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Nº 45 - TOMO 290 - 9 DE JULIO DE 1985

REPUBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY

DIARIO DE SESIONES

DE LA

CAMARA DE SENADORES

PRIMER PERIODO ORDINARIO DE LA XLII LEGISLATURA

44ª SESION ORDINARIA

PRESIDE EL DOCTOR ENRIQUE TARIGO Presidente

ACTUAN EN SECRETARIA: LOS TITULARES SEÑORES MARIO FARACHIO Y FELIX B. EL HELOU

SUMARIO

1) Texto de la citación

2) Asistencia

3) Asuntos entrados

4) Solicitud de licencia

- La formula el señor senador Zorrilla.

5 y 7) Sra. Cecilia Fontana de Heber. Comisión Especial Investigadora

- Se vota afirmativamente la solicitud por la que se la autoriza a elevar a la Justicia el acta conteniendo las denuncias formuladas por el señor senador Araújo.

6) Saviniano Pérez. Su deceso

- Manifestaciones de homenaje en su memoria de varios señores senadores.
- De acuerdo a la moción formulada por el señor senador Mederos, el Senado resuelve ponerse de pie, guardar un minuto de silencio y enviar la versión taquigráfica a sus deudos.

8) Cuestión de fueros

- La plantea el señor senador Ferreira.
- Manifestaciones de varios señores senadores.

9) Se levanta la sesión

- De acuerdo a lo propuesto por la Mesa así se hace para pasar a Asamblea General.

1) TEXTO DE LA CITACION

"Montevideo, julio 8 de 1985.

La CAMARA DE SENADORES se reunirá en sesión ordinaria, mañana martes 9, a la hora 17, para informarse de los asuntos entrados y considerar el siguiente

ORDEN DEL DIA

1º) Discusión general y particular del proyecto de ley por el que se designa a la Escuela Nº 226, del departamento de Montevideo, con el nombre de "ANA FRANK".

(Carp. Nº 245 - Rep. Nº 82).

2º) Solicitud de venia del Poder Ejecutivo para exonerar de su cargo a:

una funcionaria de la Dirección General de la Seguridad Social (Plazo constitucional vence 1º de agosto de 1985. (Carp. Nº 173 - Rep. Nº 79).

LOS SECRETARIOS".

2) ASISTENCIA

ASISTEN: los señores senadores Aguirre, Araújo, Batalla, Batlle, Capeche, Cardoso, Cersósimo, Cigliuti, Ferreira, Flores Silva, García Costa, Hierro Gambardella, Jude, Lacalle Herrera, Martínez Moreno, Mederos, Ortiz, Paz Aguirre, Pereyra, Posadas, Pozzolo, Ricaldoni, Rodríguez Camusso, Senatore, Singer, Tourné, Traversoni, Ubillos y Zumarán.

FALTA: con licencia, el señor senador Zorrilla.

3) ASUNTOS ENTRADOS

SEÑOR PRESIDENTE. - Habiendo número, está abierta la sesión.

(Es la hora 17 y 21 minutos)

-Dése cuenta de los asuntos entrados.

(Se da de los siguientes:)

"Montevideo, julio 9 de 1985.

La Presidencia de la Asamblea General destina un Mensaje del Poder Ejecutivo, al que acompaña un proyecto de ley por el que se aprueba el Convenio de Préstamo y su correspondiente Convenio de Garantía celebrado ante la Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, por un monto de U$S 4:000.000.00, destinados a financiar el Proyecto de Ingeniería del Sector Eléctrico.

(Carp. Nº 258)

-A la Comisión de Industria y Energía integrada con dos miembros de la Comisión de Asuntos Internacionales.

La misma Presidencia remite notas del Tribunal de Cuentas de la República por las que pone en conocimiento las actuaciones cumplidas con motivo de las observaciones interpuestas a los siguientes expedientes:

de la Administración de las Obras Sanitarias del Estado:

relacionado con la Licitación Pública Nº 1666 para ejecución de la obra Troncal Interbalnearia;

relacionado con el adelanto por los meses de enero a abril de 1985 para el seguro de salud de los funcionarios del Organismo.

de la Universidad del Trabajo del Uruguay, relacionado con el pago de horas extras a choferes correspondientes a febrero de 1985.

del Banco de Seguros del Estado, por falta de disponibilidad en el renglón 742 del Presupuesto Operativo aprobado para el Ejercicio 1984, vigente para 1985.

de la Junta Departamental de Montevideo, relativo a un gasto realizado por dicha Junta.

del Consejo de Educación Secundaria, Básica y Superior, relacionado con el pago de horas extras.

de la Dirección General de la Seguridad Social, relativos a varias órdenes de pago, y

referente a la liquidación de sueldos de dicha Dirección, correspondiente al mes de marzo de 1985.

del Ministerio del Interior, relacionado con contratos de arrendamiento de obra celebrados por esa Secretaría de Estado.

del Ministerio de Industria y Energía, relacionado con el pago de horas extras a una funcionaria de esa Secretaría de Estado;

referente a las órdenes de entrega Nos. 100.100 y 100.102 a favor de la Dirección Nacional de Minería y Geología; y

referente a las horas extras excedidas de los límites legales realizadas durante el mes de enero por dos funcionarios, y

de la Universidad de la República, relacionados con el pago de horas extras a funcionarios de la facultad de Medicina, del Instituto de Higiene y de la Facultad de Humanidades.

-Ténganse presentes.

La misma Presidencia remite Mensaje del Poder Ejecutivo por el que da cuenta de haber dictado una Resolución por la que se tributan honores de Ministro de Estado a los restos mortales del doctor Walter Ravenna.

-Téngase presente.

El Poder Ejecutivo remite Mensaje por el que pone en conocimiento que de conformidad con lo establecido en el artículo 143 de la Constitución de la República, ha promulgado la ley por la que se establece que las elecciones universitarias a que se refiere la Ley Nº 15.736, de 2 de marzo de 1985, se efectuarán el 5 de setiembre de 1985.

-Téngase presente y agréguese a sus antecedentes.

El mismo Poder, por intermedio del Ministerio de Defensa Nacional, remite Mensaje al que adjunta la información solicitada por la Comisión Especial Investigadora Tendiente a Esclarecer las Circunstancias que Motivaron el Fallecimiento de la señora Cecilia Fontana de Heber.

-A la Comisión Especial Investigadora tendiente a Esclarecer las Circunstancias que Motivaron el Fallecimiento de la señora Cecilia Fontana de Heber.

El mismo Poder remite la información producida por el Ministerio de Agricultura y Pesca sobre vehículos oficiales, que fuera solicitada por el señor senador Alfredo Traversoni.

-A disposición del señor senador Alfredo Traversoni.

El mismo Poder remite la información producida por el Ministerio de Relaciones Exteriores relacionada con vehículos oficiales, que fuera solicitada por el señor senador Alfredo Traversoni.

-A disposición del señor senador Alfredo Traversoni.

El Ministerio de Agricultura y Pesca remite nota en respuesta a la exposición escrita enviada por el señor senador Luis Alberto Lacalle Herrera, referente al "Plan Quebracho".

-A disposición del señor senador Luis Alberto Lacalle Herrera.

La Junta Departamental de Durazno remite nota a la que adjunta la versión taquigráfica de las palabras pronunciadas en Sala por el señor edil Eduardo Cabrera, sobre la difícil situación por la que atraviesa el sector de profesores que ejercen la docencia en su carácter de precarios.

-Téngase presente y archívese.

El señor senador Juan Adolfo Singer comunica, de acuerdo con el artículo 140 del Reglamento del Cuerpo, que integra el sector parlamentario "Vanguardia Batllista", en virtud de estar comprendido en las situaciones establecidas en los apartados a) y b) del citado artículo.

-Téngase presente.

El señor senador Manuel Flores Silva comunica, de acuerdo con el artículo 140 del Reglamento del Cuerpo, que integra el sector parlamentario "Corriente Batllista Independiente", en virtud de estar comprendido en las situaciones establecidas en los apartados a) y b) de lo citado artículo.

-Téngase presente.

La Comisión de Hacienda eleva informado el proyecto de ley por el que se adecuan los montos mínimos y máximos establecidos por las leyes vigentes para el capital autorizado de las Sociedades Anónimas y de las Sociedades de Responsabilidad Limitada a los valores monetarios actuales.

(Carp. Nº 244)

-Repártase.

El señor senador Carminillo Mederos solicita informes al Ministerio de Economía y Finanzas referidos a la Dirección de Casinos del Estado y a la Dirección de Loterías y Quinielas.

-Procédase como se solicita.

La Comisión de Asuntos Internacionales eleva un proyecto de resolución relacionado con el atentado perpetrado por guerrilleros chiitas en los campamentos de Chatilla y Sabra.

-Repártase e inclúyase en el orden del día de la próxima sesión.

(Carp. Nº 257)

La Comisión de Constitución y Legislación eleva informados los siguientes proyectos de ley:

Por el que se establece como "Día de la Antártida Uruguaya" el 28 de agosto de cada año.

(Carp. Nº 177)

Por el que se modifica el artículo 1º del Código Civil (entrada en vigencia y promulgación de las leyes).

(Carp. Nº 249)

-Repártanse".

4) SOLICITUD DE LICENCIA

SEÑOR PRESIDENTE. - Dése cuenta de una solicitud de licencia.

(Se da de la siguiente:)

"El señor senador Juan J. Zorrilla solicita licencia para faltar a la sesión de hoy, por motivos de salud".

-Téngase presente.

