensar que se hizo mucho y otros que fue poco- hay quien nos representa a todos, no un partido político o un Gobierno, sino un sistema político. Y yo vine a apoyarlo, porque siento que como sistema institucional tenemos que respaldar a quien ha estado al frente en este asunto y, de alguna manera, con sus colaboradores ha obtenido un rápido esclarecimiento de los hechos y ha asumido responsabilidades y realizado una autocrítica.

Señor Presidente, si la señal que damos es la contraria, como lo hemos hecho en otras circunstancias de la vida que afectaron también a las Fuerzas Armadas, ¿no será que desalentamos la actitud de mostrar abiertamente cuáles son nuestros problemas?

Esto se pudo plantear de otra manera, haciendo un informe en el que se dijera que al fin y al cabo se trataba de un buque de guerra en sus propias aguas jurisdiccionales y que, en definitiva, como dijo el Capitán del "Skyros" -por lo menos lo recoge esta publicación- : "Bueno, la verdad que los dos estaban locos". Esto lo dijo el Suboficial ruso de guardia; los dos estaban locos.

También la prensa señaló las quejas de los pescadores frente al cruce de estos buques. De modo que si la actitud era no asumir responsabilidades, los abogados sabemos que podríamos haber hecho un espléndido informe del cual no surgieran las carencias que voluntaria y expresamente el Ministerio y la Armada han mostrado. Además, creo que lo han hecho con el sano propósito de buscar primero el camino de asumir la responsabilidad, aunque la peor responsabilidad no es aquí, porque me imagino el calvario que este joven Oficial debe estar viviendo desde el primer minuto que estuvo en el agua. También me imagino cómo debe ser el dolor de todos los hombres de esa Fuerza frente a sus compañeros y la sensación de pesar que deben tener, porque cuando uno está en un Instituto, lo quiere, y cuando a ese Instituto le pasa esto y lo muestra públicamente, a uno le arde la cara por el dolor y por la responsabilidad colectiva.

Señor Presidente, me parece que el mensaje que hay que dar no es el de convertir esto en un asunto político de "te dije" y "me dijiste". No percibo una responsabilidad política diferente a la que cualquiera de nosotros que hubiera estado sentado ahí habría tenido. Además, desde siempre este tipo de dificultades, de desconexiones, de falta de preparación, a veces no necesariamente técnicas sino sicológicas, se dan en la crisis. Los americanos mandaron a acostar al operador de radio que avistó la fuerza japonesa en l941 y sancionaron al piloto aviador que despegó sin órdenes. A todo el mundo le ha pasado y de los errores se aprende. Entonces, señor Presidente, lo que yo siento -y es mi reflexión- es que no hay una conducta previa, durante o después que amerite ser responsabilidad política al mando civil. No encuentro que el camino para salvar vidas en el mañana sea otro que ambientar que la propia Fuerza y el Ministerio, a partir de estos errores humanos o de organización o de previsión, profundicen el tema como ya lo venían intentando. Es seguro que lo lograrán, porque los hombres y mujeres de nuestra Armada lo van a tomar como un gran desafío. Siento que las otras cosas que sobrevuelan por los pasillos y que uno oye, son cosas menores. Los uruguayos que perdieron la vida y que han abrazado la carrera del mar no merecen que nosotros salgamos de otra manera que diciendo que hoy estamos enlutados y que nos planteemos hacer un enorme esfuerzo para mejorar las cosas.

Creo que esa es la recomendación que deberá hacer el Senado: apoyar este voluntario esfuerzo de investigación, de autocrítica que ha tenido el Arma y alentarlo para llevarlo a la fase positiva, o sea, a partir de cómo hacemos mejor las cosas ahora.

Termino diciendo, señor Presidente, que no he encontrado elementos de fuerza. Yo hubiera sentido que el señor Ministro tenía dificultades si hubiera intentado, amparado o fomentado en la Fuerza que ocultara sus errores. Sería discutible si hubiera asumido decisiones previas que fueran en contra de esta mecánica de prevención y salvamento, cuando ha sido al contrario. Yo le pregunto a los señores Senadores qué opinaron, en forma crítica, con la mano en el corazón, en estos siete meses. ¿Lo habrían hecho mejor? Tengo claro que yo no lo hubiera hecho mejor y creo que hay que alentar a quien representa al sistema civil para que en esto que también es un diálogo con las Fuerzas Armadas lo ayude a salir adelante. No me sirve una Marina maltrecha ni convertir algo que enluta en una disputa política que tendremos ocasión de mantener con frecuencia.

La memoria de estos hombres merece que realicemos un gran esfuerzo para que no vuelva a pasar y tal vez que hagamos hoy algo menos de política.

Gracias.

SEÑOR LARRAÑAGA.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Walter Riesgo).- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR LARRAÑAGA.- Señor Presidente: al comenzar quiero hacer algunas puntualizaciones.

SEÑOR GARGANO.- ¿Me permite una interrupción para una aclaración, señor Senador?

SEÑOR LARRAÑAGA.- Le concedo una interrupción, pero aclaro que va a ser la última por lo que voy a expresar después de que pueda comenzar a hacer uso de la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Walter Riesgo).- Tiene razón, primera y última.

Puede interrumpir el señor Senador.

SEÑOR GARGANO.- Le agradezco al señor Senador Larrañaga.

Lamento que se haya retirado de Sala el señor Senador Atchugarry, porque tuvo una intervención en la cual su objetivo fue mirar hacia adelante. Yo comparto que siempre hay que mirar hacia adelante, pero el señor Senador Atchugarry pertenece a un partido que ha estado en el Gobierno de este país, ya sea como mayoría o como minoría, durante quince años y va en el decimosexto después de la recuperación democrática.

Lo que pasa en la Armada y los defectos que hay allí son responsabilidad de la gente que ha gobernado. No son siete meses sino quince años; quince años en los que se produjeron todas estas cosas que se han enumerado aquí largamente en torno, por ejemplo, a las dificultades para operar con los servicios de rescate y de búsqueda. Es enorme lo que hemos escuchado y lo que hemos leído durante todos estos días en la prensa, en las Actas de las Comisiones y demás.

Nosotros tenemos la mejor voluntad de mirar hacia adelante pero hay responsabilidades políticas. No podemos decir que aquí no ha pasado nada ni que no hay que juzgar nada de lo que ha ocurrido durante quince años. No. Ocurrieron muchas cosas. Aquí están los resultados, que son los que comprobamos hoy.

Además, pienso que para poder mirar bien hacia adelante hay que actuar políticamente, esto es, censurar lo que no se ha hecho y los errores que se han cometido desde el punto de vista político para crear esta situación.

Gracias, señor Senador.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Walter Riesgo).- Puede continuar el señor Senador Larrañaga.

SEÑOR LARRAÑAGA.- Señor Presidente: decía que iba a procurar no dar interrupciones, en primer lugar, porque pretendo hacer una exposición totalmente objetiva sobre los distintos documentos que ha podido manejar el Senado de la República. En segundo término, porque deseo no ingresar en más polémicas ya que de alguna forma puede llegar a ser, también, el mejor homenaje a esos once compatriotas que murieron en el accidente y cuyas vidas seguramente reclaman que este hecho luctuoso para la Armada Nacional y para el país tenga la menor espectacularidad posible y la menor politización.

Pretendo hacer un planteamiento a favor de la propia Armada Nacional. Pretendo, con espíritu constructivo, realizar un aporte para buscar que este tipo de situaciones no se vuelvan a repetir. Si algo nos pueden dejar estos hechos es que debemos buscar a fondo las causas y reexaminar las conductas que tiendan a evitar que, en un futuro, estos acontecimientos dañosos para las instituciones y que cuestan vidas humanas no se vuelvan a producir.

En tercer lugar -es la primera interpelación en la que participo- el planteamiento lo hago en mi condición de Senador imbuido de mis responsabilidades y buscando dar una definición de cuál es el pensamiento honrado, como -seguramente- el de todos los señores Senadores, vertido en esta Sala.

Quiero hacer referencia estrictamente al accidente, a la situación del rescate y a los hechos posteriores al propio accidente.

Confieso que en esta primera parte de la exposición voy a manejar estrictamente las versiones dadas por el Ministerio de Defensa Nacional y por la Armada el 28 de agosto y el 28 de setiembre de este año. Voy a hacerlo, pero no con el propósito de sacar conclusiones sobre si existen o no contradicciones entre ambas posiciones; si se quiere, doy hasta el beneficio de la duda. Simplemente, mencionaré las declaraciones que cada uno de los jerarcas en estas dos versiones han hecho, a los efectos de realizar un aporte al Senado de la República.

En la versión del 28 de agosto, el Vicealmirante Pazos expresa, a fojas 3, tratando de decantar las declaraciones de testigos y partiendo del hundimiento y del abordaje de los dos barcos, que intentaron reconstruir las declaraciones y las derrotas que pueden haber hecho los barcos. Luego, a fojas 6, agrega que, de cualquier manera, la única conclusión primera que puede tener la Armada, con las declaraciones que están en su poder, así como con las investigaciones que no se han culminado es que, si por esas casualidades el "Skyros" no hubiera hecho esas maniobras, es evidente que el accidente no se habría producido. A fojas 25 complementa que "es necesario recordar en esta Comisión, debido a que también hubo expresiones un poco inadecuadas, que toda la tripulación se portó como marinos, no hubo ninguna mezquindad, se trató de una tripulación llevada a una situación límite, creo que a la situación máxima a que puede ser llevado un ser humano. En esa situación límite máxima no hubo mezquindades de ninguna naturaleza; sí hubo ejemplos que realmente nos enorgullecen de algunas personas que estaban a bordo".

Luego, cuando a fojas 31 se le pregunta al Vicealmirante Pazos sobre la hora del hundimiento del "Valiente", contesta: "En principio, de acuerdo con las informaciones que nos daban del "Skyros" y otros barcos, habíamos estimado en 04:32 la hora del hundimiento. Ahora, de acuerdo con los ajustes, nos acercamos a las 04:18 ó 04:19". Luego, agrega que a raíz de esta falta de claridad de procedimientos, empieza una investigación de parte de las estaciones de tierra para saber qué está pasando en el mar, y es cuando se suceden estas demoras, que no tendrían que haber existido si se hubiera dado cumplimiento a los procedimientos navales. Por ese motivo es que recién aproximadamente a las 04:59 o a las 05:00 es que se llegó a una primera estimación de que el barco se debía haber hundido.

Más adelante dice que a las 05:00 se ordena el alistamiento de la 449 de La Paloma y tendríamos aquí toda la relación desde el tiempo de alistamiento, que tendría que haber salido en 20 minutos, porque esta lancha tiene 22 minutos más sobre dicho tiempo. Tendría que haber salido en 20 minutos y sale en 50. Esta lancha que va a la zona está a una distancia del accidente de 22 millas y alcanza una velocidad de 12 nudos, por lo que demora 2 horas en llegar". Continúa el Vicealmirante Pazos diciendo que la lancha 07, que también estaba en La Paloma, no estaba de guardia y, por lo tanto, tenía dos horas de alistamiento. "Con respecto a las aeronaves, hay una demora de la transmisión de La Paloma y aquí también. De cualquier manera, se comienza a alistar en la Armada una aeronave de ala fija y un helicóptero. Por supuesto, se da aviso a la Fuerza Aérea a las 06:50 horas. Una demora que tampoco debería haber existido, que es producto de la suma de las demoras en el mar, en el Centro de Alistamiento de La Paloma".

Nos preguntamos por qué recién a esa hora se avisa a la Fuerza Aérea, cuando el alistamiento de las unidades aéreas de la propia Armada, de los dos helicópteros, insume dos horas y después veremos por qué.

En la versión del 28 de setiembre, hablando de las expresiones de las distintas instituciones de la Armada, se hizo referencia a este clarísimo y acongojante suceso. El Prefecto Nacional Naval, Oscar Otero, expresó, con respecto al equipamiento de detección de blancos, que el "Skyros" tenía tres radares, dos en funcionamiento y uno fuera de servicio. Uno de los que estaba funcionando permite marcar electrónicamente una zona de exclusión alrededor del buque, que es lo que normalmente se conoce como "arpa", aunque ese radar no cumplía con todas las normas de aviso en una posible colisión. El "ROU Valiente" poseía tres radares, uno de ellos en precario estado y otro fuera de servicio. El restante funcionaba con una pantalla de presentación en la parte alta del puente. El Almirante Otero continúa diciendo que después de las cuatro de la mañana, el oficial de guardia del "ROU Valiente" concurrió a la parte baja del puente a plotearse en la carta para situarse y, cuando volvió, vio muy próximo a él a otro buque ordenando babor 15. Esto significa que el Comandante escucha la orden desde la cámara, se dirige al puente y en el momento en que estaba en la escalera de acceso a dicho puente es cuando se produce la colisión. Continúa a fojas 11, diciendo que el timonel declara que el Oficial de Guardia ordenó máquina luego de producida la colisión y el registro está indicando las 04:19. Por lo tanto, esta es, inexorablemente, la hora en la que ocurrió el abordaje de acuerdo con las distintas impresiones.

Cabe señalar, como importantes, las declaraciones del Almirante Otero a fojas 22, cuando habla de uno de los tres informes que se hicieron por parte de los distintos tribunales que han intervenido. Otero agrega: "Paso a leer las causas del accidente de acuerdo a las conclusiones del tribunal. Allí se dice: `En razón de lo expuesto se concluye que los oficiales de guardia del puente de ambos buques realizaron maniobras y acciones inseguras por lo que el factor de mayor incidencia en el accidente fue el error humano. Es posible establecer que ocurrieron prácticas deficientes y apreciaciones inadecuadas de la situación. Ambos oficiales de guardia del puente evaluaron incorrectamente la situación, confiando el del ROU Valiente que la maniobra con respecto al otro buque y asumiendo el del buque mercante "Skyros" que el otro buque iba a maniobrar. El oficial de guardia del puente del Valiente no dio preferencia al buque, que venía por su estribor mostrando la luz roja, al haber evaluado incorrectamente la situación. Por lo tanto, no se percató que ambas derrotas interceptarían cuando la distancia entre ambos buques no era la prudencial'". Y continúa determinando las distintas causas que trajeron como consecuencia el abordaje. "Los oficiales del puente de ambos buques, ante un riesgo de abordaje, no aplicaron las reglas de rumbo y gobierno, según señales acústicas luminosas, señales de peligro, de acuerdo con lo establecido en el reglamento internacional establecido para prevenir abordajes."

Luego complementa estas declaraciones el Jefe del Estado Mayor General de la Armada, Almirante Daners, a quien le tocó presidir la Comisión Especial que se crea por orden de la COMAR y que está integrada por oficiales en actividad y en retiro. El Almirante Daners expresó: "En el marco de lo que esa orden del señor Comandante en Jefe establecía, la Comisión tiene la misión de revisar los aspectos que contribuyeron a la tragedia del hundimiento del ROU `Valiente' como consecuencia de la colisión con el Buque "Skyros", a fin de recomendar las líneas de acción que corrijan las deficiencias que se detecten. Para el cumplimiento de esa misión, toma como objetivo determinar la existencia de errores que motivaron la colisión en el procedimiento SAR realizado, así como recomendar las líneas de acción, a fin de corregir los mismos, en caso de que se hubiesen producido". También hace mención a que ambos buques navegaban con rumbo de cruce y se detectaron visualmente y por radar. Además, reitera la hora del accidente y que la causa primaria se debió al factor humano. Asimismo, habla de las decisiones peligrosas que se comprueban en ese extenso, pormenorizado e importante examen en los tres Tribunales, y perdóneseme si ese no es el término correcto. Allí se extraen conclusiones bastante análogas en lo que refiere a las causas que determinaron el accidente, como asimismo sobre las deficiencias que se detectaron en lo que supuso la propia investigación militar, resumiendo que, prácticamente, las causas del accidente fueron: primero, la inadecuada percepción de una situación potencialmente peligrosa; segundo, la comprensión deficiente de la situación; tercero, los conocimientos técnicos insuficientes; cuarto, los conocimientos insuficientes relacionados con reglas y formas de ser aplicadas; y, quinto, el control insuficiente en la determinación del grado de alistamiento operativo de la unidad.

Yendo puntualmente al rescate y a la etapa posterior del accidente, aquí también es dable concluir que el operativo de búsqueda y rescate verdaderamente falló. Aquí falló la Armada Nacional. Por la cronología de los hechos extraídos simplemente de la propia versión oficial dada por parte de la Armada Nacional en las dos comparecencias -del 28 de agosto y del 28 de setiembre, aunque fundamentalmente en la segunda- el Almirante Daners, con respecto a la secuencia del desarrollo para el acontecimiento posterior al abordaje, expresa: "A la hora 04:25, control La Paloma recibe por canal 16 un llamado normal que deriva a canal 11,..." -ya se habló de esta derivación de canales- "...resultando ser éste un pedido de auxilio del Barreminas `Valiente', activándose el procedimiento SAR con participación de ANPAL, JESAR, COMAND y FAU". El Almirante Daners continúa diciendo: "Las primeras unidades áreas llegan a la zona a la hora 07:40 y las primeras unidades flotantes a la hora 08:00, ...". Les recuerdo que el accidente se produjo a las 04:18 ó 04:19 y que la principal causa de fallecimiento de los once marinos fue, precisamente, su larga permanencia en el mar.

Agrega luego el Almirante Daners: "Como actos o decisiones peligrosas, siguiendo el mismo procedimiento anterior, se comprueban: fallo en el procedimiento de solicitud de auxilio a bordo; fallo en el procedimiento de abandono de buque; demoras y fallos en la evaluación del alerta en tierra, y demoras y fallos en la ejecución del procedimiento SAR". Hay una aplicación incorrecta del procedimiento radiotelefónico de solicitud de socorro. Otro error que se comprueba es la ejecución incorrecta del procedimiento de abandono del buque y se describe. Por otro lado, como otro error que surge de los actos o decisiones peligrosas, tenemos la aplicación incorrecta del procedimiento operativo normal de búsqueda y rescate.

Más adelante, en su exposición, el Almirante Daners agrega: "Como causas contribuyentes se enumeran la falta de un adiestramiento en el procedimiento SAR, falta de adiestramiento en la utilización de los medios de rescate a nivel de las unidades de la Armada con capacidad SAR, fallo en el ejercicio de mando por parte del personal en puestos de decisión, falta de equipamiento adecuado en el área de comunicaciones, falta de capacidad para efectuar rescates todo tiempo en los medios aeronavales, demora en la utilización de los medios disponibles a nivel nacional".

Reitero que estas son conclusiones que se extraen de la comparecencia de la Armada Nacional y del señor Ministro de Defensa Nacional en las Comisiones de Defensa Nacional del Parlamento uruguayo. Ya hablamos del tema de los radares, que de tres funcionaba uno, porque los otros dos estaban descompuestos. Se aceptó pacíficamente que hubo salvavidas que no se inflaron automáticamente y se tuvieron que inflar con la boca. Todos sabemos que los salvavidas, fundamentalmente los vinculados a este tipo de embarcaciones, tienen tres métodos para accionarse: uno es automático y cuando una pequeña pastilla de celulosa se disuelve en el agua, se acciona el mecanismo y se infla; otro es el inflado a pedal; y, por último, el que se realiza también en forma manual, inflando el salvavidas con la boca.

Por lo que expresa el Vicealmirante Pazos a fojas 43, se extraen conclusiones como que no existía el debido equipamiento en este tipo de unidades que, precisamente, deben ser las más profesionales y las de mejor preparación. Allí señala: "La Armada Nacional está formada por grandes componentes o mandos: el Comando de la Flota, la Dirección de Personal, la Dirección de Material y la Prefectura Nacional Naval. Estos grandes mandos reciben líneas de conducción operacional del Comandante en Jefe y tienen una cierta independencia para administrar y disponer todas aquellas misiones que tienen como fin el cumplimiento del objetivo general de la Armada. En ese sentido las Unidades de la Fuerza del Mar son asignadas directamente por el Comando de la Flota de Mar, de acuerdo con las directivas generales del Comando de la Armada".

Más adelante expresa: "En cuanto a la capacidad logística, debemos indicar que la Institución vive por lo que se ha dado en llamar `la línea'. Toda la Institución vive por una sola razón, que son los barcos. Quiere decir que todas las demás instalaciones que tiene la Armada -adiestramiento, educación, reparación, apoyo y aprovisionamiento- están para apoyar `la línea', o sea nuestros barcos, que no es otra cosa que la Fuerza de Mar". Aquí tenemos una primera dicotomía que, en lo que nos es particular, nos llama la atención.

Tenemos conocimiento de que, dos meses antes del insuceso, el ROU "Valiente" le fue entregado al Capitán Carlos Martínez, entre otras razones, porque existían problemas a bordo de la embarcación, por distintas faltantes que se daban en la misma. Es decir, se habían sustraído determinados implementos -no poseo la información acerca de cuáles eran- y como consecuencia de ello, dos meses antes el Capitán Carlos Martínez asumió -reitero- el mando de la nave.

Quiero hacer referencia, también, a las condiciones en que zarpó esta embarcación y que la propia Armada Nacional reconoce. Tengo entendido -si estoy en un error, pido las disculpas del caso, porque confieso que estoy hablando de un tema que no domino, ni siquiera medianamente- que dichas unidades necesitan una tripulación quizá hasta superior a los cuarenta tripulantes y, sin embargo, navegaba con 24. Además, los salvavidas no estaban en condiciones de funcionar ni contaban con el mantenimiento debido, como para preservar la vida de los tripulantes ante una situación de abordaje, siniestro o hundimiento, como -en definitiva- se dio.

Por otra parte, el Vicealmirante Pazos hace referencia a la línea y al elemento natural, que para la Armada Nacional no puede ser otro más que el barco. Reitero que para la Armada no puede haber elemento más importante que el barco, así como los caballos lo son para la Caballería. Entonces, es fundamental destacar que la Fuerza de Mar debe tener su principal atención sobre los barcos. El Vicealmirante Pazos expresó que no cuenta con los recursos suficientes y necesarios como para tener en mejores condiciones las unidades, la línea en su debido funcionamiento, con relación, por ejemplo, a los radares, a los salvavidas, a los distintos implementos que hacen a la propia seguridad de este tipo de embarcación. Sin embargo, se me ha dicho que en estos momentos se está disponiendo de una inversión varias veces millonaria para la reconstrucción del polideportivo de la Escuela Naval. Quizás sea necesaria la construcción de una piscina para que, entre otras cosas, los marineros aprendan a nadar. Sin embargo, todos sabemos que la construcción de una piscina en un polideportivo no puede insumir la cifra que se me expresó, que se encuentra en el entorno de los U$S 1:000.000.

Entonces, no se puede argumentar que la inversión prioritaria debe estar referida a los barcos y, paralelamente, disponer una inversión de esta naturaleza, cuando hay otras necesidades que están pautando, claramente, los requerimientos que luego quedan al desnudo ante una situación de esta naturaleza.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Walter Riesgo).- Los señores Senadores Nin Novoa y García Costa han hecho llegar a la Mesa una moción a fin de que se prorrogue el término de que dispone el orador, por lo que se va a proceder a la votación correspondiente.

(Se vota:)

-21 en 22. Afirmativa.

Puede continuar el señor Senador Larrañaga.

SEÑOR LARRAÑAGA.- Muchas gracias, señores Senadores.

Continúo, señor Presidente, con el estudio de algunos detalles.

El señor Vicealmirante Pazos, a fojas 46, en la comparecencia del 28 de setiembre expresa que los grados de alistamiento de las unidades están de acuerdo con los grados de emergencia que se pueden prever. Por ejemplo, expresa que tienen distribuidas, en toda la línea de la costa, lanchas 44. Obviamente, se refiere a la lancha PMN 449, que zarpa a la hora 05:30, es decir, una hora y once minutos después del accidente. Sin embargo, se dijo que su salida al mar está prevista entre treinta y cuarenta minutos después de una señal de auxilio, pero en realidad lo hizo una hora y once minutos después. Asimismo, el señor Vicealmirante hace referencia a los helicópteros de la Armada, que tenían un tiempo de alistamiento previsto de dos horas. Causa sorpresa saber que se mandaron alistar a la hora 05:53, es decir, una hora y treinta y cinco minutos después del accidente, y llegaron a la hora 07:40 minutos, porque en la base Capitán Curbelo no se encontraban los pilotos. Se nos ha expresado -quizá la información deba corregirse- que todos ellos estaban haciendo un curso de pasaje de grado, por orden del Comandante en Jefe de la Armada.

Entonces, señor Presidente, debemos decir que hay cosas que no cierran y que nos preocupan en lo que tiene que ver con la concatenación de causas que determinaron, primero, el accidente y luego los insucesos que derivaron, precisamente, en las anomalías que quedaron claramente evidenciadas en el marco de la operación de búsqueda y de rescate. Según las propias expresiones de los distintos Almirantes que comparecieron en la Comisión de Defensa Nacional, fallaron; indudablemente, fallaron.

Personalmente, pondero y valoro los distintos pronunciamientos de la Armada Nacional, ya que creo que son pasos en positivo y una asunción valiente de responsabilidad frente a un hecho de esta naturaleza. No entro a analizar la contradicción que puede existir entre la primera versión -que hacía responsable al buque "Skyros"- y la segunda, en que la propia Armada asumía su responsabilidad. Tampoco entro en operaciones de intelección armónica con respecto a cuáles fueron los elementos o las condiciones que determinaron esa actitud, porque les doy el beneficio de creer que, a medida que tenían información, la iban suministrando a la Comisión de Defensa Nacional, según quedó expresado.

A continuación, quiero hacer referencia a algunos datos que me parecen importantes, es decir, a los aportados por nuestro compañero de Bancada, Presidente de la Comisión de Defensa Nacional del Senado. Dichos argumentos fueron entregados en Comisión y están en conocimiento de todos los señores Senadores. A nuestro juicio, ellos encierran una descripción exhaustiva y fidedigna de lo que sucedió, de acuerdo con los informes oficiales. El Presidente de la Comisión de Defensa Nacional, señor Senador Garat, quien conoce de estos temas porque -por todos es conocido- es un Oficial Retirado de la Armada Nacional, concluye que el Oficial a cargo de la navegación del "Valiente" cometió errores de apreciación de la situación, no valorando la gravedad de la misma. Además, el Capitán de la nave no se encontraba en el puente durante la navegación nocturna. El Oficial a cargo de la navegación no efectuó a tiempo, como debería haberlo hecho para evitar cualquier riesgo de colisión, un cambio de rumbo a estribor, como hubiera sido lo correcto. Asimismo, en el momento en que era fundamental tomar una decisión para evitar la colisión, el Oficial de la Armada a cargo de la navegación deja el puente, baja y se produce el accidente. Después, el señor Senador extrae, de las explicaciones brindadas en el seno de la Comisión de Defensa Nacional del Senado, la conclusión de que en el momento en que se precisó de todo el sistema de apoyo y ayuda para el rescate de los náufragos, el mismo no funcionó. Expresa también que se puede concluir que la operación naval que cumplía el ROU "Valiente" no estaba debidamente planificada, tal como debería suceder en toda operación militar.

(Asume la Presidencia el señor Luis Hierro López)

-Se tiene la sensación de que el ROU "Valiente" cumplía su misión en solitario. También se hacen en el informe afirmaciones muy graves en cuanto a la incapacidad de conducción de la operación, a demoras injustificables en el alistamiento y salida de unidades de socorro. Han quedado dudas sobre los conocimientos de navegación y la eficacia y desempeño náutico del personal designado para ocupar cargos en la unidad de la Armada. En un análisis realmente exhaustivo de la comparecencia de la Armada Nacional y del señor Ministro de Defensa Nacional en este Parlamento, se agrega que la máxima jerarquía significa que el que tiene más autoridad -en el caso concreto de la Armada Nacional es su Comandante en Jefe- es el que tiene mayor poder para dictar las órdenes que los demás Oficiales subalternos deben cumplir.

Como ya se ha expresado, en la historia de la Armada Nacional este es uno de los eventos más grandes y siniestros que han ocurrido. Basta recordar aquellos 10 marinos muertos en 1934 frente al puerto de Colonia o el accidente que se trajo a colación en el Senado del pesquero Isla de Flores y del destructor Uruguay, en 1954, donde prácticamente tuvieron que renunciar todos, porque en el proceso de interpelación parlamentaria se había intentado, de acuerdo con algunos mandos, ocultar parte de la versión oficial sobre esos hechos. Se trata de una circunstancia que, por lo menos en este evento, a mí no me consta y no puedo, bajo ningún punto de vista, extraerla como conclusión.

A continuación, hablaremos de la responsabilidad o de la similitud con la responsabilidad civil. La Doctrina francesa y la uruguaya, que la sigue, hablan del civilmente responsable para designar al responsable indirecto o por hecho ajeno. Civilmente responsable no es sino una manera imperfecta de aludir al responsable indirecto o por hecho ajeno y, además, el hecho fuente de la responsabilidad civil no podría comprometer la propia responsabilidad penal, porque se funda en la culpa. Es la responsabilidad vicaria, objetiva, de la cual habla la propia Doctrina Nacional.

Además de la responsabilidad, tenemos que hablar de la subordinación jerárquica, que pasa a ser el fundamento de la responsabilidad vicaria, tal como enseñan Santoro y Pasarelli. La responsabilidad por hecho ajeno se refiere a los enfoques objetivos de la responsabilidad -al fundamento de la misma- que parten principalmente de quien tiene los beneficios de una determinada gestión y debe soportar los riesgos o cargas que ello genera.

Concluyendo, todas las investigaciones ordenadas por la Armada Nacional se vuelven contra el Vicealmirante Pazos, es decir, contra el principal responsable militar de la Armada Nacional. Han fallado todos los procedimientos navales; ha faltado capacidad de reacción en la Fuerza y hay dudas sobre la formación de los cuadros. En ese sentido, si el propio Comandante en Jefe necesita hacer un examen a toda la generación de Oficiales a que pertenece el Oficial Carámbula, es porque tiene dudas sobre los conocimientos que ésta hubiera podido recibir en la Escuela Naval. Me estoy refiriendo a la orden impartida por el Comandante en Jefe de la Armada.

El servicio no funcionó, asumámoslo; la Armada, en este episodio, no funcionó. No quiero inferir un agravio gratuito a la Armada Nacional que tiene una enorme tradición de esfuerzo, de trabajo, muchas veces en solitario, quizás con falta de recursos. Pero, evidentemente, el operativo de búsqueda y rescate no funcionó. Hay muchos cuestionamientos o interrogantes que podemos formular como, por ejemplo, si la embarcación estaba en condiciones de navegar desde el punto de vista de su integración, tomando en consideración los elementos técnicos de que disponía. En ese sentido, ¿qué opción tenía el Capitán Martínez? ¿Decir, por ejemplo, no salgo a la mar, porque mi barco no está en condiciones? No, porque hubiera ido preso. Pero resulta que salió, el barco se hundió, murieron 11 tripulantes y también está preso. ¿Tuvo, quizá, la culpa de sobrevivir? Se sabe que el Capitán del "Valiente" fue el último que abandonó el barco y el agua. Ha sido considerado responsable, pero no es culpable. Los operativos de búsqueda y rescate fueron alarmantemente ineficientes y lentos y no lograron el objetivo, que era salvar la mayor cantidad de vidas de los marineros que naufragaron.

No quiero continuar profundizando en muchos de los temas que se puedan dar, pero surgen extrañas dicotomías que no se compadecen con el estricto sentido de justicia. Hemos expresado que no se pueden imponer sanciones a los de abajo, si los de arriba no asumen responsabilidades. Esto es así tanto en la Armada Nacional como en la órbita civil, en la vida cotidiana, familiar y en el desempeño profesional. Esa es la vida, no podemos imponerle sanciones a los de abajo, si los de arriba no asumen la responsabilidad.

Por un lado, los tripulantes muertos del "Valiente" son héroes. Todos pudimos apreciar el sentimiento de congoja que impregnó a la Asamblea General cuando hicimos un homenaje a los caídos. Resulta que son héroes y creo que sí lo son. ¡Cómo no van a ser héroes esos muchachos que procuraron, en espantosas condiciones, sobrevivir en el agua fría por más de tres horas, esperando un socorro que para ellos nunca llegó! Han muerto en su propio elemento. Seguramente, la Armada como Institución va a tener que soportar esta carga. Seguramente, va a cargar con esta situación. Nos apena profundamente, porque si la Armada soporta esto, también lo soportamos todos. En lo personal, no intentamos ponernos de un lado o de otro, lo digo honestamente, con equivocación quizás en este planteamiento, pero con la honradez de expresar lo que pienso y lo que siento como Senador de la República, haciéndolo en ejercicio del derecho a este pronunciamiento.

Señor Presidente: si el Capitán Martínez no es culpable, pero es responsable y, por ende, es sancionado; si el Comandante de la Flota de Mar, Contralmirante Lecumberry, no es culpable, pero es responsable y, por ende, también es sancionado, ¿por qué el Vicealmirante Pazos, Comandante en Jefe de la Armada, siendo también a nuestro juicio responsable, no presenta renuncia con carácter indeclinable? ¿Por qué negar la responsabilidad sólo respecto de los dos primeros escalones jerárquicos de la Armada?

Digo esto, porque debajo del Vicealmirante Pazos, el segundo en el escalafón o en importancia de la Armada Nacional es, precisamente, el Comandante en Jefe de la Flota de Mar. Ese no es culpable, pero es responsable y es sancionado. El Capitán del barco no es culpable, pero es responsable y es sancionado con la máxima sanción que le puede imponer la Armada Nacional.

Preguntémonos si es culpable o responsable también un muchacho de 24 años, Oficial o vigía -no sé cuál es el nombre técnico que, de alguna forma, se le daba al Oficial Carámbula- cuando estaba entregado a la custodia de una misión para la cual quizás no tenía todos los elementos o implementos necesarios para dar mayor seguridad a una embarcación encargada, precisamente, de una misión de seguridad.

Señor Presidente: creo que en la pirámide jerárquica de la institución Armada Nacional se encuentra el responsable máximo, que es su Comandante en Jefe. A nuestro juicio -y lo hemos dicho- él es el responsable total de todo el servicio y es quien tiene los beneficios de una determinada gestión profesional y técnica, razón por la cual tiene que soportar los riesgos o la carga que ella genera. Este es el principio cardinal de la responsabilidad en el desempeño de cualquier función y cuanto más alta sea ésta, mayor será la responsabilidad.

Creo que el mando civil, o sea, el señor Ministro de Defensa Nacional, no tiene responsabilidad política en este caso, incluso más allá de todo lo que se pueda expresar, desde el punto de vista jurídico, con respecto a que la custodia de nuestro contralor está conferida al hecho de que aquí sólo podemos hacer responsable al Ministro del área.

En ejercicio de mi derecho a pronunciarme como quiera digo, expreso -no exijo, porque no estoy en condiciones de exigir absolutamente nada y porque aquí las resoluciones están en el marco de la conciencia de cada uno- que lo más conveniente -lo mantengo y lo ratifico- para la Armada Nacional es la inmediata renuncia del Comandante en Jefe de esa Institución, Vicealmirante Pazos. No lo conozco, quizás no lo he saludado nunca o quizás sí, en alguna rueda. De todos modos, no tengo nada contra él; no sé si es alto, bajo, morocho, pelado o rubio. Sin embargo, pienso que para preservar precisamente la propia institución que dice defender y el orden jerárquico al que dice responder, debe proceder a su renuncia indeclinable -ejemplificando así con su propia actitud- porque, como se ha dicho aquí en el acierto, ¿desde cuándo el Comandante en Jefe de una Fuerza pone a disposición del Presidente de la República su cargo, comprometiendo a éste a que diga sí o no? Se va o se queda. Esa es la realidad y ese es el pensamiento que quería emitir hoy con relación a una situación de la cual creo que nadie quiere obtener réditos políticos.

Hemos procurado que nuestra exposición sea breve, objetiva e inscripta en el marco de lo que de alguna forma contiene la documentación técnica que poseemos en nuestra condición de Senadores de la República.

Ojalá, señor Presidente, que este tipo de eventos no vuelva a ocurrir. Pensamos que la Armada Nacional -tal como lo expresaba el señor Senador Atchugarry- tiene que impulsar una profunda revisión sobre todo este tipo de operaciones, sobre la formación de sus mandos y sobre todo lo que significan las operaciones de búsqueda y rescate, a efectos de procurar que estos hechos no vuelvan a acontecer.

Muchas gracias.

10) INTEGRACION DE COMISIONES

SEÑOR PRESIDENTE.- Dése cuenta de un asunto entrado fuera de hora.

(Se da del siguiente:)

"El señor Senador José Luis Batlle comunica que el señor Senador Riesgo lo sustituirá como integrante de la Comisión Administrativa."

-Léase.

(Se lee:)

«Montevideo, 19 de octubre de 2000.

Señor Presidente de la Cámara de Senadores y
Comisión Administrativa del Poder Legislativo
Don Luis Hierro López
Presente.

De mi mayor consideración:

Ruego a usted que a partir del día de la fecha, disponga lo pertinente a efectos de sustituir mi persona como integrante de la Comisión Administrativa por el señor Senador Walter Riesgo.

Sin otro particular lo saluda muy atentamente,

José Luis Batlle. Senador.»

-Dése cuenta de otro asunto entrado fuera de hora.

(Se da del siguiente:)

"El señor Senador Atchugarry comunica que a partir de la fecha, el señor Senador Brause integrará las Comisiones a las que concurría el ex Senador José Luis Batlle".

-Léase

(Se lee:)

«Montevideo, 25 de octubre de 2000.

Señor Presidente de la Cámara de Senadores

Don Luis A. Hierro López

Presente

De mi mayor consideración:

Tengo el agrado de dirigirme a Ud. a efectos de poner en vuestro conocimiento, que a partir del día de la fecha, el Senador Alberto Brause integrará las mismas Comisiones a las que concurría el Senador José Luis Batlle.

Sin otro particular, saluda a Ud. atentamente.

Dr. Alejandro Atchugarry. Senador.»

-Téngase presente.

11) COLISION DEL BARREMINAS URUGUAYO "VALIENTE" Y EL BUQUE "SKYROS" Y ACONTECIMIENTOS POSTERIORES. Llamado a Sala al señor Ministro de Defensa Nacional.

SEÑOR PRESIDENTE.- Continúa la consideración del orden del día.

Tiene la palabra el señor Senador Michelini.

SEÑOR MICHELINI.- Señor Presidente: voy a hacer unas preguntas, algunas de las cuales quizás puedan ser consideradas simples o hasta absurdas. Asimismo, espero gozar de su buena voluntad y de la del señor Ministro para generar un diálogo, a fin de que por lo menos se me puedan aclarar estas interrogantes.

Naturalmente que lo que pasó en la madrugada del 5 de agosto fue una tragedia y no le voy a hacer al señor Ministro el agravio de considerar que él tendría que estar en cada buque que sale al mar y que, por lo tanto, es culpable de esa situación.

Por supuesto que posteriormente todo lo que concierne al rescate fue un caos; nada funcionó. Es más, si alguien hubiera querido hacerlo peor, difícil que lo hubiese hecho tan, pero tan mal. Naturalmente que hay muchas cosas para solucionar.

Por otro lado, el señor Senador Atchugarry expresaba que nunca había visto que se actuara con tanta diligencia, rapidez y transparencia. Además, se imponen sanciones, en un país muchas veces acostumbrado a la impunidad, que hasta hemos consagrado por ley. Entonces, que se apliquen sanciones no está mal; que haya responsables, no está mal y que se empiecen a pedir cuentas, tampoco está mal.

El señor Senador Atchugarry también decía que hay que acompañar al poder político, en este caso al Ministro político, para que solucione de aquí en más muchas de las cosas que se hicieron mal. Parte de la información la dio la Armada a través de los estudios correspondientes y parte de ella, también, la dio en las Comisiones el Vicealmirante Pazos.

Entonces, este es en cierto modo el tema: ¿solucionamos para el futuro teniendo a Pazos o con Pazos ya no arreglamos nada? Por otra parte, se le haya pedido o no la renuncia, o haya él puesto a disposición su cargo, a nivel militar se está en ejercicio o no se está.

De todos modos, quiero tratar de entender qué es lo que está pasando por la mente del señor Ministro que en una tragedia sin precedentes, cree que es más correcto este camino que el que podemos pensar otros que entendemos que aquí hay que limpiar hasta el hueso.

Respecto a las sanciones -Pazos habla y habla- no entiendo cómo se aplican. En la Comisión se presenta un documento que contiene informes y una Resolución, la Nº 01/00 -o sea correspondiente al año 2000- que se cita como un elemento sustancial, donde el mando adopta las sanciones y marca una clara señal en el sentido de que estas cosas no pueden volver a pasar. La primera pregunta que tengo, señor Presidente -y espero contar con su paciencia- es bajo qué marco jurídico resuelve esta Junta de Oficiales Almirantes.

SEÑOR MINISTRO.- Ante todo, debo aclarar un concepto que se ha venido arrastrando y que, por culpa nuestra, se ha seguido manejando, que refiere a la versión de una oferta de renuncia del señor Comandante en Jefe de la Armada al Presidente de la República y al Ministro de Defensa Nacional.

Como se ha dicho aquí, no corresponde plantear la renuncia del jerarca de la Armada a sus superiores, es decir, al Ministro de Defensa y al Presidente de la República. Fue, quizá, una versión que apareció en la prensa y que se ha venido prolongando, por lo que creo que vale la pena precisarla. Esto se desarrolló en una conversación que mantuvo el Comandante en Jefe de la Armada con el Presidente de la República y con quien habla, en donde se evaluó la situación que en ese momento estaba planteada dentro de la Armada y lo que se estaba haciendo. Medio al pasar, el Vicealmirante Pazos nos expresó al Presidente y a mí que si entendíamos que lo mejor para la Armada o para superar la situación era que él se retirara de su cargo, estaba totalmente de acuerdo. Es decir, que quedó sobreentendido que la decisión de remover al señor Comandante en Jefe de la Armada era absolutamente intransferible -esto va un poco en el sentido de las cosas explicadas por el señor Senador Atchugarry- del Poder Ejecutivo, esto es, del Presidente de la República y del Ministro de Defensa Nacional.

Creo que este es otro de los temas que vale la pena dejar claramente precisado, como un concepto absolutamente esencial, en cuanto a lo que deben ser las relaciones en un Estado de derecho entre el Poder Ejecutivo y los Comandantes de las Fuerzas.

En cuanto a lo relativo a la Junta de Almirantes que mencionaba el señor Senador Michelini, como dijo el doctor Yavaronne, es un organismo asesor que está perfectamente establecido. No es un organismo de hecho, sino que existe y está reglamentariamente vigente. Es el que determina o recomienda las sanciones y la ejecución de las mismas se aplica, de acuerdo con su gravedad, por el Comandante en Jefe de la Armada o por el Poder Ejecutivo. Así es como se hizo.

Espero con esto haber aclarado la pregunta del señor Senador Michelini.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Michelini.

SEÑOR MICHELINI.- No me voy a meter en temas jurídicos, porque no me parece que sea lo esencial. Puede haber algunas dudas acerca de su vigencia, pero la sensación que tengo es que el Vicealmirante Pazos en varias oportunidades -si no es así, pido al Ministro que me corrija- insiste en que hubo una decisión más allá de él mismo, frente a la gravedad del hecho. Pregunto, entonces, al Ministro si recuerda que en los últimos 10 años se haya reunido la Junta de Oficiales Almirantes y haya adoptado alguna resolución. ¿Es una excepcionalidad o una regla?

SEÑOR MINISTRO.- Es un procedimiento usual de la Armada que la Junta de Almirantes decida, inclusive, destinos. De manera que no se trata de una cuestión novedosa.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Michelini.

SEÑOR MICHELINI.- Todavía no logro entender el tema de las sanciones. No sé si el señor Ministro tiene el original en su poder, porque si lo tiene, me gustaría verlo; quizá con ello le ahorraría muchas preguntas.

Me estoy refiriendo a la Resolución 01/00 firmada por todos los Contraalmirantes y el Vicealmirante.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Ministro.

SEÑOR MINISTRO.- No sé si lo tengo; naturalmente que el original debe estar en la Armada, pero estoy viendo si tengo alguna copia. La acabo de encontrar; tengo una copia sin firmar. Si el señor Presidente me lo permite, voy a tratar de que hagan una fotocopia para entregársela al señor Senador Michelini.

SEÑOR MICHELINI.- Si es sin firmar, el señor Ministro debe tener la misma que yo, pero de todos modos está bien que me haga una fotocopia. Ahora bien, no tengo la firmada y no la he visto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Ministro.

SEÑOR MINISTRO.- Parecería que se puede poner en duda que el documento haya estado firmado. Entonces, digo al señor Senador Michelini que yo lo ví e inclusive firmé, con el señor Presidente de la República, la sanción.

Por otra parte, se trata de un documento administrativo y asesor y no hubiese sido lógico traerlo. Si así fuera, quién sabe cuántos documentos de trámite administrativo del Ministerio de Defensa Nacional deberíamos haber traído.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Michelini.

SEÑOR MICHELINI.- Si el señor Ministro dice que vio firmada esta resolución por los Contraalmirantes y por el Vicealmirante, no tengo por qué dudar de él. Así es como Pazos la presenta en la versión taquigráfica.

SEÑOR MINISTRO.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR MICHELINI.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Ministro.

SEÑOR MINISTRO.- Quiere decir señor Presidente que, en el fondo, no importa si el documento está firmado o no. Repito que es un documento de un organismo asesor. Lo que importa es la resolución de la sanción comunicada a cada uno de los Oficiales, en un caso, por el señor Comandante en Jefe que firma la sanción -los señores Almirantes no firman ninguna sanción- y, en otro, por el señor Ministro y el señor Presidente de la República.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Michelini.

SEÑOR MICHELINI.- Todo importa.

Se han presentado una serie de documentos al Parlamento. Al final de la página 69 de la versión taquigráfica de la sesión del 28 de setiembre, el Vicealmirante Pazos dice, hablando de la Junta de Oficiales Almirantes: "Además, se tomó en cuenta que no había muchos antecedentes, por no decir ninguno. Así se estimó que esta decisión tan trascendente no fuera unipersonal, sino de toda la Junta. De manera que la Junta se reunió y estuvo totalmente de acuerdo en adoptar esta decisión". Esto se presenta a la Comisión respectiva del Parlamento, así como todos los nombres con los cargos correspondientes, sin las firmas. El Ministro me asegura que vio todas las firmas.

(Intervención del señor Ministro que no se escucha)

-Quiero que quede en la versión taquigráfica que el Ministro me dice que no lo puede asegurar y yo le digo que no están todas las firmas.

(Intervención del señor Ministro que no se escucha)

-Creo que sería bueno que el Ministro tome la palabra, que quede en la versión taquigráfica que dice que no lo puede asegurar y que el Senador Michelini está diciendo en Sala que no están todas las firmas, así como también que se le presentó al Parlamento un documento en el que no figuran todas y que el Vicealmirante Pazos, que es el hombre que él dice debe conducir la Fuerza para arreglar esto, ha dicho que se tomó una decisión en conjunto. Sin embargo, al parecer no fue así. El señor Ministro se está enterando por este Senador de que no están todas las firmas. Si se quiere, podríamos hacer un cuarto intermedio para que el Ministro lo pueda verificar.

(Intervención del señor Ministro que no se escucha)

-Lo concreto, reitero, es que al Parlamento se le presentó un documento que estudié con el mayor esfuerzo posible, porque no soy idóneo en temas de mar, como sí son otros.

SEÑOR KORZENIAK.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR MICHELINI.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador Korzeniak.

SEÑOR KORZENIAK.- No me voy a pronunciar sobre el tema de las firmas, esto es, si estaban o no, porque no lo sé.

Sí digo que, sin perjuicio de ese enorme fárrago de disposiciones que existen, este organismo, en el Decreto-Ley de 1974 -que equivale a la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas- y en la Ley Orgánica específica de la Armada, efectivamente tenía el carácter asesor. Como tal, no podía tomar decisiones, sino emitir dictámenes, pareceres o consejos, que es lo que hace un asesor; por ejemplo, dice: "Opinamos que se debe hacer tal cosa". Por lo que ha dicho el señor Comandante en Jefe tomó una decisión, y por esa razón el tema cobra importancia. Es decir que no actuó como organismo asesor, sino que quiso él y los demás tomaron la decisión.

Como elemento jurídico quiero añadir que, bien o mal, la Ley Nº 15.808, de 19 de marzo de 1986, derogó el artículo que había creado la Junta de Almirantes como órgano asesor. De manera que, si después de esa fecha, no ha habido otra norma que lo reviva, ese organismo no existe jurídicamente. Es obvio que el derecho de un Comandante en Jefe a consultar a todo su equipo como asesor, es natural y no necesita de una ley, pero para tomar decisiones jurídicamente, por el estudio muy breve que hice de las disposiciones, habría sido derogado.

Nada más. Muchas gracias.

SEÑOR DE BOISMENU.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR MICHELINI.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador de Boismenu.

SEÑOR DE BOISMENU.- Señor Presidente: comparto lo que acaba de señalar el señor Senador Korzeniak. Me parecería malo que la decisión hubiera sido tomada por esa Junta. Por supuesto que si estuviera en la misma posición que el Vicealmirante Pazos, preferiría que todo el cuerpo de asesores la sostuviera. No sabía que unos estaban a favor y otros en contra. Lo malo hubiera sido -como bien dice el señor Senador Korzeniak- que la orden hubiera provenido de una decisión de esa Junta, porque ella debería emanar del Vicealmirante Pazos.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Michelini.

SEÑOR SUBSECRETARIO.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR MICHELINI.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Subsecretario.

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Señor Presidente: deseo hacer una aclaración acerca de la vigencia o no de la Junta de Almirantes.

La Ley Nº 15.808 derogó el artículo 8º de la Ley Nº 10.808, que no establecía las Juntas, sino sus competencias. Además, está vigente el artículo 5º de la Ley Nº 10.808, en la redacción dada por la Ley Nº 14.956, que expresa que el mando naval es ejercido por el Comandante en Jefe de la Armada quien tiene como asesores a la Junta de Oficiales Almirantes y al Estado Mayor General de la Armada.

El artículo que citaba el señor Senador Korzeniak, dice: "Deróganse", entre los que señala el artículo 8º de la Ley Nº 10.808, y no el 5º.

Es cuanto quería manifestar.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Michelini.

SEÑOR MICHELINI.- Señor Presidente: no sé qué es lo importante y qué no.

El Vicealmirante Pazos habla profusamente sobre la decisión de la Junta de Oficiales Almirantes, porque dice que se reunió y estuvo totalmente de acuerdo en tomarla. Tengo la información de que no está firmada y que hay algunos Contraalmirantes que no están de acuerdo. Si en este momento el Cuerpo pasara a un cuarto intermedio para ver si dicha resolución está firmada o el señor Ministro quiere hacer el chequeo de todos los Oficiales, Contraalmirantes y Vicealmirantes, no tengo problemas, pero no quiero que dentro de 24 horas vengan a mostrarme el papel. Es uno de los elementos esenciales, pero no me lo pueden proporcionar esta noche.

Decía que tengo esa información. No se trata de que dude del señor Ministro, pero si se está enterando de esos hechos, es por este Senador.

El Vicealmirante Pazos debe estar muy cerca de acá o, si no lo está, debe ser fácil ubicarlo telefónicamente.

SEÑOR BAYARDI.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR MICHELINI.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador Bayardi.

SEÑOR BAYARDI.- Señor Presidente: no pretendo discutir en términos jurídicos con el señor Subsecretario, pero por lo menos debe admitirme que esta resolución de la Junta de Oficiales Almirantes, en función de lo que él mencionó, está disparatadamente redactada.

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Lo admito.

SEÑOR BAYARDI.- Lo admite, entonces.

SEÑOR PRESIDENTE.- La Mesa solicita que se eviten los dialogados.

Tiene la palabra el señor Senador Bayardi.

SEÑOR BAYARDI.- En la disposición se dice que la Junta de Oficiales Almirantes resuelve aplicar las siguientes medidas disciplinarias a los señores Oficiales Superiores, Jefes y Oficiales...

SEÑOR SUBSECRETARIO.- Falta un verbo, señor Senador.

SEÑOR BAYARDI.- No, no faltó un verbo. La resolución se excedió en las atribuciones que el señor Subsecretario está afirmando que permanecen vigentes.

SEÑOR PRESIDENTE.- La Mesa vuelve a solicitar que se eviten los dialogados.