5) CECILIA FONTANA DE HEBER. COMISION ESPECIAL INVESTIGADORA

SEÑOR PRESIDENTE. - Dése cuenta de una solicitud que ha llegado a la Mesas de una Comisión Especial Investigadora.

(Se da de la siguiente:)

"La Comisión Especial Investigadora Tendiente a Esclarecer las Circunstancias que Motivaron el Fallecimiento de la Señora Cecilia Fontana de Heber remite nota solicitando la autorización del Cuerpo, para elevar a la Justicia el acta de dicha Comisión conteniendo las denuncias formuladas por el señor senador José Germán Araújo".

-Se va a votar la solicitud formulada por la Comisión Especial Investigadora referida.

No habiendo número en Sala, para votar, aplazamos por el momento la votación de este asunto.

6) SAVINIANO PEREZ. SU DECESO

SEÑOR PRESIDENTE. - De acuerdo a lo solicitado, tiene la palabra el señor senador Mederos.

SEÑOR MEDEROS. - Señor Presidente: he pedido la palabra para rendir homenaje a un hombre de tierra adentro, a Saviniano Pérez; "Nano Pérez", como se le conocía cariñosamente en su departamento.

No voy a referir a Nano Pérez, el hombre que conocí.

Fue un gobernante municipal de Cerro Largo, por cuatro períodos consecutivos; demostró en su larga vida, y fundamentalmente en su actividad como gobernante, una especial preocupación por ayudar a los desposeídos.

Todos los que conocemos Cerro Largo sabemos la tristeza que da, aún hoy, la pobreza en que conviven los habitantes de las barriadas de Melo. Nano Pérez fue un gobernante de cuya acción social y política puede rescatarse, como algo realmente importante, su preocupación constante por ayudar, sin distinción de banderas políticas, a que esa gente pudiera tener acceso a los elementos más imprescindibles para la subsistencia. Nunca se fijó si el que venía en procura de ayuda o de un trabajo en su Intendencia -o en la época en que fue Concejal- era blanco, colorado o de cualquier signo ideológico porque, además, fue un hombre generoso.

Voy a relatar a la Cámara de Senadores un episodio que conocí. Nano Pérez fue electo Intendente en las elecciones del año 1946, oportunidad en que resultó electo Presidente de la República don Tomás Berreta. Nano, impresionado por la pobreza de los barrios de Melo, solicitó una audiencia al Presidente de la República y éste lo recibió. Entonces, le planteó la tragedia social de los pueblos y barriadas de Melo, de Fraile Muerto y de otras localidades del departamento y le pidió autorizacion para traer semanalmente, en vehículos del Municipio, vituallas de almacenes y comercios de la frontera, de Aceguá.

Me contaba Nano que luego de escucharlo seriamente, don Tomás Berreta -que era un hombre de gran sensibilidad humana- le dijo: "¿Pero usted qué cree, señor Intendente de Cerro Largo? Viene a pedir al Gobierno de la República que lo autorice a hacer contrabando. ¡No! Eso no se puede".

Continuaron la charla sin que se hablase más, ni por un instante, de este problema que Nano había planteado. Cuando se despidió, creyendo que había fracasado en su empresa, don Tomás -que en esa época tenía ya las manos temblorosas- lo tomó del brazo y le dijo: "Intendente de Cerro Largo, si quiere ser un hombre respetado por su pueblo, dé de comer a la gente de Cerro Largo, que tiene el respaldo del Presidente de la República". "Muchas gracias", le contestó, e hizo lo que le había pedido sin que nadie lo molestara. Eso permitió que en el mercado municipal de Cerro Largo, de Melo se expendieran a bajo precio -irrisorios diría yo- los artículos indispensables para la canasta familiar de la población.

Eso habla mucho sobre el gobernante al que estoy homenajeando, pero también sobre el Presidente de la República de esa época, que no era de mi partido, pero a quien mi partido y yo respetamos, precisamente por eso, por su inmensa sensibilidad humana y su generosidad.

Nano Pérez fue, además, un hombre culto, señor Presidente. Fue amante de las letras, especialmente de la historia y cada vez que visité Melo intervine en las peñas que muchas veces se organizaban en su casa, o en las de sus amigos. Lo escuché discurrir sobre problemas literarios, desde el punto de vista crítico o filosófico.

Nano fue un artista poco conocido. Creo que fue en el año 1940, fecha en la que ganó un certamen nacional de escultura con una cabeza del Gauderio, esculpida en piedras. Esta obra mereció una especial consideración del tribunal que falló a su favor. Esa pieza artísticas se encuentra en Cerro Largo y la última vez que la vi, estaba en el despacho del Intendente Pérez. Dijo que eso era de Cerro Largo y que de allí iría al Museo Histórico y Artístico, donde creo que está actualmente.

Además, señor Presidente, filosóficamente fue un agnóstico y un racionalista, que discutía con gallardía y sabiduría su posición filosófica que, por otra parte, había heredado de su padre, don Saviniano Pérez que fue un maestro, varias veces legislador y, además, autor de los libros "Somos" y "Trabajo". El padre de Nano mereció el respeto intelectual de su pueblo y de todos quienes lo conocimos.

Fue autor de las Cartillas Geográficas de Cerro Largo incorporadas, por las autoridades educacionales, como libro de consulta respecto a la toponimia y geografía del departamento.

Nano Pérez fue un combatiente político, duro y tumultuoso, que se expresó fundamentalmente en el periodismo. Duro en el combate, manejó la ironía con gallardía y la usó en sus enfrentamientos políticos, pero, en el fondo, fue esencialmente un hombre bueno.

Deseo relatarles otra anécdota. En su juventud, se había enfrentado con "Cacho" Monegal, un pensador y hombre de letras de Cerro Largo. Un día, Nano resolvió, después de muchos años de producido dicho enfrentamiento, ir a la casa del otro periodista, su viejo adversario. Abrió la puerta de la base del "Deber Cívico" y entró Cacho se sorprendió al verlo. Le preguntó si venía a pelear y Nano le respondió que había ido a darle un abrazo y a decirle que debía haberlo hecho hacía mucho tiempo. Consideraba que no podían envejecer, y seguir distanciados por hechos que sucedieron en la temprana juventud y por las luchas políticas que habían sido dirimidas con dureza en el "Deber Cívico" y en "El Censor".

Fue un nacionalista de profundas convicciones blancas y savaristas, que honró al Partido Nacional. Fue difamado por sus adversarios, blancos y colorados, porque un hombre del temperamento de Nano tuvo adversarios duros, que lo combatieron con la misma pujanza con la que él lo hizo.

Muere pobre a los 78 años de edad. A doña Rosa Henón de Pérez, su viuda, la deja pobre. Sólo con su pensión de gobernante municipal. Esto indica que fue un hombre generoso, que manejó la Intendencia de Cerro Largo durante cuatro períodos consecutivos y que no la utilizó para enriquecerse.

Se trataba de un fino periodista que editaba semanalmente en su propia imprenta los periódicos "El Censor" y "Actualidades" -de bolsillo- hasta que la cruel enfermedad lo imposibilitó para expresarse y escribir. Algún día, señor Presidente, alguien recogerá los archivos de estos periódicos y con ellos, el pensamiento de este melense, que amó profundamente a su departamento y que nunca quiso salir de él.

No le interesó sea legislador -pudiendo serlo- prefirió ayudar a los demás a acceder al Parlamento, y así lo hizo y logró, de esta manera, que muchos se incorporaran a este Cuerpo. El en cambio, optó por quedarse en su Melo, en el Cerro Largo de sus amores. Además nunca salió del país ya que siempre vivió en él y no traspuso sus fronteras.

Conocí a Nano Pérez, quizás como ninguno de los presentes en esta Sala tuvo oportunidad de hacerlo. Siendo aún niño, cuando falleció mi madre, siendo mi padre amigo de su padre y de él -habiendo muerto ya don Saviniano- fue a visitar a mi padre que había quedado viudo con varios hijos chicos a su cargo. Me puso la mano sobre la cabeza y le dijo a mi padre: "A Carminillo me lo llevo conmigo; por él no se preocupe". De esta manera, pasé a vivir durante dos años en la casa de Nano Pérez, conviviendo como un hijo más, con su familia y sus tres pequeñas hijas.

Declaro con humildad que quizá mi inquietud política haya nacido a raíz de la convivencia con ese hombre excepcional, al igual que mi inquietud social y el deseo de ayudar a los más desposeídos. Este sentimiento animaba a Nano Pérez y, en estos momentos anima intensamente a quien habla.

El poseía determinadas concepciones de orden filosófico que practicaba y discutía con sus amigos, entre los cuales tuve el honor de contarme. De esta forma, ejerció su influencia sobre mi espíritu e intelecto.

Reitero que en muchos aspectos de su vida fue un hombre tumultuoso; pero una vez muerto, es mi deber, y el de la Cámara de Senadores, resaltar y rescatar todo lo creador y valedero de su existencia, porque al final, cuando la muerte llega, no me interesan las críticas que puedan hacerse sus adversarios. Destaco los aspectos constructivos de su persona.

Deseo expresar al Senado que éste es el Nano Pérez que conocí y al que he querido durante toda mi vida.

En consecuencia, solicito que el Senado se ponga de pie en homenaje a este caudillo del interior del país para honrar su memoria y que la versión taquigráfica de las palabras expresadas en Sala se envíe a su persona en Melo.

Nada más.

SEÑOR LACALLE HERRERA. - Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador para ocuparse del tema.

SEÑOR LACALLE HERRERA. - Señor Presidente: la hoja de votación de candidatos, por la que hemos llegado a esta Cámara, cuenta, entre sus primeros candidatos al Senado, con el nombre de Rosa Henón de Pérez, la hoy viuda de Nano Pérez. Eso representó para nosotros, en el departamento de Cerro Largo, un apoyo, y ese es uno de los motivos de los cuales en el día de hoy haremos uso de la palabra para rendir homenaje a la memoria de Nano Pérez.

Hemos oído la palabra apasionada, afectuosamente agradecida y emotiva del señor senador Carminillo Mederos, perteneciente a otra generación.

Conocimos a Nano Pérez cuando recién comenzábamos nuestra tarea partidaria y al hacerlo nos relacionamos con un eslabón de una generación -que se está extinguiendo- formada por jefes partidarios locales y caudillos de sus pagos. Se trataba de gente que quizás tendía a errar en lo menos para acertar en lo principal; se trataba de gente que quizás sabía poco de leyes pero mucho de justicia.

Varias veces nos hemos imaginado que tal como era Nano Pérez deben haber sido don Frutos Rivera y todos aquellos hombres que, perteneciendo al pago, imbuidos del alma popular, representaban -hasta en el sobrenombre que se utilizaba para caracterizar las listas- la expresión verdadera, venida de abajo, de la democracia cerril e imperfecta. Esos caudillos poseían aquel hervor que era mucho más positivo que lo que podía capturarse dentro de la pragmática de una ley y de la representación fría y doctoral que a veces intentó oponerse a esta patria y a estos pagos vivos encarnados por esa gente.

Recuerdo que, cuando se estaba celebrando una de las últimas sesiones de la Asamblea General del Período pasado, llegó a mis manos por correo la llamada "Edición de Chaleco" de "El Censor". Se trataba de una publicación similar a un diario, pero más chica que una postal; era un periódico en miniatura, un pliego doblado, con cuatro hojas. Tal como los titulares de los diarios, traía escrito el nombre "El Censor", y en letra muy pequeña "Edición de Chaleco".

Nano Pérez venía siendo acosado por dificultades económicas y por ello aquel "El Censor", antiguo que conocí como expresión valiente y típica del periodismo de Cerro Largo y Treinta y Tres -integrado por periodistas de fuste, que respondían por cada una de sus páginas con su presencia gallarda- se había reducido a un panfleto que, en realidad era un periódico y se llamaba "El Censor. Edición de Chaleco".

En aquélla sesión de la Asamblea General, en medio de aquellas idas y venidas de un sistema que se iba haciendo engorrosamente barroco -quizás allí estaban muchas de las simientes de su propia destrucción- escribí a Nano lo siguiente: "nano: en medio de este ambiente hoy he oído una voz que trae el resonar del almácigo de la ciudadanía, de la lucha chica y pueblerina, a veces no comprendida, pero que es el almácigo de ciudadanos y de dirigentes políticos".

En el día de hoy quiero evocar a Nano Pérez desde esa dimensión. Nos separaba casi medio siglo. Pienso que con él quizás ha desaparecido ya la última expresión de aquellos caudillos que atendían en la cocina y que no tenían domicilio porque éste era Intendencia, comité y lugar de recepción. He visto entrar a su casa y comer en su mesa a quien era apenas identificado por un sobrenombre.

Por supuesto que quedan la crítica a su forma de ejercer el gobierno municipal, que se puede haber formulado y que quizás haya tenido fundamento en alguna oportunidad. Creo que, de pronto, los gobiernos municipales tengan que ser eso: el destaque de un vecino entre todos par que sea el amparo, para que sea el primero de los vecinos y no un gobernante escondido en una casa de gobierno municipal.

En consecuencia, adhiero a las palabras pronunciadas por el señor senador Mederos.

Asimismo, deseo recordar el herrerismo muy propio y militante que tuvo Nano Pérez. En 1954, cuando iba a votar contra Herrera, en la separación del Movimiento Popular Nacionalista, a la quinta de la calle Larrañaga llegó un telegrama que decía: "En la mañana de la elección, los que vamos a morir te saludamos. Nano". Se trataba de una relación afectiva con el principal dirigente del partido.

Entiendo que quizás una de las cosas más tremendas que se hayan vivido en Cerro Largo era que aquel hombre viviera pero que tuviera callado por una hemiplegia. El hecho de que Nano estuviera callado e impedido de poder emplear su gracejo en su conversación, constituía una anomalía para un Cerro Largo que lo va a incorporar a la afortunadamente nutrida legión de dirigentes locales, pero con dimensión nacional.

SEÑOR HIERRO GAMBARDELLA. - Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR HIERRO GAMBARDELLA. - Señor Presidente: cuando el señor senador Mederos me comunicó que pensaba hacer uso de la palabra evocando la memoria de Saviniano Pérez, se me ocurrió que con sus manifestaciones el Senado estaba cumplido, habida cuenta de las razones que él mismo invocó, es decir, su conocimiento personal y directo de esta interesante figura de la política uruguaya. Sin embargo, dado el curso que han seguido sus expresiones, me parece que si el Partido Colorado no pronuncia unas palabras, dejaría de cumplir con un acto de cortesía política y de reverencia hacia una originalísima figura de la política nacional.

Don Saviniano Pérez, hijo de don Saviniano Pérez -el Nano Pérez por decisión de las multitudes nacionalista o populares de la ciudad de Melo y de todo Cerro Largo- era, sobre todas las cosas, un hombre sumamente original, con una invencible personalidad. En cierto momento surgió su condición de escultor. Ese gusto que mencionó el señor senador Mederos, esa gran severidad plástica y su profunda seriedad, demuestran el ahinco en el estudio de los temas del espacio y que a pesar de su notoria bohemia, era sumamente riguroso en materias relacionadas con la inteligencia, el pensamiento y la inspiración.

Nano Pérez era un periodista de primerísima fila, como tantos otros que ha dado el departamento de Cerro Largo. Se lo ha comparado con Cacho Monegal, lo que alcanza para dar una idea de la dimensión intelectual de ese periodista que podía estar a la altura de uno de los primeros del país.

Don Saviniano Pérez era un narrador, evocador de las cosas antiguas del país. En su casa recibía gente sin saber ni su nombre -como manifestó el señor senador Lacalle Herrera- ni su filiación política. El mate y la caña de contrabando eran brindados a todos, blancos y colorados, con una cordialidad increíblemente auténtica, porque ella era la expresión de un sentimiento de solidaridad humana que llevó a Nano a ser lo que fue: un gobernante irregular, pero generoso; un hombre sin protocolo ni formalidades. Como en las épocas de la patria vieja, su casa de gobierno era un rancho -no la Intendencia propiamente dicha- cercano al arroyo Conventos, en donde platicaba con todos y trataba de resolver con paternalismo, tal vez exagerado, los problemas inmediatos y urgentes de esa gente.

Nano fue un hombre pobre que desdeñó los halagos de la fortuna y que usó la popularidad como un ejercicio austero de democracia. No quiso ser legislador, aunque pudo haberlo sido cuantas veces quisiera; no quiso ser senador de la República. Amaba tan profundamente su pago, su lugar de origen, que sentía que allí cumplía su destino. Y estoy seguro de que Nano cumplió su destino.

En 1946, siendo yo candidato del Partido Colorado a una banca en la Cámara de Diputados por aquel departamento, presencié el nacimiento político de Nano, en una de las más prodigiosas manifestaciones de energía popular que he visto en mi vida. Sentí que desde el suburbio surgía una fuerza nueva: Nano Pérez. En ese momento, nosotros éramos responsables de una gestión gubernamental que el doctor Giordano Bruno Eccher llevaba a cabo brillantemente en la Intendencia de Cerro Largo.

SEÑOR MEDEROS. - Apoyado.

SEÑOR HIERRO GAMBARDELLA. - Sin embargo, entendimos que el mandato popular indicaba otra cosa: el ascenso del suburbio. Se trataba del ascenso de un suburbio castigado por la miseria, por la pobreza, por el olvido. Quien representó ese ascenso con autenticidad absoluta fue ese caudillo blanco, Nano Pérez. Entonces, el suburbio llegó al gobierno y Nano Pérez gobernó para ese suburbio con un paternalismo que, tal vez desde un ángulo académico, pueda ser censurado. Tenemos que reconocer, empero, la enorme calidez humana que él supone y el enorme compromiso con la vida de los hombres que él consagró.

Quiero rendir hoy homenaje a don Nano Pérez. Soy un hombre muy distinto a él; me formaron otras coordenadas en la vida. He tenido, si contacto y conocimiento de su condición de hombre. Además, conozco su pensamiento filosófico, como muy bien lo ha descrito el señor senador Mederos. Nano era un hombre libre, independiente, pero poderosamente aferrado a las largas tradiciones nacionales. Era un auténtico hombre de la República; sentía profundamente todo aquello que supone el ascenso de un país que viene desde el fondo de la historia, florece en el presente y va hacia el porvenir. El representaba la rama rústica de esa enorme tradición vital.

Fue amigo de Juana de Ibarbourou y de hombres muy importantes en la zona política e intelectual del país, como José Luis Zorrilla de San Martín. Dialogaba y planteaba con ellos con su sencillez habitual, con su astucia verbal -era uno de sus dones y una característica de su persona- y con el dominio de muchos temas de carácter literario e intelectual. A pesar de que no se despojaba de toda aparatosidad, se veía que en el alma de este hombre existía buena agua espiritual, de pensamiento y de vida interior.

En nombre del Partido colorado deseo manifestar que no solamente acompañamos al Partido Nacional en su dolor, por un acto de civilización y cortesía, sino porque, a pesar de las luces y las sombras que todos tenemos, ha muerto un gran uruguayo.