SEÑOR BAYARDI.- Me refiero a que admitiendo la lógica de razonamiento que ha desarrollado el señor Subsecretario -tema que se discutió en el seno de la Comisión- la forma en que está redactada no condice con las atribuciones que tiene la Junta de Oficiales.

Nada más. Muchas gracias.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Michelini.

SEÑOR MICHELINI.- Señor Presidente: sin duda, las interrupciones sobre los términos jurídicos quitan tiempo. Frente a tantos errores que hubo, no es el tema si existe una mala redacción, sino si las firmas están o no. Me refiero a si el Vicealmirante Pazos, cuando dice que toda la Junta está, realmente es así.

SEÑOR MINISTRO.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR MICHELINI.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Ministro.

SEÑOR MINISTRO.- Señor Presidente: voy a hacer algunos comentarios sobre este punto y luego esperaré a que formule todas las preguntas para contestarlas en su orden; de lo contrario, me parece que estaríamos desordenando el trabajo de este Cuerpo.

Reitero que, desde el punto de vista formal y jurídico del cumplimiento de la legalidad de las sanciones aplicadas, no hace para nada a este asunto si están o no las firmas en ese documento. Eso es lo primero que corresponde que quede claro. Las sanciones fueron aplicadas dentro de las normas de derecho, como corresponde, por el Comandante en Jefe de la Armada en un caso, y por el Poder Ejecutivo en otro. Entonces, el tema fundamental está perfectamente claro y ajustado a Derecho.

He recibido alguna información en el sentido de que algunas de estas personas se las ha sancionado con la presencia de toda la Junta de Oficiales Almirantes, en donde se les trasmitió la resolución correspondiente. No tengo la certeza en este momento, como aclaré al señor Senador Michelini, de que el documento tenga todas las firmas. Sin embargo, vuelvo a decir que eso no importa, porque no hace al fondo del tema, a lo jurídico ni a la legalidad de las sanciones aplicadas.

Muchas gracias.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Michelini.

SEÑOR MICHELINI.- Señor Presidente: seguramente, el señor Ministro tendrá razón y yo no.

El tema de fondo no es el aspecto jurídico ni son las sanciones. El Poder Ejecutivo aplica las que considera conveniente, le guste o no a los señores Senadores. Lo que importa es el futuro, esto es, si se mantiene al Vicealmirante Pazos y se confía que va a hacer toda la reorganización del Arma y si el señor Ministro cree que él es el hombre que va a arreglarlo. No he escuchado a nadie decir que no se necesiten cambios ni reorganizaciones, cae de maduro y el propio señor Ministro ha hablado de ello. Pero hay que profundizar más aún, señor Presidente.

Tengo una serie de preguntas que formular y el tiempo se va; después quiero volver a este punto porque me parece cardinal.

No sé si la segunda fase pedida por la Comisión correspondiente ocurrió, me refiero a toda la parte de la preparación del procedimiento SAR, sobre el cual se dijo que había un segundo punto según el cual tenía que hacerse un estudio.

No sé si estos estudios se realizaron, si ya están completos, si alguien los está haciendo, etcétera.

La segunda fase, dice: "análisis de influencia en enseñanza y adiestramiento personal, equipamiento, procedimiento SAR y sanidad en el accidente en el operativo de rescate realizado". No hay duda de que en el tema de adiestramiento, de preparación de los procedimientos, también hay responsables. Es tan responsable aquel que era Comandante de la Flota, como aquel que no logró un porcentaje alto en la prueba de calificación. Por supuesto que está muy bien la prueba, pero hay una responsabilidad en cómo se está educando. También tiene responsabilidad Prefectura, porque si no he entendido mal todo el tema de la radio, Prefectura depende de la Sección Este -no sé si ese es el nombre- que, a su vez, está bajo la órbita del Prefecto General, el Contraalmirante Carlos Mandioca, que también tuvo responsabilidad, no culpabilidad.

Asimismo, está el tema del BYR. El "Valiente", según dice el Vicealmirante Pazos, estaba adjudicado al BYR. Por otro lado, afirma que a veces no hay que salir tan rápido porque cuando se sale de esa forma, a veces no se lleva el instrumental. Entonces, si de puerto no hay que salir tan rápido para poder ver la información correspondiente, cuando se está en el mar, es peor, porque habría que venir a puerto a buscar los elementos, para después volver a salir.

De modo que, señor Presidente, no estoy contra las sanciones que se apliquen; al contrario, creo que hay que ir hasta el hueso. Está muy bien la transparencia y es cierto que los informes de todo lo que estamos hablando los hizo la Armada. Salvo el señor Senador Garat, creo que aquí nadie podría hacer ese informe; el Senado no es especialista en esos temas.

Como decía, está muy bien la transparencia, que haya sanciones y que el Poder Ejecutivo actúe. Ahora bien, en el hecho más grave que ha tenido la Armada en toda su historia, en el que falló todo, no hay que dar señales equívocas. Eso es lo que estamos valorando hoy; estamos considerando si el responsable político está dando señales equívocas o no. Además, cuando se presenta un documento al Parlamento, cuando se dicen las cosas que afirma el Vicealmirante Pazos, cuando se le dice que la Junta respaldó las sanciones, cuando se presenta un documento donde, aparentemente, están todas las firmas -y todos creemos que ello es así- y nos damos cuenta que eso no ha sucedido así, entonces, empiezo a dudar de que el Vicealmirante Pazos pueda encarar toda la reestructura que tiene que llevar adelante.

Como muy bien decía el señor Senador Larrañaga, el Vicealmirante Pazos es responsable, no culpable. También lo son los Contraalmirantes Lecumberry y Otero, por el aspecto educativo, y Mandioca, por lo relativo a la Prefectura. Si el Ministro cree que no es responsable el Vicealmirante Pazos -que ya tiene alrededor de dos o tres años en el cargo, si no estoy errado- pienso que se equivoca en cuanto a la política que está llevando adelante.

Como elemento circunstancial -por supuesto, muy menor- está el hecho de que no se ha dado una información adecuada y fluida de todos los hechos ocurridos, al señor Ministro, más allá de que los informes técnicos están muy bien realizados.

No soy miembro de la Comisión de Defensa Nacional, no soy idóneo en estos temas, pero puedo hacer una descripción perfecta, si me alcanzara el tiempo, de cada uno de los detalles que fallaron en este rescate. Se dirá: ¿quién soy yo para juzgar? Pero el accidente ocurrió. En esta operación falló todo, desde los implementos que están en el propio barco, hasta la seguidilla de lo que es el BYR. Por supuesto que acá hay gente de la propia Marina que se siente responsable -no culpable, porque no estaban en el barco- de todo lo que ha pasado. Pero cuando vamos más arriba nos encontramos con que algunos no se sienten responsables, a pesar de tener más de dos años de gestión y de ser Vicealmirantes.

El Vicealmirante Pazos es un hombre muy exigente. Recuerdo aquella situación que se dio con un cantautor uruguayo, en la que enseguida salió a decir que esas cosas no se podían dejar pasar. Entonces, actuó inmediatamente, pero ahora no mide con la misma vara sus propias acciones.

Quiero decir al señor Ministro que va a tener el apoyo del sistema político si limpia hasta el fondo. Murieron once personas en una catástrofe como nunca se había visto. Si tienen que irse tres Contraalmirantes, que lo hagan; lo mismo vale para el Vicealmirante. Si el señor Ministro no lo hace, yo se lo voy a reclamar y levantaré mi voz todo lo que pueda, porque estas son las señales que dan autoridad al sistema político para hacer otra cantidad de cosas. No cerremos los ojos. Por supuesto que el señor Ministro podrá decir: "Senador Michelini: le acabamos de entregar toda la información nosotros". Conozco al señor Ministro y sé que no la iba a ocultar. Pero lo que quiero subrayar es que lo vamos a respaldar -no importa de qué partido estemos hablando- si él va hasta el hueso. Yo lo lamento. Es la Armada Nacional; hay una línea de mando, tiene que actuar. No sólo no actúa, sino que además se nos presenta la máxima jerarquía dentro de la Armada -en este caso, el Vicealmirante Pazos- dando una serie de informaciones, en ambas sesiones de la Comisión, algunas de las cuales pongo en duda. El Ministro debía saber si ese informe estaba firmado por todos; de lo contrario, no tendría valor. Ya no hablo de la resolución, sino del informe, para que no haya ninguna discusión jurídica.

SEÑOR FAU.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR MICHELINI.- Con mucho gusto, señor Senador.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador.

SEÑOR FAU.- Estoy escuchando con especial atención la intervención del señor Senador Michelini, sobre todo cuando se refirió a este documento que obra en su poder. No hemos sido indiferentes al planteo; hemos hecho las averiguaciones del caso y se nos explica el procedimiento.

La Junta se reúne, delibera, llega a conclusiones y eso se redacta en una especie de acta que se distribuye entre los participantes de dicha Junta, de forma que manifiesten si están de acuerdo o realicen las modificaciones que entiendan del caso. El documento que en definitiva logra el acuerdo de todos, va a un Libro de Actas que se lleva en forma manuscrita y es lo que finalmente se firma. En realidad, es algo muy similar a lo que ocurre con las propias sesiones del Senado; este Cuerpo toma decisiones y no somos la totalidad de sus integrantes quienes firmamos, sino que lo hacen quienes lo representan, esto es, el Presidente y el Secretario. Entonces, en el caso que nos ocupa, lo hace el Comandante en Jefe.

Esa Acta que contiene las conclusiones es el producto de una reunión en la que participaron la totalidad de los señores Contraalmirantes, más el Vicealmirante. Además, las recomendaciones que formulan se adoptaron por unanimidad y el documento fue distribuido entre los señores Almirantes y ninguno de ellos formuló observaciones, por lo que estuvieron todos de acuerdo. Una vez cumplidos esos trámites, se está en condiciones de incorporar el Acta al Libro que se lleva en forma manuscrita. Ese es el documento oficial y definitivo.

En consecuencia, lo que circula es lo mismo que recibieron los señores Almirantes para que pudieran manifestar si estaban de acuerdo o no; todos, absolutamente todos, señalaron que estaban de acuerdo. Ese es el procedimiento que se nos informa se cumple, el que podrá ser correcto, expeditivo, antiguo o calificado como se quiera, pero, insisto, es como se actúa. Se trata del documento oficial que es el Acta incorporada en forma manuscrita al Libro, que es lo que se firma.

Muchas gracias.

SEÑOR PRESIDENTE.- Ha llegado una moción para que se le prorrogue el tiempo de que dispone el orador.

Se va a votar.

(Se vota:)

-19 en 20. Afirmativa.

Puede continuar el señor Senador Michelini.

SEÑOR MICHELINI.- Le agradezco al Senado el tiempo adicional que me otorga y el aporte que con su claridad habitual realizó el señor Senador Fau. Realmente, me parece muy importante lo que ha dicho; tan es así que personalmente se lo pregunté al señor Ministro y él no sabía cómo era el procedimiento que ahora describe el señor Senador Fau.

SEÑOR FAU.- No diga eso, señor Senador.

SEÑOR MICHELINI.- Si lo desea, le doy otra interrupción, porque no tengo inconveniente en otorgar todas las que sean necesarias.

Es más, señor Presidente; el Vicealmirante Pazos sabía que este documento no estaba firmado. Tan es así que cuando el señor Presidente de la Comisión, Senador Garat, dice: "Pero al final de esa resolución que he leído firman los Contralmirantes Carlos Magliocca, Tabaré Daners, Raúl Lecumberry -uno de los sancionados- Carlos Giani, Oscar Otero y el Vicealmirante Francisco Pazos", el Vicealmirante Pazos no dice que en realidad no está firmado y que el procedimiento era el que explicó el Senador Fau. Aclaro que no pongo en duda la palabra del señor Senador Fau, ni la del señor Ministro. Estamos frente a la tragedia más grande en la historia de la Armada y creo que a esta altura debe empezar a ser profesional. Entonces, me traen una Junta de Oficiales, Almirantes, sobre cuyo marco legal hay dudas, cuyo documento está mal redactado -lo que es reconocido por el Subsecretario- y donde se establecen las sanciones, pero sin embargo éstas las comunica el Vicealmirante Pazos. Naturalmente, se trata de sanciones que van en la buena dirección y con esto quiero decir que se debe terminar la impunidad. Insisto, las sanciones las establece el Vicealmirante, porque no puede hacerlo la Junta, pero sin embargo ésta las presenta al Senado de la República. El señor Ministro sabe muy bien -y la Armada también debería saberlo- lo que es el Senado y si le hubieran explicado que este documento no es un "Resuelve", no hubiera presentado eso. Cómo el Ministro va a presentar un "Resuelve", cuando no lo hay. Si no lo engañaron, estuvieron muy cerca. Lo digo con sinceridad y con dolor. Sé que el Ministro, además de inteligente, es exigente consigo mismo y no hubiera permitido presentar un documento con un "Resuelve", que no resuelve nada, que tiene un dudoso sustento legal y que, además, no cuenta con las firmas correspondientes. Cuando se trata de sanciones, debe estar firmado; si no lo estuviera, no hubieran puesto los nombres, no lo hubieran presentado al Senado de la República, ni se hubiera dado a entender como que lo estaba.

Mi intención es colaborar con el tema de cómo avanzamos en la profesionalidad de la Armada. A nuestro juicio, para ello hay dos caminos. Por un lado, están aquellos que creen que la va a dar el Vicealmirante Pazos y, por otro, quienes pensamos que Pazos nos viene a explicar las desgracias, pero no puede darle ninguna profesionalidad al Arma.

La decisión la debe tomar el Poder Ejecutivo y, en este caso, el señor Ministro; y hasta ahora, éste último se juega por el Vicealmirante Pazos. Acá nadie discute que hubo una falta total de profesionalidad frente a los hechos, a la desgracia y al salvamento. En virtud de esto, juzgo al Ministro con toda humildad, aunque fuera uno solo de los 130 Legisladores de la Asamblea General. A mi juicio, el Ministro se equivoca y si no corrige la política en el ámbito de este Arma, lamentablemente se estará dando la peor señal de todas y las consecuencias las viviremos en el futuro. Aquellos que prepararon a todos los Oficiales que tienen carencias de formación, seguirán haciéndolo, y aquellos que estuvieron en la Prefectura, la que no funcionó como debía, seguirán manteniendo esa autoridad. A su vez, el máximo responsable de la Armada -si la política del Poder Ejecutivo y el Ministro se mantiene- seguirá tratando de lograr una profesionalidad que hace más de dos años viene intentando sin éxito.

Repito, considero que el Ministro se equivoca, y señalo que aquí juzgamos los procedimientos y las actuaciones políticas. Aclaro que tengo la mejor opinión personal del señor Ministro, puesto que lo conozco desde hace varios años y más allá de que los caminos de la vida nos han llevado a cada uno por nuestro propio derrotero, sé la actitud y el coraje que tuvo durante la dictadura militar, lo que sin duda lo honra.

Finalmente, señor Presidente, este Legislador, humildemente, cree que el señor Ministro se equivocó y recalca que no está juzgando personas, sino conductas políticas.

Nada más.

SEÑOR DUBRA.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR DUBRA.- Voy a ser muy breve. He pedido la palabra para hacer llegar al Senado la voz de algunos familiares de los marinos fallecidos y desaparecidos. He hablado y trabajado con ellos y por ahora me reservo sus nombres, pero certifico su testimonio.

Después de una desgracia de las dimensiones como la que vivimos el 5 de agosto, cabe aclarar los hechos en profundidad, como forma de prevenir futuros accidentes (no debemos olvidar que poco tiempo antes y poco tiempo después ocurrieron otras desgracias en nuestras costas) para corregir las enormes falencias de todo tipo que quedaron al desnudo, tanto en la preparación del personal como en los sistemas de custodia de nuestras aguas, así como también en el funcionamiento de los equipos de búsqueda y rescate.

Nos queda el convencimiento de que se postergó, en aras de otros rubros, la tarea cotidiana de velar por quienes naufragan en nuestras costas. En ese sentido, quedan muchas responsabilidades políticas sin explicación. Pero tenemos, también, la obligación ineludible de ocuparnos de la situación de los que quedan, es decir, de las familias de los muchachos muertos y desaparecidos. Esta obligación, que sentimos hondamente desde la primera hora, ha ido aumentando desde que tomamos contacto con los familiares que se acercaron a nosotros. En uno de los casos, cuando pusimos a su disposición todo lo que estaba a nuestro alcance, nos dijeron que era la primera puerta que se les abría de par en par. Ya estábamos a dos meses de la colisión del "Skyros" con el Barreminas "Valiente". Habíamos imaginado, en un primer momento, que el señor Ministro de Defensa Nacional, cumpliendo con lo que creemos es su obligación, daría a los familiares asesoramiento y apoyo para que ellos decidieran sobre lo que sólo ellos tenían derecho a decidir. Sin embargo, el camino fue otro. La Marina negoció con la empresa "West of England" un fondo que incluye la reparación a las familias y el reclamo por el hundimiento de la nave. Citados los familiares por la Marina, generalmente en forma individual, se les dice -en varios de los casos- que la Marina va a fijar el monto que corresponde a cada uno, advirtiéndoles que pueden negarse a aceptarlo y que, en ese caso, tendrían que acudir a un abogado privado que les va a cobrar el 40% del monto obtenido por el seguro. Se les dice también que el juicio tendría que entablarse contra una empresa contra la cual no hay posibilidades de hacerlo, ya que al ser el barco liberado por la justicia uruguaya -cabe aclarar que por el acuerdo entre la Marina y la empresa- a esta altura no se sabe bajo qué bandera ni en qué lugar está operando.

A esto se agrega el hecho de que ha habido informaciones confusas sobre quiénes van a ser los beneficiarios. En uno de los casos se incluye no sólo a su esposa e hija, sino también al padrastro, la madre y los hermanos del fallecido, pese a la tajante respuesta del señor Barrios dada en las Comisiones respectivas de ambas Cámaras en cuanto a que el beneficio sólo alcanzaría a las esposas e hijos. En otro de los casos, los deudos han tenido problemas de trámite por tratarse de un hijo natural, aunque reconocido. Recién se recibió adelanto de la pensión la semana pasada, mientras que el señor Pazos afirmó el día 29 de setiembre, ante las Comisiones de ambas Cámaras, "que cada familia ya estaba recibiendo una pensión, hemos encontrado una solución legal para amparar a los familiares de los muertos y desaparecidos, digo esto porque, como se sabe, en el caso de los familiares de los desaparecidos, puede haber obstáculos para cobrar su pensión". Y en un pasaje anterior: "Es del caso destacar que ya todos los familiares de las víctimas están recibiendo, a partir de las cuatro semanas de sucedido el hecho, una pensión que es bastante generosa, ya que es dos o tres veces el sueldo normal que percibían los muertos o los desaparecidos. Quiere decir que, en ese sentido, están cubiertos y esto es aparte".

En los casos de los que hemos tomado conocimiento, se estaba recibiendo adelantos de pensión inferiores a $ 4.000; en uno de ellos, no se estaba recibiendo absolutamente nada. Pero en todos los casos existe incertidumbre acerca de dónde y cuándo se tramita. A algunos se les dijo que el trámite se demoraba porque estaba a estudio del Senado. En varios de los casos se afirmó que ese fondo iba a ser repartido también entre los sobrevivientes. Hay familiares que no tuvieron el derecho de decidir el lugar del velatorio o del entierro de sus muertos; esas disposiciones fueron tomadas por la Armada sin consultarlos. Hubo casos en los que no se tuvo transporte para el traslado a La Paloma inmediatamente después de ocurrido el accidente. También les hicieron promesas de viviendas y, en los casos que hemos consultado, todavía no se ha concretado ningún arreglo.

Como es natural, la principal preocupación de las familias de los desaparecidos es la situación en que se encuentra la búsqueda de los cuerpos. La versión que recibieron de la misión realizada por los buzos del "Oyarbide" es muy confusa y contradictoria. En algunos casos, se les dijo que el "Valiente" estaba a una profundidad de 60 metros; tenemos entendido que se trata de 27 metros. Se les informó que había un altísimo porcentaje de posibilidades de que los cuerpos no estuvieran dentro del barco, pero que era muy difícil afirmarlo en un cien por cien por falta de luz, y que también entorpecían la labor, en esa oportunidad, fuertes corrientes marinas. Nos hemos asesorado de que aún en la profundidad de la que se habló a algunos familiares que estaba el "Valiente", no hay inconvenientes técnicos ni de iluminación ni incluso, si fuera necesario, de cortar chapa de barco con eléctrica. Nos informamos también de que los buzos de la Marina Nacional han bajado hasta los cien metros.

En un principio, nos llenó de asombro que a tantos días del accidente, hubiera tantos familiares que se encontraran en ese grado de desinformación, que se sintieran desprotegidos y que tuvieran que acudir a un despacho del Senado para conseguir apoyo y asesoramiento. Creemos que era tarea del Ministro de Defensa Nacional, porque entendemos que era su obligación, su deber, hasta por un mínimo de sensibilidad, disponer que se atendieran estas situaciones de forma muy distinta. No puede aducirse la falta de medios para visitar a once familias en un territorio pequeño como lo es el nuestro y atender en forma personalizada a través del organismo que el Ministro hubiera entendido conveniente, las inquietudes y necesidades de los familiares. Las cosas se dieron de otra manera. Estas carencias fueron cubiertas por vecinos o por allegados a las familias y cuando no estaban al alcance de cualquiera, quedaron sin cubrir y son una deuda que tenemos todos de futuro.

Muchas gracias, señor Presidente.

SEÑORA LOPEZ.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra la señora Senadora.

SEÑORA LOPEZ.- Señor Presidente: en estas casi cinco horas que llevamos de sesión, en esta sumatoria de errores, de oscuridades y de inseguridades, se habló del dolor por las once víctimas. Yo digo que hay más de once víctimas, y lo voy a precisar más adelante. Se habló también de la necesidad de testigos presenciales.

Personalmente, me voy a referir a los fundamentos que hubo para la creación de la Comisión Especial y a las conclusiones a las que se arribó luego del análisis de las causas del accidente.

El fundamento para la creación de la Comisión Especial establecía que habiéndose producido el pasado 5 de agosto el hundimiento del "Valiente" como consecuencia de la colisión con el "Skyros", con un saldo de ocho tripulantes fallecidos y tres desaparecidos, todos integrantes de la dotación del Barreminas. Se hacía necesario analizar las causas y las consecuencias del accidente y la posterior fase de supervivencia en el mar de los tripulantes, a efectos de extraer enseñanzas tendientes a comprobar o corregir procedimientos, alistamiento, comunicaciones y toda área o tema involucrado en este accidente. Para su ejecución, para el cumplimiento del objetivo, se disponía crear esta Comisión a fin de revisar los distintos aspectos que contribuyeron a la tragedia protagonizada por el "Valiente" y recomendar líneas de acción que corrigieran las deficiencias detectadas.

En el correr de los distintos análisis que se han hecho, tenemos titulado una "Determinación de los actos, decisiones y condiciones peligrosas" y se enumeran algunas como, por ejemplo, no comunicar la situación de cruce al Comandante, no hacer uso de las facilidades disponibles a bordo para acordar con el otro buque la situación del cruce y se habla también de la determinación de errores o transgresiones como, por ejemplo, no cumplir con la regla 15 del Reglamento Internacional para Prevenir Abordajes -y otras reglas más del mismo Reglamento- así como de carencias en el conocimiento de las técnicas de navegación, la determinación de causas contribuyentes como las fallas y comprobaciones de grado de adiestramiento operativo de la unidad.

Luego, en el tema específico del accidente -obviamente, se habla también de otros temas referentes al rescate- se concluye que con respecto al análisis del accidente marítimo se arribó a las siguientes conclusiones: a) inadecuada percepción de una situación potencialmente peligrosa; b) comprensión deficiente de la situación; c) conocimientos técnicos insuficientes; d) conocimientos insuficientes relacionados con reglas y formas a ser aplicadas y e) control insuficiente en la determinación del grado de alistamiento operativo de la unidad.

Como decíamos, estas son las conclusiones a las que llega la Comisión Especial, luego de utilizada toda esta metodología de análisis a que hacíamos referencia.

De estas conclusiones que leímos, nosotros nos preguntamos, en lo que atañe específicamente al Alférez Carámbula -quien para mí también es una de las grandes víctimas de esta tragedia- cuántas son imputables al individuo o al error humano y cuántas a la organización, al sistema; y cuántas de las que podrían ser imputables al error humano, de alguna forma son producidas por la falta de control de la organización, del sistema.

Hoy se hablaba de la historia clínica de la Escuela Naval. A este respecto, permítaseme que lea la página 21 de la versión taquigráfica de la sesión celebrada el 28 de setiembre por la Comisión integrada por ambas Cámaras, en la segunda asistencia que se hace a dicha Comisión. Ante una pregunta que se le hace al Vicealmirante Pazos, responde lo siguiente: "En la Escuela Naval, en 1996, se hizo concurrir a una profesora en Psicología para hacer un análisis a los aspirantes que allí estaban haciendo los cursos, es decir, los cadetes. Hemos traído ese informe y repito que se efectuó en 1996, cuando los cadetes estaban cursando su tercer año. En dicho informe se indica:" -aquí pasamos al informe textual de la psicóloga- "`Aspectos intelectuales. Este alumno tiene en Técnica de Nivel Intelectual un diagnóstico de término medio, no presentando dificultades específicas para el aprendizaje; buena sintaxis y adecuada utilización del lenguaje. A pesar de esto, su nivel intelectual se vería descendido por conflictivas de orden emocional, lo que estaría afectando en forma directa su rendimiento. Se encontraría sumamente exigido a nivel familiar en lograr el máximo de sus posibilidades, lo cual no sería negativo en sí mismo, sino en la forma en cómo este cadete lo toma. Existiría un deseo de superación, de dar lo mejor de sí, de incentivar el espíritu competitivo, pero a costa de un esfuerzo energético y psicológico considerable. Todo esto generaría dificultades a nivel del control de los impulsos, una constricción afectiva y, sobre todo, una constricción en poder expresar aquellos contenidos que siente como muy agresivos, lo cual aumenta la probabilidad de reacciones a destiempo o desproporcionadas, considerando todo lo que se reprima. En suma: esta Consultoría, este alumno reúne adecuada capacidad para el manejo profesional; actualmente se vería sobreexigido' -obviamente, está hablando en ese período de aprendizaje- `por su realidad emocional y por lo tanto se continuará en una actitud de seguimiento'."

Nos preguntamos: ¿ese seguimiento se continuó? Debe tenerse en cuenta que estamos hablando de un chico que en ese entonces tenía 20 años y después seguimos hablando de otro de 24 años. Indudablemente, estuvo en una situación límite y en una tensión brutal en el ejercicio de las funciones profesionales. Me pregunto si realmente se pudo evaluar que ese seguimiento se haya hecho y que se haya analizado si esa problemática que él tenía en la etapa del proceso de aprendizaje se había superado. Por el contrario, tenemos información de que no hubo evaluación sobre la capacidad de reacción frente a estas situaciones límites. Además, tenemos una respuesta implícita en la misma reunión del 28 de setiembre. En esa sesión, el Contralmirante Daners dice lo siguiente: "Se recomendó evaluar en forma inmediata" -aclaro que estamos hablando después del accidente- "a todos los egresados de la Escuela Naval bajo el mismo plan de estudio con el que egresó el Oficial de Guardia del Barreminas en el momento del accidente" -o sea que antes no se había hecho- "-lo que ya se hizo- es incrementar en las unidades flotantes las medidas de control tendientes a comprobar su grado de adiestramiento. Esta recomendación se envió al Comando para que fuera comunicado al Comando de la Flota".

Tenemos también información que fue vista en la prensa, que habla de que en esa evaluación se llegó a un porcentaje muy deficitario con respecto al grado de adiestramiento de los Oficiales egresados de la Escuela Naval.

Debo pedir disculpas por la falta de experiencia pero, como es obvio, estamos tomando esta responsabilidad en forma puntual. Por supuesto, la responsabilidad es la misma, no sólo respecto al cargo que en este momento ocupamos, sino también con relación a otras que voy a pasar a enumerar desde un ángulo distinto del análisis.

Cuando hoy se habló del tema de la capacidad de natación, tendría que haber pedido la palabra por vía de interrupción pero, como no tengo aún ese oficio, quiero plantear ahora lo que hubiera dicho en ese momento. Concretamente, me refiero a las manifestaciones formuladas por el Contraalmirante Lecumberry en cuanto a que no era imprescindible saber nadar, tema que recordamos surgió ante las declaraciones de los padres de una de las víctimas, que ingresó para una tarea en tierra, pero fue enviado al mar sin la preparación mínima. En verdad, nos sorprendió mucho que el responsable de la Flota de Mar dijera públicamente que el saber nadar no era una condición necesaria para ingresar a la Armada. Lamentablemente, la tragedia puso de manifiesto que los mejor preparados, física e intelectualmente, así como los que sabían nadar, tuvieron más posibilidades de sobrevivir, a pesar de los errores del sistema de rescate.

La demostrada falta de preparación de los marinos subalternos pone también de manifiesto, lamentablemente, una realidad social uruguaya de pobreza y marginación, porque los jóvenes que provienen de los sectores más humildes, desesperados por la desocupación, intentan ingresar donde sea. Muchas veces, encuentran en las Fuerzas Armadas un tibio remedio a sus necesidades básicas, a esas urgencias. A nuestro entender, hay una clara y profunda irresponsabilidad al incorporar personal con entrenamiento mínimo, o sin él, que no lo habilita para tareas elementales propias de las que se deben desempeñar en esta área. El hecho de que ni siquiera se les exigiera saber nadar, y que ello se admita y justifique, realmente nos resulta alarmante.

(Ocupa la Presidencia el señor Senador Walter Riesgo)

-Se habló, y por supuesto defendemos el tema, de la cadena de mandos, de la verticalidad en lo que atañe a la responsabilidad de los diferentes niveles del sistema. No voy a hablar por mí, sino por el Vicealmirante Pazos, que en la página 35 de la versión taquigráfica de la misma sesión a que hacíamos referencia dice: "Como sabe el Legislador, una organización militar es vertical. Esto quiere decir que siempre hay un peldaño más y una escalera más. De modo que, si bien hay ciertas responsabilidades que son del Primer Oficial del barco, después hay una responsabilidad del Comando del buque, posteriormente la hay del Comando de la División, de la Fuerza de Mar, del Comando de la Flota, y así sucesivamente".

Resulta obvio que "así sucesivamente" -como lo está diciendo el Vicealmirante Pazos- termina en el vértice del sistema, que es el señor Ministro.

Luego, el Vicealmirante continúa diciendo: "Esto indica que la supervisión que siempre se hace sobre elementos subordinados es amplia, diversa y de toda naturaleza. Es decir que la supervisión siempre involucra aspectos técnicos, logísticos, administrativos y de toda naturaleza". Otra vez el Vicealmirante Pazos dice que hay temas a los que no se puede referir, pero hay alusiones indirectas, porque la expresión "de toda naturaleza" implica responsabilidades políticas.

Al principio hablábamos de más víctimas y, en particular, me voy a referir a una, que es este joven Alférez que ahora es el gran acusado que, entre muchos, carga con las culpas más grandes. Sin embargo, para nosotros también es una de las grandes víctimas. Hay diferentes tipos de muertes, está la biológica, la síquica, la profesional y la moral. Indudablemente, este muchacho va a sufrir alguna de estas muertes; es obvio que la biológica no, pero sí la profesional, y quizás la síquica y la moral.

Me pregunto si ese dolor al que aludía el señor Senador Atchugarry, que sin duda todos sentimos, no puede ser comparable -y acá voy a hablar desde otro ángulo, no como Senadora- con el dolor de los padres que sobreviven a los hijos. Eso me hace recordar lo que decía César Vallejo en cuanto a que "Hay golpes en la vida tan grandes, ¡yo no sé! Golpes, como la ira de Dios..." sobre los hombres. Ante ese dolor, ante ese golpe, ¿a quién, los padres del Alférez Carámbula, le piden la responsabilidad y le preguntan por las otras muertes que tuvo su hijo? Como se decía acá, bienvenida la autocrítica que, además, siempre es una obligación, aunque no se haga en otros ámbitos. Pero, para nosotros, eso no exime ni evade la responsabilidad principal de la cúspide de aquella escalera de mandos, es decir, del señor Ministro de Defensa Nacional.

SEÑOR MILLOR.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR MILLOR.- Francamente, a esta altura de las circunstancias, con todo lo que se ha dicho -que he tratado de seguir con mucha atención- es muy difícil ver por dónde vamos a empezar. Por el respeto que me merece y porque sé que los sentimientos que ha expresado son sinceros -en la discrepancia siempre, pero sé que así es porque lo conozco desde hace muchos años- voy a empezar por lo que expresó el señor Senador Dubra.

Creo que cualquiera de los presentes en esta Sala tiene que comprender lo que son los sentimientos de alguien que pierde a su esposo, a su compañero, a un hijo o a un padre. Es muy difícil colocarse en esa situación y mucho más cuando se pierde en circunstancias trágicas y uno se imagina -supongo yo- cómo deben haber sido los últimos momentos. Creo que es muy difícil hacerse la composición de lugar.

Aunque estoy seguro de que lo que leyó el señor Senador Dubra es auténtico, en esa situación emocional se pueden decir cosas que, al ser vistas con la comodidad y frialdad que da el hecho de no ser partícipe directo de la tragedia, están totalmente alejadas de la realidad.

En primer lugar, el reproche que se hace es que la Armada negocia con la empresa y que se le dice a los familiares "esto es a lo que se llegó; la otra vía es un abogado privado, que va a lucrar". Puedo garantizar que esto lo estamos viviendo en carne propia. Yo estoy orgulloso de mi título de abogado, pero actualmente me duele que egresados de mi misma Facultad pretendan lucrar, como se está pretendiendo hacer, con una tragedia, de distintas características, pero tragedia al fin. Me duele y me ofende porque hay abogados que lucran con estas cosas y porque dudo que algún abogado, gratuitamente, hiciese hasta lo imposible, como es negociar con la empresa. Lo que hizo la Armada es lo que tal vez hubiera recomendado yo cuando ejercía la profesión, es decir, agarrarse de lo único que se podía agarrar -no la Armada sino la República Oriental del Uruguay- que era el barco. Como bien se expresa en las Actas, las empresas navieras que tienen muchos barcos hacen lo mismo que las empresas constructoras, que constituyen una sociedad anónima para cada edificio que erigen. Por esa razón, cuando era abogado laboralista, al momento de cobrar haberes impagos de los obreros, me encontraba con que no había qué cobrar, salvo algún cartel de propaganda que quedase en alguna vía pública. De la misma manera, estas empresas navieras constituyen una sociedad por cada buque, para que la responsabilidad patrimonial no pase de ese barco. Entonces, de lo único que se podía agarrar la República Oriental del Uruguay era de ese barco, que en ese momento estaba en aguas jurisdiccionales y que está tasado en un piso de U$S 1:200.000 y en un techo de U$S 1:600.000. Sin embargo, luego de una transacción, la Armada Nacional logra obtener una suma de U$S 1:800.000.

¿Qué es lo que se le otorga a los familiares de las víctimas? Tengo en mi poder una lista completa -y ruego al Senado que no se me obligue a dar los nombres, porque con estas cosas no se juega y los nombres no se manosean- y voy a explicar el procedimiento. Voy a leer lo que estas personas cobraban en actividad, lo que están cobrando en el momento actual los deudos -de manera provisoria, porque es el 60% de lo que van a percibir dentro de pocos días- y a cuánto asciende el 100% que van a cobrar después. Aclaro que la diferencia entre lo que están cobrando ahora y lo que van a percibir en el futuro se les va a pagar con retroactividad.

Un Marinero de Primera cobraba en actividad $ 2.863.34; actualmente, su madre está cobrando $ 5.763.54, que es el 60% de lo que va a percibir. Lo que va a cobrar de por vida es $ 9.605.91, casi cuatro veces lo que su hijo cobraba en actividad.

Quiero aclarar que doy esta información con una gran molestia, porque me parece que la vida de un hijo, un esposo o un padre no tiene precio. Lo que sucede es que aquí se ha hecho hincapié en esto con un sentimiento profundo. Estos son los datos reales.

Otro Marinero de Primera ganaba en actividad $ 3.497.18 y su concubina -para que vean que los derechos van más allá de los tradicionales- está cobrando $ 5.763.54, aunque va a cobrar $ 9.605.91, tres veces más de lo que cobraba su compañero en actividad.

Voy a saltear el resto de los Marineros de Primera, cuyos sueldos son diferentes en función de la antigüedad y otros parámetros.

Un Cabo de Segunda en actividad ganaba $ 3.735.63 y su esposa está percibiendo $ 7.448.25, que es el 60% de lo que va a percibir, mientras el 100% ascenderá a $ 12.413.75, cuatro veces lo que su esposo percibía en actividad.

A continuación, voy a saltear a otro Cabo de Segunda. El Cabo de Primera cobraba $ 5.032,22 y su esposa está cobrando $ 7.448,25 y va a cobrar $ 12.413,75. Con respecto al Suboficial Subalterno, se dice en este informe que cobraba $ 4.998,64, está cobrando $ 8.009,78 y su esposa va a cobrar $ 13.349,63, es decir, más del triple de lo que percibía su esposo en actividad.

Por otra parte, se ha registrado sólo una demora en el caso de un Marinero de Primera que cobraba $ 3.015,18 y cuya pensión final va a ser de $ 9.606,91. Reitero que en este caso hubo una demora por inconvenientes jurídicos relacionados con el carácter de la paternidad, lo cual se está resolviendo con el apoyo de la Armada y por tal razón se va a resarcir con efecto retroactivo. Hubo también una suerte de división -no podemos llamarle demora- en lo que tiene que ver con una pensión de un Suboficial Subalterno, ya que el 78.56% de la misma lo va a cobrar su esposa y el 21.44% los hijos de su primer matrimonio. En este caso, también se paga más del doble de lo que percibía el funcionario en actividad.

Entonces, yo comprendo los sentimientos de los familiares que sufrieron estas pérdidas, pero me parece que la respuesta que ha dado la República Oriental del Uruguay a través del Ministerio de Defensa Nacional y de la Armada Nacional ha sido, francamente, uno de los motivos por los cuales me siento orgulloso de ser uruguayo. En lo personal, lo que pretendo de esta tragedia y de esta interpelación que se ha desarrollado en una forma que honra a este Senado, es rescatar las cosas buenas de este país. Hoy traje un ejemplo que no voy a volver a mencionar, pero que tiene que ver con la forma en que en otros países se trata a servidores que caen en actos de servicio. En este sentido, quiero que me traigan un ejemplo de una respuesta tan rápida por parte de un país, como la que ha tenido el nuestro, reitero, otorgando pensiones de por vida que de ninguna manera van a llenar el vacío que en esas familias se ha producido por la pérdida de estos heroicos marinos, pero que están muy por encima de lo que se da en otros países. Claro está que partiendo -esto lo he dicho hasta el cansancio y lo seguiré diciendo- de sueldos muy bajos, pero otorgando pensiones de por vida que son dos, tres y hasta cuatro veces mayores de lo que se estaba percibiendo en actividad.

SEÑOR DUBRA.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR MILLOR.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Walter Riesgo).- Puede interrumpir el señor Senador.

SEÑOR DUBRA.- En realidad, lo que lamento es que la información que maneja el señor Senador no la tengan también los familiares de los Marinos. En las Comisiones de Defensa Nacional de ambas Cámaras se informó el 29 de setiembre, por parte del Vicealmirante Pazos, que era del caso destacar que ya todos los familiares de las víctimas estaban recibiendo a partir de las cuatro semanas de sucedido el hecho una pensión bastante generosa, ya que es dos o tres veces mayor que el sueldo normal que percibían los muertos o desaparecidos. Esto significa que en ese sentido están cubiertos. Hasta ese momento había quienes cobraban menos de $ 4.000. Ese mismo día también se dijo que cada familia ya estaba recibiendo una pensión y se había encontrado una solución legal para amparar a los familiares de los muertos y desaparecidos. Creo que esto se aclaraba porque, como se sabe, en el caso de los familiares de los desaparecidos pueden existir obstáculos para cobrar la pensión. A pesar de lo dicho, debemos lamentar que a los familiares no se les haya informado de todo esto e, incluso, hasta hace dos o tres días ni siquiera sabían si la pensión estaba en trámite en el Senado, porque eso era lo que se les había dicho. En cuanto a esto último puedo decir que estoy totalmente seguro de que aquí no ha ingresado. Creo que para esto puede haber dos explicaciones: o se está informando mal al Parlamento o tenemos que dudar de la palabra de los familiares.

Además del tema de las pensiones hubo una promesa de viviendas que tampoco se ha concretado, de acuerdo con la información que manejan los familiares. Es posible que el señor Senador Millor tenga información con respecto a este tema pero, a mi juicio, quienes tenían derecho a recibir esa información antes que nadie eran los familiares.

(Ocupa la Presidencia el señor Luis Hierro López)

-Por otro lado, me parece que está bien que la Armada negocie con la empresa, pero siempre y cuando lo consulte con los familiares que pueden estar dispuestos o no a llevar adelante ese acuerdo. El derecho de negociar con la empresa era de los familiares y creemos que el señor Ministro tenía que haber puesto a disposición de las familias de los desaparecidos y de los muertos el asesoramiento legal necesario para que ellos decidieran sobre sus propios derechos y no resolver por ellos sin siquiera, en algunos casos, informarles de la negociación que se había llevado adelante. Incluso, todavía existen dudas en cuanto a la forma en que va a repartirse ese fondo.

Creo que en cuanto a estos hechos existió una gran omisión por parte del señor Ministro de Defensa Nacional al no haber atendido en forma personalizada a esas once familias. A mi entender, uno de los mayores problemas es la desorientación y el desamparo que tenían estas familias cuando llegaron y se acercaron a nosotros. Creo que esto es algo que aún está pendiente de resolución.

Muchas gracias, señor Senador.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Millor.

SEÑOR MILLOR.- Señor Presidente: quiero aclarar que las cifras que he mencionado involucran a los once marineros fallecidos y la fecha de cobro es del 8 de setiembre de este año, salvo el caso que mencioné en el que existía una duda de paternidad, cuya fecha de cobro es el 23 de octubre, pero con carácter retroactivo. El que tengo en mi poder es un documento estrictamente oficial y no tengo ningún inconveniente en facilitárselo al señor Senador Dubra, porque acá no hay secretos.

En cuanto al tema de la vivienda, tengo entendido que en ningún momento hubo promesas en ese sentido para todos los causahabientes. En lo que respecta a las personas sobre las que recae esta pensión hay hijos, esposas, concubinas y padres. Acerca de la atención personalizada, según lo que tengo entendido, hubo un grupo de oficiales que se dedicó a visitar a los familiares de las víctimas.

SEÑOR MINISTRO.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR DE BOISMENU.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR MILLOR.- Con mucho gusto le concedo, en primer lugar, una interrupción al señor Ministro.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Ministro.

SEÑOR MINISTRO.- Señor Presidente: deseo hacer algunas aclaraciones con respecto a algunas dudas que ha manifestado el señor Senador Dubra.

En primer lugar, quiero aclarar que en materia de vivienda no existe ningún compromiso con los familiares de las víctimas. En segundo término, en lo relativo al procedimiento que el señor Senador Dubra entiende que se debió haber seguido para habilitar a los familiares para negociar con los aseguradores de los buques mercantes, quiero recalcar que se hizo imposible. El accidente se produjo un día sábado y la Armada presentó un embargo preventivo el martes siguiente y de esa manera logró detener al "Skyros" en aguas uruguayas. De lo contrario el buque se hubiera ido y no hubiese sido posible mantener ese elemento de presión para la negociación que finalmente se realizó. En ésta se llegó a obtener una cifra estimativa que, de acuerdo con los informes que nos brindaron los abogados de la Armada en base a la Jurisprudencia uruguaya, está muy por encima de lo que usualmente otorga la Justicia Civil en nuestro país. Por lo tanto esta es una instancia que ahora deberán recorrer los familiares dejando sentados los acuerdos en la Justicia Civil. En caso de no estar de acuerdo, podrán iniciar los juicios contra la Armada por las cifras que ellos entiendan. De manera que esa instancia está habilitada. La Armada no se arrogó la representación de nadie.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Millor.

SEÑOR MILLOR.- Señor Presidente: para culminar con el tratamiento de este aspecto tan desagradable pero que hacemos bien en analizar, simplemente como abogado debo decir que si se hubiese querido perjudicar a los familiares, la Armada habría dado un paso al costado y habría dejado que los familiares primero se organizasen, consiguiesen un abogado que fuese a lucrar, después tratasen de trabar el embargo y muy probablemente todo eso, en una especie de asamblea deliberante signada por el dolor de la pérdida de los esposos, de los padres y de los hijos, hubiese insumido un tiempo más que suficiente para que la única garantía de la cual se podía agarrar la República Oriental del Uruguay saliese de aguas jurisdiccionales. Nuestra Armada estaba involucrada.

Obviamente que las víctimas les pertenecen a los familiares, pero acá había de por medio un buque de la Armada y esta Institución, de una manera diligente, cuidando los intereses fundamentalmente de los familiares, pero también de la Nación, traba el embargo cautelar que era de lo único de lo que podía agarrarse para resarcirse, de alguna forma, la República Oriental del Uruguay.

De esta manera doy por terminado este aspecto tan desagradable que, reitero, me parece que hemos hecho muy bien en analizarlo. Los datos que he manejado están a disposición del señor Senador Dubra y de quien quiera conocerlos. Hemos traído ejemplos a Sala -podríamos traer otros- de cómo naciones mucho más poderosas que la nuestra tratan a aquellos servidores que caen en actos de servicio. Honestamente me siento orgulloso de la respuesta inmediata que ha tenido mi país para con los marinos de mi país que cayeron en actos de servicio.

Sin embargo, y luego de haber escuchado con mucho respeto a todos quienes han hecho uso de la palabra, ya no sé si se está interpelando al señor Ministro de Defensa Nacional, al Contraalmirante Pazos o a la Armada Nacional. Ya no lo sé, por lo que estoy un poco desorientado. Hemos empezado por un lado, por el señor Ministro de Defensa Nacional, y después se ha seguido por otro, porque ya no era el señor Ministro, sino el Contraalmirante Pazos.

En este sentido, me tomé el trabajo de leer las dos versiones taquigráficas y quiero rescatar una frase del señor Ministro, aprovechando para aclarar que creo que se han equivocado las fechas, porque el Contraalmirante Pazos está en su cargo desde el 1º de febrero de 1999. Entonces, en la página 35 de la primera comparecencia, el señor Ministro dijo lo siguiente: "Quiero señalar a todos los miembros de la Comisión -creo que ya lo dije en mi intervención anterior- que no vamos a vacilar, ni quien habla ni quien está a cargo de la Armada, en llamar a responsabilidad a quienes la tengan. Pero tampoco queremos tener una reacción sin dar garantías absolutas a las personas que eventualmente se puede presumir tengan responsabilidades y puedan merecer algún tipo de llamado a responsabilidad".

Sin duda, pienso que aquí ha habido un procedimiento cristalino mediante el cual se les dio a todos las garantías del debido proceso haciéndose un examen exhaustivo de una situación atípica y anómala, llegándose a conclusiones que podrán ser acertadas o no, pero creo que sí lo son. Lo que quiero destacar es que aquí se dio garantías a todos y desde el Ministro de Defensa Nacional a la Armada Nacional, se actuó con una transparencia y una cristalinidad que no es normal -lo digo a título personal- en las Fuerzas Armadas, y no ya exclusivamente en los países no democráticos. Existen países muy democráticos que sobre estos temas, difícilmente den información a los respectivos congresos o asambleas populares, tal como se hizo a través de estas dos versiones taquigráficas que son de dominio público, porque son públicas. Manifiesto con total sinceridad que cuando las leí, en medio del sentimiento de dolor que creo que nos une a todos por la pérdida de nuestros marinos, me sentí orgulloso de mi país, porque no es normal que en un accidente de esta naturaleza que involucra una nave militar, la Armada Nacional y el Ministerio de Defensa Nacional, se actúe con transparencia y cristalinidad, brindando todo tipo de información sin retacear absolutamente nada. Se dijeron cosas que bien podían haberse ocultado o negado. Aquí, salvo un Senador que reviste el carácter de haber sido integrante de la Marina uruguaya, nadie estaba en condiciones de poder llegar a esta información que se nos suministró espontáneamente por parte de la Armada Nacional, sus Comandantes y el Ministerio de Defensa Nacional.

Reitero que me siento orgulloso de mi país, porque este tipo de procedimientos no es normal. No se trata solamente de los hechos históricos recientes. Se refiere a toda una literatura. Existe toda una filosofía de cómo se ocultan en los países de democracia más estable este tipo de situaciones. En el Uruguay esto no es así; todo se hace en forma cristalina y pública.

Estas versiones taquigráficas las tengo yo y puede obtenerlas quien lo desee. Aquí está toda la información. Es de destacar que teniendo todas las de ganar, porque bien podía decirse que el buque chico fue llevado por delante por el buque grande en aguas nuestras y haber explotado el sentimiento de nacionalismo -que tan bien manejan en otras partes- es la Armada del Uruguay la que reconoce la corresponsabilidad en un accidente. Este es el otro punto que quiero abordar. Aquí se ha hablado -y me duele- de la falta de profesionalidad de la Armada nacional. Se ha dicho que la Armada tiene que profesionalizarse. Desconozco si este es un diálogo de sordos y por ello voy a reiterar los datos que di hoy. A esta Armada uruguaya, que aparentemente no es muy profesional, cada vez la desmantelamos más -es una apreciación personal- como a todas nuestras Fuerzas Armadas, porque parece que pedir un presupuesto digno para ella es un pecado, ya que la seguridad no es productiva, lo que significa vivir en otro mundo, porque la base de la productividad de cualquier país es la seguridad. En la actualidad, cualquier inversor que esté pensando en qué país va a invertir, lo primero que pregunta es sobre la seguridad. Por lo tanto, cuando a mí se me dice que no hay que invertir en las Fuerzas Armadas o policiales, porque la seguridad no es productiva, me pregunto en qué planeta se vive si, reitero, lo primero que pregunta un inversor es sobre la seguridad.

Como decía, entonces, esta Armada uruguaya está permanentemente desmantelada, con sueldos bajos y apenas pueden sustentar y mantener sus unidades. En un pasaje de la versión se dice que de este tipo de embarcaciones hay tres y contamos con tripulación para dos. Este debe ser el único país del mundo que tiene más barcos que marinos. ¡El único!

Esto habla de las carencias a las cuales sometemos permanentemente a las Fuerzas Armadas. Sin embargo, fíjense lo que son las cosas. La Armada tuvo que participar en 169 incidentes de búsqueda y rescate en los últimos diez años, en los que se vieron involucradas 646 personas. La Organización Marítima Internacional establece un sistema que mide la eficacia y la eficiencia de las tareas de búsqueda y rescate y en los últimos diez años -1990-1999- el porcentaje de eficiencia de la Armada -agrego yo: de la República Oriental del Uruguay- fue del 90,59%, mientras que el de Estados Unidos fue de 90,29%. Estamos hablando de Estados Unidos que es un país que tiene submarinos nucleares, la variación de barcos que se le pida, una aviación poderosísima comenzando por una importante aviación naval, satélites exclusivamente destinados a la búsqueda y rescate de náufragos y hasta a Pamela Anderson involucrada en esta tarea de búsqueda y rescate. Sin embargo, con todo eso está por debajo de la poco profesional Armada uruguaya. De las malas situaciones, por más horribles que sean, debemos rescatar lo que es motivo de orgullo para el país. Debo decir que desconocía las cifras pero si me hubiesen preguntado cuál era el grado de eficiencia en búsqueda y rescate de la Armada de mi país, comparándolo con el de Estados Unidos, inmediatamente hubiese contestado que, por lo menos, era de la mitad. Pero resulta que no es así porque somos treinta décimas superiores a la potencia que dispone de más medios y materiales más sofisticados para rescatar a la gente. Sin embargo, este país ¿qué tiene? Nada. Contamos con los heroicos marinos uruguayos, además de tener un récord porque somos el único país que tiene más barcos que marinos. Digo esto porque por lo que leí en la versión taquigráfica tenemos tres buques, pero sólo contamos con tripulación para dos. Otro elemento que se utiliza es el tema de los helicópteros. Tengo entendido, por manifestaciones que he escuchado, que hay una vieja polémica en la Marina uruguaya sobre si es conveniente o no la aviación naval. El marino ortodoxo siempre va a pensar en la flota de mar e incluso se dice en la versión taquigráfica que toda la Armada vive en función de la línea, que es la flota. Por lo que me ha dicho el Subsecretario, el 77% del presupuesto está destinado a la Flota, que es la esencia de la Marina.