(Muy bien)

SEÑOR TOURNE. - Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR TOURNE. - Señor Presidente: queremos manifestar, en nombre de nuestro sector, la más emocionada solidaridad que las palabras y el homenaje propuesto a la ilustre personalidad de Saviniano Pérez, por parte del señor senador Mederos, quien trazó su semblanza justa y merecida.

Nano fue parte muy importante de una época y de la política del Partido Nacional en Cerro Largo, pero su figura trascendió también al plano nacional. Asimismo su adhesión al partido significó -para cualquiera de los grupos que en la lucha política del Partido disputaban la primacía- un alto título de honor y de prestigio.

Saviniano Pérez fue un hombre de profundo arraigo popular, pero de una cultura superior, que caracterizó un tipo humano de relevante excelsitud en el medio de nuestro país y del que él fue, en cierta manera, un prototipo.

Integró una generación que se forjó a sí misma; fue un autodidacta, de los que generaron en la lucha cívica una elevada cantidad de conocimientos y un afán de saber, que lo llevó, prácticamente a inquirir en el campo de la historia, de la filosofía y de la cultura en general, la respuesta a la problemática del hombre de su época. Esta generación se forjó -y también forjó al país- desde el interior y lo hizo con pasión y grandeza. El Nano Pérez y otros hombres a los que también rindo mi homenaje, asumieron la tarea de construir el país desde el interior; con esa lucha que no se refleja ni en los editoriales de los diarios, ni en lo que puede ser la publicidad de un nombre, ni en el aliciente o los estímulos que proyectan alicientes sobre una conducta pública, elaborada en la consideración de sus semejantes, sino que, repito, desde tierra adentro, calladamente cumplen con la diaria tarea de forjar nuestro país. De esa forma se integra un venero de inmensa riqueza humana, galería de grandes hombres que exaltan la grandeza de nuestros partidos políticos.

Creo que en él nos tenemos que inspirar sobre todo cuando nos encontramos ante situaciones como las que sufrimos durante estos once años, en los que se ha atacado alevorosamente al político.

Al final de su vida, este hombre ocupó posiciones importantísimas en la vida de su departamento, Cerro Largo, y culminó en su condición de Intendente reiteradamente electo por la voluntad popular. Una de las posiciones a la que podía haber accedido en el orden nacional, y que no quiso ocupar, además por un desprendimiento generoso -como muy bien lo señalaba el señor senador Mederos- es la de diputado, o la de senador de la República. Creemos que esa actitud es un símbolo de un hombre romántico y generoso que dio todo por su terruño.

Su personalidad, realmente, concitaba la admiración y la atención por su gracejo, por la enjundia de sus expresiones por sus salidas, a través de la prensa o en ese diario encuentro con los hombres de las más diversas tendencias de su departamento. Salía del entorno que lo rodeaba lo que el Nano Pérez había dicho sobre tal acontecimiento local o sobre otra circunstancia de la vida nacional, revelando, pues, esa expresión que contribuyó a forjar de especial manera, esa singular presencia de caudillo y de hombre superior.

El periodismo y su ejercicio, señor Presidente, no fue para Saviniano Pérez una mera esgrima por honores intelectuales, sino una forma de vida y lucha a la que dio lo mejor de sí mismo.

Creo que hoy el país, ante la pérdida de su presencia física -luego de una larga y dolorosa enfermedad- abate sus banderas. Nos queda el recuerdo de su ejemplo, lo excelso que refleja de manera superior lo que es el hombre uruguayo, lo que es el dirigente político del interior del país, con el que estuvo consustanciado vertebralmente Saviniano Pérez.

Con estas palabras, señor Presidente, expresamos la solidaridad de nuestro sector a los homenajes proyectados.

SEÑOR FERREIRA. - Pido la palabra para ocuparme del mismo tema.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR FERREIRA. - Voy a ser muy breve, señor Presidente, porque sería una irreverencia de mi parte creer que pueda agregar algo a las expresiones que han sido vertidas en Sala, máxime habiendo hecho uso de la palabra el señor senador Mederos, en nombre del Partido Nacional y el señor senador Tourné, en nombre de nuestro sector.

Creo que es importante -como lo señalara el señor senador Lacalle Herrera- hacer sentir mi voz como integrante de una nueva generación partidaria.

Personalmente, vi a Saviniano Pérez una sola vez en mi vida. Fui a saludarlo a su casa, después del golpe de Estado de 1973. Recuerdo las anécdotas que este hombre, ya enfermo y en el ocaso de su vida, nos contaba. Además, recuerdo como a través de la información y de los contactos con los compañeros del departamento, tuvimos conocimiento de la manera como este viejo caudillo -quizás el último caudillo rural- logró durante estos años, mantener en alto sus convicciones, sus ideales, su lucha y su defensa por la libertad.

Se manifestaba en su estilo distinto, muy de su época y de su medio, un estilo que definía su perfil único, su perfil propio; un estilo paternalista y caudillesco. El Nano Pérez fue en ese su estilo propio un bastión de defensa de la libertad con el cual no pudo el régimen dictatorial.

No voy a hacer ahora un largo anecdotario, pero quienes son coterráneos suyos recuerdan la chispa, la viveza y la gracia de su persona. Un buen ejemplo fue su aparición en televisión en los años difíciles.

Quien ejercía el máximo cargo castrense en el departamento, se había definido a sí mismo como "El Chocolate". Había dicho: "Acá en el departamento no hay más perro que el chocolate y el Chocolate soy yo". Así le quedó el nombre.

El Nano Pérez hizo una larga audición radial y, posteriormente, participó en una larga audición televisiva. Se dedicó a expresar su repugnancia por "El Chocolate". Sin mencionar por el nombre a nadie. Parecía una elocución gastronómica. Así también en este país, se peleó contra el régimen y se alentó el espíritu de mucha gente en el campo.

Casualmente, hace pocos días recibí de uno de sus nietos un par de ejemplares del periódico "El Censor", edición de chaleco -algunos se remontaban a los años 1957 y 1958- periódico al que ya se refirió el señor senador Lacalle. A través de ellos, pude compenetrarme con ese estilo lúcido, sagaz, irónico y combativo de este viejo luchador que, hasta el último momento de su vida honró a nuestro Partido, a la colectividad y a su departamento, que es el de mis mayores.

Con estas palabras, he querido testimoniar el homenaje de una nueva generación partidaria, a este viejo luchador desaparecido.

Nada más.

SEÑOR RODRIGUEZ CAMUSSO. - Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR RODRIGUEZ CAMUSSO. - Señor Presidente: nuestra bancada adhiere también al justo homenaje que se tributa a este recio luchador político desaparecido y presenta su entera solidaridad al Partido Nacional que con Saviniano Pérez pierde a un luchador de muy peculiares características al que, en algún sentido y de modo superficial, pudo considerársele, por algunos, como un anacronismo y que, sin embargo, reflejaba valores y vivencias de honda y particular significación en la vida del país.

Varias fueron las veces que tuve oportunidad de estar en la casa de Saviniano Pérez. Era un enamorado de su país de su gente, de su Partido y de sus pagos. No había cosa más difícil, por trascendentes que fueran las decisiones a adoptar, que hacerle venir a Montevideo; no lo hacía nunca. Para hacerle una consulta, uno tenía que trasladarse hasta Melo.

Recuerdo siempre la impresión que tuve cuando siendo joven legislador -hacía mis primeros pininos parlamentarios, no importa cuántos años hace- se planteó una división dentro del Partido Nacional, a causa de la cual un importante núcleo de organizaciones procuró dar una tónica diferente al Partido enfrentando, nada menos, que a Luis Alberto de Herrera. Precisamente, a aquel joven diputado le tocó trasladarse a Melo para hablar con Saviniano Pérez, tarea que, naturalmente, lo llenó de responsabilidad. Cuando llegó a su casa -con media docena de discursos estudiados para, según fuera el recibimiento, utilizar uno a otro- don Saviniano lo recibió y dijo: "Sé de qué me viene a hablar, pero conmigo no se puede hablar de política sin almorzar primero, porque antes que nada hay que saber que yo soy mejor cocinero que político". Efectivamente, era muy buen político, pero doy fe de que también era un gran cocinero.

A lo largo del día tuve ocasión de examinar muchas cosas; de recorrer su casa, que era un verdadero museo; de comprender cómo recogía en cada objeto el recuerdo de determinadas anécdotas; el episodio de la vida de cada personaje local. Aquel periodista combatiente, aquel luchador político, inadaptado a formas convencionales pero que trabajaba y actuaba a su manera y sentía como propios el pesar y la insuficiencia económica de los sectores más humildes, construyó laboriosamente una personalidad que batalla ni circunstancia alguna pudo diluir. Saviniano Pérez llenó un capítulo de la vida política del país, de la del Partido Nacional y de la del querido departamento de Cerro Largo.

Actuó a su manera, según su estilo, fue generoso, noble y sirvió a su departamento.

Rendimos, pues, con emoción y absoluta franqueza, el homenaje que su lucha y la limpieza de su personalidad merecen.

SEÑOR PRESIDENTE. - Si no se hace uso de la palabra, se va a votar la moción formulada por el señor senador Mederos, en el sentido de ponernos de pie y guardar un minuto de silencio al homenaje a la memoria del señor Saviniano Pérez, así como remitir a sus deudos la versión taquigráfica de las palabras pronunciadas en Sala.

(Se vota:)

-20 en 20. Afirmativa. UNANIMIDAD.