SEÑOR CORREA FREITAS.- Mociono para que se prorrogue el tiempo de que dispone el orador.

SEÑOR PRESIDENTE.- Se va a votar la moción presentada.

(Se vota:)

-24 en 25. Afirmativa.

Puede continuar el señor Senador Millor.

SEÑOR MILLOR.- Agradezco al Senado.

Señor Presidente: se trata de una polémica muy larga y sé que lo que voy a decir molesta a los marinos ortodoxos. Siempre he sido partidario de que Uruguay tenga una muy buena aviación naval, aunque reconozco que habida cuenta de cómo están las cosas, es una quimera, pero en una época no lo fue. A fines de la década del 40 y principios de la del 50, Uruguay tuvo una excelente aviación naval pero, obviamente, se fue desmantelando y lo que quedó es la esencia de la Marina que es la línea, es decir, la Flota. Entonces, si nosotros -cuando digo nosotros me refiero a los civiles- por motivos que no vamos a analizar, fuimos los que desmantelamos la aviación naval, ¿ahora le vamos a exigir que sea más efectiva que la Fuerza Aérea? No. Aclaro que no estoy pidiendo que se recree la aviación naval porque comprendo cuál es la situación actual. Si apenas podemos mantener los barcos, cómo vamos a tener aviación. Simplemente digo lo que sé que, tal vez, al 95% de los integrantes de nuestra Armada no le gusta. Reitero que soy partidario de que la Marina tenga una fuerte aviación, pero no viene al caso explicar las razones por las cuales siempre creí en ello. Lo cierto es que nuestro país tuvo una muy buena aviación naval y la dejó de tener porque cada vez se fueron reduciendo más las asignaciones de partidas, hasta llegar a este estado en el que apenas se pueden mantener los barcos que sobreviven en lo que se ha dado en llamar la línea. Entonces, que no se me venga a hablar de falta de profesionalidad, usando como elemento para marcar esa falta de profesionalidad, lo que la sociedad civil, de la que formo parte, desmanteló, que fue la aviación naval.

Respecto a la profesionalidad de nuestra Armada puedo decir -y el señor Ministro me corregirá- que cuando todavía era Comandante de la Armada el Vicealmirante Risso, una fragata fue por primera vez a realizar unas operaciones en Sudáfrica donde fue admirada por fuerzas navales muchísimo más poderosas que la nuestra y volvió condecorada. Esa es la poca profesionalidad de la Armada uruguaya que fue a esas operaciones con una fragata que, en comparación con las unidades con las cuales tuvo que moverse, era como comparar -aclaro que no quiero ofender- un Ford T con un Rolls Royce. Reitero que esa fragata volvió condecorada, reconocida y galardonada por las principales Fuerzas Navales del mundo. Sin embargo, ahora llegamos a que no es profesional nuestra Marina por la búsqueda y rescate, pero resulta que tiene más eficiencia que el país que dispone de más medios, que es Estados Unidos. Por tanto, eso no lo acepto. Vuelvo a decir que si me hubiesen preguntado cuál era el grado de eficiencia de la Marina uruguaya en comparación con la de Estados Unidos, hubiese contestado que era de la mitad, pero ahora me doy cuenta que somos superiores a la que -y nadie lo pone en tela de juicio- es la principal potencia militar del planeta; me refiero a Estados Unidos.

Hoy un Senador dijo que la reducción de personal se había dado sólo en las tripulaciones, pero no es así. Actualmente el FUSNA, el Cuerpo de Fusileros Navales, tiene el 50% de sus efectivos. Asimismo, hay una gran disminución en una -no sé cómo denominarla- división o repartición muy particular de la Armada, que es la Prefectura. Quienes hayan viajado habrán apreciado que en Brasil o Estados Unidos las playas donde están los turistas son cuidadas por la misma policía que vigila las calles. Sin embargo, Uruguay tiene la particularidad -no sé si otro país la tiene, aunque debe haber alguno- de contar con un Cuerpo que está en la órbita de la Armada, que es la Prefectura, y que cumple funciones muy delicadas porque, si bien pertenece a una fuerza militar que es la Armada, desempeña funciones muy parecidas a las de la fuerza civil, pues tiene que tratar con las personas que están veraneando en las playas, que constituyen un público muy difícil. Digo que debe ser el público más difícil, porque hay extranjeros que vienen a descansar, paradores donde de noche se expende alcohol, muchachos con tres apellidos que vienen de otros países y creen que pueden llevarse el mundo por delante, gente de alcurnia y personas que, porque pagaron un hotel, piensan que tienen derecho a todo. Con esa clientela tan difícil tiene que lidiar la Prefectura Nacional de la Armada uruguaya que es un Cuerpo especialísimo. A todos esos veraneantes en Brasil y Estados Unidos los cuida la policía que vigila las calles, pero aquí lo hace este Cuerpo, que para mí también es motivo de orgullo, que es la Prefectura Naval. Pienso que la Prefectura debe cuidar muy bien a los veraneantes porque, desde hace muchos años, no recuerdo que haya habido una sola queja por parte de nadie respecto a algún exceso que puedan haber cometido los integrantes de la Prefectura Marítima. Como dije ellos realizan muy bien su función; entonces, destaquemos las cosas buenas que tenemos y de las grandes tragedias saquemos lo que es motivo de orgullo de ser uruguayo. Sin embargo, no digamos que la reducción de personal se circunscribe solamente a los tripulantes de las naves.

Hay reducción de personal en el FUSNA, que cuenta con el 50% de los efectivos que debería tener y también la hay en la Prefectura Nacional Naval que, en mi modesta opinión, es un elemento que tiene mucho que ver con el turismo. Precisamente, algo que destacan los turistas que vienen al Uruguay, es la seguridad que el país brinda, así como la amabilidad con que son tratados por el personal que cuida las playas.

SEÑOR DUBRA.- ¿Me permite una interrupción?

SEÑOR MILLOR.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador Dubra.

SEÑOR DUBRA.- Señor Presidente: me entero ahora de que hay un equipo destinado a la atención de los familiares y así se lo voy a informar a alguno de ellos. Creo que, en este caso, hay que agregar un fracaso más a la gestión del Ministerio, porque hasta hace tres días ese equipo se había olvidado de alguno de los familiares. En otros casos, cuando fueron llamados por la Armada para ser entrevistados, tuvieron que acudir en forma personal y no quedaron conformes con las explicaciones ni con la forma en que fueron tratados.

Me asombra aún más que el señor Ministro diga que en cuanto al tema de la vivienda no había nada dispuesto, porque en el informe que se brinda el 28 de setiembre a las Comisiones de Defensa Nacional de ambas Cámaras, el señor Ministro dice: "naturalmente, va a haber pensiones y se contemplarán soluciones habitacionales, en algunos casos. En definitiva, todo es un paquete con una serie de medidas, entre las que se encuentra el haber obtenido ese fondo que, como se acaba de explicar, se negociará y evaluará con los familiares de las víctimas". Algunos de los familiares fueron visitados por el tema de la vivienda y manifestaron su aspiración en cuanto al barrio en el que querían vivir. Esto sucedió en una primer visita y nunca más recibieron noticias en este sentido. Entonces, creo que el equipo nombrado para realizar la atención personalizada de los familiares, fracasó.

En cuanto a las demás informaciones que ha brindado el señor Senador Millor, debo decir que no las poseía, así como tampoco algunos familiares de las víctimas. Ahora, el señor Senador ha hecho referencia al monto de las pensiones, pero hasta hace dos días había familiares que no estaban informados sobre estos hechos e, incluso, se les había dicho que el Senado de la República demoraba su resolución, porque tenía el asunto a estudio. Sin embargo, yo sabía que el Senado no había recibido nada en ese sentido. Por lo tanto, creo que hay que agregar un nuevo fracaso de ese equipo y que, a mi entender, es responsabilidad del Ministerio.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Millor.

SEÑOR MILLOR.- Señor Presidente: los datos que he manejado figuran en un documento oficial y no voy a volver a hablar sobre este triste tema. Con respecto al tema de la vivienda, el propio Senador Dubra acaba de avalar lo que dijo el señor Ministro, quien aludió a algunas soluciones y no realizó una propuesta genérica. De todas maneras, en este documento están las fechas de cobro. El único caso dudoso era aquel en el que no había certeza respecto de la paternidad. Cabe agregar que se fijó fecha de cobro, con retroactividad, para el 23 de octubre, por montos que no son -me refiero en lo proporcional- usuales en el resto de las Fuerzas Armadas, al menos de los países que yo conozco.

Acá se ha mencionado el tema de la capacitación y de la natación. Con total franqueza debo decirle algo a la señora Senadora con respecto a ciertas cosas que me llamaron la atención. Una de ellas es el hecho de que no fuese requisito saber nadar. Sin embargo, leí la versión taquigráfica y debo decir que la culpa la tenemos nosotros. Digo esto, porque nos hemos encargado permanentemente de desmantelar a nuestras Fuerzas Armadas. En la versión taquigráfica está muy bien explicado que algunos ciudadanos recurren a ellas a alistarse como marinos, como última instancia. Por este motivo, la retroactividad es muy grande, porque sólo permanecen dos o tres meses. No sucede lo mismo con todos, porque -y esto va tanto para los marinos, como para los aviadores y los soldados- hay muchos que le toman cariño a la Institución y permanecen allí toda la vida, pese a las tareas que deben cumplir y a los bajos sueldos que perciben. Otros, como ya dije, entran y salen de la Institución; en ese lapso difícilmente se les pueda formar en este deporte y pido perdón por llamar deporte a la natación. He practicado muchos deportes en mi vida y, sin embargo, no sé nadar -esto lo van a tomar como algo alusivo a la política- pero sé flotar. Lo digo con total sinceridad, pese a lo cual, reitero, he practicado muchos deportes. Aprendí a flotar, porque es lo mínimo que se necesita, tanto en el agua como en la política. Insisto en que no se puede formar, en el corto tiempo que están estos reclutas en la Armada, buenos nadadores.

En este sentido, quisiera contarles una anécdota. Conocí otra Punta del Diablo, no esta de ahora, turística, llena de argentinos, donde los ranchitos de los pescadores se alquilan en dólares, sino aquélla en la que se veían carritos, porque ni siquiera estaba la carretera que unía la Hostería del Pescador con Punta del Diablo; había un gran médano y solamente se llegaba en carro. En esa Punta del Diablo tenía un amigo judío que, después de haber peleado la Guerra de los Seis Días, se había instalado allí y había comprado dos lanchones, en los que yo solía navegar. En aquel momento me llamó la atención que mi amigo, que estaba muy vinculado al mar porque vivía los 365 días del año en ese lugar, que era muy duro en invierno, saliera muy poco al mar. A la quinta vez que salí con pescadores curtidos, que más que pescar cazaban el tiburón y que pasaban cuatro o cinco horas en el mar recogiendo la baga donde quedaba enredada la zarga, me enteré de que ninguno de ellos sabía nadar. Se trataba de pescadores curtidos, criados en aquella Punta del Diablo que, lamentablemente, la picana fatal del progreso y el turismo se llevaron por delante, no quedando vestigios de aquel pueblo. Obviamente, queda el pueblo, pero no los pescadores.

Esta Marina con falta de profesionalidad, cuya formación se dice que no es adecuada, es la que hoy me permite decir con orgullo, y a raíz de esta tragedia, que tenemos más eficiencia que Estados Unidos de América en lo que respecta a la búsqueda y el rescate. En la parte humana cuidamos mejor a las víctimas que algunos países más poderosos que el nuestro. Además, en esta formación que se critica fueron formados el Teniente de Navío Marcelo Porta y el Guardiamarina Rodrigo Márquez. He hablado, sin dar nombres, de los que murieron, pero estos dos son sobrevivientes y tuvieron gestos heroicos. Muchos de los sobrevivientes están dispuestos a reconocer donde sea, que le deben la vida a este Teniente y a este Guardiamarina.

Para culminar, quisiera agregar que hay algo que no termino de entender. Acá se habla de falta de previsión. Al respecto, pido que se me traigan ejemplos. Precisamente, hoy di uno muy tétrico, ya que aparentemente en un ejercicio planificado, es decir, en una operación militar -un simulacro- desde un crucero tiraron un misil y le pegaron a un submarino nuclear de la misma Armada. Reitero que quisiera que se me diese un ejemplo de un barco de guerra, como lo es un barreminas, partido al medio, en la noche, por un barco grande. Se me podrá decir que no hubo previsión, pero en este momento no estoy en condiciones -no sé si el señor Ministro lo estará- de contestar si la Marina tiene prevista la eventualidad de que un meteorito del tamaño del Estadio Centenario, caiga y haga impacto justo en un barco de guerra que esté navegando. No sé si lo tienen previsto, porque se trata de una circunstancia excepcional.

Me he apasionado en la historia de los hundimientos en nuestras costas y da la casualidad que en Punta del Este -el lugar de mayor veraneo que tenemos- en la Playa Mansa, tal vez está el reservorio con mayor concentración de barcos hundidos con historia y con abolengo. Entre ellos se encuentra el barco preferido del Almirante Nelson. Todos se hundieron en circunstancias normales de lo que es la vida de mar. No hay muchos casos y es muy difícil prever que en una acción de rutina -no de guerra- un barco pequeño como es un barreminas sea llevado por delante y partido al medio por un barco grande. En una parte de la versión taquigráfica se dice que los barcos de guerra están pensados para no hundirse o para hundirse lentamente.

Da la casualidad que los otros días vi un documental histórico -perdónenme si me equivoco en los nombres- cuando el "Bismark", barco alemán, hundió al "Hood", que era el orgullo de la marina británica, porque la tercera salva -una salva de suerte- pegó justo en el polvorín. Si algún marino me está escuchando decir esto se horrorizará, pero creo que fue así y el barco explotó. Sin embargo, no le llevó 8 minutos hundirse, sino mucho más. No está pensado un barco de guerra para hundirse en 8 minutos, porque no se prevé que a ningún tipo de barco se lo lleve por delante otro mucho más grande en medio de la noche.

Entonces, ¿la Marina uruguaya es poco profesional porque no previó esto? Quisiera saber si esto lo previó la Marina norteamericana, la rusa o la inglesa, porque no son situaciones que ocurran con normalidad.

Antes de concederle una interrupción al señor Senador Rodríguez, quiero decir que procuro mirar las cosas desde otro ángulo. Estoy asombrado de que se hayan salvado 13 marinos, no sólo por las características del hecho totalmente inusual, por el tamaño de un buque contra otro y lo imposible de preverlo, sino porque además hay algo que omitimos en cuanto a los fallecidos, en el sentido de que el único procesado que hay en el expediente hasta ahora -y van 86 días de la tragedia- lo es por omisión de asistencia. Así que a la noche, le sumamos lo inusual del hecho y que no es normal que un barco chico sea partido por uno grande, hubo omisión de asistencia y hay un procesamiento por ello.

Por supuesto que me duele tremendamente la pérdida de 11 marinos uruguayos, pero déjenme expresar mi asombro por que, pese a todo esto, se hayan salvado 13 personas por las acciones heroicas que son reconocidas por muchos de los sobrevivientes de los Oficiales que acabo de mencionar.

SEÑOR RODRIGUEZ.- ¿Me permite una interrupción?

SEÑOR MILLOR.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador.

SEÑOR RODRIGUEZ.- He estado escuchando muy atentamente las exposiciones que se han realizado sobre este tema y como casi todos los señores Senadores que han hablado repiten los mismos conceptos, quiero hacer una observación.

Acá no se trata de establecer la profesionalización de las Fuerzas Armadas. Creo que hay otros temas y nadie se puede alegrar por el hecho de que se hayan salvado 13 personas. Personalmente, lamento que se hayan muerto 11, porque no hubo procedimiento y porque fracasaron las estructuras. Nadie lo puede negar; si aquí hubiese habido profesionales, seguramente se hubiesen salvado más vidas y esos uruguayos que son iguales a nosotros, que son seres humanos, no estarían muertos. ¿Saben por qué lo están? Porque las estructuras de los mandos fracasaron. Esa es la realidad.

Cuando se dice que los helicópteros necesitaban dos horas para llegar al lugar de los hechos, no es cierto. Existió inoperancia porque los que necesitaban ese tiempo eran los de la Laguna del Sauce, porque había un solo piloto, pero el que estaba en El Jagüel, perteneciente a la Fuerza Aérea, contaba con ambos pilotos y en cinco minutos se pusieron en acción y en funcionamiento. A las 6:55 les dieron la noticia y a las 7:00 partieron rumbo a la zona del desastre y demoraron 40 minutos en llegar. Si ese procedimiento se hubiese realizado correctamente y hubiese funcionado bien, como tienen que hacerlo los mandos, la noticia no hubiese llegado a las 6:55 sino a las 4:30 y, quizás, no estaríamos lamentando los 11 muertos.

Los Senadores de nuestra Bancada tenemos una duda respecto de la hora en que se enteraron de este hecho el Comandante de las Fuerzas Armadas, Vicealmirante Pazos y el señor Ministro de Defensa. No tenemos ningún dato al respecto y eso para nosotros es fundamental. Si el Comandante de las Fuerzas Armadas se enteró a las 11 horas es porque fracasaron totalmente los mandos y el funcionamiento, y si lo hizo a las 5:00, se demuestra una incapacidad absoluta porque no agotó las medidas necesarias para dar las órdenes terminantes y rápidas para salvar a las víctimas.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Millor.

SEÑOR MILLOR.- En virtud de que me quedan solamente siete minutos para hacer uso de la palabra, obviamente no voy a conceder más interrupciones.

No puedo creer que el señor Senador Rodríguez me quiera hacer decir lo que no sólo no he dicho, sino que en ningún momento me ha pasado por la mente. No estoy comparando sentimientos, acá a nadie le duele más que a otro la pérdida de los 11 marinos. Lo que he dicho es que siento una profunda alegría y un profundo orgullo de que en estas circunstancias la Armada de mi país haya salvado 13 marinos, sobre todo si a las circunstancias de la noche, de lo difícil de prever del accidente -en ese sentido nadie me dio un ejemplo de un accidente parecido en el mundo- le agrego que en el expediente judicial hay un procesamiento por omisión de asistencia. Me refiero a omisión de asistencia por parte del Capitán del buque más grande. Un buque chico partido por uno grande en horas de la noche. No es que me alegre más de lo que me entristezco, me entristece tremendamente como a cualquiera, tal vez más que a muchos, porque hemos pagado un precio muy alto por defender a las Fuerzas Armadas y lo vamos a seguir haciendo. Yo sí tengo derecho a decir que me duele la pérdida de 11 marinos, de 11 soldados o de 11 aviadores, pero también tengo derecho a decir que estoy orgulloso porque pese a estas circunstancias se hayan salvado 13 militares de mi país y que muchos de los que se salvaron le estén dando hoy el crédito de sus vidas a la acción heroica de dos Oficiales que iban en esa tripulación.

Debo decir que he aprendido mucho de esta desgracia y a través de la lectura de las versiones taquigráficas. Pongo por testigos al señor Ministro, al señor Subsecretario y a todos los integrantes de las Fuerzas Armadas y digo que debe ser la primera interpelación en mi vida en la que no he llamado a ninguno de ellos, ni en actividad ni retirados. Repito, no llamé absolutamente a nadie porque me pareció que lo que necesitaba saber estaba todo en las versiones taquigráficas y en el sentido común. Vine a escuchar con mucho respeto y tomé apuntes esperando algún elemento nuevo, pero no los hubo, está todo aquí. Reitero -y pongo por testigo al señor Ministro, al señor Subsecretario y desde el primero al último de los marinos uruguayos- que no he llamado a nadie para pedir información. Pero lo nuevo que me llevo es el orgullo de pertenecer a este país que con pocos recursos materiales, con Fuerzas Armadas mal remuneradas y una Armada mal equipada, logró salvar a 13 marinos. En estos días, por haber tenido que estudiar estas versiones taquigráficas, puedo decir con orgullo que en esto del rescate de náufragos o de víctimas de accidentes en el mar, este país, la República Oriental del Uruguay, tiene más eficiencia que la principal potencia militar y más sofisticada del planeta.

Me voy con el orgullo del comportamiento de algunos Oficiales y marineros que sobrevivieron y que en momentos tremendamente difíciles lograron auxiliar a sus compañeros.

Me voy orgulloso de la Armada de mi país y mucho más orgulloso aun cuando comparo las cosas que duele comparar -es espantoso hacerlo cuando hay de por medio vidas de padres, de hijos, de esposos- y que no debería hacerse jamás, que son las reparaciones económicas. Me voy con el orgullo de pertenecer a un país que cuando llega el momento de reparar económicamente, lo hace con muchísima más generosidad que naciones más poderosas que la nuestra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador Nin Novoa.

SEÑOR NIN NOVOA.- Señor Presidente: en general los que dicen `yo no voy a hablar y voy a ser breve', nunca lo hacen. La verdad es que simplemente quisiera hacer un aporte porque cuando sentimos hablar de la profesionalidad de las Fuerzas Armadas, naturalmente que somos de los que nos ponemos en la situación de querer ver Fuerzas Armadas profesionales.

Lo que no me parece de recibo es señalar que estamos orgullosos porque se salvaron 12, 13, 14 ó 15 personas, porque ello de alguna manera es no tener el más mínimo sentido de autocrítica para una operación que salió evidentemente mal por falta de profesionalismo. Si hubiera existido criterios de profesionalidad, el accidente no hubiera ocurrido. Absolutamente todos los informes que obran en nuestro poder -confieso que como Senador de la República he recibido informes que aquí se ha dicho que son reservados, pero como mi obligación es llegar a la verdad, quizás los use- nos indican fehacientemente que hubo errores fatales que se debieron precisamente a falta de profesionalidad y que nada tiene que ver el recorte presupuestal que este Parlamento le ha hecho a las Fuerzas Armadas en su conjunto.

Como aquí también se ha dicho, la verdad es que soy de los que no sé casi nada de esto y para abordar estos temas que me cuestan mucho me he asesorado lo mejor posible y he tratado de estudiar algunos puntos. Así fue que descubrí que en este episodio se olvidaron reglas de carácter internacional que son aplicables a todas las Marinas del mundo. Tengo aquí un documento emitido por el Instituto Consultivo Intergubernamental Marítimo de Londres -naturalmente que la Armada también lo tiene- que es la Conferencia Internacional de 1972 sobre la Revisión de las Reglas Internacionales para Prevenir los Abordajes en el Mar. Este libro habla de 38 ó 39 reglas y de tres o cuatro anexos que son conocidos por todas las Marinas del mundo, absolutamente por todas.

También tengo aquí un esquema del informe sobre accidentes marinos que analiza 50 casos de este tipo ocurridos en el mundo entero, de los cuales 25 son colisiones y abordajes y otros 25, varaduras. En casi todas las colisiones, al final hay un dictamen que establece claramente cuál es la responsabilidad de uno y otro barco en esos episodios.

Al mismo tiempo, uno trata de reconstruir este hecho y ver cómo funcionó la profesionalidad de estos marinos porque precisamente en estas circunstancias es cuando ello se constata fehacientemente y no en casos que son más de rutina en que los barcos salen y vuelven de día, y se puede ver cómo reaccionan los profesionales ante un hecho que no es rutinario. Entonces, analizando un poco las declaraciones de tres personas que son fundamentales en este proceso: el Alférez Carámbula, el Primer Oficial Dyatlov, que era el que iba en el puesto de mando del "Skyros" -no es un Oficial cualquiera porque tiene 26 años de marino y once años de licencia de Capitán en su poder- y Yanet Benítez Acosta que es la controladora marítima del Centro de Control de La Paloma, se pueden sacar algunas conclusiones que me permiten a mí y a quienes han estudiado el tema decir que las declaraciones de Dyatlov -encargado del puente en el momento de la colisión- son las más fidedignas de todas.

Entonces, entrecruzando todas estas informaciones podemos tener alguna noción de cuáles fueron las normas que se olvidaron, que no se aplicaron y que, reitero, son de aplicación internacional.

Dice Carámbula: "Veníamos navegando sobre la derrota atrasada. La idea era seguir dicha derrota, lo cual se hizo en la guardia. Luego del último punto de recalada, próximo al Cabo Santa María, puse rumbo 032 y posteriormente puse rumbo 028". La Armada estableció que este rumbo fue colocado a las 03:45, o sea, 33 ó 34 minutos antes de la colisión.

Por otro lado, Dyatlov dice: "Durante aproximadamente seis horas el `Skyros' llevó el mismo rumbo 231 a 15 nudos de velocidad". Esta es una declaración correcta, según lo que dicen los entendidos, porque seis horas a 15 nudos son 90 millas. Entonces, trazando el rumbo del "Skyros" desde el punto de la colisión hacia atrás, obtenemos que ese rumbo venía siendo llevado desde el través del Faro del Albardao, el cual fue pasado a 30 millas de distancia, rumbo normal de aproximación a la costa uruguaya que pasa a 10 millas de distancia, tanto del Cabo Polonio como del Cabo de Santa María. Distancia de recalada correcta. Cabo Santa María es un punto de cambio de rumbo, tanto de entrada como de salida del Río de la Plata.

Dyatlov dice: "Vi al `Valiente' a 4 millas y a 17 grados a babor en la medición del radar. A las 4 millas, cuando lo vi, la posición del barco no era peligrosa. Lo vi por radar y lo confirmé por binoculares. Lo vi bastante claro porque la visibilidad era muy buena. Lo veo venir en sentido contrario".

En el diario "El Observador" del 13 de setiembre de 2000, la Armada declara que el "Valiente" siempre estuvo a babor del "Skyros". Esto significa que lo que dice Dyatlov es correcto.

Dyatlov dice: "En ese momento hice contacto radial con La Paloma aproximadamente a las 04:05 y allí me preguntó todos los datos del buque. Era una mujer". Yanet Benítez sostiene en su declaración a la Prefectura lo siguiente: "El buque `Skyros' se había reportado a las 04:05 proveniente de Victoria, Brasil, con destino final a Campana en Argentina".

Dyatlov expresa: "Y de nuevo vuelvo a chequear y el barco estaba a 2 millas. Y ahí veo que había cambiado la demora a 30 grados y que viene en la línea de cruce. Veo una luz blanca en el tope del mástil, con una muy buena claridad de la luz verde". Como el "Skyros" no había cambiado su rumbo, tal como lo demuestra la posición de la colisión, es claro que si el "Valiente" venía ahora a cruzarle la proa -se le iba a atravesar adelante- era porque estaba cayendo a babor, ignorando las reglamentaciones internacionales -las que mencioné- para prevenir colisiones en el mar, en vigencia desde 1972.

Por otro lado, la Regla 15 de este librito que todo el que anda en el mar debería conocer dice que cuando dos buques con propulsión mecánica están cruzándose de manera de crear riesgo de colisión, el buque que tiene al otro por su estribor, es decir por la derecha, debe mantenerse fuera del camino y si las circunstancias del caso lo permiten, evitar cruzar la proa del otro buque.

Entonces, sabiendo que la velocidad del mercante era de 15 nudos a las 04:11 de la mañana y que el "Valiente" estaba abierto a 30 grados por la izquierda, por babor, y a dos millas de distancia el "Skyros" estaba a siete minutos del punto de colisión, mientras que el "Valiente" con una velocidad de diez nudos estaba a una milla.

Por otro lado, la comunicación con La Paloma, reportando su posición, le tomó a Dyatlov cinco minutos, razón por la cual chequeó al "Valiente" a las 04:11 minutos.

Llamar al "Valiente" le llevó otros dos minutos, hasta las 4 y 13. Cayó 30 grados a estribor y si el "Valiente" en ese instante hubiese caído a estribor, cumpliendo con la regla Nº 15 hubiera evitado el abordaje, es decir, la colisión, aunque por muy poco margen.

Preguntado Carámbula: ¿Qué comunicaciones radiales mantuvo durante su guardia previo y a posterior del acaecimiento?, contesta: "Ninguna".

Comentario: "concuerda con la declaración de Dyatlov, que no recibió respuesta. Los Capitanes Lejarcegui y Torrano establecieron que el Alférez Carámbula había dejado el puente de maniobra para ir a la sala derrota sin llamar al Capitán".

Dyatlov: "A partir de ese momento que llamó el "Valiente", aproximadamente a las 4 y 13, el barco venía en un ángulo de cruce de casi 90 grados. Yo alteré mi rumbo a 260 estribor, esto es, a la derecha, pensando que él tiene tiempo de alterar su curso también a estribor. Yo hice este cambio grande para que el otro barco pudiera apreciar mi cambio. Y de ahí todo a estribor; los dos a la derecha y se abren".

Comentario: "hasta ese momento es claro que el `Valiente' había caído más a babor, porque el `Skyros' lo veía casi a 90 grados por su banda de babor."

Dice Carámbula: "Una vez que el buque se me viene arriba -regresaba del cuarto de la derrota, de abajo- mando caer todo a babor para tratar de evitar el mismo".

El Capitán Martínez declara que oyó la orden: "Babor a 15 o babor 15 grados", lo cual motivó que se dirigiera al puente y no todo a babor, como también declaró Carámbula.

La declaración de Carámbula efectuada a la Prefectura Nacional Naval hace pensar que si no fue cumplida la regla Nº 15, y en vez de ordenar babor 15 grados hubiera ordenado todo a babor, la colisión se podía haber evitado. Si desde que estaban a cuatro millas, a las 4:05, Carámbula hubiera caído sólo a 5 grados a estribor y mostrado al "Skyros" su roja, no hubiese pasado nada. Pero hizo lo opuesto: cambió dos veces a babor, desconociendo la regla Nº 15, e insistiendo en cortar la proa del "Skyros".

Cuando Dyatlov vio que el "Valiente" no aplicaba la regla Nº 15 y la Nº 16, que corrobora la anterior, y urge tomar una acción, aplicó la regla Nº 17: acción para el buque pasivo. La regla Nº 17 ai -hay varias reglas 17- dice: "Cuando por cualquiera de estas reglas uno de los buques debe mantenerse fuera del camino, el otro mantendrá su rumbo y velocidad".

Por su parte, la regla Nº 17 aii establece: "El último puede sin embargo tomar acción para evitar colisión por su propia acción, tan pronto como le sea claro que el buque que debe maniobrar no lo hace de acuerdo a estas reglas". Eso era lo que estaba pasando, porque el "Valiente" no estaba haciendo las maniobras que internacionalmente son aceptadas y comprendidas en estos casos.

La regla Nº 17 b determina: "Cuando por cualquier caso el buque que debe mantener su rumbo y velocidad se encuentra tan cerca que la colisión no puede ser evitada por el buque que debe maniobrar, debe accionar de la mejor manera posible para evitar la colisión".

La regla Nº 17 d dice: "Un buque con propulsión mecánica que acciona en una situación de cruce de acuerdo con el parágrafo aii de esta regla para evitar la colisión con otro buque con propulsión mecánica debe, si las circunstancias así lo permiten, no caer a babor cuando el otro buque se encuentre a su babor".

Entonces, siguiendo la regla Nº 17 c fue que el ruso Dyatlov cayó a estribor. Si en algún momento hubiera caído a babor, hubiese corrido el riesgo de que a último momento el "Valiente" cayera a estribor siguiendo las reglas internacionales, entrando en colisión dos o tres minutos antes. Con un barco de 187 metros de eslora, por supuesto que no es fácil cambiar rápidamente el rumbo. El barco que hasta último momento hubiera podido caer a estribor rápidamente, por su poca eslora -56 metros- era, precisamente, el Barreminas "Valiente".

Por supuesto que las decisiones no son fáciles de tomar, ni la del "Skyros" ni la del "Valiente", pero estando muy cerca los buques, la apreciación visual es más rápida y efectiva que las observaciones con radar, según dicen los entendidos, debido a que el brillo de la pantalla de este provoca un encandilamiento de algunos segundos. Pero aun tratando de apreciar visualmente una situación extrema, la apreciación de distancias es muy mala.

Es claro que se puede decir que si el barco pasivo hubiese hecho tal cosa o tal otra, se podría haber evitado la colisión; pero es indudable que el barco activo es el que provoca el accidente y que lleva la mayor parte de la culpa.

SEÑOR FERNANDEZ HUIDOBRO.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR NIN NOVOA.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador Fernández Huidobro.

SEÑOR FERNANDEZ HUIDOBRO.- Es, simplemente, para dejar constancia de que el material que consiguió el señor Senador Nin Novoa es el catecismo de los marineros, tanto mercantes como de guerra. Allí figuran todas esas reglas; se trata de las reglas de tránsito sin las cuales nadie puede subirse a un barco y manejarlo. No cabe la menor duda de que esto es clásico. No es inglés, ni internacional, sino uruguayo y el que no lo conozca no puede ni siquiera darse a la mar.

Estas normas de las que habla el señor Senador Nin Novoa, aparentemente tan complicadas para nosotros, son la tapa del libro de cualquiera que esté en un puente conduciendo un barco.

También quiero señalar que el Capitán del "Skyros", no el oficial ruso que estaba en el puente de mando, dijo que la culpa la tuvo el "Valiente", pero en el puente de mando los dos se volvieron locos. ¿Por qué? Porque pensaba que la culpa de su oficial en el puente era no haberse dado cuenta de que el otro estaba haciendo una locura, y entonces él también debió haber violado todas las reglas y agarrado para cualquier lado con tal de no chocar.

Muchas gracias.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Nin Novoa.

SEÑOR NIN NOVOA.- Voy a hacer una síntesis del profesionalismo, que aclaro me importa y mucho, y lo deseo, porque a nadie le gusta andar vilipendiando a las Fuerzas Armadas o a cualquier otra institución del país. La síntesis es que el Oficial a cargo del "Valiente" interpretó erróneamente lo que veía por su proa a estribor, estimando una situación de alcance cuando en realidad estaba ante un claro cruce. El cambio de cuatro grados, esto es, cuando pasó de 32 a 28, no es una maniobra muy clara ni apreciable, además de haber caído hacia la banda equivocada.

Un poco antes de producirse el abordaje, el Comandante del "Valiente" escuchó la orden de babor 15, es decir, 15 grados de timón a babor, que fue dada por el Oficial de guardia a cargo del puente, que provocó una caída al revés en la situación que tenía planteada.

Por otra parte, no se usó la reserva de máquina que tenía el "Valiente". Este tenía 8 nudos más y los timones y el mando estaban en la cabina, por lo que se podía haber acelerado para intentar una maniobra de esquive que podía haber evitado este accidente.

El "Skyros" observaba en forma continua al otro buque por su banda de babor en clara situación de cruce, pero especuló que, en cumplimiento de las reglamentaciones, el otro buque no le cortaría la proa y caería a estribor pasando a babor, cosa que no sucedió.

(Ocupa la Presidencia el señor Senador Gargano)

-Esta situación de cruce es algo así como cuando en el fútbol uno sabe que haciendo un foul de atrás le van a sacar tarjeta amarilla. Entonces, hay que saber que un barco jamás puede cruzar a otro por la proa.

SEÑOR DE BOISMENU.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR NIN NOVOA.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Reinaldo Gargano).- Puede interrumpir el señor Senador de Boismenu.

SEÑOR DE BOISMENU.- Conozco ese libro que, digamos, está muy cerca de las reglamentaciones de la aviación. Cuando dos máquinas están enfrentadas, hay que virar a la derecha para salir por estribor.

Ahora bien, sí tenemos dudas después de haber revisado eso y no podemos comprobar si es cierto; porque aquí hay un juicio y todos sabemos cómo se manejan esas cosas; si razonablemente podemos asegurar que quien estaba al mando del "Skyros" hizo el golpe de caída a estribor. Eso es lo que ha dicho el timonel del "Skyros" en el Juzgado luego del accidente, y en este tipo de accidentes, es difícil alcanzar las pruebas, o sea que no se juega con calles, sino con un mar abierto. Esta es mi primera duda.

Mi segunda duda responde a que es muy difícil en el mar, incluso para quienes hemos participado en regatas, porque se presenta una situación muy parecida, saber si haciendo finos -dónde está el pecado de este lío- paso por proa o popa. Es imposible determinarlo, inclusive de día. Por esa razón, muchas veces los barcos, al llegar a esa situación, dan sobre el frente del casco y hay una virada inmediata a estribor antes de llegar.

Es cuanto quería manifestar.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Reinaldo Gargano).- Puede continuar el señor Senador Nin Novoa.

SEÑOR NIN NOVOA.- Señor Presidente: incomprensiblemente, el Oficial del barreminas "Valiente" abandona el puente de mando en un momento de extremo peligro. Esto, aparte de ir contra todas las normas que prohíben el abandono del puente, se refiere al Oficial de guardia sin ser debidamente relevado, y para dirigirse a la sala de la derrota debería haberse asegurado que hacerlo no corría riesgo, pero evidentemente sí lo había.

Con esto quiero señalar que una de las víctimas hoy es el Alférez Carámbula, pero esto le pasó a él y le pudo haber ocurrido a Pérez, a Rodríguez, a González o a López. Digo esto, porque creo que no hay un adecuado plan de trabajo, tanto en la apreciación del mando como en la organización del puente. Entonces, me parece que es injusto cargar las tintas a un joven de 24 años, que por deficiencia de su formación -evidentemente, el profesionalismo o la profesionalidad se ven básicamente en estos casos- se haya "abatatado", como decimos en campaña, y se haya confundido, teniendo errores de interpretación tan notables, que le permitió suponer que un barco que él creía que iba, en realidad venía.

Esto nada tiene que ver con la falta de recursos o con el presupuesto, sino con la formación de la oficialidad a la que todos queremos mejorar.

Por último, quiero referirme a un tema que, salvo el señor Senador Dubra, después se soslayó, y que tiene que ver con los tres compatriotas que están desaparecidos. Deseo tener una respuesta -aunque no veo en Sala al señor Ministro ni al señor Subsecretario; se fueron los interpelados- en el sentido de sí, fehacientemente, se está haciendo todo lo necesario para encontrarlos. Digo esto, porque los cuerpos flotan en el mar y hace casi noventa días que están desaparecidos. Entonces, quería preguntar al señor Ministro -cuando regrese a Sala- si mandó, o lo hará, inspeccionar por buzos o con la tecnología con que se cuente, el interior del barco para ver si podemos dar una respuesta a los familiares de esos tres uruguayos que están desaparecidos, a efectos de que no se sumen, dicho sea de paso, a un buen número de los que no podemos encontrar en este país por otras circunstancias.

Muchas gracias.

SEÑOR MILLOR.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR NIN NOVOA.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Reinaldo Gargano).- Puede interrumpir el señor Senador Millor.

SEÑOR MILLOR.- Señor Presidente: en primer lugar, cuando hablamos de la profesionalidad del Arma, creo que en la Marina uruguaya, como en cualquier actividad, no se puede juzgar al conjunto por el error humano en circunstancias muy particulares de uno de sus integrantes. Me parece que no es así, porque si no con ese argumento vamos a cosas muy difíciles y feas. Empecemos por Casa, porque muchas veces se ha atacado al Parlamento, no precisamente en referencia a los Legisladores que concurren, que se encuentran en Sala, que presentan proyectos de ley, sino de las pocas excepciones de Legisladores que no cumplen. Nunca escucho hablar -y no estoy comparando una cosa con la otra- del taximetrista amable, atento, sino del que trata mal al pasajero. Siempre partí de la base en todos los casos que son las excepciones. Por tanto, no se puede generalizar en toda la Armada uruguaya que en estos números -que nadie me puede desmentir- ha demostrado ser más eficiente que los Estados Unidos en este tema de búsqueda y rescate. No se puede juzgar a toda la Marina de la República Oriental del Uruguay por el error humano de un joven de 24 años, que además le toca vivir una circunstancia muy particular, diría yo excepcionalísima.

Por otra parte, cuando hablo de falta de recursos materiales, obviamente no lo estoy vinculando con el error humano. Simplemente digo que en la misma generación que se forma quien tiene el error humano, también lo hacen -más o menos en los mismos años- el Teniente de Navío Marcelo Porta y el Guardiamarina Rodrigo Márquez. Muchos de los sobrevivientes en esas circunstancias tan difíciles, hoy les dan el crédito de sus vidas a esos dos marinos que se formaron en esa misma Marina y en los mismos tiempos.

Aclaro que cuando hablo de falta de recursos materiales me refiero al milagro de la Marina uruguaya, pero no lo estoy vinculando al error humano. La Fuerza Naval más poderosa, con más medios económicos, puede cometer errores. ¡Vaya si los comete! Un ejemplo bastante reciente hemos mencionado en Sala. Decía que me estoy refiriendo a las carencias de nuestra Fuerza Naval, que esas sí son materiales y que, pese a ello, a mí al menos me da motivo de orgullo. Digo esto porque, reitero, una de las cosas que me llevo como saldo positivo de este hecho tan desgraciado es haberme enterado de que en Búsqueda y Rescate somos más eficientes que los Estados Unidos.

Hay otras cosas que hemos aprendido sobre la marcha, como el ejemplo que mencioné de la fragata -pido disculpa si me equivoco en la denominación del buque de guerra- que hace unos años concurrió a Sudáfrica y que volvió galardonada, condecorada y reconocida por las Fuerzas Navales más modernas y poderosas del planeta. En ningún momento he vinculado el factor humano a los recursos materiales, porque está probado que a veces, los que más los tienen, tal vez por confiarse en lo que tienen, cometen más errores. Reitero que no he hecho esa vinculación, y que una cosa es una cosa y otra es otra cosa. Entonces, que quede claro que no se puede juzgar a toda la Marina de Guerra uruguaya por el error humano más que comprensible por las circunstancias particulares de un Oficial.

Por otro lado, nada tiene que ver esto con, reitero -y seguiré haciéndolo- la escasez de recursos materiales de nuestra Marina uruguaya que debe ser tenida en cuenta también cuando se trata de juzgar ciertos acontecimientos que lamentamos todos.

Es cuanto quería manifestar.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Reinaldo Gargano).- Puede continuar el señor Senador Nin Novoa.

SEÑOR NIN NOVOA.- Señor Presidente: he concluido mi exposición.

SEÑOR FAU.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Reinaldo Gargano).- Tiene la palabra el señor Senador Fau.

SEÑOR FAU.- Señor Presidente: no oculto que otro hubiera sido el discurso si se hubieran hecho estos planteos a poco de iniciarse el debate. Creo que estas horas de discusión han introducido algunos elementos no previstos, pero no hacen desaparecer algunos temas centrales que me parecen deben ser analizados.

Siempre he señalado la naturaleza política de estos órganos y, por tanto, las consecuencias de lo que aquí ocurre son políticas y las situaciones que las generan también lo son.

Creo que el señor Senador interpelante, cuando inició su disertación en la que fundamenta el llamado a Sala del señor Ministro, señala con acierto que esta interpelación va a tener ciertas atipicidades. El las describe con enorme precisión por un lado, porque tiene experiencia parlamentaria suficiente para hacerlo y, además, porque tiene una formación académica y una especialización en el Derecho Público que lo hace particularmente idóneo para dar esas explicaciones.

Además, es atípico el procedimiento que se puso en marcha para la interpelación del señor Ministro de Defensa Nacional. Se recurrió al artículo 119 de la Constitución de la República que es, por otra parte, la disposición que tradicionalmente se ha utilizado para hacer venir a Sala a un Ministro. Este artículo dice que la facultad que las Cámaras tienen para hacer venir a Sala a los Ministros, es para pedirles y recibir informes. Esa es la sustancia de esta norma. Un Senador, una Bancada o el Senado quieren tener información, necesitan datos, requieren elementos de juicio, desean hacer confirmaciones y se llama a Sala al Ministro para escucharlo, oírlo, preguntarle y decirle lo que piensan. Luego de esto las conclusiones del Ministro serán respaldadas satisfactoriamente, si colmó las expectativas, o se declararán insatisfactorios si no colmaron lo que fue la preocupación del sector o del señor Senador interpelante. Esto es lo que establece el artículo 119.

Nosotros creíamos que el Senado venía a hacer preguntas al señor Ministro, para ver qué alcance tenían sus respuestas, qué grado de satisfacción podían dar, pero ocurre lo contrario. Las primeras palabras del señor miembro interpelante, que llama al Ministro para pedirle informes, para preguntarle y para saber, definen el concepto y el fundamento de este llamado a Sala. El señor Senador Korzeniak dice que su objetivo es claro y es que el señor Ministro deje el cargo y vuelva al Senado. Si se tiene tal claridad de conocimiento, si se tienen tan precisas las circunstancias que rodean la actuación del señor Ministro, ¿por qué se recurre a un procedimiento de informes y de preguntas, y no se va directamente a los mecanismos constitucionales de la censura? Cuando no hacen falta los informes y la conducta del Ministro es tan clara y evidente, que debe ser censurable, se ponen en marcha los mecanismos correspondientes. Ha trascendido que habría una moción, de la coalición política que integra el señor Senador interpelante, que estaría promoviendo la puesta en marcha de las disposiciones de los artículos 147 y 148. El objetivo estaba claro, ya se había decidido que el Ministro debía dejar el cargo, y en algo también atípico y pintoresco se incorpora, además de la necesidad de lo anteriormente mencionado, que vuelva al Senado.

SEÑOR KORZENIAK.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR FAU.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE (Don Reinaldo Gargano).- Puede interrumpir el señor Senador.

SEÑOR KORZENIAK.- La interrupción no se refiere a este último aspecto, sino al anterior. La tesis del señor Senador Fau de que la propuesta de censura no requiere una interpelación previa, es impecable y la comparto. Pero ocurre que en este Senado, en las dos Legislaturas anteriores, me dijeron que esa tesis -que la propuse en oportunidad de algunas interpelaciones- no era necesaria y que se podía proponer una censura. No digo que la misma haya sido rechazada por la mayoría del Senado pero, por razones tradicionales, la costumbre es que antes de proponer una censura se produzca un fenómeno denominado interpelación o llamado a Sala. En general, nadie daba un argumento sistemático sobre el punto. El único que lo hizo basándose en la tradición, además de un argumento jurídico -lo recuerdo con mucho cariño- fue el ex Senador Cigliuti. En el medio de una interpelación exitosa -creo que tardó 20 minutos en hacerlo, y tuvo un éxito rotundo- cuando yo le pregunté por qué no promovía la censura, me manifestó que si bien era posible, no parece justo hacerlo -y mencionó el artículo 66 de la Constitución- sin escuchar primero al Ministro, es decir, promover la censura sin haberlo oído.

Quería compartir la tesis de que se puede promover la censura y no hay necesidad de una interpelación previa. Repito que hay una larga tradición en este Senado, de varias Legislaturas, en las que siempre se ha sostenido la otra tesis como algo no tan obligatorio, pero tradicionalmente conveniente.

SEÑOR PRESIDENTE(Don Reinaldo Gargano).- Puede continuar el señor Senador Fau.

SEÑOR FAU.- No empezamos mal. El profesor Korzeniak acaba de darme el fallo y él sabe cuánta fuerza tiene ello para mí. Con esto sigo más alentado que antes, ante la duda de que el señor Senador Korzeniak me reprobara. Pero al haberme dado la aprobación, me siento más seguro.

Creo que para entender estas cosas, hay que ubicarlas en su verdadero lugar. Esta no es una interpelación aislada, pero en el debate, por momentos, parecía que el dramatismo de la situación, que nos embarga a todos, era el motivo central de la convocatoria del Senado en el día de hoy.

Esta interpelación no es un hecho aislado, sino que forma parte de una estrategia -absolutamente legítima- dispuesta por una fuerza política que, analizando la situación del país y sus necesidades, resolvió un conjunto de medidas que incluyeron las interpelaciones a los Ministros de Economía y Finanzas, Ganadería, Agricultura y Pesca y de Defensa Nacional. Esto no lo podemos separar de una decisión política.

Hoy, unánimemente -cosa que no es fácil- se le ha dado credibilidad a ciertos medios de prensa. Tenía ciertas dudas en cuanto a qué contundencia pudiera tener mi argumentación en cuanto se me cuestionara las fuentes de mis reflexiones, pero hete aquí que la prensa que he señalado, hoy fue avalada por todos los sectores políticos como una prensa creíble y que da información veraz y cierta. Con ese antecedente y con la aprobación del examen que tuve, me siento más seguro todavía para poder seguir avanzando en este razonamiento.

El diario "El Observador" informó el 10 de octubre que "La Mesa política del Frente Amplio encomendó ayer a la Bancada parlamentaria que interpele a los Ministros de Economía y Finanzas, contador Alberto Bensión, al de Ganadería, Agricultura y Pesca, doctor Gonzalo González y al de Defensa Nacional, doctor Luis Brezzo, hasta las últimas consecuencias". Quiere decir que sobre los tres Ministros hay una fuerza política que ya tiene una posición tomada y definitiva, por lo cual han resuelto llegar hasta las últimas consecuencias. Más allá de los informes, las respuestas, los documentos y las argumentaciones que ellos den, se resolvió ir hasta las últimas consecuencias en las interpelaciones.

Esta no está aparte, no corre sola, ni es el producto de un tema ajeno a las estrategias políticas; está en el cerno de una decisión política, de una fuerza que ha determinado una estrategia con la que no estoy de acuerdo, pero cuyo derecho a tenerla reconozco, que implica una confrontación fuerte y firme con el Gobierno.

Sigue diciendo el diario creíble: "En un cambio estratégico, el Presidente del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, anunció que además de las interpelaciones" -es decir, dentro de la estrategia que se instrumentó- "la izquierda impulsará la formación de un frente social contra el Gobierno". Esta es una estrategia política que tienen todo el derecho a plantear, pero nosotros tenemos el mismo derecho para explicarle a la opinión pública cómo esta interpelación no está exclusivamente motivada en un hecho de dramatismo que nos conmueve a todos, a los 31 miembros de este Cuerpo, sino que forma parte de un juego político -dicho con el mayor respeto- de una fuerza que, entre otras cosas, resolvió interpelar al señor Ministro de Defensa Nacional.

Es de tal naturaleza política la decisión -¡qué otra cosa podría ser si lo resuelve una fuerza política!- que hasta aparece el elemento electoral en el planteo. Existe una inquietud por ese tema en la resolución estratégica de la coalición que hoy interpela al señor Ministro de Defensa Nacional. El diario creíble sigue diciendo: "Durante la reunión, Vázquez, en tono enérgico, consideró que el Frente Amplio deberá dar señales claras de que está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias con las interpelaciones. Como hipótesis, el líder izquierdista sostuvo que, si se disolvieran las Cámaras y se convocara a elecciones legislativas, tal vez el Presidente Batlle logre ganar. Pero si ganamos nosotros" -es decir, en el planteo estratégico, en la preocupación por las once personas que trágicamente perdieron su vida en esos hechos que nos conmovieron, está este razonamiento- "en esa eventual elección a la que se pudiera ir" -porque se pensaba ir hasta las últimas consecuencias- "seremos una mayoría de verdad y no virtual".

Quiere decir que aquí hay una estrategia muy amplia y profunda en donde la interpelación al señor Ministro de Defensa Nacional, por los once compatriotas muertos, pasa por la posibilidad de que "ganemos nosotros y pasemos de ser una mayoría virtual a una de verdad". Esto está dicho, no fue desmentido y son los fundamentos de la decisión política. "La nueva estrategia" -sigue diciendo el diario creíble- "fue respaldada por unanimidad. Por su parte, la Bancada de Senadores del Encuentro Progresista resolvió ayer exigir la renuncia de Brezzo". El 9 de octubre resolvió exigir la renuncia de Brezzo y hoy lo llaman para escuchar sus informes. Disculpe, señor Ministro, que lo aludí por su nombre y no mencioné su cargo. Entonces, en esa fecha ya sabían que el señor Ministro de Defensa Nacional se tenía que ir, pero hoy lo convocaron a Sala a través del artículo 119 de la Constitución. Considero que son elementos que no podemos dejar de tener en cuenta.

Por otra parte, el propio Senador interpelante declaró, el mismo día, en el diario "El País": "Hay suficientes elementos de juicio como para que el Ministro deje el cargo". Luego, el señor Senador Fernández Huidobro, en el diario "La República" señala: "Con el cúmulo de información que tenemos, este señor Ministro no puede seguir en la Cartera, habría que invitarlo a que se vaya porque hay once vidas perdidas, cuatro poco antes, porque el mar se nos tragó a cuatro pescadores artesanales, y un fracaso estrepitoso de la activación del sistema de búsqueda y rescate que depende directamente del Ministro, señaló el Senador Eleuterio Fernández Huidobro (MPP)".