7) SRA. CECILIA FONTANA DE HEBER. COMISION ESPECIAL INVESTIGADORA

SEÑOR PRESIDENTE. - Si no se hace uso de la palabra, se va a votar la moción de la Comisión Especial Investigadora tendiente a esclarecer las circunstancias que motivaron el fallecimiento de la señora Cecilia Fontana de Heber, por la que se solicita la autorización del Cuerpo para elevar a la Justicia el acta de dicha Comisión conteniendo denuncias formuladas por el señor senador Araújo, de la que se dio cuenta en la relación de asuntos entrados.

(Se vota:)

-21 en 21. Afirmativa. UNANIMIDAD.

SEÑOR TOURNE. - Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR TOURNE. - Quiero fundar el voto en relación al trámite de la solicitud presentada por la Comisión Investigadora.

SEÑOR PRESIDENTE. - Se trata simplemente de un asunto de trámite, señor senador.

SEÑOR TOURNE. - De todos modos, quisiera señalar que los fundamentos surgen de la circunstancia -tal como se expresa en la nota que se cursará al Poder Judicial- de que están implicadas en esta referencia personas cuyos nombres se incluyen, por lo que la Comisión entendió que esa información debía manejarse en forma reservada, sin perjuicio de que el Senado, si lo creyera conveniente, levantara esa reserva.

8) CUESTION DE FUEROS

SEÑOR TOURNE. - Aprovechando esta oportunidad y por elemental sensibilidad de legislador, de hombre integrante de un Parlamento democrático y como este problema está vinculado estrictamente a expresiones formuladas por el señor senador Araújo, quiero expresar mi solidaridad, en virtud de los planteamientos de carácter público que se han hecho. Es indudable que la palabra de un legislador y sus actitudes no pueden ser coartadas por la amenaza que significa el envío de padrinos ni por la sujeción que pueda representar, desde ese punto de vista, una limitación a la libertad del funcionamiento de los Cuerpos parlamentarios, como así tampoco las denuncias que distintos legisladores puedan formular en relación a la vida pública del país que tanto interés concitan.

Creo que esto ameritaría un planteamiento de fueros a nivel de este Cuerpo si no mediara una situación de público conocimiento, en cuanto a que la voluntad del señor senador Araújo es la de no tratar este problema como una cuestión de fueros, de acuerdo a versiones periodísticas circulantes. Siento la responsabilidad, como integrante de este Senado, de considerar la situación de uno de mis pares, quien está realizando una labor de esclarecimiento público, y que se ve sujeto a un coartamiento, siquiera indirecto, de lo que tiene que ser su más irrestricta libertad.

De manera, pues, que dejando de lado lo que era el destino natural de este tipo de asunto -calificarlo como cuestión de fueros- y tomando la situación en lo que significa el hecho de las amenazas que configuran los planteos de carácter público formalizados en torno a las declaraciones del señor senador Araújo, quiero expresar a título personal -y estoy seguro que éste es el sentir de nuestra bancada- nuestra solidaridad con el legislador ofendido en sus fueros y en el legítimo ejercicio de su función legislativa.

SEÑOR ARAUJO. - Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - Estamos absolutamente fuera de Reglamento. Terminada la lectura de los asuntos entrados, parece que cada uno de los señores senadores tiene libertad para referirse al tema que se le ocurra.

De todos modos tiene la palabra el señor senador Araújo.

SEÑOR ARAUJO. - Señor Presidente: ante todo, deseo agradecer la solidaridad expresada por el señor senador Tourné.

Quiero hacer también una brevísima aclaración, que creo que corresponde. Entiendo que el medio de difusión al que el señor senador se refiere -y que no transmite textualmente nuestras palabras- puede conducir a error.

En la noche de ayer, expresamos que en lo personal no queríamos trasladar esto al Cuerpo como una cuestión de fueros; no queríamos que se nos malinterpretara en el sentido de que nuestra actitud podría ser la de responsabilizar al Cuerpo por nuestras palabras. Pero existía la posibilidad de que otros señores legisladores entendieran que se han afectado los fueros parlamentarios, y plantearan esta cuestión en esos términos, a lo que, naturalmente, no me iba a oponer.

Quería hacer esta simple aclaración al tiempo de informar al Cuerpo que, en la mañana de hoy, sin mi presencia, la bancada del Frente Amplio adoptó por unanimidad una resolución que habrá de dar a conocer en la próxima sesión de la Asamblea General.

Estas eran las dos precisiones que quería hacer, además de agradecer en forma muy especial la solidaridad expresada por el señor senador Tourné.

SEÑOR FERREIRA. - Pido la palabra para una cuestión de fueros.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR FERREIRA. - Señor Presidente: hace pocos días fue objeto de la solidaridad de este Cuerpo, por el intento de intimidación que sufrí en la puerta de este recinto por parte de un grupo de gente que todos los sectores coincidieron en calificar de "inadaptados al sistema de vida democrático".

Cuando un señor senador que no pertenece a nuestro partido ha sido objeto de un intento de intimidación grosera como el que sufrió el señor senador Araújo, creo que corresponde votar una cuestión de fueros.

En el día de ayer, en una audición radial, escuché a un oficial de las Fuerzas Armadas calificar al señor senador Araújo de "sujeto que inviste un cargo de senador". Ante esa expresión, siento agraviados mis propios fueros parlamentarios y los de todos los integrantes de este Cuerpo. Considero, reitero que corresponde votar una cuestión de fueros; de lo contrario, sentiría que fue hasta un abuso de mi parte haber solicitado que se plantease como cuestión de fueros el hecho de que quince muchachitos pretendieron lanzarme un escupitajo, si cuando se vierten conceptos agraviantes, no al señor senador Araújo -que merece todo nuestro respeto y nuestra consideración, más allá de las discrepancias que podamos tener- sino al mencionado señor senador en su condición de legislador, no se procediera de la misma forma.

Las denuncias que hizo el señor senador Araújo en Sala conmovieron a la opinión pública. Podremos estar de acuerdo o no; creo que éste es un tema que puede ser discutible -no hay por qué ocultarlo- en el sentido de si el mejor procedimiento para llevar a la justicia a quienes han cometido crímenes y abusos es el de este tipo de denuncias o no. Eso no interesa. Lo que importa es que el señor senador Araújo estaba haciendo uso de sus prerrogativas de legislador y, como tal, ha sido agraviado. Y cuando se dice -aunque aún no se haya consumado el hecho- que se pretende enviarle padrinos para lo que se denomina un lance caballeresco por expresiones vertidas en Sala en su condición de legislador, creemos que se están vulnerando los fueros de todos los que nos sentamos en este recinto. Por lo tanto, reitero, que habría sido una desproporción de mi parte haber sido objeto de la solidaridad del Cuerpo, si en la noche de hoy no votáramos una cuestión de fueros ante esta situación.

SEÑOR PRESIDENTE. - De acuerdo al Reglamento, la moción del señor senador Ferreira no admite discusión. Dice el inciso c del artículo 66: "Es asimismo cuestión de orden lo que afecte los fueros del Cuerpo; alguna de sus Comisiones, o de cualquiera de los senadores.

La proposición respectiva se votará sin debate, al sólo efecto de calificar el carácter preferente del asunto planteado. Votada afirmativamente, se entrará a considerar el fondo de la cuestión, no pudiendo intervenir cada orador por más de una vez ni por más de cinco minutos".

SEÑOR BATLLE. - Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - La moción no admite discusión. Simplemente se votará si ésta es o no una cuestión de fueros. Cuando se abra el debate, cada señor senador podrá hablar durante cinco minutos.

SEÑOR PAZ AGUIRRE. - Pido la palabra para una aclaración reglamentaria.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR PAZ AGUIRRE. - Quiero precisar que no vamos a votar si ésta es una cuestión de fueros. Lo que se va a votar es si se incluye este punto en el orden del día, para su debate inmediato, a los efectos de analizar si este asunto, en el fondo, altera o vulnera los fueros parlamentarios. Eso se verá al finalizar la discusión.

Es con ese alcance que voy a votar la moción presentada.

SEÑOR PRESIDENTE. - Se va a votar la moción presentada.

(Se vota:)

-25 en 26. Afirmativa.

Tiene la palabra el señor senador Batlle, que oportunamente la había solicitado.

SEÑOR BATLLE. - Había pedido la palabra para hacer la aclaración reglamentaria que formuló el señor senador Paz Aguirre, a fin de sentirme habilitado para dar el voto.

SEÑOR PRESIDENTE. - Pido disculpas al señor senador.

La Mesa le hubiera concedido con mucho gusto la palabra, si el señor senador le hubiera indicado que era para una aclaración reglamentaria.

SEÑOR LACALLE HERRERA. - Pido la palabra para fundar el voto.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR LACALLE HERRERA. - Hemos votado afirmativamente esta moción, porque creemos que los señores senadores merecen la gentileza de que el tema sea tratado, pero confesamos que, a nuestro juicio, no estamos ante una cuestión de fueros.

Nos resulta bastante claro llegar a esta conclusión, teniendo en cuenta que estamos frente a algo como lo que es sentirse agraviado y hacer uso de la ley correspondiente, de trámite caballeresco, a efectos de dirimir la hipótesis mediante las armas, de lo que se ha dado en llamar una cuestión de honor.

Creemos, señor Presidente, que no estamos frente a una cuestión de fueros y, además, que toda vez que exista este tipo de planteos, debemos fijarnos muy bien en él, ya que no podemos presentarlo en una incidencia de lo que es la vida política del país, que en algunos momentos se vuelve muy dura.