Quiere decir que todo el conglomerado tenía absolutamente claro y definido en la estrategia, que cayera Bensión, que cayera Gonzalo González, que se fuera hasta las últimas consecuencias, y que también cayera el señor Ministro Brezzo, porque once compatriotas se murieron en el océano. Aparentemente, esta unanimidad que la prensa resalta no habría existido luego, en una reunión de evaluación que también el diario creíble describe con mucha precisión. Pido disculpas a mis colegas del Frente Amplio si no manejo con precisión la denominación de los órganos de dicha fuerza política. De todos modos, me parece que fue en una reunión que mantuvo el doctor Tabaré Vázquez con los líderes del Senado, es decir, aquellos que encabezan las distintas listas que votaron en el lema Frente Amplio. Allí hubo matices y distintos puntos de vista a los cuales no me voy a referir -hay Senadores involucrados en los juicios que se les adjudican- pero hay algo que me dejó preocupado. Aparentemente, alguien dijo que eran demasiado duras las medidas que se estaban tomando, que la estrategia era muy fuerte y que podría traer algunos problemas ante la opinión pública. Ante esto, el señor Senador Mujica dijo: "Si se arma cocoa, que se arme". Cito palabras textuales. Entonces, tenemos once muertos en el océano, pero "si se arma cocoa, que se arme".

Repito, creo que estos son elementos que debemos tener encima de la mesa para, por lo menos, desdramatizar algunas cosas que parecen no tener el dramatismo que se les quiso dar. Confieso que lo de la "cocoa" me preocupó, porque todos sabemos qué es lo que quiere decir el señor Senador Mujica cuando hace esa referencia.

Luego, en un tono de mayor profundización de la explicación de la línea estratégica, el diario creíble le hace una nota al flamante Secretario General del Partido Socialista, doctor Manuel Laguarda, quien en varias oportunidades nos honra con su presencia personal, política e intelectual, ocupando una Banca. El periodista señala: "Hace poco más de un mes Tabaré Vázquez anunció que la izquierda iniciaba un proceso de actualización ideológica, lo que para muchos supuso una futura moderación en las posturas. El anuncio de interpelaciones y acciones opositoras, ¿supone un cambio estratégico?". Ante esto, el doctor Manuel Laguarda contesta: "La actualización ideológica anunciada por Vázquez el 2 de setiembre no va por el lado de una moderación. No hay que confundir renovación con moderación. Su propuesta va por el lado de la renovación. Se trata de presentar un discurso más coherente, más creíble y más abarcativo que sea capaz de llegar a más sectores sociales, pero no se trata de una moderación", vuelve a insistir. Entonces, si el cambio ideológico o estratégico no pasa por la moderación, esta interpelación al señor Ministro de Defensa Nacional se aleja de la preocupación específica de la desgracia que pasó en el mar, para transformarse en una de las piezas de un objetivo político meridiana y claramente expuesto por todos y cada uno de los voceros más calificados y que hoy se expresaron aquí cuando señalaron los puntos de vista -y fueron los fundamentos que el miembro interpelante utilizó- para explicar que esta interpelación iba a ser atípica.

Si será atípica esta interpelación, que el interpelado ya estaba censurado por los interpelantes antes de que el Senado se reuniera. El señor Ministro ya está juzgado y parece que esto es cosa absolutamente resuelta, aunque luego está este debate; por momentos cuesta entender.

Creo que esta sesión de hoy también tuvo sus atipicidades. Quiero señalar que pocas veces en la historia del Parlamento, todos los sectores políticos contaron con mayor información de la que se tuvo hoy, tanto para defender al señor Ministro como para atacarlo. No tuvimos que recurrir a vínculos de amistades o de otra naturaleza para obtener alguna información; no tuvimos que imaginar situaciones para poder llegar a tener determinadas pruebas. Este análisis crudo, descarnado, que hoy la oposición hizo en el Senado de la República, sólo fue posible debido a la sinceridad y a la honestidad de la Armada Nacional. Ningún señor Senador tuvo que ir a ningún lado a buscar algún elemento que le permitiera ser más duro con el señor Ministro. No se necesitó de informantes especiales para poder aterrizar en el Senado con argumentaciones que no fueran aquellas que se dieron. Y los que participamos de las reuniones de la Comisión de Defensa Nacional, podemos decir que cuando el señor Ministro comparece a informarnos, comunica al Parlamento que viene a decir toda la verdad y nada más que la verdad. Eso es tan así que todas las intervenciones de hoy, aun las más duras, las más severas, no tuvieron como fuente sino las dos actas de las dos sesiones de la Comisión de Defensa Nacional del Senado en las que el señor Ministro, el señor Subsecretario y los altos mandos navales contestaron todas las interrogantes que se les formularon, e informaron sobre lo que se les preguntó e incluso sobre lo que no se preguntó. ¿Acaso esto no vale? ¿No tiene importancia? ¿No es un elemento que se debe tener en cuenta cuando hay que abrir un juicio para juzgar la conducta de un gobernante, de un comandante o de una institución armada? ¿Qué es lo que se les reprocha generalmente a los Ministros? El hecho de no dar toda la información; el hecho de ocultar información; el hecho de tergiversarla. Y eso es lo que genera la reacción política de censurar al Ministro.

Sin embargo, lo que hoy se tuvo aquí fue la oportunidad de manejarse con toda la documentación que el señor Ministro, el Comandante en Jefe de la Armada y los señores Contraalmirantes ofrecieron a este Senado en una forma que no tiene absolutamente ningún precedente. ¿Cuánto tiempo puede llevar realizar una investigación de un accidente marítimo? Puede llevar dos años, incluso, para poder determinar con precisión cosas que son muy difíciles de establecer. Y aquí se le pidió tiempo al Parlamento; se postergó una decisión. A los pocos días del siniestro, el propio señor Ministro de Defensa Nacional solicita que la Comisión correspondiente lo reciba a efectos de informar al Poder más representativo en la democracia nacional, que es el Parlamento. En ese ámbito, con una profunda sinceridad, se informa al Senado de aquello de que se disponía en ese momento, sin que hubieran culminado su trabajo los tribunales que estaban actuando.

No voy a cansar al Senado volviendo a leer la versión taquigráfica correspondiente a esas instancias, pero el señor Vicealmirante Pazos fue preciso -con esa precisión propia de los militares- al señalar que lo que estaba diciendo en la primera comparecencia ante la Comisión de Defensa Nacional era aquello que surgía de los elementos que se tenían hasta ese momento. Se trataba de una puesta al día hasta el momento en que estaba concurriendo a dicha Comisión. El Vicealmirante Pazos aclaró en forma expresa que estaban trabajando los tribunales que iban a determinar las últimas resultancias.

Poco después, con una celeridad manifiesta, no circunscribiendo la investigación a aquellos que podían estar sometidos a la jerarquía del Comandante -es decir que pudieran, de alguna manera, no sentirse con la independencia necesaria- el Comandante integra los grupos de investigación y de análisis con personal que estaba en actividad y con personal en situación de retiro, es decir, alejado de la Institución que, por su calidad profesional, era creíble, idóneo y capaz para cumplir esa tarea. De ahí viene ese informe descarnado y por momentos dramático. Yo digo que hay que tener coraje para venir a decir lo que se vino a informar al Senado de la República. Sólo hombres con coraje son capaces de decir lo que dijeron y de reconocer todos y cada uno de los errores que se produjeron. ¡Y vaya si hubo errores! ¿Quién los oculta? ¿Quién los niega? ¿Quién los relativiza? Existió, efectivamente, una sucesión de errores y todos fueron absolutamente reconocidos. Asimismo, eso hizo posible que cada uno pudiera expresar, sobre ellos, el pensamiento que quisiera. Me pregunto si cuando se trata de juzgar, acaso eso no vale. ¿Eso no se tiene en cuenta? ¿No tiene que haber, por el contrario, un motivo de orgullo y de satisfacción por el hecho de que en este país nuestro, donde algunas instituciones tantas veces son cuestionadas, un grupo de gente honrada venga a expresar al Parlamento en qué se equivocó, cómo se equivocó y por qué ocurrió eso? ¿No son capaces de crear una cuota de credibilidad producto de la honestidad que mostraron en las informaciones que brindaron al Senado?

Llamo a la reflexión, modestamente, sobre el hecho de que no estamos frente a esas situaciones de politiquería menor en las que, por ejemplo, para salvar a un Ministro o a un jerarca se oculta información, se engaña con los datos, se tergiversan hechos, etcétera. No es este el caso, señor Presidente.

(Ocupa la Presidencia el señor Luis Hierro López)

-Aquí se asumen todas y cada una de las responsabilidades que se habían planteado. Entonces, creo que el Senado debe tener en cuenta estas cosas.

SEÑOR CORREA FREITAS.- Formulo moción para que se prorrogue el término de que dispone el señor Senador Fau.

SEÑOR PRESIDENTE.- Se va a votar la moción formulada.

(Se vota:)

-25 en 25. Afirmativa. UNANIMIDAD.

Puede continuar el señor Senador Fau.

SEÑOR FAU.- Gracias, señor Presidente.

Me parece que todos estos elementos no pueden estar ausentes. Pero conjuntamente con ese acto de honestidad y de honradez en cuanto al reconocimiento, se establecieron las informaciones que tienen que ver con la rectificación de rumbos que hay que hacer. Asimismo, se informó acerca de las sanciones que se deben aplicar, absolutamente despojadas de toda connotación política. Dichas sanciones afectaron, en algunos casos, a grandes jerarcas navales de este país, respetados por su profesionalismo y por sus dotes militares pero que, evidentemente, tenían un grado de responsabilidad que ameritaba ese tipo de sanciones.

Confieso que me alarma y me preocupa el hecho de que se quiera minimizar el tema y se plantee que las víctimas son los de abajo y que se salvan los de arriba, en un concepto que demagógicamente planteado puede traer alguna confusión. Me pregunto lo siguiente. Más allá de la responsabilidad exclusiva o no que haya tenido cada uno de los buques -hay notoriamente una responsabilidad del buque de la Armada- el responsable era una persona cuyos 24 años de edad no pueden eximirlo de esa responsabilidad; si así fuera, sería como aceptar que un abogado perdiera un juicio y dijéramos que no tenemos que hacerle ningún reproche debido a sus 24 años.

El tema es que este Oficial está habilitado para el ejercicio de su función y tiene la formación académica necesaria para desempeñar ese cargo. No era un recién egresado de la Escuela Naval, ni un Guardiamarina, sino que tenía el grado de Alférez, o sea, había recorrido una parte de la carrera que lo habilitaba para cumplir esa misión. Entonces, me pregunto cómo no va a ser responsable. No me causa ninguna sensación grata encontrar a un compatriota mío culpable de algo, sobre todo cuando no tiene la culpa expresa ni el deseo de haber sido culpable. Pero no puedo admitir que pueda ser eximido un Oficial de la Armada Nacional porque tiene 24 años. Repito que en esos 24 años hay buena parte de formación profesional que lo habilitaba a cumplir esa tarea. Es más; en las pruebas que se realizaron se demostró que la inmensa mayoría de sus compañeros de 24 años reunía las condiciones para poder cumplir esa tarea. Es decir que aquí hay un caso que demostró una ineptitud al haber originado un accidente de esta naturaleza. Reitero que, por supuesto, a nadie le resulta grato que a un joven Oficial se le plantee, al inicio de su carrera, una situación de esta índole, pero no minimicemos el tema y digamos que no existe tal responsabilidad porque sólo tenía 24 años. ¿No tuvieron en su momento esa edad otros que también fueron sancionados, siendo Capitanes de Navío, o el caso de un Contraalmirante que dedicó su vida a la profesión naval con muy buena actuación? Sin embargo, este último también sufrió un traslado, que para un alto Oficial de cualquiera de las armas de nuestros Institutos es un golpe muy fuerte y muy duro.

Entonces, lo que quiero decir es que además del acto de sinceridad, que es importante, están las medidas que se anunciaron, las que ya se adoptaron, esas que permiten inmediatamente actuar para ir rectificando rumbos a fin de no cometer errores, y las soluciones de fondo que se están estudiando, en lo que tiene que ver con el análisis de la propia formación profesional de los futuros navales, para ver si es allí que se encuentran algunas de las causas que expliquen el error de estos Oficiales que hoy están en esta situación tan desgraciada.

Quiero señalar que cuando el país siente el honor de que un área importante de su estructura institucional demuestre coraje y honestidad, no es poca cosa. Los señores Senadores se imaginarán cuál es hoy el estado de la Armada; no es ni de jolgorio ni de tranquilidad. Hoy la Armada está herida profundamente, y al herido no se lo acorrala, sino que se le ayuda. Lo que hoy nosotros tendríamos que hacer sería asumir un compromiso de ayudar a la Armada Nacional, porque se merece ser ayudada, porque dio señales de alta moral propia de su formación castrense, que le inculcan esos valores que terminan por configurar las conductas que hacen de ese honor y de esa moral valores sustantivos. Estos Comandantes que vinieron a dar información fueron fieles al compromiso que asumieron cuando la patria les encomendó el destino de las Armas, y eso hoy no puede ser desconocido por el Senado de la República; esto no es poca cosa.

Hoy, la Armada, está dolorida profundamente, con el dolor inmenso de haber perdido once de los suyos; en buena medida, esta pérdida se debe a errores que sus propios camaradas cometieron. ¡Imagínense en qué estado se encuentra! Está herida, pero no está quebrada; está entera en la voluntad de rectificar los errores que se cometieron; está entera en la voluntad de asumir todas sus responsabilidades y de emprender caminos que permitan enmendar estos errores en el futuro.

Si planteamos el debate en estos términos, ¿qué tiene que ver el señor Ministro de Defensa Nacional con estos hechos? Las responsabilidades políticas son otra cosa. El propio Comandante en Jefe de la Armada asumió todas sus obligaciones. Podrá opinarse en cuanto a su actitud, y en sociedades tolerantes como la nuestra tenemos que admitir que haya más de un punto de vista. El no fue indiferente; es más, manifestó su decisión de abandonar el cargo y fue el Poder Ejecutivo, el Presidente de la República con el Ministro de Defensa Nacional, quienes le señalaron su respaldo y su creencia de que debía permanecer en el cargo. Entonces, tampoco le podemos reprochar al señor Comandante en Jefe de la Armada una actitud de indiferencia o de negligencia en asumir sus responsabilidades.

Señor Presidente: obviamente el Senado tomará sus decisiones; ellas serán las voluntades mayoritarias que se puedan expresar y todos estaremos asumiendo el derecho que el Senado tiene de pronunciarse. Pero digo que todo esto ha servido para, aun asumiendo los errores que se cometieron, poder admitir que en la Armada Nacional hay una reserva moral en la que se puede seguir creyendo.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR BAYARDI.- Señor Presidente: el 5 de agosto de este año, luego de asistir a una reunión de carácter político y llegar a mi casa -esto lo dije en la sesión de homenaje- recibí el llamado de un colega que me informaba sobre la noticia de un accidente marítimo que había costado las vidas, en aquel momento, de alrededor de nueve funcionarios marinos, que después terminaron siendo once.

Debo decir que integro la Comisión de Defensa Nacional de una de estas Cámaras y que desde el 5 de agosto en adelante hemos tratado de interpretar qué había ocurrido. En la mañana del domingo, cuando todavía no había ninguna explicación, nos hicimos presentes en la Escuela Naval con el fin de trasmitir nuestra solidaridad a la Armada Nacional ante esta dramática situación que estaba viviendo. Vimos hombres formados en la disciplina militar, consternados por la muerte de once de los suyos; vimos hombres formados en la disciplina naval, heridos profesionalmente. En la Escuela Naval, el 6 de agosto, había un doble duelo: uno tenía que ver con el velatorio de once marinos y, otro, con el golpe profesional por lo que le ocurrió al barreminas "Valiente".

Hay muchísimas consideraciones para hacer sobre esto y debo decir que lamento -aunque no esté en Sala, tenemos 10 años de conocernos y sé que me está escuchando, porque esa es su norma- discrepar con el señor Senador Atchugarry, pues considero que se le hace bien a la Armada Nacional cuando el Senado de la República, así como la Cámara de Representantes, entienden necesario abocarse a profundizar lo que sucedió el 5 de agosto.

No creo que quince años de relaciones con las Fuerzas Armadas para tratar de reencauzarlas o intentar reconstruirlas suponga no traer al ámbito del Parlamento los temas que las afectan. Es más, creo que las Fuerzas Armadas ganan en profesionalidad cuando deben traer al Parlamento las explicaciones que éste, a través del Ministerio de Defensa Nacional, les solicita.

Por lo tanto, estamos lejos de entender que la reconstrucción de las relaciones con las Fuerzas Armadas pasan por no discutir sus problemas en este ámbito. No estamos soslayando la lectura de lo que puede haber pasado quince años atrás; estamos asumiendo las responsabilidades institucionales que tenemos como Legisladores, que pasan por hacer lo que el Senado hizo con la comparecencia del señor Ministro y por lo que estamos haciendo en este momento.

Debo decir que me duelen las once muertes y me duele que la Armada Nacional sienta lesionado su prestigio profesional; me duele, seguramente, como al que más aquí adentro; pero mal haría en no analizar el conjunto de las cuestiones que aquí están planteadas. En la primera oportunidad en que compareció el señor Ministro dije que había responsabilidades funcionales y políticas, y que quería contar con la información completa para llegar a conocer el nivel de estas responsabilidades. Tengo mi interpretación de lo que pasó. Tuvimos que recoger información variada, la que se nos dio, la que se nos quiso dar y la que se entendió que no se nos debía dar, pero muchos de nosotros la conseguimos fuera de este ámbito -que mucho nos costó- a efectos de entender qué era lo que había pasado.

Cuando digo que la Armada está herida desde el punto de vista profesional, es porque me consta que muchos jóvenes Oficiales de la Armada están llamando a cuadros retirados para decirles que no están satisfechos con la forma en que se encaró la situación. Y esos Oficiales retirados les tienen que cortar el teléfono porque de otra forma caerían en delito militar por estar haciendo este tipo de consideraciones. Esto es un dato de la realidad que existe hoy. Precisamente, a la Junta de Almirantes se le llama "Los Príncipes" dentro de la Armada Nacional, lo que le hace mucho mal a ese Cuerpo.

Reitero que se discrepa con la forma en que fue encarada la situación que se dio con este buque y no voy a hablar del tema. Sí lo haré con respecto a los documentos que se me dieron, pero no voy a hacer consideraciones acerca de las responsabilidades que le pueda haber cabido a un joven Oficial de la Armada, y como ya mencionó la señora Senadora López, yo no quisiera vivir con la enorme responsabilidad que puede recaer sobre sus espaldas. Nada va a cambiar mis valoraciones si en la esfera jurisdiccional se da como cosa saldada que la responsabilidad fue pura y exclusivamente de uno de los buques. Como dije antes, tengo mi composición de lugar, a la que mucho me costó llegar teniendo en cuenta que no sabía lo que era una luz roja o una luz verde y tuve que empezar de cero para entender lo que había pasado esa madrugada del 5 de agosto.

Por supuesto que me preocupa el accidente, al que voy a hacer referencia en función de los documentos que se presentaron, pero mucho más me preocupan las fallas que se dieron desde la hora 4:19 de esa madrugada. Quisiera referirme a la profesionalidad o no profesionalidad, pero no por boca mía, sino basándome en lo que surge de los informes que se me brindaron. Se trata de una situación profesional que ha impactado fuertemente en la sociedad y ante las Armadas nacionales de los otros países. Por ejemplo, si frente a la costa de Rocha hubiera un edificio de diez pisos, podríamos decir que la gente se nos ahogó a la vista del techo de ese edificio. No pudimos rescatar a la gente; la Armada no la pudo rescatar, aunque estaba a la vista desde el techo de este edificio. El accidente no sucedió en los 1:600.000 kilómetros cuadrados que tenemos que cubrir y al que hacía referencia el señor Senador Fernández Huidobro; no fue en la mitad del Océano Atlántico.

Podría decir que se hicieron declaraciones paradigmáticas y voy a responder una pregunta que hizo el señor Senador Rodríguez que no fue contestada. El Teniente General Aviador Malaquín, Jefe de la Fuerza Aérea, hizo la única comunicación de ese Cuerpo respecto de este accidente y dijo que ellos habían sido avisados a la hora 6:54 y a las 7:35 estuvieron en el teatro de operaciones y allí se rescató a tres personas. Nadie ha reparado en la contundencia de esa declaración de tan pocos renglones. Precisamente, otro alto Oficial de la Fuerza Aérea me comentó: "¿Vio, señor Diputado -porque en realidad esa es la actividad que normalmente desempeño- qué discreta fue la Fuerza Aérea en sus declaraciones?". Eso alcanzó para darme cuenta de lo que se me estaba tratando de decir.

Ahora quisiera referirme a los elementos que surgen de los informes. Como ya dije hoy, el primer día de Comisión se nos armó un simulador y se nos mostraron todas las maniobras que había llevado adelante el buque "Skyros" y no se dijo absolutamente nada del "Valiente", a pesar de que se preguntó al respecto. Al mismo tiempo que se brindaba esta información, se habilitaba -seguramente con el permiso del señor Ministro- una conferencia de prensa en una de las salas de este Parlamento. Allí se dijo que la responsabilidad había sido del "Skyros". Hubo varias conferencias de prensa y supongo que fueron autorizadas, pero si no lo fueron me es irrelevante, porque las responsabilidades son por acción o por omisión. Insisto en que hubo conferencias de prensa prácticamente desde que sucedió el accidente y también cuando se nos vino a decir que la responsabilidad había sido del "Skyros". Aquí se hizo mucha referencia a la página 40 de una de las versiones taquigráficas.

Voy a referirme a los únicos informes que tuvimos, porque sobre los que se hicieron en las investigaciones en la Prefectura Nacional Naval, el que se hizo en el Comando de la Flota y el que mencionaba el señor Senador Korzeniak al inicio de esta sesión, las autoridades políticas a cargo del Ministerio entendieron que no estaban en condiciones de ser puestos a consideración del Senado de la República. Entiendo que en realidad no tienen ningún derecho el Ministerio de Defensa Nacional ni el Poder Ejecutivo a ocultarnos información, porque también hace a la seriedad institucional de un país las relaciones que se tienen entre ambos Poderes, ya que esos datos se brindaron en más de un ámbito.

Lo que surge del informe de la Comisión Especial es que se habló muchas veces de no dar cumplimiento a las reglas del Reglamento Internacional para Prevenir Abordajes. Asimismo, se mencionaron las causas que contribuyeron al accidente, el fallo en las comprobaciones del grado de adiestramiento operativo de la unidad, el desarrollo de los acontecimientos en hora nocturna, el fallo en el procedimiento de solicitud de auxilio a bordo, el fallo en el procedimiento de abandono en el buque, las demoras y fallos en la evaluación de alerta en tierra y las demoras y fallos en la ejecución del procedimiento SAR. No digo que aquí esté en cuestión el estado de capacitación profesional de la Armada Nacional, sino que es algo que se expresa en el informe de la Comisión Especial. Dicho informe, en sus conclusiones con respecto al operativo SAR dice que hubo falta de percepción y aptitud mental de los encargados de conducir las operaciones SAR ante una situación de extrema gravedad. Además, señala que hubo fallo en el ejercicio de la autoridad -esto es terrible- en ciertos niveles de la organización SAR y conocimiento insuficiente de los procedimientos SAR. Reitero que esto no lo digo yo, sino la Comisión Especial que realizó el análisis del tema. En el estudio del procedimiento de búsqueda y rescate podría detenerme mucho rato, porque prácticamente conozco minuto a minuto lo que estuvo pasando. Pero en realidad no tengo ninguna duda de que sobre este punto debo una respuesta. En realidad, tenemos dos Jefes de Servicio del SAR; al segundo no se lo pudo ubicar y al primero, el Contraalmirante Lecumberry se le pudo encontrar a la hora 6 y 28 minutos. Quien estaba a cargo del SAR esa noche -que ha sido objeto de la sanción correspondiente- era la primera vez que se encontraba en ese puesto. Todos sabemos lo difícil que es gobernar la incertidumbre. Pero aquí desapareció un buque de la Armada Nacional del radar a la hora 4 y 35 minutos y para ir a ver cuál era el espacio en la incertidumbre recién salió un helicóptero a las 7 de la mañana. No es que aquí no supiéramos que se nos había hundido un buque, porque cuando tenemos un buque que desaparece del radar, la primera presunción es que se hundió y, reitero, recién a la hora 7 hicimos despegar el primer helicóptero para que fuera a ver la zona. Sin embargo, dicho helicóptero podría haber salido de noche, porque tenía visores nocturnos y, por tanto, hubiera podido identificar la situación que se estaba planteando.

Reitero que no se pudo ubicar al segundo Jefe del SAR y hasta el momento de la primera comparecencia no había habido sanciones sobre él. Hice una pregunta que fue bien contestada, en cuanto a si alguno de los Contraalmirantes sabía que a quien estaba al servicio en el SAR esa noche, un oficial por encima de su grado había dado la orden de que no se le molestara de noche. Se me contestó que nunca ha existido una orden escrita de este tenor y no tengo por qué dudar que así haya sido. Pero no entiendo cómo un Oficial naval que estaba comandando el Servicio de Rescate Marítimo a esa hora quedó sin poder operar hasta que logró encontrar a su Jefe no inmediato, sino superior. Por supuesto, al enterarse éste dispuso los mecanismos para la operación. ¿Esto es falta de profesionalidad? No soy quién para calibrar el carácter de profesional en un ámbito en el que no tengo formación, pero los errores no los estoy asignando yo.