La institución del duelo es algo que ha quedado prácticamente olvidado. Sin embargo, en generaciones anteriores, cuando se producían este tipo de planteamientos, no creo que ninguno de los señores legisladores -y vaya si lo sabían; inclusive algunos de ellos están sentados aquí en esta Cámara y han participado en serio de este tipo de lances- lo sintiera como un ataque a sus fueros, de momento que se hacía uso de una prerrogativa legal, sobre la que un día podremos discutir su fondo, su finalidad.

SEÑOR FERREIRA. - ¿Me permite una interrupción?

SEÑOR PRESIDENTE. - El señor senador sólo dispone de cinco minutos para su exposición, y reglamentariamente no se puede interrumpir.

SEÑOR LACALLE HERRERA. - La interposición de una demanda por cualquiera de las vías correspondientes no sería, a mi juicio -muy modesto, pero independiente- una cuestión de fueros, sino simplemente que se ha puesto en marcha un resorte legal frente a lo que está establecido como una violación de la ley.

Creo, señor Presidente, que ese es el marco en que debemos ubicar la cuestión que se ha planteado en el día de hoy. Reitero que hemos cumplido con el aspecto de cortesía y solidaridad al poner este tema sobre la mesa, pero en el fondo del asunto no nos encontramos ante una cuestión de fueros. Ellos no fueron vulnerados, ya que el señor senador ha hecho uso de una prerrogativa para establecer sus denuncias, las que el Cuerpo ha recibido y tramitado, sin que en ello -por lo menos desde mi óptica- haya influenciado mi condición de senador y la independencia del Cuerpo para seguir investigando y enviando, a donde deba, estas denuncias que se han formulado, respecto de las cuales la Justicia es la que dirá la última palabra.

SEÑOR PAZ AGUIRRE. - Apoyado. Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR PAZ AGUIRRE. - Coincido con el pensamiento expresado por el señor senador Lacalle Herrera y en esto creo reflejar la posición de la bancada del Partido Colorado.

El legislador está amparado por el fuero que es una institución de larga historia que todos conocemos y que tiende a preservar la independencia del Poder Legislativo frente a cualquier intento de coartarla, por parte del Poder Ejecutivo u otro Poder administrador.

En este caso, como en otros, los legisladores tienen el legítimo derecho de expresar sus puntos de vista e inclusive calificar las actitudes o conductas de determinadas personas que desempeñan cargos públicos o privados y, a la vez, estas personas pueden sentirse agraviadas, en su moral, buen nombre o prestigio y, eventualmente, apelar al envío de padrinos para reclamar, por las armas, la reparación de ese daño en función de lo que establece la ley de duelos, cuando entiendan que éste es el medio apropiado.

Personalmente, a esta altura, he dejado de creer en el sentido del duelo como institución de reparación moral; más bien considero que en la actual civilización este recurso es un tipo de lucha en la que prevalece la destreza, el arte, la suerte, pero no necesariamente la razón. Sin perjuicio de ello, pienso que este eventual planteamiento de una cuestión caballeresca no es un ataque al fuero de los legisladores.

Recuerdo que en una legislatura anterior, siendo el que habla senador, se planteó una incidencia con el entonces senador Wilson Ferreira Aldunate, en virtud de que realizara una seria y grave crítica a la actuación del Comandante en Jefe de la Armada de la época, Contralmirante Fernández relativa a la operación de alije realizada en el Río de la Plata -en este momento lo tengo borroso en mi memoria; creo que se refería al Comunicado Nº 14 de la Armada -y el Comandante en Jefe consideró que los conceptos vertidos en Sala eran lesivos de su honor y dignidad personal y profesional. Seguidamente, el Contralmirante Fernández designó al entonces señor senador Santiago de Brum Carbajal y al que habla como sus representantes para plantear una cuestión caballeresca al señor senador Wilson Ferreira Aldunate, cosa que no se llevó a cabo debido a la convicción filosófica del señor senador de que se trataba, que le obstaba prestarse a llevar adelante un lance de esta naturaleza. En consecuencia, el expediente de trámite caballerezco quedó concluido. Sin embargo, en aquel momento nadie entendió -no en base al envío eventual de padrinos, sino al real- que por sentirse onfendido un alto oficial de la Armada como lo era su Comandante en Jefe, eso era un ataque a los fueros parlamentarios, sino simplemente un modo de entender de una persona que se sentía -con razón o sin ella- afectada en su moral por los dichos pronunciados por un legislador y, por lo tanto, quería reparar su honor ofendido.

No creo -y coincido con lo manifestado por el señor senador Lacalle Herrera- que aquí estemos frente a una cuestión de fueros. El procedimiento podrá ser bueno o malo, censurable o no; estaremos de acuerdo con él o no e incluso coincidiremos o no con el instituto del duelo o habremos evolucionado lo suficiente en el curso de los años como para cambiar nuestro pensamiento en función de las realidades que vivimos en la actualidad. No considero, reitero, que este eventual planteamiento pueda significar una cuestión que altere, vulnere, limite o coarte las prerrogativas parlamentarias, por lo que a mi juicio no estamos ante una cuestión de fueros. Por lo tanto, el Parlamento debe desechar este planteamiento, si bien es de desear que en el futuro no se produzcan estos enfrentamientos que no le hacen bien al país.

SEÑOR FERREIRA. - Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR FERREIRA. - Señor Presidente: creo que acá se ha cometido un error al afirmarse que el duelo es un instituto legal. He consultado a algunos prestigiosos penalistas de este país quienes me han brindado una tesis en cuanto a que el duelo es ilegal; es inimputable, que no es lo mismo que legal. Aquel que mate durante un duelo no es susceptible de ser juzgado lo que no quiere decir, repito, que sea legal. Llama pues poderosamente la atención, ya que en las instituciones donde se llevan a cabo los duelos se producen actos ilegales, que están prohibidos por la ley y que, además, la fuerza pública tiene la obligación de tratar de impedir, sin perjuicio de que en los diarios se publique que se envían o no los padrinos y nadie hace nada para evitarlo.

No quiero hacer un debate del instituto del duelo. Creo que cuando los oficiales de las Fuerzas Armadas envían padrinos, se da una situación un tanto compleja. El señor Ministro de Defensa Nacional es un hombre de profundas convicciones religiosas, católicas.

Es sabido que un católico está impedido de aceptar este tipo de trámites, porque incurriría en lo que el Derecho Canónico tipifica como "excomunión ipso facto". Sin embargo, en las Fuerzas Armadas, cuando un oficial considera que se ha lesionado su honor, está obligado por la institución a enviar los padrinos. De esto se desprende que parece incompatible la condición militar con la de católico. No sé cómo resolverá este problema filosófico el señor Ministro de Defensa Nacional. Es posible que oportunamente haga un pedido de informes al respecto al señor Ministro.

En todo caso, señor Presidente, creo que el tema de fondo no es el instituto del duelo y, además, en realidad el asunto no es jurídico, sino político. Reitero el argumento que esgrimí cuando planteé esta moción. Hace pocos días, al salir de esta Casa, alguien me lanzó un escupitajo y todos los sectores políticos -el señor senador Flores Silva habló en nombre de toda la bancada del Partido Colorado; se expresaron, también, los señores senadores Rodríguez Camusso, Araújo, Batalla y, además, varios colegas de mi bancada, como los señores senadores Pereyra y Tourné- manifestaron que era inadmisible y lesivo a los fueros parlamentarios, porque era un intento de intimidación inaceptable.

Y resulta que un oficial de las Fuerzas Armadas, acusado de serios crímenes por un señor senador en ejercicio de sus funciones, sale por radio a decir que se trata de un sujeto que inviste malamente la condición de senador, y nosotros consideramos que los fueros no han sido vulnerados. Me sentiría incómodo con mi conciencia si se considerara que un escupitajo al senador Ferreira merece un planteo de fueros y que en cambio este tipo de agravios contra el señor senador Araújo por parte de un oficial de las Fuerzas Armadas no lo merece.

De todas maneras, creo que si nos ponemos a discutir jurídicamente si se trata de una cuestión de fueros, o no, quizá nos alejemos del tema central, que tiene que salir por unanimidad. Advierto que el criterio para tratar los fueros no es unánime. Si lo es nuestra solidaridad para con el señor senador Araújo, no como política no puede ser objeto de ningún tipo de presiones toda vez que estime necesario formular denuncias en este cuerpo, porque ello sería lesivo para él y para todos los demás senadores.

Para que esto se apruebe por unanimidad, me avengo a retirar la expresión "cuestión de fueros". Lo que en esta sesión tiene que surgir es una expresión de solidaridad para con el señor senador Araújo, no como político en cuanto a su gestión -que nos gustará o no, naturalmente, porque por algo militamos en distintas fuerzas políticas- pero sí en cuanto al respaldo de sus derechos y prerrogativas como legislador.

Señor Presidente: en ese sentido, exhortaría a que tratásemos de enfatizar en aquello que no es polémico para ver si podemos obtener por consenso una resolución que exprese esto que, de lo contrario, crearía un precedente muy peligroso.

Esto no es un problema jurídico. Es de conocimiento del Cuerpo que hay varias Comisiones Investigadoras funcionando -tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores- y el señor senador Tourné, por ejemplo, acaba de elevar un informe de la Comisión que preside, relativo a la investigación de la muerte de la señora de Heber. Si nosotros aceptásemos o pudiésemos considerar siquiera que al señor senador Araújo se le va a enviar padrinos por las declaraciones que formuló en Sala, daríamos pie a que cada vez que se expida condenatoriamente una Comisión Investigadora, todos sus miembros podrían recibir padrinos de quienes han sido acusados. Creo que así no podría funcionar el Parlamento; si permitiésemos que esto pase inadvertido no podríamos decir que el Parlamento no está siendo objeto de coacciones.