Voy a referirme al informe del Tribunal Investigador de Accidentes Marítimos en las causas del accidente. Allí se dice que en razón de lo expuesto se concluye que los Oficiales de guardia del puente de ambos buques realizaron acciones inseguras, por lo que el factor de mayor incidencia en el accidente fue el error humano. Ambos Oficiales de guardia del puente evaluaron incorrectamente la situación, confiando en el ROU "Valiente" que la maniobra era clara con respecto al otro buque y asumiendo el "Skyros" que el otro buque iba a maniobrar. El Oficial de guardia del puente del ROU "Valiente" no dio preferencia al buque que venía por su estribor, mostrando la luz roja al haber evaluado incorrectamente la situación y, por lo tanto, no se percató de que ambas derrotas se interceptarían cuando la distancia entre ambos buques no era la prudencial. El Oficial de guardia del puente del "Skyros" no utilizó completamente la capacidad de radar de poner una zona de exclusión con alarma, lo que le hubiera permitido maniobrar con mayor antelación. Recién comentaba con el señor Senador Cid -no quiero involucrarlo en lo que conversamos, pero el doctor Conrado Bonilla lo va a entender, aunque no necesariamente compartir- que cuando uno está de guardia en un CTI y sabe que el estado del paciente es crítico no coloca la alarma de los monitores. ¿Por qué? Porque el monitor no le puede decir nada que él no sepa. La alarma se coloca cuando dejo solo o aislado al paciente en la unidad, para que sea la alarma la que me llame y yo vaya a ver. Pero en el puente del "Skyros" ya sabían lo que estaba pasando, ya tenían identificado un buque a babor y realizaron una maniobra.

Venían en un ángulo de 231 grados y no necesitaban que les dijeran que el otro buque estaba viniendo; lo estaban mirando. Por lo cual no he encontrado un solo oficial naval de todos aquellos con los que he hablado, que no me dijera que a esa altura el arpa era absolutamente innecesaria y que la maniobra del "Skyros" era la que correspondía. Viró a estribor para mostrarle más el flanco y demostrarle al otro buque que la maniobra que estaba haciendo era una maniobra de elusión. Entonces, desprender de esta lectura que acá las responsabilidades fueron compartidas, más allá de que haya sido hecho en un informe del Tribunal Marítimo, es ponernos a ver cuál es la calificación del grado de los errores de cada uno, si fue no encender la alarma o no tener el arpa puesto. Esto es lo que se le adjudica en realidad al "Skyros". Y cuando digo esto lo digo porque las identificaciones de los problemas no las hizo la Comisión del Senado ni la Comisión de la Cámara de Representantes integrada con la del Senado, sino que la identificación de los problemas y las fallas la hizo la Comisión conformada en el ámbito de la Armada Nacional y la hizo el Tribunal de Investigación de Accidentes Marítimos.

Entonces, ¿cómo nos paramos ante ello? Este es el problema. Es decir, ¿cómo se termina parando el poder político ante esto? Cada uno acá debe asumir sus responsabilidades. ¿Y cuáles son nuestras responsabilidades? Se habló mucho técnicamente de lo que podía haber sido el accidente. Yo dije que lo único que leí fue lo que me dio gente que estaba capacitada y a la que se le dio la responsabilidad de hacer las cosas y fue delegada para hacerlas. Lo único que leí fueron las declaraciones y el croquis que hizo el Alférez Carámbula así como los informes de la Comisión Especial y del Tribunal de Accidentes Marítimos. No leí nada más. Entonces, ¿hay o no hay responsabilidades de carácter político que asumir? El tema -se dijo por parte de más de un señor Legislador- es que tenemos que ayudar a la Armada Nacional a salir. Yo estoy de acuerdo en que tenemos que ayudarla a salir. El punto está en cómo el sistema político la ayuda. Hoy lo que está en juego es la profesionalidad, no sólo hacia afuera sino la de sentir que se van a corregir todos los problemas que estuvieron planteados y que llevaron a la situación que se llegó. Esto es lo que está en juego. Entonces, ninguna consideración debería tener la Armada Nacional hacia este Parlamento si hubiera entendido que frente a lo que pasó, este Parlamento guardara silencio. Ninguna, porque el honor militar tiene una premisa, a mi entender, que ya se la he dicho a muchos oficiales: la de estar subordinado al poder político, y si no hay subordinación a nivel político, no hay honor militar.

De manera que tenemos que evaluar cuáles son nuestras responsabilidades desde el punto de vista político, cuáles son las responsabilidades que podemos tener. Muchas de las cosas que acá se dijeron se trasladaban a deficiencias de naturaleza presupuestal. Legisladores de partidos que tuvieron el Gobierno en las últimas tres Legislaturas responsabilizaban al Parlamento de las responsabilidades de naturaleza presupuestal. Debo decir que hemos estado recibiendo, Presupuesto tras Presupuesto, las iniciativas que han planteado otros Poderes Ejecutivos. Entonces, cuando uno se plantea las restricciones de naturaleza presupuestal debe llegar a la conclusión de si todo es de naturaleza presupuestal.

El señor Senador Larrañaga deslizó información que estaba en su conocimiento, sobre gastos que se están haciendo en la Armada Nacional y puso algunas referencias de gastos. Yo tengo otras referencias de gastos dentro de la Armada Nacional en este momento.

SEÑOR PRESIDENTE.- Señor Senador: hay una moción en el sentido de que se prorrogue el término de que dispone el orador para continuar haciendo uso de la palabra.

(Se vota:)

-23 en 24. Afirmativa.

Puede continuar el señor Senador.

SEÑOR BAYARDI.- Si la misión principal está en lo que se llama la línea, porque así está dicho -lo aprendí ahora y toda profesión tiene su lenguaje, un lenguaje esotérico- y cuando acá se dijo y no se respondió a una aseveración del señor Senador Korzeniak, que dice que los recursos humanos en el Comando de la flota cayeron de mil ciento y algo a quinientos y algo, hay responsabilidad del poder político por haber tolerado eso, porque la función primordial de la Armada Nacional es la línea. Esto es responsabilidad política. Vamos a entendernos: el Estado es un continuo, y hoy las responsabilidades que yo pueda asignar son políticas; no puedo asignar responsabilidades funcionales.

El señor Senador Atchugarry preguntaba con razón -y yo también me lo he preguntado; se lo puedo asegurar- qué hubieran hecho ustedes si les hubiera tocado. No sé qué hubiera hecho. Permítame ponerme un segundo en la hipótesis que el señor Senador formuló. La verdad es que hubiera costado y me cuesta responder qué hubiera hecho, pero visto el cúmulo de errores que hubo, muy probablemente hubiera tomado medidas muy drásticas con el mando superior de la Armada Nacional y me hubiera tenido que ir. Es hipotético, lo sé; y es teórico porque no me tocó estar a mí en ese lugar y es una pregunta bien difícil. Créame que en todo este proceso la he tenido presente.

Acá se dice que un helicóptero de la Fuerza Aérea se puede alistar en cinco minutos, y están alistados, porque yo hablé con el Oficial que participó en el rescate en oportunidad de asistir a unas maniobras que hicimos en Río Negro, junto a quien se encontraba el Teniente General Aviador Malaquín. Aparentemente es un Oficial de la Fuerza Aérea que ha participado en varias maniobras, por lo que -dicho en broma- no se sabe si lo van a mantener en el servicio, ya que cada vez que él está de guardia ocurren situaciones que lo obligan a actuar. Pero cuando a mí me dicen que los helicópteros no podían salir -no la información que se dio acá- que tenían orden de alistamiento en dos horas, me cuesta entender que una fuerza pueda alistar una unidad en cinco minutos y otra en dos horas. Me cuesta entenderlo. Se me dio como explicación, pero no me entra ni a cañón. Cuando se estaba en la incertidumbre y había que mandar a alguien a ver, no lo puedo entender. Los pilotos no estaban porque uno estaba durmiendo -es la información que tenemos- circunstancialmente en la base, porque estaban asistiendo a cursos.

Si estaban asistiendo a cursos y no se los relevó y sustituyó de las funciones, no tienen la culpa Martínez, Carámbula, Píriz, ni los pilotos; la culpa está en el mando superior que los envió a los cursos y no generó los relevos para que se cubrieran las funciones que correspondían. Podría poner muchos ejemplos de este tipo de situaciones anómalas que se dieron. ¿Por qué el ROU "Vanguardia" se encontraba sin Comandante? Tengo la información de que era por cursos en Buenos Aires y no se cubrió, en forma temporaria, ese mando. El "Comodoro Coé" y el "25 de Agosto" se encontraban sin Comandantes, porque éstos estaban realizando cursos. Luego se nos dijo que uno de ellos tenía comandante, pero sobre el otro no hubo respuesta de por qué estaba sin Comandante. Así, podríamos enunciar una serie de fallas que nada tuvieron que ver con el conjunto de personas que tenemos sancionadas. Entonces, ¿dónde hacemos recaer la responsabilidad para que se recupere la credibilidad en la profesionalidad de futuro? ¿De quién es la responsabilidad de reconstruir la confianza para reconstruir la profesionalidad de un Arma que estuvo de duelo el 5 de agosto, no sólo por las vidas humanas perdidas? Imagino un oficial de la Junta de Almirantes saludándose con otro oficial de la Junta de Almirantes de una Fuerza Naval de la región cuando, en realidad, se le murieron once de sus tripulantes a vista de un piso diez de la costa. Desde el punto de vista profesional, no se puede creer, difícil situación.

Ahora voy a cambiar el razonamiento. Si todo lo que estamos diciendo que fracasó hubiera funcionado, ¿el resultado podría haber sido otro? No lo sé, no tengo idea. Si el helicóptero hubiera estado saliendo a los cinco minutos cuando la incertidumbre se cristalizó, si a las 04:50 se hubiera avisado y hubieran salido, si la lancha no hubiera tardado cuarenta minutos, sino veinte, si todo el personal hubiera estado en sus puestos y los capitanes al mando de cada una de sus tripulaciones, ¿todo esto hubiera sido distinto? Realmente, no lo sé. Nadie puede decir qué hubiera pasado en la hipótesis de que se hubieran llevado adelante todas las premisas que no se cumplieron. Sin embargo, en realidad los servicios de búsqueda y rescate administran incertidumbre y la misma se puede y debe planificar. No comparo porque no estoy para eso, sino para constatar la información que se nos dio. Debo decir que la información que se nos brindó, tal cual se nos dio -aquí se habló de que se había mentido, pero no hago consideraciones de mentiras, sino de que se le omitió a este Parlamento información cuando se contaba con ella- conlleva responsabilidad política.

SEÑOR MILLOR.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR BAYARDI.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador Millor.

SEÑOR MILLOR.- Señor Presidente: le debe constar al señor Senador Bayardi y a los demás compañeros del Senado, que no me gusta interrumpir a quien está exponiendo. La disertación del señor Senador Bayardi es muy interesante e inteligente y, en la última parte, da un giro distinto a los razonamientos que venimos escuchando. Se plantea una hipótesis, el señor Senador responde con mucha sinceridad y yo la contesto de la misma manera. Él dice que si todo hubiese funcionado en una situación tan atípica y difícil de prever, no podríamos decir que el resultado hubiese sido distinto. Esa es una hipótesis inteligentemente planteada y formulada con sinceridad. En un momento pensé que el señor Senador iba a decir que si todo hubiese funcionado bien, todos se salvaban, pero él no incurrió en eso. Siguiendo esa vía puedo hacer un razonamiento con afirmaciones, de repente, más contundentes. Si el buque más próximo que era el carguero "Skyros", hubiese cumplido con las normas internacionales de salvataje, puedo afirmar que no hubiésemos tenido once muertos. Con total franqueza, debo decir que es muy inteligente el planteamiento del señor Senador Bayardi y muy honesta su apreciación en cuanto a que si hubiese estado todo aceitado y si la lancha y el helicóptero hubiesen salido, no sabríamos si se hubiese podido salvar a alguna persona más. De todos modos me animo a afirmar que si el buque más próximo, el "Skyros", que no era de la Marina uruguaya, hubiese cumplido con las normas de salvataje internacionales, el número de muertos -no digo que no íbamos a tener que lamentar alguno- hubiese sido bastante menor a once.

Muchas gracias por la interrupción y disculpe el señor Senador Bayardi por haber interrumpido algo que tenía una continuidad.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Bayardi.

SEÑOR BAYARDI.- En primer lugar, hice consideraciones sobre la necesidad de cómo planificar para que se gobierne la incertidumbre. No tiene responsabilidades, ni yo le puedo pedir -eso lo podrá solicitar la Justicia de este país- responsabilidades funcionales al Capitán ni a los armadores del "Skyros" porque no me corresponde. Estoy analizando las responsabilidades funcionales que, a mi criterio, pueden haber existido en este problema y las que puedan haber surgido desde el punto de vista político. No tengo por qué contravenir la aseveración que se ha hecho acá. Lo que traté de razonar fue que si todos los mecanismos hubieran funcionado, igual no podría decir cuál hubiera sido el resultado. Sin embargo, digo que si todo hubiera funcionado aceitadamente, no habría que asignar responsabilidades funcionales a quien debía hacer cumplir aquellas funciones para las que se le estaba pautando. Ese es el tema central de la cuestión que estamos discutiendo. En realidad, sería distinto si se hubiera demostrado que se actuó con celeridad, aplicando los mecanismos pautados, pero quien esa noche estaba al servicio del SAR de rescate no los aplicó porque los desconocía y el desconocimiento fue responsabilidad de quien ahí lo puso. Además, si de arriba se dijo -no lo puedo confirmar- que no se molestara a nadie y, por eso, recién se ubicó al primer jefe a las 06:20 de la mañana, la situación es mucho más grave todavía. Creo que estas son las cosas que nos tienen que preocupar porque es de ahí de donde surgen las responsabilidades. Nuestra obligación es llamar a cumplir dichas responsabilidades porque, en realidad, se va a fortalecer profesionalmente la Armada Nacional si tenemos la capacidad de llamar a que se cumplan las responsabilidades políticas que acá puedan haber surgido. ¿Cuáles son las responsabilidades políticas a mi entender? Una de ellas ya la manifesté. No le está permitido al Poder Ejecutivo, al Ministro ni a nadie, ocultar información obtenida por vía administrativa, alegando que integran o caratulan ningún sumario.

Es hora -hace rato que lo es- de que este Parlamento se ponga los pantalones largos para exigir ese nivel de responsabilidad. Mientras no lo haga, no podremos pedir que las Fuerzas Armadas tengan respeto político hacia este Parlamento. Acá venimos a cumplir nuestras funciones y yo estoy cumpliendo las mías. Incluso, podré tener más o menos amigos dentro de la Armada o del Gobierno nacionales, pero acá no se trata de un problema de amistad, sino de hacer cumplir y de poner en marcha los mecanismos pertinentes, a fin de llamar a responsabilidad política, ya que es lo único a lo podemos llamar. Desde este Parlamento, no puedo llamar a responsabilidad funcional al Vicealmirante Pazos, así como tampoco a ningún Contralmirante o a otros miembros de la Armada Nacional. Sin embargo, sí puedo hacer cumplir lo que considero son responsabilidades políticas. Hemos oído que al Parlamento no se le miente y nos alegramos por ello.

Hay un Oficial de la Infantería de Marina de los Estados Unidos, Oliver North, que hizo un trabajo para el Presidente de dicho país en la triangulación de lo que se dio en llamar "el affaire Irán-Contras". Dicha persona cargó sobre sus hombros toda la responsabilidad frente al Senado de los Estados Unidos, sin ocultar nada de información. Actualmente, el Teniente Coronel de la Infantería de Marina de los Estados Unidos, que le efectuó un trabajo al Presidente Ronald Reagan, pasó a ser un vendedor de equipos para mercenarios. Asumió su responsabilidad y su fidelidad frente al Presidente y se retiró. Alguien me podrá decir que es difícil mentirle al Poder, cuando dicho Poder puede poner U$S 40:000.000 para sentarse en una Banca del Senado de los Estados Unidos, y quizá tenga razón. Por suerte, yo no he pagado para estar sentado en esta Banca. Sin embargo, la institucionalidad se debe construir y ni el Poder Ejecutivo ni las Fuerzas Armadas a través de dicho Poder, pueden mentir o faltar a la verdad frente al Poder Legislativo. Esto forma parte de la reinstitucionalización que este país viene desarrollando desde hace 15 años, hace también a las responsabilidades institucionales que tenemos y, sin lugar a dudas, hace al cumplimiento cabal del honor militar. Cuando hablamos de responsabilidad política, no decimos que se haya mentido, sino que nos referimos a que, habiendo información en poder del Ministerio, la misma no se puso, ni en público ni en privado -se podía haber pedido reserva y habernos convocado en privado para suministrarnos toda la información con la que se contaba- en poder de los Legisladores. Acá, cuando un solo Legislador pidió que no se siguiera tratando el tema porque el asunto se estaba investigando, nadie dijo que se procediera de esa manera. Todos actuamos con responsabilidad institucional y lo único que deseo es que la misma sea de respeto a este ámbito, porque es aquí donde se ubica la soberanía de la nación.

SEÑOR CORREA FREITAS.- ¿Me permite una interrupción?

SEÑOR BAYARDI.- Si el señor Senador considera que es importante hablar de Derecho Constitucional, con mucho gusto se la concedo.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador.

SEÑOR CORREA FREITAS.- Antes que nada, pido disculpas al señor Senador Bayardi por solicitarle la interrupción, pero él ha expresado un concepto que es muy grave y que tenemos que aclarar. La soberanía, en toda su plenitud, existe radicalmente en la Nación; no existe en el Senado ni en el Parlamento. Esta es una definición esencial. Lo digo porque es muy importante, porque el Parlamento, así como los poderes representativos la ejercemos en forma indirecta, ya que la soberanía radica en la Nación.

Quería hacer esta precisión desde el punto de vista conceptual.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Bayardi.

SEÑOR BAYARDI.- Ciertamente, la soberanía radica en la Nación y este es el mayor ámbito de representación de la Nación. Esto es lo que traté de decir, aunque creo que es algo absolutamente adjetivo a lo que estamos discutiendo. De todos modos, fue en ese sentido que pretendí expresarlo.

Ahora bien, ¿qué otra responsabilidad existe en el Ministerio de Defensa Nacional, en tanto continuidad del Estado? Debilitar la misión principal de la Fuerza, por acción o por omisión. Se ha debilitado, sistemáticamente, la misión principal o los recursos necesarios para llevar adelante la misión principal de la Fuerza, disminuyendo sus recursos humanos en el Comando de la flota, particularmente en la Fuerza de mar. Podríamos profundizar en el nivel de distribución de las inversiones que hoy realiza la Armada Nacional y que se encuentran en el proyecto de ley de Presupuesto nacional que muy pronto esta Cámara va a tratar.

Si no puedo asignar responsabilidades funcionales a los cuadros de la Armada, sí se las puede asignar el Poder Ejecutivo, y en función de ellas debería asumir las conductas que le corresponden; si no las toma, tiene responsabilidades políticas ante nosotros. O sea que la exigencia de la responsabilidad política es por no haber tomado responsabilidades funcionales más enérgicas en esta situación que se ha planteado. Hasta el momento de comparecer ante la Comisión, las únicas sanciones que conocíamos eran las seis que aconseja la Junta de Almirantes. En el día de hoy, el diario "El País" publicó una información que, aparentemente, plantea que más allá del relevo del Contralmirante Raúl Lecumberry, también habrían sido relevados el Jefe del Estado Mayor de la flota, Capitán de Navío Daniel Arancio, el Comandante de la Fuerza de Mar, Capitán de Navío Fernando Silvera, el Comandante de la División Minado, Capitán de Navío Gerardo Cabot y el Jefe de la Secretaría, Capitán de Fragata Luis Machado. Aparentemente, esta información es del 28 de setiembre hasta el día de hoy, porque salvo la sanción aplicada al Contralmirante Lecumberry, no se había comunicado otro tipo de sanción a las Comisiones de ambas Cámaras. Seguramente, el señor Subsecretario registró esta actitud y cuando entienda del caso podrá corroborar que este nivel de relevos se llevó adelante, aunque no sabemos si tiene o no, relación con el tema de lo sucedido con el buque `Valiente'. Hasta la última comparecencia no se había dado otro nivel de sanciones más allá de las que se nos había comunicado.

Por último, creo que hay responsabilidades políticas justamente por las políticas desarrolladas y aplicadas en nuestra Armada Nacional que derivaron en las consecuencias que los informes determinan. Si en realidad todo lo que plantean los informes oficiales de la Armada -no tengo por qué dudar de ellos porque es el único instrumento oficial con el que me he movido- determinan los niveles de errores que acá se pudieron constatar, más allá de la responsabilidad que le corresponde al Vicealmirante Pazos en su calidad de Comandante en Jefe, están las responsabilidades que tiene el poder político sobre esto.

No quiero entrar en una consideración sobre las responsabilidades en el Servicio Nacional de Búsqueda y Salvamento, que tiene un coordinador BYR marítimo que, a su vez, se divide en tres unidades, y que para este caso era el BYR del Este.

En la Comisión se dijo -más allá de las asignaciones que haya- que en realidad no hay duda en cuanto a que la responsabilidad política última del servicio de rescate terminaba quedando en el señor Ministro de Defensa Nacional. Obviamente, no le pido a él -como tampoco se lo hubiese pedido a ningún otro señor Ministro- que esté al tanto de las normas ni de la conducción de esto. Pero es efectivamente cierto que acá lo único que se dijo en beneficio de acciones que se estaban tomando era que en abril de este año había habido una reunión para coordinar con el Comando Sur y el 3 de julio se había enviado una nota a la Embajada. El señor Senador Atchugarry expresó que había habido directivas en agosto y setiembre tendientes a fortalecer el sistema, que leyó el señor Senador Fernández Huidobro.

Creo que después de haber asistido a lo que asistimos, si algo no se hacía en agosto y setiembre, en realidad, lejos de excusar las responsabilidades que pudiera haber existido de antes, se imponía que frente a la catástrofe que el país tuvo que enfrentar, había que llevar adelante algún tipo de conducta. Veo con buenos ojos el hecho de que se hayan adoptado algunas conductas en agosto y setiembre, lo que no elimina para nada las consideraciones que se hicieron sobre las responsabilidades anteriores. Estimo que hay cuatro niveles de responsabilidades políticas que ya se han asignado y entiendo que el Cuerpo tendrá que evaluar cuáles son los resultados que le deja esta interpelación. Creo que hoy el Senado tiene una responsabilidad importante, que la está cumpliendo, sea cual sea el resultado, que es haber entendido en un tema que ha lesionado fuertemente la identidad profesional de nuestra Armada Nacional. Hubiera preferido no tener que haber atendido cosas como ésta. De repente, si no hubiera sucedido lo que sucedió, no nos hubiéramos podido dar cuenta del estado de situación que teníamos en una organización interna que tiene muchas complicaciones.

No me he querido meter para nada en consideraciones que he evitado de ex profeso y creo que estamos ante una situación de pérdida de tono profesional en nuestra Armada Nacional. Asimismo, hubiera pretendido -porque llegado el punto era la única manera de proceder- que el nivel de decisiones políticas tomadas hubiera contado con mayor fuerza, con mayor decisión por parte del poder político, porque creo que lo que hay que devolver a nuestros oficiales es este grado de profesionalidad afectado. Digo esto, no por el bien de la Armada Nacional, ni mucho menos, sino por el bien del país del cual la Armada Nacional es una parte.

Es cuanto quería manifestar.

SEÑOR PRESIDENTE.- Léase una moción llegada a la Mesa.

(Se lee:)

"Conforme al artículo 147 de la Constitución, el Senado propone que la Asamblea General, en sesión de ambas Cámaras , declare que se censura la gestión del señor Ministro de Defensa Nacional, especialmente respecto del accidente del buque uruguayo `Valiente', hundido el 5 de agosto pasado, habiéndose producido la trágica muerte de once de sus tripulantes." (Firman: las señoras Senadoras Arismendi y López y los señores Senadores Korzeniak, Gargano, Couriel, Núñez, Cid, Fernández Huidobro, Dubra, Nin Novoa, Bayardi y Astori.)

SEÑOR PRESIDENTE.- De acuerdo con lo dispuesto por la Constitución de la República, la Mesa va a convocar a sesión del Cuerpo oportunamente.

Léase otra moción llegada a la Mesa.

(Se lee: )

"El Senado de la República declara su preocupación por los hechos y las consecuencias del accidente entre el Barreminas `Valiente' y el `Skyros'. Los hechos demuestran carencias en la previsión de siniestros y deja al desnudo inoperancias en las tareas de rescate.

Este Senado se suma a la congoja general del fallecimiento de once orientales y exhorta al Ministerio de Defensa Nacional y a la Armada a continuar un estudio a fondo de modo de incrementar la capacidad profesional de los integrantes de la Fuerza, tal como ha sido la tradición de nuestra Marina, cuya historia enorgullece al país. Ese estudio debe involucrar los cambios que se deban operar en el rol y funcionamiento de la Armada Nacional, desde la preparación adecuada de su personal, hasta la correcta planificación de funciones a cumplir, y el apoyo que desde tierra deben tener las unidades de mar.

Debe establecerse eficazmente la debida responsabilidad de toda la cadena de mando de la Armada.

No se comparte el politizar las consecuencias de una tragedia nacional de esta envergadura, poniendo en acción los mecanismos de censura.

El Ministerio de Defensa Nacional debe actuar a fin de lograr resultados positivos en la tarea y evitar desgracias en el futuro, como la que ahora nos enluta. Firman los señores Senadores Gallinal, García Costa, Rodríguez, Pereyra, Larrañaga y Heber."

SEÑOR MILLOR.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR MILLOR.- Tengo una duda reglamentaria. ¿Se puede poner a votación esta moción?

SEÑOR PRESIDENTE.- Estamos todos de acuerdo en que sí.

Si no se hace uso de la palabra, se va a votar la moción recientemente leída.

(Se vota: )

-6 en 30. Negativa.

12) SE LEVANTA LA SESION

SEÑOR PRESIDENTE.- Se levanta la sesión.

(Así se hace, a la hora 2 y 33 minutos del día 26 de octubre, presidiendo el señor Luis Hierro López y estando presentes los señores Senadores Arismendi, Astori, Atchugarry, Bayardi, Bonilla, Brause, Cid, Correa Freitas, Couriel, de Boismenu, Dubra, Fau, Fernández Huidobro, Gallinal, García Costa, Gargano, Heber, Korzeniak, Larrañaga, López, Michelini, Millor, Nin Novoa, Núñez, Pereyra, Pou, Riesgo, Sanabria y Virgili).

SEÑOR LUIS HIERRO LOPEZ Presidente

Arq. Hugo Rodríguez Filippini Secretario - Sra. Emma Abdala Prosecretaria

Sr. Freddy A. Massimino Director General del Cuerpo de Taquígrafos

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Montevideo, Uruguay. Poder Legislativo.