SEÑOR BATALLA. - Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR BATALLA. - Señor Presidente: nosotros habíamos hablado con el señor senador Araújo porque entendíamos que debíamos plantear una cuestión de fueros: que se trataba, en este caso, de una agresión a los fueros parlamentarios. Si no lo planteamos, señor Presidente, fue atendiendo al pedido expreso del señor senador Araújo y porque no quisimos violentar su voluntad, en virtud de que él señaló que no deseaba incrustar al Cuerpo en lo que él entendía -declaro que, en mi concepto, erróneamente- que era una decisión personal.

Naturalmente, obvio es señalar que nosotros tenemos plena solidaridad con el señor senador Araújo. Pero creemos que esto no es un problema que refiera solamente a una solidaridad personal o política; va mucho más allá, señor Presidente. Digo que debemos asumir, en cada uno de nuestros actos, la plena responsabilidad de lo que implica el ejercicio de la acción democrática.

Acá están en juego dos cosas distintas: un planteo caballeresco o presuntamente caballeresco sobre el que nosotros no nos pronunciamos, pero respecto al cual honestamente tenemos nuestro planteo muy claro. Creemos que si la acción democrática implica que cada uno de los que se sientan lesionados o agraviados puedan plantear lances caballerescos a los legisladores, en ese viejo esquema medioval de "la verdad de Dios", creo que mucho más que estudiar proyectos de ley, tendríamos que estar permanentemente tomando clases de esgrima o pistola. Entiendo que eso no es deseable para la democracia.

En segundo lugar, cada uno de nosotros asume, sin duda alguna, ante la ciudadanía una responsabilidad muy profunda, justamente respecto al uso de nuestra inmunidad parlamentaria; pero creo que en este caso no está en juego el planteo de un duelo. Sin duda, hay un tratamiento diminutorio de un señor senador de la República, no importa de cuál, porque son el Senado y la democracia, los que han sido agraviados. Cuando se refiere a un sujeto que ostenta el cargo de senador, se está agraviando al pueblo, se está agraviando a la democracia, se está agraviando la decisión soberana de la Nación.

Esto es lo que, en mi concepto, resulta absolutamente intolerable. Los fueros parlamentarios no constituyen un privilegio personal; no están concedidos en atención a una persona determinada, sino como una garantía absolutamente imprescindible para la plena libertad del ejercicio de la función parlamentaria. Es en ese sentido que nosotros tenemos que ver los fueros y que cada uno de nosotros tiene que sentir como un poder-deber esa inmunidad, pero también, la defensa a muerte de los fueros parlamentarios. Un día el Parlamento murió dignamente defendiendo los fueros parlamentarios de un legislador; naturalmente, hoy no se trata de la misma situación, pero debemos tener muy claro que no podemos, hablando en medias palabras, admitir lo que resulta absolutamente insoportable para una democracia que se digne de ser tal.

Nosotros, señor Presidente, que naturalmente tenemos -repito- plena solidaridad con el señor senador Araújo, respetando su decisión, no íbamos a plantear una cuestión de fueros. Habíamos preparado una declaración que ha sido firmada por la unanimidad de los legisladores del Frente Amplio que pensábamos leer en la Asamblea General.

Señor Presidente: tampoco queríamos comprometer al Senado ni a la Asamblea General -y lo digo honestamente- en una decisión que, a nuestro juicio, debía tomar toda la bancada. También sentimos preocupación porque en el Cuerpo no se adoptara, por cualesquiera circunstancia, una decisión que, en nuestro concepto, debía ser de consenso.

Daré lectura a esa declaración que recoge el sentimiento unánime de la bancada del Frente Amplio en ambas Cámaras y que a nuestro entender, traduce fielmente lo que debe ser, tanto la solidaridad con el senador agraviado, como la defensa irrenunciable de los fueros parlamentarios, más allá de toda persona.

La declaración dice así, señor Presidente: "La bancada de legisladores del Frente Amplio, ante el ataque de los fueros parlamentarios que supone plantear a un senador de la República, una pretendida cuestión de honor por sus dichos en el ejercicio de sus funciones. Declara: 1º) Su irrenunciable compromiso con la defensa de los fueros parlamentarios consagrados en la Constitución de la República, entendidos no como un privilegio personal de los legisladores, sino como una imprescindible garantía para la defensa de la representación popular de que todos y cada uno de ellos están investidos. 2º) Su plena solidaridad con el compañero senador José Germán Araújo ante el agravio a sus fueros, resultante de las actitudes asumidas por quienes han sido señalados en su denuncia parlamentaria como transgresores de los derechos humanos".

Esto es, señor Presidente, lo que entendíamos era nuestra obligación, ante el agravio recibido, no por un senador de la República, sino por la democracia toda.

VARIOS SEÑORES SENADORES. - ¡Muy bien!

SEÑOR AGUIRRE. - Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR AGUIRRE. - Señor Presidente: quiero ser muy preciso en las manifestaciones que voy a realizar, porque se han formulado distintas apreciaciones, por diversos señores senadores, en un problema de enorme trascendencia política y jurídica, que hace a la independencia del Senado de la República y del Poder Legislativo.

Considero que no puede estar en tela de juicio el principio de la inmunidad parlamentaria o de la irresponsabilidad de los legisladores por las manifestaciones que realizan en el ejercicio de sus funciones.

El artículo 112 de la Constitución de la República establece que los senadores y representantes jamás serán responsables por los votos y opiniones que emitan durante el desempeño de sus funciones. Pero esta misma expresión marca el alcance y límite que tiene esta irresponsabilidad y esta inmunidad. Es decir que las manifestaciones que se realizan fuera del recinto parlamentario, aunque sean del mismo tenor y de inequívoco sentido político, y en ocasiones ajenas al desempeño de las funciones, no están cubiertas por el principio de la irresponsabilidad.

Las manifestaciones que realizó el señor senador Araújo en el Senado de la República están alcanzadas por el artículo 112 de la Constitución de la República.

Dichas manifestaciones y las que realice cualquier otro señor legislador, en el seno del Parlamento y desempeñando sus funciones, están amparadas de idéntica manera. No en atención a la persona que realiza esas manifestaciones sino, como expresaba el señor senador Batalla, en defensa de la independencia del Cuerpo legislativo. Este es el fundamento del principio y como tal, la inmunidad y la irresponsabilidad -no se trata de privilegios personales- son irrenunciables.

No es admisible la tesis de que a raíz de las manifestaciones que vierta un legislador en este recinto, y por las cuales un ciudadano se considere afectado en su honor, aquél deba renunciar a su inmunidad y darle una satisfacción en ese terreno, de acuerdo a las condiciones que establece en lo referente a lances caballerescos, la Ley de Duelos del 6 de agosto de 1920.

Desde el punto de vista jurídico y constitucional, considero que esto no es admisible.

Si el Poder Ejecutivo autoriza -no sé si lo hará- a los militares que se han considerado agraviados por las manifestaciones del señor senador Araújo, a enviarle los padrinos, este legislador no puede aceptar el lance caballeresco. Si así lo hiciere, el Cuerpo no lo debe autorizar. Esto debe ser así, en defensa de la propia independencia del Parlamento. De lo contrario, como muy bien lo expresó el señor senador Batalla, en lugar de sancionar leyes y estudiar distintos proyectos de ley, tendríamos que recibir clases de esgrima o ejercitarnos en el manejo de las armas, porque a cada instante tendríamos la eventualidad o posibilidad de vernos enfrentados a un lance de honor.

De manera, en estos términos concreto mi opinión sobre esta situación, aclarando que, aunque se expresen los mismos conceptos fuera del recinto parlamentario y por distintos medios periodísticos, ahí si la inmunidad no protege al legislador que se manifiesta de esa forma. Esto es así, aunque se diga exactamente lo mismo. La inmunidad sólo alcanza al legislador cuando éste se expresa dentro del recinto en el cual desempeña sus funciones.

No estoy diciendo que este sea el caso del señor senador Araújo, sino expresando cuál es el exacto sentido de la disposición constitucional y su alcance, de acuerdo a mi opinión.

Además, señor Presidente, considero que si bien es cierto que ante una pregunta del señor senador Ferreira le expresé que en mi concepto, desde el punto de vista del Código Penal, la muerte causada en duelo, no es un acto que sea ignorado por dicho Código, en realidad está exento de pena, por el hecho de que se la considera una causa de impunidad, en la técnica del Derecho Penal. Esto no quiere decir que esté de acuerdo en que el duelo no es un instituto legal. El duelo ha sido regulado por la ley del 6 de agosto de 1920, que instituye los Tribunales de Honor y regula todos sus trámites. De esta forma, el duelo es un instituto legal y creo que no es acertado expresar lo contrario.

Entiendo, además, que no es exacto lo que expresó el señor senador Paz Aguirre -no deseo mantener una polémica con él- en el sentido de que a esta altura de la evolución de los tiempos y de la civilización en que vivimos, el duelo es un instituto que no garantiza que quien venza en él, tenga la razón. Eso fue así, desde la más remota antigüedad. Nadie dice ni dejo nunca que quien venza en el duelo, sea quien tiene la razón.

En el duelo -esto se podrá discutir o negar, desde el punto de vista filosófico- se va a reivindicar el concepto del honor. La persona que concurre a él, tendrá o no razón. Lo único que hace es defender su honor ante la opinión pública, diciendo que es capaz de jugarse la vida para reivindicarlo. Esto será un acierto o no. Nada tiene que ver la razón con el instituto del duelo.

Por último, deseo señalar que siendo exacto lo que manifestaba el señor senador Ferreira, en el sentido de que uno de los presuntamente agraviados, trató al señor senador Araújo de "sujeto que inviste la calidad de senador" considero que esto es absolutamente inadmisible. No tengo ninguna duda de que una persona que se considere agraviada en su honor, podrá tramitar un lance caballeresco, el que podrá ser aceptado o rechazado, pero no puede, a pretexto de ello, tratar a ningún legislador de la República de "sujeto".

Eso si es agraviante para el señor senador Araújo y para todo el Cuerpo, ya que lesiona los fueros del Parlamento. Desde este punto de vista, estoy dispuesto a votar afirmativamente la cuestión de fueros planteada.

Nada más.

SEÑOR RODRIGUEZ CAMUSSO. - Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR RODRIGUEZ CAMUSSO. - Señor Presidente: ya en gran medida, intervenciones anteriores, en especial la de los señores senadores Batalla y Aguirre, obvian algunas de las consideraciones que deseábamos formular.

De todas maneras, nos parece de interés, hacer constar algunos elementos que forman parte del procedimiento al que nos estamos refiriendo. Todo esto, sin dejar de expresar nuestra solidaridad integral con lo planteado por nuestro compañero, el señor senador Araújo.

Queremos poner el acento sobre algunos puntos. Como bien ha sido expresado, el cúmulo de denuncias que formuló el señor senador Araújo, más allá de que se las comparta o no- fue formulado, estrictamente en el uso de sus competencias parlamentarias. No se trató de una exposición que acumulara adjetivos insultantes, sino que enumeró hechos, indicó denuncias, las concretó pormenorizadamente y, finalmente, solicitó que la justicia sentencie a este respecto, luego de realizadas las investigaciones pertinentes.

Es una actuación cumplida en el marco estricto de las competencias que asigna la Constitución y la ley a un parlamentario, como en el caso concreto, a la Suprema Corte de Justicia y a los organismos que de ella dependen. Se ha actuado con sujeción estricta a la Constitución y a la ley en todos los procedimientos formales. La respuesta no es una expresión de inocencia; la respuesta no es una indicación de error en las acusaciones formuladas. Es una acumulación de improperios para lo que no se expresa ningún fundamento. Se habla solamente de un "sujeto que ostenta ahora la condición de senador".

Además, se pretende incurrir en un procedimiento que entorpecería o suspendería la continuación de cualquier otra actitud o denuncia. No debemos olvidar que situar los temas, en el pretendido campo de honor, conduce también inequívocamente, a esta finalidad. Se llega al hecho de que no puedan efectuarse nuevas denuncias y referirse a otros hechos.

Expreso todo esto sin perjuicio de la solidaridad -no por razones filosóficas, sino de raciocinio puro- que siendo por consideraciones que se han hecho, claramente despectivas hacia un instituto que no hace sino pretender resucitar, en el siglo XX, las ordalías del tiempo antiguo. Desde nuestro punto de vista, esto carece totalmente de sentido.

Hemos querido poner de manifiesto, con esta intervención, la estricta sujeción del señor senador Araújo, en todos sus planteamientos, a las competencias de que dispone como legislador, y asimismo en lo que tiene que ver con la moción con la que terminó la exposición que formuló. Además debemos agregar lo que públicamente respondió en el día de ayer, el señor senador Araújo, en relación a estos intentos.

Pensamos que el propósito de sanear, de clarificar y de saber, no va a ser detenido por ninguna carta ni por ningún intento venga de donde venga. Esto debemos tenerlo claro, sea donde fuere.

SEÑOR BATLLE. - Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR BATLLE. - Señor Presidente: he oído con suma atención las distintas razones expuestas por los señores senadores. No voy a entrar a discutir la conveniencia o no de la Ley de Duelos, sobre la cual, evidentemente, no todos estamos opinando de la misma manera.

Creo sí, que es muy importante que el Senado cuide lo que establece la Constitución a propósito de los fueros de los señores senadores.

En este caso concreto, señor Presidente, y en función de la argumentación expuesta por el señor senador Ferreira, considero que aún no estamos ante una cuestión de fueros. Se ha manejado una información acerca de la eventualidad de que -habida cuenta de una autorización administrativa previa- se pudiera apelar a lo que establece la ley de 1920 a efectos de retar a duelo a un señor senador. En caso de que ello sucediera como consecuencia de lo expresado por el señor senador en Sala, personalmente pienso que sería de aplicación lo que ha manifestado el señor senador Aguirre.

Señor Presidente: considero que estamos debatiendo sobre algo que aún no ha ocurrido y, por lo tanto, nos estamos adelantando al plantear este tema en un tiempo que no es el que corresponde.

Por otra parte, creo que es cierto que debemos ser muy cuidadosos en cuanto al respeto que se debe tener para con los fueros del Senado y de los señores senadores; pero también es verdad que nosotros, como senadores, tenemos que ser cuidadosos...

SEÑOR MARTINEZ MORENO. - Apoyado.

SEÑOR BATLLE. - ...con nuestras expresiones porque de lo contrario tendríamos una especie de pasavante para insultar a cualquier persona ya que ésta no puede contestarnos. Ese no es el espíritu existente con relación al tema de los fueros.

Estos temas ya se han planteado en el Senado de la República y no ha habido anuncios de este tipo con respecto a asuntos similares. Muchas veces, a través del calor que damos a nuestras expresiones y en la medida en que se va haciendo largo el debate, decimos cosas que van más allá de nuestra intención.

Debo decir que estoy de acuerdo con el señor senador Batalla en el sentido de que el Cuerpo debe ser muy celoso y vigilante en torno a la necesidad de cuidar el fondo del asunto. Reitero que en caso de darse esa cuestión de fueros y de llegarse al extremo que se ha planteado en Sala -es decir, a lo que establece y autoriza la ley de agosto de 1920- me inclinaría por el criterio expuesto por el señor senador Aguirre. Pero aún no nos encontramos en esa situación y, en consecuencia, considero que no estamos ante una cuestión de fueros.

SEÑOR ARAUJO. - Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE. - Tiene la palabra el señor senador.

SEÑOR ARAUJO. - Señor Presidente: voy a ser muy breve.

En una oportunidad anterior me había referido al fondo del asunto y manifesté la razón por la que, en lo personal, no iba a plantear una cuestión de fueros. Agradezco ahora sí la solidaridad que, ante el Cuerpo, expresaron varios señores senadores. Asimismo debo decir que al realizar las denuncias que formulé en Sala, no creo haber hecho otra cosa que no haya sido cumplir con mi deber. Más aún, pienso que no me he excedido -ni he abusado del amparo de mis fueros parlamentarios- al calificar determinadas actitudes que, a mi juicio, eran delictivas; ni siquiera creo haberlo hecho a pesar del calor e indignación que naturalmente se siente cuando se hacen denuncias de esta índole. Simplemente, en esas oportunidades me referí a la responsabilidad de aquellos que se ampararon en la fuerza, que encapucharon a la gente y que se valieron del silencio a que nuestro pueblo se vio sometido. Ellos sí actuaron cobardemente, amparándose en la fuerza; por el contrario, nosotros no nos hemos amparado en nuestros fueros parlamentarios a pesar de que podríamos haberlo hecho. Esa es la razón por la que no hemos traído este tema a Sala.

Por otra parte -tal como lo manifestó el señor senador Rodríguez Camusso- en el día de ayer dimos cabal y definitiva respuesta a quienes habían solicitado autorización para enviarnos padrinos. Esto lo he dicho públicamente pero deseo expresarlo en el Senado.

Me alegro de que esto haya ocurrido, pero más nos hubiera alegrado que los legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz hubieran tenido esta posibilidad ya que por haber cumplido con su deber fueron vil y cobardemente asesinados. Ojalá ellos hubieran tenido oportunidad de que alguien, cobardemente, solicitara un tribunal de honor para luego retarlos a duelo. Lamentablemente, eso no ocurrió. Ahora, por denunciar hechos como esos, tenemos que escuchar que hay personas que intentan denostarnos. Debo decir que, en lo personal, no nos insulta quien quiere sino quien puede y no nos puede insultar quien ha torturado, violado y matado en este país.

Deseo finalizar mi alocución agradeciendo, una vez más, a los señores senadores que han expresado su solidaridad en Sala.

9) SE LEVANTA LA SESION

SEÑOR PRESIDENTE. - Si ningún otro señor senador desea hacer uso de la palabra la Mesa sugiere que el Senado levante la sesión dado que hace ya más de media hora que debería haber comenzado la sesión de la Asamblea General.

Se va a votar la moción presentada por la Mesa en el sentido de levantar la sesión para concurrir a la Asamblea General.

(Se vota:)

-25 en 25. Afirmativa. UNANIMIDAD.

Se levanta la sesión.

(Así se hace, a la hora 19 y 2 minutos, presidiendo el doctor Tarigo y estando presentes los señores senadores Aguirre, Araújo, Batalla, Batlle, Cardoso, Cersósimo, Cigliuti, Ferreira, Flores Silva, García Costa, Hierro Gambardella, Jude, Lacalle Herrera, Martínez Moreno, Mederos, Paz Aguirre, Pereyra, Posadas, Pozzolo, Ricaldoni, Rodríguez Camusso, Senatore, Singer, Tourné y Traversoni).

DR. ENRIQUE TARIGO Presidente

Don Mario Farachio Secretario Don Félix B. El Helou Secretario

Sra. Alba E. Rubio Encargada del Cuerpo de Taquígrafos

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Montevideo, Uruguay. Poder Legislativo.